Rescate nostálgico: Las canciones de I’m Not There (y nuestra música favorita del 2015)

Hoy en Cinescalas escribe: Diego Valente

“If they follow you, don’t look back, like Dylan in the movies”

Belle and Sebastian

Caleidoscópicamente, I’m Not There proyecta múltiples visiones de todas aquellas personas que Bob Dylan fue. Por momentos, incluso pareciera que la película pusiese al propio Dylan dentro de un cuarto de espejos y lo enfrentase a sus diferentes reflejos deformados por la crítica, los fans y por sí mismo: el cantautor alucinógeno que se reía de todos en la última mitad de los sesenta, el cantante folk de protesta de la primera, el compositor más cool y estilizado envuelto en problemas de pareja, el aprendiz de poeta simbolista francés (con Arthur Rimbaud como guía), el renegado country fascinado por Billy the Kid, el músico convertido el catolicismo y entregado al gospel, todos entran y salen de la película como fantasmas que atraviesan paredes, demostrando que Bob era todos ellos y ninguno al mismo tiempo. No en vano, “Nunca reveles tu verdadero nombre” es una de las “siete reglas simples para esconderse de la vida” que se mencionan en el filme y es ésa constante fuga hacia adelante, ese impulso camaleónico (un poco como Bowie, aunque el gran David es infinitamente inglés y Dylan representa como ningún otro músico a la Norteamérica profunda) donde I´m Not There hace foco. Es interesante observar que esa zona de confusión e irresolución que Dylan alimentó durante toda su carrera es la misma en la que el film de Todd Haynes (que se graduó en Arte y Semiótica, por lo cual en este film parece que aplicó todo lo que aprendió en la Universidad) se ubica. De hecho, la pregunta que surge es a qué género pertenece este largometraje. ¿Biopic? ¿Falso documental? ¿Ficción? Otra vez, a todos y a ninguno. Por supuesto, también está el mito. Se sabe que Dylan construyó su imagen pública alrededor del misterio y Haynes no hace más que abonar la tierra fértil de la leyenda colocando aquí y allá pistas y guiños para los más acérrimos fans de Bob sin dar demasiadas explicaciones a los legos. Y ése es uno de los grandes logros de esta fascinante película: la manera fragmentada, aleatoria, caprichosa por momentos, pero siempre cohesiva en que se desarrolla una trama que no busca la vana tarea de abarcar la vida de un hombre que vivió varias vidas en una sino en recorrer fragmentos de esa vida imposible de manera no lineal. Los otros dos aciertos son la elección del reparto y de la banda sonora.

Del combinado de estrellas que actúan en la película, desde luego sobresale la impresionante, convincente y andrógina caracterización de Cate Blanchett, pero también hay que prestar atención a la mucho menos publicitada interpretación de Richard Gere, como un forastero melancólico y misterioso que refiere a Billy the Kid y a la fascinación que Bob tiene con él (de hecho, el propio Dylan musicalizó y actuó en el western Pat Garrett & Billy the Kid de 1973). Otras dos actuaciones impecables son las de la conflictiva pareja que forman Heath Ledger y la gran – y no siempre reconocida – Charlotte Gainsbourg, en un papel sobrio y sin fisuras. En cuanto a lo que nos ocupa, el maravilloso soundtrack, el mismo también está rodeado por el halo de misterio y la confusión que trabaja la película. De hecho, la canción que la titula es una gema que Bob jamás grabó oficialmente (una suerte de work in progress continuo) y que circuló durante décadas de forma pirata como parte de sus míticos Basements Tapes junto a The Band. Este tema se editó por primera vez oficialmente con la banda sonora de la película y es la única versión original de Dylan que aparece en el álbum. Y aquí surgen los malos entendidos. El CD incluye una magnífica cantidad de covers, varios de ellos musicalizados por “The Million Dollar Bashers”, un supergrupo creado especialmente para la ocasión con miembros de Sonic Youth, Wilco y, entre otros, Tom Verlaine y John Medeski, pero en la película se usan básicamente las versiones originales de Dylan que, por otra parte, producen algunos momentos memorables. En este sentido, vale la pena chequear esa especie de videoclip incluído en medio del film de la maravillosa y alegre “I Want You” o la irrupción desoladora de esa obra de arte de la melancolía llamada “One More Cup of Coffee (Valley Below)” En cuya letra Dylan podría estar haciendo referencia a sÍ mismo cuando canta aquello de que “tu corazón es como un océano oscuro y misterioso”.

Asimismo, dentro de los covers sin dudas sobresalen la demoledora versión de “Ballad of a Thin Man” (esta sí está incluida en una de las escenas claves del film, cuando Blanchett devenida Dylan descarga toda su furia sobre la figura de un crítico musical) a cargo del líder de Pavement Stephen Malkmus junto a The Million Dollar Bashers y la relectura que hace Sonic Youth del track que titula a la película son dos picos dentro de una lista de interpretaciones de un seleccionado indie que incluye a Calexico, Cat Power y Jeff Tweedy.

Una posible traducción de la bellísima dedicatoria que hizo Jorge Luis Borges a un amor imposible en Historia universal de la infamia es la siguiente: “Te ofrezco ese núcleo de mí mismo que he salvado, de algún modo: ese corazón que no comercia con palabras, que no trafica con sueños, y que no ha sido tocado por el tiempo, por el júbilo, por las adversidades”. Y es ése mismo núcleo el que los álter egos de Dylan en I’m Not There parecen querer conservar intacto a lo largo de la película. Tal vez Por eso, luego de cruces, saltos temporales y cambios de identidades varios, todos ellos confluyen en la escena final que muestra al verdadero Bob Dylan tocando la armónica en una presentación clásica de los años sesenta.

Por Diego Valente

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► [DE REGALO] El enorme soundtrack de I’m Not There:

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*TOP FIVE MUSICAL DEL 2015:

► 1. MI DISCO DEL AÑO: HONEYMOON (Lana Del Rey)

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► 2. MI CANCIÓN DEL AÑO: “Hasta la raíz” (Natalia Lafourcade)

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► 3. MI MOMENTO MUSICAL (dentro de una película) DEL AÑO: “Wonderwall” suena mientras Steve abre la pantalla en Mommy:

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► 4. RECITAL DEL AÑO: BLUR EN PLAZA DE LA MÚSICA

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► 5. SOUNDTRACK DEL AÑO: LOVE & MERCY

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► [LISTA DE REPRODUCCIÓN / AWESOME MIX VOL. 2015] 60 canciones que marcaron el cine de este año + las canciones que los acompañaron a ustedes durante el mismo:

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¡BUEN LUNES PARA TODOS! Seguimos de balance en el blog eligiendo, como hicimos en el 2014, los mejores momentos/escenas musicales que nos ha dado el cine en el año; asimismo, están más que invitados a mencionar los discos, canciones, soundtracks y recitales que los marcaron en el 2015; como siempre en estos casos, voy a dejarles una playlist con sus aportes; desde ya que también pueden debatir I’m Not There y el indeleble cine de Todd Haynes; nosotros nos reencontramos mañana con un post sobre Aloha y las películas que más nos decepcionaron en el año; ¡hasta entonces! ¡los leo!

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*EL RECORDATORIO DE CADA LUNES: 

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 La última vez escribió Luis Alberto Pescara López sobre… LA INTERTEXTUALIDAD EN EL CINE

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La música en Nymphomaniac de Lars von Trier

Hoy en Cinescalas escribe: Gastón Aparicio Galeano*

Si hay algo que me gusta es tener la posibilidad de escribir sobre la convergencia entre el cine y la música, sobre qué arte le sirve a qué otro arte dependiendo de cada caso en particular, y sobre quién “acompaña” o quién deviene en una mera utilidad para reforzar un relato casi ajeno. Nymphomaniac, el más reciente film del cineasta danés Lars Von Trier resulta un caso particular e interesante para empezar a hablar sobre la utilización de la música en el cine. El uso de la música, más particularmente la música compuesta previamente a la realización de la película que la utiliza (eso que a veces se llama musicalización), conoció su esplendor con el cine de Stanley Kubrick y de Alfred Hitchcock. El uso de la música de compositores como Beethoven, Strauss, Schubert y muchas otras caras conocidas se volvió insignia del cine de Kubrick, y los famosos violines ejecutando sobreagudos en las escenas de suspenso se volvieron clichés en la industria cinematográfica, por no decir elementos casi obligados en la construcción sonora de los medios audiovisuales. Toda la repercusión que trajo la película de Von Trier fue casi exclusivamente sobre los valores morales (y sexuales) transmitidos por ésta. Fuera de este enfoque, es interesante dejarse guiar por la música, por aquellas pequeñas semillas plantadas a lo largo de la película, donde, en el film más provocador y polémico del realizador danés, éste pareciese haber querido aprovechar los minutos para homenajear a sus predecesores y contemporáneos. En Nymphomaniac es cabal la utilización de diferentes guiños hacia la utilización concreta de música en otros films. Puede ser que estas coincidencias solamente sean lugares comunes, pero como los ejemplos se sucedían uno tras otro, la posibilidad de que fuera una mera coincidencia fue menguando. En arte, un guiño es traducido como un recurso patente de otro artista en una obra propia, en manera de homenaje. Si la cita fuese en manera de burla o de crítica, ya no sería un guiño sino una pantomima o una satirización.

De comienzo en Nymphomaniac nos encontramos con “Führe Mich”, una composición del conjunto alemán Rammstein. Si bien el ejemplo utilizado no es el mismo, podemos hallar una similitud con el film de David Lynch Carretera perdida (Lost Highway). Lynch utiliza los temas “Heirate Mich” (“Cásate conmigo”) y “Rammstein”, de la homónima banda de metal industrial alemán. Suele decirse que los alemanes estuvieron interesados en trabajar con Lynch, pero que éste no se mostró decidido hasta antes de realizar Lost Highway. El desembarco de la banda europea en Hollywood marcó el comienzo del apogeo de su fama a nivel mundial. Como vemos con este primer ejemplo, Lars Von Trier recurre, en una película cuya temática no fue demasiado abordada por el mercado cinematográfico por lo que significó una gran novedad, a composiciones musicales ya usadas en otras películas. La dualidad de novedad versus costumbre es lo que permite definir estas intervenciones como guiños. Tanto Nymphomaniac como Lost Highway son films centrados en la dominación sexual y su correlato con la vida social de los protagonistas. Las letras de Rammstein abordan este costado sexual dominante y trazan un paralelismo directo entre el lenguaje visual y literal.

*La traducción de “Heirate Mich” dice: “Se lo ve hacia la iglesia andando / Desde hace un año él está sólo / El luto tomó en todos sentidos / Duerme cada noche junto a su lápida / Allí cerca de la campana duerme una lápida / Sólo puedo leerla / Y sobre la cerca el gallo rojo / Su tiempo ha sido tu corazón (…) / Cásate conmigo / Te tomo cariñosamente del brazo / Pero tu piel se rasga como papel / Y partes de tí caen / Por segunda vez escapas de mí (…) / Entonces tomo lo que queda / La noche es caliente y desnuda / Como maldición el gallo saluda a la mañana / Le he cortado la cabeza.”

*Y la traducción de “Führe Mich” dice: “Has quedado tallada en mi corazón / Si yo sangro, tú tienes dolores / Tenemos que saberlo / Un solo cuerpo, dos nombres / Nada puede separarnos / Dos núcleos en la semilla / Si tú, lloras, me siento bien / La mano de tu miedo alimenta mi sangre / Guíame / Sosténme / Yo te siento / Yo no te dejo / Estás construida para mi corazón / Dos almas tensan una sola piel / Y cuando digo que todavía estás en mí / Tú mueres, cuando yo lo quiero.”

Ambas letras giran en torno a la dominación sexual y a la dependencia de una relación sentimental. Éste es un punto de contacto entre el significado sintáctico de la canción con el argumento del film de Von Trier. La música en el cine puede utilizarse como recurso de sonorización, y también, cuando la música no es solo instrumental sino que posee texto (y mejor si este texto coincide con algún aspecto del argumento del guión) podemos empezar a hablar de varios niveles de significación en la ambientación de la escena cinematográfica. Con esto me refiero a que tanto lo que se ve como lo que se escucha condicionan la interpretación a un grado mayor. Vale la pena mencionar que en el caso de quienes ven una película en un idioma foráneo que no dominan, este recurso pierde efecto y se vuelve un mero artificio. Bonus: del genial film de Lynch y de su impecable banda sonora podemos mencionar también “I’m Deranged” de David Bowie y “Eye” de los Smashing Pumpkins.

Patricia Arquette y Balthazar Getty en Lost Highway de David Lynch

Un segundo ejemplo en cuanto a Nymphomaniac es la utilización de “Ich ruf zu dir, Herr Jesu Christ”, una composición para órgano a tres voces de J.S. Bach. En este caso, Von Trier hace una interesante combinación entre la textura polifónica con el desarrollo argumental de su film. A cada personaje, Von Trier les asigna una voz y los expone por separado, una vez cada uno en solitario, para luego juntarlos. Este momento es clave, ya que se crea aquí una analogía entre la polifonía musical y el cine. Polifonía significa simplemente muchos sonidos, y se designa para describir texturas musicales en las cuáles interactúan más de una voz con movimientos melódicos independientes. El termino polifonía se utiliza para hablar de texturas contrapuntísticas, lo cual significa punto contra punto, una nota a la cual se le superpone otra. La analogía ocurre cuando se describe a un personaje como una voz melódica y luego se junta con otras, para producir una relación la cual musicalmente se traduce en armonía. El director danés aquí se comporta como un director de coro: primero enseña las partes separadas a su público, para que todos las reconozcan como fragmentos independientes y con carácter propio y luego las junta, pero haciendo hincapié en el hecho de que lo que antes era independiente ahora se vuelve parte de un todo. Esa escena del film podría traducirse entonces en que el mundo es armonía, donde las relaciones singulares en sus mutuas interacciones se vuelven un todo indivisible.

La mencionada composición de Bach fue utilizada anteriormente por Andrei Tarkovsky en su film Solaris, arreglada para órgano electrónico y en la adaptación para piano de Ferruccio Busoni en la última película de Michael Haneke, Amour. Tanto Solaris como Amour son films que bucean en la intimidad de la mente humana, ese lugar donde se desarrollan las relaciones amorosas y la pérdida del ser amado. Puede que Haneke no haya pensado en hacer un guiño a la obra de Tarkovsky, pero el tercero en el embrollo, Von Trier, sí pareciese haberlo pensado. En su libro Esculpir en el tiempo, Tarkovsky expone toda su filosofía sobre el cine y más particularmente sobre su manera de encarar la vida. Tarkovsky sentía, al igual que Ingmar Bergman, un gran respeto y admiración por la obra de J.S. Bach. En Sacrificio podemos escuchar en los créditos iniciales el aria para mezzo soprano (o contratenor) “Erbarme Dich, mein Gott” (Apiádate de mí, mi Dios) de La Pasión según San Mateo. Tarkovsky en su libro decía: “Pero, ¿qué es el arte? ¿Lo bueno o lo malo? ¿Procede de Dios o del Diablo? ¿De la fuerza del hombre o de su debilidad? ¿Es quizá una prenda de la comunidad humana y una imagen de armonía social? ¿Es esa su función? Es algo así como una declaración de amor. Un reconocimiento de la propia dependencia de otros hombres. Es una confesión. Un acto inconsciente, que refleja el verdadero sentido de la vida: el amor y el sacrificio.”

Volviendo a Nymphomaniac y a su controversial temática, podemos reflexionar nuevamente sobre el objetivo del arte. ¿Existe un motivo por el cual el arte existe? ¿Merece la condición humana ser explicada a través del celuloide? El enfoque de Von Trier, si bien se vale todo el tiempo de recursos de sus colegas y antecesores, se convalida en un enfoque diferente. Es como si dijese “aquí donde todos estuvieron, yo no estoy”. A través de la comparación, Nymphomaniac se proclama como diferente, como un producto artístico que va más allá, un lugar donde sus colegas no habían llegado antes. Finalmente, Nymphomaniac es un film que da mucho de qué hablar, más allá de las afinidades estéticas y hasta morales de cada uno. El cine se sirve de la música muchas veces como complemento y como elemento puramente embellecedor, pero otras veces, diríamos las mejores, el cine toma música creada anteriormente y hace uso de ella para reforzar su mensaje estético, para enfatizar su argumento y enriquecer su universo simbólico.

Por Gastón Aparicio Galeano (*Gastón está finalizando la carrera de Dirección Orquestal en la Universidad Nacional de La Plata y es director de la agrupación musical La Compañía Itinerante)

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► [ESPECIAL] Un informe sobre el film de Lars von Trier:

Nymphomaniac Volume I HD 2013 (VO) Featurette from CineTrailer on Vimeo.

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► [RETROSPECTIVA] Una mirada a las protagonistas femeninas del cine del director danés:

The Women of Lars von Trier from Edoardo Cantiello on Vimeo.

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► [LISTA DE REPRODUCCIÓN] Como corresponde, les dejo la banda sonora de las dos partes de Nymphomaniac:

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¡BUEN LUNES PARA TODOS! Antes que nada quiero agradecerle a Gastón por su enorme nota, es un placer contar con ella en este espacio; por otro lado, les dejo dos consignas para este post: 1. Explayarse no solo sobre Nymphomaniac sino sobre todo el cine de Lars von Trier (¿hasta qué punto les atrae la obra del realizador?) 2. Si tuvieran que elegir solo cinco directores que hacen magistral uso de la música, ¿a quiénes seleccionarían? Los invito a sumar escenas alusivas; como siempre, los leo; que tengan un gran comienzo de semana, nos vemos mañana en “el post del aguante”; ¡buen lunes para toda la muchachada!

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*EL RECORDATORIO DE CADA LUNES:

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 La última vez escribió Hernán Schell sobre… Wes Craven

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Melancholia por partida doble

Hoy en Cinescalas escribe: Verónica Seguí

La vez anterior escribí también sobre un film de Lars von Trier y por algo será. Me gusta la forma que tiene el danés de presentar las tragedias humanas, a veces intolerablemente, a veces artísticamente. Melancholia venía con todo un revuelo atrás creado por el propio von Trier en Cannes. No voy a decir nada al respecto porque creo que lo que dijo lo hizo más bien para crear un efecto, aunque sí, coincido seguramente con muchos, en que fue, como mínimo, desafortunado. Tratándose de una película que no se ha estrenado en cines y que no creo, por lo antes mencionado, que vaya a ser distribuida en Argentina, no quiero spoilear nada.

La película se nos presenta bella desde el principio, con imágenes en slow motion impecables y música de Wagner (Tristán e Isolda), que será el único tema musical a lo largo del film, anunciando la catástrofe que se avecina tanto para las protagonistas, como para el planeta entero. Ya en estas primeras imágenes vemos una de las partes de la trama: un planeta, de hecho llamado Melancholia, choca contra la Tierra destruyéndola. Entonces lo que vivimos son las últimas horas del planeta y de los protagonistas.

El argumento principal es la relación entre dos hermanas, Justine (Kirsten Dunst) y Claire (Charlotte Gainsbourg), y está dividida en dos partes, con sus nombres. En la primera parte nos muestra el casamiento de Justine y Michael (Alexander Skarsgaard) y nos va pintando un personaje que a través de sus actitudes nos demuestra que no está del todo bien. De a momentos es una idiota a la que queremos matar, de a ratos realmente nos compadecemos por ella. Lo que es innegable es que padece de una depresión profunda. Todo lo antedicho está apoyado también en los vínculos familiares y laborales que muestran muy breve pero efectivamente. El único apoyo, espiritual y económico, lo constituye su hermana, Claire. Para no arruinarle la historia a nadie, no voy a contar el final de esta primera parte, pero debo decir que me parece increíble la actuación de Kirsten Dunst, a quien, hasta ahora, no quería demasiado.

Mirá imágenes de Melancholia:


En la segunda parte nos metemos de lleno en las últimas horas del planeta y la melancolía (la real y la del planeta) comienza a sobrevolar más fuertemente entre las dos hermanas. Por un lado von Trier nos muestra la desesperación de Claire diciendo “quiero ver crecer a mi hijo”, cuando sabe que es imposible, y por otro lado nos muestra la pasividad de Justine que va mutando hasta en valentía. Lo que sí queda clarísimo a lo largo de los minutos es la crispación que hay entre ambas hermanas, que sólo puede atemperar de a ratos el marido de Claire, John (Kiefer Sutherland), que a la vez es quien intenta calmar a su esposa diciéndole que el planeta va a pasar de largo y no va a colisionar contra la Tierra. A medida que Melancholia se acerca, los sentimientos de ambas hermanas se van profundizando, hasta llegar al desenlace, que me pareció excelente desde lo fílmico.

En resumen, me parece que esta película de Von Trier pasa a ser de lo mejor que ha hecho. Como en todas sus películas, juega con nuestros sentimientos, llevándonos a una extrema tristeza. O no. Mejor dicho, cuando terminó la película lo que sentí fue un vacío enorme. Tiene una carga, desde lo psicológico, que podemos estar días tratando de analizar. Vuelvo a destacar la impecable actuación de Dunst, porque realmente me impresionó. No sabía que podía hacer este tipo de caracteres tan conflictuados y conflictivos.

Cruda, original, comprometida, pero a la vez una obra de incomparable belleza…Melancholia es una película sobre el fin del mundo, como nunca antes nos lo habían mostrado.

Por Verónica Seguí

¿Vieron Melancholia? ¿Qué sensaciones les produjo? ¿Qué otras películas de tinte apocalíptico sumarían al post de hoy? ¡Espero sus comentarios!; si quieren escribir en Cinescalas manden sus notas a milyyorke@gmail.com, ¡gracias!

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