Lost in Her

Hoy en Cinescalas escribe: Camila Martínez

“Estamos acostados en la luna,
es una tarde perfecta,
Tu sombra me sigue todo el día,
asegurándose de que estoy bien,
y estamos a un millón de millas de distancia.”
“The Moon Song”Karen O

En el año 2003, la película Lost in Translation (conocida en estas orillas como Perdidos en Tokio) vio la luz. Escrita, producida, y dirigida por Sofía Coppola, contaba la historia de la fugaz relación idílicamente romántica entre Bob (Bill Murray), un actor de películas de acción venido a menos, y Charlotte (Scarlett Johansson), la recién graduada universitaria esposa de un reconocido fotógrafo de celebridades (Giovanni Ribisi), en un hotel en Tokio. Diez años más tarde, el ex marido de Coppola, el también director y guionista Spike Jonze, estrena Her, una dramática historia de amor futurista entre Theodore (el siempre brillante Joaquin Phoenix), un hombre solitario que aún no ha superado su ruptura de Catherine (Rooney Mara), y Samantha, un sistema operativo informático (voz de Johansson). Cuando ambas películas de similares estilos, plasmando las mismas ideas, presentando puntos en común innegablemente conectados desde lo cinematográfico hasta en la historia y algunos de sus personajes, provienen de las dos medias partes de un matrimonio fallido, es que a muchos amantes del cine y críticos les fue inevitable ir más allá de la mera conexión de ideas, y preguntarse: “¿Acaso es Her la respuesta a Lost in Translation?”

Acá les dejo la comparación entre ambas películas en algunos puntos (porque hay muchos más) para debatir:

EL PERSONAJE PRINCIPAL ES UN ESPEJO DEL DIRECTOR. En Lost in Translation, Charlotte es una joven recién graduada que se encuentra estancada en Tokio, mientras su marido John sale a realizar sesiones fotográficas con estrellas de rock y otras celebridades. A su vez, Charlotte se encuentra insegura sobre qué hacer con su vida profesionalmente. En 1999, Sofia Coppola estrena su primer largometraje, el mismo año que se casa con Spike Jonze, cuando tenía solo 28 años. Venía de trabajar ocasionalmente en producciones de modelaje, y había tenido varios papeles como actriz. Estos son motivos que nos hacen identificar fácilmente a Coppola en Charlotte. En cuanto al personaje de John, la propia Coppola declaró que aunque no intentó retratar a Jonze, sí hay elementos y experiencias de él allí. En Her, por otro lado, vemos a Theodore entablar una relación amorosa con un sistema operativo de nombre Samantha, mientras intenta lidiar con la separación de Catherine, su esposa por la que aun siente algo, y con quien está en pleno proceso de divorcio. A lo largo de la película vemos flashbacks de su matrimonio, los momentos felices y el posterior declive. Las imágenes se asemejan mucho a la pareja Coppola-Jonze, y hay un notorio parecido entre Catherine y Coppola, y entre Theodore y Jonze. Cuando Theodore se reúne con Catherine para firmar los papeles del divorcio, y le confiesa su relación con Samantha, ésta le critica ser incapaz de comprometerse con alguien que le demande una responsabilidad real. Es fácil imaginar a Charlotte teniendo una discusión similar con John.

UNA VENTANA, LA CIUDAD. Asimismo, basta ver las imágenes para que la similitud resulte innegable. Tanto cuando vemos a Charlotte como cuando vemos a Theodore asomarse de cara a la ciudad, nos llega la sensación de que ellos, en relación a esas ciudades, son minúsculos. Aun cuando Her se sitúa en una Los Ángeles futurista (pero no tanto), y Lost in Translation en la megaciudad de Tokio, y a pesar de la diferencia temporal de las dos historias, la ciudad que vemos cuando Charlotte se asoma a la ventana no dista de la que vemos en la ventada del apartamento de Theodore.

ESCENAS. Ambas películas presentan dos importantes escenas, con elementos en común. Primero, un encuentro incómodo con una prostituta: en Lost in Translation, alguien le envía a Bob una prostituta a su cuarto de hotel para que tuviera algo de diversión mientras no se encontrara trabajando, pero ellos parecen no entenderse en los niveles más básicos; en Her, Samantha contrata a una prostituta como cuerpo sustituto, a fin de poder consumar físicamente su relación con Theodore, y él intenta dar lo mejor de sí, proporcionándole un auricular para que pueda estar sincronizada con Samantha, pero cuando ella lo empieza a tocar y besar, él se pone incómodo hasta pedirle que pare, ya que no puede fingir que la prostituta sea Samantha. Por otra parte, tenemos la escenas donde están recostados en la cama. La primera escena de Lost in Translation es la de Charlotte yaciendo en la cama. Uno de los carriles por donde va la película se trata de la incapacidad de ambos de conciliar el sueño. Ninguno se siente lo suficientemente cómodo con su entorno en esa ciudad como para poder dormir. En varias escenas se los puede ver hablando en la cama, mirando la hora, y prendiendo la tele, pero no duermen; esta unión sirve de pie para el argumento de la película, y es un elemento recurrente en ella. En Her a Theodore su mente incesante no le permite dormir. Varias veces a lo largo de la película vemos que él utiliza esa incapacidad para dormir para unirse más a Samantha, ya que a menudo lo vemos utilizando ese momento del día, sentado en la cama, hablando con ella, abriéndose, y volviendo sus charlas más personales, que terminan conduciendo a que un día, una de esas charlas se convierta en una forma intensa de sexo “virtual”.

SENTIMIENTO DE SOLEDAD. Lost in Translation trata no solo de la soledad que sienten los dos principales personajes en una ciudad con la que les cuesta relacionarse por la diferencia de idioma, sino del sentimiento de incomodidad que les genera tener que permanecer forzosamente en un espacio al que les es imposible adaptarse, y en el que sienten que no encajan. En Her, la soledad es moneda corriente en la vida de Theodore. Mientras Bob y Charlotte se encuentran perdidos en Tokio, Theodore está perdido en su propio mundo, incapacitado de conectarse con alguien, y aun cuando Samantha llega a su vida, él continua solo, teniendo únicamente como vínculo cercano a Amy, su vecina, quien vive una realidad similar a la suya.

AMBOS PROTAGONISTAS SE SIENTEN ESTANCADOS. En Her, Theodore cree que nunca será capaz de sentir un amor como lo sintió por Catherine, que su vida ha llegado a un punto muerto y no va a ningún lado. Detenido en el pasado, pasa mucho tiempo negado a firmar los papeles de divorcio, y luego de entablar una relación con Samantha e involucrarse más con ella, se genera una sensación entre ambos de que su relación está en un callejón sin salida. Mientras Samantha nunca se estanca, siempre está buscando su crecimiento y evolución, Theodore al final ya no tiene nada que ofrecer, y ella decide seguir con su vida sin él; es recién allí cuando Theodore logra encauzar su propia vida. En una escena de Lost in Translation, mientras están acostados en la cama, Charlotte le dice a Bob: “Estoy estancada”. Luego de haber logrado un título en Filosofía de la Universidad de Yale, intentó algo de fotografía, trató de escribir, pero no sabe qué quiere hacer con su vida. Habiéndolo explicado en puntos anteriores, queda obvio que además Bob y Charlotte están literalmente detenidos en Tokio: Bob tiene que cumplir compromisos laborales, y Charlotte está ahí porque accedió a acompañar a John.

SCARLETT JOHANSSON. Evidentemente, esta, de todas las similitudes, resulta la más obvia: Scarlett Johansson protagoniza ambas películas. Habiendo interpretado a Charlotte en Lost in Translation, resultó sospechoso que Spike Jonze haya convocado a la misma actriz, y que ésto no tuviera ningún significado. Pero de hecho, poco después del lanzamiento de Her, se supo que Johansson no fue la primera opción para la voz de Samantha, sino que fue Samantha Morton, pero al no poseer la química necesaria para el papel, Jonze se inclinó por Johansson. ¿Fue esta una simple coincidencia?

Volviendo a nuestra pregunta, no sabemos a ciencia cierta si Her es una respuesta a Lost in Translation. Aunque si surgiera a partir de ella una repuesta, igual se asemejaría a una pedido de disculpas. Quizás estemos ante el alma desnuda de un artista, abriéndose y plasmando su propia realidad. Quizás sólo sean un conjunto importante de coincidencias, en excelentes películas, y transformado en mito popular. Personalmente, después de haber visto Lost in Translation, Her, y luego de volver a ver ambas, me inclino por la primera opción. Her comienza y culmina con Theodore tratando de escribir una carta, su carta. Y hacia el final, vemos cómo le escribe a Catherine, cómo le recita esas palabras en la ventana, como si con eso intentara llegar a la chica de la otra ventana: la ventana de Tokio.

Por Camila Martínez

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► [ANÁLISIS] Un interesante video que establece paralelismos entre Lost in Translation y Her:

Lost in Translation // Her: An Unloved Story from Jorge Luengo Ruiz on Vimeo.

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► [ESPECIAL 1] La soledad en el cine de Sofía Coppola:

 

Loneliness of Sofia Coppola from movement_of_time on Vimeo.

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► [ESPECIAL 2] Una mirada al cine de Spike Jonze:

 

Spike Jonze: The Aesthetics of Whimsy from Jacob T. Swinney on Vimeo.

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¡BUEN LUNES PARA TODA LA MUCHACHADA! Estamos de regreso con esta gran nota de Camila; como consigna, los invitamos a elegir cuál de ambas películas comparadas es su favorita y si pueden sumar otras similitudes a las ya listadas por la autora de la nota; por otra parte, nosotros nos reencontramos mañana con una entrevista que realicé en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata (finalmente vuelve la sección El cine bajo la mirada de…) a propósito del film The Automatic Hate y recuerden que el miércoles llega el tan esperado Post del Baboseo versión 2015; ¡que tengan todos un excelente lunes! ¡hasta mañana!

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*EL RECORDATORIO DE CADA LUNES: 

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 La última vez escribió Sofía De Cucco sobre… FEDERICO FELLINI

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Tootsie: Alguien que me espere

Hoy en Cinescalas escribe: Guido Chiesa

“…time, I’ve been passing, time watching trains go by, all of my life lying on the sand, watching seabirds fly, wishing there would be someone waiting home for me…”

Una amiga una vez me dijo que debo ser de las personas más melancólicas que existen. Si bien no lo había pensado, no tuve que hacer una gran reflexión de mi vida para saber que tenía razón. Considerando esto, ciertos gustos que tengo se explican fácilmente. Mi viejo jugaba al ajedrez en la computadora, y de fondo dejaba compacts con soundtracks de películas de los ochenta, y se ve que el hecho de hacerle compañía me llevó a que en medio del zapping diario en la tele, suele preocuparme más lo que están dando en TCM que en TNT. Lo admito, no soy muy difícil de dejarme convencer por esas comedias románticas que solían tener algún que otro personaje particular, una música más que agradable, y que no buscaban más que lograr un rato entretenido tanto para el que la veía, como para el que la acompañaba a verla. Dentro de esa época – que a mi parecer está un escalón arriba de la mayoría de comedias románticas que le siguieron en otras -, hay algunas películas que van un poco más allá. Por eso me animo a decir que no solo es mi alto grado nostalgia lo que me lleva a tener “It Might Be You” en el iPod: es también el hecho de que Tootsie tiene una combinación de elementos que la llevan a ser una gran película.

Dustin Hoffman. Pongo el punto al final de su nombre porque merece una oración para él solo. Recomiendo que al que no lo haya hecho, no sólo vea Tootsie, sino todo en lo que haya actuado. Dustin interpreta a Michael Dorsey, un actor desempleado más por actitud que por falta de talento. Michael se ve frustrado cuando su propio agente le asegura que nadie de la industria está dispuesto a trabajar con él. Con intenciones de demostrar lo contrario, tal vez más impulsado por su ego que por su necesidad de conseguir trabajo, se hace pasar por mujer para audicionar por un papel para el cual su amiga había sido rechazada. Logrando sobrepasar la primera negativa, convence a la productora con su carácter, y Dorothy Michales (el Michael femenino) lo consigue.

La primera intención de Michael es recaudar lo necesario para sacar adelante el proyecto de su amigo y compañero de cuarto, una obra de teatro que le daría un protagónico, pero de la que están a ocho mil dólares de distancia. Un dato no menor que debe ser mencionado es que ese amigo es interpretado por Bill Murray. El papel que consigue en una telenovela como la administradora de un hospital le permite alinear parte de su vida, llevando a admitir que crece gracias al punto de vista que Dorothy le trae a su vida: “I think Dorothy is smarter than I am. I just wish I looked prettier, you know, I look in the mirror…maybe I could get a softer hair or something, ‘cause she deserves it”. Asimismo, gracias a ese papel, Michael y Dorothy, la conocen a ella. Julie Nichols es una actriz típica de telenovela, con el papel de enfermera linda, y “enrollada” con el director del show. Jessica Lange es la encargada de darle vida a este personaje, uno del cual es imposible no enamorarse. Sacando de lado el (no menor) hecho de que Dustin pasa gran parte de la película vestido de mujer, aún así podemos observar una genial química entre los actores principales. El guión logra que la amistad que comienza a darse entre Dorothy y Julie exceda cualquier tipo de rareza, y sin necesitar caer en clichés constantes de “estoy por descubrir que sos un hombre”, como si ésta fuera la única forma de generar una situación graciosa, a diferencia de otras películas que ni vale la pena mencionar.

La trama va y viene, se ve a un Michael enamorado que deja de pensar en consecuencia de lo que le genera el papel de Dorothy en su vida real. Momentos de tensión llevados a una poco agradable ruptura con su amiga (con la que no hace falta aclarar que pasó algo), situaciones más que incómodas con el padre de Julie, y demás situaciones que se ven agravadas cuando, en base al reconocimiento y popularidad que empieza a ganar su personaje, le ofrecen un año entero de contrato en la novela. Esto hace que el protagonista se vea obligado a vivir en esa situación mucho más de lo que tenía pensado. Michael/Dorothy no quiere lastimar a Julie, y entiende que cualquiera de las dos opciones que tiene, terminarán en eso, sea seguir con la mentira o decir la verdad. El orden cronológico de los hechos de una relación romántica en una película claramente está preseteado, y no es porque es una comedia romántica, sino porque lamentablemente no hay mucho por inventar en dos horas. Sin ahondar en detalles, se pueden imaginar cómo pueden ir sucediendo los acontecimientos en Tootsie: la conexión entre los personajes se hace cada vez más fuerte, la confianza va en aumento, y luego existe el quiebre. El problema latente queda expuesto, hay un impasse, y luego el tan esperado final. Pensando en el género, uno puede creer que es bueno (ojo que no siempre pasa), y sino serán los menos posibles finales, el triste, y aquel ambiguo que cada tanto aparece, y lleva a discusiones en grupos de amigos sobre si verdaderamente “tal y tal” terminaron juntos.

El punto es que, desde donde yo lo veo, el valor agregado de Tootsie no está en lo mencionado previamente sino en lo que está detrás de esa relación. Michael es un personaje que se encuentra perdido. Se da cuenta de que es él mismo quien trunca las posibilidades que tiene de triunfar como actor, y necesita hacer algo que lo saque de su letargo, de su soledad y su frustración. Así que en efecto acciona, y hace algo fuera de lo común (Hollywood tiende a potenciar ese “fuera de lo común”), y en ese andar se ve feliz mientras ciertas cosas se van solucionando, hasta comenzar a desesperar por encontrarse atrapado en algo que no terminó de analizar en su momento, por lo cual nuevamente se ve obligado a hacer algo al respecto. Tal vez nunca lleguemos a hacernos pasar por mujer para conseguir trabajo, pero estoy seguro de que siempre terminamos haciendo cosas que al menos nos sacan del modo “stand by”, con las que nos animamos y que nos llevan a situaciones más felices, que no dejan de tener nuevas problemáticas. Pero si podemos aprender de las mismas, si podemos no repetir errores que nos llevan a esas frustraciones, si tratamos de afrontar los nuevos problemas de una manera distinta, si nos apoyamos en amigos, si nos apoyamos en el amor, tal vez, solo ahí tal vez, tengamos un final más típico de película de los ochenta. Muchos finales, claro, porque nosotros no vivimos en dos horas, así que tendremos varias situaciones en las que habrá que animarse a hacer algo fuera de lo común, y dentro de eso, tomar decisiones todavía más arriesgadas. “…something’s telling me it might be you, It’s telling me it might be you all of my life…”. Algo le estaba diciendo a Michael que la decisión que debía tomar no se trataba de seguir con la mentira o volver a su vida anterior, sino que se trataba de un fin nuevo. Que la experiencia vivida lo llevaría a algo distinto a lo que estaba acostumbrado. Lo único que me queda es invitarlos a que vean cómo Michael parece no tener rumbo, cómo aprende de Dorothy y cómo se enamora de Julie. Lo único que me queda, en definitiva, es pedirles que vean Tootsie.

Por Guido Chiesa

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► [ESCENA] La declaración de amor de Tootsie:

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► [DE YAPA] Dustin Hoffman habla sobre Dorothy Michaels:

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► [GALERÍA] 40 declaraciones de amor del cine elegidas por ustedes en el post de hoy; ¡que las disfruten!:

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¡BUEN LUNES PARA TODOS! En este post de Guido, les dejo dos consignas: 1. Explayarse sobre Tootsie de Sydney Pollack y sus actuaciones favoritas de Dustin Hoffman; 2. Por otro lado, quisiera que mencionen las mejores declaraciones de amor del cine porque les armaré una galería con todas las citas mencionadas; nos reencontramos el miércoles con el Post de las telenovelas, mañana se me dificulta actualizar; ¡que tengan todos un excelente lunes, los leo! PD. Es mi placer anunciar que los ganadores del concurso de La mejor nota de los lunes son Anabella Corridoni (Ver cine en África) en primer lugar y Jorge Bernardez (Mel Brooks: Cartas de amor al cine clásico) y Natalia Paez (Only Lovers Left Alive: El tiempo no para) empatados en el segundo puesto; ¡felicitaciones a los tres!

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 La última vez escribió JD Villalba sobre… AVENGERS

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La película de mi semana: Lost in Translation

“All I want in life’s
a little bit of love to take the pain away,
getting strong today,
a giant step each day” – Spirtitualized

Hace poco volví a escuchar Kid A. Raras veces regreso a Radiohead y la experiencia resulta ser la misma. No sólo porque es una banda que cambió mi vida y que, por extensión, dispara recuerdos apuntalados por distintos estados anímicos (sus canciones fueron, a falta de un mejor término, compañeras en ritos de pasaje), sino porque además volver a Radiohead no es volver a un solo tema o a una sola frase: es volver a un bloque, a un concepto, a un pantallazo por un sentimiento y sus aristas. Es imposible no perderse en el romanticismo de In Rainbows (“I am all the days that you choose to ignore, you are all I need”), o en el impulso adolescente de Pablo Honey y su ingenuidad arrebatada (“I wanna be in a band when I get to heaven”). Pero con Kid A pasa otra cosa. Es como si uno tuviera que prepararse para emprender el camino de regreso a lo que es un disco sobre el aislamiento y la desconexión. Quizás no siempre suceda, pero en esta oportunidad lo anecdótico enriquece la experiencia de escucharlo. Desde saber cómo Thom Yorke estaba saturado luego del torbellino de fama que le trajo OK Computer hasta su decisión de confinarse en una casa para darle forma a esos pensamientos sueltos, muchos de los cuales le brotaron en plena vorágine de recitales donde cantó “Creep” tantas veces que llegó a enemistarse con ese himno para los parias. En el documental Meeting People is Easy, el realizador Grant Gee los muestra a Thom, Phil, Jonny y Colin hastiados, yaciendo en una cama, repitiendo las mismas respuestas a las mismas preguntas o bien mirando por la ventana. En una de esas ventanas, Thom pega la que se convertiría en una frase emblema de ese período, susurrada por su amigo y colega Michael Stipe: “I’m not really here and this isn’t really happening”. Se trataba de un mantra, un mantra que colaboraba a extrapolarse de una realidad que se movía a mil por hora y donde ellos (Stipe, Yorke) no lograban aferrarse a cualquier expresión genuina o verdadera. En la etérea “How To Disappear Completely”, la frase es casi un grito de auxilio, aunque paradójicamente se la esté susurrando. La pregunta a cómo desaparecer completamente tiene su origen en ese preciso instante en el que notás cómo tu entorno te pasa cerca y no te nota, no te toca, no te advierte. Ante eso, te podés encerrar más y más, protegido por los vidrios y con auriculares (siempre con auriculares), preguntándote si toda esa gente que camina se plantea lo mismo que vos, preguntándote si hay alguien con quien, de una buena vez, puedas llegar a conectar.

“You’re so beautiful it seems, on a lonely lazy morning, when I see you rocking back and forward, whispering that it’s all for the best”

El recuerdo de Kid A también vino con un episodio del documental de Gee que me remitió a Lost in Translation. Antes de salir a presentar OK Computer por primera vez, Thom, fóbico y nervioso, busca la mano de Jonny, quien va caminando detrás suyo. Las manos de los amigos se rozan y se calman. Es un acto efímero, como lo es todo (“in a little while, i’ll be gone, the moment’s already passed, yeah, it’s gone”), pero es lo que vale. Es aquello que en medio de una catarata de sonidos indistintos te recuerda quién sos, por qué estás ahí y quién está al lado tuyo. Mucho de lo que se dice en las canciones de Kid A tienen (o al menos a mí me gusta pensarlo así) su correlación visual con la película de Sofia Coppola. Eso de estar en el limbo (“i’m lost at sea, don’t bother me, i’ve lost my way”), de hallarse en un lugar donde todo resulta artificial y ante lo cual lo único que uno puede hacer es buscar un propio refugio dentro de la masa (los paseos errantes son lo más revelador de la película), con música o sin música, pero con los sentidos despiertos. Pienso que Bob y Charlotte nunca se hubiesen conectado en primer lugar sino hubiese sido por esa sensibilidad que comparten. Pocos se detienen a mirar. Muchos siguen girando. El hecho de que ellos se observen habla tanto de una necesidad de afecto como de una aguda comprensión del mundo y el lugar que quieren ocupar en él. Sus edades y condiciones son relativas cuando los vincula lo primordial: no sabrán encontrarle la vuelta a su presente, pero saben dónde no hay que buscarla. No están perdidos, están anhelando hallarle el sentido a los días. Por lo tanto, ese reconocimiento final (ese donde nuevamente el entorno va a otro paso), coronado con un mensaje indescifrable, pone a los personajes en armonía con lo verdadero y, al mismo tiempo, les reasegura su capacidad de conmoverse. No es que perdieron la habilidad de reaccionar ante las pulsiones, es que tardaron más que la mayoría. Para encontrar esa cualidad genuina por lo general hay que aguardar más tiempo y quizás, al encontrarla, la misma dure lo que dura un abrazo. Pero no hay nada como experimentar aquello que se genera con naturalidad y sin impostaciones. Yorke también lo escribió en otra canción: “It’s what you feel, not what you ought to”. Es lo que sentís y no lo que deberías sentir. Y es encontrar a alguien que sepa reconocer la diferencia. 

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 ► [ESCENA] “The more you know who you are, and what you want, the less you let things upset you”:

Does It Get Easier? - Lost in Translation (scene) from sofia coppola on Vimeo.

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 ► [PLAYLIST] Les dejo diez canciones de la banda de sonido de la película de Sofia Coppola:

Lost in Translation OST by cinescalas on Grooveshark

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 ► [LISTA DE REPRODUCCIÓN] Sus canciones para auricularse:

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¡Buen viernes para todos! En este día, cuatro (!) consignas: 1. Explayarse sobre Lost in Translation y dejar la frase que creen que Bob le dice a Charlotte en el final; 2. ¿A qué parejas del cine que no terminan juntas les gustaría unir en una suerte de secuela? 3. En un plano personal, me gustaría (quienes quieran) que me cuenten si existe ese alguien especial, ese Bob o esa Charlotte, que los han rescatado de una situación de soledad o malestar, aunque haya sido un vínculo efímero; 4. ¿Qué discos/canciones eligen para aislarse del entorno? CON SUS APORTES SEGURAMENTE LES DEJE PLAYLIST; como siempre, espero sus comentarios (y que mencionen las películas de sus semanas, por supuesto); ¡que tengan un excelente fin de semana!

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[OFF TOPIC] La semana que viene voy a estar cubriendo para el blog el Festival Pantalla Pinamar así que se me complicará mucho actualizar, pero les voy a dejar un Open Post en estos días con algunas directivas + un Podcast, antes de reencontrarnos el lunes 17; como siempre, gracias por la paciencia, ¡que tengan un gran fin de semana! ¡nos vemos pronto!

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Deathmatch: Personajes de Wes Anderson

Ilustración: marinaesque.tumblr.com

*Deathmatch propuesto por: Ana

Creo que muchos coincidiríamos en mencionar a la sensación de escape como una razón primordial por la cual amamos el cine. Pero pensándolo detenidamente, ¿cuántos directores realmente logran materializar esa sensación? ¿Cuántos logran la construcción de mundos imaginarios que responden, más que a ninguna otra cosa, a la imperiosa necesidad de cambiar de ámbito, o de simplemente salir del ámbito en el que se está inmerso? Muy pocos. Uno de ellos es Wes Anderson. Si bien ya escribí sobre él hace muy poco con motivo del estreno de Moonrise Kingdom, quise aprovechar la propuesta de Ana para hacer hincapié en esa configuración de microuniversos. Micro para quien los ve desde afuera, macro para quienes lo habitan. Hace poco, leyendo una novela, un personaje alude a la chica de sus sueños describiéndola de la siguiente manera: “Margo amaba los misterios. Los amaba tanto que se convirtió en uno”. Me gustó esa idea, o esa realidad casi irrefutable de que uno es, en efecto, lo que ama (“you are what you love”). Por eso, en la difícil tarea de elegir un solo personaje de un director que los describe tan bien por igual, me quedo no con uno sino con la pareja Richie-Margot. Porque si uno es lo que ama, entonces ellos son un mundo donde hay una carpa amarilla, luces de colores, un globo terráqueo y discos de Nick Drake. El perfecto mundo de ensueño al que quisiera pertenecer. 

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► El cine de Wes Anderson en poco más de dos minutos:

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► “From Above”, un gran video homenaje a Wes:

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¿Cuáles son sus personajes favoritos de toda la obra de Wes Anderson, desde Bottle Rocket hasta Moonrise Kingdom?; dejen sus aportes y, de yapa, propongan una secuencia y/o versus para el jueves próximo; ¡Nos vemos mañana, muchachada! (y con un post bastante especial, así que los espero sin falta ;) )

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DEATHMATCH WINNERS: MARGOT Y RICHIE

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La última vez enfrentamos a… ELLEN RIPLEY con SARAH CONNOR

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El mejor papel de…Bill Murray

Curiosamente, el genial fotomontaje que ven ahí arriba no incluye ese papel que hubiese elegido para ilustrar el post de hoy; y escribo “hubiese” porque si bien esa búsqueda de Don Johnston a través de un itinerario color de rosa representa la más bella laconia, con Bill Murray es imposible puntualizar en un solo personaje. Él tiene algo de indescifrable, por no decir ciertas sutilezas, ciertos elementos subyacentes que hacen que ese aparente piloto automático interpretativo sea solo eso: una fachada. Él actúa como si no estuviera actuando, pero a la vez lo hace como si hubiese observado a cada uno de esos hombres con precisión entomológica. Por ende, de algún modo consigue contrarrestar la repetición y es por eso que ese andar desesperanzado de Bob Harris no es el mismo andar desesperanzado de Don. ¿Cómo logra ser siempre él mismo sin en realidad serlo? No lo sé. Pero en esa constante capacidad de asombro de sus personajes, en ese modo impertérrito de decir las cosas, en ese transcurrir algo cansino, Murray deja un espacio en blanco que debemos completar nosotros, y ese espacio en blanco es el amor por la risa, por la aventura, por la presencia que genera Zissou, que genera Venkman, que genera Blume. Con esa sonrisa siempre a medias, una perfecta verbalización, cierta teatralidad, y mucho sarcasmo, Bill Murray siempre lleva las escenas a otros niveles y nos reconforta al hacernos saber que, ya sea en pleno Tokio o en medio del océano, él buscará nuestra mirada para encontrarle compañía a esa conjugación de ironía, tristeza y, claro, a esa constante necesidad de reírse de todo.

¿Cuál les parece la mejor interpretación de Bill Murray? De yapa, cuenten de qué actor o actriz quisieran ver post; ¡Gracias a todos y Buen Finde!

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