La vida y todo lo demás

 

Burt: This place is perfect for us, don’t you think?

Verona: I hope. I really fucking hope so.

Una de las categorías de este blog es “porque sí”, donde trato de englobar todos esos posts que surgen propulsados por el capricho. Este, más allá de que esté dentro de esa categoría, no tiene nada de arbitrario, solo que estaba buscando la excusa para hacerlo. Es decir, primero estuvo la película (Away We Go de Sam Mendes) y después, la temática. Al igual que Marley y yo, se trata de un film que golpea en el lugar más preciso a los de treinta y pico (o a los que estamos por llegar a ese momento, no sin cierto temor) porque no solo aborda la incertidumbre que conlleva el formar una familia sino también la incertidumbre que genera el no saber cuál es el lugar indicado donde dejar las maletas y dejar que la vida fluya. El lugar sobre el que uno puede aseverar que pertenece.

Escuchá “Wait” de Alexi Murdoch, de la banda sonora:

“Everywhere I seem to be, I am only passing through. I dream these days about the sea, always wake up feeling blue, wishing I could dream of you.”

Burt y Verona son una pareja que está buscando el lugar ideal para criar a su primer hijo y, así, en una suerte de road trip con personajes secundarios de trazo grueso que podemos pasar por alto, Mendes filma una de sus películas menos pretenciosas, diciendo mucho sobre la vida aunque con pocos recursos, sin la necesidad de apelar a secuencias o discursos ampulosos. Para ello, hace recaer gran parte de la responsabilidad en John Krasinski y Maya Rudolph. Ella especialmente, más conocida por su faceta humorística en Saturday Night Live, cambia de registro y es pura vulnerabilidad y fortaleza al mismo tiempo. Hay una escena donde se pone a recordar un momento feliz de su niñez, cuando sus padres todavía vivían. Sus gestos y su voz entrecortada, su pose sentada bajo un árbol mientras se dirige a Burt habla de dos cosas: del potencial de Rudolph como actriz dramática y del eje del que nunca se aparta Away We Go: la mirada sobre el pasado para tomar decisiones sobre el futuro.


Por lo que mencioné más arriba, muchos momentos de este film me conmovieron porque, de alguna manera, sentí que están hablando de circunstancias que me eran familiares y que, cuando las ves plasmadas en imágenes, cuando alguien las pone en palabras, no dejan de causar un efecto extraño. Como ese golpe de realidad que el cine nos da aunque no lo queramos. Como esa ola que te sacude y que no sabés en qué lugar te va a dejar. Como la vida y su incertidumbre.

¿Qué película te hizo reflexionar sobre tu propia vida o te pegó en el lugar más sensible? ¡Comenten! (Se aceptan cursilerías y…¡Feliz cumple, Maru!)

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