La escena del día: Antes del amanecer / Antes del atardecer

“It’s like our time together is just ours, it’s our own creation; it’s like i’m in your dream and you are in mine”

Cuando una película, una canción, un libro pareciera que está hablando por uno, que está metiéndose en nuestra mente, escudriñando y reflejando a su manera lo que yace ahí dentro, la sensación es extraña. Dan ganas de asentir con la cabeza ante cada frase y se modifican las pulsaciones. Al menos a mí me sucede eso. Es raro, pero es como si me hirviera la sangre y, al mismo tiempo, yo quedara helada. Porque no pasa seguido. La saga de Richard Linklater (sobre cuya tercera parte ya concluida, Before Midnight, recuerdo haberle preguntado al director en una entrevista, cinco años atrás) se ha convertido en un reflejo de mis pensamientos, de mis cuestionamientos, de mis sensaciones, de modo tal que me es imposible escribir sobre ella sin escribir sobre mí misma. De hecho, ahí arriba está Celine, custodiando mis palabras en este espacio. Celine y sus palabras fueron motivo de escritura en este post, luego me condujeron a hacer este otro, e incluso en otro blog desmenucé sus orígenes, sus efectos. Pero acá estoy de nuevo, impulsada por esa primera imagen de Before Midnight que se dio a conocer recientemente. Como dos veces estuve en Paris, evocando el reencuentro entre ella y Jesse, intentando hacer el mismo recorrido, metiéndome literalmente dentro de una escena de película. Pero lo paradójico es que las pequeñas obras concebidas por Linklater/Delpy/Hawke son más reales de lo que una película de amor puede resistir. Sí, claro, uno ve ese eterno plano secuencia y eso es cine, es Truffaut, es un homenaje a la nouvelle vague. Pero ese homenaje no hubiese trascendido si no se nos estuviera hablando sobre (tantos y tan verdaderos) sentimientos universales. Porque acá la identificación, incluso, va más allá de la conexión entre los protagonistas (cada cual tuvo/tiene/tendrá la suya), es una identificación vinculada al tiempo y a los contrastes. La generación de los 20, temeraria y despreocupada, versus la generación de los 30, más consciente de lo perdido e ¿irrecuperable? (“what is lost is lost”).

En Antes del atardecer Jesse le pregunta a Celine por qué no intercambiaron teléfonos nueve años atrás. “Porque éramos jóvenes y estúpidos” responde ella. El tiempo, como en la cita de Auden de la primera parte (“you cannot conquer time”) puede evaporar lazos como puede sostenerlos, volverlos más fuertes. El tiempo es, sabemos, un arma de doble filo. Por algo ella no avanza y por algo él solo avanza cuando sueña, curiosamente, con ella avanzando (en un tren en movimiento). Ambos se quedaron detenidos en el tiempo. Ella lo expresó con la música (un vals), él lo expresó con la escritura (un libro). “Siempre me interesó escribir una novela que transcurriera en el lapso de una canción”, cuenta Jesse. Eso me recordó a Alex Turner y su brillante frase “I poured my aching heart into a pop song”. El sentimiento debe ser canalizado por alguna parte. Las cosas hay que volcarlas, ponerlas en palabras para que todo se vuelva más real. Por eso, el final (momentáneo) de esta saga es preciso. Nina Simone canta “Just in Time”, Celine baila, Jesse la observa y en el medio está la magia. “Siempre pensé que si existiese un Dios, éste no estaría ni en vos ni en mí sino en el espacio entre los dos”, medita Celine en voz alta en la primera película. En la segunda, quizás consciente, quizás no, Linklater y compañía logran que eso cobre vida en una escena de la cual formamos parte, la cual parece seguir ahí, sucediendo. Para mí, al menos, ella continúa bailando y él contemplándola, con el tiempo suspendido, con el tiempo de su lado.

*1. Miren esta escena de Antes del amanecer:

*2. Miren esta escena de Antes del atardecer:

*De yapa: uno de mis bienes más preciados: el guión de ambas películas adquirido en Shakespeare and Co.:

*OTRA YAPA: Algunas canciones que suenan en ambas películas:

Before Sunrise & Sunset by Milagros Amondaray on Grooveshark

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 Los invito a explayarse tranquilos sobre Antes del amanecer y Antes del atardecer; ¿Qué expectativas tienen respecto a Before Midnight?; de yapa, propongan una secuencia y/o versus para el jueves próximo; ¡Gracias a todos! ¡Buen jueves!

(Mañana se me hará imposible postear, así que nos reencontramos el lunes, gracias por la paciencia de siempre)

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Soy tu fan

“A reminder that once we really did meet”

Recuerdo que solo tenía dos días en París y quería aprovecharlos. Antes de viajar, distintas voces te aconsejan que visites distintos ámbitos y los libros turísticos se aseguran de que no te pierdas todo aquello que hace que París sea lo que es. Pero antes de llegar a la ciudad – mejor dicho, mucho antes de pisarla -, yo sabía que tenía que bajarme del tren e ir caminando a ese lugar donde se produjo uno de los reencuentros cinematográficos más intensos que he visto: el de Jesse y Cèline en Antes del atardecer. Luego de toda una mañana y gran parte de la tarde buscando la librería Shakespeare & Co., finalmente la encontré, pasé un largo rato adentro y salí sabiendo que iba intentar hacer el mismo camino que ellos dos hacen en la película. Esa decisión me costó una visita al Louvre, pero, para ser honesta, no me importó.

La foto del camino que recorren Jesse y Cèline en Antes del atardecer, sacada por mí en París:

Hace tiempo hice un post sobre este gran film de Linklater (que, en realidad, es también un film de Julie Delpy y de Ethan Hawke), pero, por esas cosas raras de la plataforma bloggeril, se borraron todos los comentarios sobre esta y sobre otras historias de amor que ustedes sumaron. Entonces, de algún modo, esta es la posibilidad de traer a colación nuevamente a una película que a nivel personal tuvo/tiene un gran impacto – creo que para muchos el guión es una suerte de biblia sobre las relaciones – y que me llevó a rendirle ese pequeño homenaje, hace justo un año, en París. En este otro martes personal, me gustaría retomar la línea anecdótica y que me cuenten sobre esos films que los marcaron a tal punto de haber ejecutado pequeños actos de devoción…ya sea demostrando fanatismo con compras coleccionistas o cubriendo las paredes con imágenes. En mi caso, quisiera agregar el tatuaje de La naranja mecánica, el primero de ocho que decidí hacerme en plena adolescencia no solo por amor a Kubrick. Por amor al cine.

¿Cuál es la película que les generó cierto grado de fanatismo? ¿Cómo le hicieron honor a ese fanatismo? ¡Comenten, vamos!

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Diario íntimo del futuro

NOTA

En Tienes un e-mail, el personaje de Tom Hanks le cuenta al de Meg Ryan cómo las frases de El padrino son aplicables para distintas circunstancias de la vida. Algo parecido me sucede con el amor y la mini-saga de Richard Linklater Antes del amanecer-Antes del atardecer, especialmente sobre ésta última. Una de las razones por las cuales creo que se trata de una gran película de amor (y una gran película, a secas) es por su capacidad de resumir en una hora y media conceptos básicos sobre las relaciones sentimentales y desde distintos puntos de vista.

Tomemos el caso de Cèline (Julie Delpy) por ejemplo. Una mujer que teme volver a enamorarse por miedo a salir lastimada, una mujer que, cada vez que ama, no puede olvidarse fácilmente de los detalles que observaba en la otra persona. Por otro lado, está Jesse (Ethan Hawke), casado, viviendo una vida matrimonial rutinaria que no parece tener salvación. Ambos se reencuentran después de nueve años y el guión de Linklater-Hawke-Delpy los pasea por los planteos que dos personas de treinta y pico, insatisfechas emocionalmente, se ven forzadas a hacerse. “¿Qué significa que exista el amor de tu vida?” “Cuando sos joven pensás que habrá mucha gente con la que podés conectarte realmente”, “Mi idea sobre el amor romántico la puse a descansar cuando vos te fuiste”, etc.

Escuchá a Julie Delpy cantar “A Waltz for a Night”:

Independientemente de la belleza de Linklater para filmar – sea plano secuencia realmente o haya un corte en el medio -, la magia de Antes del atardecer radica en el realismo con el cual se retrata la supervivencia de un vínculo que nunca pudo disolverse (en moléculas) y los cuestionamientos que esas dos personas que lo formaron se hicieron; cuestionamientos que, todos, en algún momento u otro, seguramente nos los hicimos también.

Antes del atardecer es una película que se planta en el presente, en un momento que Jesse y Cèline experimentan dentro de una cajita de cristal que Linklater no deja que se rompa. ¿El amor? ¿El futuro? ¿El futuro de ese amor? Internamente, la respuesta sobre el porvenir de los personajes la tiene cada uno. Esta es mi historia de amor favorita porque, volviendo a Tienes un e-mail, tiene una frase para cada momento de tormento o éxtasis sentimental. Afortunadamente, una vez le pude decir a Linklater lo que significó y significa para mí que exista esta película en el mundo. ¿Vieron cuando escuchan una canción que dice exactamente lo que ustedes sienten y desean haber sido ustedes los que la escribieron por la perfección con la que alguien puso en palabras determinados sentimientos? Bueno, eso.

Aclaración: como algunas escenas no se consiguen subtituladas, debo subir el video en idioma original. Espero que eso no les impida sumar propuestas. Si consiguen videos subtitulados, bienvenidos sean. Gracias a todos.

Mirá esta gran escena de Antes del atardecer:

¿Cuál es tu historia de amor del cine favorita?

¿A qué personaje de película te parecés?

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Ay, esa cara…bueno, sin preámbulos y porque creo que, si vienen siguiendo este blog lo deben intuir, Enid Coleslaw (Thora Birch) de Ghost World es el personaje femenino con el que más me identifico. Ya me pasaba con el cómic de Daniel Clowes, pero con la película fue distinto. Ahora bien…no quiero que este post se interprete como un delirio narcisista. ¿Compararse con un personaje cinematográfico? ¡Cuánto caradurismo cool! No.

Realmente creo que uno puede verse a uno mismo en determinadas expresiones, vómitos sentimentales (como los de Cèline en Antes del atardecer) y frases particulares de un personaje. Y yo me veo en Enid. En su misantropía, en sus caras de desagrado sin filtro y en su manera de decir las cosas. Esto – junto con un episodio enidesco en el patio de comidas de un shooping - me llevó a pensar en si hay un personaje del cine con el que te sentís identificado (no estamos hablando de rasgos físicos, aclaro), porque dice lo que vos pensás o porque hace lo que vos querés hacer. O porque sí. Yo me veo en Enid, ¿ustedes?

Ghost World + “Read My Mind” de The Killers x SkyAboveWater:

¿En qué personaje del cine te ves reflejado?

Top Five: tus películas favoritas

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Si hay algo que nos enseñó Alta fidelidad, es que hacer listas es algo tan caprichoso como irresistible y necesario. Por ende, era hora de este post. No solo para hacerles conocer mis cinco películas favoritas sino también para leer las suyas. En mi caso, como en todo conteo, hay arbitrariedad. Primera, como siempre y como mi tatuaje evidencia, está La naranja mecánica de Stanley Kubrick. Después, un poco de proyección personal en un film como Ghost World de Terry Zwigoff; muy cerca, el mejor western que vi en mi vida llamado Río Bravo del gran Howard Hawks; la historia de amor más honesta, Antes del atardecer, a cargo de Richard Linklater y, por último, mi película argentina favorita: Como un avión estrellado de Ezequiel Acuña.

Obviamente, quedaron afuera unas cuantas y la lista está atravesada, casi en un 100%, por cuestiones personales. Es difícil ser objetiva en estos casos. Les dejo unas imágenes de mi Top Five y leo los suyos.

Mis cinco películas favoritas:

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