The Nancy Meyers Show

En un programa de cine que se emite en la web titulado What The Flick?, regularmente suelen hacer breves críticas de los estrenos de la semana en Estados Unidos y de manera ocasional tienen un chiste/parámetro recurrente para evaluar determinados films: “esta es una película para llevar a tu abuela al cine” (The Best Exotic Marigold Hotel, por ejemplo) y “esta definitivamente no es una película para llevar a tu abuela al cine” (Straight Outta Compton). Con motivo de la nominación al SAG obtenida por Helen Mirren por Woman in Gold, recordé no solo ese largometraje en particular sino ese largometraje en particular en función de la categoría creada por los conductores de What The Flick?, categoría a la que perfectamente podría pertenecer The Intern, la flamante película de Nancy Meyers tan inofensiva y deliberadamente placentera como intrascendente, cualidades que fueron construyendo su filmografía. Así como en su momento señalamos los paralelismos entre todas las adaptaciones de Nicholas Sparks, con Meyers se puede aplicar la misma metodología. Tanto su comedia romántica más lograda (Something’s Gotta Give) como la menos inspirada (It’s Complicated) comparten un mismo código, suerte de regla tácita que evidencia una necesidad de innovar en sus planteos para luego caer en el mismo tono conciliador de siempre. The Intern no solo cumple con ese objetivo sino que lo padece. La historia de un viudo llamado Ben (un Robert De Niro al que se lo nota hastiado) quien realiza una pasantía en una pequeña empresa presidida por la joven CEO Jules (Anne Hathaway, menos afectada que lo habitual) no está enfocada desde el trillado ángulo de “persona mayor que intenta adaptarse a nuevas tecnologías”, lo cual es todo un logro en sí mismo para una directora perezosa como Meyers. Sin embargo, en el preciso instante en el que encuentra su fuerte (la amistad entre Ben y Jules), da un vuelco hacia lo sentencioso, asegurándonos que una mujer independiente y exitosa no puede tener un matrimonio saludable, que ambos estados son mutuamente excluyentes. En consecuencia, Meyers la castiga a Jules con el cliché más grande de todos (el marido la resiente por su evolución profesional) pero, a la hora del enfrentamiento de posturas, es del regreso del hombre de quien depende la integridad emocional de la mujer. Para una directora que pretende levantar la bandera del feminismo, Meyers viene haciendo – desde What Women Want hasta hoy – películas ligeramente machistas y un tanto cobardes. De todos modos, dentro de producciones mucho más cuestionables, su cine sigue siendo complaciente con el espectador, ideal para lo ligero, para la respuesta a la consigna de hoy, para disfrutar de lo “simpático” (Ben oficiando de confidente de Jules ciertamente lo es), aunque muchas veces esa homogeneidad le termine jugando en contra. ♦  

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► [TRAILER] Algunas imágenes de The Intern de Nancy Meyers:

THE INTERN - Official trailer from Eduardo Scope on Vimeo.

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► [GALERÍA] 50 películas para ver con nuestras abuelas (o ya que hemos visto con ellas); ¡gracias por los aportes!:

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¡BUEN MIÉRCOLES PARA TODOS! En la consigna del día de la fecha, la idea es que mencionemos esas películas “para llevar a tu abuela al cine”, ya que con sus aportes armaré una galería alusiva; por otro lado, ya poniéndonos más personales, me gustaría saber si han visto películas con sus abuelos y/o si han compartido salidas al cine con ellos; de yapa, pueden explayarse sobre el cine de Nancy Meyers y contar si son adeptos o no a su filmografía; nos reencontramos mañana para elegir a las mejores actuaciones femeninas del año; ¡los leo, como siempre! ¡Que tengan un excelente día!

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Interstellar: Odisea en la superficie de la humanidad

Hoy en Cinescalas escribe: Eduardo Blake

*Atención: se revelan algunos detalles del argumento

Hablar sobre quién es Christopher Nolan a esta altura resulta innecesario. Reconocido por sus trabajos anteriores en películas como Memento, Inception y la trilogía de Batman: The Dark Knight, en esta ocasión Nolan prefiere alejarse de sus escenarios habituales y sumergirse en las profundidades del espacio exterior, queriendo, tal vez (solo lo sabrá él), crear su equivalente a la clásica 2001: Odisea del espacio de Stanley Kubrick. Interstellar en sí presenta una historia interesante. Escrita por su hermano, Jonathan Nolan, el proyecto estaba originalmente pensado para Steven Spielberg, pero no prosperaría y terminaría siendo en manos de Nolan, quien reescribió gran parte de la trama para que se ajustara a sus sensibilidades (como dato curioso, un borrador del guión original circula en Internet, para quien quiera leerlo). La trama lidia con los últimos días de la humanidad en un planeta Tierra que se ha vuelto cada vez más inhóspito, casi como si rechazara la presencia de la raza humana. Cooper, interpretado por Matthew McConaughey, es un antiguo (y fallido) astronauta, ahora resignado a ser un granjero, pues eso es lo que la humanidad necesita. Resignado y frustrado, Cooper ve diariamente la fútil lucha por la humanidad por sobrevivir adaptando sus modos de vida a un mundo donde la tecnología y la innovación van desapareciendo.

Más allá de que reconozco que tiene una premisa inicial interesante, me costó mucho encontrar motivación para escribir sobre esta película. Creo que mi primera reacción fue decir: “No la odié… pero no la amé”. Si hay algo terrible en el mundo de la ficción es que una historia simplemente te despierte un sencillo “meh”, como si diera igual verla o no verla, experimentarla o no. Lo que odiamos, lo que nos disgusta, también nos define. Uno de los principales problemas que presenta Interstellar, y que llegado un punto es sintomático del cine de Nolan, es que sus personajes tienen momentos humanos, pero no son realmente humanos y no reaccionan como tales. Hay un aire de artificialidad que rodea a la película y a sus personajes, que reaccionan frente a distintas situaciones de una manera determinada, no porque les sea natural, sino porque así lo indica la progresión de la trama. Quisiera ejemplificarlo con la relación entre Cooper y su hija Murph (interpretada en su infancia por Mackenzie Foy y posteriormente por Jessica Chastain, que brinda una buena actuación). Esta relación, que es clave para el desarrollo de la trama, presenta momentos hermosos, pero que parecen ser atribuibles más al esfuerzo que pusieron los actores que a la dirección en sí misma. Llego a esta conclusión porque resulta casi imposible seguir una progresión emocional coherente entre las distintas viñetas que vemos de la vida de Murph, desde la relación con su padre en la infancia, los años en los que creció sin él, su adolescencia, su nueva vocación, la relación con su hermano, etc. Hay lógica en la progresión de su vida, pero una lógica fría, desconectada de las emociones que su personaje debería mostrar para conectar esos puntos de manera natural.

Es en una de las últimas escenas de la película donde termina de derrumbarse esta construcción artificial carente de emoción genuina. Si la relación de amor entre padre hija es casi el conductor central de la trama, es aquello que guía toda la historia, y es lo que permitirá lograr la salvación de toda la humanidad (algo que se ve expresado en el monólogo de Anne Hathaway sobre el amor como una fuerza que no hemos logrado comprender del todo, monólogo que por otro lado está espantosamente realizado, que nos deja perplejos mientras los otros personajes simplemente la miran sin decir nada, ni siquiera un “estás totalmente chiflada”), esa escena final no puede resultar de esa manera.

Imaginemos ponernos nosotros un segundo en el lugar de Murph, cuyo padre estuvo perdido en el tiempo y en el espacio por décadas. Cuando milagrosamente regresa, tras años de espera, en vez de querer hablar con él todo lo posible, y él hablar con ella, ambos personajes solo tienen una breve, casi superficial conversación, antes de volverse a separar. Por más que Murph esté por morir, y no quiera que su padre la vea llegar a esa instancia, es casi inconcebible el desarrollo de esa escena. Los seres humanos no somos así de racionales, simplemente no lo somos. Si después de décadas de no ver a mi padre reapareciera vivo… y repito, reapareciera vivo, no lo mandaría lejos. Si, ningún padre debería ver morir a su hijo, es una máxima lógica y entendible, pero no es realmente aplicable a esta relación, bordeando la incoherencia y la locura fría. Es una narrativa donde predomina la lógica de la trama por sobre la emoción. Si fuéramos Cooper, ¿no le preguntaríamos a Murph por su hermano? ¿Qué le pasó? ¿Qué sucedió con su nieto, al que no conoció salvo a través de una grabación? ¿No quisiera conocer a sus bisnietos, a toda la familia que está viva gracias al sacrificio que hizo? En la lógica de la película, no, simplemente hablaría cinco minutos con su hija y se iría.

Los personajes de Nolan no reaccionan como seres humanos, y es problemático. Hay ilusión de humanidad, son como los robots que aparecen en la película, que están programados para parecer humanos y reaccionar como tales frente a ciertos estímulos, pero que no lo son. No hay consistencia emocional en sus seres. En el momento indicado, se activa en ellos un switch de encendido de emociones, para luego apagarse el mismo hasta que la trama vuelva a requerir una demostración de emoción. De qué otra manera podemos explicar que, al parecer, al descubrirse la existencia de vida alienígena, dicho cambio monumental en nuestra percepción del universo no tenga casi impacto en la trama. Se habla de los Ellos, y simplemente se los menciona. El casi nulo grado de desarrollo del concepto de que “hay algo o alguien que nos está vigilando, que está cuidando por nosotros, que abrió un agujero espacio temporal para poder salvarnos” es poco natural. Estos mismos “ellos” crean también una anomalía de gravedad en la casa de Cooper para que, a su entender, él sea el piloto de la misión que salvará a la humanidad, un mandato casi divino que despertaría en cualquier persona algo religioso por la forma en la que se produce .Pero los personajes simplemente lo mencionan, no reaccionan a semejante evento con la naturalidad y el asombro que deberían tener.

La cinematografía de Interstellar tiene momentos hermosos, aunque a veces muy prolongados que terminan significando lo dificultoso, peligroso y frustrante de la exploración espacial. Es en la exploración de estos planetas donde vuelve a verse la ausencia de la emoción, al visitar estos humanos nuevos mundos, como si se tratara de algo casi cotidiano, con la ausencia casi total del asombro . Sé que a varios de los que estaban en la sala les pareció larga y aburrida pero no fue mi caso. Personalmente no me aburrió, pero se me hizo predecible, en particular viendo los conceptos poco desarrollados durante la película que hacían anticipar un cierre casi mágico. La paradoja de “ellos somos nosotros” es un recurso habitual en la ciencia ficción, en particular cuando la trama gira en torno al tiempo y al espacio. Yo pensé que Cooper terminaría, al atravesar el hoyo negro, desplazado temporalmente, sin poder interactuar directamente e iba a ser el fantasma, sospecha alimentada por la mención de Murph que el fantasma se sentía familiar, y por el mensaje de “STAY”, que sospeche que él mismo se trataba de decir, cuando veía desde el final de su odisea el principio de la misma. Interstellar es posible de ser objeto de números debates, pues tiene algunas cosas muy interesantes, pero son historias que no terminan a nada. Hay personajes que están por estar, como por ejemplo Topher Grace como el novio doctor de Murph.

Asimismo, todo el conflicto entre ella y su hermano – personaje interpretado por Casey Affleck - participa casi tangencialmente aún presentando temáticas interesantes, pero no termina de ser incluido. El hermano de Murph se niega a abandonar la casa familiar y dejar su forma de vida, aunque su esposa e hijo se enfermen. Su rol simboliza el rechazo a lo expresado por el personaje de Michael Caine, sobre que la humanidad no está hecha para morir en la tierra. El hermano representa el espíritu de aferrarse al pasado, al como “las cosas eran”, aunque signifique su muerte y la de su familia, lo que obliga a Murph a incendiar todo para forzar su partida. Se entiende lo que quiso decir Nolan con su personaje, pero hay algo faltante que simplemente hace que no funcione. Otro personaje interesante, pero que presenta cierta desconexión con el desarrollo de la trama, es el encarnado por Matt Damon. Uno de los primeros exploradores de lo que hay del otro lado del agujero negro, simboliza supuestamente “lo mejor de la humanidad”, pero termina mostrando lo peor de la misma. Sumergido en un delirio impulsado por un instinto de supervivencia por sobre todas las cosas, Damon en un momento de la película entra en modo de exposición pura y comienza a plantear un contraste de filosofías, centrándose en su supervivencia personal mientras anticipa el final de la trama al hablar nuevamente del amor entre padres e hijos, en otro monólogo que produce ecos con el de Hathaway. En un comentario al margen, quisiera decir que algunas de las secuencias en este acto con Damon parecen casi de otra película, una dosis de acción donde antes no parecía necesaria ni relevante.

Interstellar es una película que trata de hablar del espíritu humano, pero de una manera bastante fría. La historia sobre los primeros humanos que atraviesan el tiempo y el espacio no puede tener esa cualidsad, tiene que maravillarnos. Funciona, queda demostrado empíricamente si se quiere, el gran tema que plantea su director, pero el aspecto emocional, lo que viene a justificar por detrás toda esta reflexión, simplemente no funciona, y resulta muy apagada. La película pide del espectador más de lo que ella está dispuesta a darle. No hay una conexión emocional en este viaje que, más allá del aspecto de ciencia ficción, debería serlo para demostrar qué es la humanidad y por qué vale la pena ser salvada, a medida que se descubre un universo que desafía sus creencias y conocimientos. Es en este aspecto donde la película simplemente falla.

Quisiera concluir diciendo algo que influyó en mi crítica y que quizás no sea muy justo con Nolan. Dos días después de ver Interestellar, vi Boyhood, y todo lo que no me cerraba sobre la primera de repente comenzó a tener sentido, pudiendo expresar sobre el film de Richard Linklater lo que antes no podía. Boyhood es una historia mínima, casi una no-historia, no es una trama sino que es simplemente una serie de momentos de una vida entre muchas otras que expresan con claridad la naturaleza de la humanidad, las experiencias de vida y en particular las relaciones entre padres e hijos. Cuando lo comparo con el núcleo emocional y el gran tema que quería tratar Nolan, me sorprendió que es exactamente esa relación entre padres e hijos, ese amor capaz de atravesar las distancias y tiempos eternos el que encuentro en Boyhood y no en Interstellar.

Por Eduardo Blake

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[TRAILER] Algunas imágenes de Interstellar de Christopher Nolan:

Trailer - Interstellar from quadroporquadro on Vimeo.

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[ESPECIAL] Una mirada a los efectos visuales de la película:

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¡BUEN LUNES PARA TODA LA MUCHACHADA! En esta nueva semana del blog, tres consignas: 1. ¿Vieron Interstellar? ¿Qué les pareció? 2. Por otro lado, me gustaría saber qué opinión tienen de Christopher Nolan y cómo rankearían sus películas; 3. Edu pregunta si recuerdan otros films de ciencia ficción que aluden a la naturaleza humana y sus vínculos; como siempre, leo sus comentarios y nos reencontramos mañana; ¡que tengan un excelente comienzo de semana! [OFF TOPIC]: Ya están las entradas a la venta para NO ESTÁS SOLO EN ESTO en Mar del Plata y las pueden adquirir por acá ;)

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—> La última vez escribió Jesica Taranto sobre… SU PELÍCULA DE TERROR FAVORITA

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Oscars 2013: Las actrices

Al igual que el sábado pasado, les dejo otra de las entrevistas en conjunto que realizó The Hollywood Reporter, en este caso focalizada en las actrices que posiblemente más premios se lleven el próximo año por sus actuaciones en el 2012. Forman parte del intercambio: Helen Hunt (The Sessions), Rachel Weisz (The Deep Blue Sea), Marion Cotillard (Rust and Bone), Naomi Watts (The Impossible), Anne Hathaway (Les Misérables), Sally Field (Lincoln) y Amy Adams (The Master). Particularmente me gustaron mucho las anécdotas de Sally Field y algunas observaciones de Rachel Weisz, quien está más encantadora que de costumbre. Que la disfruten.

Lo que el post del baboseo (recargado) nos dejó

sortathatguy.blogspot.com.ar

Como corresponde, hay que honrar la tradición (?). El año pasado di a conocer a los ganadores de El post del baboseo primigenio (Hugh Jackman y Scarlett Johansson) y este año no será la excepción. No sé si hay mucho para agregar ya que la foto de ahí arriba lo dice todo, pero los receptores de mayor cantidad de comentarios babosos fueron, efectivamente, Ryan Gosling y Anne Hathaway. Me costó recopilar los más de 600 votos, pero ahí tienen los resultados. Mención aparte merecen quienes quedaron en segundo lugar: Michael Fassbender y Keira Knightley. Para continuar con lo que hicimos en el 2011, los invito, como es habitual los viernes, a elegir los mejores papeles de Gosling y Hathaway en una suerte de repechaje (porque ya lo hicimos acá y acá, cuando el blog recién comenzaba) y también para que quienes no comentaban en Cinescalas por aquellas épocas puedan dejar sus impresiones. Por último, quiero reiterar mi agradecimiento a todos los que comentaron en El post del baboseo (recargado), sin dudas uno de los posts más divertidos del blog gracias a esos ingeniosos aportes. Ahora pueden babosearse de nuevo, protestar por los resultados y, claro, hablar de cine, que para eso estamos, ¿no? :P . Nos vemos el lunes, muchachada. Que tengan un excelente fin de semana.

*Anne Hathaway en The Dark Knight Rises:

*Ryan Gosling en Drive:

* De yapa: una galería de fotos de Anne y Ryan, de regalo para todos los babosos y babosas que comentaron:


Created with flickr slideshow.

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¿Están de acuerdo con los resultados del post del baboseo?; pueden explayarse sobre Ryan Gosling, Anne Hathaway y sus mejores papeles aquí mismo; de paso, ¿de qué otros actores y/o directores quisieran ver post? ¡Comenten! ¡Buen Finde para todos!

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———> La última vez hablamos sobre… MICHAEL FASSBENDER

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El cine viste a la moda

Sí, sí, ya sé: me maté con el título del post :P . Dicho esto, quiero darle las gracias a mi querida Anis por sugerir el tópico de este día. Ya saben que escucho todas las propuestas que quieran hacer para, lo más rápido posible, ponerlas en práctica en el blog. De hecho, cuando Anis me vino con esta idea pensé que muy pocas veces desmenuzamos las películas en sus tecnicismos. En este caso, nos vamos a ocupar de uno de los rasgos característicos de la puesta en escena: el vestuario. Independientemente de que en muchos casos su rol puede ser subestimado – o el análisis no va más allá de una mera desaprobación o aprobación de lo que vemos, si es que no pasa inadvertido -, el vestuario es, en otras oportunidades, lo que Bordwell y Thompson denominarían, en El arte cinematográfico, “un elemento del atrezzo”; es decir, una creación del cineasta que toma parte activa de la acción, que cumple una función. Cuando esto sucede, el vestuario deja de ser un aspecto más del personaje o algo que le da una cierta impronta y pasa a convertirse en un elemento narrativo. Como film-disparador de este post pensé en El diablo viste a la moda no solo porque hace un muestreo de un micromundo definiéndolo con gran contundencia y con una gran actriz como vehículo (ese “crees que tomaste una decisión que te excluye de la industria de la moda [cuando en realidad te hace parte de ella]” resulta bastante acertado) sino porque además cuando vemos, por ejemplo, los cambios de vestuario de Andy (esa chica que “vendió su alma al diablo desde que se probó un par de Jimmy Choo’s”), estamos ante el uso clásico del atrezzo. Su apariencia va modificándose a medida que va siendo incluida por Miranda en un universo que le era desconocido. Entonces, sobre el final, el vestuario es igual de importante (y habla sobre lo mismo) que toda la secuencia de la entrevista laboral en el New York Mirror: Andy ya no es ni la joven “que ni siquiera lo intenta” del comienzo de la historia ni la representante ideal de las tendencias de Runway. Ahora es una mujer que, con más experiencia y convicciones a cuestas, decide tomar las riendas de su futuro.

*DE YAPA: algunos looks de película:


Created with flickr slideshow.

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¿Qué películas destacarían por su vestuario? ¿Cuáles son los estilos de la pantalla grande que más los han impactado?; ¡Espero sus comentarios!

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