Deathmatch: Los mejores personajes femeninos de series

“Hay que confiar en la intuición, en el sueño, en lo irreal, en el sensible mundo de la imaginación. No es sólo una escapatoria, es el descubrimiento de la unidad del alma humana antes de la caída” - Joaquín Nin-Culmell, hermano de Anaïs Nin, en el prólogo a los Diarios de infancia

La transición de la secundaria a la universidad o la transición de un ámbito familiar a otro que representa lo nuevo (por ende: lo inexplorado y lo amenazante en dosis simultáneas) está fuertemente ligada con el concepto de conocimiento. Uno se conoce más a sí mismo en la medida en la que se expone con otro grado de vulnerabilidad. Uno conoce más al entorno gracias a los momentos en los que esa vulnerabilidad hace su entrada. En consecuencia, la antítesis, el desconocimiento, también juega un papel en las alteraciones. ¿Quién soy yo verdaderamente cuando me sueltan al mundo? ¿Qué va quedando de la adolescente que buscaba definirse unívocamente como si eso fuera tan sencillo? ¿Cuánto me desconozco y los desconozco a ellos, a quienes forman parte de otro acto de mi juventud? Felicity (la serie) y Felicity (su protagonista) se hacen preguntas de manera constante porque no conciben la transición sin el autodescubrimiento. Y no sólo eso: Felicity Porter ahonda en cada día de su vida hablándole a un grabador, cuya cinta está destinada a su amiga/mentora Sally. Pero eso es indistinto, casi anecdótico. “Sally” (con la perfecta voz de Jeneane Garofalo) no es tanto una presencia sino más bien un símbolo de un anhelo por hallar un interlocutor, alguien interesado, alguien que sepa escuchar. A medida que Felicity va desentrañando la dinámica de la universidad y su lugar en ella, Sally deja de ser una confidente per se y se convierte en la figura instrumental que la joven requiere para poner en voz alta sus miedos, inquietudes y simples conquistas. Por eso la elegí para representar este post, porque cuando estaba anclada en la nostalgia (esa que implica el lidiar con las pequeñas muertes de nuestros estadíos que van permutando minuto a minuto), el personaje brillaba con la misma magnitud del corazón que la impulsó a anotarse en una determinada universidad con el fin de reencontrar el amor allí. Y de este modo llegamos a otro símbolo, de este modo llegamos a Ben, una suerte de entelequia, la excusa para que Felicity, casi sin notarlo, deje de hablar en función de otro y pase a adquirir una voz propia, la misma que capítulo a capítulo se dirigía a nosotros para hacernos saber cuánto nos duele el mundo cuando aprehendemos los cambios y cuánto nos recompensa el arrojarnos al vacío.

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► [ESCENA 1] Keri Russell como Felicity Porter en Felicity:

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► [ESCENA 2] Kristen Bell como Veronica Mars en la serie homónima:

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► [ESCENA 3] Anna Gunn como Skyler White en Breaking Bad:

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► [GALERÍA] Algunos grandes personajes femeninos que nos dieron las series, elegidos por ustedes hoy:

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¡BUEN MARTES PARA TODOS! Siguen los Deathmatch televisivos y hoy elegimos los mejores papeles femeninos que nos han dado las series, tanto en comedia como en drama y tanto protagonistas como secundarias; los invito a sumar en los comentarios a esas grandes mujeres de la televisión para, como siempre, armar una galería; ¡nos reencontramos el jueves, muchachada! ¡que tenga un excelente martes!

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LA ÚLTIMA VEZ ENFRENTAMOS A… LAS MEJORES SERIES CÓMICAS (GANADORA: SEINFELD)

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Apology Girl

*Atención: no leer el post si no vieron Breaking Bad

En lo cotidiano estamos propensos a repetir una misma actividad cientos de veces. Poner un determinado disco a sonar. Tomar un café con leche a la mañana. Deshacer la cama a la noche. Rehacerla al despertar. Prender la computadora. Entrar al mail. Cenar con un amigo. Tener sexo. Dormir la siesta. Dejar una película de fondo. Sacar la basura. Salir a caminar. Almorzar con la familia. Y así. Si enumeramos todos esos actos, uno sucediendo al otro, dicha suma suena hasta casi tediosa. Sin embargo, lo que justamente nos hace rehacer la cama al levantarnos es que cada uno de esos hechos no siempre son experimentados de igual manera. De ese disco que ponemos a sonar, no siempre nos detenemos en las mismas canciones. En las cenas con nuestros amigos no siempre se habla de lo mismo. Cuando salimos a caminar podemos tener en encuentro fortuito con alguien inesperado o la caminata puede resultar aburrida. El sexo no siempre se disfruta del mismo modo y la casilla de mail a veces nos depara novedades. Es por eso que seguimos alimentando el ciclo: porque en todo aquello que es aparentemente repetitivo siempre hay un margen para el factor sorpresa. Sobre eso mismo monologa Jane Margolis (Krysten Ritter) en la segunda temporada de Breaking Bad, y a la salida de una muestra de Georgia O’Keeffe. “¿Debería fumar un solo cigarrillo? ¿Debería ver un solo atardecer? ¿Vivir solo un día?”. La respuesta, claro, es negativa porque esas acciones son “nuevas cada vez”. Jane dibuja precisamente por eso. Porque no cree que el hacer un mismo trazo, o repetir una misma figura, vaya a empujarla al hastío. Para ella, el acto de pintar le permite encapsular una sensación (“it’s about making a feeling last”), mantenerse dentro de una rotonda, moviéndose en lo conocido, sabiendo, paradójicamente, que un dibujo no le va a salir siempre prolijo. Su novio Jesse (Aaron Paul), en cambio, no logra arribar a la razón por la cual O’Keeffe pintaba (aparentemente) una misma puerta. “Es porque se obsesionó con eso y la tuvo que pintar veinte veces hasta que le saliera perfecta” divaga en voz alta. Excepto que no, que la perfección no existe y que la puerta es, como bien le explica Jane, lo más cercano al hogar, a la familiaridad que ella tenía, percibía, anhelaba.

Todas las temporadas de Breaking Bad sobrevuelan los mismos temas con una solidez admirable (entre esos temas, lo cíclico es algo clave, así como también la simetría) y, sin embargo, la segunda terminó siendo la que más me impulsó a escribir. Y no sólo por Jane. Más que nada por Raymond Carver. Quizás en apariencia esos episodios de la serie de Vince Gilligan no tengan correlación alguna con el escritor, pero la precisión con la que se conectan los hechos, el tono apabullante con el que se aborda el efecto dominó y las consecuencias de las decisiones que se toman, me remitió indefectiblemente a Carver. Él, ese gran amante de lo prosaico, aseguraba que hasta lo más mundano tenía una cualidad estelar: “es posible que en un poema o una historia corta, uno pueda escribir sobre objetos como una silla, una cortina, un tenedor, una piedra, el aro de una mujer, y hacerlo con un lenguaje tan conciso que esos objetos adquieran un enorme poder”. Meses después de la muerte de Jane, Jesse encuentra un cigarrillo apagado en su auto, con el lápiz labial de su novia. Ese cigarrillo le hace evocar esa visita al museo, ese suceso que se puede repetir tantas veces pero que para él, en ese momento de vacío en el que Jane ya no está, cobra inmediatamente otro valor. Es en ese segundo donde las palabras de su novia sobre O’Keeffe son comprendidas por Jesse, porque es Jesse quien ahora siente en carne propia cómo un cigarrillo (como esa puerta) puede asemejarse a otros a simple vista y, sin embargo, traer aparejados distintos recuerdos, pesos, tesituras, significancias. Lo mismo sucede cuando se aferra a lo único que le queda de Jane: su voz en el contestador del celular. Él la llama una y otra vez, compulsivamente, no del todo consciente de que está llevando a cabo lo que ella hacía al dibujar (de nuevo: “it’s about making a feeling last”). Breaking Bad es extraordinaria por muchas razones, pero una de ellas es porque, en medio de su vertiginosa narrativa, encuentra el tiempo para elaborar una tesis sobre el caos, sobre el extraño mecanismo que emplea el universo para decirnos que nada está librado al azar, que hay encuentros que generan réplicas, que hay movimientos casi imperceptibles que traen consecuencias exponenciales y que hay objetos (esos estelares objetos carverianos), ya sea un libro de Walt Whitman, una aguja o un mero cigarrillo, que pueden empujarte hacia tu propia condena.

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► [ESCENA] Jane Margolis sobre Georgia O’Keeffe:

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► [DE YAPA/COMPILADO] Todas las veces que Jesse dice “Bitch” en Breaking Bad:

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► [GALERÍA] Las muertes más tristes/shockeantes de las series (de más está decir que la galería es un gran spoiler, pero que no hay nada de Game of Thrones):

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Retomamos la sección SERIES con una consigna: ¿Cuáles son las muertes de personajes televisivos que mayor tristeza/impacto les han generado? Como siempre, pongan el nombre de la serie en mayúsculas antes del spoiler para evitar problemas; por otro lado, voy a tomar la sugerencia de Juli respecto a Game of Thrones: pueden nombrar muertes de esa serie pero, como es una de mis grandes pendientes y hoy les voy a armar la galería, aviso que en dicha galería no voy a incluirlas para no autospoilearme (?) Una cosa más: quienes miran Breaking Bad y quieren charlarla en este espacio aprovechando su regreso, son más que bienvenidos a hacerlo; ¡Bueno, ahora sí, a comentar! ¡Buen martes muchachada!

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