45 Years: Algo para decirte

“Now laughing friends deride,
tears I cannot hide
So I smile and say
‘When a lovely flame dies, smoke gets in your eyes’”

The Platters

*Atención: se revelan algunos detalles del argumento

En Sous le sable/Bajo la arena de François Ozon, Marie Drillon mantiene vivo el recuerdo de su esposo Jean mediante un único mecanismo de defensa: la negación. Esa desaparición abrupta que la dejó sola en la arena no puede ser racionalizada por ella. En consecuencia, la ilusión, la inventiva, pasan a convertirse en requisitos que le hacen contrapeso a lo factual. En una escena donde se pone de manifiesto hasta qué punto la mente invade con su hormigueo, Marie cita la carta que dejó Virginia Woolf antes de suicidarse. “Lo que estoy haciendo es lo mejor, me has dado la mayor felicidad posible, has sido todo lo que alguien puede llegar a ser, pero yo no puedo seguir arruinando tu vida por mucho tiempo más”. La aseveración funciona para ambos polos. Por un lado, saca a la luz la batalla de Marie contra su propia cabeza (el deseo es más poderoso que la evidencia) y, por el otro, explicita el modo en el que la ausencia de Jean la ha detenido. Así, parece ser el hombre quien se adueña de la frase “no puedo seguir arruinando tu vida”. Así, el ausente se vuelve presente en un ciclo interminable. En Sous le sable Charlotte Rampling se apoya en lo no-dicho para transmitir el conflicto interno de Marie. Nada de gritos ni de desesperación avasallante. Solo un tímido llamado en la mitad de la noche (“¿Jean…?”), solo una tímida imagen de unas manos que la tocan. La interpretación de la actriz es un milagro desde el momento en el que Ozon no debe apelar a primerísimos planos para captar el amplio espectro de gestos. Desde la distancia, Rampling también nos roza. En 45 Years – considerada por su director Andrew Haigh como una secuela atípica a su brillante Weekend -, vemos a la actriz en un proceso similar a su memorable trabajo con Ozon, dado que la sutileza es lo más resonante. Asimismo, 45 Years lo encuentra a su realizador quebrando nuevamente los estereotipos como en la mencionada Weekend (una historia de amor gay sin los clichés que ocasionalmente contaminan a esta clase de relatos) ya que pone en el centro a una pareja de septuagenarios sin el regodeo en el costado negativo del envejecimiento. Por el contrario, Kate (Rampling) y Geoff (Tom Courtenay) conservan una rutina vital dentro de su esquematismo – desde el disfrute de lo sexual hasta las salidas con amigos – porque todo aquello que yace bajo la superficie es lo que representa lo hermético, lo asfixiante, lo confinado. Haigh – quien basó su película en el cuento de David Constantine In Another Country, modificando el punto de vista excluyente al atribuírselo a la mujer – divide la historia en viñetas que señalan los seis días previos al festejo de aniversario de esa pareja. 45 años juntos. “¿Por qué no festejaron los 40?” le preguntan a Kate. “Porque mi marido estaba enfermo en esa fecha” responde. La salvedad no pasa inadvertida. Es el puntapié de lo que acontecerá luego y de lo que aconteció antes de esa jornada (o de esa semana) celebratoria. Kate orbita en torno a Geoff y a su peculiar forma de decir las cosas: a medias y de a ratos.

Con la llegada de una carta que desnuda una etapa formativa de la vida de Geoff, Kate comienza a contemplar a su esposo como un extraño que súbitamente apareció en su cama (suerte de reverso de Sous le sable), un extraño que, cincuenta años atrás, estuvo a punto de casarse con una novia que falleció en un accidente en los Alpes suizos. La revelación epistolar en 45 Years (el cuerpo de la joven fue encontrado en la nieve) lo reubica a Geoff de cara su primer amor, a la única persona con la que visualizó tener una familia, activando en su esposa actual una serie de interrogantes que la van configurando como una mujer diferente a la que se creía. Es decir, no solo redescubrimos a Geoff en el film sino también a Kate, como si al mover una pieza de su sólido vínculo estuviéramos erigiendo otra relación enteramente. Por lo tanto, cuando ella le pregunta a su marido si se hubiese casado con esa joven de no haber sido por el fatal episodio, él le retruca con otra frase reveladora: “creí que no te gustaban las preguntas hipotéticas”. Todo en 45 Years es un quiebre de los “creí que…”. Todo en 45 Years es un alteración de las perspectivas. “El silencio, como la oscuridad, puede ser también un lenguaje” escribió Hanif Kureishi. Haigh filma esos instantes de ebullición contenida desde ventanas, con rostros frente al espejo, con caminatas reflexivas, logrando de manera extraordinaria que el espectador pueda inferir con exactitud el razonamiento de Kate. En una de las secuencias que mejor reflejan su estado anímico, la observamos observando (otra constante en Haigh: el captar la mirada de quien mira) unas fotos escondidas de Geoff y proyectándolas en esa silenciosa oscuridad a la que alude Kureishi. Las imágenes revelan el embarazo de la fallecida novia de su esposo y, con esa verdad que reluce, se resignifica la decisión de su marido de no tener hijos, decisión que ahora le corresponde a ese pasado, decisión que la excluye a Kate de la ecuación, decisión que la emancipa de quien fue su compañero por más de cuatro décadas. El golpe es brutal pero no tanto como el contraste cuando de repente suena el teléfono y el DJ de la fiesta de aniversario le pide a Kate la lista de canciones románticas que le gustaría escuchar en su noche. El rostro de Rampling se transforma de manera sublime, mostrando cómo esa mujer debe, en medio de su desconcierto, enumerar una serie de himnos románticos. “‘Happy Together’ de The Turtles” es lo primero que sale de su boca, canción que Haigh retoma en la fiesta misma, con Kate agitada en el baño, pensando (intuyo) en cómo la vida con su esposo, con cada pequeño hecho, estuvo digitada por una tercera figura de la que ella no tenía noción alguna. Así como en Weekend la presencia de los objetos eran fundamentales para marcar el ritmo de la relación entre Glen y Russell (una grabadora que registraba ese efímero fin de semana, unas zapatillas estrenadas para una noche distinta a cualquier otra noche), en 45 Years carecen de valor cuando a Kate la invade el vacío. Una partitura es tocada con melancolía, un reloj visto a través de una vidriera opera como metáfora de lo que es vivir detenido (reloj que Kate siempre está a punto de comprar como regalo) y la casa de los protagonistas está despojada de fotos de la relación por razones que exceden la reticencia a la vanidad.

“Es gracioso cómo a veces nos olvidamos de cuáles son las cosas que nos hacen felices en la vida” le dice Kate a su marido en una caminata previa al cataclismo. La aseveración es dolorosa en sí misma y Haigh lo sabe. Por ende, no hay llantos ni primeros planos, tan solo vemos desde la lejanía a esa pareja que, al contraer matrimonio 45 años atrás, eligió como canción de boda a “Smoke Get in Your Eyes” (our true love was true?). La resignificación recobra fuerza sobre el final, cuando un amigo cuenta ese dato antes de que el tema vuelva a sonar, 45 años después. Ese círculo que traza Haigh es magistral, tan magistral como los movimientos de Rampling en ese baile desolador, uno en el que Kate lucha por olvidar la omnipresencia de las omisiones intentando poner sus brazos alrededor del cuerpo de su esposo, para luego bajarlos abruptamente, como si esa canción que lo unía a Geoff ahora la aterrase. En su ensayo Filming Intimacy, Kureishi narró la experiencia de cuando se adaptó su novela homónima al cine remarcando lo siguiente: “quiero creer que el espectador mira a través de la actuación, a través de la dirección, a través de la historia y de los dilemas de los personajes; pero para poder ver a través de se requiere de una verdad humana, de algo genuino que nos obligue a examinarnos a nosotros mismos”. 45 Years representa precisamente eso. No miramos a Kate, miramos a través de ella. Por lo tanto, cada mínima verdad que la quiebra se escucha como solo se puede escuchar el pasado: con la violencia disruptiva de una onda expansiva. ◄ 

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► [TRAILER] El adelanto de 45 Years de Andrew Haigh:

45 Years / Trailer from Intermission Film on Vimeo.

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¡BUEN MIÉRCOLES! Hoy dejo las siguientes consignas: 1. ¿Vieron 45 Years? ¿Qué opinión tienen sobre el film de Andrew Haigh? 2. Por otra parte, quisiera saber qué películas románticas los han dejado emocionalmente devastados; ¡los leo, muchachada! Nos reencontramos mañana con un nuevo podcast en el que revisionamos Twister; ¡que tengan un excelente miércoles!

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Hoy habla con Cinescalas…Raúl Castillo

Foto Gentileza: Enoch Chan / www.enochchanphotography.com

Recientemente tuve la grata posibilidad de entrevistar a Raúl Castillo, a mi criterio una de las revelaciones actorales de la televisión gracias a la serie Looking sobre la que ya he escrito por acá, y al mismo tiempo una magnética presencia en el cine independiente norteamericano. Me parecía interesante hacer debutar una nueva sección del blog (Hoy habla con Cinescalas) con mi charla con Raúl, una que espero sirva como puntapié para ir sumando otras conversaciones con actores (recordemos que las entrevistas con directores las pueden encontrar todas en este link). Como siempre, gracias por leer. Les dejo la nota en sus dos idiomas (consideré apropiado hacer una traducción, siendo este el tercer post bilingüe del blog) y un audio de la misma para quienes también quieran escucharla. Nos vemos en los comentarios.

¿Qué cualidades de Richie hicieron que te encariñes con el personaje?

Yo creo que el hecho de que Richie sea una persona con principios y un sentido de orgullo muy fuerte. Él es una persona atrevida como se puede ver en el primer capítulo de la serie y alguien que sabe lo que quiere y lo persigue

¿Qué momentos de la serie disfrutaste filmar como Richie y cuáles son aquellos que te gustó ver como espectador?

El que más me gustó filmar fue el quinto capítulo de la primera temporada [N. del E.: "Looking for the Future"], ése fue mi favorito porque era tan íntimo. Estábamos solo Jonathan [Groff], Andrew [Haigh, director del capítulo] y la camarógrafa de la primera temporada. Ese capítulo es el más feliz para mí porque fue algo más personal, y yo estaba muy concentrado en el trabajo. Y por otro lado, como espectador, me encantaron los personajes de Doris y Dom, me gusta mucho su historia en la serie

¿Cómo fue filmar la última escena del programa, en la que Richie le corta el pelo a Patrick?

Ya sabíamos que iba a ser una escena importante, a Andrew le gusta filmar las escenas en secuencia, con la misma continuidad del guión, y a esa la filmamos justamente el día en que ya nos estábamos preparando para irnos de San Francisco. Entonces por eso tiene un sentido sentimental, sumado a que yo tenía un tiempo sin salir en la serie, no había estado en el noveno capítulo y en el décimo solo aparezco en esa secuencia, entonces tenía dos semanas sin trabajar en mi personaje

Es cierto, porque a Richie no lo vemos por un tiempo hasta el momento final

Sí, claro, para mí era como que me había empezado a desenganchar de mi personaje, de lo sentimental que me unía a él, como que se había cerrado una etapa. Fue lindo tener una última escena con Jonathan porque nos llevamos muy bien y tenemos una amistad muy linda, por eso cuando voy a filmar con él me encanta porque sé que va a ser divertida la filmación. Pero esa escena fue muy emocional para él y yo como su pareja en la escena quería apoyarlo, tanto como él quería acompañarme en la última de la primera temporada que a su vez fue muy emocional para mí

Lo acompañaste como partenaire actoral

Exactamente, en ese momento del final de la primera temporada él me apoyó mucho, porque es mi personaje el que se expresa emocionalmente y yo quise hacer lo mismo y fue muy interesante el cambio. Me encantó lo simbólico del final de la serie, todo lo que representa el acto de cortarle el pelo a alguien

Además vos hacés un gesto de rozarle el pelo con la mano muy sutil…

Sí, y como la filmamos una sola vez porque realmente le cortamos el pelo no había oportunidad de repetirla (risas)

¿Ya sabías que la escena iba a concluir con la cámara alejándose? Es una decisión estética hermosa que remite mucho a Weekend

Definitivamente se parece al final de Weekend. Yo no sabía nada de cómo iba a quedar, pero confío tanto en Andrew que lo que él diga yo lo hago, sé que siempre va a filmar algo interesante y respetando el arco emocional que tienen todos los personajes

Raúl Castillo y Jonathan Groff filmando la última escena de Looking

¿Cómo viviste la cancelación del programa? Porque ustedes son como una familia a esta altura

Sí, es un grupo muy unido, nos llevamos como una familia tanto el elenco como el equipo, muchos de ellos son de San Francisco y creo que aprecian el programa porque es íntimo y todos tenemos una muy buena relación. Fue una decisión triste pero a la vez estoy muy agradecido por lo que pudimos hacer, y también por la posibilidad de la película que la vamos a empezar a filmar en septiembre y por todo lo que me ha dado la serie y el personaje de Richie, me ha abierto puertas y ha hecho mucho para mí en lo profesional

¿Cómo es interactuar con los fanáticos, sobre todo teniendo en cuenta que Richie es uno de los personajes más queridos de la serie?

Yo vivo en Nueva York y estuve viajando mucho el último año, pero cuando me reconocen y me hablan, se comunican conmigo como si yo fuera Richie y ahí es donde se nota en la manera en la que se conectaron con el personaje, lo quieren mucho y de un modo muy sincero. Soy muy afortunado porque la gran mayoría de los televidentes lo ven a Richie con mucha ternura y al mismo tiempo sé que mucha gente joven gay se identificó con el personaje. Como te digo, me siento muy agradecido de haber podido interpretar a un personaje que hace a mucha gente feliz

Además Richie funcionaba como la voz de la conciencia de la serie y eso fomentaba el fanatismo. La primera aparición de Richie como personaje es en “Lorimer”, un cortometraje de Michael Lannan. ¿Ese corto lo filmaron como piloto para luego desarrollar Looking?

Sí, era un corto que al comienzo queríamos que funcionara como propuesta para una película y que luego fue para el piloto de la serie. Michael me había visto en la película Cold Weather y por amigos mutuos se puso en contacto conmigo, me pasó el guión y a mí se me hizo muy interesante. En el corto había solo tres escenas. La primera mostraba a tres amigos que iban caminando por Brooklyn y no por San Francisco, hablando de cualquier cosa y uno de ellos empieza a contar que conoció a un muchacho y que tuvieron una experiencia muy íntima y que excedía lo sexual. En la segunda escena hablan de sus familias, de sus deseos en la vida, y en la tercera escena los vemos vivir en Nueva York juntos. Mi personaje se llamaba Richie pero era más neoyorkino (risas)

Uno de los puntos fuertes de Looking es la naturalidad con la que hablan los personajes de (y en) situaciones cotidianas. ¿Improvisaron mucho o se ajustaban al guión?

Definitivamente nos ajustábamos al guión, estaba todo totalmente escrito. Solo nos dejaban improvisar para empezar o acabar la escena, porque el material estaba muy prefijado ya

Volviendo al episodio “Looking for the Future”, ¿cómo fue la experiencia de filmarlo? ¿Se rodó en una sola jornada o en varias?

Lo filmamos en seis días y me acuerdo muy bien porque el guión decía que en la primera página el personaje de Patrick salía del baño y Richie estaba desnudo en la cama tocando el bajo. Ellos sabían que yo tocaba el bajo y me hicieron tocar algo, pero yo quería que la canción dijera algo de la historia de estos personajes. Me mandaron opciones, y yo pensé en esa canción de Maná [N. del E.: "Oye mi amor"] y luego conseguimos los derechos. Practiqué una semana porque además me daba mucha vergüenza cantar y me puse más nervioso aún por estar al lado de un gran cantante como lo es Jonathan. Pero estuvo muy linda esa semana, vimos muchas partes de San Francisco que no conocía, y es una ciudad tan hermosa, que creo que se refleja en el capítulo. Queríamos mostrar eso que sucede cuando una pareja está empezando a salir, cómo tienen la experiencia de pasar todo un día así juntos, eso es muy común, bien íntimo, algo muy universal. Creo que todos hemos sentido la fortuna de tener una relación romántica en la que uno se va conociendo y se está de a dos todo el tiempo, es algo muy bonito. Por eso me encantó filmar ese capítulo y ver lo que les va pasando a los personajes

Raúl Castillo en Cold Weather de Aaron Katz

“Looking for the Future” tiene ciertas simetrías con “Looking for Truth”, el quinto capítulo de la segunda temporada, que fue escrito por tu amiga de la adolescencia, Tanya Saracho. ¿Cómo fue que llegaron a trabajar juntos?

Tanya y yo nos conocimos cuando yo tenía catorce años, ambos vivíamos en McAllen, un pueblito de Texas. Luego estudiamos juntos en la Universidad de Boston y nos hicimos muy amigos. Cuando se terminó de filmar el piloto de Looking en marzo de 2013, en mayo de ese mismo año nos confirman que HBO quería toda la serie y que íbamos empezar a filmar en septiembre. Una semana más tarde me llama Tanya para contarme que tenía una entrevista con Michael Lannan. Le desee mucha suerte, y a Michael solo le dije que ella era una talentosa dramaturga, pero sabiendo que el puesto se lo iban a dar a quien lo mereciera más. Finalmente ella se ganó la posición, además de que no era su primer trabajo como guionista. Trabajar juntos en Looking fue algo que no hubiéramos esperado nunca, eso de estar en la televisión juntos. Además después me dijeron que en el capítulo ella iba a interpretar el papel de la prima de Richie, Ceci, y al tener nosotros una relación tan especial, porque nos conocemos desde hace tantos años, nos pudimos comunicar de una manera muy directa pero con mucha ternura a la vez. Fue como trabajar con una hermana, y eso creo que se refleja en los personajes de Richie y Ceci

Sí, se nota la confianza en la interacción

Sí, totalmente y además el lugar donde filmamos me recuerda mucho al pueblito donde nacimos y crecimos

Hace un rato mencionabas Cold Weather, ¿qué recuerdo tenés de filmar con Aaron Katz? ¿Te gustaría seguir haciendo cine independiente?

Sí, claro, yo empecé en el cine independiente y me gustaría seguir ahí. En el rodaje de Cold Weather me llevé muy bien con Aaron y con todo el equipo. Yo al mismo tiempo estaba en una producción teatral en Nueva York de una de mis obras, y en medio de los ensayos volaba a Portland, filmaba unos días allá y regresaba. Así tuve varias semanas de ir y venir. Aaron trabaja de una manera muy parecida a la de Andrew Haigh: confía mucho en el actor y no le gusta sobrecontrolar todo. La pasé muy bien la película, y además tengo una gran amistad con Cris [N. del E.: Cris Lankenau, el protagonista del film]

Además de actor sos dramaturgo, ¿en qué momento encontrás tiempo para escribir y cómo está siendo recibida tu reciente obra, Between You, Me & The Lampshade?

Ahora acabo de regresar de Chicago donde se está presentando mi obra. Lo que sucede es que yo aprendo tanto de la actuación cuando estoy en papel de escritor, cuando observo a los actores hacer su trabajo, y al mismo tiempo cuando participo de un proyecto como actor aprendo de la escritura y de la estructura dramática. Me gusta hacer las dos cosas. Claro que con la escritura se necesita de mayor tiempo, se requiere de una rutina, de cierta disciplina. Estoy muy orgulloso de la obra y la están recibiendo muy bien afortunadamente

Formaste parte de muchas puestas teatrales, ¿tenés un cariño especial por alguna?

No, siento un cariño por todas porque todos los personajes tienen algo, es como que entablás una relación con cada uno de ellos y llegás a quererlos, a empatizar, y hasta cierto punto te llenan de vida. Por eso cuando los tenés que dejar es como un duelo. Sí te puedo mencionar a La Escuela de las Américas, del dramaturgo José Rivera, quien escribió el guión de Diarios de motocicleta. Es uno de mis dramaturgos favoritos, y esa obra fue presentada en el Public Theater de Nueva York

Raúl Castillo como Richie Donado Ventura en Looking

¿Cómo fueron los primeros contactos con el mundo artístico? Leí que formaste parte de una banda punk

(risas) Sí, de muy niño dice mi mamá que jugaba con los muñecos de Star Wars y de G.I. Joe y que les hacía actuar escenas. Más tarde me empezó a gustar escribir historias cortas y a los once empecé a tocar el bajo y a estar en grupos. Me gustaba el hecho de estar arriba del escenario y presentar algo para el público. Luego gracias al teatro de la escuela me dieron una beca para la universidad, y como yo era de un pueblo tan pequeño quería ir a una ciudad más grande, quería conocer Nueva York. Terminé estudiando en Boston, pero desde la universidad que mi familia me apoyó mucho y desde entonces que no he dejado de trabajar

Ahora se viene la película de Looking, muchos fanáticos de la serie en Twitter me pidieron que te pregunte cuánto tiempo aparecerá Richie en el film, aunque estimo que todavía no hay nada concreto

No, no hay nada, se empezó el proceso de guión recien ahora, pero no debe haber mucho más para contar

¿Qué otros proyectos hay en el futuro?

En mayo tengo otra película para filmar en Estados Unidos, una producción independiente de una directora que me gusta mucho. El film se llama In Radio City. Como te dije, Looking y Richie me han abierto muchas puertas y se van presentando oportunidades, ojalá que siga todo así

¿Qué impacto crees que tuvo Looking en la comunidad gay? Porque la serie fue única en ese aspecto, casi todos sus protagonistas son gays y se naturalizó ese hecho

Sí, eso es algo que me llama mucho la atención. Tengo una cuenta de Instagram, la única red social que tengo, y mucha gente me manda mensajes, muchos muchachos y muchachas de pueblos chicos que no tienen historias en las que se puedan ver reflejados, y que me cuentan cómo Looking tuvo un impacto fuerte para ellos. Porque la gente joven de pueblos chicos generalmente no tiene la posibilidad de ver personajes que reflejen sus experiencias, y por eso espero que Looking los haya ayudado en ese aspecto. Cuando la cancelaron me sorprendió la cantidad de personas que se expresaron, que manifestaron su pena, porque era un programa muy importante. Yo estoy de acuerdo con eso, no hay nada como este programa en la televisión y es una lástima que ya no esté

Sobre todo porque uno siente que los personajes no se agotaron

Exactamente. Pero ojalá la serie les pueda abrir más puertas a otros programas similares. 

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*INTERVIEW WITH LOOKING’S RAÚL CASTILLO (ENGLISH VERSION)

Which qualities made you fall in love with Richie’s character?

I think that the fact that he is someone with very strong principles and a sense of pride. He is also very daring as you can see on the first episode of the show. He knows what he wants and he goes after it

Which moment of the show did you enjoy filming the most as Richie and which one did you enjoy watching as a viewer?

The one that I liked filming the most was the fifth episode of the first season, “Looking for the Future”, is my favorite one by far because is so intimate. There was Jonathan, Andrew and myself. It is a really happy episode because of that intimacy, and I was really focused on the work. On the other hand, as a viewer I really enjoyed watching Doris and Dom’s storyline

How was it like filming the last shot of the series, when Richie gives Patrick a haircut?

We knew beforehand that it was going to be a very important scene, and Andrew likes filming the scenes as the story unfolds, respecting an order, and that one was actually shot the day we were getting ready to leave San Francisco. That is why is so sentimental, and also I wasn’t working in the show for a few weeks, because Richie wasn’t featured in episode nine and barely in episode ten, only in the final minutes, so I hadn’t been working on my character for a while

That’s true, because we don’t see Richie for almost two entire episodes until the very end

Right, so I was like detaching from the character, from all the sentimental bond that tied me to him, leaving that part of me behind, like closing a chapter. It was nice to have one last scene with Jonathan because we get along so well and we have a great friendship, that’s why I like working with him so much, because I know for a fact that is going to be a really fun ride. That last scene was very emotional for him and I wanted to be there, to support him, as he did in the last episode of season one., in which my character was very emotional as well

You gave him support as the co-participant of that scene

Exactly, specially since he was there for me in the last season, when Richie expresses himself very emotionally, I wanted to be there for him in that sense too. It was very interesting. That scene is really simbolic, specially with the haircut and all its meaning

You do a perfect gesture of touching his hair briefly, is a very powerful and subtle detail…

Yeah, and since we only got the chance to shoot it once I had to be very focused, there were no do-overs (laughs)

Did you know how that scene was going to play out visually? The camera pulls away from the action in a very Weekend-like decision

It’s definitely close to Weekend in that regard, yeah. I didn’t know anything, but I’ve always trusted Andrew and whatever he told me to do, I will do it. I knew he was gonna shoot something in a very atractive way, always having respect for the emotional arc the characters went through

Raul Castillo and Jonathan Groff in the last scene of Looking

When the show was cancelled how did you take it? You guys are like a family at this point

Yeah, it’s a very nice group, we are a family, not only the cast but also the crew, because many of them are originally from San Francisco, so they liked shooting such an intimate show there, and we are all very close and tight. It was a sad decision, but at the same time I’m very happy with the upcoming movie, we start shooting it in September, and I’m also very grateful for everything the show and Richie brought into my life. It opened a lot of doors for me profesionally

How is the interaction with the fans, specially considering that Richie is one of the most beloved characters on the show?

I live in New York and I’ve been travelling a lot in the past year, but when they recognize me, they come up and talk to me as if I were Richie, and that is when I see how much they connected with him, and how much they love him in a very sincere way. I’m very lucky because most viewers see Richie on a tender light, and at the same time lots of gay people saw themselves in him. As I told you before, I am really grateful for having been able to play a character that made so many people happy

Richie was also the voice of reason on the show, and I think that was why he was so loved, every time he opened his mouth, a truth emerged (laughs) His first appareance was in the “Lorimer” short film, shot by Michael Lannan, right? Is there any way to see it?

I don’t think so, no. It was a short film that at first was meant to be like a prototype of a movie and then it became like the foundation of Looking’s pilot. Michael had seen me in Cold Weather and we had mutual friends, he contacted me, handed me the script and I thought it was extremely interesting. In the short there were only three scenes. In the first one, three friends were walking through the streets of Brooklyn, not San Francisco, and talking about some sexual encounter that one of them had, and that turned out to be so much more than that. Then in the second scene they talk about family and live’s golds and then in the last one we just see them living the city. My character was also named Richie but he was more of a newyorker type (laughs)

One of the strongest aspects of the show is the natural way in which these friends talk to each other, was there any room to improvise?

Very little. We took the script very seriously, and said everything that was on the page. We could improvise maybe at the beginning or ending of a scene, but not during one

Coming back to “Looking for the Future”, how was the experience of shooting it? Was it shot in one day or it took several?

We actually shot it in six days. The script said, in the first page, that Patrick comes out of the bathroom and sees Richie naked in bed playing the bass. They knew I play bass so they made me play something, but I wanted to find a song that was related to the character’s feelings. So they sent me some options but I finally chose to do that Maná track ["Oye mi amor"] and then we got the rights. I practiced for over a week, specially because I’m very shy when it comes to singing and I was even more ashamed with such a talented singer like Jonathan beside me. But it was a very nice week overall, we saw many parts of San Francisco that I didn’t know, is such a beautiful city, and we wanted to show that in the episode. We also wanted to show the beginning of a romantic relationship, when you can’t get your hands off of the other person, when you can spend a whole day with them, that is a very universal feeling and it’s a very nice feeling to have. That’s why I loved shooting that particular episode, and also to witness what is happening emotionally to both characters as the day progresses

Raul Castillo and Cris Lankenau in Aaron Katz’s Cold Weather

“Looking for the Future” shares a lot of similarities with “Looking for Truth”, also the fifth episode but of the seacond season, an episode that was written by your teenage friend Tanya Saracho. How did you end up working together on Looking?

Tanya and I knew each other when I was fourteen and we were both living in McAllen, a small town in Texas. Then we went to Boston University together and we became very tight friends. When we finished shooting Looking’s pilot in March, 2013, in May HBO ordered a full season, and we started shooting it in September. A week later Tanya calls me to tell me that she had an interview with Michael Lannan. I wished her best of luck and only told Michael that she was an excellent writer, knowing that whoever was taking that job was going to be the most deserving. And Tanya finally did, and she had written many stuff before that one, she was a consumate writer. Working together on Looking was something that we never expected, the whole being-in-television-together thing. And on top of that they told us that she was going to play my cousin Ceci on the show and since we have such a close and sincere friendship, we talked to each other in a brutal but tenderly way in our scenes. It was like working with a sister, and I think that you can see that closeness in the episode between Richie and Ceci

Oh, yeah, absolutely, the connection you have is palpable on that moments together, there is a lot of trust there

Yes, totally, and we even shot in a town that reminded us of the little town we grew up in together

A few minutes ago you mentioned Cold Weather, a film that I really like; which memories do you have of working with Aaron Katz and would you work in independent cinema again?

Of course I would, that is where I started and where I would love to continue. I had a great time working with Aaron in that movie, and with the whole crew. I was working in New York at the same time with rehearsals of a play I’d written, so I had to travel to Portland back and forth many times for that shooting and it was great. Aaron works in a similar way to Andrew Haigh: they both trust the actors they have and they don’t try to control everything, they let you perform. I had a great time in Cold Weather and I have a nice friendship with Cris Lankenau, the main actor

You are a playwriter as well as an actor, where do you find the time to write and how is your new play, Between You, Me & The Lampshade, is being received?

I just came back from Chicago where my play is being showed. The thing is that I learned from acting when I am writing because I watch the actors do their job, and at the same time I learn from writing by being an actor and learning about the process and the dramatic structure of the scene. I like to do both. It goes without saying that writing takes more time and more discipline. I am very proud of the play and the actors in it and it’s being well received fortunately

As an actor you were part of many theater productions, is there any one that stands out?

Not really, I’m very fond of every play I did because all those characters gave me something. It’s like being in a relationship with each and every one of them, and then having to say goodbye, and going into a mourning period. But I can tell you that I have a very special bond with The School of the Americas, a play that was written by the great José Rivera, one of my favorite writers. That played was shown in the Public Theater in New York

Raul Castillo as Richie Donado Ventura in Looking

How were your first encounters with the artistic world? I read that you were in a punk rock band, is that true? (laughs)

(laughs) Oh, yes it is. My mom said that as a kid I used to play with Star Wars and G.I. Joe fugures and made them act in scenes together. Later I liked writing short stories and at eleven I started playing bass and being in different bands. I liked the fact of being on stage showing something to an audience. Then thanks to the plays I did in highschool I got a scholarship and went to Boston University. Since I grew up in a small town all I wanted was to be in a really big city, I wanted to see New York so bad. My family was always very supportive and since college I didn’t stop performing and acting

Now we have the Looking movie to look forward to. Many of your fans on Twitter told me to ask you about how long Richie is going to be in it. I’m assuming that there’s a lot in the air right now

A lot, yeah. I think the writing stage had just begun so I don’t know much about the story yet, and don’t have much to tell you guys about it

What projects are waiting for you in the future?

On May I’m gonna start shooting a film here in the US called In Radio City, directed by a very talented female filmmaker and then, as I said before, since Looking and Richie opened lots of doors for me, I hope that the opportunities will keep coming

Finally, I wanted to know what impact do you think Looking had on the LGBTQ community? It was a very necessary and important show

Yeah, that is something that never ceases to amaze me. I have an Instagram account, the only social network I use, and lots of people leave messages there, specially young girls and boys that live in small towns and that don’t have many other shows in which they can see themselves in. Looking had a huge impact on them, because small town teenagers and young people really don’t get the chance to see characters that speak to them, so I think Looking helped them in that sense. When the show was cancelled I was really surprised by the amount of support we had. As you say, it was a very important TV show, there is nothing like it, and it’s a pity that is no longer on the air

Specially because you can’t help but feeling that we didn’t fully explore the characters, that there is so much more to tell

Exactly, I do hope that Looking will open doors for other shows with similar concerns. 

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► [ESCENA] Raúl Castillo en Looking:

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► [AUDIO1] La entrevista completa con Raúl:

Entrevista con Raúl Castillo de Looking / Raúl Castillo Looking Interview by Milagros Amondaray on Mixcloud

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► [AUDIO2] Raúl envía un saludo a la comunidad de Cinescalas:

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¡BUEN MIÉRCOLES PARA TODA LA MUCHACHADA! Hoy les dejo dos consignas: 1. Por un lado, quienes quieran volver a hablar sobre Looking y la actuación de Raúl en la serie, son más que bienvenidos a hacerlo; 2. Por el otro, la consigna televisiva del día es que mencionen grandes actuaciones y/o personajes secundarios de series; ¿cuáles son sus favoritos? (no tienen que ser necesariamente actuales); como siempre, leo sus comentarios y los reencuentro el lunes con un post sobre Tootsie de Sydney Pollack y declaraciones de amor del cine; ¡hasta entonces! ¡que tengan un excelente día!

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Hace buen tiempo

“We were never being boring,
we had too much time to find for ourselves,
and we were never being boring,
we dressed up and fought, then thought: ‘Make amends’;
and we were never holding back or worried that
time would come to an end,
we were always hoping that, looking back,
you could always rely on a friend” - Pet Shop Boys

“Vamos y vemos”. Las últimas tres palabras de Excursiones, la película de Ezequiel Acuña sobre la que escribí acá, otro poco acá y otro poco acá también, así sueltas pueden estar desprovistas de significado, pero en el contexto del film son más poderosas que cualquier monólogo. En primera medida, y circunscribiéndome a la historia puntual de Martín y Marcos, porque aluden a una promesa de reavivar la amistad, de pensarla en el marco de un futuro inmediato. El “vemos” se convierte, de esta forma, en una acción imperativa. Dos amigos se necesitan mutuamente y el pequeño paso que dan para la reconexión es el de una caminata por la playa que derivará en una acumulación de encuentros y, en consecuencia, en el pacto tácito de no volver a perderse nunca (uno con uno y uno con el otro). En segunda medida, esas tres palabras me remiten indefectiblemente a circunstancias compartidas con mi grupo de amigas de toda la vida, grupo con el que nos solíamos juntar sabiendo que, en algún momento, alguien iba a poner Excursiones de fondo. Martín y Marcos, en esencia, son todas ellas. Y ellas son, a su vez, la representación de esa amistad en blanco y negro que se permite pasar a color. Con el tiempo, el grupo no se disolvió pero sí se vio resentido. Todas estamos en distintos lugares geográficos y las experiencias tan disimiles que atravesamos no siempre nos unen sino que generalmente nos distancian. Quisiera que todo se desarrolle como ese final de Excursiones y que el technicolor impregne el presente, pero al menos el día de hoy pienso que eso es una utopía. Por lo tanto, cuando pienso en ellas, no pienso en grande. Es decir, no pienso en enormes peleas, en hitos que cada una construyó sin quererlo, o en manifestaciones extraordinarias de cariño. En realidad no. En realidad pienso más en la intimidad. En mirar una serie y pedir comida china a las tres de la mañana, en un abrazo cuando un novio me dejó, o en un mate en un jardín con el pasto recién cortado. Mis amigas son mis amigas dentro de la cotidianeidad. Mis amigas son ese “vamos” que me empuja hacia adelante aunque eso implique que entre nosotras nos dejemos atrás. Looking, la recientemente cancelada producción de HBO que solo tiene dos temporadas en su haber, es una serie sobre la amistad más puramente mundana. Tres amigos gays de San Francisco (Patrick, Dom y Agustín) presentan realidades diferentes (joven idealista e infantil, adulto con problemas para valerse por sí solo y un artista que pierde todo para luego levantarse y recuperarlo). En cada uno de los casos, el creador Michael Lannan – apuntalado por el certero ojo para lo cotidiano de Andrew Haigh -, hace que el “vamos” se manifieste a través de secuencias tan reconocibles como nobles.

Looking, como su título lo indica, es la historia del deseo de aprehender algo (una relación, un emprendimiento gastronómico, la posibilidad de mejorar) visto bajo la óptica de los tres personajes y las figuras que los sostienen y cuestionan (Doris, Richie y Eddie), y no tanto bajo estridencias narrativas. De este modo, un capítulo se permite concluir con Patrick y Agustín hablando sobre lo que van a comer a la noche o con un corte de cabello donde las palabras no son requisito para que sepamos exactamente qué concentra esa acción “trivial”. Es por ello que, independientemente de todos los guiños a la comunidad gay que la serie destila, la identidad sexual de sus personajes no es lo constitutivo sino lo que está dado. Tomemos como ejemplo el capítulo “Looking for Gordon Freeman”, en el cual los tres amigos organizan una fiesta de disfraces. Sí, en un punto es una fiesta gay (la serie no se priva de la inclusión de música representativa) y en otro es una fiesta a secas donde se produce una concatenación de circunstancias que difícilmente nos resulten ajenas: Patrick se emborracha, ridiculiza a sus amigos, hace un papelón delante de sus dos intereses románticos y eventualmente termina siendo abrazado por esos mismos amigos que fueron objeto de burla. El “vamos”, en ese caso, es la palmada en la espalda que lo impulsa a levantarse, a tomar mucho café la mañana siguiente y a revertir el panorama estando él mismo para los demás. Asimismo, los tres capítulos dirigidos por Andrew Haigh están empapados por la sensibilidad de su segunda película, Weekend. Los personajes son filmados desde atrás y los nombres de los episodios (“Looking for the Future”, “Looking for the Promised Land” y el brutal y conmovedor “Looking for Home”) denotan aquello que tanto el trío protagónico como muchos seres en el mundo buscan y no siempre encuentran: la certeza de lo que se quiere. “I just wanted this so much. I wanted to be in love, and to be in a relationship and proof to myself, and my friends, and my family and to proof to the entire world that I was capable of being in one” dice Patrick momentos antes de salir a la calle y asegurar que, a diferencia de otra época, está listo para hacerse cargo del porvenir que él desea y no de aquel que le ha sido impuesto. “Happiness, not in another place, but this place, not for another hour, but this hour” citan en el primer episodio de la segunda temporada. De eso se trata la serie (una que como pocas se atreve a hacer de lo cotidiano un evento para vanagloriar y que precisamente por esa rareza fue cancelada) y de eso se trata la vida de muchos. Como Patrick y Richie en esa foto superior, siempre hace buen tiempo para querer recuperar el color de uno mismo y de la amistad que nos une a un otro. Siempre hace buen tiempo para compartir una charla eterna a la mañana, a la tarde o a la noche. Es esa maravillosa intimidad la que me llevo de Looking y es esa maravillosa intimidad la que me llevo de mis amigas de entonces, de allá, de donde sea…de ese buen tiempo. ♦

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► [LISTA DE REPRODUCCIÓN] 10 Canciones que sonaron en Looking:

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► [DE YAPA] Jonathan Groff, Frankie J. Alvarez y Murray Bartlett hablan sobre la serie de Michael Lannan:

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► [GALERÍA] 50 series que traerían de vuelta:

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¡BUEN MIÉRCOLES PARA TODA LA MUCHACHADA! Hoy les dejo dos consignas: 1. Quienes hayan visto Looking, pueden explayarse sobre la serie de HBO; 2. Asimismo, este post es para recordar sus series favoritas que desearían que regresen o que fueron canceladas tempranamente; la idea es armar una galería para rendirles tributo; como siempre, gracias por pasar por este espacio, nos reencontramos el lunes, ¡que tengan una excelente semana!

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Sus películas del año (y un video de regalo) (¡y Feliz 2015!)

Olivia: Sam, say something!

Samantha: Good…luck?

Boyhood

Este año a mi hermano le recomendé varias películas, pero especialmente estas cuatro: Boyhood, The Skeleton Twins, Before I Disappear y Mistaken for Strangers. Luego de verlas, y con un tono similar al que usa Samantha en la cita superior, me respondió: “me parece que me estás queriendo decir algo”. Conscientemente – porque no hubo nada de inconsciente en el acto – estaba necesitando que mire esas historias que, en mayor o menor medida, hablan sobre la hermandad, quizás para repensar un poco nuestra propia relación, o quizás porque todo lo que implique ver a dos hermanos sobreponerse a los conflictos toca una fibra bastante íntima (por eso la foto elegida para este post, aunque mi película del año sea otra). Con respecto a eso de tocar fibras íntimas, me es imposible hacer un repaso de todo lo que pasó en estos doce meses sin que sus propias palabras se entrecrucen con las mías, como ya había sucedido en el epílogo de Démosle un buen final a esta historia y como sucede acá todos los días. Ya saben que en el blog suelo citar mucho, que considero que hay pocas cosas tan valiosas como encontrar en palabras ajenas pensamientos propios. Sin embargo, anoche, cuando sondeaba posibles citas para este texto, no necesité recurrir a ningún libro para refrescar la memoria. Esta vez, las frases las tenía grabadas en mi cabeza. ¿Cómo podía cerrar el año de Cinescalas sin citarlos a ustedes? Y así, apareció la frase de Luján (“reúne personas que encuentran en las otras lo que necesitan en el momento”), después llegó la de Caro (“yo creo que todos los que participan de Cinescalas tenían que llegar ahí”), luego la de Anis (“es un lugar en donde hay amigos, eso es para mí el blog”), también la de Pao (“compartimos un código en común”), la de Mili (“yo lo comparo con un noviazgo”) y la analogía de Lore (“estamos todos sentados en una mesa”), entre muchas otras. Durante gran parte del año soñé con esas frases cuando, en el maratónico proceso de edición, me atormentaba la idea de no poder conectarlas de modo tal que todos los que son parte de este lugar (y no solo quienes brindaron su testimonio para el documental) se sintieran representados por ellas. Me acuerdo que luego de la proyección, en ese lunes 24 de noviembre, José se acercó justamente para decirme que muchas de esas palabras de No estás solo en esto tranquilamente podrían haber salido de su boca. Y ahí, en el momento más impensado quizás, me cayó la ficha, me cayeron las lágrimas, me cayó toda la carga emocional del año encima. Fue un año en el que recurrí más de una vez al título de mi propia película (gracias Ignacio por esas cinco palabras) para no perderme, para no hundirme. Fue un año en el que mi viejo se enfermó unos días antes de salir a filmar y empeoró unos días antes del estreno en Mar del Plata. Fue un año de choque de estados anímicos a veces tan apabullante que ese eje del que hablo siempre que aludo a Cinescalas terminó cumpliendo precisamente esa función. El blog, como en sus inicios en el 2010, volvió a salvarme.

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Recuerdo que una colega del diario, en pleno festival, me habló de la valentía que viene con el documental por añadidura. Inicialmente no identifiqué a qué se refería hasta que ella misma lo explicitó. La valentía de todos por exponerse. Me di cuenta de que si no advertí lo que estaba expresando era porque para nosotros, quienes estamos dentro de esto, exponernos es una consecuencia natural del vínculo que entablamos, independientemente de cómo pueda ser visto desde afuera. Por lo tanto, textos como el de Eternal Sunshine of the Spotless Mind o el de Boyhood implicaron un gasto de energía, sí, pero porque la carga sentimental no murió en mis palabras sino que se expandió con sus aportes. En el primero recordaron a personas que ya no son parte de sus vidas, y para el segundo buscaron fotos de su infancia, hablaron de su infancia, rememoraron su infancia. Y ahora entiendo a esa colega. No es fácil hablar de uno y ahondar en el pretérito, más aún cuando ya somos adultos y el ejercicio nostálgico puede ser doloroso. Pero ustedes lo hicieron. Lo hacen. Espero que lo sigan haciendo. Esa imagen visual que se configuró Lore del blog como una mesa ovalada blanca no podría ser más certera. Acá nos juntamos todas las noches aunque estemos físicamente en distintos puntos (como Ezequiel capturó en el afiche del documental). Algunos se levantan sin saludar y otros se despiden hasta el día siguiente. Hay una charla que nos unifica y otras subcharlas que entablan algunos en un rincón. Hay quienes vuelven después de un largo tiempo y otros que llegan por primera vez. Como sea, hay algo, pasan cosas, ustedes ponen esto en movimiento y, por extensión, hacen lo mismo conmigo. Por ende, y con la misma precisión que Samantha, les deseo suerte para este nuevo año. Porque, como Samantha, me quedo sin palabras ante todo lo que este espacio me trajo. Y volviendo a las citas, Gise dice algo así en el documental: “vos tenés la pasión a un nivel y cuando la empezás a compartir con los demás se te potencia”. El verbo compartir me lleva indefectiblemente a Lester Bangs y a ese llamado telefónico nocturno. Creo que Cinescalas muchas veces es eso para mí: el número al que acudo cuando necesito decir algo. Gracias por siempre levantar el tubo, gracias por hacer que mis palabras no se pierdan. ♦

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MI TOP TEN DE PELÍCULAS DEL AÑO (y tres yapas):

 ► 1. BOYHOOD (Richard Linklater)

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► 2. THE WOLF OF WALL STREET (Martin Scorsese)

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► 3. LA VIDA DE ADÈLE (Abdellatif Kechiche)

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► 4. INSIDE LLEWYN DAVIS (Joel y Ethan Coen)

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► 5. SHORT TERM 12 (Destin Daniel Cretton)

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► 6. TOM À LA FERME (Xavier Dolan)

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► 7. UNDER THE SKIN (Jonathan Glazer)

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► 8. GOD HELP THE GIRL (Stuart Murdoch)

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► 9. VI ÂR BÂST!/WE ARE THE BEST! (Lukas Moodysson)

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► 10. STOCKHOLM (Rodrigo Sorogoyen)

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► *MENCIÓN ESPECIAL DEL AÑO: 22 JUMP STREET (Phil Lord y Christopher Miller)

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► *MEJOR DOCUMENTAL DEL AÑO: MISTAKEN FOR STRANGERS (Tom Berninger)

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► *MEJOR PELÍCULA DE OTRO AÑO QUE DESCUBRÍ ESTE AÑO: WEEKEND (Andrew Haigh)

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► [VIDEO DE REGALO] SUS PELÍCULAS DEL 2014: Como ya es tradición, les dejo el video de fin de año donde aparece gran parte de la comunidad reflejando la diversidad de gustos que hay en este espacio; muchísimas gracias a todos los que enviaron su foto y se tomaron el tiempo para producir(se) y otro gracias enorme a Matias Aimar quien me ayudó con la edición del video con extrema paciencia; este es mi regalo de fin de año para todos ustedes, espero les guste, agranden la pantalla, pónganse los auriculares y just push play:

Cinescalas - Video Fin de año 2014 from lanacion.com on Vimeo.

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► [VIDEO DE YAPA] Como siempre, les dejo el gran repaso que hace David Ehrlich de todo el cine visto en el año; nuevamente hago la salvedad de que uno podrá coincidir o disentir con su ranking, pero el trabajo de edición es increíble y de paso les cuento que todas las canciones que se escuchan en el video sonaron en películas de este 2014; esto es brillante:

THE 25 BEST FILMS OF 2014: A VIDEO COUNTDOWN from david Ehrlich on Vimeo.

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► [IN MEMORIAM] El emotivo homenaje de TCM a todos los artistas que perdimos en este 2014 (a no olvidarlos) :

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¡BUEN DÍA PARA TODOS! Ya saben qué hacer en este post: dejar sus Top Ten de películas del año y todas las yapas que quieran (documentales, decepciones, peores películas, etc.); muchísimas gracias por acompañarme en el que fue, sin dudas, el año más especial de CINESCALAS; yo me voy a tomar todo el mes de enero de vacaciones (volveremos oficialmente el lunes 2 de febrero) pero, como no podía ser de otra manera, les dejaré tres Open Post para que charlemos: uno el domingo 11 por la entrega de los Globos de Oro, otro el jueves 15 por las nominaciones al Oscar y el último a definir; sin más que agregar, les digo que se los extrañará en las próximas semanas y les deseo que tengan un excelente 2015; ¡hasta pronto! ;)

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¡FELIZ 2015, MUCHACHADA!

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Weekend: Dos días en la vida

“We pencil-sketch our previous life so we can contrast it to the Technicolor of the moment. This is how we proclaim a beginning”Boy Meets Boy (David Levithan)

*Atención: se revelan algunos detalles del argumento

Las búsquedas siempre parecen conscientes o premeditadas. Quizás tenga que ver con las respuestas autómatas que damos ante la pregunta de cómo estamos, qué queremos, qué estamos haciendo. Pero en realidad, cuando buscamos algo, muchas veces nos arrojamos a eso sin saber bien el objet(iv)o. El verbo looking, con sus dos acepciones en inglés, fusiona la búsqueda con el acto de mirar, con el estar alertas a aquello que podría, aunque más no sea brevemente, cambiarnos la vida. En el terreno de lo romántico y/o sexual, la exploración es una acción que viene con el componente de la curiosidad por añadidura. Uno sale, mira sin mirar, experimenta, concluye esa empresa y se vuelve a su casa, en algún punto perdiéndose en el camino. “Call off the search for your soul or put it on hold again” escribió Alex Turner en “No.1 Party Anthem”, describiendo cómo la conquista nocturna nos libera de nosotros mismos porque también nos obliga a jugar un rol, a interpretar un papel, a despojarnos de todo aquello que pensamos en la semana, pensamientos que justamente están ligados a ese cómo estamos, a ese qué queremos y a ese qué estamos haciendo. Cuando salimos, cuando conocemos a alguien, cuando hacemos contacto visual, estamos interrumpiendo el autoanálisis o, como dice Turner, lo estamos pausando. El otro vendría a representar la posibilidad de mentirnos por unas horas, de proyectar una imagen idílica de nosotros mismos. Todo lo que soy siempre no si sé quiero serlo en una noche. La incertidumbre que trae consigno el acto de la conquista es análogo al de abrir muchas ventanas. Hoy abro esta, mañana otra, pasado otra, la semana siguiente otra, como si la apertura implicara necesariamente un desahogo. El futuro es tentador. La imprevisibilidad es tentadora. Uno puede llegar a preguntarse quién será la próxima persona a la que va a besar, quién será la próxima persona a la que va observar (cuando los ojos “invite you to approach”), quién será la próxima persona que va a sorprender y esas preguntas, al no tener rostro, nos recuerdan dónde reside el encanto de lo incierto. El acto de abrir ventanas es el acto de exponerse. Una acción depende exclusivamente de la otra. Porque sí, yo puedo salir, yo puedo buscar y encontrar, y buscar nuevamente y encontrar nuevamente también, y vivir, sentir y alimentar ese eterno ciclo. Pero la exposición está en la misma vereda del padecimiento y ya sabemos que el padecimiento es bicéfalo. Hoy quizás abra una ventana que me muestre un mundo interesante pero no demasiado prometedor y en unos días abra otra creyendo que es una más, parecida a tantas, y esa ventana termina siendo la más pesada. Ese salir, conocer y experimentar siempre parece ser una acción tripartita a la que se tilda de superficial o intrascendente. Pero hacerlo, realmente hacerlo, salir al mundo a buscar algo, no sabiendo bien qué, requiere de un alto grado de valentía. Me expongo y puede gustarme. Me expongo y puedo lastimarme. ¿Hasta qué punto logro esconder mi vulnerabilidad? ¿Acaso no es mi vulnerabilidad la que me conduce a ser algo que no soy? ¿Acaso la inseguridad no nos lleva a abrir más ventanas de las necesarias? “We accept the love we think we deserve”. En el espacio entre la búsqueda y la conquista hay un segundo en el que uno deja entrever cómo está y cómo quiere estar. Aceptamos lo que creemos merecer y eso dice mucho de lo que veníamos buscando, de cómo nos consideramos y de en qué etapa estamos.

“You’ll get your heart’s desire, I will meet you under the lights” - “Marz” – John Grant

Glen (Chris New) está obsesionado con el participio cimentado. Pero no sólo en el nivel superfluo de no poder estar en un mismo lugar demasiado tiempo. Glen cree que todo lo que lo roza – desde su trabajo hasta sus amistades – se convierte en un peligro de estancamiento. Sus amigos inconscientemente disfrutan de su filosofía del “úselo y tírelo” porque no quieren perderlo. Su trabajo como artista le otorga una falsa sensación de libertad. Sus relaciones ocasionales alimentan su mantra de “I don’t have a boyfriend, I don’t do boyfriends”. Lo suyo no tiene ver con el letargo, con la pereza, con la necedad ante lo diferente o con un capricho infantil de no querer crecer. Glen es una persona que está intentando encontrarse a sí misma y, por lo tanto, su reinvención entra en comunión con la apertura de ventanas. Sale a boliches y a cada hombre le hace narrar los hechos de la noche anterior como forma de recopilar (para uno de sus proyectos de arte) la diversidad de las situaciones, de las aventuras. Pero sabemos que Glen miente. Que en ese afán por potenciar la sexualidad su anhelo por encontrarse es el elemento omnisciente (“I’m trying to re-draw myself, but everyone keeps fucking hiding my pencils”). Russell (Tom Cullen) está obsesionado con las historias. Su casa está enteramente decorada con objetos que compró en tiendas de caridad, como si quisiera hacer de su espacio personal uno en el que puedan caber los espacios de los demás. Como una manera de no sentirse tan solo. Russell también sale, también busca, también encuentra. Sin embargo, su homosexualidad no está tan al descubierto como la de Glen y, por ende, se muestra más reservado y menos emocional. Las similitudes entre Weekend de Andrew Haigh y Before Sunset exceden el juego con lo romántico-temporal. Los protagonistas de ambas películas hallan un modo de comunicarse consigo mismos (y, en consecuencia, con el objeto de su afecto) a través de la palabra. Jesse tenía sus novelas y Céline, sus canciones. Glen tiene sus narraciones orales y Russell, un diario virtual de todas las personas que conoce, donde detalla sus peculiaridades, esos gestos que diferencian a un hombre de otro, esos gestos tan particulares que enamoraban a Céline y que la llevaban a decir que lo que se perdió es irreemplazable. Cuando uno va a un lugar sin dilucidar qué va a encontrar, no sabe en qué se convertirá la persona que va a conocer. Una conversación puede ser una conversación trivial, una más del montón, uno casi nunca puede aseverar que está atestiguando el prólogo a una relación en el mismo momento en el que el prólogo se empieza a gestar. “There is an unspoken recognition as we share these stories – we can talk about the bad dates and bad boyfriends because this is not a bad date, and we will not be bad boyfriends. We forget the fact that many of our early relationships started in the same way” escribió David Levithan en Boy Meets Boy. La inconsciencia ante el comienzo de lo verdaderamente importante parece ser algo a lo que nadie le puede escapar. Weekend explora con una naturalidad que deviene en brutalidad el instante exacto en el que advertimos que esa noche no será una noche igual a otras y que esa persona que está desnuda al lado nuestro puede llegar a alterarnos. Con su segundo largometraje tras Greek Pete, Haigh – como también haría con “Looking for the Future”, el quinto episodio de su serie para HBO apropiadamente titulada Looking -, logra embotellar el segundo de certeza en el que un desconocido pasa a ser quien más nos termina conociendo.

“Estoy persuadido de que el enamorado que sufre no está dentro de la historia de amor, está en otra cosa que se parece mucho a la locura, no en vano se habla de enamorados locos”El grano de la voz (Roland Barthes)

Cuando somos compañeros de lo ocasional con alguien, en cierta forma estamos silenciando los problemas cotidianos y las mochilas que arrastramos. El pasado se anula. No sólo por la regla tácita de que no nos podemos exponer con tanta efervescencia en una primera vez sino porque el sexo es una posibilidad de empezar de cero. Cada encuentro es diferente. “Well, you know what it’s like when you first sleep with someone you don’t know—you like, become this blank canvas, and it gives you an opportunity to project onto that canvas who you want to be. And that’s what’s interesting, because everybody does it… and what happens is, while you’re projecting who you want to be, this gap opens up between who you want to be and who you really are. And in that gap, it shows you what’s stopping you from becoming who you want to be” le dice Glen a Russell la tarde siguiente a su primera noche juntos, aludiendo a cómo ese instante en el que uno pretende ser algo que no es el que te da la verdad irrefutable de quién sos vos. Es decir, ¿por qué digo que soy esto o lo otro? ¿por qué me muestro de tal o cual modo? La respuesta está en la antítesis de quien uno dice ser. Weekend se erige en esa premisa y va revelando la identidad de Glen y Russell a partir de una descarnada cotidianidad. Quien parece oponerse al compromiso es quien más necesitado de afecto se encuentra. Quien parece más seguro y posicionado es quien no terminó de resolver su pasado. En la escena más simple y extraordinaria del film, Haigh los pone a Glen y a Russell en una cama, mirándose, ambos conscientes de la inminente caducidad de sus encuentros (Glen tiene un viaje por delante y la relación no puede perdurar más de dos días), ambos ya convencidos de que lo furtivo pasará a ser indeleble. Glen le da la posibilidad a Russell de “salir del clóset”, ya que Russell es huérfano y nunca tuvo una historia de iniciación, o lo que él llama “el rito de pasaje de cada chico gay”. Glen pretende ser su papá y así Russell pone en palabras qué es lo que quiere, qué es lo que despierta de sus deseos, qué es lo que ama, qué es lo que es. Asimismo, del otro lado recibe el alivio (“well, you know what, son? It doesn’t matter to me. I love you just the same. And guess what? I couldn’t be more proud of you than if you were the first man on the moon”). Haigh, un amante incuestionable de lo prosaico, muestra a través de breves viñetas (una noche de droga y confesiones, un paseo en bicicleta, un viaje en colectivo, el estrenar un par de zapatillas que se tuvo guardado por meses, el preparar un desayuno) cómo dos personas encontraron su “hasta”. Hasta que Glen no lo conociera, Russell no iba a saber lo que era poner en palabras su sexualidad. Hasta que Russell no lo mirara, Glen no iba a saber lo que era llorar por amor en un andén. Hasta que ambos no colisionaran, ninguno iba a descubrir lo difícil que es realmente desnudarse ante el otro cuando el otro empieza a ser clave, complejo, pluridimensional (“I can flirt with the best of them, but only when it doesn’t matter. this suddenly matters” también puede leerse en Boy Meets Boy).

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Sobre el final, cuando Glen toma el tren y Russell lo besa (lo que se presupone que es su primer beso en público), ese joven artista que no tenía problemas en buscar la adulación con esos testimonios nocturnos inmortalizados, saca su grabador y se lo entrega a Russell. Weekend dice con gestos como esos (un roce de manos, un abrazo, una mirada ¿hacia el futuro?) cómo la dimensión temporal tiene tan poco que ver con la dimensión afectiva y cómo la progresión del vínculo se materializa en nuestras reacciones más espontáneas (“I met him two days ago, he doesn’t know me, I don’t know him, and he… I met him, like, two days ago, two days is nothing”). Por lo tanto, cuando Glen se desprende de su grabador, y cuando Russell se pone a escuchar lo que había relatado sobre esa primera noche juntos, sabemos que ambos dejaron de ser lo que eran hasta entonces. Glen no se quedará ni Russell le pedirá que se quede, pero uno puede decirle al otro lo fundamental sin exigir un sacrificio. Weekend, una historia de amor sobre lo bello que es abrirse ante un impulso, concluye con Russell apoyado en su ventana mirando hacia afuera, con el oído atento a sus propias palabras, esas palabras que tanto le costaba verbalizar. Haigh se va apartando de su microhistoria, se aleja del primer plano, abre la secuencia, y nos pone frente a ese edificio y sus múltiples ventanas, como diciéndonos que en cada uno de esos departamentos también hay búsquedas y también hay encuentros, con mucho o nulo potencial, con enorme o ínfimo valor, con luces prendidas o apagadas. Porque así como siempre hay ventanas más livianas de cerrar también están las otras…las que permanecerán eternamente abiertas. 

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► [TRAILER] Les dejo algunos fragmentos de la película:

WEEKEND trailer from Andrew Haigh on Vimeo.

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► [ESCENA]: Uno de los tantos bellos momentos de Weekend retratados por Andrew Haigh:

WEEKEND (2011). Andrew Haigh from Loutinen on Vimeo.

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¡BUEN JUEVES PARA TODOS! Tres consignas para el post de hoy: 1. ¿Vieron Weekend? ¿Qué les pareció? 2. ¿Cuáles piensan que son las mejores películas en mostrar el amor gay? 3. Ahora la consigna más personal: ¿se acuerdan de los mejores fines de semana que han pasado en sus vidas o de esa persona especial con quienes compartieron un vínculo fugaz? Por último, quiero contar algo: en la edición de Boy Meets Boy que tengo, hay una suerte de epílogo con preguntas a su autor, David Levithan; una de esas preguntas es “¿cuál es tu canción ‘elsewhere’”?, es decir, la canción que te hace cerrar los ojos y estar en otro mundo por unos minutos (tópico del que se habla en la novela); por eso, hoy jueves 31, en el día de mi cumpleaños, me gustaría que todos dejen sus canciones “elsewhere”, ya que quisiera musicalizar esta jornada con sus canciones especiales; dejo la mía: “Song for Zula” de Phosphorescent (seis minutos de teletransportación a otro lugar); ¡gracias por todo, muchachada, los leo y armaré una lista de reproducción con sus aportes! ¡que tengan un lindo día! NOS REENCONTRAMOS EL MARTES (el lunes se me complica enormemente actualizar)

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► [LISTA DE REPRODUCCIÓN] 50 canciones para teletransportarse (y algunos caprichos cumpleañeros):

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[OFF TOPIC] Lo conté ayer en un comentario pero lo reitero hoy para quienes no lo vieron: hace poco recibí un mail de una lectora del blog (estimo que reciente y esporádica) que solicitaba que subtitule todos los videos que publico y traduzca al castellano todas las citas de libros o canciones que acompañan los posts; hago público esto porque quiero hacer una salvedad: no tengo los recursos para subtitular los videos y, como saben, YouTube o Vimeo tiene muy poco material subtitulado, lo cual limitaría enormemente mis opciones de dejarles contenido multimedia; en cuanto a las citas, desde hace cuatro años que el blog tiene esa línea (no me gusta traducir las canciones) y afortunadamente hay muchísimos espacios en Internet que quizás se ajusten más a determinadas necesidades; Cinescalas seguirá de esta manera, lamento que se lo considere snob como me han hecho saber, porque quienes están acá siempre y quienes me conocen saben que este espacio es cualquier cosa menos eso; ¡eso es todo, muchachada, gracias por leerme!

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