Amy: Too much love will kill you (I died a hundred times)

Hoy en Cinescalas escribe: Matías Rodríguez

“They don’t even know what it is to be a fan, you know?
To truly love some silly little piece of music,
or some band,
so much that it hurts”
Sapphire – Almost Famous

My sweet sweet Amy. Con qué buen humor arranqué el documental homónimo. Por unos segundos me olvidé de que ya sabía cómo (y en qué condiciones) terminaba. El happy birthday cantado a los catorce como una señora que vive del jazz hace años y toda esa escalera al contrato discográfico bajo sus propios términos. Escribiendo sus canciones y puteando al productor que le había agregado cuerdas a una canción sin pensarlo…

Más allá de las alarmas que suenan cuando se habla de los antidepresivos, es reconfortante la idea de que pudiera bajar a la música todo lo que le estaba pasando. Es reconfortante hasta que te desconectás del momento que te muestra el documental para recordar el presente. Hace ya un tiempo largo que no puedo escuchar Back To Black sin saltar el primer tema. Que tu mayor éxito, el que va a ser reconocido como “tu tema” por la historia de la música, sea el que marca una de las razones de tu destino final no es tan irónico como injusto y reduccionista. Del padre semi ausente que se pone en el centro de la escena a exprimir billetes cuando su hija se convierte en “alguien” prefiero no escribir mucho porque es un cliché tan grande que es digno de un guión barato de película hecha para promocionar una figurita pop recién nacida. Suficiente tormento debe tener encima al recordar todos los momentos en los que podría haber rescatado a su hija como para seguir haciendo leña de ese árbol caído. Celebro de cualquier forma que el documental exponga su “falta de tacto” en momentos clave.

En cuanto a la pareja que conformó Amy con Blake Fielder-Civil, me mató el “quiero sentir lo que él siente, porque si no él está en un nivel y yo en otro”. Esa sintonía suena tan ideal y perseguible. Hasta que el “haría cualquier cosa por vos” se convierte en cortarse un brazo con la misma botella que se cortó Blake (el peor idiota para enamorarse en la vida), probar las mismas drogas que él está probando o negarse a una separación para recibir cada uno la atención médica que necesitan. Love is a Losing Game. Una escena que no aparece en el documental pero que para mí muestra esa conexión/dependencia es la presentación en vivo de “Wake Up Alone” cuando lo busca y lo busca antes de arrancar el tema para decirle “I love you”. Previo intento de explicar de qué va el tema y rendirse a mitad de camino por no poder desarrollar un par de oraciones seguidas. Queda a nuestro criterio creer si es la adicción molestando…

“Slow down. You’re too important. Life teaches you how to live it, if you live long enough”. Qué enorme que es Tony Bennett. Lástima que no pudo decírselo en vida. Quisiera tener un álbum como el que hizo con Lady Gaga pero con Amy y escucharlo una vez por semana. Al menos nos dejó su versión de “Body & Soul”. La cara de felicidad cuando Tony aparece en pantalla en los Grammy, y ni hablar cuando le dice que ganó como mejor single. Es otro momento del documental en el que me brotó una sonrisa que me hizo olvidar el final. Hasta que el testimonio de la amiga te pega con una viga en el pecho. “This is so boring without drugs”. Crash. De ahí en más me invadieron las ganas de pedirles a todos “hagan algo, hagan algo, hagan algo, por favor hagan algo, llévensela de ahí” como quien mira la repetición de un gol que le hacen a su equipo esperando que por arte de magia la pelota pegue en un poste y salga del otro lado de la red.

Amy con su voz de otro planeta y toda su capacidad creativa no pudo encontrar en la música soporte suficiente para descargar todo lo que le estaba pasando por adentro. “Sometimes, I guess, there just aren’t enough rocks” diría Forrest Gump. Ver el deterioro de las adicciones, sumado a la bulimia, pasa a ser una serie de cachetazos. Uno atrás del otro. Si fuera una ficción seguiría pidiéndole al resto que “hagan algo”, pero a cierta altura de la película se estaciona el final y es todo angustia pura. Encontramos una estrella (ésta en particular era mi lujo) y lejos de cuidarla la exprimimos hasta agotarla y nos reímos de su agotamiento hasta sobreagotarla y así sucesivamente. El comportamiento real del ser humano me hace pensar que si efectivamente Superman cayera en este planeta no tardaríamos mucho en llevarlo al consumo masivo de kryptonita.

My sweet sweet Amy. En una cosa estabas equivocada. You were as good as it gets. ¿Qué hacemos con las ganas de escuchar diez discos más tuyos? Ni idea. Pero menos idea aún de qué hacer con las ganas de que tengas una vida tranquila con la posibilidad de cantar para cien personas en un bar de jazz y caminar por la calle sin que a cada intento de tener privacidad te llenen de flashes y dedos en la llaga del momento.

Por Matías Rodríguez 

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► [TRAILER]: Les dejo el adelanto de Amy de Asif Kapadia:

Amy TRAILER 1 (2015) - Amy Winehouse Documentary HD from ChristoVideo on Vimeo.

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► [PLAYLIST]: Versiones en vivo, canciones de estudio, dúos, interpretaciones acústicas…Amy en 30 videos:

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► [GALERÍA]: 20 grandes documentales que vimos este año:

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¡BUEN LUNES PARA TODOS! Arrancamos con una nueva semana del blog debatiendo Amy de Asif Kapadia. 1. ¿Qué les pareció el documental? 2. Por otro lado, me gustaría que sigamos de balance y rescatemos los mejores documentales que vimos en el año 3. Por último, quiero dejarles una playlist en homenaje a Amy Winehouse, así que espero sus aportes con sus canciones favoritas de ella, versiones en vivo, demos, etcétera; como siempre, los leo y felicito a Mati por una nota tan sentida; ¡nos reencontramos mañana en el post del fanatismo! ¡Que tengan un excelente lunes, muchachada!

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*EL RECORDATORIO DE CADA LUNES: 

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 La última vez escribió Diego Valente sobre… LAS CANCIONES DE I’M NOT THERE

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Amy, Amy, Amy

She walks away, the sun goes down / She takes the day but I’m grown /And in your way / In this blue shade / My tears dry on their own

Cuando suceden situaciones como las de hoy, me pregunto cuán irracional puede llegar a resultar que me genere un inmenso dolor la muerte de alguien a quien nunca conocí. La respuesta, sin embargo, me llega enseguida. Yo a Amy, de alguna manera, la conocía. No, nunca compartí una salida en un pub de Camden, ese al que iba con Pete Doherty y en el cual me senté, hace poco más de un año. No, tampoco era su amiga. No, tampoco fui a un recital. Pero, aún así, la conocía, del modo en que se puede conocer a un artista: comprendiendo cabalmente de qué estaban hechas sus melodías y sus letras, sintiéndolas y haciéndolas propias. No, nunca la conocí pero ella igual me cantaba (a mí, en mi cuarto, en mi oscuridad) “It’s okay in the day, I’m staying busy…” y yo, por un momento, volvía a comprender por qué las palabras son tan importantes para un artista en relación con la persona que las recibe. Porque algunos, más o menos que otros, estamos destinados a adoptarlas. Las letras de Back to Black a mí, particularmente, me hablaban del dolor (“I died a hundred times”) pero también de lo genuino (“I told you I was trouble, you know that I’m no good”) y, sobre todo, de que para escribir ciertas canciones a veces ese tormento era tristemente necesario. Amy no atravesó la tormenta pero, gracias a su música, nos enseñó varias cosas sobre el caerse y levantarse. Sobre la manera en la que las lágrimas, aunque no lo creamos, eventualmente se secarán solas.