El cine bajo la mirada de…Matías Rojo

“No te vas a caer si miras para atrás, desanda…”

Algunos días sin música – estrenada en el último Festival Internacional de Cine de Mar del Plata – presenta a sus tres protagonistas de modo brillante: a medida que se va armando una fila en el patio de un colegio. Así, Sebastián (Jerónimo Escoriaza), Email (Emilio Lacerna) y Guzmán (Tomás Exequiel Araya) se ubican uno detrás del otro y entablan una conversación espontánea. De esa conversación surge una pregunta producto de la curiosidad infantil: ¿qué pasaría con ellos si de repente falleciera la maestra de música? Los tres piensan lo mismo (y al mismo tiempo) sin realmente concebir que eso vaya a suceder. Hasta que sucede. Eso los lleva a sentir una gran culpa y a emprender una enternecedora búsqueda de perdón. Bajo esa premisa, el realizador Matías Rojo muestra a estos niños durante esos días sin música, donde caminan por las vías del tren, se eligen como familia y, por fuera de ese micromundo, intentan mejorar el vínculo con sus respectivos padres

¿Dónde podés ubicar el origen de Algunos días sin música?

Yo escribí el guion hace muchos años, cuando estaba estudiando cine en Mendoza. En ese momento la carrera tenía una especialización en guion y dirección y la tesis del guion era justamente la escritura de un largometraje, que por entonces me parecía una locura pero que finalmente fue lo mejor que pudo haber pasado. También el guion surgió de una acumulación de anotaciones, ya que hice muchas listas de pequeñas cosas que después se fueron uniendo. Pero lo primero que fui construyendo fueron los tres personajes principales

¿Siempre fueron ellos tres, con esas características?

Sí, siempre ellos tres y con esas características. Email, Sebastián y Guzmán: ellos fueron el germen de todo. Las tres personalidades y las tres historias de ellos fueron lo primero que pensé y a partir de ahí empezó a surgir la cuestión de la trama social que en un primer punto tenía que ver con el deseo, más que nada con el deseo de muerte

¿Cómo decidiste conectarlos a los tres a partir de eso?

No sé si hubo un origen concreto, a mí me gustaba mucho la idea de una especie de creencia compartida, es decir, que ellos creyeran en algo tan fuerte que de repente fuera más importante que todo lo otro que les pasaba en sus vidas. Incluso podía ser algo completamente falso, casi de revista de pseudociencia, pero que se convirtiera en una creencia tan poderosa que los terminara uniendo. Lo del deseo de la muerte surgió después de la idea de que tres personas desearan lo mismo y al mismo tiempo y que eso pasara. Eso lo que hacía era poner sobre el tapete la idea de la muerte, porque si la película tenía que ver con cómo ellos descubrían cosas, empezar a pensar la muerte como algo cercano era un puntapié fuerte para eso

Al igual que la idea de la culpa…

Eso fue apareciendo después. Lo importante era mostrar cómo se construye la culpa, la culpa como una ficción, porque los chicos mismos están viviendo una ficción. Eso me parecía muy divertido. De muchas cosas del guion me fui dando cuenta después. Al comienzo, al guion fue un proceso muy espontáneo, una primera escritura casi de corrido, ya que tenía miles de anotaciones, solo había que darles forma hasta que salieran. Por eso con las reescrituras fui reubicando algunas cosas, dándoles un sentido más rígido y cerebral, pero siendo cuidadoso de que esa primera sensación que tuve al escribir, todo lo sentimental del inicio, no se perdiera. No quería intelectualizar todo aquello. Por eso, el guion se revió en función de lo narrativo pero sin romper algo que estaba ahí y que era lo que más me interesaba, y que tenía que ver con construir a la película como rito de pasaje

Me imagino que después de tantos años de escritura tendrías muchas ganas de salir a filmar

Sí, sí, fue algo casi desesperante, porque no aparecía el financiamiento y yo sabía lo que quería y cómo lo quería. Ése fue el proceso más duro, ese tiempo de saber que estaba la posibilidad de filmarlo hasta el hecho de filmarlo efectivamente. El rodaje se iba retrasando, todo se complicaba y fue un momento de desazón muy grande

Sí, porque estás en una especie de limbo

Claro, es como que hay algo que está incompleto. Cuando se destrabó el financiamiento y se dio la posibilidad de filmar, la idea fue trabajar la puesta en escena en función de todas esas ideas primarias. En la transición del guion a la puesta en escena lo más loco fue que busqué de modo más radical que el punto de vista fuera siempre de los chicos. Entonces, muchas escenas que figuraban con otros puntos de vista, más que nada de los padres, o escenas donde ellos no estaban, las fui reconvirtiendo, reescribiendo en función del punto de vista de ellos y de construir una película donde prácticamente todo lo miren ellos. Eso era lo más poderoso de la narración

A fin de cuentas ellos arman su mundo en la película, se inventan una historia

Claro, eso teníamos que convertirlo en la puesta en escena, y en el montaje llevarlo hasta el fondo con todo el material filmado, y ver si se podía hacer, porque fue una filmación acotada de cinco semanas y con niños, con lo cual fue más complejo aún, fue un rodaje muy apretado, e hicimos lo que pudimos en base a ese tiempo

¿Siempre pensaste en filmarla en Mendoza?

Sí, siempre en Mendoza. La mayoría de los exteriores los hicimos Luján de Cuyo y después en Las Heras, Guaymallén y Godoy Cruz algunas otras escenas, pero más que nada los interiores o exteriores chicos

Hay una hermosa escena en la que Guzmán habla con su padre con un viñedo que los separa…

Esa escena era un desafío para mí, ya que corría el riesgo de filmar un nacionalismo, una obligatoriedad de mostrar un viñedo de Mendoza, pero hubiera odiado si hubiera pasado eso, si se hubiese visto así

No, no se interpreta así en absoluto, está muy bien resuelto cómo seguís a ese chico que, a su vez, está siguiendo a su padre

Fue una secuencia muy compleja de armar y de filmar, muy compleja para el que hace de padre para encontrarle el tono adecuado, además el tema del realismo fue un debate durante todo el rodaje. Pero Tomás se llevó puesta la situación, la secuencia, porque fue siempre para adelante. Es uno de los pocos textos que en pantalla se mantuvo casi igual a como estaba en el guion. Es interesante cómo él fue construyendo ese dialogo, esa sensación de que busca a su padre, lo mide, le quiere decir cosas pero a la vez no

El afiche de la película

¿Cómo llegaste a Emilio, Jerónimo y Tomás?

Como estaban tan definidos los perfiles de los personajes, nos daba la sensación de que si no encontrábamos a los chicos adecuados, la película se caía. Después me di cuenta de que no se trataba únicamente de encontrar a los chicos adecuados sino también de que hubiera buena onda entre ellos. Hicimos un casting en Mendoza, donde no hay una mecánica muy abierta. Vi solo ciento cincuenta chicos justamente por esa falta de mecánica. A los tres llegué en un mismo día y dio la casualidad de que ninguno tenía experiencia actoral. Los tres están debutando con esta película. Hicimos varios grupos, con combinaciones distintas y como sabía que iba a filmar primeros planos, me concentré mucho en las miradas

Dicen mucho las escenas de los tres mirando a distintos puntos, de noche y en sus respectivas camas

Si, la mirada es fundamental, el ver a través de ellos y entender mundos internos a partir del hecho de verlos a los ojos. Eso me parecía que estaba bueno, además los tres tienen miradas muy diferentes

¿Cómo fue el proceso de filmación con ellos? ¿Se cansaban?

Sí, se cansaban. Fue muy complejo, aunque ellos siempre fueron muy generosos. Lo que hicimos antes del rodaje fue juntarnos a ensayar durante mucho tiempo, a tomar algo, a charlar un rato, a construir un vínculo entre ellos y conmigo, para después poder marcarles las cosas y que no se sintieran mal. De hecho, readapté los personajes a lo que ellos eran en realidad, solapé un poco la persona con el personaje. En el rodaje, ese período de conocimiento previo sirvió mucho. Obvio que se cansaban y se han peleado, y hasta pateado (risas). Los chicos tuvieron que aprender todo, desde karate hasta coreografías de baile, y  lo hicieron divirtiéndose por el hecho mismo de aprender

¿Se vieron en cine ya?

Todavía no se vieron, no quería mostrarles cosas previas de preproducción sino que la vieran finalizada y en buena calidad. De hecho, a la película la terminamos en Septiembre y en Mar del Plata fue la primera vez que la vi con público

¿Y cómo te sentiste con eso?

Estaba tenso, me hizo un poco mal (risas), sobre todo el estar pendiente de si la gente se ríe o no se ríe, o de si funciona lo que yo quiero que funcione. Lo que me sorprendió mucho es que reaccionaron muy bien a la escena en la que uno de los chicos cura la herida del otro lamiéndole la sangre

Es muy buena esa escena [N. del E.: se las dejo en un video más abajo]

Es una de las últimas que incorporé, la escribí antes de salir a filmar, era una escena que entre nosotros había debate de si iba a funcionar o no, porque yo la defendía mucho y me parecía que era importante que estuviera y otra gente pensaba que al público le iba a dar asco (risas). Pero finalmente en la sala la gente se reía porque ya estaban en complicidad con los chicos, fue una risa de cercanía con ellos

Ese gesto de curar la herida lo retomás luego con Email y su padre…

Eso lo decidí en la puesta en escena, porque estaba la idea de que los hijos y los padres tienen conductas compartidas, y de que los hijos tienen conductas aprendidas de sus padres, conductas que se repiten, y en ese caso me gustaba que el chico curara a su padre de esa manera, y con la naturalidad con la que lo hace. Lo mismo pasa con Guzmán, quien tiene cosas de la abuela aunque no quiera, detalles que se van sumando, miles de sentidos

La película pone de relieve la temática de que uno no elige la familia de sangre, pero que a medida que crece va armándose familias alternativas, como si fuera un equipo de fútbol, ¿siempre estuvo presente la idea de reflejar eso?

Ese fue un punto clave del guion, como que la película iba siempre para ese lado. Al comienzo el guion funcionaba bien a nivel textual pero no en el montaje donde se lo notaba mecánico, saltaba tanto de un punto de vista al otro que no te enganchabas con ninguna historia porque quedaba fragmentada. Entonces lo que hice fue construir a partir de esto de cortar un poco más y fijar el punto en esa frase de elegir la familia como un equipo de fútbol. De eso trata la película: todo lo que les pasó a los chicos pasó para que se elijan como familia

¿Y cuándo decidiste que los padres tuvieran un mayor protagonismo que las madres?

Eso estaba en el guion también, que estaba escrito con la idea de la figura del padre. Me parecía muy fuerte que Email y el papá estuvieran solos y se acompañen, como que era un núcleo poco explorado por el cine, una forma de vínculo que existe y que es muy poderoso. Después apreció Guzmán y la búsqueda de su padre en pleno crecimiento y Sebastián con papá y mamá, pero sin hermanos. Ninguno de los chicos tiene hermanos, son todas familias chiquitas. Me parecía que estaba bueno que fueran chicos solos que buscan la unión con iguales

El aspecto laboral de los padres también es un punto importante

Sí, los tres personajes masculinos están construidos a partir del trabajo, todos con trabajos inestables, la subsistencia condicionando su manera de vincularse con los demás. De hecho, primero pensé de qué trabajarían los padres y a partir de eso los construí, fue algo muy marxista si se quiere (risas)

¿Cómo fue dar en el clavo con el vocabulario que manejan chicos de diez años?

Hay muchas cosas que rearmé en los ensayos y las improvisaciones, tuve que liberarme incluso un poco más yo que los actores, porque tuve que dejar atrás la rigidez de un guionista para aceptar los aportes de ellos, ya que estaba bueno darle realidad, darle verdad a lo que decían. También intentaba cambiarles algunos textos en el momento para que no se volviera todo tan mecánico, y que de la nada largaran frases espontáneas

Se nota un gran trabajo detrás, ya que los tres chicos son bien distintos

Sí, pero básicamente ellos se entregaron a un juego y me permitieron a mí estar captando cosas, mi trabajo fue el de estar atento

Una tarea casi intuitiva

Totalmente. Más que construir, me dejé guiar por la intuición

¿Cómo apareció el título de la película?

En realidad el título era otro, el guion se llamaba Adiós, mundo cruel, que es una frase de los chicos, hasta que hace poco más de un mes encontré que había otra película con el mismo nombre, entonces se pisaban y decidí cambiarlo

Este título es más lindo, más poético

Sí, y de hecho no lo terminé escribiendo yo. La gente que diseñó el póster hizo su propia lista de títulos y como tenían una buena capacidad de visión de la película y con un nivel muy objetivo, pensaron ese, yo lo vi y me encantó

Además sintetiza toda la historia, especialmente lo de que transcurre en un lapso corto de tiempo

Eso me parecía fundamental, porque la película no tiene una trama fuerte, que ese fue mi dilema con los demás, no tiene una estructura clásica, es casi un cuento. Por eso, anclar en la idea del tiempo, del paso del tiempo, era clave, un núcleo por donde queríamos llevar el titulo

¿Cuándo tenés pensado estrenarla?

La idea es estrenarla a comienzos del 2014 en el mejor de los escenarios, y ver de qué manera podemos llegar a salas comerciales, aunque nuestra prioridad es Mendoza, porque allí ha tenido buena recepción en el proceso previo, en el rodaje, aunque también queremos llegar a Buenos Aires. Yo creo que más tarde o más temprano la película va a encontrar su nicho, su público, su camino. Yo quise hacer esta película así y con esa tranquilidad y sensación de que no tiene más pretensiones de las que están filmadas

Eventualmente le va a llegar a quien tenga que llegarle…

Sí, de hecho el festival fue una prueba clarísima para ver hacia dónde va. Al principio pensé que me iban a decir “pero qué película más naïf” (risas)

Ah, ya te imaginbas todos los posibles ataques 

Sí, ya tenía pensadas las respuestas a los ataques maléficos (risas). Esos son los temores, los fantasmas que rodean a tu propia película cuando se proyecta. Me pasa que al vivir en Mendoza estoy como lejos del mundanal ruido y no sé cómo se va a percibir por fuera

¿Te gusta vivir allá?

Sí, es como te pasa a vos con Areco: es casi una elección de vida. Yo quería que mi primera película tuviera este guion, que se filmara en Mendoza, volver a mi casa. Así como hubo una decisión estética, también hubo una decisión ética. Contar la película desde ese lugar, elegir ese camino. 

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 ► [TRAILER] Un breve adelanto de Algunos días sin música:

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 ► [ESCENA] Uno de mis momentos favoritos de la película:

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► [LISTA DE REPRODUCCIÓN] Canciones que salvaríamos para un día sin música + canciones de fiesta de egresados (una mezcla importante, ¡que la disfruten!):

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¡Buen miércoles para todos! Como Algunos días sin música no se estrenó comercialmente todavía, hoy, como hicimos en el post de Choele, los vuelvo a invitar a que respondan consignas personales y/o extra-cinematográficas e imagino que la segunda les va a interesar: *1. ¿Cuáles eran sus materias favoritas y no tan favoritas en el colegio? ¿Qué recuerdos tienen de sus compañeros, siguieron en contacto con algunos de ellos? *2. Como les venía prometiendo, quiero hacer otra playlist, así que la consigna para armarla es: si tuvieran que quedarse un día sin música, pero pudieran salvar una sola canción para escuchar en loop (una sola), ¿cuál sería? La idea es armar una playlist con la canción que representa a cada uno de los que estamos acá; como siempre, espero sus aportes y anécdotas; ¡los leo y nos vemos mañana, por supuesto!

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La última vez vimos el cine bajo la mirada de… JUAN SASIAÍN

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