Había una vez en Dublín

 

ONCE

Once es un cuento. Ni él ni ella tienen nombre. Y poco importa. Lo esencial en la película de John Carney es el impacto que, en cuestión de segundos, causa una persona en la vida de otra, transformándola para siempre.

Ella es una chica que vende flores en las calles de Dublín. Él es un trovador que, con un desamor a cuestas, se desgarra cantando con la guitarra en esas mismas calles. Nunca sabemos si primero ella lo oye o si lo ve, si la música es lo más importante en esa primera impresión. Lo cierto es que el personaje de Markéta Irglová detecta en el de Glen Hansard una sensibilidad para componer y una soledad afín por la cual busca hacerle compañía.

Lo hermoso de Once es que nunca es necesario que sepamos exactamente qué clase de vínculo une a ambas personas porque lo radical reside en esa conexión musical que los lleva a grabar juntos y en esa conexión emocional que los lleva a compartir sus historias de amor pasadas, con las letras de las canciones como vehículo y con un abrazo al lado de un piano que no necesita traducción.

El film oscila entre esos detalles sutiles y ese vómito sentimental de temas como “If You Want Me” – atentos a un plano secuencia frágil y memorable – y “Lies”. Sin contar el final, solo voy a decir que, como su título lo anticipa, Once es la historia de un momento en el que todo cambia, de un momento que atraviesa a dos personas para siempre. Por alguna razón, me hace acordar a la canción “11 y 6″ de Fito. Quizás sea justamente por eso, porque ambas hablan de un encuentro casual que lo resignifica todo: “Miren todos, ellos solos, pueden más que el amor y son más fuerte que el Olimpo…”

Dato: el tema principal, “Falling Slowly”, ganó el Oscar. Pueden escucharlo en el blog No te pongas azul.

  • Trautman

    Hermoso. Hermosa película. Hansard agradece a Damien Rice en los créditos, quizás por eso resulta imposible no comparar la música de ambos trovadores (hashtag) irlandeses (y sus contrapartes femeninas Irglová-Hannigan). Dejo este, el más deforme pero divertido tema de la OST: http://www.youtube.com/watch?v=ubO6mm-5xgM

  • juje80

    “ese vómito sentimental de temas como “If You Want Me” – atentos a un plano secuencia frágil y memorable – y “Lies”.” sólo por esa frase vale la pena verla.

    PD: tb pensé en 11 y 6 mientras leía el post… :D

  • Mariano

    En mi opinion, las peliculas romanticas siempre me parecieron una cagada, salvo contadas excepciones. De esta vi la publicidad por ISat y por estar ambientada en Irlanda dije vamos a ver que onda. Por alguna extraña razon, se sale del molde del genero. Con decir que las canciones se me pegaron una semana creo que me ahorro seguir escribiendo.

  • Rocio

    Qué lindo “Falling Slowly”… piel de gallina…

  • Camilo

    Que Peli tan buena, por su música, por su historia, etc. Y que blog tan bueno. Lo estoy leyendo desde hace un par de semanas, y ya me volví adicto a él!

  • luKas

    Lo voy a gritar y repetir hasta el cansancio: ES LA MEJOR PELÍCULA QUE VI EN TODO EL 2011!!!!…(si, recién la vi el año pasado y de pura casualidad nomás). Me encantó tanto esta peli que incluso bajé “Falling Slowly” y “When your mind’s made up” en el celular para escucharlas una y otra vez.

    Lo cierto es que parece una película que casi no tiene una historia concreta; lo que se ve más bien son fragmentos, instantes. Lo de Glen y Marketa es una conexión repentina y fortuita, que parece efímera pero que en realidad dura para siempre, y es cierto: es algo difícil de explicar porque en esa conexión confluyen muchas cosas: amistad, admiración, respeto, confianza, sentimientos que se renuevan. Si lo que los lleva a conocerse no es más que pura casualidad, entonces se trata de una “casualidad” que habrá de dejar en ellos una marca indeleble: el hecho de haber conocido a alguien tan especial, alguien del cual uno es incapaz de olvidarse.

    Por otro lado, el personaje de Glen me parece buenísimo: disfruta de la música tanto como de los pequeños momentos compartidos entre amigos; mientras que Marketa es capaz de robarnos el corazón tan solo con su mirada y su tímida sonrisa, con su sencillez, esas cosas que uno ve de entrada y que la hacen tan querible y más aun tras conocer su dolor por la lejanía de su esposo( sentimiento que puede verse claramente reflejado en canciones como “If You Want Me” y en la que toca en el piano en el estudio de grabación, maravillosas las dos).

    ONCE es por sobretodo, un cóctel de bellísimas canciones pero, aparte de eso, hay algo en ella que sin querer me remite a BEFORE SUNRISE, quizás sea el destino, ese destino que se empeña en unir y separar a las personas dejándoles como obsequio el recuerdo de un momento tan hermoso como probablemente irrepetible.

    Por cierto, por culpa de esta película me compré una guitarra sin tener siquiera la más mínima noción de cómo se toca(guitarra eléctrica para colmo!!).

    En fin, la casualidad se presenta incluso en el hecho de no pensé que hubiera un post sobre esta película hasta que, sin buscarlo, me encontré con un título que decía “Había una vez en Dublín”. Muy agradecido entonces!!!