Cop Car: El final de una vida

 

“The whole underside of our society has always been violence and still is. Churches, laws – everybody seems to think that man is a noble savage. But he’s only an animal. A meat-eating, talking animal. Recognize it. He also has grace and love and beauty. But don’t say to me we’re not violent”Sam Peckinpah

*Atención: se revelan algunos detalles del argumento

Así como en It Follows la pérdida de la inocencia estaba ligada al incipiente deseo sexual y las consecuencias que traía consigo su concreción, Cop Car, la película de Jon Watts sucesora de la polémica y efectiva Clown, también arremete con (y contra) el tópico a través de un thriller rural seco y minimalista. Desde su primera secuencia, el film se erige como un muestrario de los pormenores del coqueteo con lo peligroso, lo border, lo que está por fuera de una conducta contenida, y que incluso va más allá de algo tan arbitrario como la edad. Para Watts, la inocencia no la pierde solo quien es joven: es un proceso que comienza y acaba en toda etapa de la vida. En lo que oficia como prólogo de su segundo largometraje, Travis y Harrison, dos chicos de diez años, van caminando por un campo e incitándose a decir palabras prohibidas. La escena se extiende con el mismo grado de tranquilidad con la que esos amigos se mueven en un terreno desconocido. ¿De dónde vienen? ¿Qué destino tienen en mente? Nunca vamos a saberlo. La falta de precisión en hechos que preceden la acción del presente es la decisión que toma Watts – y su co-guionista Christopher Ford – para que la historia adquiera una urgencia sanguínea. Ese reto lúdico que se imponen mutuamente los niños para comprobar cuáles son sus límites (“fuck…that’s the worst curse”) los lleva a perder noción de su locación y a desembocar en un reto mayor y menos abstracto, representado por la figura de un auto de policía abandonado. ¿De dónde viene? ¿Qué destino tenía en mente? Watts introduce el único flashback de la película pero revierte su utilidad cuando tal recurso ensucia el panorama más que esclarecerlo. El auto es efectivamente propiedad de un policía quien, tras haber cometido un asesinato, debe trasladar otro cuerpo hacia un lugar jamás especificado. De este modo, Cop Car se mueve en dos niveles en paralelo. Por un lado, tenemos a ese oficial corrupto interpretado por un escalofriante Kevin Bacon, quien se las ingenia para recuperar el auto perdido mediante pequeñas ocurrencias, como robar otro vehículo usando el cordón de su zapato (Watts parece poner al adulto en el mismo plano que a los niños). Por el otro, están esos amigos que se apropian de su auto y lo conducen a su antojo, revisando todo lo que yace dentro, con modismos tan inquietos como perseverantes.

Cuando ambos mundos convergen, Cop Car se hace cargo de esa premisa violenta y los pone a Travis y a Harrison de cara a lo brutal, haciéndolos jugar primero y a emplear después esas armas que hallaron fortuitamente. Watts sabe que la imagen de un niño sosteniendo un objeto letal generará nerviosismo, incomodidad y pánico ante una de las posibles rutas de su uso y, lejos de acobardarse, repite el acto de ubicar al hombre y al niño en idéntica posición hasta el último suspiro. Así, la violencia se desatará tanto para uno como para los otros. Nadie tiene inmunidad. Al referirse a The Wild Bunch, Sam Peckinpah, uno de los claros referentes de Watts para Cop Car (yace un nihilismo que los emparenta), definió con precisión al hombre violento: “el punto de la película es tomar la fachada de un film que parece ser violento y abrirla por completo para que el espectador se involucre al punto tal de que ya no sea divertido sino feo, brutal, horrible. La violencia es eso, no es un juego ni es un entretenimiento, pero cuando la mostrás generás tal grado de excitación que eso te demuestra cómo, aún muy en el fondo, todos somos personas violentas también”. El último tramo del film de Watts, uno que vuelve a respetar la omisión de detalles que entorpezcan el espesor de lo inmediato, exige del mundo infantil un accionar más adulto y visceral, mientras que el adulto, por su cuenta, trastabilla en sus ejecuciones. La persecución logra estremecer tanto como el plano del niño observando el arma, y propina un acelere que concluye como si alguien se hubiese quedado sin nafta de manera repentina, ya casi sin aliento. “El final de una película es el final de una vida” escribió también Peckinpah, “uno siente que pierde algo cuando el héroe llega al último tramo del recorrido”. Cop Car concluye así, súbitamente, como concluye la vida, como concluye la inocencia cuando algo se despierta en tu interior; ese “algo” que te obliga a corromperte, a tomar lo que no es tuyo en lugar de mantenerte en tu camino, de no salirte de tu eje y de escribir otra historia. 

………………………………………………………………………………………….

► [TRAILER] Algunas imágenes de la película de Jon Watts:

Cop Car Trailer (2015) Kevin Bacon Thriller Movie HD from Movie Premium on Vimeo.

………………………………………………………………………………………….

► [GALERÍA 1] 50 autos emblemáticos del cine:

……………………………………………………………………………….

► [GALERÍA 2] 20 personajes andando en bicicleta:

……………………………………………………………………………….

¡BUEN MIÉRCOLES PARA TODOS! Dos consignas para el día de la fecha: 1. Quienes hayan visto Cop Car los invito a explayarse sobre la misma 2. Por otro lado, me gustaría que armemos una galería con los autos más memorables de la historia del cine; mi primer aporte: Gran Torino; pueden mencionar persecuciones o viajes que también hemos visto en películas; como siempre, los leo y nos reencontramos mañana con una nueva sección de los jueves; ¡hasta entonces, muchachada! PD. Gracias a los aportes espontáneos, se amplió la consigna a medios de transporte, mañana sale megagalería ;)

…………………………………………………………………………………………………

…………………………………………………………………………………………………………

* RECUERDEN QUE SI QUIEREN SEGUIR LAS NOVEDADES DE CINESCALAS POR FACEBOOK, ENTREN AQUÍ Y CLICKEEN EN EL BOTÓN DE “ME GUSTA” Y POR TWITTER, DENLE “FOLLOW” AL BLOG ACÁ; ¡GRACIAS!