Hacer de la fama una acción positiva para cambiar el mundo

Hoy en Cinescalas escribe: Tais Gadea Lara, periodista especializada en medioambiente

“Mi carrera se debe adaptar a mí; 
la fama es como un pase vip a donde sea que quieras ir”

¿Qué es la fama? ¿Alguna vez nos preguntamos de qué se trata aquello a lo cual muchos desean aspirar? ¿Aquello a partir de lo cual parecería que toda la vida de uno estaría resuelta y se alcanzaría la plena felicidad? Según el diccionario de la Real Academia Española, la fama es “la opinión que la gente tiene de alguien o de algo”. Lejos de ser sinónimo de éxito o de felicidad, se acerca más a los conceptos de reputación, prestigio, popularidad. El término pareciera tener en verdad menor importancia de la que, en la práctica, se le suele atribuir. Pero, al mismo tiempo, esconde detrás una inmensa oportunidad para aquellos que gozan de su acompañamiento.

“Mi carrera se debe adaptar a mí. La fama es como un pase vip a donde sea que quieras ir”. Las palabras de Leonardo DiCaprio marcan un punto de quiebre a la hora de considerar este concepto tan extraño. Y justo él eligió esos términos para referirse a aquella condición que lo acompaña en una curva de ascenso durante los últimos años. ¿A dónde quiso ir DiCaprio con la fama? ¿A dónde quiere ir DiCaprio con la fama? Para muchos de ustedes, él es un excelente actor, actualmente nominado a los Premios Oscar por su dedicada actuación en The Revenant. Para quienes trabajamos en el ámbito de la protección del ambiente, el cambio climático y la sustentabilidad, DiCaprio es uno de los activistas ambientales más comprometidos. Luego de la realización de su primer documental ambiental, The 11th Hour, y en plena producción de una segunda producción cinematográfica sobre el cambio climático (que incluye entrevistas a científicos argentinos en su paso por Ushuaia para rodar las últimas escenas de la película con más nominaciones a los próximos premios de la Academia), el actor norteamericano dio vida a una fundación homónima para promover la conservación y el cuidado de la biodiversidad, y asumió la lucha frente al cambio climático como un mensaje que llevar a sus distintos ámbitos de trabajo. DiCaprio pasó desde vivir ese cambio en carne propia durante el rodaje de The Revenant  – donde la nieve desapareció de un día para otro en el año recientemente considerado de manera oficial como el más caluroso jamás registrado en la historia – hasta hacerlo protagonista en la apertura del World Economic Forum en Davos la semana pasada, a incluso mencionarlo en las últimas palabras de su discurso de agradecimiento en los Premios Globo de Oro.

DiCaprio es apenas uno de los ejemplos de lo que la fama ha significado para muchas celebridades: encontrar la oportunidad de hacer algo más por y para esa misma gente que tiene una opinión de sí. Lo que ha sucedido en los últimos años ha sido verdaderamente notable. Cada vez son más las celebridades que se sirven de esa visibilidad que tienen ante sus públicos para expresar un mensaje de conciencia; sea por una causa social, sea por una causa ambiental, sea por una causa económica. Ellos saben que esa atribución que alcanzaron de “ser famosos” tienen la magnífica oportunidad de llegar a sus públicos para generar conciencia y promover un cambio de acción. Nada es casual en esa definición teórica de diccionario: la gente, ese público al que se dirigen, es el principal destinatario de un mensaje que puede hacer de este mundo un lugar mejor.

No se trata de participar en un evento, sacarse una selfie, compartirla en redes y listo, uno “es activista”. No se trata de sacarse una foto para la campaña con un cartel de “salvemos al planeta” y luego en el día a día, seguir tirando residuos por la ventana. No se trata de decir que uno es vegano “porque está de moda” y luego hacer portadas de revistas con tapados de piel porque la falta de conocimiento o simple ignorancia hizo creer que sólo se trataba de una elección alimenticia en lugar de un verdadero estilo de vida. Si bien mucho de ello podría significar un aporte, lo que ha ocurrido en los últimos años es una participación totalmente activa de ciertos famosos por determinadas causas que, lejos de ser impuestas (de manera gratuita o paga) para campañas, surgen de valores propios, de creencias personales, de ser activistas, además de (y en conjunto con) ser actores.

Mark Ruffalo no sólo es un superhéroe fuera de control como Hulk. La “cuestión verde” lo ha movilizado desde antes en su vida más personal para convertirse en un verdadero defensor de la lucha frente al cambio climático, el fin de la era de los combustibles fósiles, la promoción de las energías renovables y la necesidad de cuidar aquel recurso más preciado que tenemos: el agua. Emma Watson no sólo sabe los mejores hechizos de magia. Supo asumir un rol destacado en los eventos internacionales más importantes con un mensaje social claro y de urgente incorporación: igualdad entre hombres y mujeres a través de la campaña “HeForShe”. Adrian Grenier además de ser el novio perfecto en The Devil Wears Prada, trabaja a diario por la protección de uno de los ecosistemas más afectados en el mundo, producto de la emisión de dióxido de carbono y el consecuente proceso de acidificación: los océanos. Asimismo, la incansable Angelina Jolie ha logrado algo más que interesante: su labor por causas humanitarias es tal que ha dejado de ser noticia y ya se ha naturalizado en su accionar diario, tanto como su profesión misma.

Unos y otros han visto en la fama la posibilidad, pero por sobre todo, la oportunidad de “adaptarla a sus vidas”, de utilizarla para sus causas, “de tomar ese pase vip” hacia las acciones que desean promover en el mundo, ante una Tierra rodeada de problemas, pero también rica en soluciones posibles. Las formas de este activismo en los famosos han sido múltiples: desde una Emma Thompson caminando por las calles de Londres en reclamo de un acuerdo ambicioso; pasando por Brad Pitt asumiendo el cargo de productor ejecutivo en Big Men, un documental sobre los riesgos de la industria de combustibles fósiles y que sin ese aporte financiero no hubiera sido posible de darse a conocer; hasta el eterno y vegetariano Paul McCartney impulsando la iniciativa “Lunes Sin Carne” para incentivar la reducción de consumo de una carne (cuya industria es la segunda principal causa de emisiones de gases de efecto).

En diciembre pasado, por mi trabajo, tuve la oportunidad de cubrir la 21° edición de la Conferencia de las Partes (COP21) en París, Francia. Era el evento político-ambiental más importante de los últimos años, pues allí 195 líderes mundiales acordaron un nuevo documento para hacer frente al cambio climático. En esas dos semanas intensas de trabajo, hubo famosos que se hicieron presentes, no para la foto, no por oportunismo. Estuvieron allí para expresar un mensaje, para contar lo que hacen por mejorar el mundo e, incluso, para tener reuniones con representantes de alto nivel y realizar los aportes desde sus fundaciones y respectivos trabajos. Estuvieron presentes desde el ahora polémico y controversial Sean Penn, quien relató el trabajo que realiza su fundación, J/P Hro, en Haití, luego del terremoto que marcó un antes y un después para el país más pobre en la historia de la humanidad; hasta Arnold Schwarzenegger, que en su función de ex gobernador de California, hizo un pedido a la gente a que dejen de comer carne una o dos veces por semana.

El mismo DiCaprio se hizo presente en París donde, entre reuniones con el Secretario General de Estados Unidos, John Kerry, y el Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-Moon, se mostró contundente al hablarle a más de 1.000 dirigentes de las ciudades más importantes del mundo: “El cambio climático es la amenaza más grande y existencial para nuestra especie”. Un simpático y comprometido Alec Baldwin eligió al país latinoamericano de Perú para hacer sentir la voz de las comunidades indígenas, principales afectadas en sus territorios por la expansión de grandes corporaciones que no conocen del respeto por la tierra y sus comunidades originarias: “El cambio climático es un tema que afecta a todos por igual, incluyendo a las comunidades locales de las tierras. Hoy las industrias influencias en los gobiernos para sus intereses. Así, los gobiernos siguen construyendo sobre los territorios, sin cuidar del agua y la gente que hace mucho por la naturaleza. No se trata sólo de hablar de las emisiones, sino también de proteger a los bosques y a las personas que allí habitan”.

Los problemas que hoy afectan al mundo, y del cual el hombre es el principal responsable, necesitan de la participación de todos los actores involucrados, incluyendo a los que por oficio y profesión son considerados “actores”. Ellos tienen en sus manos la posibilidad de expandir un mensaje de cambio. Pero ojo, porque la gente es consciente y advierte cuando un mensaje es sólo publicitario. Ese mensaje, esas palabras que los actores evocan deben ir acompañadas de verdaderas acciones, de compromisos fieles por un mundo mejor. Cuando apenas empezaba este 2016, la conductora Ellen DeGeneres era reconocida en los People’s Choice Awards con el galardón “Favorite Humanitarian” (“Humanitaria Favorita”). Estas fueron sus palabras al agradecer el premio: “es un poco extraño recibir un premio por ser agradable, generosa y amable; que es lo que se supone que todos debemos ser con el otro”. En la carrera histórica por querer ser la mejor especie del mundo, el ser humano se ha vuelto su propio enemigo. Es el impulsor de guerras, el creador de bombas nucleares y de hidrógeno, el (mal) administrador de una riqueza en manos de 62 personas mientras un niño muere cada veinte segundos en el mundo por problemas relacionados con la falta de acceso a agua potable… Incluso en lo ambiental, en París el por entonces director ejecutivo de Greenpeace Internacional, Kumi Naidoo (hoy ese cargo por primera vez en la historia de la organización será ocupado por dos mujeres) me dijo: “muchas veces como ambientalistas decimos que tenemos que salvar al planeta. En verdad, el planeta no necesita que lo salvemos. El planeta va a continuar, va a reencontrar su equilibrio y a salir adelante. Nosotros vamos a ser los que nos vamos a ir. No se trata de salvar al planeta sino de proteger a nuestros hijos y a las futuras generaciones”.

Muchas veces se dice que la “realidad supera a la ficción” ante ciertos eventos noticiosos. Espero sinceramente que sea la misma realidad la que supere a la ficción, no con los espectaculares desastres naturales, ni las violentas guerras o las más dramáticas escenas sociales; sino que sea la misma realidad la que supere a la ficción con formas heroicas de poder hacer de éste un mundo mejor, para todos. Y espero que cada uno de nosotros, yo aquí escribiendo y ustedes ahí leyendo, sean partícipes de “esa película” no sólo como espectadores sino también como actores protagónicos. En definitiva, incluso aquello que consideren que es pequeño puede, a la larga y en conjunto con otras “pequeñas” acciones, tener un impacto increíble. Y cuando crean que es insuficiente, que las autoridades políticas no toman las decisiones que deberían asumir, que las empresas sólo siguen pensando en agrandar sus billeteras sin importar la calidad de sus productos o servicios, o de los impactos negativos que realizan; recuerden esta frase que leí en el People’s History Museum en Manchester, Inglaterra: “Siempre ha habido ideas por las cuales vale la pena luchar”. Lo importante es no olvidarse de esas ideas. Lo necesario es convertir esas ideas en acción.

Por Tais Gadea Lara

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“My career must adapt to me;
fame is like a VIP pass wherever you want to go “

What is fame? Have we ever wonder what is that to which many want to aspire? That from which it appears that one life would be resolved and will reach full happiness? According to the dictionary of the Royal Spanish Academy, fame is “the perception that people have of someone or something”. Far from being synonymous of success or happiness, it is closer to the concept of reputation, prestige, popularity. The term seems to have really minor importance, in practice, than is often credited. At the same time, behind it there is a huge opportunity for those who enjoy their support.

“My career must adapt to me. Fame is like a VIP pass wherever you want to go”. The words of Leonardo DiCaprio mark a turning point when considering this so strange concept. And he chose these terms to refer to that condition accompanying an upward curve in recent years. Where does DiCaprio want to go with fame? Where will DiCaprio want to go with fame? For many of you DiCaprio is an excellent actor, now nominated for Oscars for his commited performance in The Revenant. For those who work in the field of environmental protection, climate change and sustainability, DiCaprio is one of the most committed environmental activists. After conducting his first environmental documentary The 11th Hour, and now in production of the second film production on climate change (which includes interviews with Argentine scientists on their way through Ushuaia to shoot the last scenes of the movie with more nominations for the next Academy Awards), the American actor gave life to a promever eponymous foundation for conservation and protection of biodiversity, and took up the fight against climate change as a message that lead to the different areas of work : from experience it firsthand during the filming of The Revenant where snow disappeared overnight in the year recently considered officially as the warmest ever recorded in history, to make it protagonist in the opening of the World Economic Forum in Davos last week, to even mention it in the last words of his acceptance speech at the Golden Globe Awards.

Dicaprio is just one example of what fame has meant for many celebrities: find the opportunity to do more for and by the same people who have an opinion of them. What has happened in recent years has been truly remarkable. More and more celebrities who use the vision they have to their public to express a message of conscience; either by a social cause, either by an environmental cause, either by an economic reason. They know that with that attribution that they reached of “being famous”, they have the wonderful opportunity to reach their audiences to raise awareness and promote a change of action. Nothing is casual in this theoretical dictionary definition: the people, the audience they are targeting, is the main recipient of a message than can make this world a better place.

This is not about participate in an event, take a selfie, share on Social Media and ready: you are an “activist”. This is not about a photo opportunity for the campaign with a poster of “save the planet” and then in the day by day, you keep throwing waste out the window. This is not about saying you are vegan “because it is fashionable” and then make magazine covers with fur coats because the lack of knowledge or simple ignorance that led to believe it was just a food choice rather than a truly style life. While much of it could mean a contribution, what has happened in recent years is a fully active participation of certain famous by certain causes that, far from being imposed (free or paid) for campaigns, arising from own values, personal beliefs, of being activists in addition to and in conjunction with, being actors.

Mark Ruffalo is not just a superhero out of control as The Incredible Hulk. The “green issue” has mobilized him before to become a true champion of the fight against climate change, the end of the era of fossil fuels, the promotion of renewable energy and the need to care that most precious resource we have: water. Emma Watson not only knows the best magic spells. She learned to take a leading role in the most important international events with a clear and urgent message incorporating social role: equality between men and women through the “HeForShe” campaign. Adrian Grenier as well as being the perfect boyfriend in The Devil Wears Prada, works daily for the protection of one of the most affected ecosystems in the world, due to the emission of carbon dioxide and the resulting acidification process: the oceans. Or the tireless Angelina Jolie has accomplished something very interesting: her work for humanitarian causes is such that it is no longer news and it has become naturalized in their daily actions as well as her profession itself.

All of them have seen the possibility of fame, but above all, an opportunity to “adapt to their lives”, to use for their causes, “to take that VIP pass” to the shares they wish to promote in the world, to an Earth surrounded by problems, but also rich in potential solutions. The forms of this activism celebrities have been multiple: from an Emma Thompson walking the streets of London to demand an ambitious agreement; through Brad Pitt through taking over as executive producer on Big Men, a documentary about the risks of the fossil fuel industry and which without that financial support it would have been impossible to get noticed; to the eternal and vegetarian Paul McCartney driving “Meat Free Monday” initiative to encourage reduced consumption of meat (whose industry is the second leading cause of greenhouse gas emissions).

Last December, for my work, I was able to cover the 21 th edition of the Conference of the Parties (cop21) in Paris, France. It was the most important political and environmental events of recent years, because there 195 world leaders agreed to a new document to address climate change. In these two intense weeks of work, there were celebrities who were present, not for the photo, not for opportunism. They were there to express a message, to tell what they do to improve the world and even to have meetings with high-level representatives and make the contributions from foundations and their respective jobs. There were present from the now contentious and controversial, Sean Penn who recounted the work of his foundation, J/P Hro in Haiti following the earthquake that marked a before and after for the poorest country in the history of mankind; to Arnold Schwarzenegger, who in his role as former governor of California, made an order to people to stop eating meat once or twice a week.

The same DiCaprio was present in Paris where he was forceful, between meetings with the General Secretary of the United States, John Kerry, and the General Secretary of the United Nations (UN), Ban Ki-Moon, to talk to more 1,000 leaders of the most important cities in the world: “Climate change is the biggest and existential threat to our species.” A friendly and committed Alec Baldwin elected the Latin American country of Peru to make hear the voice of indigenous communities, affected in their territories by the expansion of large corporations who do not know about respect for the land and its original communities: “Climate change is an issue that affects everyone, including local communities from land. Today industries influences governments for their interests. Those governments continue to build on the territories without taking care of the water and the people who long for nature. It’s not just talking about the emissions, but also to protect the forests and the people who live there”.

The problems affecting the world today, and which man is primarily responsible, need the participation of all actors, including craft and profession that are considered “actors”. They have in their hands the possibility to extend a message of change. But beware, because people are aware and warns when a message is just advertising. That message, those words evoke the actors must be accompanied by real action, faithful commitments for a better world. When just beginning this 2016, host Ellen DeGeneres was recognized at the People’s Choice Awards with the award for “Favorite Humanitarian”. Her words to thank the award: “It’s a little strange to receive an award for being friendly, generous and kind; that is what we’re all supposed to be with each other”. In the historic race for wanting to be the best species in the world, man has become his own enemy. He/She is the driving force behind wars, the creator of nuclear and hydrogen bombs, the (mis) manager of wealth in the hands of 62 people while a child dies every twenty seconds in the world for problems related to lack of access to drinking water… Even environmentally, in Paris the then executive director of Greenpeace International, Kumi Naidoo (now that position for the first time in the history of the organization will be occupied by two women) said: “As environmentalists, many times we say that we have to save the planet. Indeed, the planet does not need that we save it. The planet will continue, it will find its balance and move forward. We will be the ones we’re going. It’s not about saving the planet but to protect our children and future generations”.

It is often said that “reality surpasses fiction” about certain news events. I sincerely hope it is the same reality that surpasses fiction, not with the spectacular natural disasters, violent wars or the most dramatic social scenes; it is the same reality that surpasses fiction with heroic ways to make this a better world, for all. And I hope that each of us, here me writing and there you reading, may participate in “that movie” not only as spectators but also as leading actors. In short, even what you think it is small act can, in the long run and in conjunction with other “small” actions, have an incredible impact. And when you believe is insufficient, that political authorities do not make decisions that should assume, that companies just keep thinking in enlarge their wallets no matter the quality of their products or services, or performing negative impacts; remember this phrase I read in the People’s History Museum in Manchester, England: “There have always been ideas worth fighting for.” The important thing is not to forget these ideas. What is necessary is to turn those ideas into action.

By Tais Gadea Lara

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► [VIDEO 1] Emma Watson en el lanzamiento de la campaña “HeForShe” para promover la igualdad de género:

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► [VIDEO 2] Leonardo DiCaprio en la inauguración del Climate Summit de 2014:

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¡BUEN LUNES PARA TODOS! ¡ESTAMOS DE VUELTA! Tais les deja dos consignas para su nota: 1. Así como tuve la oportunidad de ver a algunos actores participando activamente de un evento de magnitud e impacto internacional, ¿Qué famosos consideran que están haciendo cosas por causas sociales, ambientales, políticas? ¿Les ha llamado la acción puntual de alguno? ¿Por qué? 2. Mi especialización en ambiente no fue algo casual, responde a una voluntad personal de querer cambiar el mundo en el que vivimos y a una pasión por el trabajo que hago; por ello, soy de las que creen que con cada una de las líneas de mis artículos puedo generar al menos un poco de conciencia en quienes lo leen y promover un cambio de acción; levo tatuada en mi muñeca la frase “Be the change” (“sé el cambio”) en honor a la reconocida expresión de Mahatma Gandhi: “Be the change you want to see in the world” (“Sé el cambio que quieres ver en el mundo”) ¿Qué hacen ustedes por cambiar aquello que no les gusta del mundo, desde lo más próximo en sus vidas hasta lo que pueda ser más global? 3. Por mi parte, yo los invito a compartir videos o charlas que los hayan inspirado; nos reencontramos mañana con el post de Brooklyn ;)  [OFF TOPIC] Les cuento que durante el 2016 el blog se va actualizar de lunes a miércoles con algunos podcasts los jueves revisionando ciertas películas, quise retomar la actualización de lunes a viernes pero tengo un mayor caudal de trabajo este año que lamentablemente me lo impide, sobre todo porque planeo editar mi segundo libro en unos meses; por otro lado, les comparto que el jueves 11 haremos salida cinescalera para ver Zoolander 2, los interesados en sumarse pueden mandarme mail; ahora sí, ¡bienvenidos al sexto año del blog!

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—> La última vez escribió Ezequiel Saul sobre… STAR WARS: THE FORCE AWAKENS

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The End of the Tour: Mi cuerpo es una jaula

“Everybody is identical in their secret unspoken belief that way deep down they are different from everyone else” – David Foster WallaceInfinite Jest

No sé si alguna vez se preguntaron qué es lo que hacen, consciente o inconscientemente, para sentirse un poco más extraordinarios dentro de la vorágine de rostros de la que formamos parte y a la cual contribuimos para forjar su uniformidad. Lo extraordinario para algunos puede ser la constitución familiar, la particular mirada de un hijo. Sin embargo, el acto de llevar a ese hijo a la plaza y ver cómo muchos otros padres están ejecutando la misma actividad nos vuelve a meter dentro de la vorágine. Lo extraordinario para otros puede ser realizar un viaje, planearlo con dedicación, pisar una calle que meses atrás les parecía tan lejana, la misma calle que transitada por unos cuantos pares de pies más que, iguales a los otros, también hallaron esa intersección con la persistencia de la búsqueda, el ahorro, la famosa prepotencia del trabajo. El trabajo, ese que a veces nos ayuda a considerarnos especiales, nos alimenta, aunque parcialmente debamos mantenernos dentro de una jaula (“my body is a cage” diría Win Butler), ya que el desviar mínimamente la mirada para estar al tanto de lo que hace un-otro-que-hace-lo-mismo nos vuelve a privar de la unicidad. Al apartarnos de las generalizaciones, al focalizar en las tareas mundanas, nos encontramos con cientos de gestos que otros tantos hacen a la par nuestra (minutos antes, minutos después), gestos como lavar la ropa, limpiar una mesa cubierta de polvo, recoger del piso rastros de un plato roto, cambiar las toallas del baño, apagar la luz del velador. Entonces, ¿qué tiene todo eso de especial, qué es lo que erradica la sensación de vacío ante esa multiplicidad de acciones idénticas, qué es lo que nos devuelve la certeza de que podemos hacer una diferencia aún con esas condiciones preestablecidas? Paradójicamente, creo que es en la hermandad donde uno puede toparse con el consuelo, donde uno puede pensarse/volverse extraordinario. Que tanto vos como yo formemos parte de la multitud puede lograr que yo me sienta menos sola en mi solipsismo, que yo advierta que no soy la única persona que le teme a la intrascendencia, a la invisibilidad. Así, tomo noción de que mi vida no se desarrolla de modo aislado, y de que la convivencia (cuando implica conexión) es el antídoto ante el pánico por creer que, en la vorágine de la repetición, lo que yo hago no tiene réplicas, no modifica a un otro, no cambia nada. David Foster Wallace, doce años antes de quitarse la vida, escribía sobre la noción de camaradería social en su obra maestra Infinite Jest. Su descripción de esos ideales de profunda singularidad son menos el reflejo de un hombre ilusionado que el de uno desilusionado. “Creemos que solo nosotros amamos el ‘nosotros amamos’, creemos que solo nosotros necesitamos el ‘solo nosotros’” explica Wallace con ese alto control de la semántica, con la yuxtaposición de significados de los tiempos verbales, los pronombres, y sin olvidarse de hacer esa salvedad que, dentro de esas más de mil páginas de su libro, resalta como ninguna. “J.D. sabe lo que es sentirse solo, así que vos no te detengas a lamentarte, a meditar en la razón por la cual sos uno más que el resto, pensá que eso no va a cambiar, que siempre vamos a ser una cara en la multitud”. Wallace recibió el inevitable mote de heredero de J.D. Salinger – entre muchos otros autores con los cuales se lo emparentó -, por lo cual estaba bien al tanto de que incluso pergeñando algo único como Infinite Jest, no podía escaparle a las comparaciones. Wallace parece Proust. Wallace parece Pynchon. Wallace parece Salinger. Wallace, por su condición de ser mortal, estaba inmerso en ese universo de reglas de comparación, de reglas de unificación, de reglas de homogeneidad. Wallace formaba parte de esa jaula. En otro gran episodio de Infinite Jest uno de los personajes reflexiona, a partir de la necesidad de otro individuo por documentar con fotografías los buenos momentos (o la fama como sinónimo de los mismos), acerca de una de las grandes mentiras esparcidas en nuestro mundo. “La fama no es el escape de la jaula”. Su interlocutor le retruca: “entonces estoy atrapado de igual modo; si soy famoso o si tengo envidia de quien lo es; no hay salida”. Su aseveración es disipada con otra: “tenés que considerar que el hecho de escapar de la jaula seguramente requiera que seas consciente de la misma”. Dentro del enorme caudal de palabras de Infinite Jest - tantas y tan complejas, tantas y tan fascinantes -, me resuena el adjetivo “consciente”. Y sé por qué. Porque es difícil serlo. Es difícil convertirse en eso. Es difícil negarse a la atractiva tibieza que produce la filosofía del solipsismo.

“David, esto es lindo, pero no es real” le dice David Foster Wallace (Jason Segel) a David Lipsky (Jesse Eisenberg) en The End of the Tour, la cuarta y más perfecta película de ese artista de lo desprolijo que es James Ponsoldt. El David más “extraordinario” para el mundo se refiere a cómo pasó de estar confinado en un psiquiátrico por una depresión aguda a estar confinado en un avión que lo está llevando a Minneapolis, la última parada de la gira promocional de Infinite Jest. El David menos “popular” le hace ver, desde cierta ingenuidad por no ser él mismo una persona depresiva, el gran salto que dio, la radical transformación de su vida de la “infama” a la “fama”. Sin embargo, para Wallace ese reconocimiento crítico, ese éxito, esa veneración generalizada es meramente “linda” porque no le hace contrapeso a las voces en su cabeza. Para Wallace, ese avión en el que viajan es otra jaula más, como lo era su habitación durante el período de internación y como lo serían todas esas librerías en las que se detendría sin ganas de convertirse en orador de su propia obra, de explicarse, de recibir esas preguntas de respuesta fácil que a tantos les interesan porque a tanto les gusta hacer perfiles sellados de un personaje, etiquetarlo (¡Wallace es el nuevo Thomas Pynchon! ¡Wallace es el nuevo J.D. Salinger! ¡Wallace es el nuevo Marcel Proust! Etcétera, etcétera, etcétera), en lugar de tirarlo abajo y construirlo desde las imperfecciones. En este sentido, uno podría pensar que tanto Lipsky en su artículo para Rolling Stone devenido libro Although of Course You End Up Becoming Yourself (una frase que dice Wallace y que el escritor brillantemente descontextualiza para el título del registro de ese road trip) como Ponsoldt con su película están haciendo exactamente lo mismo. Ninguno de ellos se queda con las comparaciones, ninguno de ellos escupe clichés (definir a Wallace como “la voz de una generación”, aunque cierto, es otro modo de encerrar a los GenExers), ninguno de ellos defiende la pulcritud. Tomemos como ejemplo uno de los fragmentos más conmovedores del libro de Lipsky, aquel en el que describe cómo era ese otro espacio/jaula compartido con Wallace. “Cuando pienso en ese viaje nos imagino a David y a mí en el asiento delantero de su auto. Ambos somos tan jóvenes. Él quiere algo mejor de lo que tiene, y yo quiero precisamente eso que él tiene. Ninguno sabe el destino de su vida. El auto huele a tabaco masticable, soda y cigarrillos, y la conversación que tenemos es la mejor que tuve en mi vida”. Donald Margulies, en su brillante adaptación, omite de ese fragmento lo que Wallace y Lipsky escuchaban en el auto (R.E.M., quienes musicalizan el trailer, importante aditamento) y decide quedarse no con el Wallace empírico sino con el Wallace que transformó la existencia de Lipsky, con el Wallace visto a través de los ojos de ese joven ambicioso que se autodenominaba escritor para desagrado de quien detestaba esa misma clase de autoproclamación (“yo valoro mucho mi condición de ser un ser regular” le espeta Wallace), con lo más mundano que existe: el aroma inconfundible de un instante ídem. No es la primera vez que una obra de James Ponsoldt transpira, vive, es libre. En The Spectacular Now, el sudor en la remera de Aimee Finicky por estar bajo el rayo del Sol en una fiesta se hermana con el sudor visible en el cabello de Wallace que se le cuela por los bordes de su inamovible bandana, suerte de elemento poderoso, de herramienta que lo ayudaba – como sus perros, como su afiche de Alanis Morissette – a combatir el pánico que le generaba el sentirse un fraude por las enormes expectativas que Infinite Jest había suscitado. Eso mismo le atrae a Ponsoldt, la convivencia de lo ordinario con lo extraordinario en un mismo individuo, el cómo el hombre que concibió tamaña novela era el mismo que cantaba “You Oughta Know”. En su prólogo a Infinite Jest, Dave Eggers también reposa en esa contradicción. “David es de Illinois, es un hombre normal, regular, ordinario, y esta es su obra extraordinaria, su logro irregular y nada normal, algo que nos va a sobrevivir a todos, pero que va a ayudar a que las personas nos entendamos entre nosotras, que entendamos qué sentimos, cómo vivimos, qué nos regalamos mutuamente y por qué”. Fiel a su objeto de estudio, Eggers escribe en primera persona del plural para reconfirmar lo que Wallace auguraba en Infinite Jest. “Solo nosotros creemos que necesitamos el ‘solo nosotros’” y lo cierto es que no. Todos formamos parte de esa broma infinita que es el moverse entre los rostros, entre pares, e incluso entre pares que poseen el mismo nombre.

A medida que el tour va llegando a su fin, Lipsky en particular y la película de Ponsoldt en general van alterando su visión de Wallace, se van aproximando a un conocimiento (conocimiento que nadie jamás alcanzará, claro) de su persona menos periodístico y más humano. En consecuencia, se suscitan los choques de egos que el realizador muestra con una sutileza afín a su mirada (que Wallace le pida sucintamente a Lipsky que sea “un buen hombre” está diciendo mucho sobre los recelos naturales entre dos personas inconformes e inseguras), y se suscita también un enfrentamiento final desatado por la omnipresencia del grabador y la pregunta obligada de un periodista que ya quiere dejar de serlo. El miedo de Lipsky antes de indagar en la posible adicción a la heroína de Wallace se manifiesta a través de la temblorosa voz de Eisenberg, perfecto en el momento de interpretar cómo es tan fácil confundir los límites entre la objetividad y su contraparte. Sin embargo, es Segel quien con un devastador monólogo termina definiendo a Wallace mejor que nadie y quien más hondo cala. Según Wallace, su adicción no pasaba por la heroína o por el alcohol. Su adicción era la televisión y el consumo por inercia del flujo de información que lo detenía en una suerte de hoyo negro (pre-explosión de Internet y las redes sociales), sumada a su aversión ante la eventual evolución de la tecnología. Su adicción implicaba moverse dentro de la misma jaula una y otra vez, esa que tiene la forma de la depresión, estado del que era consciente pero del que no logró soltarse. “Cuando estás en un edificio y las llamas se te acercan, el miedo a caer y morir te parece la alternativa menos terrible, pero eso no significa que estás queriendo la caída sino que estás aterrorizado por las llamas” escribió en Infinite Jest. Esa vívida y gráfica metáfora de la depresión no omite al otro sino que lo incluye en la ecuación: “La gente puede gritarte ‘no, no te tires, esperá, aguantá, no lo hagas’, porque nadie puede entender la caída, tenés que haber sentido personalmente el encierro y las llamas para comprender cómo el miedo va mucho más allá del pánico al caer”. Margulies adapta esa analogía y, con un Lipsky rodeado de libros de Wallace y semidormido en un colchón (lo cual es un guiño a las pocas copias que tiene en su casa de su novela The Art Fair) y el autor de Infinite Jest apareciendo en el umbral de la puerta, los pone en contacto por primera vez sin un grabador de por medio. “Es horrible sentirse así, por eso no creo que ninguno de nosotros podamos cambiar, yo sé que todavía tengo esa parte de mí y supongo que estoy tratando con mucha fuerza no dejar que me maneje”. Cuando Wallace deja la habitación, Lipsky agarra su anotador y escribe esas palabras confesionales con velocidad, seguramente ya siendo consciente de que ese fragmento no será parte del artículo de Rolling Stone sino de su próximo libro, ya siendo consciente de que esa metáfora no puede ser extraída de una obra que, como Infinite Jest, haría sentir acompañada a mucha gente, precisamente lo mismo que a él le sucedió con Wallace: “esos días con él me recordaron lo que se siente estar vivo; en lugar de hacerme escapar de la vida cotidiana, me metió en ella; y si pudiera hablar con David ahora, le diría que me hizo sentir menos solo”.

Fragmento de Although of Course You End Up Becoming Yourself de David Lipsky

Mientras suena la melancólica música de Danny Elfman, Jason Segel baila, como lo hacía Wallace, en una iglesia bautista. “¿Por qué?” le había preguntado Lipsky antes, todavía en búsqueda de la respuesta de color, cuando la respuesta verdadera no estaba demasiado lejos: estaba en las páginas de Infinite Jest. “Me gustaría ser la clase de persona que puede disfrutar de las cosas en el momento en el que las hace, en lugar de siempre mirar para atrás y arrepentirse por no haberlas disfrutado entonces” escribió el autor. Antes de que los Tindersticks hagan propias las palabras de Stephen Malkmus con su cover de “Here” de Pavement (“last time was the best time I spent”), Wallace se mueve junto a los demás bailarines amateurs, con la bandana puesta y una sonrisa en su rostro. La sonrisa puede bien decirnos que Wallace conoció destellos del disfrute del presente que tanto anhelaba pero también puede estar hablando de que ser un rostro más en la multitud no está mal y que ser hermanados por el solipsismo tampoco. “Como tu escritura es personal, leerte es otra forma de conocerte” le dice Lipsky a Wallace en The End of the Tour, una película igual de transparente y honesta que la prosa de ese autor que creía que todos nosotros estamos acá para vivir en las polaridades: “podés moldearte o podés quebrarte, en el medio no hay mucho más”. 

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*ENTREVISTA CON JAMES DAHL, PRODUCTOR DE THE END OF THE TOUR

James Dahl, productor de The End of the Tour

¿Cómo llegó el proyecto de The End of the Tour a tu productora, Modern Man?

Yo soy un admirador de David Foster Wallace y de Infinite Jest en particular. Leí ese libro en un momento en el que necesitaba inspiración y funcionó como un elemento de catálisis porque me envió de vuelta al mundo, a pelearla, fue una experiencia significó muchísimo para mí. Por otro lado, desde el punto de vista de la prosa, no había leído un libro tan excitante desde Lolita de Vladimir Nabokov, me electrificó completamente, lo variada que era su prosa, cómo cambiaba su voz desde un capítulo a otro, y además me habló a nivel personal. Creo que Wallace estaba sintiéndose como mucha gente de mi generación, justamente éso es algo que se discute en la película, y yo me conecté con ese sentimiento en el libro. Por eso siento una enorme gratitud hacia Wallace. También pasé mucho tiempo con sus textos, tuve la posibilidad de leer el manuscrito de Infinite Jest, su diccionario, sus anotaciones, sus diarios, su biblioteca personal, algo increíble, increíble. Pasé alrededor de dos años leyendo todo sobre él y fue un enorme placer hacerlo. Asimismo, yo tenía un contacto frecuente con la productora Anonymus Content y con Matt, otro de los productores del film, por ende, cuando el libro de David Lipsky Although of Course You End Up Becoming Yourself llegó a nuestros escritorios antes de ser publicado fue genial porque era un libro sobre alguien que había pasado tiempo con David Foster Wallace y que pudo conocerlo más íntimamente, así que eso fue algo providencial, Lipsky es un brillante escritor y yo me enamoré de ese libro. Por lo tanto, fue algo orgánico que todos nosotros termináramos llevando adelante esta película y en ese sentido creo que Donald Margulies era la mejor persona en el mundo para escribir el guión

En tu texto “My Wallace, Your Wallace” escribiste que ustedes, como productores, estuvieron mucho tiempo “golpeando puertas para convencer a la gente de que valía la pena contar esta historia”. ¿Cómo fue ese proceso?

Una película como esta, sobre dos hombres hablando en un auto, y siendo uno de ellos un autor norteamericano no demasiado conocido, aún con dos estrellas en el proyecto, no iba a ser algo sencillo de “vender”. La sensación era que no había demasiado amor hacia David Foster Wallace y que la historia no iba a poder traspolarse bien al cine, pero eso era algo por lo cual no podíamos culpar a quienes se ocupaban del marketing y de promocionar el film por fuera de Estados Unidos, era entendible en cierto modo. Sin embargo, pasó algo muy interesante el día en que todos estábamos pensando que no íbamos a poder terminar la película con el presupuesto que teníamos, cuando todos armaron sus mochilas y se fueron a sus casas. Esa noche en Internet salieron alrededor de cien artículos sobre el proyecto en distintos portales del mundo, así que de la noche a la mañana advertimos que efectivamente había un feedback, un amor por la película, así que ésa fue la motivación que necesitábamos para volver a la mesa y empezar a producirla

James Dahl presentando el film en el Sundance Film Festival de Hong Kong

¿Cómo fue la etapa de casting? Jason Segel terminó siendo el actor perfecto para interpretar a Wallace pero me imagino que no debió haber sido la primera idea

Jason está increíble en la película, sí. Nosotros inicialmente estábamos buscando lo que todo el mundo llama “actores serios”, intérpretes más dramáticos, pero a veces uno se enamora de ciertas ideas que no puede explicar cuando está produciendo una película. Es algo similar a la compra de una casa, vos te tenés que visualizar a vos mismo en esa casa o departamento, tenés que tener tu corazón ahí. Eso fue un proceso interesante en The End of the Tour, porque los dos actores elegidos tenían que dar un salto de fe, era un gran desafío, una gran responsabilidad interpretar a esos escritores. Vimos a un par de actores primero, pero o no tenían tiempo para el rodaje o bien no estaban demasiado interesados en la historia. Luego el manager de Jason leyó el guión y nos dijo que deberíamos considerarlo para interpretar a Wallace y si bien nos dio un poco de dolor de cabeza al comienzo, nos duró solamente un minuto el prejuicio de que era solo un actor cómico. Es gracioso cómo a veces tu instinto puede fallarte tanto. Cuando lo conocimos a Jason y nos sentamos a hablar con él y vimos lo inteligente que era y el amor que sentía por el proyecto…no pudimos haber encontrado un escenario más ideal. Ahora no me imagino a otro actor como Wallace

Jason tiene una gran escena sobre el final, cuando se acerca a la habitación de Lipsky para decirle cómo se siente, cómo es vivir con depresión

Esa escena es mi favorita también, es lo que se denomina “escena one-on-one”, fue realmente increíble

¿Cuánto tiempo les llevó el rodaje en total?

The End of the Tour se filmó en un período de veintiséis días, en Minnesota, Nueva York y en el Mall of America. Yo estuve muy involucrado en el rodaje, no hubo un día que haya estado ausente de la filmación

Jason Segel y Jesse Eisenberg en el rodaje de The End of the Tour

En el prólogo a Infinite Jest, Dave Eggers dice que tenés que comprometerte con su lectura de manera exclusiva para poder terminarlo, ¿pensás lo mismo? Se percibe un sentido de comunidad entre quienes leyeron la novela

Absolutamente. Se trata de un libro que por momentos es muy pesado, con muchas palabras complejas que necesitan de un diccionario al lado, te tenés que divertir buscando significados todo el tiempo, observando cómo Wallace elegía cada específica palabra para cada fragmento en particular, sumado al gran sentido del humor que tiene. Yo al pasar las primeras cien páginas sentí que estaba siendo beneficiado por algo, que me estaban premiando por mi nivel de compromiso, porque es una lectura difícil. Cuanto más esfuerzo le pongas a Infinite Jest, más recompensa vas a obtener

Sí, de hecho Eggers señala que el libro no tiene ni una sola oración perezosa

(risas) sí, eso es exactamente lo que yo sentí al leerlo

En la película, Lipsky dice que vos no agarrás de la batea un libro de mil páginas porque escuchaste que el autor es un tipo común, sino que lo agarrás porque es brillante. ¿Qué otros autores pondrías en esa misma categoría en la que se encuentra David Foster Wallace?

Es difícil elegir, pero diría que Graham Greene, estrictamente desde el análisis de su prosa

¿Podrías contarnos un poco sobre el próximo film que vas a producir, Lioness con Ellen Page?

Seguro. Es un proyecto que me entusiasma mucho, como su directora, Reed Morano, quien es una gran persona. Deberías ver su ópera prima, Meadowland, la cual escribió y filmó tras haber sobrevivido cáncer, de hecho ni bien pudo digerir sólidos, empezó a producirla. Es una verdadera artista y tiene un tono único, una visión del mundo y del cine muy particular. Nosotros estábamos buscando a una directora para Lioness, yo quería que fuera una mujer quien la dirigiera por lo que cuenta el film, y Reed me mandó su “mood piece”, con música y fotos alusivas a la historia, y me voló la cabeza, porque noté que ella veía el proyecto con mis mismos ojos. Luego de conocerla directamente no tuve dudas. Vamos a empezar a filmar en abril con Ellen, a quien queremos mucho, es una actriz divertida, muy inteligente y perfecta para el papel. Ella y Reed hacen una buena dupla

Última pregunta pero no por eso menos importante: ¿cómo definirías a James Ponsoldt como director?

Diría que es un director de actores, obtiene actuaciones extraordinarias porque exprime el talento al máximo

Sí, las interpretaciones de sus películas son todas muy naturales

Coincido totalmente. Por otro lado, no puedo imaginarme a otro director para The End of the Tour, porque era un gran desafío para James: una película sobre dos personas hablando. Él la hizo mirable. La escena previa a nuestro momento favorito, aquella en la que ambos están en el living discutiendo, es muy larga y con mucho diálogo, es una que necesitaba dinamismo, tenía que estar viva desde todo ángulo posible y ése fue un logro de James. Este film podría haber sido imposible de ver en otras manos, pero no al haber estado en manos de James. 

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*INTERVIEW WITH JAMES DAHL, PRODUCER OF THE END OF THE TOUR

James Dahl, producer of The End of the Tour

How did The End of the Tour come to you and your production company, Modern Man?

I was an Infinite Jest and David Foster Wallace zealot, I read that book at a time I needed sort of an inspiration and that book did act as a catalyst, it sent me back to the world and to fighting again, so it meant a lot to me that experience. Also, on a prose level, I’ve never read anything that exciting besides Vladimir Nabokov’s Lolita, and when I read that book it electrified me, what kind of a writer David was, how varied his prose was, how different his voice was from one chapter to another, and also the themes really spoked to me. I think that he was feeling what a lot of people in my generation were feeling too, which is discussed in the movie and I connected to that feeling in the book. So I felt like a sense of gratitude towards Wallace. I spent a lot of time with is writing, I got the chance to see the Infinite’s Jest manuscript, his dictionary, his notations, his personal library, his journals, amazing amazing stuff. I spent a couple of years learning a lot about him and it was a pleasure. Also, I had a relationship with the production company Anonymous Content and with Matt, who is another producer in the movie, so when David Lipsky’s Although of Course You End Up Becoming Yourself book came to our desk before it was published, it was a pleasure for me, because it was about this guy who spent time with David Foster Wallace on a personal level. So that was an unbelivable experience, and I think Lipsky is a wonderful writer and I fell in love with that book so it became like a natural, organic thing that all of us started wroking on the movie, and Donald Margulies happened to be the best person in the world to adapt it

In your piece “My Wallace, Your Wallace” you wrote that you guys, as producers, were “banging on doors to convince people the story was worth telling on film”, what was that like?

A film like this, about two guys talking in a car, with one of them being an american author that maybe people didn’t know was a big challenge, specially in terms of selling it to the foreign market, even with two stars attached to it. The feeling was that there’s wasn’t that much love for David Foster Wallace and that the story wouldn’t translate very well, which of course you couldn’t blame them for that. Until we experienced an actually very interesting moment when we couldn’t figure out how to make the movie for the budget that we were being offered, and everyone closed their backpacks and went home thinking that it was over and that night the story broke about the film, and it ran in like a hundred new sourcers online with different takes on it. So overnight we got the news that there was a feedback, a love for it, and so the next day everyone came back to the table and that was what needed, the motivation to start making the movie

Infinite Jest by David Foster Wallace – Art by Corrie Baldauf – Website: http://corriebaldauf.com/

And how was the casting process like? Jason Segel is perfect for the role, but I’m asuming not many people thought that beforehand

He was amazing. We initially were going with what everyone calls “serious actors”, like dramatic actors, but in the process of casting you fall in love with certain ideas. It’s like shopping for a house, you’ve got to see yourself in that house or apartment, you have to be invested. That was an interesting process because it was a huge leap of faith for the actors, a huge challenge and responsabilty to play those roles. We saw a couple of actors but either they weren’t available or weren’t that much interested in the project. Then Jason’s agent read the script and told us that we should consider him for the role and at first it was kind of head-scratcher, it took us a minute to see this comedic actor in this role and it’s funny how sometimes your instincts can be so wrong because I couldn’t see it first but once we met, and talk to him and saw how intelligent he was, and the love he had for the story, it was the perfect scenario. At this point, I cannot imagine any other actor playing Wallace

Jason is great in one of the last scenes of the movie, when he goes to Lipsky’s bedroom and tells him how he feels, how he is living with depression

That is also my favourite scene, we call it “scene one-on-one”, it was really good

How many days did the shooting take overall?

The End of the Tour was shot in a period of twenty-six days in Minnesota, Mall of America and New York, I was really involved with it, I was on set every day

Jason Segel and Jesse Eisenberg in the shooting of The End of the Tour

In the prologue for Infinite Jest, Dave Eggers says that you have to commit almost exclusively to the book in order to finish it, do you also believe that? That there’s a sense of community amongst people who read it?

Yeah, absolutely, it’s a very dense book at times, there’s a lot of words, you kinda have to love looking up words in the dictionary and finding out their meanings, you have to appreciate the use of his great vocabulary and how he chose every word for a very specific reason and his sense of humor on top of everything. The feeling that I had from reading the first hundred pages was how rewarding it was for me as a reader that level of commitment, because it’s difficult. The more work you put in Infinite Jest the more you get out of it

Yeah, Eggers also wrote that there’s not one lazy sentence in the book

(laughs) Yeah, that is exactly what you can feel while reading it

In the film, Lipsky says that you don’t read a thousand pages book because you heard the author is a regular guy, you do it because he is brilliant. Which others authors would you put in the same category as David Foster Wallace?

It’s difficult to choose, but I would say Graham Greene, but just from a prose point of view

Can you talk a little bit about the next film you are producing, Lioness, with Ellen Page?

Sure. I’m really excited about our director, Reed Morano, she’s a great human being, you should see her first film Meadowland, she wrote and shot that film right in the heels of surviving cancer. As soon as she was able to eat solid food she went right back to the producting process. She’s a an artist and has a very unique tone and a very unique view of the world and movies. When we were looking for a director for Lioness, I knew I wanted a female director because it was appropriate for the story and when Reed sent me her “mood piece” with music and photos it absolutely blew my mind, the tone, the vibe, she saw the story the same way I did. And once I got to know her, there wasn’t any doubt really. And now she’s gonna direct Lioness and we are gonna start shooting with Ellen on April, we love Ellen, she’s smart and funny, perfect for the role and makes a great team with Reed

Last but not least: how would you define James Ponsoldt as a director?

I’ll say his an actor’s director, he gets performances out of actors that are remarkable and takes their talents to the maximum level

He gets very natural performances

I totally agree. And I also can’t imagine another director for The End of the Tour, because it was a very challenging thing for him to do: a movie about two guys talking in a car basically. He made it watchable. The scene prior to the one we both like, when they’re in the living room and they start fighting, that was a very long scene with a lot of dialogue that needed to be dynamic and had to be alive from lots of different angles and that was James’ achievement. This film could have easily been impossible to watch in the hands of someone else, but not in James’ hands. ◄

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► [TRAILER] Algunas imágenes de The End of the Tour:

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► [DE YAPA] La brillante entrevista que Charlie Rose le hizo a David Foster Wallace (dividida en cuatro videos):

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¡BUEN MIÉRCOLES PARA TODOS! Para el post de hoy les dejo dos consignas: 1. Por un lado, que se explayen sobre The End of the Tour y el cine de James Ponsoldt 2. Por el otro, me gustaría saber si, como le pasó a David Lipsky, tuvieran la posibilidad de entrevistar a un escritor (vivo o ya fallecido) por quién optarían y qué le preguntarían; nos reencontramos mañana en los jueves de balance para elegir Las mejores escenas del 2015; ¡hasta entonces, muchachada! ¡gracias por leer, como siempre!

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Lo mejor del 2015: Los personajes

Por el grado de velocidad con el que se mueve, uno podría llegar a creer que Tangerine es una película que pasa por alto los detalles, que se queda en el enorme impacto visual que tiene esa búsqueda frenética, que su narración está supeditada al gimmick de haber sido concebida enteramente con un iPhone. Sin embargo, detrás de todo eso (o por encima) está Sean Baker, un director cuya filmografía no solo refleja un sincero interés por microcosmos de idiosincrasias bien reconocibles pero no siempre comprendidas (la industria de la reventa en Prince of Broadway, el cine porno en Starlet) sino que también sabe que para que sus personajes estén por arriba del vertiginoso montaje tienen que (re)presentar lo genuino, lo humano, lo honesto. Sin-Dee Rella – una prostituta transgénero que recorre las calles de Los Ángeles en la víspera de Navidad para encontrar a su novio/proxeneta quien la engañó mientras ella estaba en la cárcel – no solo no es necesariamente querible desde el vamos sino que no prentende serlo. Los personajes de Baker (y Sin-Dee en particular) no intentan ganarse al espectador con un puñado de secuencias “de redención” ni tampoco pretenden pedir disculpas por sus acciones. Así son en el único ámbito que conocen y así se manifiestan cuando el caos se desata. No hay tiempo para eufemismos. Kitana Kiki Rodriguez – ella misma una mujer transgénero, lo cual es sumamente valioso para un cine que refleja sus cambios y necesidades – le aporta a Sin-Dee un histrionismo desde el minuto uno, aquel en el que pone una dona arriba de una mesa como regalo para su mejor amiga Alexandra (Mya Taylor, también mujer transgénero) hasta el gran final, uno de los pocos instantes en los que la película, tan ahogada en su vorágine, sale a la superficie, toma aire y resignifica todo el accionar previo. En Tangerine poco importa si la protagonista encuentra a Chester o si logra vengarse por el desengaño padecido. El film es único porque va de frente, se ensucia los pies junto a sus mujeres en esa caminata incesante del día, se sube y baja de colectivos, se desarrolla con una personalidad tan avasallante que es imposible no sentir, al concluir la odisea, una profunda familiaridad con ese espacio tan alejado de nuestra realidad. Desde la bolsa con olor a mandarina que cuelga del taxi de un hombre vacío hasta ese atardecer naranja que cubre las ganas de Alexandra de ser cantante (el ser escuchado es fundamental en Tangerine) y las ganas de arrastrar todo a su paso de Sin-Dee, Baker construye una película clave no solo para la comunidad transgénero sino también para quienes se sienten abrumados por la connotación festiva de una celebración que a muchos les pesa. A continuación les dejo mi entrevista con Sean Baker, cuyo film se presentó en la última edición del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata.  

*BREVE ENTREVISTA CON SEAN BAKER, DIRECTOR DE TANGERINE

Sean Baker y su director de fotografía Radium Cheung dirigen a Mickey O’Hagan y a Kitana Kiki Rodriguez en Tangerine

¿Cómo fue el primer encuentro con Kiki Rodriguez y Mya Taylor? ¿Se conocían mutuamente? ¿Tuvieron un período de ensayo?

Sí, mi co-guionista Chris Bergoch y yo conocimos a Mya en el LGBT Center de Los Ángeles. Nos acercamosa a ella porque nos dejó de una gran impresión de inmediato. La vimos a través de un patio y supimos que teníamos que hablar con ella. Cuando le conté del proyecto ella expresó su entusiasmo también, que era algo que yo estaba buscando. Luego Mya nos fue presentando a muchas de sus amigas para entrevistar y un día fue con Kiki a un lugar de comidas rápidas donde estábamos almorzando. En ese momento ellas vivían juntas. Cuando las vi a ambas interactuar me di cuenta que teníamos a un dúo dinámico frente nuestro. Se complementaban y al mismo tiempo se diferenciaban muchísimo entre sí. A partir de eso, Chris y yo supimos que teníamos que contar una historia con dos personajes femeninos protagónicos y que esos personajes tenían que ser interpretados por Kiki y Mya. Hubo un largo período de pre-producción en el que ambos trabajamos y ensayamos mucho. La escena del lugar de donas en particular nos llevó mucho tiempo porque básicamente no teníamos demasiado margen disponible para filmar ahí y teníamos que aprovechar lo que durara el permiso

¿Cuánto tiempo te llevó el rodaje y cuáles fueron los principales desafíos de filmar tu película con un iPhone?

Filmamos la película en un margen de veintitrés días y hacerlo con un iPhone fue sorprendentemente liberador, nos sacó muchos dolores de cabeza. Más allá de que el iPhone tiene lentes de calidad inferior, no hubo demasiados aspectos que nos jugaran en contra. Una vez que el material se pasaba a la computadora, editarlo era lo mismo que con otra clase de filmación. Personalmente, la clave fue aceptar al teléfono como una cámara, sentirlo tan importante como una cámara de 35 milímetros. Hubo un poco de ego en eso. Al comienzo dudaba de poder hacerlo todos los días pero eventualmente entendí que iba a fallar si no me tomaba al iPhone con seriedad

En el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata se hizo la observación de que Tangerine es una película que de algún modo reversiona La Cenicienta, de hecho el personaje de Mickey O’Hagan pierde un zapato y el apodo de Kiki en el film es Sin-Dee Rella,  ¿concordás con esa apreciación?

Bueno, mis guiones de por sí generan muchas alegorías vinculadas a Disney, eso pasa cada vez que escribo con Chris Bergoch. Él conoce a Disney como nadie

Sean Baker en el rodaje de la secuencia de “The Donut Shop” de Tangerine

Una de las escenas más brillantes del film es la discusión en The Donut Shop, ¿cuán difícil fue filmarla teniendo en cuenta el caos intrínseco que la lleva adelante?

Esa escena fue un desafío, sobre todo porque solo teníamos el lugar disponible por dos noches y media y tampoco podía controlar el espacio completamente. Tuvimos que prometer que no íbamos a interfir con sus negocios así que trabajamos alrededor de lo que sucedía con los empleados y los clientes, alrededor de sus salidas y sus entradas. Desde el comienzo que estuvo muy guionado, es una de las pocas escenas que no tiene casi nada de improvisación. Por otro lado, yo no conozco el idioma armenio así que todo el diálogo armenio tenía que estar escrito en inglés primero, ser traducido después y para nada modificado. Mi objetivo era tener mucho material de esa secuencia para después reconstruirla en post-producción. Todo tiene que ver con el caos controlado

Tus películas, desde Take Out hasta Starlet, están focalizadas en trabajos y ámbitos sumamente específicos, con mucho nivel de detalle; ¿cuándo se despertó tu interés por la historia de Tangerine?

Sí, soy una persona que se interesa mucho por los detalles y es muy importante para mí que las personas en cuyas áreas me focalizo puedan apreciar la representación que hago de las mismas. En el caso de Tangerine, quería hacer una película sobre la intersección entre Santa Mónica y el Highland, así que tenía que llevarse a cabo en Los Ángeles. Yo soy un “transplantado” reciente, ya que viví casi toda mi vida en Nueva York, y me terminé enamorado de la ciudad en los últimos cuatro años. Cuando me mudé acá por primera vez, me di cuenta de que Los Ángeles es mucho más que lo que se nos muestra en el cine o en la televisión. Los estudios se encargaron de presentarla a través de imágenes de Beverly Hills, el cartel de Hollywood, Venice Beach y el Paseo de la Fama, pero lo cierto es que hay mucho más. Yo encontré numerosas comunidades, vecindarios, sub-culturas, en las que nadie profundizaba y eso era una lástima. Por otro lado, en el proceso de investigación, Kiki nos dijo que ella sospecha que su novio estaba engañándola con una mujer cisgénero. Chris y yo usamos esa información como puntapié para la historia. A fin de cuentas, la película es ciento por ciento ficticia pero observamos mucho a las mujeres con las que trabajamos para inspirarnos

En la última escena de Tangerine, la película toma aire para mostrar un gesto vital para la comunidad trans. ¿Siempre tuviste ese final en mente? ¿Cuán emotivo fue para Kiki y para Mya el proceso de sacarse la peluca?

Muchas gracias. Es la escena de la que me siento más orgulloso. La escribimos desde el comienzo así que sabíamos cómo iba a terminar la película desde las primeras cinco páginas que concebimos. Quise que fuera una secuencia que no tuviera ni un solo elemento manipulador: sin movimientos de cámara y sin música. La intención era que las interpretaciones hablen por sí solas. Kiki y Mya fueron extremadamente valientes por permitirnos filmar ese momento ya que, como vos decís, es un acto muy difícil para ellas, incluso actuando. Fue tan perfecto lo que hicieron en la primera toma que no pedí una segunda. Sabíamos que teníamos lo que buscábamos. Además, realmente no tenía ganas de que pasaran por eso una vez más

¿Qué directores del cine independiente han sido inspiraciones para tu trabajo?

Hay tantos…pero de los contemporáneos puedo mencionar a Antonio Campos, Josh Mond, Alex Ross Perry y Josh y Ben Safdie. 

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 * BRIEF INTERVIEW WITH TANGERINE’S DIRECTOR SEAN BAKER (ENGLISH VERSION)

Director of Photography Radium Cheng shooting Mya Taylor and Kitana Kiki Rodriguez

Where did you met Kiki and Mya? Did they know each other? Did they have a rehearsal period? 

Yes, Chris Bergoch (co-screenwriter) and I met Mya Taylor at the local LGBT Center.  We approached her because she made an instant impression. I noticed her across a court yard and knew we had to speak with her.  When I told her about the project, she expressed that enthusiasm I was looking for. Mya was then introducing us to many of her friends who we would interview. One day, she brought Kiki to the fast food restaurant where we were hanging out. They were actually roommates at the time. The moment that I saw Mya and Kiki together, I realized we had a dynamic duo on our hands. They complimented yet contrasted one another. Chris and I knew we would have to construct a story with two lead characters that Mya and Kiki would play. There was a long pre-production period in which we both work-shopped and rehearsed. The Donut Time scene in particular required the most rehearsal mostly because we had a limited time available to us to shoot in that location and had to make the most of it

How long did it take you to shoot the film and which were the most challenging parts on shooting it with an iPhone?

We shot the film over a 23 day period. Shooting on the iPhone was surprisingly headache free. Besides the phone having an inferior lens, there really aren’t any cons. Once the media was in the computer, it was the same as editing any other piece of media. Personally, it was about accepting the iPhone as a camera that was just as important as a 35mm camera. There was ego involved. At first, I doubted myself everyday but eventually understood that i would fail if I didn’t accept the iPhone and take it seriously

In the Mar del Plata International Film Festival someone pointed out that Tangerine is sort of a retell of the Cinderella story. Mickey’s character loses her shoe and of course we have Kiki’s nickname. Do you see it that way?

Well, my scripts naturally get Disney allegories everytime I co-write with Chris Bergoch. He knows Disney like nobody else

Sean Baker directs Mya Taylor in Tangerine

I was in awe of The Donut Shop scene. How long did it take you to shoot it? Was it vey much scripted? I imagine shooting such a chaotic moment should have been chaotic as well

That was a challenge. Mostly because we only had the shop for two and a half nights and could not completely own it. We promised that we would not interfere with their business so we had to work around customers entering and exiting the shop. It was very tightly scripted. One of the few scenes that did not have much improvisation. Also, I don’t know Armenian so the Armenian dialogue had to be scripted in English, translated to Armenian and locked. My goal was to have as much coverage of the scene as possible and then construct the scene on post-production. It’s all about controlled chaos

Your movies, from Take Out to Starlet, are about very specific places and professions, were you always interested in the details of different enviroments? How did the Tangerine story come alive in that regard?

Yes, I’m very interested in details. And it is very important to me that people from the areas I’m focusing on appreciate the representation. In the case of Tangerine, I wanted to make a film about the intersection of santa Monica and Highland so it had to take place in Los Angeles. I’m a recent transplant (lived my entire life in the NYC area) to LA and I’ve fallen in love with it over the past 4 years. When I first moved here, I realized that LA is alot more than what we’ve seen presented to us in film and TV.  Studio films have presented the city as Beverly Hills, the Hollywood sign, Venice Beach and the Walk of Fame… however there is so much more. I found numerous communities, neighborhoods, sub-cultures, etc that haven’t been focused on and I think this is a shame. While in the research process, Kiki told us that she suspected that her boyfriend had been cheating on her with a cis-gender woman. Chris Bergoch and I used this as a launching pad for our story. In the end, the plot is 100% fictionalized but we looked to the people we met for inspiration
.

The last scene of the film is my favorite because it’s the first time the characters take a time to breathe along with the movie, was that always the ending in mind and how hard was it for Kiki and Mya considering that the removal of the wig is a very emotional moment for the transexual community?

Thank you. It is one of the scenes I’m most proud of. It was a scene that I scripted early on so I knew it was going to be the ending since our first 5-page treatment. I wanted to strip away all manipulative tools. No camera movement and no music. Just let the performances speak for themselves. Kiki and Mya were extremely brave for allowing me to shoot that scene because as you stated, it was a difficult act for them to perform even while in character. They were so wonderful in the first take that I didn’t ask for a second one. I knew then that we had it. Plus, I didn’t want them to go through that again.

Which other independent american directors inspire you and influence your own work?

There are so many… but of the contemporary ones, there are Antonio Campos, Josh Mond, Alex Ross Perry and Josh and Ben Safdie. 

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►[TRAILER] Algunas imágenes de Tangerine:

Tangerine - Official Trailer from Radium Cheung (H.K.S.C.) on Vimeo.

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*[TOP FIVE] GRANDES PERSONAJES DE ESTE AÑO:

► 1. MARK WATNEY en The Martian

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► 2. TAYLOR JAMISON en The Visit

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► 3. AMY TOWNSEND en Trainwreck 

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4. FURIOSA en Mad Max: Fury Road

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 ► 5. SADNESS en Inside Out

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► DE YAPA: AARON WILLIAMS & CHARLES POOLE en 7 Days in Hell

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►[GALERÍA] 30 GRANDES PERSONAJES DEL 2015 mencionados en el post de hoy:

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¡BUEN JUEVES PARA TODOS! Hoy es momento de elegir a sus personajes favoritos del cine del 2015 para armar una galería alusiva; por otro lado, me gustaría saber qué opinan de Tangerine quienes hayan tenido la posibilidad de verla; como siempre, los leo y los reencuentro el miércoles 9 luego del fin de semana largo con el megapost que vengo retrasando de The End of the Tour que requirió de mucho trabajo porque viene con entrevista incluida; ¡que tengan todos un gran jueves! PD. Inauguro el tag Posts bilingües, pueden revisarlos acá mismo; ¡eso es todo! ¡hasta el miércoles, muchachada!

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► MI PERSONAJE FAVORITO DEL 2014 HABÍA SIDO… EVE en GOD HELP THE GIRL

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Hoy habla con Cinescalas…Raúl Castillo

Foto Gentileza: Enoch Chan / www.enochchanphotography.com

Recientemente tuve la grata posibilidad de entrevistar a Raúl Castillo, a mi criterio una de las revelaciones actorales de la televisión gracias a la serie Looking sobre la que ya he escrito por acá, y al mismo tiempo una magnética presencia en el cine independiente norteamericano. Me parecía interesante hacer debutar una nueva sección del blog (Hoy habla con Cinescalas) con mi charla con Raúl, una que espero sirva como puntapié para ir sumando otras conversaciones con actores (recordemos que las entrevistas con directores las pueden encontrar todas en este link). Como siempre, gracias por leer. Les dejo la nota en sus dos idiomas (consideré apropiado hacer una traducción, siendo este el tercer post bilingüe del blog) y un audio de la misma para quienes también quieran escucharla. Nos vemos en los comentarios.

¿Qué cualidades de Richie hicieron que te encariñes con el personaje?

Yo creo que el hecho de que Richie sea una persona con principios y un sentido de orgullo muy fuerte. Él es una persona atrevida como se puede ver en el primer capítulo de la serie y alguien que sabe lo que quiere y lo persigue

¿Qué momentos de la serie disfrutaste filmar como Richie y cuáles son aquellos que te gustó ver como espectador?

El que más me gustó filmar fue el quinto capítulo de la primera temporada [N. del E.: "Looking for the Future"], ése fue mi favorito porque era tan íntimo. Estábamos solo Jonathan [Groff], Andrew [Haigh, director del capítulo] y la camarógrafa de la primera temporada. Ese capítulo es el más feliz para mí porque fue algo más personal, y yo estaba muy concentrado en el trabajo. Y por otro lado, como espectador, me encantaron los personajes de Doris y Dom, me gusta mucho su historia en la serie

¿Cómo fue filmar la última escena del programa, en la que Richie le corta el pelo a Patrick?

Ya sabíamos que iba a ser una escena importante, a Andrew le gusta filmar las escenas en secuencia, con la misma continuidad del guión, y a esa la filmamos justamente el día en que ya nos estábamos preparando para irnos de San Francisco. Entonces por eso tiene un sentido sentimental, sumado a que yo tenía un tiempo sin salir en la serie, no había estado en el noveno capítulo y en el décimo solo aparezco en esa secuencia, entonces tenía dos semanas sin trabajar en mi personaje

Es cierto, porque a Richie no lo vemos por un tiempo hasta el momento final

Sí, claro, para mí era como que me había empezado a desenganchar de mi personaje, de lo sentimental que me unía a él, como que se había cerrado una etapa. Fue lindo tener una última escena con Jonathan porque nos llevamos muy bien y tenemos una amistad muy linda, por eso cuando voy a filmar con él me encanta porque sé que va a ser divertida la filmación. Pero esa escena fue muy emocional para él y yo como su pareja en la escena quería apoyarlo, tanto como él quería acompañarme en la última de la primera temporada que a su vez fue muy emocional para mí

Lo acompañaste como partenaire actoral

Exactamente, en ese momento del final de la primera temporada él me apoyó mucho, porque es mi personaje el que se expresa emocionalmente y yo quise hacer lo mismo y fue muy interesante el cambio. Me encantó lo simbólico del final de la serie, todo lo que representa el acto de cortarle el pelo a alguien

Además vos hacés un gesto de rozarle el pelo con la mano muy sutil…

Sí, y como la filmamos una sola vez porque realmente le cortamos el pelo no había oportunidad de repetirla (risas)

¿Ya sabías que la escena iba a concluir con la cámara alejándose? Es una decisión estética hermosa que remite mucho a Weekend

Definitivamente se parece al final de Weekend. Yo no sabía nada de cómo iba a quedar, pero confío tanto en Andrew que lo que él diga yo lo hago, sé que siempre va a filmar algo interesante y respetando el arco emocional que tienen todos los personajes

Raúl Castillo y Jonathan Groff filmando la última escena de Looking

¿Cómo viviste la cancelación del programa? Porque ustedes son como una familia a esta altura

Sí, es un grupo muy unido, nos llevamos como una familia tanto el elenco como el equipo, muchos de ellos son de San Francisco y creo que aprecian el programa porque es íntimo y todos tenemos una muy buena relación. Fue una decisión triste pero a la vez estoy muy agradecido por lo que pudimos hacer, y también por la posibilidad de la película que la vamos a empezar a filmar en septiembre y por todo lo que me ha dado la serie y el personaje de Richie, me ha abierto puertas y ha hecho mucho para mí en lo profesional

¿Cómo es interactuar con los fanáticos, sobre todo teniendo en cuenta que Richie es uno de los personajes más queridos de la serie?

Yo vivo en Nueva York y estuve viajando mucho el último año, pero cuando me reconocen y me hablan, se comunican conmigo como si yo fuera Richie y ahí es donde se nota en la manera en la que se conectaron con el personaje, lo quieren mucho y de un modo muy sincero. Soy muy afortunado porque la gran mayoría de los televidentes lo ven a Richie con mucha ternura y al mismo tiempo sé que mucha gente joven gay se identificó con el personaje. Como te digo, me siento muy agradecido de haber podido interpretar a un personaje que hace a mucha gente feliz

Además Richie funcionaba como la voz de la conciencia de la serie y eso fomentaba el fanatismo. La primera aparición de Richie como personaje es en “Lorimer”, un cortometraje de Michael Lannan. ¿Ese corto lo filmaron como piloto para luego desarrollar Looking?

Sí, era un corto que al comienzo queríamos que funcionara como propuesta para una película y que luego fue para el piloto de la serie. Michael me había visto en la película Cold Weather y por amigos mutuos se puso en contacto conmigo, me pasó el guión y a mí se me hizo muy interesante. En el corto había solo tres escenas. La primera mostraba a tres amigos que iban caminando por Brooklyn y no por San Francisco, hablando de cualquier cosa y uno de ellos empieza a contar que conoció a un muchacho y que tuvieron una experiencia muy íntima y que excedía lo sexual. En la segunda escena hablan de sus familias, de sus deseos en la vida, y en la tercera escena los vemos vivir en Nueva York juntos. Mi personaje se llamaba Richie pero era más neoyorkino (risas)

Uno de los puntos fuertes de Looking es la naturalidad con la que hablan los personajes de (y en) situaciones cotidianas. ¿Improvisaron mucho o se ajustaban al guión?

Definitivamente nos ajustábamos al guión, estaba todo totalmente escrito. Solo nos dejaban improvisar para empezar o acabar la escena, porque el material estaba muy prefijado ya

Volviendo al episodio “Looking for the Future”, ¿cómo fue la experiencia de filmarlo? ¿Se rodó en una sola jornada o en varias?

Lo filmamos en seis días y me acuerdo muy bien porque el guión decía que en la primera página el personaje de Patrick salía del baño y Richie estaba desnudo en la cama tocando el bajo. Ellos sabían que yo tocaba el bajo y me hicieron tocar algo, pero yo quería que la canción dijera algo de la historia de estos personajes. Me mandaron opciones, y yo pensé en esa canción de Maná [N. del E.: "Oye mi amor"] y luego conseguimos los derechos. Practiqué una semana porque además me daba mucha vergüenza cantar y me puse más nervioso aún por estar al lado de un gran cantante como lo es Jonathan. Pero estuvo muy linda esa semana, vimos muchas partes de San Francisco que no conocía, y es una ciudad tan hermosa, que creo que se refleja en el capítulo. Queríamos mostrar eso que sucede cuando una pareja está empezando a salir, cómo tienen la experiencia de pasar todo un día así juntos, eso es muy común, bien íntimo, algo muy universal. Creo que todos hemos sentido la fortuna de tener una relación romántica en la que uno se va conociendo y se está de a dos todo el tiempo, es algo muy bonito. Por eso me encantó filmar ese capítulo y ver lo que les va pasando a los personajes

Raúl Castillo en Cold Weather de Aaron Katz

“Looking for the Future” tiene ciertas simetrías con “Looking for Truth”, el quinto capítulo de la segunda temporada, que fue escrito por tu amiga de la adolescencia, Tanya Saracho. ¿Cómo fue que llegaron a trabajar juntos?

Tanya y yo nos conocimos cuando yo tenía catorce años, ambos vivíamos en McAllen, un pueblito de Texas. Luego estudiamos juntos en la Universidad de Boston y nos hicimos muy amigos. Cuando se terminó de filmar el piloto de Looking en marzo de 2013, en mayo de ese mismo año nos confirman que HBO quería toda la serie y que íbamos empezar a filmar en septiembre. Una semana más tarde me llama Tanya para contarme que tenía una entrevista con Michael Lannan. Le desee mucha suerte, y a Michael solo le dije que ella era una talentosa dramaturga, pero sabiendo que el puesto se lo iban a dar a quien lo mereciera más. Finalmente ella se ganó la posición, además de que no era su primer trabajo como guionista. Trabajar juntos en Looking fue algo que no hubiéramos esperado nunca, eso de estar en la televisión juntos. Además después me dijeron que en el capítulo ella iba a interpretar el papel de la prima de Richie, Ceci, y al tener nosotros una relación tan especial, porque nos conocemos desde hace tantos años, nos pudimos comunicar de una manera muy directa pero con mucha ternura a la vez. Fue como trabajar con una hermana, y eso creo que se refleja en los personajes de Richie y Ceci

Sí, se nota la confianza en la interacción

Sí, totalmente y además el lugar donde filmamos me recuerda mucho al pueblito donde nacimos y crecimos

Hace un rato mencionabas Cold Weather, ¿qué recuerdo tenés de filmar con Aaron Katz? ¿Te gustaría seguir haciendo cine independiente?

Sí, claro, yo empecé en el cine independiente y me gustaría seguir ahí. En el rodaje de Cold Weather me llevé muy bien con Aaron y con todo el equipo. Yo al mismo tiempo estaba en una producción teatral en Nueva York de una de mis obras, y en medio de los ensayos volaba a Portland, filmaba unos días allá y regresaba. Así tuve varias semanas de ir y venir. Aaron trabaja de una manera muy parecida a la de Andrew Haigh: confía mucho en el actor y no le gusta sobrecontrolar todo. La pasé muy bien la película, y además tengo una gran amistad con Cris [N. del E.: Cris Lankenau, el protagonista del film]

Además de actor sos dramaturgo, ¿en qué momento encontrás tiempo para escribir y cómo está siendo recibida tu reciente obra, Between You, Me & The Lampshade?

Ahora acabo de regresar de Chicago donde se está presentando mi obra. Lo que sucede es que yo aprendo tanto de la actuación cuando estoy en papel de escritor, cuando observo a los actores hacer su trabajo, y al mismo tiempo cuando participo de un proyecto como actor aprendo de la escritura y de la estructura dramática. Me gusta hacer las dos cosas. Claro que con la escritura se necesita de mayor tiempo, se requiere de una rutina, de cierta disciplina. Estoy muy orgulloso de la obra y la están recibiendo muy bien afortunadamente

Formaste parte de muchas puestas teatrales, ¿tenés un cariño especial por alguna?

No, siento un cariño por todas porque todos los personajes tienen algo, es como que entablás una relación con cada uno de ellos y llegás a quererlos, a empatizar, y hasta cierto punto te llenan de vida. Por eso cuando los tenés que dejar es como un duelo. Sí te puedo mencionar a La Escuela de las Américas, del dramaturgo José Rivera, quien escribió el guión de Diarios de motocicleta. Es uno de mis dramaturgos favoritos, y esa obra fue presentada en el Public Theater de Nueva York

Raúl Castillo como Richie Donado Ventura en Looking

¿Cómo fueron los primeros contactos con el mundo artístico? Leí que formaste parte de una banda punk

(risas) Sí, de muy niño dice mi mamá que jugaba con los muñecos de Star Wars y de G.I. Joe y que les hacía actuar escenas. Más tarde me empezó a gustar escribir historias cortas y a los once empecé a tocar el bajo y a estar en grupos. Me gustaba el hecho de estar arriba del escenario y presentar algo para el público. Luego gracias al teatro de la escuela me dieron una beca para la universidad, y como yo era de un pueblo tan pequeño quería ir a una ciudad más grande, quería conocer Nueva York. Terminé estudiando en Boston, pero desde la universidad que mi familia me apoyó mucho y desde entonces que no he dejado de trabajar

Ahora se viene la película de Looking, muchos fanáticos de la serie en Twitter me pidieron que te pregunte cuánto tiempo aparecerá Richie en el film, aunque estimo que todavía no hay nada concreto

No, no hay nada, se empezó el proceso de guión recien ahora, pero no debe haber mucho más para contar

¿Qué otros proyectos hay en el futuro?

En mayo tengo otra película para filmar en Estados Unidos, una producción independiente de una directora que me gusta mucho. El film se llama In Radio City. Como te dije, Looking y Richie me han abierto muchas puertas y se van presentando oportunidades, ojalá que siga todo así

¿Qué impacto crees que tuvo Looking en la comunidad gay? Porque la serie fue única en ese aspecto, casi todos sus protagonistas son gays y se naturalizó ese hecho

Sí, eso es algo que me llama mucho la atención. Tengo una cuenta de Instagram, la única red social que tengo, y mucha gente me manda mensajes, muchos muchachos y muchachas de pueblos chicos que no tienen historias en las que se puedan ver reflejados, y que me cuentan cómo Looking tuvo un impacto fuerte para ellos. Porque la gente joven de pueblos chicos generalmente no tiene la posibilidad de ver personajes que reflejen sus experiencias, y por eso espero que Looking los haya ayudado en ese aspecto. Cuando la cancelaron me sorprendió la cantidad de personas que se expresaron, que manifestaron su pena, porque era un programa muy importante. Yo estoy de acuerdo con eso, no hay nada como este programa en la televisión y es una lástima que ya no esté

Sobre todo porque uno siente que los personajes no se agotaron

Exactamente. Pero ojalá la serie les pueda abrir más puertas a otros programas similares. 

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*INTERVIEW WITH LOOKING’S RAÚL CASTILLO (ENGLISH VERSION)

Which qualities made you fall in love with Richie’s character?

I think that the fact that he is someone with very strong principles and a sense of pride. He is also very daring as you can see on the first episode of the show. He knows what he wants and he goes after it

Which moment of the show did you enjoy filming the most as Richie and which one did you enjoy watching as a viewer?

The one that I liked filming the most was the fifth episode of the first season, “Looking for the Future”, is my favorite one by far because is so intimate. There was Jonathan, Andrew and myself. It is a really happy episode because of that intimacy, and I was really focused on the work. On the other hand, as a viewer I really enjoyed watching Doris and Dom’s storyline

How was it like filming the last shot of the series, when Richie gives Patrick a haircut?

We knew beforehand that it was going to be a very important scene, and Andrew likes filming the scenes as the story unfolds, respecting an order, and that one was actually shot the day we were getting ready to leave San Francisco. That is why is so sentimental, and also I wasn’t working in the show for a few weeks, because Richie wasn’t featured in episode nine and barely in episode ten, only in the final minutes, so I hadn’t been working on my character for a while

That’s true, because we don’t see Richie for almost two entire episodes until the very end

Right, so I was like detaching from the character, from all the sentimental bond that tied me to him, leaving that part of me behind, like closing a chapter. It was nice to have one last scene with Jonathan because we get along so well and we have a great friendship, that’s why I like working with him so much, because I know for a fact that is going to be a really fun ride. That last scene was very emotional for him and I wanted to be there, to support him, as he did in the last episode of season one., in which my character was very emotional as well

You gave him support as the co-participant of that scene

Exactly, specially since he was there for me in the last season, when Richie expresses himself very emotionally, I wanted to be there for him in that sense too. It was very interesting. That scene is really simbolic, specially with the haircut and all its meaning

You do a perfect gesture of touching his hair briefly, is a very powerful and subtle detail…

Yeah, and since we only got the chance to shoot it once I had to be very focused, there were no do-overs (laughs)

Did you know how that scene was going to play out visually? The camera pulls away from the action in a very Weekend-like decision

It’s definitely close to Weekend in that regard, yeah. I didn’t know anything, but I’ve always trusted Andrew and whatever he told me to do, I will do it. I knew he was gonna shoot something in a very atractive way, always having respect for the emotional arc the characters went through

Raul Castillo and Jonathan Groff in the last scene of Looking

When the show was cancelled how did you take it? You guys are like a family at this point

Yeah, it’s a very nice group, we are a family, not only the cast but also the crew, because many of them are originally from San Francisco, so they liked shooting such an intimate show there, and we are all very close and tight. It was a sad decision, but at the same time I’m very happy with the upcoming movie, we start shooting it in September, and I’m also very grateful for everything the show and Richie brought into my life. It opened a lot of doors for me profesionally

How is the interaction with the fans, specially considering that Richie is one of the most beloved characters on the show?

I live in New York and I’ve been travelling a lot in the past year, but when they recognize me, they come up and talk to me as if I were Richie, and that is when I see how much they connected with him, and how much they love him in a very sincere way. I’m very lucky because most viewers see Richie on a tender light, and at the same time lots of gay people saw themselves in him. As I told you before, I am really grateful for having been able to play a character that made so many people happy

Richie was also the voice of reason on the show, and I think that was why he was so loved, every time he opened his mouth, a truth emerged (laughs) His first appareance was in the “Lorimer” short film, shot by Michael Lannan, right? Is there any way to see it?

I don’t think so, no. It was a short film that at first was meant to be like a prototype of a movie and then it became like the foundation of Looking’s pilot. Michael had seen me in Cold Weather and we had mutual friends, he contacted me, handed me the script and I thought it was extremely interesting. In the short there were only three scenes. In the first one, three friends were walking through the streets of Brooklyn, not San Francisco, and talking about some sexual encounter that one of them had, and that turned out to be so much more than that. Then in the second scene they talk about family and live’s golds and then in the last one we just see them living the city. My character was also named Richie but he was more of a newyorker type (laughs)

One of the strongest aspects of the show is the natural way in which these friends talk to each other, was there any room to improvise?

Very little. We took the script very seriously, and said everything that was on the page. We could improvise maybe at the beginning or ending of a scene, but not during one

Coming back to “Looking for the Future”, how was the experience of shooting it? Was it shot in one day or it took several?

We actually shot it in six days. The script said, in the first page, that Patrick comes out of the bathroom and sees Richie naked in bed playing the bass. They knew I play bass so they made me play something, but I wanted to find a song that was related to the character’s feelings. So they sent me some options but I finally chose to do that Maná track ["Oye mi amor"] and then we got the rights. I practiced for over a week, specially because I’m very shy when it comes to singing and I was even more ashamed with such a talented singer like Jonathan beside me. But it was a very nice week overall, we saw many parts of San Francisco that I didn’t know, is such a beautiful city, and we wanted to show that in the episode. We also wanted to show the beginning of a romantic relationship, when you can’t get your hands off of the other person, when you can spend a whole day with them, that is a very universal feeling and it’s a very nice feeling to have. That’s why I loved shooting that particular episode, and also to witness what is happening emotionally to both characters as the day progresses

Raul Castillo and Cris Lankenau in Aaron Katz’s Cold Weather

“Looking for the Future” shares a lot of similarities with “Looking for Truth”, also the fifth episode but of the seacond season, an episode that was written by your teenage friend Tanya Saracho. How did you end up working together on Looking?

Tanya and I knew each other when I was fourteen and we were both living in McAllen, a small town in Texas. Then we went to Boston University together and we became very tight friends. When we finished shooting Looking’s pilot in March, 2013, in May HBO ordered a full season, and we started shooting it in September. A week later Tanya calls me to tell me that she had an interview with Michael Lannan. I wished her best of luck and only told Michael that she was an excellent writer, knowing that whoever was taking that job was going to be the most deserving. And Tanya finally did, and she had written many stuff before that one, she was a consumate writer. Working together on Looking was something that we never expected, the whole being-in-television-together thing. And on top of that they told us that she was going to play my cousin Ceci on the show and since we have such a close and sincere friendship, we talked to each other in a brutal but tenderly way in our scenes. It was like working with a sister, and I think that you can see that closeness in the episode between Richie and Ceci

Oh, yeah, absolutely, the connection you have is palpable on that moments together, there is a lot of trust there

Yes, totally, and we even shot in a town that reminded us of the little town we grew up in together

A few minutes ago you mentioned Cold Weather, a film that I really like; which memories do you have of working with Aaron Katz and would you work in independent cinema again?

Of course I would, that is where I started and where I would love to continue. I had a great time working with Aaron in that movie, and with the whole crew. I was working in New York at the same time with rehearsals of a play I’d written, so I had to travel to Portland back and forth many times for that shooting and it was great. Aaron works in a similar way to Andrew Haigh: they both trust the actors they have and they don’t try to control everything, they let you perform. I had a great time in Cold Weather and I have a nice friendship with Cris Lankenau, the main actor

You are a playwriter as well as an actor, where do you find the time to write and how is your new play, Between You, Me & The Lampshade, is being received?

I just came back from Chicago where my play is being showed. The thing is that I learned from acting when I am writing because I watch the actors do their job, and at the same time I learn from writing by being an actor and learning about the process and the dramatic structure of the scene. I like to do both. It goes without saying that writing takes more time and more discipline. I am very proud of the play and the actors in it and it’s being well received fortunately

As an actor you were part of many theater productions, is there any one that stands out?

Not really, I’m very fond of every play I did because all those characters gave me something. It’s like being in a relationship with each and every one of them, and then having to say goodbye, and going into a mourning period. But I can tell you that I have a very special bond with The School of the Americas, a play that was written by the great José Rivera, one of my favorite writers. That played was shown in the Public Theater in New York

Raul Castillo as Richie Donado Ventura in Looking

How were your first encounters with the artistic world? I read that you were in a punk rock band, is that true? (laughs)

(laughs) Oh, yes it is. My mom said that as a kid I used to play with Star Wars and G.I. Joe fugures and made them act in scenes together. Later I liked writing short stories and at eleven I started playing bass and being in different bands. I liked the fact of being on stage showing something to an audience. Then thanks to the plays I did in highschool I got a scholarship and went to Boston University. Since I grew up in a small town all I wanted was to be in a really big city, I wanted to see New York so bad. My family was always very supportive and since college I didn’t stop performing and acting

Now we have the Looking movie to look forward to. Many of your fans on Twitter told me to ask you about how long Richie is going to be in it. I’m assuming that there’s a lot in the air right now

A lot, yeah. I think the writing stage had just begun so I don’t know much about the story yet, and don’t have much to tell you guys about it

What projects are waiting for you in the future?

On May I’m gonna start shooting a film here in the US called In Radio City, directed by a very talented female filmmaker and then, as I said before, since Looking and Richie opened lots of doors for me, I hope that the opportunities will keep coming

Finally, I wanted to know what impact do you think Looking had on the LGBTQ community? It was a very necessary and important show

Yeah, that is something that never ceases to amaze me. I have an Instagram account, the only social network I use, and lots of people leave messages there, specially young girls and boys that live in small towns and that don’t have many other shows in which they can see themselves in. Looking had a huge impact on them, because small town teenagers and young people really don’t get the chance to see characters that speak to them, so I think Looking helped them in that sense. When the show was cancelled I was really surprised by the amount of support we had. As you say, it was a very important TV show, there is nothing like it, and it’s a pity that is no longer on the air

Specially because you can’t help but feeling that we didn’t fully explore the characters, that there is so much more to tell

Exactly, I do hope that Looking will open doors for other shows with similar concerns. 

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► [ESCENA] Raúl Castillo en Looking:

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► [AUDIO1] La entrevista completa con Raúl:

Entrevista con Raúl Castillo de Looking / Raúl Castillo Looking Interview by Milagros Amondaray on Mixcloud

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► [AUDIO2] Raúl envía un saludo a la comunidad de Cinescalas:

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¡BUEN MIÉRCOLES PARA TODA LA MUCHACHADA! Hoy les dejo dos consignas: 1. Por un lado, quienes quieran volver a hablar sobre Looking y la actuación de Raúl en la serie, son más que bienvenidos a hacerlo; 2. Por el otro, la consigna televisiva del día es que mencionen grandes actuaciones y/o personajes secundarios de series; ¿cuáles son sus favoritos? (no tienen que ser necesariamente actuales); como siempre, leo sus comentarios y los reencuentro el lunes con un post sobre Tootsie de Sydney Pollack y declaraciones de amor del cine; ¡hasta entonces! ¡que tengan un excelente día!

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Virunga: El documental que desafía al mundo

Hoy en Cinescalas escribe: Tais Gadea Lara*

*Atención: se revelan algunos detalles del argumento 

Comienza el ataque.
Se escucha un estruendo.
Aves de todo tipo asustadas emprenden rápidamente el vuelo.
Un ciervo tiene el instinto de que algo va a pasar.
Otro estruendo.
El ciervo cambia la dirección de su mirada hacia el origen del ataque.
Otro estruendo, que parece más cercano.
Los guardaparques toman firmes sus armas para defender no solo su territorio sino también el de los últimos gorilas de montaña que quedan en todo el mundo.
Y allí están ellos, los gorilas. Con ojos llorosos, indefensos, solo buscando el abrazo de su familia (humana y animal) deseando que esos minutos de ataque que parecen eternos en el Congo lleguen a un fin pacífico.

Por un segundo, sentada en la butaca, pareciera la escena perfectamente pensada por un director hollywoodense para su película bélica. Por un segundo, volvés a tomar conciencia de que sí, lo que estás viendo es un documental. No hay actores, no hay efectos especiales, no hay robots que simulan ser animales. Las bombas son bombas, los ataques son ataques, los animales miedosos saben que pueden ser sus últimos minutos de vida, la sangre no es maquillaje y el dolor de las familias por perder su hogar, pero también la propia libertad democrática, es un sentimiento más verdadero que nunca. Lejos de lo que podría ser la mejor escena de una película de ciencia ficción, esta es la realidad. Esto es VirungaNominada a los próximos premios Oscar como mejor documental, la ópera prima del inglés Orlando Von Einsiedel invita al espectador a emprender un viaje rumbo al corazón del Parque Nacional Virunga, el hábitat de los últimos gorilas de montaña de todo el mundo. En ese viaje por uno de los lugares naturales más bellos del planeta, el espectador será testigo de una minuciosa investigación que revelará el modus operandi de una empresa dispuesta a todo, incluso a reanudar conflictos bélicos en mayo de 2012 y hacer negocios con grupos rebeldes, para invadir el parque y explotar el petróleo que yace en sus profundidades.

Cuando Von Einsiedel llegó a Rumangabo para comenzar las grabaciones, se encontró con Melanie Gouby, una joven periodista francesa que realiza coberturas en el este y centro de África, y que venía investigando de cerca los “raros” movimientos de la compañía SOCO International en la región y, en especial, sus intenciones en el parque nacional de la República Democrática del Congo. “Comencé a investigar a SOCO por mi cuenta. Estaba viviendo en el Congo desde hace un año y estaba interesada en el parque, que es una institución importante aquí en el Congo y sabía acerca de su explotación. Apenas unos meses después de que empecé a investigar, conocí a Orlando y hablamos sobre trabajar juntos. Él ya sabía sobre SOCO y lo quería documentar en su trabajo”, me cuenta Melanie siendo las diez de la mañana en Buenos Aires y las cinco de la tarde en Nairobi (Kenia).

El interés de un director por mostrar a través de la pantalla una problemática actual y el valioso trabajo de una periodista por dar a conocer aquellas noticias de las cuales pocos quieren que se hable, fue la combinación perfecta para hacer de Virunga uno de los mejores documentales de los últimos tiempos. ¿El motivo? Luego de trabajar en varios cortos, Von Einsiedel logró realizar un largometraje que cumple de manera extraordinaria con las características que definen al género documental. Presencia en el lugar de los hechos, investigación a cargo de periodistas especializados, acceso a los diferentes actores involucrados, revelación de una realidad que quizás muchos desconocían (o preferían hacerlo) y que el mundo necesitaba se diera a conocer. Pero lo que hace aún más destacado a Virunga es que esa presencia, esa investigación, ese acceso a las fuentes, esa revelación se hace por todas las vías posibles con tal de llegar al objetivo, mientras se conoce que, en cierto punto, se está jugando con fuego. Casi con el mismo fuego con el que la compañía británica de explotación y producción de petróleo juega al hacer negocios con el grupo rebelde M23 para tener acceso, por vía bélica, al parque nacional.

Melany Gouby

Las cámaras ocultas con representantes de la compañía, del gobierno y de M23 generan una constante expectativa y suspenso en el espectador, al mismo tiempo que lo involucran como testigo de aquello que se cuenta. Diálogos, confesiones, testimonios que, por momentos, uno desearía formaran parte de un guión y no que haya personas en el mundo que aún sigan pensando así en el siglo XXI. Y allí está ella, en la noche del Congo, con cámara oculta bajo su camisa, para desentramar los negociados de una compañía que solo busca maximizar sus fines económicos en detrimento de los gorilas, la naturaleza, de la propia vida humana de los ciudadanos locales. “Todo el riesgo que tomé fue muy calculado. Siempre me encontré con ellos en lugares que yo podía controlar. Por eso nos reunimos en un restaurante en Goma donde yo conocía al dueño y al camarero, así que si algo iba mal, la gente saldría de mi lado”, asegura Melanie y destaca las características de su trabajo: “Cuando estás haciendo este tipo de trabajo, cuando estás investigando a este tipo de niveles, siempre estás tomando riesgos. Soy consciente de que la película muestra mi trabajo como realmente aterrador y peligroso. Pero para mí, no se sintió tan peligroso. Creo que es fácil de decir porque es mi trabajo”.

Virunga no solo cumple con las características del género sino que además es una verdadera expresión de lo que el cine ambiental significa. Lejos de quienes creen que la cuestión ambiental es “cosa de hippies” o solo significa “reciclar algo de residuos”, el documental demuestra que las tres aristas de la sustentabilidad (económica, social y ambiental) son anillos entrelazados que están en permanente relación, pero también en constante conflicto. El parque es víctima de las milicias armadas, los cazadores furtivos y las corporaciones que quieren aprovecharse de los recursos naturales de la región. El hallazgo de petróleo bajo el parque nacional despertó las mayores tentaciones de aumentar las ventas de una compañía en un territorio que ha sido declarado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, pero también como patrimonio en peligro. Allí la zoóloga Dian Fossey realizó sus exploraciones de los primates en los ´60, e incluso allí mismo perdió la vida en manos de los traficantes ilegales que denunciaba. Allí viven cerca de 200 gorilas de montaña de los 800 que se estima aún existen en todo el mundo. Allí perdura una de las mayores riquezas ecológicas del planeta. Allí hoy SOCO continúa realizando sus tareas de exploración. Allí hoy Emmanuel de Mérode, un príncipe belga que dirige el parque y sus guardaparques, continúan defendiendo los derechos de Virunga.

Quizás sin pensarlo, quizás con esa intención, Von Einsiedel plantea un doble juego de paralelismos y contraposiciones para dar cuenta de la problemática. Las emociones que el documental despierta en el espectador responden a ese constante vínculo que pareciera existir entre el ser humano y los gorilas. Una canción, un homenaje, un ritual que se utiliza de la misma manera para despedir a uno de los ya 180 guardaparques que fueron asesinados protegiendo a los animales, que a los gorilas, masacrados por rebeldes con la intención de que “sin gorilas, ¿a quién le interesaría cuidar el parque?”. Unos y otros, humanos y gorilas, sufren la desidia y la violencia que caracterizó al hombre. Unos y otros tienen en sus manos mutiladas el recuerdo de las etapas más atroces de la historia o de una “aparente superioridad humana”. Unos y otros quedan huérfanos como consecuencia de problemas políticos e intereses económicos, y ambos solo necesitan una cosa: el amor, la compañía, la familia.

Al mismo tiempo que, directa o indirectamente, uno puede apreciar ese paralelismo, el filme nos subraya una distinción relevante: si hay algo que ha diferenciado al hombre del resto de los animales fue en haber sido el único ser que, hasta el día de hoy, está destruyendo el único planeta que tiene para vivir. Los imponentes travelling que sobrevuelan uno de los lugares con mayor biodiversidad del mundo, los primerísimos primeros planos de esos ojos con esperanza de los gorilas, el simple y mágico sonido de la naturaleza en su amanecer se contraponen con las cámaras en mano acompañando a los periodistas en su huida de la zona de combate, las cámaras ocultas con poca calidad visual, pero con increíble contenido investigativo que revela la corrupción a todo nivel, y esos temerosos estruendos de un conflicto armado que pareciera ser eterno en el Congo. Luego de la hora y media de proyección, esa eternidad del combate pareciera trasladarse al espectador en un silencio reflexivo, en un repreguntarse qué es lo que está ocurriendo del otro lado del mundo, pero qué es lo que también puede ocurrir a la vuelta de tu casa. Virunga es apenas la revelación de una problemática ambiental, social y política que muchos preferirían ocultar y que, sin embargo, hoy encuentra en una disputa entre abogados, una instancia judicial para seguir defendiendo los derechos de un Patrimonio de la Humanidad versus los intereses de quienes solo prefieren los billetes y la guerra a costa de vidas humanas y animales.

La repercusión o “incomodidad” del filme fue tal que el propio actor y reconocido por su compromiso con la actividad ambiental, Leonardo DiCaprio, se incorporó al proyecto como productor ejecutivo para que pueda llegar al mundo entero a través de Netflix, para que todos pudieran tomar conciencia de lo que estaba ocurriendo allí en el parque más antiguo de África. Pero que aún sigue ocurriendo. De Merode fue herido de bala en una emboscada el 16 de abril de 2014; Melanie no recibió ningún tipo de represalia por parte de la compañía, pero aún asegura “que está buscando un medio donde poder publicar más sobre su investigación”; los guardaparques continúan firme a su causa; los gorilas nos siguen enseñando que lo único que en verdad importa es la vida y su lucha por seguir reproduciéndose para no caer en la extinción.

“Cuando se llega a una instancia como los Oscar, tu público se expande masivamente. Eso es increíble para el documental y para el parque también. Eso significa que tantas personas lo estarán mirando y serán conscientes de lo que está ocurriendo allí”, opina Melanie sobre la nominación del documental a los premios de la Academia. Corrupción, investigación, conservación, suspenso y esperanza son los protagonistas de un documental que nos invita a repensar cuál es nuestro rol y responsabilidad en el mundo; cómo por más jóvenes que seamos (26 años quien les habla y 28 quien investigó la problemática) algo podemos hacer; cómo desde el rol que tengamos (como director de un documental, como periodista que investiga, como guardaparque que protege o simplemente le da esperanza y amor a un gorila bebé huérfano que lo perdió todo) algo podemos hacer para “reconstruir” un país, un parque, una realidad. Las palabras de Melanie, desde el otro lado del mundo, nos acercan en principios, valores y objetivos: “Lo que está ocurriendo en el parque es un reflejo de lo que está ocurriendo en el mundo. Esta generación tiene la responsabilidad de no hacer lo que hicieron los mayores y de darse cuenta que la forma en la que vivimos nuestro estilo de vida, la forma en la que consumimos y el modo en que estamos destruyendo nuestro planeta tiene un impacto no solo en los animales sino también en las personas. La gente está hablando de cambio climático y eso es muy importante para tomar conciencia de que tenemos una oportunidad; nuestra generación, en especial. Porque somos jóvenes, pero no tan jóvenes como para tomar la responsabilidad. Tenemos que hacer eso, tenemos que asumir la responsabilidad frente al cambio climático. Tenemos que preguntarnos cómo vivimos todos los días de acuerdo con la visión del mundo que queremos”.

Por Tais Gadea Lara

*Tais es periodista especializada en medioambiente, ganadora del Premio ADEPA al Periodismo 2014 en la categoría Ecología y Medio Ambiente. Es Climate Reality Leader, entrenada por el ex vicepresidente y activista ambiental Al Gore. Es editora de la revista Ecomanía y del blog de Sustentator. Escribe en distintos medios nacionales sobre sustentabilidad, medioambiente, consumo responsable y alimentación, como las revistas Cosmopolitan y Pymes, y los diarios La Razón y La Nación. Además, es co-conductora del programa radial Ser Sustentable de Radio Palermo y edita anualmente la revista Conecta, del Festival de Cine Ambiental Green Film Fest. Hoy es consultada por medios nacionales e internacionales sobre temas de concientización ambiental.

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* Please note that some plot details are revealed

The attack begins.
A rumbling is heard.
Frightened birds of all kinds quickly take flight.
A deer has the instinct that something will happen.
Another rumbling.
The deer changes the direction of his gaze toward the source of the attack.
Another rumbling, which seems closer.
Rangers take determined their weapons to defend not only their territory but also the one of the last remaining mountain gorillas worldwide.
And there they are, the gorillas. With tearful eyes, helpless, just looking for the embrace of their (human and animal) family, wishing that those minutes of attack that seem eternal in Congo reach a peaceful end.

For a second, sitting in the theatre seat, the scene seems perfectly designed by a Hollywood director for his war movie. For a second, you come to realize that yes, what you´re watching is a documentary. No actors, no special effects, no robots that simulate animals. The bombs are bombs, attacks are attacks, fearful animals know that those are maybe their last minutes of life, blood is not make-up and the pain of the families for losing their homes, but also the democratic freedom itself, is a feeling more true than ever. Far from what could be the best scene from a science fiction movie, this is reality. This is Virunga. Nominated for the next Oscars for best documentary, the debut of the English Orlando von Einsiedel invites spectators to take a journey to the heart of the Virunga National Park, the habitat of the last mountain gorillas worldwide. On that trip through one of the most beautiful natural places on the planet, the spectator will be a witness of a thorough investigation that will reveal the modus operandi of a company willing to everything, including restart a war in May 2012 and doing business with rebel groups, to invade the park and exploit the oil that lies in its depths.

When von Einsiedel reached Rumangabo to start the recordings, he met Melanie Gouby, a young French journalist who works in eastern and central Africa, and who had been investigating closely the “rare” movements of the company SOCO International in the region and, especially, its intentions in the national park in the Democratic Republic of Congo. “I´ve started investigating SOCO on my own. I´d been living in Congo for a year and I was interesting on the park, which is a major institution here in Congo and I knew about its exploitation. Just some months after I started investigating, I met Orlando and we discussed working together. He already knew about SOCO and he wanted to document that on his job”, tell me Melanie at 10am in Buenos Aires and 5pm in Nairobi (Kenya).

Melanie and all the team behind Virunga

The interest of a director to show through the screen a current problem and the valuable work of a journalist to release the news that few want to talk about, was the perfect combination to make Virunga one of the best documentaries of recent times. The reason? After working in several short films, Von Einsiedel managed to make a feature film that meets dramatically with the characteristics that define the documentary genre. Presence on the scene, investigation by specialized journalists, access to the different actors involved, disclosure of a reality that many may not know (or chose to do so) and that the world needed was unveiled. But what makes Virunga even more prominent is that that presence, that research, that access to sources, that revelation are done by all possible means in order to reach the goal, while it is known that, at some point, is done by playing with fire. Almost the same fire with which the British company of exploration and production of oil plays doing business with the M23 rebel group to access, via war, the national park.

Hidden cameras with company, government and M23 representatives generate a constant expectation and suspense in the spectator, while engaged in as a witness of what is showing. Dialogues, confessions, testimonies that, at times, one should like that they were part of a script and not that there are people in the world in the XXI century that still think so. And there she is, in the night of Congo, with hidden camera under her shirt, to unravel the negotiations of a company that only seeks to maximize its economic goals at the expense of gorillas, nature, and of the own life of local citizens. “All the risk that I took was very calculated. I´ve always met them in environments that I could control. That it´s why we met at a restaurant in Goma where I knew the owner and the waitress, so if something was going wrong, people would be on my side”, claims Melanie and highlights the characteristics of her work: “When you are doing this sort of work, when you are investigating that sort of levels, you always take risk. I appreciate that the film makes look my work really scary and dangerous. But for me, it didn´t feel that dangerous. I think it is easy to say that because it´s my work”.

Virunga does not only meet the characteristics of the genre but is also a true expression of what environmental cinema means. Far from those who believe that the environmental issue is “a thing of hippies” or just means “recycling something of waste”, the documentary shows that the three edges of the sustainability (economic, social and environmental) are intertwined rings that are in constant contact, but also in constant conflict. The park is a victim of armed militias, poachers and corporations who want to exploit the natural resources of the region. The discovery of oil in the national park aroused the greatest temptations of a company to increase its sales in a territory that has been declared by the UNESCO as a World Heritage Site, but also as endangered heritage. There the zoologist Dian Fossey conducted his explorations of primates in the 60s, and even there she died in the hands of illegal traffickers that she had denounced. There live about 200 mountain gorillas of the estimated 800 still exist worldwide. There remains a major ecological wealth of the planet. There today SOCO continues its exploration activities. There Emmanuel de Mérode, a Belgian prince who runs the park, and rangers continue defending the rights of Virunga.

Perhaps without thinking, perhaps with that intention, Von Einsiedel poses a double set of parallels and contrasts to talk about the problem. The emotions that the documentary awakes in the spectator respond to the constant link that seems to exist between humans and gorillas. A song, a tribute, a ritual that is used in the same way to dismiss one of the 180 rangers that were killed protecting animals, and to gorillas, massacred by rebels with the intention that “with no gorillas, who would be interested in taking care of the park?”. Both, humans and gorillas suffer the neglect and violence that characterized the man. Both have in their mutilated hands the memory of the most egregious stages of history or an “apparent human superiority”. Both are orphaned as a result of political problems and economic interests, and they only need one thing: love, companionship, family.

At the same time that, directly or indirectly, one can see that parallelism, the film emphasizes an important distinction: if something has distinguished man from other animals was to have been the only being that until today it is destroying the only planet he has to live. Stunning travelling flying over one of the places with more biodiversity in the world, close-ups of those gorillas´ eyes with hope, the simple and magical sounds of nature at its dawn are contrasted with cameras in hand accompanying journalists in their flight from the battle zone, hidden cameras with little visual quality but amazing investigative content that reveals corruption at all levels, and those fearful rumblings of an armed conflict that seems to be eternal in the Congo. After the hour and a half projection, it seems that eternity combat moves to the spectator into a thoughtful silence, in a process of ask himself what is happening across the world, but what can also happen around his home. Virunga is just the disclosure of environmental, social and political problems that many would prefer to hide and yet today is a dispute between lawyers, a judicial body to continue defending the rights of a World Heritage versus the interests of those who only preferred cash and war at the expense of human and animal lives.

The impact or “discomfort” of the film was such that the actor and recognized for its commitment to environmental activity, Leonardo DiCaprio, joined the project as executive producer so that the movie can reach the world through Netflix, so that everyone could become aware of what was happening in the Africa’s oldest park. But it is still happening. De Mérode was shot in an ambush on April 16, 2014; Melanie did not receive any retaliation by the company but still says “she is looking for a media in which she can publish more about her research”; rangers continue determined on their cause; gorillas still teach us that the only thing that really matters is life and his struggle to continue reproduce to avoid falling into extinction.

“When you come to an instance like the Oscars, your audience expands massively. It´s amazing for the documentary and for the Park as well. It´s means that so many people are watching it and be aware of what is happening in the Park”, says Melanie about the documentary nomination to the Academy Awards. Corruption, research, conservation, suspense and hope are the stars of a documentary that invites us to rethink our role and responsibility in the world; how not matter how younger we are (26 years who is talking and 28 who investigated the problem) something we can do; how from the role that we have (as a director of a documentary, a journalist who investigates, a ranger protecting or just giving hope and love to an orphan baby gorilla who lost everything) we can do anything to “rebuild” a country, a park, a reality. Melanie’s words, from the other side of the world, approach us on principles, values and purposes: “What is happening in the park is a reflection of what is happening in the world. This generation has the responsibility of not doing what elders did and realizing that the way we live our lifestyle, how we consume and how we are destroying our planet has an impact not only on animals but also on the people. People are talking about climate change and that it´s very important to realize we have a unique opportunity; our generation, specially. Because we are young, but we are not that young anymore to take the responsibility. We need to do that, we need to take responsibility against climate change. We need to ask ourselves about how we live everyday according to the vision of the world we want”.

By Tais Gadea Lara

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► [TRAILER] El adelanto del documental Virunga:

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► [DE YAPA] Tais les comparte este video sobre el Parque Nacional Virunga para comprender la importancia de defender su protección:

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¡BUEN LUNES PARA TODOS! Para este comienzo de semana, Tais les deja estas dos consignas: 1. Virunga formó parte del Green Film Fest (Festival de Cine Ambiental) el año pasado en Buenos Aires y ahora se puede disfrutar a través de Netflix. ¿Pudieron verla? ¿Qué fue lo que más les impactó del documental? 2. A partir del documental y, mientras escribía este artículo, pensé en cuántas situaciones de la realidad no nos gustan como son y cómo quizás aún no nos damos cuenta de que nosotros podemos ser agentes de cambio de las mismas. Al respecto, les comparto algunos interrogantes: ¿Forman parte de alguna iniciativa para generar un cambio? ¿Les gustaría hacerlo? ¿Cómo creen que el ser humano puede revertir estas situaciones? PD. Muchachada, yo les digo que me parecía pertinente tener esta nota bilingüe, como sucedió con la de Craig Kennedy, iniciativa que me gustaría mantener, mientras se pueda; le agradezco a Tais por su enorme trabajo e investigación para su artículo; nos reencontramos mañana con el post anti-San Valentín de Historias del corazón; ¡buen comienzo de semana para todos! ¡gracias por leer!

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—> La última vez escribió Matías Rodríguez sobre… WHAT IF y LAS COMEDIAS ROMÁNTICAS

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