Composición: Tema libre (decimoctava entrega)

¡Buen comienzo de año para toda la muchachada! Varios me han pedido un Open Post para poder comentar la entrega de los Globos de Oro que se llevará a cabo este domingo, así que acá estoy cumpliendo con el pedido. Pueden usar este espacio para dejar sus predicciones (y recordar la lista de nominados en este link) y también para seguir recomendando películas con las que se están poniendo al día. Por otro lado, el próximo jueves 15 les dejaré un nuevo post abierto para que debatan las nominaciones al Oscar. ¡Ya se los extraña! Que tengan una excelente semana. 

Llegué tarde

“Search for the past for the bad that is in me 
I’m trying to see if I’ve lost anything 
I stumble upon the fact that nobodies watching 
Now how they ever gonna catch me, boy?
How they ever gonna catch me?” – “Get What You Give” (Mick Flannery)

Los primeros diez minutos de Blue Ruin se terminan convirtiendo casi en un cortometraje mudo, un poco a la manera del prólogo de There Will Be Blood de Paul Thomas Anderson. Así, y a través de una dirección precisa y arrolladora, Jeremy Saulnier da el puntapié perfecto para que el espectador se relacione con Dwight Evans: sus silencios simbolizan el silencio de todos los que se mueven en medio de la soledad más inquebrantable. Saulnier filma espacios vacíos por los que Dwight transita no tanto para completarlos sino para volverlos aún más fantasmales. Tiene sentido una vez que tomamos conciencia de que Blue Ruin es, ante todo, una película sobre la venganza como un acto que jamás concluye. Tiene sentido porque este anti-héroe, uno que se afeita y cambia de ropa como si esto implicara una alteración de su mentalidad y conducta, aprenderá del modo más brutal que esa sed de venganza nunca podrá desapegarse de lo desolador o garantizar que el rompecabezas vuelva al estado previo al cataclismo. Al enterarse de que el asesino de sus padres salió de prisión, Dwight abandona su vida de vagabundo y se propone rastrearlo y matarlo, con la inconsciencia como arma de doble filo. Sin embargo, Saulnier detona los preconceptos de esta suerte de subgénero, y nos muestra un baño de sangre ya en menos de quince minutos, como si el desenlace fuera absolutamente arbitrario (no hay desenlace cuando de un espiral de violencia se trata). ¿Eso es todo? ¿Tan poco duró la dilatación de ese instinto vengativo? Lo que hace a Blue Ruin extraordinaria es cómo lo coloca a Dwight frente a un desfile de criminales quienes van expiando cualquier clase de culpa por ese doble homicidio mediante la acusación sistemática a terceros. ¿Quiénes son, entonces, los verdaderos responsables del asesinato de los padres de Dwight? Como no se trata de una película de acción que descansa en el whodunit, acá es poco relevante el ponerle una cara al accionar, el apegarse a lo concreto, el llamar a las cosas por su nombre. En Blue Ruin lo abstracto va cobrando mayor relevancia a medida que Dwight se adentra – metafórica y literalmente – en un escenario donde el salvajismo se siente, se padece, se hace carne. En consecuencia, las responsabilidades se trastocan, los culpables se relativizan (“the one with the gun gets to tell the truth”) y, llegando al brillante clímax, se anula cualquier chance de catarsis. El trabajo de Macon Blair es simplemente sublime. Con pocas palabras a su alcance, toda la tristeza de su personaje recae en el peso de su mirada penetrante y conmovedora, especialmente cuando se quiebra ante la presencia de su hermana, especialmente cuando arriba al tan ansiado momento de poner la última bala en el último cuerpo. La repetición en loop de “the keys are in the car”, frase que en Blue Ruin representa lo cíclico y fútil que es hacer justicia por mano propia, no sólo es el instante donde la interpretación de Blair se resignifica sino también el instante en el que la historia de Saulnier se erige menos como un thriller y más como un ascético estudio de la oscura condición humana. 

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► [TRAILER] Un adelanto de Blue Ruin de Jeremy Saulnier:

Blue Ruin - Trailer from City Room Creative on Vimeo.

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¡BUEN MARTES, MUCHACHADA! En este post la consigna es que mencionen las películas que no son de este año pero que descubrieron este año, pueden ser más recientes o bien clásicos con los que se pusieron al día o bien aquellos films que pudieron tachar de sus listas de pendientes; ¿cuál consideran que fue la película más importante con la que se encontraron durante el 2014 pero que pertenece a otro año? ¡Dejen sus comentarios! ¡Los leo! Nos vemos mañana con una nueva entrega de LO MEJOR DEL 2014 ;)

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El post del baboseo (versión 2014)

Ya es tradición. ¿Qué exactamente? Que en este post la introducción sea breve y que simplemente mencionemos – ahora dejando fotos y gifs, a diferencia de los links de la edición pasada – todos esos objetos de nuestro baboseo (extiendo la consigna a la música, ya que estamos). Los invito a babosearse de acá hasta mi regreso del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata donde, como ya sabemos, estaré presentando No estás solo en esto. Pero ese es otro tema. No nos alejemos de la cuestión que hoy nos ocupa. Babosearse. Empiecen cuando quieran. Yo empiezo con Jared, porque no podía ser otro. Menos aún después de haberlo conocido personalmente hace unas semanas. Ahora sí, les cedo la palabra. A batir el récord. PD. Nuestra querida Caro Torfano sugirió que echemos más leña al fuego sumando canciones que nos ponen…babosos. Así que tienen eso de tarea también :P - ¡Que se diviertan!

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MENCIONES ESPECIALES:

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¡BUEN MIÉRCOLES PARA TODOS! Finalmente llegó #ElPostDelBaboseo (nueva edición), por ende, ya saben qué hacer - Nos reencontramos el lunes 8 de diciembre cuando arranquemos con el balance de lo mejor del 2014 (vayan pensando frases, escenas, actores, actrices, porque lo cubriremos todo), luego de que pase toda la vorágine del festival; aunque desde ya les cuento que la idea es ir subiendo videos de todo lo que pase allá con la película así que estén atentos a más posts en breve (de paso les digo que estoy bastante nerviosa, así que unas palabras de aliento me vendrían bien porque soy un cúmulo de ansiedad); ¡a babosearnos tranquilos, nos vemos el mes que viene y a muchos los encuentro en Mar del Plata! ¡saludos para todos, que tengan un gran día!

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No soy tu fan

Al hacer un repaso por lo que a mi entender es una involución en la filmografía de Steve McQueen, advertí que el momento en el que se produjo el desencanto (uno bastante abrupto teniendo en cuenta su acotada producción) fue en la transición entre Hunger y Shame. Mejor dicho: fue en lo que se perdió en el camino entre un eslabón y el otro. Hace unos años me explayé sobre cómo el definir una película a través de otra expresión artística podía ser un cliché algo molesto, pero que aplicaba a las intenciones de McQueen. Así, el procesar a Hunger como una gran obra poética no sólo no resultaba descabellado sino que era precisamente lo que la volvía única. Hunger tomaba un suceso histórico y lo miraba desde dos aristas. Una más calculadora y pragmática (la división en actos, a través de la cual el director ya revelaba su profunda conexión con el universo teatral y asimismo nos remitía a Full Metal Jacket) y otra más lírica y bucólica (el hermoso plano final donde la muerte es contrarrestada con la naturaleza a cielo abierto). Sin embargo, cuando McQueen traslada ese proceso metódico a Shame, lo hace ya no tanto para conmover al espectador dándole su espacio de reflexión, sino para aniquilarlo privándolo de cualquier impresión individual. En Shame se me decía que la historia era importante, se me gritaba, y lo que es peor: se me estaba dictaminando cómo yo debía posicionarme frente a un subtexto que de “sub” tenía poco y nada. De ese modo, McQueen pasó a creerse vital para el cine y su tercera película no hizo más que acentuar esa desesperación por una nomenclatura tantas veces bastardeada (perdón, Andrew Sarris), como lo es la de “autor”. En 12 Years a Slave los gritos de desesperación de Solomon Northup son equivalentes a la voracidad de McQueen como cineasta, quien incesantemente parece estar filmando “en voz alta”. Recuerdo ese último plano de Hunger y pienso en cuánto dista del último de 12 Years a Slave, porque en el espacio intermedio el realizador perdió al Bresson que llevaba dentro y estableció con el espectador un relación unilateral. No quiero que me digas que así debo sentirme. Dejame que, como tantas otras veces en cine, simplemente yo lo sienta.

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► [ESPECIAL] Para los que disfrutan de su cine, les dejo un interesante repaso por la filmografía de Steve McQueen:

Steve McQueen (2008 - 2013) from Hello Wizard on Vimeo.

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¡BUEN MIÉRCOLES, MUCHACHADA! En este día, una sola consigna vinculada al análisis de directores y sus filmografías e involuciones: ¿cuáles son esos directores que o bien los decepcionaron o que simplemente no les gustan en absoluto? Los invito a delimitar cuándo se produjo el momento de ruptura con esos realizadores que sí prometían; ¡es hora de hacer catarsis en este post! ¡Nos reencontramos el lunes, que tengan un excelente día!

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“¿No te gusta Zoolander?” – “Adiós para siempre”

Como el post de ayer lo puso en evidencia, no hay aspecto del cine más enriquecedor que los debates que se desprenden del mismo, debates que colaboran a replantearnos aquellas opiniones que parecían inalterables. Siguiendo esa temática, me parecía interesante que abordemos la polémica ya no tanto desde el análisis más formal y/o sesudo sino desde lo lúdico. Por ende, llegamos a este post que les venía prometiendo desde hace un tiempo. Todos los cinéfilos tenemos esos puntos débiles que, al ser golpeados por una sentencia ajena, ponen a prueba nuestro nivel de tolerancia. ¿Qué frases nos resultan simplemente inadmisibles? ¿Con qué percepciones no podríamos concordar nunca? Yo voy con Zoolander. Porque una vez, en plena cita, alguien atinó a hablar mal de la película de Ben Stiller y mi decepción fue indisimulable. Ahora los leo a ustedes, quiero conocer cuáles son sus “relax”, esos disparadores que desatan, como le pasó a Derek, su más sentida furia. ♦

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 *GRACIAS A LOS RESPONSABLES DE LA FANPAGE ADIÓS PARA SIEMPRE POR ESTE FLYER COSTUMIZADO:

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¡BUEN MIÉRCOLES, MUCHACHADA! En este día, la consigna es que mencionemos esas opiniones cinéfilas  - que pueden llegar a ser impartidas por nuestro entorno – que nos harían decir “ADIÓS PARA SIEMPRE”; espero sus comentarios, estimo que este será otro de esos posts lúdicos para el recuerdo; por otro lado, les cuento que la semana que viene voy a estar cubriendo el Festival Internacional de Cine de las Tres Fronteras desde Misiones; por lo tanto, les dejaré un Open Post ya que me será imposible actualizar con normalidad; ¡gracias por la paciencia eterna, hay muchas novedades en el futuro, se los prometo! ¡Nos reencontramos el lunes 27!

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NUESTRA REACCIÓN ANTE ALGUNOS COMENTARIOS IMPERDONABLES…

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