La peor película para…evitar traumas

Esta película puede resultar una extraña elección para la consigna de hoy. Por lo general, uno tiende a asociar traumas cinematográficos con géneros más específicos y a priori exponentes del espanto (terror, suspenso, etc.) y, sin embargo, a veces las experiencias más traumáticas son las que están ligadas a lo factible. En este sentido, Jude es una obra completamente descarnada. No había otra forma de adaptar la novela de Thomas Hardy (escritor por quien tengo una particular debilidad, como ya he compartido en otro post) que abrazando la tragedia, que moviendo el relato con pisada firme, nunca en puntas de pie. Jude cuenta la relación maldita entre dos primos que se atraen, en primera medida, desde lo intelectual. Que se saben distintos y se enamoran por ello. Ese factor maldito, trágico, traumático, se vincula con el hecho de que ninguno puede superar sus obstáculos individuales para sentirse cómodos en el compañerismo pero que, una vez que deciden ignorar la condena social y finalmente emprender una vida juntos, son castigados del modo más cruel y absoluto, haciéndoles perder en un segundo todo lo que tardaron años en cimentar. La escena final de la película me afectó esencialmente por el contraste brutal entre ese período de luminoso cortejo iniciático y ese reencuentro en el cementerio, con nieve alrededor y la culpa poniendo una pared entre Jude Fawley y Sue Bridehead. Todo es frío, todo es agónico, todo es oscuro. Era muy chica cuando vi Jude – y cuando luego leí la novela -, pero aún hoy, reviendo y releyendo, parezco encontrarme siempre con lo mismo: la dolorosa asimilación de lo irreversible. ♦

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 ► [ESCENA] Uno de los pocos momentos luminosos de Jude:

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¡Hola muchachada! La consigna de este viernes es: Mencionar aquellos films sobre los que se refieren generalmente usando la expresión “esa película me traumó mucho”; ¿cuáles son y por qué les afectaron tanto? espero sus comentarios y, como siempre, nos reencontramos en la canción de sábado; ¡que terminen muy bien la semana! ;)

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La última vez hablamos sobre la mejor película para… QUEDARTE PENSANDO

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La peor película para…encontrar una moraleja

“…all of my trains, my life spent away, in the dark of my veins; oh, nothing can stay…”

“¿Sabés que son todas putas, no?” le dice Caleb (un extraordinario Adam Scott) a su hermano Peter (Alex Frost). Caleb busca erigirse como un abanderado de la misoginia cuando, en realidad, cinco minutos antes de esa misma charla estaba llorando, no haciendo preguntas retóricas. Llora cuando está solo, un poco cumpliendo con ese axioma de que cuando nadie nos ve es cuando nos permitimos estar al desnudo. Llora porque lo dejó una mujer. Al menos parece que es por eso. ¿O es que hay otros motivos? The Vicious Kind es la segunda película de Lee Toland Krieger quien, como haría posteriormente con Celeste & Jesse Forever, carga las tintas sobre los miedos, los deseos y las limitaciones de sus personajes, cercándolos al punto de la identificación extrema. Sin embargo, y en contraposición a aquella película más luminosa, en The Vicious Kind no hay un solo momento apacible, todo se va tornando oscuro, pesado, agobiante, a medida que el viaje de Caleb con su hermano avanza y a medida que el propio Caleb es expuesto a todo aquello que asegura detestar. Su aparente determinación por llevar una vida despreocupada – mostrada de modo brillante por Scott en detalles como su mirada cargada de tristeza o sus encuentros sexuales reminiscentes a los de Patrick Bateman de American Psycho – se traslada al anómalo vínculo que lo une con Emma (Brittany Snow), la atractiva y frágil novia de su hermano. Desde el primer contacto visual entre ambos que atestiguamos, que sabemos que esa “clase viciosa” de la que habla el título de la película no alude a un vicio per se sino a un grupo de gente que se mueve en los márgenes porque no tiene las herramientas (ni la voluntad) como para encajar en otro lado.

“A veces la gente hace cosas que sabe que están mal, pero las hace de todas maneras. Porque hacer lo correcto sería demasiado doloroso”. Esa frase sintetiza el film, concentra las imposibilidades de quienes hacen del vicio una suerte de culto. No por falta de inteligencia: por exceso de autoconocimiento. Por lo tanto, Caleb sabe que se siente atraído por Emma y sabe que quiere otro de esos encuentros sexuales/casuales con ella, por más que pretenda escudarse en un ideal de falso romanticismo (“look at me, I sleep in my freezing car all night…just with the hope that I’ll be able to see you”), por más que sea consciente de que, ante todo, está el bienestar de su hermano. El punto más fuerte de The Vicious Kind es cuando focaliza en Caleb y lo mucho que dicen esos gestos, como el caminar incesante y frenético que no es más que el reflejo de su propia mente en ebullición. Porque creemos que efectivamente se debate entre lo “bueno” y lo “malo”, pero lo primero que vemos es que la decisión la tomó mucho antes de contemplar las alternativas. Que el analizar las opciones no es más que un modo de poner a descansar su conciencia. La película de Krieger – y la interpretación de Scott – es apabullante. No hay consuelo, no hay redención, no hay grandes gestos, no hay mensajes esperanzadores, no hay perdones, ni olvidos, ni nada estridente. Lo apabullante, si se me permite la paradoja, proviene de cómo Krieger se queda fiel al lado de Caleb, alguien que parece anhelar la trascendencia, pero que siempre termina en un mismo punto: el de no poder cambiar, el de pensar en ideales, porque eso es más sencillo que hacerse cargo. Como él mismo lo dice: “Have you ever been in love with the idea of someone? Say there’s someone in your life, and you know you can’t be in love with them, you don’t really know them…maybe you know that you’re not right for them…no, you know that whatever it is you’re feeling is really just an attraction towards and image of that person you’ve created in your mind”.

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 ► [TRAILER] Algunos momentos de The Vicious Kind:

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Se termina la semana y lo hacemos con dos consignas: 1. ¿Cuáles son las peores películas para encontrar mensajes “positivos” que no necesariamente las hacen repudiables sino, como el caso de The Vicious Kind, atípicas e interesantes de analizar? ¿Hay algunas con protagonistas inmorales que les hayan resultado atractivas?  2. Por otro lado, ¿qué films recuerdan que hayan tenido moralejas, subtextos o reflexiones algo discutibles?; como siempre, los leo a todos; ¡buen viernes! ¡nos reencontramos mañana con una canción!

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La última vez hablamos sobre la mejor película para… RECORDAR LA ADOLESCENCIA

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La peor película para…calmar la ansiedad

 “They’ve drummed the miraculous out of you, but you don’t want it to be like that; you want the miraculous; you want everything to still be new.” – Tim Tharp (The Spectacular Now)

Este blog siempre encuentra la manera de atravesar mi vida cotidiana, más allá del momento mismo en el que lo escribo, más allá de la interacción con todos ustedes, más allá del tiempo en el que me dedico exclusivamente a él. Voy a tratar de explicarme. Hace ya varias semanas que vengo con ganas de explayarme sobre la nueva película de James Ponsoldt, The Spectacular Now, específicamente sobre la necesidad imperiosa de verla, y sobre la necesidad imperiosa de leer la novela en la que se basa. Sin embargo, la volví a recordar ayer, precisamente cuando me hallé mencionando sin cesar el blog. La situación fue la siguiente: una amiga que es periodista y profesora de un terciario me invitó a hablarle al curso acerca de los pormenores de la crítica de cine. Lo cierto es que pasé una hora y media en el aula, y solo la primera parte hablé sobre mi profesión; la hora restante la ocupó el blog y su comunidad. Antes de irme, y en un interesante ida y vuelta con los alumnos, uno de ellos me preguntó algo que hasta entonces solo había escuchado en las películas (o en alguna que otra entrevista laboral): “¿Qué te ves haciendo en diez años?”. No supe qué responder, pero sí recuerdo lo primero que pensé: “quiero verme haciendo algo”. Eso me llevó a hablar un poco de Clementine, incluso sin nombrarla, más bien explicando mi identificación con cualquier persona o personaje que no funciona si no tiene una meta a corto o largo plazo. Y cuando me refiero a que el blog atraviesa mi cotidianeidad, me refiero a que al hablar con ese curso sobre eso que decía Jesse de lo mucho que ama “los deseos en permanente renovación” volví a pensar en The Spectacular Now y en cómo quería compartir un extracto del libro en este espacio y en ningún otro. “It doesn’t matter if it’s real, it never does with dreams. They aren’t anything anyway but lifesavers to cling so you don’t drown. Life is an ocean, and almost everyone’s hanging on to some kind of dream to keep afloat” escribió Tim Tharp. Esas palabras que dice Sutter Keely, el protagonista de esa historia coming of age, se ajustaban perfectamente a esa renovación de los deseos. Es cierto que los mismos muchas veces operan como salvavidas, es cierto que amortiguan golpes, que nos mantienen a flote. Pero también es cierto que no están solo sujetos al mañana, que los sueños, los planes, los proyectos, no tienen únicamente una connotación por el futuro y en el futuro. Supongo que por ese motivo – además de por su director, y los jóvenes pero extraordinarios Miles Teller y Shailene Woodley – estoy ansiosa por ver la adaptación de Tharp. Porque alude a cómo cuando un gran deseo se concreta, todo cobra una inmediatez que nos lleva a poner en duda lo efímero de la felicidad. En el instante del disfrute, el ahora está en primer plano, bello, creciente, radiante: espectacular.   

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 ► [TRAILER] Un adelanto de The Spectacular Now:

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 ► [ESCENA] Shailene Woodley y Miles Teller en un momento del film de James Ponsoldt:

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Este viernes, tres consignas: 1. ¿Cuáles fueron las películas que esperaron con mayor ansiedad para que se estrenasen y cuáles están esperando en la actualidad? (off topic: pueden nombrar series también, desde ya) 2. ¿Son de tachar días en el calendario ante el inminente estreno de un film que tienen muchas ganas de ver? 3. Por último, quisiera saber en qué casos valió la pena la espera y en qué casos se decepcionaron por haber anticipado mucho algunos films que no estuvieron a la altura de sus expectativas; como siempre, dejen sus comentarios que quiero leerlos! ¡Buen finde para todos! ¡Mañana les dejo una canción!

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La última vez hablamos sobre la mejor película para… VER EN UN AUTOCINE

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La mejor y peor película para…jugar al dígalo con mímica

*Delirante post propuesto por: Ezequiel Saul

Lo primero que me viene a la mente para escribir hoy es: “ufff, qué seguidilla de posts hemos tenido”. Así de llano, simple, coloquial. Las lágrimas que varios derramamos hablando de Jesse y Céline en relación a nosotros mismos (y todo lo que implicó ese reencuentro) se multiplicaron luego, con sus definiciones sobre el blog. Bueno…no solo con eso. Con saber que las palabras de ustedes van a integrar el libro del blog. Saber que hasta en lo más concreto que puedo tener en mis manos, también van a estar ahí acompañándome. Ya me quedé sin modos de dar las gracias y no sonar redundante. Todo lo que me expresaron es para imprimir y poner en un cuadro. Una vez remarqué lo infrecuente que es encontrar en un espacio virtual comentarios extensos, dado que la rutina impide que uno se explaye con tranquilidad. Sin embargo, ustedes lo hicieron de nuevo. Me atrevo a parafrasear otra vez a Thom y su “It’s gonna be a glorious day, I feel my luck could change” y decir que el jueves 4 de julio de 2013 fue un glorioso día. Estoy abrumada por sus palabras. Por lo tanto, va de nuevo, porque nunca es suficiente: gracias. Y para secarnos un poco las lágrimas les dejo ese post, con consigna sencilla y juguetona (?). Es hora de volver a ponernos lúdicos y ahí arriba están los pósters de mis respuestas a la pregunta de este viernes. Titanic, la más fácil para gesticular. Los edukadores, un poco más complicada. Pero basta de mí. A ver qué me cuentan ustedes.   

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 ► [VIDEO] “Dígalo con mímica” en When Harry Met Sally:

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¡Buen viernes para todos! La consigna de hoy, simple: ¿cuáles son las mejores y peores películas para jugar al “Dígalo con mímica”? ¿Han jugado y les han tocado algunos ejemplos difíciles de gesticular? ¡Comenten muchachada! Nos vemos el finde con la canción elegida por Evangelina y la foto que me ha enviado Roy; ¡saludos!  :)

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La última vez hablamos sobre la mejor película para… ver con tu padre

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La peor película para…ver si tenés alguna fobia

Más allá de mi aerofobia, más allá de lo mucho que las películas catástrofe han influenciado mi reacción en ciertos viajes en avión – lo cual no representa ninguna novedad: el cine, a fin de cuentas, me lleva a resignificar las cosas, o al verlas bajo su lupa, vinculando mis experiencias con aquellas vistas en pantalla grande -, Fearless es una de las pocas obras en tratar las consecuencias de un accidente aéreo desde un ángulo que no me aterroriza sino más bien me conmueve. Posiblemente esto contradiga mi propia respuesta a la consigna de este viernes pero, a pesar de eso, quise rescatar el film de Peter Weir. Quise rescatar el tono del film de Peter Weir. Quise rescatar lo anómalo del cine de Peter Weir. Un cine que se toma sus tiempos para la narración, que evade de manera brillante cualquier lugar común y que, por sobre todas las cosas, acompaña a sus personajes hasta el final, nunca les suelta la mano, volviéndolos enormes, memorables, complejos. Y esto implica que – como sucedería en la posterior y ciertamente incomprendida Capitán de mar y guerra -, al director le importe menos ser efectista y más introducirnos en una suerte de letargo (aquí sin carga peyorativa), como si estuviésemos todo el tiempo inmersos en un microclima. Por esta razón, Fearless no alimentó tanto (o solamente) mi fobia a tomar un avión como sí despertó inquietudes sobre la existencia, sobre la culpa, sobre el lugar que ocupamos en el mundo y sobre el rol que a veces nos adjudicamos (o que nos adjudican los demás).

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► [ESCENA 1] El accidente de avión de Fearless, una de las tantas grandes películas de Peter Weir:

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► [ESCENA 2] Ahora sí, para relajar un poco, una hilarante secuencia de ¿Y dónde está el piloto?:

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¿Son fóbicos a algo? ¿Cuál es la película que mejor representa/refleja una de sus fobias? Por otro lado, quisiera saber si hubo films que los “traumaron” o que generaron tal impacto en ustedes que han cambiado algunas costumbres por culpa de ellos (puede pasar :P ); espero sus aportes y los invito a proponer otro “La peor/mejor película para…” para un viernes futuro; ¡nos vemos mañana con otra canción más! 

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La última vez hablamos sobre la mejor película para… inspirarse para una fiesta de disfraces

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