The End of the Tour: Mi cuerpo es una jaula

“Everybody is identical in their secret unspoken belief that way deep down they are different from everyone else” – David Foster WallaceInfinite Jest

No sé si alguna vez se preguntaron qué es lo que hacen, consciente o inconscientemente, para sentirse un poco más extraordinarios dentro de la vorágine de rostros de la que formamos parte y a la cual contribuimos para forjar su uniformidad. Lo extraordinario para algunos puede ser la constitución familiar, la particular mirada de un hijo. Sin embargo, el acto de llevar a ese hijo a la plaza y ver cómo muchos otros padres están ejecutando la misma actividad nos vuelve a meter dentro de la vorágine. Lo extraordinario para otros puede ser realizar un viaje, planearlo con dedicación, pisar una calle que meses atrás les parecía tan lejana, la misma calle que transitada por unos cuantos pares de pies más que, iguales a los otros, también hallaron esa intersección con la persistencia de la búsqueda, el ahorro, la famosa prepotencia del trabajo. El trabajo, ese que a veces nos ayuda a considerarnos especiales, nos alimenta, aunque parcialmente debamos mantenernos dentro de una jaula (“my body is a cage” diría Win Butler), ya que el desviar mínimamente la mirada para estar al tanto de lo que hace un-otro-que-hace-lo-mismo nos vuelve a privar de la unicidad. Al apartarnos de las generalizaciones, al focalizar en las tareas mundanas, nos encontramos con cientos de gestos que otros tantos hacen a la par nuestra (minutos antes, minutos después), gestos como lavar la ropa, limpiar una mesa cubierta de polvo, recoger del piso rastros de un plato roto, cambiar las toallas del baño, apagar la luz del velador. Entonces, ¿qué tiene todo eso de especial, qué es lo que erradica la sensación de vacío ante esa multiplicidad de acciones idénticas, qué es lo que nos devuelve la certeza de que podemos hacer una diferencia aún con esas condiciones preestablecidas? Paradójicamente, creo que es en la hermandad donde uno puede toparse con el consuelo, donde uno puede pensarse/volverse extraordinario. Que tanto vos como yo formemos parte de la multitud puede lograr que yo me sienta menos sola en mi solipsismo, que yo advierta que no soy la única persona que le teme a la intrascendencia, a la invisibilidad. Así, tomo noción de que mi vida no se desarrolla de modo aislado, y de que la convivencia (cuando implica conexión) es el antídoto ante el pánico por creer que, en la vorágine de la repetición, lo que yo hago no tiene réplicas, no modifica a un otro, no cambia nada. David Foster Wallace, doce años antes de quitarse la vida, escribía sobre la noción de camaradería social en su obra maestra Infinite Jest. Su descripción de esos ideales de profunda singularidad son menos el reflejo de un hombre ilusionado que el de uno desilusionado. “Creemos que solo nosotros amamos el ‘nosotros amamos’, creemos que solo nosotros necesitamos el ‘solo nosotros’” explica Wallace con ese alto control de la semántica, con la yuxtaposición de significados de los tiempos verbales, los pronombres, y sin olvidarse de hacer esa salvedad que, dentro de esas más de mil páginas de su libro, resalta como ninguna. “J.D. sabe lo que es sentirse solo, así que vos no te detengas a lamentarte, a meditar en la razón por la cual sos uno más que el resto, pensá que eso no va a cambiar, que siempre vamos a ser una cara en la multitud”. Wallace recibió el inevitable mote de heredero de J.D. Salinger – entre muchos otros autores con los cuales se lo emparentó -, por lo cual estaba bien al tanto de que incluso pergeñando algo único como Infinite Jest, no podía escaparle a las comparaciones. Wallace parece Proust. Wallace parece Pynchon. Wallace parece Salinger. Wallace, por su condición de ser mortal, estaba inmerso en ese universo de reglas de comparación, de reglas de unificación, de reglas de homogeneidad. Wallace formaba parte de esa jaula. En otro gran episodio de Infinite Jest uno de los personajes reflexiona, a partir de la necesidad de otro individuo por documentar con fotografías los buenos momentos (o la fama como sinónimo de los mismos), acerca de una de las grandes mentiras esparcidas en nuestro mundo. “La fama no es el escape de la jaula”. Su interlocutor le retruca: “entonces estoy atrapado de igual modo; si soy famoso o si tengo envidia de quien lo es; no hay salida”. Su aseveración es disipada con otra: “tenés que considerar que el hecho de escapar de la jaula seguramente requiera que seas consciente de la misma”. Dentro del enorme caudal de palabras de Infinite Jest - tantas y tan complejas, tantas y tan fascinantes -, me resuena el adjetivo “consciente”. Y sé por qué. Porque es difícil serlo. Es difícil convertirse en eso. Es difícil negarse a la atractiva tibieza que produce la filosofía del solipsismo.

“David, esto es lindo, pero no es real” le dice David Foster Wallace (Jason Segel) a David Lipsky (Jesse Eisenberg) en The End of the Tour, la cuarta y más perfecta película de ese artista de lo desprolijo que es James Ponsoldt. El David más “extraordinario” para el mundo se refiere a cómo pasó de estar confinado en un psiquiátrico por una depresión aguda a estar confinado en un avión que lo está llevando a Minneapolis, la última parada de la gira promocional de Infinite Jest. El David menos “popular” le hace ver, desde cierta ingenuidad por no ser él mismo una persona depresiva, el gran salto que dio, la radical transformación de su vida de la “infama” a la “fama”. Sin embargo, para Wallace ese reconocimiento crítico, ese éxito, esa veneración generalizada es meramente “linda” porque no le hace contrapeso a las voces en su cabeza. Para Wallace, ese avión en el que viajan es otra jaula más, como lo era su habitación durante el período de internación y como lo serían todas esas librerías en las que se detendría sin ganas de convertirse en orador de su propia obra, de explicarse, de recibir esas preguntas de respuesta fácil que a tantos les interesan porque a tanto les gusta hacer perfiles sellados de un personaje, etiquetarlo (¡Wallace es el nuevo Thomas Pynchon! ¡Wallace es el nuevo J.D. Salinger! ¡Wallace es el nuevo Marcel Proust! Etcétera, etcétera, etcétera), en lugar de tirarlo abajo y construirlo desde las imperfecciones. En este sentido, uno podría pensar que tanto Lipsky en su artículo para Rolling Stone devenido libro Although of Course You End Up Becoming Yourself (una frase que dice Wallace y que el escritor brillantemente descontextualiza para el título del registro de ese road trip) como Ponsoldt con su película están haciendo exactamente lo mismo. Ninguno de ellos se queda con las comparaciones, ninguno de ellos escupe clichés (definir a Wallace como “la voz de una generación”, aunque cierto, es otro modo de encerrar a los GenExers), ninguno de ellos defiende la pulcritud. Tomemos como ejemplo uno de los fragmentos más conmovedores del libro de Lipsky, aquel en el que describe cómo era ese otro espacio/jaula compartido con Wallace. “Cuando pienso en ese viaje nos imagino a David y a mí en el asiento delantero de su auto. Ambos somos tan jóvenes. Él quiere algo mejor de lo que tiene, y yo quiero precisamente eso que él tiene. Ninguno sabe el destino de su vida. El auto huele a tabaco masticable, soda y cigarrillos, y la conversación que tenemos es la mejor que tuve en mi vida”. Donald Margulies, en su brillante adaptación, omite de ese fragmento lo que Wallace y Lipsky escuchaban en el auto (R.E.M., quienes musicalizan el trailer, importante aditamento) y decide quedarse no con el Wallace empírico sino con el Wallace que transformó la existencia de Lipsky, con el Wallace visto a través de los ojos de ese joven ambicioso que se autodenominaba escritor para desagrado de quien detestaba esa misma clase de autoproclamación (“yo valoro mucho mi condición de ser un ser regular” le espeta Wallace), con lo más mundano que existe: el aroma inconfundible de un instante ídem. No es la primera vez que una obra de James Ponsoldt transpira, vive, es libre. En The Spectacular Now, el sudor en la remera de Aimee Finicky por estar bajo el rayo del Sol en una fiesta se hermana con el sudor visible en el cabello de Wallace que se le cuela por los bordes de su inamovible bandana, suerte de elemento poderoso, de herramienta que lo ayudaba – como sus perros, como su afiche de Alanis Morissette – a combatir el pánico que le generaba el sentirse un fraude por las enormes expectativas que Infinite Jest había suscitado. Eso mismo le atrae a Ponsoldt, la convivencia de lo ordinario con lo extraordinario en un mismo individuo, el cómo el hombre que concibió tamaña novela era el mismo que cantaba “You Oughta Know”. En su prólogo a Infinite Jest, Dave Eggers también reposa en esa contradicción. “David es de Illinois, es un hombre normal, regular, ordinario, y esta es su obra extraordinaria, su logro irregular y nada normal, algo que nos va a sobrevivir a todos, pero que va a ayudar a que las personas nos entendamos entre nosotras, que entendamos qué sentimos, cómo vivimos, qué nos regalamos mutuamente y por qué”. Fiel a su objeto de estudio, Eggers escribe en primera persona del plural para reconfirmar lo que Wallace auguraba en Infinite Jest. “Solo nosotros creemos que necesitamos el ‘solo nosotros’” y lo cierto es que no. Todos formamos parte de esa broma infinita que es el moverse entre los rostros, entre pares, e incluso entre pares que poseen el mismo nombre.

A medida que el tour va llegando a su fin, Lipsky en particular y la película de Ponsoldt en general van alterando su visión de Wallace, se van aproximando a un conocimiento (conocimiento que nadie jamás alcanzará, claro) de su persona menos periodístico y más humano. En consecuencia, se suscitan los choques de egos que el realizador muestra con una sutileza afín a su mirada (que Wallace le pida sucintamente a Lipsky que sea “un buen hombre” está diciendo mucho sobre los recelos naturales entre dos personas inconformes e inseguras), y se suscita también un enfrentamiento final desatado por la omnipresencia del grabador y la pregunta obligada de un periodista que ya quiere dejar de serlo. El miedo de Lipsky antes de indagar en la posible adicción a la heroína de Wallace se manifiesta a través de la temblorosa voz de Eisenberg, perfecto en el momento de interpretar cómo es tan fácil confundir los límites entre la objetividad y su contraparte. Sin embargo, es Segel quien con un devastador monólogo termina definiendo a Wallace mejor que nadie y quien más hondo cala. Según Wallace, su adicción no pasaba por la heroína o por el alcohol. Su adicción era la televisión y el consumo por inercia del flujo de información que lo detenía en una suerte de hoyo negro (pre-explosión de Internet y las redes sociales), sumada a su aversión ante la eventual evolución de la tecnología. Su adicción implicaba moverse dentro de la misma jaula una y otra vez, esa que tiene la forma de la depresión, estado del que era consciente pero del que no logró soltarse. “Cuando estás en un edificio y las llamas se te acercan, el miedo a caer y morir te parece la alternativa menos terrible, pero eso no significa que estás queriendo la caída sino que estás aterrorizado por las llamas” escribió en Infinite Jest. Esa vívida y gráfica metáfora de la depresión no omite al otro sino que lo incluye en la ecuación: “La gente puede gritarte ‘no, no te tires, esperá, aguantá, no lo hagas’, porque nadie puede entender la caída, tenés que haber sentido personalmente el encierro y las llamas para comprender cómo el miedo va mucho más allá del pánico al caer”. Margulies adapta esa analogía y, con un Lipsky rodeado de libros de Wallace y semidormido en un colchón (lo cual es un guiño a las pocas copias que tiene en su casa de su novela The Art Fair) y el autor de Infinite Jest apareciendo en el umbral de la puerta, los pone en contacto por primera vez sin un grabador de por medio. “Es horrible sentirse así, por eso no creo que ninguno de nosotros podamos cambiar, yo sé que todavía tengo esa parte de mí y supongo que estoy tratando con mucha fuerza no dejar que me maneje”. Cuando Wallace deja la habitación, Lipsky agarra su anotador y escribe esas palabras confesionales con velocidad, seguramente ya siendo consciente de que ese fragmento no será parte del artículo de Rolling Stone sino de su próximo libro, ya siendo consciente de que esa metáfora no puede ser extraída de una obra que, como Infinite Jest, haría sentir acompañada a mucha gente, precisamente lo mismo que a él le sucedió con Wallace: “esos días con él me recordaron lo que se siente estar vivo; en lugar de hacerme escapar de la vida cotidiana, me metió en ella; y si pudiera hablar con David ahora, le diría que me hizo sentir menos solo”.

Fragmento de Although of Course You End Up Becoming Yourself de David Lipsky

Mientras suena la melancólica música de Danny Elfman, Jason Segel baila, como lo hacía Wallace, en una iglesia bautista. “¿Por qué?” le había preguntado Lipsky antes, todavía en búsqueda de la respuesta de color, cuando la respuesta verdadera no estaba demasiado lejos: estaba en las páginas de Infinite Jest. “Me gustaría ser la clase de persona que puede disfrutar de las cosas en el momento en el que las hace, en lugar de siempre mirar para atrás y arrepentirse por no haberlas disfrutado entonces” escribió el autor. Antes de que los Tindersticks hagan propias las palabras de Stephen Malkmus con su cover de “Here” de Pavement (“last time was the best time I spent”), Wallace se mueve junto a los demás bailarines amateurs, con la bandana puesta y una sonrisa en su rostro. La sonrisa puede bien decirnos que Wallace conoció destellos del disfrute del presente que tanto anhelaba pero también puede estar hablando de que ser un rostro más en la multitud no está mal y que ser hermanados por el solipsismo tampoco. “Como tu escritura es personal, leerte es otra forma de conocerte” le dice Lipsky a Wallace en The End of the Tour, una película igual de transparente y honesta que la prosa de ese autor que creía que todos nosotros estamos acá para vivir en las polaridades: “podés moldearte o podés quebrarte, en el medio no hay mucho más”. 

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*ENTREVISTA CON JAMES DAHL, PRODUCTOR DE THE END OF THE TOUR

James Dahl, productor de The End of the Tour

¿Cómo llegó el proyecto de The End of the Tour a tu productora, Modern Man?

Yo soy un admirador de David Foster Wallace y de Infinite Jest en particular. Leí ese libro en un momento en el que necesitaba inspiración y funcionó como un elemento de catálisis porque me envió de vuelta al mundo, a pelearla, fue una experiencia significó muchísimo para mí. Por otro lado, desde el punto de vista de la prosa, no había leído un libro tan excitante desde Lolita de Vladimir Nabokov, me electrificó completamente, lo variada que era su prosa, cómo cambiaba su voz desde un capítulo a otro, y además me habló a nivel personal. Creo que Wallace estaba sintiéndose como mucha gente de mi generación, justamente éso es algo que se discute en la película, y yo me conecté con ese sentimiento en el libro. Por eso siento una enorme gratitud hacia Wallace. También pasé mucho tiempo con sus textos, tuve la posibilidad de leer el manuscrito de Infinite Jest, su diccionario, sus anotaciones, sus diarios, su biblioteca personal, algo increíble, increíble. Pasé alrededor de dos años leyendo todo sobre él y fue un enorme placer hacerlo. Asimismo, yo tenía un contacto frecuente con la productora Anonymus Content y con Matt, otro de los productores del film, por ende, cuando el libro de David Lipsky Although of Course You End Up Becoming Yourself llegó a nuestros escritorios antes de ser publicado fue genial porque era un libro sobre alguien que había pasado tiempo con David Foster Wallace y que pudo conocerlo más íntimamente, así que eso fue algo providencial, Lipsky es un brillante escritor y yo me enamoré de ese libro. Por lo tanto, fue algo orgánico que todos nosotros termináramos llevando adelante esta película y en ese sentido creo que Donald Margulies era la mejor persona en el mundo para escribir el guión

En tu texto “My Wallace, Your Wallace” escribiste que ustedes, como productores, estuvieron mucho tiempo “golpeando puertas para convencer a la gente de que valía la pena contar esta historia”. ¿Cómo fue ese proceso?

Una película como esta, sobre dos hombres hablando en un auto, y siendo uno de ellos un autor norteamericano no demasiado conocido, aún con dos estrellas en el proyecto, no iba a ser algo sencillo de “vender”. La sensación era que no había demasiado amor hacia David Foster Wallace y que la historia no iba a poder traspolarse bien al cine, pero eso era algo por lo cual no podíamos culpar a quienes se ocupaban del marketing y de promocionar el film por fuera de Estados Unidos, era entendible en cierto modo. Sin embargo, pasó algo muy interesante el día en que todos estábamos pensando que no íbamos a poder terminar la película con el presupuesto que teníamos, cuando todos armaron sus mochilas y se fueron a sus casas. Esa noche en Internet salieron alrededor de cien artículos sobre el proyecto en distintos portales del mundo, así que de la noche a la mañana advertimos que efectivamente había un feedback, un amor por la película, así que ésa fue la motivación que necesitábamos para volver a la mesa y empezar a producirla

James Dahl presentando el film en el Sundance Film Festival de Hong Kong

¿Cómo fue la etapa de casting? Jason Segel terminó siendo el actor perfecto para interpretar a Wallace pero me imagino que no debió haber sido la primera idea

Jason está increíble en la película, sí. Nosotros inicialmente estábamos buscando lo que todo el mundo llama “actores serios”, intérpretes más dramáticos, pero a veces uno se enamora de ciertas ideas que no puede explicar cuando está produciendo una película. Es algo similar a la compra de una casa, vos te tenés que visualizar a vos mismo en esa casa o departamento, tenés que tener tu corazón ahí. Eso fue un proceso interesante en The End of the Tour, porque los dos actores elegidos tenían que dar un salto de fe, era un gran desafío, una gran responsabilidad interpretar a esos escritores. Vimos a un par de actores primero, pero o no tenían tiempo para el rodaje o bien no estaban demasiado interesados en la historia. Luego el manager de Jason leyó el guión y nos dijo que deberíamos considerarlo para interpretar a Wallace y si bien nos dio un poco de dolor de cabeza al comienzo, nos duró solamente un minuto el prejuicio de que era solo un actor cómico. Es gracioso cómo a veces tu instinto puede fallarte tanto. Cuando lo conocimos a Jason y nos sentamos a hablar con él y vimos lo inteligente que era y el amor que sentía por el proyecto…no pudimos haber encontrado un escenario más ideal. Ahora no me imagino a otro actor como Wallace

Jason tiene una gran escena sobre el final, cuando se acerca a la habitación de Lipsky para decirle cómo se siente, cómo es vivir con depresión

Esa escena es mi favorita también, es lo que se denomina “escena one-on-one”, fue realmente increíble

¿Cuánto tiempo les llevó el rodaje en total?

The End of the Tour se filmó en un período de veintiséis días, en Minnesota, Nueva York y en el Mall of America. Yo estuve muy involucrado en el rodaje, no hubo un día que haya estado ausente de la filmación

Jason Segel y Jesse Eisenberg en el rodaje de The End of the Tour

En el prólogo a Infinite Jest, Dave Eggers dice que tenés que comprometerte con su lectura de manera exclusiva para poder terminarlo, ¿pensás lo mismo? Se percibe un sentido de comunidad entre quienes leyeron la novela

Absolutamente. Se trata de un libro que por momentos es muy pesado, con muchas palabras complejas que necesitan de un diccionario al lado, te tenés que divertir buscando significados todo el tiempo, observando cómo Wallace elegía cada específica palabra para cada fragmento en particular, sumado al gran sentido del humor que tiene. Yo al pasar las primeras cien páginas sentí que estaba siendo beneficiado por algo, que me estaban premiando por mi nivel de compromiso, porque es una lectura difícil. Cuanto más esfuerzo le pongas a Infinite Jest, más recompensa vas a obtener

Sí, de hecho Eggers señala que el libro no tiene ni una sola oración perezosa

(risas) sí, eso es exactamente lo que yo sentí al leerlo

En la película, Lipsky dice que vos no agarrás de la batea un libro de mil páginas porque escuchaste que el autor es un tipo común, sino que lo agarrás porque es brillante. ¿Qué otros autores pondrías en esa misma categoría en la que se encuentra David Foster Wallace?

Es difícil elegir, pero diría que Graham Greene, estrictamente desde el análisis de su prosa

¿Podrías contarnos un poco sobre el próximo film que vas a producir, Lioness con Ellen Page?

Seguro. Es un proyecto que me entusiasma mucho, como su directora, Reed Morano, quien es una gran persona. Deberías ver su ópera prima, Meadowland, la cual escribió y filmó tras haber sobrevivido cáncer, de hecho ni bien pudo digerir sólidos, empezó a producirla. Es una verdadera artista y tiene un tono único, una visión del mundo y del cine muy particular. Nosotros estábamos buscando a una directora para Lioness, yo quería que fuera una mujer quien la dirigiera por lo que cuenta el film, y Reed me mandó su “mood piece”, con música y fotos alusivas a la historia, y me voló la cabeza, porque noté que ella veía el proyecto con mis mismos ojos. Luego de conocerla directamente no tuve dudas. Vamos a empezar a filmar en abril con Ellen, a quien queremos mucho, es una actriz divertida, muy inteligente y perfecta para el papel. Ella y Reed hacen una buena dupla

Última pregunta pero no por eso menos importante: ¿cómo definirías a James Ponsoldt como director?

Diría que es un director de actores, obtiene actuaciones extraordinarias porque exprime el talento al máximo

Sí, las interpretaciones de sus películas son todas muy naturales

Coincido totalmente. Por otro lado, no puedo imaginarme a otro director para The End of the Tour, porque era un gran desafío para James: una película sobre dos personas hablando. Él la hizo mirable. La escena previa a nuestro momento favorito, aquella en la que ambos están en el living discutiendo, es muy larga y con mucho diálogo, es una que necesitaba dinamismo, tenía que estar viva desde todo ángulo posible y ése fue un logro de James. Este film podría haber sido imposible de ver en otras manos, pero no al haber estado en manos de James. 

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*INTERVIEW WITH JAMES DAHL, PRODUCER OF THE END OF THE TOUR

James Dahl, producer of The End of the Tour

How did The End of the Tour come to you and your production company, Modern Man?

I was an Infinite Jest and David Foster Wallace zealot, I read that book at a time I needed sort of an inspiration and that book did act as a catalyst, it sent me back to the world and to fighting again, so it meant a lot to me that experience. Also, on a prose level, I’ve never read anything that exciting besides Vladimir Nabokov’s Lolita, and when I read that book it electrified me, what kind of a writer David was, how varied his prose was, how different his voice was from one chapter to another, and also the themes really spoked to me. I think that he was feeling what a lot of people in my generation were feeling too, which is discussed in the movie and I connected to that feeling in the book. So I felt like a sense of gratitude towards Wallace. I spent a lot of time with is writing, I got the chance to see the Infinite’s Jest manuscript, his dictionary, his notations, his personal library, his journals, amazing amazing stuff. I spent a couple of years learning a lot about him and it was a pleasure. Also, I had a relationship with the production company Anonymous Content and with Matt, who is another producer in the movie, so when David Lipsky’s Although of Course You End Up Becoming Yourself book came to our desk before it was published, it was a pleasure for me, because it was about this guy who spent time with David Foster Wallace on a personal level. So that was an unbelivable experience, and I think Lipsky is a wonderful writer and I fell in love with that book so it became like a natural, organic thing that all of us started wroking on the movie, and Donald Margulies happened to be the best person in the world to adapt it

In your piece “My Wallace, Your Wallace” you wrote that you guys, as producers, were “banging on doors to convince people the story was worth telling on film”, what was that like?

A film like this, about two guys talking in a car, with one of them being an american author that maybe people didn’t know was a big challenge, specially in terms of selling it to the foreign market, even with two stars attached to it. The feeling was that there’s wasn’t that much love for David Foster Wallace and that the story wouldn’t translate very well, which of course you couldn’t blame them for that. Until we experienced an actually very interesting moment when we couldn’t figure out how to make the movie for the budget that we were being offered, and everyone closed their backpacks and went home thinking that it was over and that night the story broke about the film, and it ran in like a hundred new sourcers online with different takes on it. So overnight we got the news that there was a feedback, a love for it, and so the next day everyone came back to the table and that was what needed, the motivation to start making the movie

Infinite Jest by David Foster Wallace – Art by Corrie Baldauf – Website: http://corriebaldauf.com/

And how was the casting process like? Jason Segel is perfect for the role, but I’m asuming not many people thought that beforehand

He was amazing. We initially were going with what everyone calls “serious actors”, like dramatic actors, but in the process of casting you fall in love with certain ideas. It’s like shopping for a house, you’ve got to see yourself in that house or apartment, you have to be invested. That was an interesting process because it was a huge leap of faith for the actors, a huge challenge and responsabilty to play those roles. We saw a couple of actors but either they weren’t available or weren’t that much interested in the project. Then Jason’s agent read the script and told us that we should consider him for the role and at first it was kind of head-scratcher, it took us a minute to see this comedic actor in this role and it’s funny how sometimes your instincts can be so wrong because I couldn’t see it first but once we met, and talk to him and saw how intelligent he was, and the love he had for the story, it was the perfect scenario. At this point, I cannot imagine any other actor playing Wallace

Jason is great in one of the last scenes of the movie, when he goes to Lipsky’s bedroom and tells him how he feels, how he is living with depression

That is also my favourite scene, we call it “scene one-on-one”, it was really good

How many days did the shooting take overall?

The End of the Tour was shot in a period of twenty-six days in Minnesota, Mall of America and New York, I was really involved with it, I was on set every day

Jason Segel and Jesse Eisenberg in the shooting of The End of the Tour

In the prologue for Infinite Jest, Dave Eggers says that you have to commit almost exclusively to the book in order to finish it, do you also believe that? That there’s a sense of community amongst people who read it?

Yeah, absolutely, it’s a very dense book at times, there’s a lot of words, you kinda have to love looking up words in the dictionary and finding out their meanings, you have to appreciate the use of his great vocabulary and how he chose every word for a very specific reason and his sense of humor on top of everything. The feeling that I had from reading the first hundred pages was how rewarding it was for me as a reader that level of commitment, because it’s difficult. The more work you put in Infinite Jest the more you get out of it

Yeah, Eggers also wrote that there’s not one lazy sentence in the book

(laughs) Yeah, that is exactly what you can feel while reading it

In the film, Lipsky says that you don’t read a thousand pages book because you heard the author is a regular guy, you do it because he is brilliant. Which others authors would you put in the same category as David Foster Wallace?

It’s difficult to choose, but I would say Graham Greene, but just from a prose point of view

Can you talk a little bit about the next film you are producing, Lioness, with Ellen Page?

Sure. I’m really excited about our director, Reed Morano, she’s a great human being, you should see her first film Meadowland, she wrote and shot that film right in the heels of surviving cancer. As soon as she was able to eat solid food she went right back to the producting process. She’s a an artist and has a very unique tone and a very unique view of the world and movies. When we were looking for a director for Lioness, I knew I wanted a female director because it was appropriate for the story and when Reed sent me her “mood piece” with music and photos it absolutely blew my mind, the tone, the vibe, she saw the story the same way I did. And once I got to know her, there wasn’t any doubt really. And now she’s gonna direct Lioness and we are gonna start shooting with Ellen on April, we love Ellen, she’s smart and funny, perfect for the role and makes a great team with Reed

Last but not least: how would you define James Ponsoldt as a director?

I’ll say his an actor’s director, he gets performances out of actors that are remarkable and takes their talents to the maximum level

He gets very natural performances

I totally agree. And I also can’t imagine another director for The End of the Tour, because it was a very challenging thing for him to do: a movie about two guys talking in a car basically. He made it watchable. The scene prior to the one we both like, when they’re in the living room and they start fighting, that was a very long scene with a lot of dialogue that needed to be dynamic and had to be alive from lots of different angles and that was James’ achievement. This film could have easily been impossible to watch in the hands of someone else, but not in James’ hands. ◄

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► [TRAILER] Algunas imágenes de The End of the Tour:

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► [DE YAPA] La brillante entrevista que Charlie Rose le hizo a David Foster Wallace (dividida en cuatro videos):

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¡BUEN MIÉRCOLES PARA TODOS! Para el post de hoy les dejo dos consignas: 1. Por un lado, que se explayen sobre The End of the Tour y el cine de James Ponsoldt 2. Por el otro, me gustaría saber si, como le pasó a David Lipsky, tuvieran la posibilidad de entrevistar a un escritor (vivo o ya fallecido) por quién optarían y qué le preguntarían; nos reencontramos mañana en los jueves de balance para elegir Las mejores escenas del 2015; ¡hasta entonces, muchachada! ¡gracias por leer, como siempre!

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Hoy habla con Cinescalas…Vanessa Saba

Lelia: What happens now?
Tony: What happens? Um, what do you mean, “what happens now?”
Lelia: I mean, do I stay with you?
Tony: Stay with me? Um, stay with me. Do you mean live with me?
Lelia: Yes
Tony: Do you want to?
Lelia: No. I want to go home

Shadows

En ocasiones, los movimientos corporales son el reflejo más irrefutable del daño que puede hacer el paso del tiempo en una relación tormentosa. Blue Valentine muestra esto a través de las manos de Cindy rechazando las caricias de su marido Dean en un hotel que Derek Cianfrance filma con la misma incomodidad y asfixia que padecen sus personajes. En Like Crazy, por otra parte, los ojos de Anna se abren y se cierran mientras Jacob la abraza en la ducha y ella intenta aprehender un recuerdo para que el presente sea menos presente y más pasado, más cercano a esa locura bien entendida y más alejado del vacío emocional. Sentir algo, lo que sea, pero sentir. En 10,000 Km, Alexandra y Sergi finalmente se reencuentran tras un año de distancia geográfica pero, paradójicamente, sus cuerpos denotan una brecha irreconciliable. Estas tres películas, en un punto herederas del cine de John Cassavetes, no solo se concentran en ese terreno intermedio en el que se toma la decisión de largarlo todo o quedarse para empezar de nuevo sino que también, como diría Federico Moura, obligan al espectador a convertirse en un testigo oculto de esos intercambios ásperos, “espiando sin discreción como un voyeur en vacaciones”. En la reciente edición del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata tuve la posibilidad de ver en la sección Panorama el film peruano Ella y él, dirigido por Frank Pérez Garland y co-escrito por él y su esposa, Vanessa Saba, además protagonista junto a Giovanni Ciccia. Una pareja con identidad anónima – aquí no hay nombres, solo pronombres – intentan que su vínculo no se desmorone a pesar de que sus vidas están signadas por traumas familiares que les impiden superar fobias, restricciones, miedos para así funcionar “normalmente” y obtener un canónico final feliz. Aquí abajo comparto mi entrevista con Vanessa, quien brinda una de las mejores interpretaciones del año como “ella”, una mujer que al desprenderse de su familia está deseando, con muchos traspiés, construir la propia.

¿Quién tuvo la primera idea para el guión, vos o Frank?

Yo tuve una idea muy chiquita pero que estaba muy alejada de lo que finalmente fue el resultado. Pensaba mucho en contar la historia de una pareja a través de canciones y con muy poco texto. Lo hablé con Frank y me dijo que le gustaba pero que estaba más interesado en sacar las canciones y escribir algo juntos. Así se armó una dinámica de escritura muy relajada, cada uno escribía por su lado y luego nos juntábamos para hacer correcciones y decidir qué sacar y qué dejar. Hubo un período de conversaciones muy extenso

¿Cuánto tiempo les consumió el delinear personajes, teniendo en cuenta que ambos acarrean muchos conflictos?

Nos llevó bastante tiempo justamente por eso. La película se filmó en el verano de 2013, pero mis charlas con Alex sobre la misma arrancaron dos años antes del rodaje, así que invertimos mucho tiempo en intercambios sobre el guión y sobre los personajes, porque si bien ellos son las figuras centrales del film, también los queríamos mostrar interactuando con otras personas que hubieran tenido una fuerte incidencia en esos conflictos. Justamente esos traumas que ambos sienten nos obligaron a ir para atrás, a concebir las dos familias, porque en un punto Ella y él es más un estudio sobre eso que una historia de amor

Eso te iba a comentar, es una película sobre cómo los traumas familiares afectan una dinámica de pareja

Eso mismo, tú lo has dicho exactamente como es. Si te lo pones a pensar es un tema muy interesante porque la familia siempre se quiere mucho a pesar de todo, a pesar de los choques. Cuando eres más grande y creces y empiezas una relación, si todavía tienes mochilas es más complicado que se genere una dinámica pacífica. Si no te sacaste ese peso siendo chico, construir algo nuevo de grande, en los cuarenta, es extremadamente complejo. No todo el mundo puede formar una nueva familia bajo sus propios términos

¿Por eso fue que se optó por un final abierto, como si los personajes estuvieran diciendo “así somos, empecemos algo con estas limitaciones”?

Sí, de hecho es un final abierto porque no sabemos qué les va a pasar pero para Alex y para mí el desenlace de la película era el comienzo de la historia de ellos, todo lo previo estaba vinculado al quebrar barreras, con él diciendo “este soy yo”, con ella expresando lo mismo, delimitando términos, con la idea de aceptación circundando. En realidad, es por eso que no se puede hablar de un final feliz a secas. Es un final feliz para ellos, acorde a sus circunstancias

Desde el comienzo del film la más expuesta emocionalmente es ella, mientras que de él no sabemos demasiado hasta que se acerca el final, ¿eso siempre se mantuvo inamovible en el guión?

Me parece que eso siempre estuvo pautado pero te diría que como algo inconsciente. Al escribir yo los fragmentos de ella, creo que la puse más al descubierto como sin quererlo. Por el contrario, Frank hizo muchas observaciones “de género” en cuanto al personaje de Giovanni y ahí pensamos que podía ser atractivo que hubiera un cierto enigma a su alrededor, sobre todo porque se trata de un personaje mucho más contenido que el de ella

En ese aspecto, ustedes cuidaron muchos los detalles, a él lo vemos sobresaltado en ocasiones festivas como Navidad o su cumpleaños, sin saber bien la causa

Sí, esos detalles fueron los que ocasionaron una identificación con los espectadores que se acercaron a hablarnos del film. Recuerdo que un chico nos comentó que a él le pasaba eso en su cumpleaños también, que el hecho de [SPOILER A CONTINUACIÓN] haber perdido a sus padres le ocasionaba un sentimiento de culpa tan grande que no podía disfrutar de esa clase de instantes celebratorios, y que la pasaba muy mal por eso

Desde el punto de vista actoral te tocaron escenas muy duras, ¿recordás alguna en particular que te haya costado más que otra?

Mi personaje está cargado todo el tiempo, así que todas las escenas fueron difíciles pero hubo algo que me sucedió que no me lo esperaba. Yo hace veinte años que soy actriz y por primera vez me fue complejo ponerme en la mente de mi personaje porque, al haber escrito el guión y al ser productora, a mi cabeza la costaba atravesar el proceso actoral. Me fue confuso porque a pesar de haberla escrito a ella, no podía definirla, estaba en una especie de nebulosa. Hasta que ahí me cayó la ficha. “Esa nebulosa es ella” pensé. Ella no sabe quién es, no se ha encontrado aún, y creo que intuitivamente absorbí eso mismo

Creo que el acierto está en que la vemos perdida desde la primera escena pero no se sobreexplican los motivos

Sí, eso fue algo a lo que le prestamos mucha atención. Aparecen otros personajes que tiran algunas frases sobre ellos, pero que no detallan sobremanera sus conflictos. Ingresan para dar un mínimo de información, nada más. Por eso tampoco les quisimos poner nombres a los protagonistas. Son particulares y universales. Todos estamos un poco locos si lo piensas, todos hemos pasado por situaciones similares, aunque las anécdotas no sean calcadas

Toda la película se desarrolla a partir de viñetas de la relación amorosa, ¿cuántas quedaron afuera?

Teníamos muchas escenas que finalmente decidimos sacar de la película porque atentaban contra la intención de la historia. Es decir, eran dramáticas pero en extremo y Ella y él es un film que es más bien íntimo, en el que no hay cabida para secuencias caprichosas. Una vez que se determinaron esas viñetas, todo el proceso de filmación fue muy veloz, duró alrededor de tres semanas

¿Tuviste margen de tiempo para improvisar con Giovanni?

No, no improvisamos, solo tuvimos muchas conversaciones sobre nuestros personajes y algunos ensayos, pero también porque estábamos acotados de tiempo y de presupuesto. Esta película se filmó con 25.000 dólares, con un equipo pequeño que hizo un enorme esfuerzo, que cobró por debajo de lo que cobra habitualmente, porque creyó en el proyecto, porque era algo realizado entre amigos, comunitario, honesto. De hecho me sorprendió que en Perú se haya quedado más de cinco semanas en cartelera teniendo en cuenta que no es un film para nada comercial

¿Cómo se enteraron de que iban a formar parte del Festival de Mar del Plata?

Alex recibió la noticia y me despertó a los gritos (risas). Él conocía mucho sobre el perfil del festival y tenía muchas ganas de formar parte de él, aunque lamentablemente no pudo viajar para presentar la película conmigo

¿Qué sentís ahora al verla?

No suelo verla. Solo el comienzo y el final. Me sigue dando mucho pudor verme y, peor aún, escucharme, pero me encanta a la salida de las proyecciones hablar con la gente, eso es lo bueno de una película como esta, que tiene objetivos que exceden su desempeño en taquilla

Sí, eso se nota, en relación con la cualidad honesta que mencionabas, es una película que apunta a generar identificación

Sí, por eso nosotros ya somos felices si alguien comparte la experiencia de verla y si a alguien le llega desde algún lugar. Me moviliza cuando logramos eso. A mi esposo le cuesta mucho filmar algo que no sea personal, por eso nos da nervios mostrar la película, porque ambos nos involucramos mucho y cuando una persona se nos acerca y nos dice que se sintió conmovida por lo que vio no puedo evitar emocionarme. 

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 ► [TRAILER] Les dejo el adelanto de Ella y él:

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 ► [CANCIÓN 1] Vanessa Saba interpreta “No me imagino”, uno de los temas del film de Frank Pérez Garland:

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 ► [CANCIÓN 2] “Si no estás”, otra de las composiciones de la banda sonora de la película:

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 ► [GALERÍA] 30 fotos de rodaje de las películas “de dos personajes” mencionadas en el post de hoy:

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¡BUEN MIÉRCOLES PARA TODA LA MUCHACHADA! Como consigna para el post de hoy, me gustaría que nombremos películas centradas en dos personajes para armar una galería alusiva; desde ya, quienes hayan podido ver Ella y él están más que invitados a debatirla; nos reencontramos mañana con los jueves de balance y el turno de Las mejores frases que nos ha dado el cine durante el 2015; ¡a anotarlas! Que tengan un excelente miércoles, ¡los leo! 

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Hoy habla con Cinescalas…Raúl Castillo

Foto Gentileza: Enoch Chan / www.enochchanphotography.com

Recientemente tuve la grata posibilidad de entrevistar a Raúl Castillo, a mi criterio una de las revelaciones actorales de la televisión gracias a la serie Looking sobre la que ya he escrito por acá, y al mismo tiempo una magnética presencia en el cine independiente norteamericano. Me parecía interesante hacer debutar una nueva sección del blog (Hoy habla con Cinescalas) con mi charla con Raúl, una que espero sirva como puntapié para ir sumando otras conversaciones con actores (recordemos que las entrevistas con directores las pueden encontrar todas en este link). Como siempre, gracias por leer. Les dejo la nota en sus dos idiomas (consideré apropiado hacer una traducción, siendo este el tercer post bilingüe del blog) y un audio de la misma para quienes también quieran escucharla. Nos vemos en los comentarios.

¿Qué cualidades de Richie hicieron que te encariñes con el personaje?

Yo creo que el hecho de que Richie sea una persona con principios y un sentido de orgullo muy fuerte. Él es una persona atrevida como se puede ver en el primer capítulo de la serie y alguien que sabe lo que quiere y lo persigue

¿Qué momentos de la serie disfrutaste filmar como Richie y cuáles son aquellos que te gustó ver como espectador?

El que más me gustó filmar fue el quinto capítulo de la primera temporada [N. del E.: "Looking for the Future"], ése fue mi favorito porque era tan íntimo. Estábamos solo Jonathan [Groff], Andrew [Haigh, director del capítulo] y la camarógrafa de la primera temporada. Ese capítulo es el más feliz para mí porque fue algo más personal, y yo estaba muy concentrado en el trabajo. Y por otro lado, como espectador, me encantaron los personajes de Doris y Dom, me gusta mucho su historia en la serie

¿Cómo fue filmar la última escena del programa, en la que Richie le corta el pelo a Patrick?

Ya sabíamos que iba a ser una escena importante, a Andrew le gusta filmar las escenas en secuencia, con la misma continuidad del guión, y a esa la filmamos justamente el día en que ya nos estábamos preparando para irnos de San Francisco. Entonces por eso tiene un sentido sentimental, sumado a que yo tenía un tiempo sin salir en la serie, no había estado en el noveno capítulo y en el décimo solo aparezco en esa secuencia, entonces tenía dos semanas sin trabajar en mi personaje

Es cierto, porque a Richie no lo vemos por un tiempo hasta el momento final

Sí, claro, para mí era como que me había empezado a desenganchar de mi personaje, de lo sentimental que me unía a él, como que se había cerrado una etapa. Fue lindo tener una última escena con Jonathan porque nos llevamos muy bien y tenemos una amistad muy linda, por eso cuando voy a filmar con él me encanta porque sé que va a ser divertida la filmación. Pero esa escena fue muy emocional para él y yo como su pareja en la escena quería apoyarlo, tanto como él quería acompañarme en la última de la primera temporada que a su vez fue muy emocional para mí

Lo acompañaste como partenaire actoral

Exactamente, en ese momento del final de la primera temporada él me apoyó mucho, porque es mi personaje el que se expresa emocionalmente y yo quise hacer lo mismo y fue muy interesante el cambio. Me encantó lo simbólico del final de la serie, todo lo que representa el acto de cortarle el pelo a alguien

Además vos hacés un gesto de rozarle el pelo con la mano muy sutil…

Sí, y como la filmamos una sola vez porque realmente le cortamos el pelo no había oportunidad de repetirla (risas)

¿Ya sabías que la escena iba a concluir con la cámara alejándose? Es una decisión estética hermosa que remite mucho a Weekend

Definitivamente se parece al final de Weekend. Yo no sabía nada de cómo iba a quedar, pero confío tanto en Andrew que lo que él diga yo lo hago, sé que siempre va a filmar algo interesante y respetando el arco emocional que tienen todos los personajes

Raúl Castillo y Jonathan Groff filmando la última escena de Looking

¿Cómo viviste la cancelación del programa? Porque ustedes son como una familia a esta altura

Sí, es un grupo muy unido, nos llevamos como una familia tanto el elenco como el equipo, muchos de ellos son de San Francisco y creo que aprecian el programa porque es íntimo y todos tenemos una muy buena relación. Fue una decisión triste pero a la vez estoy muy agradecido por lo que pudimos hacer, y también por la posibilidad de la película que la vamos a empezar a filmar en septiembre y por todo lo que me ha dado la serie y el personaje de Richie, me ha abierto puertas y ha hecho mucho para mí en lo profesional

¿Cómo es interactuar con los fanáticos, sobre todo teniendo en cuenta que Richie es uno de los personajes más queridos de la serie?

Yo vivo en Nueva York y estuve viajando mucho el último año, pero cuando me reconocen y me hablan, se comunican conmigo como si yo fuera Richie y ahí es donde se nota en la manera en la que se conectaron con el personaje, lo quieren mucho y de un modo muy sincero. Soy muy afortunado porque la gran mayoría de los televidentes lo ven a Richie con mucha ternura y al mismo tiempo sé que mucha gente joven gay se identificó con el personaje. Como te digo, me siento muy agradecido de haber podido interpretar a un personaje que hace a mucha gente feliz

Además Richie funcionaba como la voz de la conciencia de la serie y eso fomentaba el fanatismo. La primera aparición de Richie como personaje es en “Lorimer”, un cortometraje de Michael Lannan. ¿Ese corto lo filmaron como piloto para luego desarrollar Looking?

Sí, era un corto que al comienzo queríamos que funcionara como propuesta para una película y que luego fue para el piloto de la serie. Michael me había visto en la película Cold Weather y por amigos mutuos se puso en contacto conmigo, me pasó el guión y a mí se me hizo muy interesante. En el corto había solo tres escenas. La primera mostraba a tres amigos que iban caminando por Brooklyn y no por San Francisco, hablando de cualquier cosa y uno de ellos empieza a contar que conoció a un muchacho y que tuvieron una experiencia muy íntima y que excedía lo sexual. En la segunda escena hablan de sus familias, de sus deseos en la vida, y en la tercera escena los vemos vivir en Nueva York juntos. Mi personaje se llamaba Richie pero era más neoyorkino (risas)

Uno de los puntos fuertes de Looking es la naturalidad con la que hablan los personajes de (y en) situaciones cotidianas. ¿Improvisaron mucho o se ajustaban al guión?

Definitivamente nos ajustábamos al guión, estaba todo totalmente escrito. Solo nos dejaban improvisar para empezar o acabar la escena, porque el material estaba muy prefijado ya

Volviendo al episodio “Looking for the Future”, ¿cómo fue la experiencia de filmarlo? ¿Se rodó en una sola jornada o en varias?

Lo filmamos en seis días y me acuerdo muy bien porque el guión decía que en la primera página el personaje de Patrick salía del baño y Richie estaba desnudo en la cama tocando el bajo. Ellos sabían que yo tocaba el bajo y me hicieron tocar algo, pero yo quería que la canción dijera algo de la historia de estos personajes. Me mandaron opciones, y yo pensé en esa canción de Maná [N. del E.: "Oye mi amor"] y luego conseguimos los derechos. Practiqué una semana porque además me daba mucha vergüenza cantar y me puse más nervioso aún por estar al lado de un gran cantante como lo es Jonathan. Pero estuvo muy linda esa semana, vimos muchas partes de San Francisco que no conocía, y es una ciudad tan hermosa, que creo que se refleja en el capítulo. Queríamos mostrar eso que sucede cuando una pareja está empezando a salir, cómo tienen la experiencia de pasar todo un día así juntos, eso es muy común, bien íntimo, algo muy universal. Creo que todos hemos sentido la fortuna de tener una relación romántica en la que uno se va conociendo y se está de a dos todo el tiempo, es algo muy bonito. Por eso me encantó filmar ese capítulo y ver lo que les va pasando a los personajes

Raúl Castillo en Cold Weather de Aaron Katz

“Looking for the Future” tiene ciertas simetrías con “Looking for Truth”, el quinto capítulo de la segunda temporada, que fue escrito por tu amiga de la adolescencia, Tanya Saracho. ¿Cómo fue que llegaron a trabajar juntos?

Tanya y yo nos conocimos cuando yo tenía catorce años, ambos vivíamos en McAllen, un pueblito de Texas. Luego estudiamos juntos en la Universidad de Boston y nos hicimos muy amigos. Cuando se terminó de filmar el piloto de Looking en marzo de 2013, en mayo de ese mismo año nos confirman que HBO quería toda la serie y que íbamos empezar a filmar en septiembre. Una semana más tarde me llama Tanya para contarme que tenía una entrevista con Michael Lannan. Le desee mucha suerte, y a Michael solo le dije que ella era una talentosa dramaturga, pero sabiendo que el puesto se lo iban a dar a quien lo mereciera más. Finalmente ella se ganó la posición, además de que no era su primer trabajo como guionista. Trabajar juntos en Looking fue algo que no hubiéramos esperado nunca, eso de estar en la televisión juntos. Además después me dijeron que en el capítulo ella iba a interpretar el papel de la prima de Richie, Ceci, y al tener nosotros una relación tan especial, porque nos conocemos desde hace tantos años, nos pudimos comunicar de una manera muy directa pero con mucha ternura a la vez. Fue como trabajar con una hermana, y eso creo que se refleja en los personajes de Richie y Ceci

Sí, se nota la confianza en la interacción

Sí, totalmente y además el lugar donde filmamos me recuerda mucho al pueblito donde nacimos y crecimos

Hace un rato mencionabas Cold Weather, ¿qué recuerdo tenés de filmar con Aaron Katz? ¿Te gustaría seguir haciendo cine independiente?

Sí, claro, yo empecé en el cine independiente y me gustaría seguir ahí. En el rodaje de Cold Weather me llevé muy bien con Aaron y con todo el equipo. Yo al mismo tiempo estaba en una producción teatral en Nueva York de una de mis obras, y en medio de los ensayos volaba a Portland, filmaba unos días allá y regresaba. Así tuve varias semanas de ir y venir. Aaron trabaja de una manera muy parecida a la de Andrew Haigh: confía mucho en el actor y no le gusta sobrecontrolar todo. La pasé muy bien la película, y además tengo una gran amistad con Cris [N. del E.: Cris Lankenau, el protagonista del film]

Además de actor sos dramaturgo, ¿en qué momento encontrás tiempo para escribir y cómo está siendo recibida tu reciente obra, Between You, Me & The Lampshade?

Ahora acabo de regresar de Chicago donde se está presentando mi obra. Lo que sucede es que yo aprendo tanto de la actuación cuando estoy en papel de escritor, cuando observo a los actores hacer su trabajo, y al mismo tiempo cuando participo de un proyecto como actor aprendo de la escritura y de la estructura dramática. Me gusta hacer las dos cosas. Claro que con la escritura se necesita de mayor tiempo, se requiere de una rutina, de cierta disciplina. Estoy muy orgulloso de la obra y la están recibiendo muy bien afortunadamente

Formaste parte de muchas puestas teatrales, ¿tenés un cariño especial por alguna?

No, siento un cariño por todas porque todos los personajes tienen algo, es como que entablás una relación con cada uno de ellos y llegás a quererlos, a empatizar, y hasta cierto punto te llenan de vida. Por eso cuando los tenés que dejar es como un duelo. Sí te puedo mencionar a La Escuela de las Américas, del dramaturgo José Rivera, quien escribió el guión de Diarios de motocicleta. Es uno de mis dramaturgos favoritos, y esa obra fue presentada en el Public Theater de Nueva York

Raúl Castillo como Richie Donado Ventura en Looking

¿Cómo fueron los primeros contactos con el mundo artístico? Leí que formaste parte de una banda punk

(risas) Sí, de muy niño dice mi mamá que jugaba con los muñecos de Star Wars y de G.I. Joe y que les hacía actuar escenas. Más tarde me empezó a gustar escribir historias cortas y a los once empecé a tocar el bajo y a estar en grupos. Me gustaba el hecho de estar arriba del escenario y presentar algo para el público. Luego gracias al teatro de la escuela me dieron una beca para la universidad, y como yo era de un pueblo tan pequeño quería ir a una ciudad más grande, quería conocer Nueva York. Terminé estudiando en Boston, pero desde la universidad que mi familia me apoyó mucho y desde entonces que no he dejado de trabajar

Ahora se viene la película de Looking, muchos fanáticos de la serie en Twitter me pidieron que te pregunte cuánto tiempo aparecerá Richie en el film, aunque estimo que todavía no hay nada concreto

No, no hay nada, se empezó el proceso de guión recien ahora, pero no debe haber mucho más para contar

¿Qué otros proyectos hay en el futuro?

En mayo tengo otra película para filmar en Estados Unidos, una producción independiente de una directora que me gusta mucho. El film se llama In Radio City. Como te dije, Looking y Richie me han abierto muchas puertas y se van presentando oportunidades, ojalá que siga todo así

¿Qué impacto crees que tuvo Looking en la comunidad gay? Porque la serie fue única en ese aspecto, casi todos sus protagonistas son gays y se naturalizó ese hecho

Sí, eso es algo que me llama mucho la atención. Tengo una cuenta de Instagram, la única red social que tengo, y mucha gente me manda mensajes, muchos muchachos y muchachas de pueblos chicos que no tienen historias en las que se puedan ver reflejados, y que me cuentan cómo Looking tuvo un impacto fuerte para ellos. Porque la gente joven de pueblos chicos generalmente no tiene la posibilidad de ver personajes que reflejen sus experiencias, y por eso espero que Looking los haya ayudado en ese aspecto. Cuando la cancelaron me sorprendió la cantidad de personas que se expresaron, que manifestaron su pena, porque era un programa muy importante. Yo estoy de acuerdo con eso, no hay nada como este programa en la televisión y es una lástima que ya no esté

Sobre todo porque uno siente que los personajes no se agotaron

Exactamente. Pero ojalá la serie les pueda abrir más puertas a otros programas similares. 

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*INTERVIEW WITH LOOKING’S RAÚL CASTILLO (ENGLISH VERSION)

Which qualities made you fall in love with Richie’s character?

I think that the fact that he is someone with very strong principles and a sense of pride. He is also very daring as you can see on the first episode of the show. He knows what he wants and he goes after it

Which moment of the show did you enjoy filming the most as Richie and which one did you enjoy watching as a viewer?

The one that I liked filming the most was the fifth episode of the first season, “Looking for the Future”, is my favorite one by far because is so intimate. There was Jonathan, Andrew and myself. It is a really happy episode because of that intimacy, and I was really focused on the work. On the other hand, as a viewer I really enjoyed watching Doris and Dom’s storyline

How was it like filming the last shot of the series, when Richie gives Patrick a haircut?

We knew beforehand that it was going to be a very important scene, and Andrew likes filming the scenes as the story unfolds, respecting an order, and that one was actually shot the day we were getting ready to leave San Francisco. That is why is so sentimental, and also I wasn’t working in the show for a few weeks, because Richie wasn’t featured in episode nine and barely in episode ten, only in the final minutes, so I hadn’t been working on my character for a while

That’s true, because we don’t see Richie for almost two entire episodes until the very end

Right, so I was like detaching from the character, from all the sentimental bond that tied me to him, leaving that part of me behind, like closing a chapter. It was nice to have one last scene with Jonathan because we get along so well and we have a great friendship, that’s why I like working with him so much, because I know for a fact that is going to be a really fun ride. That last scene was very emotional for him and I wanted to be there, to support him, as he did in the last episode of season one., in which my character was very emotional as well

You gave him support as the co-participant of that scene

Exactly, specially since he was there for me in the last season, when Richie expresses himself very emotionally, I wanted to be there for him in that sense too. It was very interesting. That scene is really simbolic, specially with the haircut and all its meaning

You do a perfect gesture of touching his hair briefly, is a very powerful and subtle detail…

Yeah, and since we only got the chance to shoot it once I had to be very focused, there were no do-overs (laughs)

Did you know how that scene was going to play out visually? The camera pulls away from the action in a very Weekend-like decision

It’s definitely close to Weekend in that regard, yeah. I didn’t know anything, but I’ve always trusted Andrew and whatever he told me to do, I will do it. I knew he was gonna shoot something in a very atractive way, always having respect for the emotional arc the characters went through

Raul Castillo and Jonathan Groff in the last scene of Looking

When the show was cancelled how did you take it? You guys are like a family at this point

Yeah, it’s a very nice group, we are a family, not only the cast but also the crew, because many of them are originally from San Francisco, so they liked shooting such an intimate show there, and we are all very close and tight. It was a sad decision, but at the same time I’m very happy with the upcoming movie, we start shooting it in September, and I’m also very grateful for everything the show and Richie brought into my life. It opened a lot of doors for me profesionally

How is the interaction with the fans, specially considering that Richie is one of the most beloved characters on the show?

I live in New York and I’ve been travelling a lot in the past year, but when they recognize me, they come up and talk to me as if I were Richie, and that is when I see how much they connected with him, and how much they love him in a very sincere way. I’m very lucky because most viewers see Richie on a tender light, and at the same time lots of gay people saw themselves in him. As I told you before, I am really grateful for having been able to play a character that made so many people happy

Richie was also the voice of reason on the show, and I think that was why he was so loved, every time he opened his mouth, a truth emerged (laughs) His first appareance was in the “Lorimer” short film, shot by Michael Lannan, right? Is there any way to see it?

I don’t think so, no. It was a short film that at first was meant to be like a prototype of a movie and then it became like the foundation of Looking’s pilot. Michael had seen me in Cold Weather and we had mutual friends, he contacted me, handed me the script and I thought it was extremely interesting. In the short there were only three scenes. In the first one, three friends were walking through the streets of Brooklyn, not San Francisco, and talking about some sexual encounter that one of them had, and that turned out to be so much more than that. Then in the second scene they talk about family and live’s golds and then in the last one we just see them living the city. My character was also named Richie but he was more of a newyorker type (laughs)

One of the strongest aspects of the show is the natural way in which these friends talk to each other, was there any room to improvise?

Very little. We took the script very seriously, and said everything that was on the page. We could improvise maybe at the beginning or ending of a scene, but not during one

Coming back to “Looking for the Future”, how was the experience of shooting it? Was it shot in one day or it took several?

We actually shot it in six days. The script said, in the first page, that Patrick comes out of the bathroom and sees Richie naked in bed playing the bass. They knew I play bass so they made me play something, but I wanted to find a song that was related to the character’s feelings. So they sent me some options but I finally chose to do that Maná track ["Oye mi amor"] and then we got the rights. I practiced for over a week, specially because I’m very shy when it comes to singing and I was even more ashamed with such a talented singer like Jonathan beside me. But it was a very nice week overall, we saw many parts of San Francisco that I didn’t know, is such a beautiful city, and we wanted to show that in the episode. We also wanted to show the beginning of a romantic relationship, when you can’t get your hands off of the other person, when you can spend a whole day with them, that is a very universal feeling and it’s a very nice feeling to have. That’s why I loved shooting that particular episode, and also to witness what is happening emotionally to both characters as the day progresses

Raul Castillo and Cris Lankenau in Aaron Katz’s Cold Weather

“Looking for the Future” shares a lot of similarities with “Looking for Truth”, also the fifth episode but of the seacond season, an episode that was written by your teenage friend Tanya Saracho. How did you end up working together on Looking?

Tanya and I knew each other when I was fourteen and we were both living in McAllen, a small town in Texas. Then we went to Boston University together and we became very tight friends. When we finished shooting Looking’s pilot in March, 2013, in May HBO ordered a full season, and we started shooting it in September. A week later Tanya calls me to tell me that she had an interview with Michael Lannan. I wished her best of luck and only told Michael that she was an excellent writer, knowing that whoever was taking that job was going to be the most deserving. And Tanya finally did, and she had written many stuff before that one, she was a consumate writer. Working together on Looking was something that we never expected, the whole being-in-television-together thing. And on top of that they told us that she was going to play my cousin Ceci on the show and since we have such a close and sincere friendship, we talked to each other in a brutal but tenderly way in our scenes. It was like working with a sister, and I think that you can see that closeness in the episode between Richie and Ceci

Oh, yeah, absolutely, the connection you have is palpable on that moments together, there is a lot of trust there

Yes, totally, and we even shot in a town that reminded us of the little town we grew up in together

A few minutes ago you mentioned Cold Weather, a film that I really like; which memories do you have of working with Aaron Katz and would you work in independent cinema again?

Of course I would, that is where I started and where I would love to continue. I had a great time working with Aaron in that movie, and with the whole crew. I was working in New York at the same time with rehearsals of a play I’d written, so I had to travel to Portland back and forth many times for that shooting and it was great. Aaron works in a similar way to Andrew Haigh: they both trust the actors they have and they don’t try to control everything, they let you perform. I had a great time in Cold Weather and I have a nice friendship with Cris Lankenau, the main actor

You are a playwriter as well as an actor, where do you find the time to write and how is your new play, Between You, Me & The Lampshade, is being received?

I just came back from Chicago where my play is being showed. The thing is that I learned from acting when I am writing because I watch the actors do their job, and at the same time I learn from writing by being an actor and learning about the process and the dramatic structure of the scene. I like to do both. It goes without saying that writing takes more time and more discipline. I am very proud of the play and the actors in it and it’s being well received fortunately

As an actor you were part of many theater productions, is there any one that stands out?

Not really, I’m very fond of every play I did because all those characters gave me something. It’s like being in a relationship with each and every one of them, and then having to say goodbye, and going into a mourning period. But I can tell you that I have a very special bond with The School of the Americas, a play that was written by the great José Rivera, one of my favorite writers. That played was shown in the Public Theater in New York

Raul Castillo as Richie Donado Ventura in Looking

How were your first encounters with the artistic world? I read that you were in a punk rock band, is that true? (laughs)

(laughs) Oh, yes it is. My mom said that as a kid I used to play with Star Wars and G.I. Joe fugures and made them act in scenes together. Later I liked writing short stories and at eleven I started playing bass and being in different bands. I liked the fact of being on stage showing something to an audience. Then thanks to the plays I did in highschool I got a scholarship and went to Boston University. Since I grew up in a small town all I wanted was to be in a really big city, I wanted to see New York so bad. My family was always very supportive and since college I didn’t stop performing and acting

Now we have the Looking movie to look forward to. Many of your fans on Twitter told me to ask you about how long Richie is going to be in it. I’m assuming that there’s a lot in the air right now

A lot, yeah. I think the writing stage had just begun so I don’t know much about the story yet, and don’t have much to tell you guys about it

What projects are waiting for you in the future?

On May I’m gonna start shooting a film here in the US called In Radio City, directed by a very talented female filmmaker and then, as I said before, since Looking and Richie opened lots of doors for me, I hope that the opportunities will keep coming

Finally, I wanted to know what impact do you think Looking had on the LGBTQ community? It was a very necessary and important show

Yeah, that is something that never ceases to amaze me. I have an Instagram account, the only social network I use, and lots of people leave messages there, specially young girls and boys that live in small towns and that don’t have many other shows in which they can see themselves in. Looking had a huge impact on them, because small town teenagers and young people really don’t get the chance to see characters that speak to them, so I think Looking helped them in that sense. When the show was cancelled I was really surprised by the amount of support we had. As you say, it was a very important TV show, there is nothing like it, and it’s a pity that is no longer on the air

Specially because you can’t help but feeling that we didn’t fully explore the characters, that there is so much more to tell

Exactly, I do hope that Looking will open doors for other shows with similar concerns. 

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► [ESCENA] Raúl Castillo en Looking:

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► [AUDIO1] La entrevista completa con Raúl:

Entrevista con Raúl Castillo de Looking / Raúl Castillo Looking Interview by Milagros Amondaray on Mixcloud

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► [AUDIO2] Raúl envía un saludo a la comunidad de Cinescalas:

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¡BUEN MIÉRCOLES PARA TODA LA MUCHACHADA! Hoy les dejo dos consignas: 1. Por un lado, quienes quieran volver a hablar sobre Looking y la actuación de Raúl en la serie, son más que bienvenidos a hacerlo; 2. Por el otro, la consigna televisiva del día es que mencionen grandes actuaciones y/o personajes secundarios de series; ¿cuáles son sus favoritos? (no tienen que ser necesariamente actuales); como siempre, leo sus comentarios y los reencuentro el lunes con un post sobre Tootsie de Sydney Pollack y declaraciones de amor del cine; ¡hasta entonces! ¡que tengan un excelente día!

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Julio Chávez: “Se hace de la identidad sexual excesivamente un hecho de identidad”

Julio Chávez, antes de una nueva función de Red en la sala Pablo Neruda del Paseo La Plaza – Foto: Gerardo Viercovich/lanacion.com

Antes que nada, hago una salvedad. Esta es la versión completa y más fiel a la hora y media de charla que tuve con Julio Chávez, en el marco de una nueva función de Red, la obra sobre Mark Rothko que se puede ver en el Paseo La Plaza. La entrevista breve se publicó ayer en Personajes.tv. Sin embargo, no quería dejar pasar la posibilidad de dejarles la nota que yo siento que representa mejor el encuentro. Sin más preámbulos, aquí tienen la entrevista. Gracias, como siempre, por leerme en este espacio.

Vos siempre aludís a la actuación como un espacio con problemas a resolver, ¿cuáles fueron esos “problemas” en cuanto a la puesta de Red?

Siempre un material plantea un inconveniente a resolver. Cuando agarrás una obra de teatro, por ejemplo, esa obra te pregunta “¿cómo me vas a poner?, ¿cómo me vas a tomar?, ¿cómo me vas a expresar?, ¿qué escenografía vas a usar?, ¿qué adaptación va a tener?”, etcétera. Red además es una obra norteamericana, y nosotros no tenemos en relación a Rothko un vínculo como el que puede tener el espectador norteamericano. Tampoco nos interesaba construir un material exclusivamente destinado a idóneos en la materia pictórica o en cuanto a historia del arte, sino para cualquiera. Uno de los problemas principales que tuvimos que enfrentar fue que el material llegue de manera directa al espectador y nos hemos ocupado junto a Daniel Barone de que el guión pierda todos esos ismos o historicidades, para que la comunicación con el público sea más sencilla

¿Hicieron cambios en cuanto a la cantidad de pintores que se mencionan en la obra?

No solamente en cuanto a eso, sino también en referencia a qué era la pintura para el hombre primitivo. En la obra original eso está redactado como si hablase un profesor en la universidad, entonces nosotros intentamos que sea dicho y contado como lo puede contar un ferretero. Yo lo encaré a Rothko un poco de esa manera, lo he querido sacar de cualquier tipo de pretensión estilística y evitar presentarlo embelleciéndolo tan solo por ser un artista o por los hermosos pensamientos que tenía. Lo que quise hacer fue una contraposición entre un hombre verdaderamente dedicado al arte, sensible y exquisito en cierto sentido, y una forma que lo muestre tosco, con modales toscos, que metiera los dedos en el whisky…

…que pida un tenedor para la comida china….

Exacto, y que se manchara al comerla. Él tiene una tosquedad que me interesó mucho construir. Porque si no, y en relación a lo de los problemas a resolver que preguntabas, ¿cómo lo contás a Rothko? Es un personaje conocido, hay fotos de él, hay videos, pero yo no quería hacer una suerte de documental, porque la obra misma pide que vos construyas un rol que se independice de la verdad de lo que era Rothko en la vida para construir un organismo que al material le venga bien. Por lo tanto, ameritaba que nos despeguemos del verdadero Rothko. La obra no cuenta su vida, es una ficción que muestra algunos asuntos que tienen que ver con su producción y con su pensamiento

De hecho, la obra también tiene muchas ironías respecto a cómo se define a los pintores con dos o tres rasgos, con Jackson Pollock como ejemplo paradigmático

Exacto, y Rothko justamente está en contra de eso y le dice a su asistente que es ofensivo que la vida de un artista sea reducida porque la gente cree que lo conoce por tres o cuatro circunstancias sociales. Con eso no se comprende la existencia del ser humano, con eso no se lo conoce. Al decir “Pollock murió muy joven”, “Matisse en su lecho de muerte hizo su gran obra” o “Van Gogh se cortó la oreja y pintó girasoles” estás acotando su existencia

Red además se mueve en las polaridades, deja bien en claro cuál es la distinción entre tener un cuadro para fines contemplativos de tener un cuadro para fines decorativos

Es que está claro que una cosa es el arte y otra la administración artística, no tienen nada que ver. Están en edificios comunicados, pero no son el mismo espacio. Del mismo modo que Rothko dice que Pollock estaba más preocupado por el mundo del arte, pero que también necesitaba pintar. Uno cree que el mundo del arte es la necesidad de pintar y él dice que el mundo del arte es un atentado para que tengas ganas de seguir pintando

Eso excede a lo pictórico, porque se alude a los cambios en las generaciones, al paso de la corona, a cómo una cosa deja de estar vigente por las inquietudes de la gente

Por supuesto que excede al ámbito del arte, porque se trata de lo que es vendible y lo que no es vendible, lo que se compra más y lo que no. Lo que consideramos “lo nuevo” es, en definitiva, algo que el otro compra con más facilidad que lo anterior, ahí esta puesto lo nuevo, como si ésa fuese la distinción. Pero lo nuevo es algo tan difícil de encontrar…porque hacer algo nuevo es realmente complicado y, sin embargo, se considera como “importante” a aquello que despierta deseos de ser consumido ahora

Sucede con algo tan simple como encontrar viejas ediciones de libros

Sí, mirá, yo estoy buscando un libro de Carl Jung y no lo consigo por ningún lado. Me interesa porque él tiene una visión extraordinaria acerca de lo que es el trabajo del artista; afortunadamente las bibliotecas virtuales facilitan el camino pero no es lo mismo

Con todas las actividades que tenés, ¿te hacés un tiempo para leer?

Siempre me lo hago, yo leo y estudio mucho. De hecho, este año me propuse estudiar a la par de trabajar. Yo estoy a cargo de mi estudio y eso no lo abandono, lo mismo las clases que doy y ahora Red, pero me propuse estudiar en medio de todo eso. Estoy haciendo un curso de Historia del Arte dictado por Camila Mansilla, que es un ser de un conocimiento enorme. Todos los años hacemos algún curso de Historia del Teatro, pero este año le pedí que nos aboquemos al arte, así que estamos con eso y estudiando con un grupo El capital de Karl Marx. El otro día me preguntaban qué leía para informarme y dije que hoy por hoy entiendo que para informarse bien hay que leer a Marx, me es fundamental para entender dónde estoy parado, para que cuando me muera al menos puedan decir “de algo se enteró” (risas)

-¿Tenés momentos de ocio? Imagino que no…

No, el ocio es un concepto que no comprendo, sé que es una palabra que muchos dicen, y que es algo que debería tener pero no termino de entender muy bien qué significa

¿Seguís descansando arriba de la máquina encendida? Debe ser imposible no hacerlo cuando en tu trabajo todo se retroalimenta

Es que estoy todo el tiempo en contacto con algo tan hermosamente vital que soy como una especie de ladilla que se mantiene en movimiento porque está siempre sostenida sobre algo vivo. Cuando te digo lo de Jung, es porque leo eso y es diálisis para mí. Cuando me levanté de leerlo me sentí alimentado y no solo por lo que se llama conocimiento sino por entrar en contacto con el pensamiento, que es fundamental, estructural. Estamos hechos de sangre y pensamiento. Por eso cuando salís de esas aguas estás realmente vivo. Por ejemplo, cuando salgo de dar clases, donde me obligo al ejercicio de pensar, yo salgo de ahí y si no me enchufo mi copa de Malbec no puedo bajar porque estoy revitalizado y contento. Entonces, sí, me canso, claro, pero más se cansa quien tiene que estar parado ocho días en un local atendiendo gente. Eso es cansancio, yo me alimento de algo que está al alcance de todos, de la palabra

¿Cómo vivís ese momento de epifanía de encontrar en palabras de un autor un pensamiento tuyo?

Lo vivo con mucho agradecimiento, es una revelación, ése es uno de los momentos en los que no me quiero morir y que me da realmente mucha pena saber que nos vamos

¿Te desespera la falta de tiempo para mirar, leer, escuchar y aprehender todo lo que hay disponible?

Ah, sí, pero yo he tomado una decisión respecto a eso: libro que compro y que durante un tiempo no leo, lo regalo para que circule. Salvo algunos que me compro porque los voy a leer eventualmente, y que van dentro de mis cositas para la vejez: libros esenciales y filmografías de grandes directores. Me estoy armando esa colección. Mi padre, en épocas de escasez, estaba siempre preocupado por lo fundamental. Por eso cuando tenía dinero de sobra compraba medias, crema de afeitar, dentífrico, pomadas, corbatas y pañuelos. Eso lo veía como cuestión de máxima necesidad. Si lo tenía, estaba tranquilo. Bueno, yo ahora me compro libros de historia, pero para eso sí que no tengo tiempo. Eso es el ocio para mí, encontrar un momento para meterme en esos libros

¿Lográs disfrutar de cada actividad que hacés sin estar pensando en lo que hiciste antes o en lo que vas a hacer después?

Sí, yo disfruto, porque todo se va retroalimentando y te vas copiando a vos mismo. De golpe leés a Jung y encontrás que Jung está hablando de la expresión o del presentimiento. Es muy hermoso lo que dice de que el presentimiento es un espejo negro donde se reflejan imágenes que no llegás a ver, y que eso se empieza a iluminar parcialmente a través de la expresión. La expresión es aquello iluminado del espejo que en otro momento fue oscuro. Peter Brook, que no creo que haya leído eso, dice que cuando estrena una obra, el espectador va a ver la parte de la obra que se pudo iluminar y que hay toda una parte más profunda que se quedó en la oscuridad. Vos fijate cómo Jung habla con Peter Brook en la mesa donde me senté yo a leer. Entonces, ¿cómo no voy a estar contento o sentirme vital?

En definitiva, todos los autores en un punto están dialogando entre sí, independientemente de si son o no contemporáneos

Sí, a veces se conocen y a veces no, pero dialogan porque están metidos en las aguas del pensamiento. Uno está en una punta del río y otro en la otra, pero están los dos en el río y de alguna manera se comunican. Por ejemplo, hace poco leía algo de Jung que también está vinculado a Rothko, porque ambos hablan de cómo el artista entra en un especie de deuda en lo social por un motivo u otro, de cómo las pruebas o demandas sociales el artista muchas veces no las cumple porque su naturaleza está desviada a otro espacio. El artista tiene un déficit en lo social, pero es un desequilibrio necesario, porque uno debe cruzarse a un lado o al otro, ya que si hay un espacio espantoso para el artista, ése es el espacio del medio

Sobre todo al estar solo con su cabeza

Sí, y en contacto con un lenguaje que no es el social

¿Cómo te manejás vos en lo social?

Yo tengo un poco de déficit social, pero como ahora soy un oficiante del arte un poco más sólido puedo justificarme (risas). Estoy como más disculpado porque produje una o dos mentiras que han despertado interés, pero cuando tenía esta actitud a los veinte años me decían “¿y vos quién sos?”. Sin dudas tengo déficit social, pero ahora ya no hago esfuerzos ni entro en moratorias, directamente espero que venga el juicio y espero la sentencia (risas)

Foto: Gerardo Viercovich / lanacion.com

Vos te definís como un afortunado por haber encontrado en la actuación tu medio de expresión vital, ¿pensás que la gran mayoría no sabe dónde drenar su subjetividad?

Absolutamente, te diría que el noventa por ciento de la gente no encuentra su medio de expresión, y eso no significa que no hayan sido felices, o que no hayan hecho cosas, o que no hayan sido civilmente extraordinarios, esa es otra cuestión. Vos podés decir que tal fue una mujer hermosa, pero también podés decir que no se expresó, o que solo una parte de ella logró hacerlo

Justamente Peter Brook dice que el arte es un campo que no se termina de explorar nunca

Jamás, porque pertenece al pensamiento y las cosas están pensándose siempre, nunca algo se termina de pensar

En relación a eso, ¿te considerás una persona satisfecha o siempre estás buscando hacer más?

Yo estoy profundamente insatisfecho, soy un angustiado crónico, que no es lo mismo que estar depresivo. Al artista lo que lo caracteriza es lo que hace. Entonces, siempre dice que hace porque quiere volver a su casa y el signo es una manera de evocar ese hogar. Lo dramático es que nunca termina de estar en su casa, es un viaje constante que quiere emprender, es una construcción permanente de una realidad a la que llama hogar y que finalmente no aparece, como sí aparecen construcciones que han ocupado el lugar del acto, del intento de ir hacia el hogar. Yo supongo que lamentablemente alguien que se deprime es alguien a quien no le importa volver al hogar y abandona la labor o se vuelve cínico, que es un espacio de actuación válido también

¿Suscribís a eso que decía Federico García Lorca de que el artista debe necesariamente tener miedos?

Es que yo tengo un problema con el deber o el tener que…

No te gusta generalizar…

No, porque no hay una manera cerrada de hacer las cosas, no hay una condición para que se produzca una obra, siempre alguien te va a decir una u otra, pero hay casos que le escapan a la regla

Red es una obra sobre los puntos de vista, así como el rojo para Rothko significa una cosa, para su ayudante Ken significa otra diametralmente opuesta, ¿pensás que con los actores y sus métodos sucede lo mismo?

Totalmente, y esto data del Romanticismo cuando se decía que el artista debía inmolarse en el interior de su obra. Pero, ¿por qué? No todo el arte tiene esa postura. Poe habla sobre eso al contar cómo escribó “El cuervo”

Sí, con una concepción matemática, hablando de que el arte podía implicar un trabajo también

Claro, él rompe con el mito de que el artista se encierra, bebe, baja una musa y le dicta en el oído palabras, y que uno es un medio. Siempre hay peleas metodológicas entre los actores, como la pregunta esa de si el actor nace o se hace. ¡Qué se yo, idiota! Algunos nacen, otros se hacen (risas). El asunto es que el hecho artístico está vivo por otros motivos, no solo por la formación profesional. Hay actores que trabajan y hay actores que son meramente intuitivos y les va muy bien. Pero también tenés a otros, los que creen que la musa les está dictando algo maravilloso. A esos hay que decirles que vayan callando a la musa porque les está dictando cualquier verdura (risas). Yo he conocido toda clase de actores. Alejandro Urdapilleta se había formado pero al mismo tiempo tenía un talento innato, un duendecito dentro. Además estamos en un medio de mucha envidia, hay resentidos que no estudiaron actuación y que se sienten disminuidos y entonces critican a los que sí estudiaron. Déjense de joder, muchachos. A veces la obra se produce sin explicaciones, por una mezcla de varias circunstancias y eso no significa que no haya que formarse o que la intuición no pueda hacer algo con uno

Hablando de intuición, la misma te falló cuando habías rechazado el papel de Un oso rojo, ¿cuánto te tuvieron que convencer para que lo aceptes?

Mis amigos me dijeron que si no la hacía no me hablaban más (risas). Yo pensaba que no era una película para mí porque había tenido un encuentro con Adrián [Caetano] tan difícil que yo dije que eso no podía ser. Cuando leí el guión me pregunté qué vio este tipo en mí, hasta que Lita Stantic, a quien quiero profundamente, me dijo que lo aceptara. Cuando lo conocí a Adrián pensé que me iba a costar, que no iba a poder hacer ese rol. De hecho, en un encuentro él me dijo que quería ensayar en otro lugar que no fuera mi casa para poder escupir en el suelo, y yo pensé que me estaba diciendo que mi casa era demasiado pulcra y dije “ah, no, acá cagamos” (risas). Después, gracias a Dios, entendí que ni él era tan de una manera ni yo tan de otra. Cuando terminé de filmar la película me sentí muy agradecido con Adrián porque, más allá de nuestras diferencias expresivas o de presentación, es un artista, un hombre de cine, un hombre sensible más allá de su voluntad a veces. Lo respeto y lo admiro mucho. Cuando terminó el rodaje, él mismo estaba sorprendido porque tampoco se imaginaba que yo pudiera hacerlo

Además, esa película es una anomalía en el cine argentino, un verdadero western moderno

Sí, absolutamente, eso es extraordinario. Hace poco volví a ver la escena de la pelea en el bar. Yo en mi vida he pegado, y pensé que me iban a echar de la película cuando vieran que no sabía golpear, pensé que ahí se pudría todo. Hasta que llegaron los de efectos especiales y lo aprendí. Por eso hay que tener cuidado con creer que uno sabe quién es. Uno conoce una parte del paisaje, pero no el paisaje en su totalidad

Hiciste muchas películas “de personaje” y con realizadores independientes, desde Santiago Loza hasta Rodrigo Moreno, ¿vas a volver al cine?

Sí, tengo tres proyectos: uno con Santiago justamente; otro con Matias Lucchesi llamado El pampero, del cual ya tengo el guión y que creo que es lo primero que voy a filmar en enero del 2015; y después también una película con Daniel Barone. Espero que la agenda de para todo eso, porque pienso seguir en gira con Red, sumado a la miniserie de Pol-Ka, todo el año próximo

Muchas escenas fuertes de películas y de tiras que protagonizaste están muy asociadas a la música, desde el Himno Nacional Argentino en Un oso rojo, pasando por un cover de Ricardo Mollo de la canción de su hermano “Soy quien no ha de morir” de MAM en El puntero, hasta todas las canciones de Farsantes

Sí, es cierto, y eso te demuestra hasta qué punto uno no hace una escena solo sino que tiene una apoyadura muy fuerte. En el caso de Un oso rojo, con la secuencia del himno estábamos cagados en las patas porque no sabíamos qué iba a pasar con ese himno, era muy fuerte articularlo en el interior de semejante película, pero esos son los hallazgos de un director, y además esa escena está editada como los dioses

Focalizando ahora en Farsantes, Guillermo Graziani tenía una forma muy particular de enunciar las palabras, ¿ensayabas los guiones en voz alta?

No suelo ensayar en voz alta, pero sí me autoricé a mí mismo a cambiar el texto si lo necesitaba

¿Pusiste cosas tuyas en los guiones de Farsantes?

Sí, porque me parece que el texto es algo vivo que va interpretando y reinterpretándose. En todo aspecto del arte se tiene que intervenir cuando se te da la posibilidad y a mí se me dio esa posibilidad. Obviamente que el texto y la idea eran de los autores pero yo no me ato a palabras fijas porque el autor también está tratando de bocetar un pensamiento y lo que escribe finalmente es un acercamiento a una idea, entonces yo me autorizo a cambiarlo. Además, en el momento de la grabación ese texto tiene que estar, por las circunstancias en las que se graba, muy poco agarrado, tiene que estar suelto en el entendimiento de una situación. Si no lo articulás con tal palabra, lo articulás con tal otra, porque siempre hay alguna más propicia, tenés que aprender a soltar en el acto la palabra aprendida y cambiarla, buscar una alternativa

¿Independientemente del personaje o con el caso de Graziani en particular?

Eso formó parte de la construcción del personaje de Graziani en particular, esa fue mi manera de construirlo, a traves de esa elección de modificar el texto. Por ejemplo, también tomé la decisión de que Guillermo tenga, en relación a su vida sexual y a su hijo, una actitud de mucha advertencia, de que su hijo tenga que respetarlo y comprender esto: una cosa es que sepas mi identidad sexual y otra cosa es que, por saberla, sepas algo más de mí. En verdad, se hace de la identidad sexual justamente un hecho excesivamente de identidad, como si eso fuese la identidad total de uno

Sí, incluso Guillermo le dice a su hijo que su sexualidad es otro aspecto de sus deseos, no el constitutivo

Absolutamente. Esa es una advertencia acerca de “ojo cómo me mirás a partir de ahora”, “ojo con pensar que ahora vas a releer mi vida y creer que me conocés más”. Porque vos sepas algo, no vas a saberlo todo. Porque seas heterosexual u homosexual, ¿qué más vas a saber? ¿Con saber eso qué? En Farsantes yo quise hacer un ejercicio de cosas que pienso, y utilizar el formato telenovela con todo su lenguaje como un espacio posible de pensamiento; hubo un matrimonio entre el pensamiento y los puntos de vista, y también jugamos a qué se podía cambiar, porque descansar en el género supone que es el género el responsable de que no se puedan hacer más cosas y eso es una estupidez. Es como decir “bueno, cumbia”, ¿por qué no cumbia? Como si con la cumbia no se pudiera hacer un hecho precioso. No hay que sacarse los problemas de encima. Por eso yo estaba feliz de hacer telenovela, quería la libertad y a la vez todas las convenciones del género, como poner música fuerte mientras se corre por amor

Ese es otro ejemplo de escena de canción unida a un gran momento dramático, cuando Guillermo sale casi llorando del casamiento de Pedro y se larga a correr. ¿Se hicieron muchas tomas?

Sí, de esa escena en especial hubo varias tomas, imaginate que de una no podía correr (risas)

¿Corriste tanto como parece?

Menos, pero igual costó (risas)

En ese momento suena “Aprendí a esquivar”, un tema de Gustavo Cordera, otro de los “por qué no” a los que te referías antes. ¿Por qué no una canción de Cordera en una escena de telenovela?

Exacto, además, ¡qué linda que quedó! Otra cosa que hubiese querido hacer y no pude fue la de sentarme con un vaso de whisky y hacerlo girar. Me faltó esa convención

¿No hay una escena en la que, después de hablar con Pedro, Guillermo se encierra en el estudio y toma whisky?

Sí, pero no la hice moviendo el vaso como quería (risas), yo quería hacerlo a la manera de ciertos galanes, porque siempre en las telenovelas cuando no saben qué hacer, agarran un vaso y se sirven whisky. Para mí fue muy lindo hacer la escena del amor y la de la tristeza. Por eso cuando me dieron el Martín Fierro yo me comuniqué pidiendo disculpas a las personas que amé porque nunca pude articular esas escenas de amor en lo social

Sí, dijiste que nunca habías hecho escenas de amor tan entregado como las que te permitió Farsantes

Claro, pero se creyó que había hecho una especie de confesión sobre mí, cuando en realidad mi confesión fue artística, tenía que ver con cómo el arte nos permite articular sentimientos que nos suceden de una manera que en lo cotidiano parece que no pueden suceder. La pregunta es: ¿qué es más real? ¿cómo vivimos esos momentos en lo social o cómo los vivimos en la ficción? Y yo te diría que la segunda, porque si no no habría gente que mirase ficciones. ¿Por qué enganchan al público? Porque todos entienden qué es esa corrida de Graziani de la que hablábamos recién, pero son muy pocos los que se la permiten. Porque si te lo permitís, si hacés esa escena en la vida, o te dicen que estás actuando o te dicen que no estás muy bien de la cabeza

Lo mismo en todo el preludio al beso entre Pedro y Guillermo se toma la decisión de darle tiempo al personaje de ordenar la casa mientras suena una canción de Gabo Ferro, ahí se deconstruyó un poco el modo en el que las telenovelas dilatan la concreción del deseo

Sí, sobre todo con ese beso que fue tan pedido y presentido por muchos espectadores, y al que cada uno lo tenía en ese espejo oscuro del que habla Jung, porque era un beso que no tenía forma. Obviamente cuando pasó muchos sintieron que no era el beso esperado, ¡pero más vale que no!

A priori era imposible satisfacer las necesidades de todos

Imposible, y fue por eso que decidimos que el erotismo tuviera su límite. Yo no quería un vínculo erótico a la manera heterosexual pero tampoco un vínculo que estuviese cargado de un acto que se hace rompiendo barreras; quise algo que esté dentro de lo pudoroso

Sí, respetando la esencia y los tiempos de los personajes, fue algo más tierno que pasional

Exactamente, y muchas veces la ternura es la que despierta mayor grado de erotismo. Porque el beso desesperado ya se conoce, acá teníamos que construir otra cosa

Hasta la llegada de un segundo beso pasó un tiempo largo también

Sí, pero eso estuvo más ligado a la partida de Benjamín [Vicuña]. En Farsantes hubo un momento en el que todo se complicó mucho. La tira entró en circunstancias difíciles pero de mucho aprendizaje. El sol se había tapado un poco, empezaron a generarse momentos de nubarrones, y yo considero que un marinero tiene que aprender a navegar con sol y sin sol y siempre hasta el final, porque el aprendizaje es lo bueno de la experiencia. Aunque llegues un poco mareado con la ropa vomitada, lo importante es justamente llegar y ver que el barco está ahí

¿Qué te pareció la escena final con Benjamín? También es fiel a crear un momento reconocible, porque si bien es más mística, muchos son los que extrañan al punto de sentir la presencia del otro

Es que esa escena es preciosa. Puede suceder que no te guste que te cuenten el mundo así, pero no deja de ser una manera de contar algo, y por ende no tiene por qué ser la que todo el mundo compre. Es una escena muy bien ejecutada, que tuvo muy buenos directores, muy buenos productores. Yo aprendí mucho con Farsantes porque cuando me ofrecieron el proyecto, muchas personas me llamaron para que piense si era necesario hacerlo

¿Por el ritmo de filmación o por los rótulos?

Por los rótulos, por todo lo que genera la palabra “tira”

Lo cual no implica que no pueda haber sorpresas, mirá todo lo que te trajo

Es que todo lo que pueda pasar, pasa. Así es la vida

¿Te imaginabas el grado de fanatismo que generó la relación entre Guillermo y Pedro?

No, para nada. Me puso en una situación de agradecimiento, de gusto y de distancia, porque te podés encontrar con lindas frases como con otra clase de opiniones. No soy ingenuo, soy un hombre adulto, y entiendo que estoy en relación con una subjetividad. Por más que muchos te digan “lindo” no te la tenés que creer, así como tampoco pensar que cuando te dicen “feo” es una mentira (risas). Soy muy cuidadoso con esas cosas, y no me meto en redes sociales porque soy profundamente vulnerable. Por ejemplo, a veces en uno de los últimos actos de Red, cuando estoy solo y en silencio bien cerca del público, al percibir susurros me preocupo de no escuchar el “no es tan buena como me dijeron”, porque si escucho eso, me mato (risas)

Es poco factible que escuches algo así

Es poco factible, pero sí podrían decir “es más pelado de lo que se ve” y me muero si lo escucho (risas). Realmente soy vulnerable, o tal vez me hago más el vulnerable de lo que soy y soy más fuerte de lo que digo. Es que es muy difícil porque trabajo con la vulnerabilidad todo el tiempo. No puedo abrir una canilla de vulnerabilidad cuando quiero y otra de fortaleza cuando la necesito. Todo viene mixto en mi profesión

¿A qué le atribuís el impacto que tuvo la pareja con Benjamín?

Pienso que tuvo que ver con la naturaleza de ambos como actores, por la mezcla tan particular, porque Benjamín es encantador, tiene charme, cierta aristocracia en sus formas, es muy angelado, con la mente abierta y moderno en el buen sentido, no se lo ve machista. Yo, por otro lado, venía de hacer El puntero, no pertenezco a la tira, era un sapo de otro pozo. Además, también la relación pegó por cómo fue abordada y por cómo fue dirigida. Se construyó un vínculo de pura ternura y eso no es fácil de observar en una relación entre dos hombres. Acá lo genético pasó a un segundo plano y por suerte no se tocó ese tema ni se pretendió hacerlo, lo cual me pareció muy bueno

¿Cuántas frases tuyas pusiste en boca de Graziani, especialmente en sus arrebatos donde se lo ve chinchudo?

Es que yo no soy chinchudo, soy temperamental. El malhumor no existe en mi vida, aparece por momentos sí, pero no es mi característica. Yo más bien juego a que soy temperamental, aunque cuando lo soy realmente, puedo ser bastante bravo, ahora recuerdo algunos episodios

Hay concepciones de Graziani que son muy Julio Chávez y que sospecho que no estaban en el guión

A ver, dame un ejemplo

Cuando Pedro le confiesa su amor a Guillermo y le pregunta si es normal sentirse así, Graziani le responde: “¿Normal? mirá, para mí ‘normal’ es que el perro ladre, que el gato maúlle, que el caballo tenga cuatro patas, pero nosotros ‘normal’… ¿qué se yo lo que es ‘normal’?”

Sí, esos son textos míos, sin dudas (risas). Es que la palabra “normal” no aplica por fuera de lo animal. ¿Qué es lo normal? Lo mismo pasa con los impedimentos, o cuando alguien dice “no puedo hacer esto”. No, eso es mentira. La vaca no puede dejar de hacer “mú”, pero vos sí podés dejar de hacer algo. Si decís “no puedo” es porque no estás queriendo, que es otra cosa.

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 ► [ESCENA]  Chávez junto a Benjamín Vicuña en Farsantes:

Guille y Pedro se despiden ~ Farsantes - Capitulo 57 (360p) from Nattalita on Vimeo.

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 ► [AUDIO 1] Sobre Farsantes y la identidad sexual:

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 ► [AUDIO 2] Sobre su trabajo con Benjamín Vicuña:

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¡BUEN JUEVES PARA TODOS! Tres consignas para el post de hoy: 1. Los invito a explayarse sobre Julio Chávez, Farsantes, Un oso rojo, las obras que protagonizó, lo que gusten 2. ¿Cuáles son sus cuadros y/o artistas pictóricos favoritos? ¿Tienen obras colgadas en sus casas? 3. En relación a lo que charlamos con Chávez respecto al ocio, quiero saber cómo aprovechan ustedes sus ratos libres (¿leyendo? ¿escuchando música? ¿mirando películas? ¿durmiendo?); ¡eso es todo muchachada, gracias por leer!

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[OFF TOPIC]: Muchachada, perdón que lo cuente de un momento a otro, pero recién me confirmaron que la semana que viene voy a estar cubriendo el festival Ventana Andina en Jujuy, por lo cual dudo poder actualizar el blog desde allá; la idea, como siempre, es hacer entrevistas y traerme material para nuevos posts a mi regreso; les dejaré un Open Post y los veré, entonces, el jueves 10 de julio post-feriado; como siempre, gracias por la paciencia, se los va a extrañar, que disfruten del fin de semana ;)

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La última vez vimos el cine bajo la mirada de… ALAIN GUIRAUDIE

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