Nanni Moretti: Al lado del personaje

Hoy en Cinescalas escribe: Victoria Leven

Si pudiera existir la fantasmática chance de elegir quién fuera mi padre dentro del universo del cine, sin duda alguna para mí sería Nanni Moretti. Me hechiza su mirada tragicómica sobre la realidad, su emotividad, su textura realista y al mismo tiempo poética., todo enmarcado en un universo que parece simple y es íntimamente profundo. Mientras, que mi padre real en versión cinematográfica se parecería más a Orson Welles: superlativamente genial pero extremadamente complejo. La fantasía filial que me identifica con Nanni Moretti está sostenida sobre dos motores ético-estéticos que me unen intrínsecamente: la construcción de la identidad y el universo de los vínculos. Hoy observo la síntesis que Moretti ha logrado alcanzar sobre estos dos núcleos, en una comunión construida a lo largo de una vida – 64 años – unida a los 44 años de entrega al arte cinematográfico. Para este gran director italiano “somos quienes somos, por la existencia patente o latente de los otros”. Ellos son nuestro límite y nuestra continuación, nos determinan y nos definen, son nuestra fantasía o nuestra realidad, son nuestros antepasados o nuestro legado, son nuestros pares, son “los otros”, aquellos que con su presencia y hasta con su ausencia nos significan como sujetos en este espacio infinito que es el mundo. Me place por eso tomar su último film Mia Madre para sumergirnos en la mirada cinematográfica que él ha construido sobre estos dos grandes tópicos de la conducta humana.

El argumento del film gira en torno a Margherita (Margherita Buy) – ni más ni menos la real y la imaginaria llevan el mismo nombre – una mujer de mediana edad, directora de cine, que se encuentra rodando una película más bien esquemática y de corte social. El conflicto se abre en la trama cuando ella debe enfrentar junto a su hermano Giovanni (Nanni Moretti) la enfermedad e inminente muerte de su madre Ada (Giulia Lazzarini). Margherita tiene una pareja de la que se está separando, a la vez que su familia íntima se traza con un ex marido y una hija adolescente llamada Livia (Beatrice Mancini), con quienes mantiene relaciones sin conflictos, alejando todo cliché acerca de las parejas divorciadas y la relación con los hijos adolescentes. Mientras nosotros vivimos el drama de la progresiva pérdida de su madre, Margherita lidia a la vez con un rodaje complicado, entre otras cosas, por la participación de un personaje estilo “star” americano, Barry (John Turturro), que se presenta casi indomable, tensionándola más aún en su permanente estado de desdoblamiento racional/emocional, entre su vida laboral y el inminente duelo que la abruma sin descanso.

Mia Madre es la historia de un dolus antes de que la muerte se nos imponga en el final del relato. Es el duelo de ir despidiéndonos de alguien sin querer hacerlo, sin poder hacerlo, tratando de separarnos de quien amamos pero a la vez negándonos. En este caso, es crucial el fantasma de la ausencia, ya que Margherita debe separarse del origen de su identidad: la madre. Los personajes del film viven el duelo, que comienza desde el mismo momento en que sospechan que pueden perder a “la madre” pues “amar es automáticamente temer perder al otro”, pensamiento que comparto con la filósofa alemana Hannah Arendt acerca de la inseparable relación entre el temor a la pérdida y el amor. “Mi madre murió durante el montaje de Habemus Papam. Después de la primera escritura del guion de Mia Madre, saqué de un cajón el diario que había escrito mientras ella estaba enferma. Era algo doloroso pero necesario, era importante incluir en el guion parte de lo que había escrito en el diario, porque les daban verdad a los diálogos entre la madre y la hija. Releer el cuaderno fue doloroso, pero es parte de mi trabajo. Y durante el rodaje me emocioné mucho con algunas escenas. Pero no pienso que el cine tenga que tener una función terapéutica, ni que deba exorcizar nuestros traumas ni el de los actores, nuestra vida es parte de lo que tenemos para narrar las otras vidas imaginarias” (*) nos refiere Nanni Moretti. Él no titubea al tomar en su filmografía disparadores autobiográficos, más explícitos o más sub-textuales, que se enlazan con la ficción en una trama invisible y homogénea. Para ejemplificar esta idea, nada mejor que tres films paradigmáticos de su carrera: Caro Diario (1993), Aprile (1998) y La habitación del hijo.

En Caro Diario el protagonista (encarnado por él mismo), viaja locamente por gran parte de Italia en una motoneta, como si fuera La Odisea de Homero, detrás de una respuesta vital a una pregunta crucial. En su derrotero variopinto entra y sale de hospital en hospital para descubrir el verdadero diagnóstico de un posible cáncer terminal, mientras se vincula con personajes desopilantes que modifican su forma de ver la vida y entenderla muerte. En Aprile, reiterando su trabajo en el papel protagónico, interpreta a un director de cine que quiere concretar un delirante film musical de un panadero troskista mientras enarbola ideales socialistas contra una Italia corrupta. Hasta que se entera que será padre y ese vínculo proyectual llena su vida de interrogantes y pasa a ser el centro de su universo identitario. El vínculo y la paternidad, la vida, el nacimiento… luego, queda el resto del mundo. Por último, en el brillante film La habitación del hijo, con su rol principal “del padre”, vivimos la tragedia de un hijo adolescente que muere en un accidente. Moretti trabaja sus fantasmas sobre la posible muerte de un hijo proyectando sobre el relato todos sus temores, y llegando a tal nivel de profundidad que mereció ni más ni menos que la Palma de Oro en Cannes.

Es claro que los ejes de su mundo fantasmático persisten: los vínculos te definen y te modifican inexorablemente. El puente esencial entre nosotros y los otros son: la vida o la muerte. Asimismo, en sus relatos Moretti se arriesga a dejar algunos aspectos inconclusos en la vida de los personajes, sobre todo los proyectos profesionales. Así construye un devenir de los hechos como en la cotidianidad misma son, no todo tiene una conclusión y la vida sigue digresivamente su derrotero impredecible. En esa impredicibilidad de la vida, el desconcierto frente a la muerte siempre se nos presentará como algo inexplicable. No tal vez para la razón, pero sí para el alma. “Todos piensan que yo soy capaz de entender lo que ocurre, de interpretar la realidad, pero yo ya no entiendo nada de nada” piensa en silencio Margherita mientras se despliega frente a ella una rueda de prensa que la interroga acerca de su película en proceso. Pero su mente viaja a lugares íntimos, a los de sus angustias y confusiones. “La muerte de un ser querido siempre te hace sentir como fuera de vos mismo… frente a la muerte de un ser vinculado a nuestra identidad todo se hace frágil e irreal…” (*) reflexiona el director del film.

Así es que en el film Mia Madre Margueritta permanece en constate lucha contra sus contradicciones, sus miedos, sus negaciones y la impotencia de no poder modificar lo inevitable: la pérdida. Ella no explota, implosiona, o sea, se obstruye y se empequeñece construyendo una dureza externa que la recubre, masculinizando su rol de mujer-madre-hija. Lo que hace de este personaje algo único e íntimamente relacionado con el verdadero Nanni Moretti. “Quería que hubiera un distanciamiento entre la vida privada de Margherita, fluida y delicada, y la película que ella rodaba, que era una película muy estructurada. Además ella siempre está en otra parte (cuando está en el trabajo piensa en su madre, cuando está con su madre piensa en la hija…), mientras que la película que rueda es un bloque sólido, quería que se sintiera incómoda siempre como suelo sentirme yo muchas veces en la vida” (*) nos descifra el realizador. Él eligió a Margherita Buy – con la que ya había trabajado en El caimán y Habemus Papam – para encarnar a su alter ego protagónico, pues en este film los roles femeninos y masculinos tradicionales están invertidos: mientras ella es una mujer de acción, por momentos tiránica, que vive sintiéndose incómoda, que es una gran negadora y discurre en la vida como una bomba emocional; Giovanni, su hermano, es más sensible y se mantiene más templado en apariencia mientras que en su interior está lleno de sinsentidos; y en secreto deja su trabajo de toda la vida pero mantiene, en apariencia, una extraña calma infinita frente a la trágica adversidad. Nanni Moretti centra las fuerzas emocionales del relato y el conflicto en el triángulo generacional femenino Madre, Hija, Nieta: Ada, Margherita y Livia. “Eso fue lo que decidí plantear aunque no soy un experto en relaciones familiares, así que a una eventual pregunta sobre qué distingue a la relación entre madre e hija, de la de madre e hijo, no sabría qué responder (…) pero en la cultura italiana, “la mamma” viene antes que todo. ¿O es un cliché? No sé si dar una respuesta moderna y decir que eso es parte del pasado. De cualquier modo, ese cliché es real y sigue existiendo en la sociedad” (*) asevera entre risas.

De esta manera aparece en el film el juego Melo-Cómico de Moretti, ya que Mia Madre es un film en clave de melodrama con hilachas de comedia, ese estilo que siempre lo marcó en su carrera de Director y que aquí me sumerge en un discurso más maduro e intenso, más nítido, y ante todo en el estado más puro y cristalino del director. Él, que ha repetido infinitas veces que ve la vida como momentos felices y trágicos que se superponen y yuxtaponen sin orden ni criterio lógico, ya que se instala la dinámica de la simultaneidad absoluta de las cosas. Que es como discurre nuestra existencia en su continuo. Esta idea de continuum se refleja en las imágenes que imprime en la pantalla, a través de una mirada atenta y sutil que nos deja ver con fluidez una cadencia de momentos, espiándolos, tristes o felices, cuando no sabemos en qué orden vienen ni cuánto durará cada uno de ellos. Además, su cámara nos acompaña en cada uno de esos opuestos, con calma, observadora, cercana pero nunca invasiva, como si acariciara a los personajes y a las escenas. Una compañera fiel, sin ansiedad, sin premura, expectante y exenta de vulgares preciosismos.Moretti conjuga la emoción universal con una forma exquisita subterránea, captando los pequeños detalles que determinan el estilo de cada personaje: como prepara su hermano la comida para su madre, como la madre se preocupa por recordar palabras en latín o reflexiona con nimiedades sacando complejas conclusiones, como Barry el actor “star” baila exóticamente en su cumpleaños con una compañera de rodaje alocado por la sensación de ser querido, como Livia la nieta trata de aprender a manejar una motoneta entre su madre y su padre que bailotean alrededor, y así como con ellos, Moretti mina el campo de detalles con cada uno de sus personajes secundarios construyendo un universo lleno de pequeñas luces.

Otra gran clave del film es que la realidad, sueños, visiones y recuerdos se mixturan en la mente de Margherita como una misma cosa, un continuo. Y todo eso camina con la misma urgencia dentro de ella. Son sus sentimientos más privados expresados de diversas formas sensoriales. También mamá Ada comienza a confundir recuerdos, sueños y realidad. Y magistralmente, Moretti nos muestra todos esos planos de la percepción filmados con la misma estética, unificando la subjetivación del personaje y transformando las capas de realidad (imaginarias – tangibles) en una sola. “La realidad es mucho más que lo meramente visible”(*). Por eso mismo Moretti filma escenas de sueño como si fueran de vigilia y escenas de ficción como reales. Así es que el espectador es llevado a un estado de desconcierto y confusión, que lo ponen en el mismo lugar de Margherita. “Me gustaba que en determinadas escenas, el espectador no entendiese inmediatamente si lo que estaba ocurriendo era algo real o imaginario” (*) reafirma sobre su decisión el director. Cuando en una magistral escena Margherita se despierta abruptamente en la noche tras una inquietante pesadilla pone sus pies junto a la cama y ve que el piso de su casa se ha llenado de agua, pasillos, baño, todo lo que la rodea es un gran charco. Desesperada y confundida tira diarios sobre el agua y se arrodilla a escurrir una y otra vez con un trapo todo lo que la invade en una tarea angustiante e inútil. Esa imagen real parece más una pesadilla que su perturbador sueño nocturno, es como si el agua fuera la muerte que la domina y la paraliza, la angustia radical de la cual huye yéndose a vivir esos últimos tiempos a la casa de su madre que ahora está hospitalizada.

Otro de los tantos momentos del juego imaginario-real es cuando Margherita camina por las calles de Roma en la noche y pasa frente a un cine donde hay una larga cola de gente a la espera, mientras observamos que pareciera ser su película la que se estrena. En la fila de gente está su madre que la saluda y su hermano que se acerca para decirle al oído: “hacé algo nuevo, rompé tu esquema. ¿No conseguís dejarte llevar con ligereza por un rato?”… La escena concluye cuando ella se encuentra con una pareja que discute a viva voz, al igual que ella con el novio del cual se acaba de separar, y esos dos personajes reales-imaginarios se comportan absurdamente imitativos como en un juego especular explícito y graciosamente ridículo. Otro de los aspectos que considero un hallazgo singular para los amantes del trabajo de hacer cine, es la forma en la que Moretti presenta la vida diaria de quienes ruedan una película, o sea “el film dentro del film”. Son todos seres comunes y corrientes, simples trabajadores más o menos calificados, no hay glamour ni “magia” hollywoodense, solo hay gente que corre y discute, planillas, desacuerdos, confusiones, laburantes vestidos de fajina, y máquinas, por aquí y por allá, todas mezcladas, entre las máquinas de la fábrica y las máquinas cinematográficas como si casi no hubiera diferencia. Como si en algún lugar el laburante de la fábrica o el del cine fueran la misma cosa, ironizando sobre este peculiar oficio-arte. En esta película dentro de la película, Moretti aprovecha para ironizar definitivamente sobre todas las aristas de su métier. Por ejemplo, vemos una situación típica de rodaje donde todo se embrolla y no logran rodar una estúpida escena, entonces, hastiada, Margherita toma una decisión radical para resolverla al otro día, en distintas condiciones. Pero al día siguiente aparecen una serie de problemas nuevos a causa de su fatal decisión y ella, abrumada, grita: “¿por qué tienen que hacerle siempre caso al director que también puede ser un reverendo estúpido?”. Me reí un largo rato ya que entre cosas me hizo recordar una vieja frase de Orson Welles: “en un rodaje hay verdaderamente una sola persona que puede tomar decisiones estúpidas sin que nadie se dé cuenta: el director” (***)

Al universo del rodaje y al del mundo de los personajes anti naturalistas de Moretti, el representante más clave y radical es el actor americano que viene a protagonizar “el film dentro del film”. Impecable, absurdo, perfecto e impactante es John Turturro, encarnando a un pedante insoportable que dice haber filmado con Stanley Kubrick, que sueña que Kevin Spacey lo quiere matar, que no puede memorizar la letra y que habla mal el italiano generando escenas desopilantes. Es tan detestable como adorable, y es la postal de lo que sucede en el universo de los rodajes, lo imprevisible, lo problemático, lo inevitable y hasta una ridiculización del rol que cumple en el film dentro del film: “el del capitalista americano que compra una fábrica italiana y que, muy a su pesar, debe despedir gente que histórica trabaja en aquel lugar”. Mientras Margherita convive con todos los avatares de ese mundo, lucha con los fantasmas interiores de su otra realidad, la intimidad familiar, y Barry es un espejo de sus impotencias: “Quiero salir de aquí, quiero volver a la realidad” grita el personaje de Turturro en el medio de un rodaje luego de discutir con la directora. Él, que parece una estrella de primera, es esencialmente un pobre tipo que cuando va a cenar con Margherita, Giovanni y Livia a su casa les muestra fotos de la gente del rodaje y las frases del guion escritas en papelitos, “porque sufro la misma enfermedad que mi padre, la falta de memoria”. Asimismo, corona parte de su locura en una escena en la que va en un auto por el centro de Roma con Margherita y el productor, y así como un niño Barry se asoma borracho desde la ventanilla y grita: “¡Ciao Roma, Rosellini, Antonioni, Petri, Fellini!” Es un grito-homenaje al viejo Cineccitá y a todo nuestro amor al cine italiano.

“El actor siempre debe estar al lado del personaje” le dice Margherita a una de las actrices del film dentro del film, como se lo dice a Barry porque es un emblema, es su definición. Lo más divertido es que en una escena ella confiesa que sus actores “nunca comprenden el sentido de esa frase” y que tal vez ella tampoco. Pero nosotros sí podemos comprenderla ya que además es una frase real que Moretti les dice a sus actores, “el actor siempre debe estar al lado del personaje”. ¿Acaso no habla de sus dos ejes: el vínculo y la identidad? El vínculo que parece ser el único que nos permite construir otra cosa nueva, solo entre el actor y el personaje podrá surgir una tercera persona que las conjugue sin que ninguna de las otras partes desaparezca, aunque sea solo una tercera persona meramente imaginaria. Y a su vez, la identidad propia del actor, su ser real, algo irreductible e indisoluble. Pues si el actor disuelve su yo no podrá llegar a vincularse con el personaje ni podrá seguir viajando más allá de sí mismo. La identidad nunca desaparecerá, nunca debe morir y subsistirá siempre a través del vínculo. Y así es que llegamos al final del film donde “la Madre se irá”, donde la muerte hará su silente trabajo, y donde la identidad jamás desaparecerá y el vínculo jamás dejará de existir. Así, sobre la música de Schumann, la imagen nos eleva al más intenso nivel emocional anclando un plano final extraordinario sobre el rostro de Margherita y sus cristalinos ojos azules cargados de emoción, mientras le hace una pregunta imaginaria a su madre ya muerta: “Mamá… ¿en qué estás pensando?…” y su Madre, en la cama del hospital responde con una sola palabra: “Domani”.

Tal vez, con modestia y convicción, Moretti nos dice “Mañana”, the show must go on … Pues la vida y la muerte son tan solo una misma forma que se despliega.

Por Victoria Leven

(*) Entrevista a Nanni Moretti en el Festival de Cannes 2015- Revista “Avant Premiere”

(***) “Mis almuerzos con Orson Welles” Conversaciones entre Henry Haglom y Orson Welles. Compilado por Peter Biskind- Ed Anagrama

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► [TRAILER] El adelanto de Mia Madre:

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► [ESCENA] El baile de John Turturro:

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¡BUEN LUNES PARA TODOS! Antes que nada quisiera felicitar a Victoria por su enorme trabajo en esta nota, me conmovió desde distintos frentes; para el día de hoy, dejo dos consignas: 1. ¿Cuál es su relación con el cine de Nani Moretti y con las producciones italianas en general? 2. Por otro lado, a nivel personal y solo si tienen ganas de contestar, quisiera saber cuál fue el duelo más duro con el que tuvieron que lidiar, como le sucede a Margherita en Mia Madre; eso es todo muchachada, nos reencontramos mañana con el post de Spotlight; ¡que tenga un excelente lunes y gracias por leer!

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—> La última vez escribió Tais Gadea Lara sobre… LAS CELEBRIDADES QUE BUSCAN CAMBIAR EL MUNDO

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Hacer de la fama una acción positiva para cambiar el mundo

Hoy en Cinescalas escribe: Tais Gadea Lara, periodista especializada en medioambiente

“Mi carrera se debe adaptar a mí; 
la fama es como un pase vip a donde sea que quieras ir”

¿Qué es la fama? ¿Alguna vez nos preguntamos de qué se trata aquello a lo cual muchos desean aspirar? ¿Aquello a partir de lo cual parecería que toda la vida de uno estaría resuelta y se alcanzaría la plena felicidad? Según el diccionario de la Real Academia Española, la fama es “la opinión que la gente tiene de alguien o de algo”. Lejos de ser sinónimo de éxito o de felicidad, se acerca más a los conceptos de reputación, prestigio, popularidad. El término pareciera tener en verdad menor importancia de la que, en la práctica, se le suele atribuir. Pero, al mismo tiempo, esconde detrás una inmensa oportunidad para aquellos que gozan de su acompañamiento.

“Mi carrera se debe adaptar a mí. La fama es como un pase vip a donde sea que quieras ir”. Las palabras de Leonardo DiCaprio marcan un punto de quiebre a la hora de considerar este concepto tan extraño. Y justo él eligió esos términos para referirse a aquella condición que lo acompaña en una curva de ascenso durante los últimos años. ¿A dónde quiso ir DiCaprio con la fama? ¿A dónde quiere ir DiCaprio con la fama? Para muchos de ustedes, él es un excelente actor, actualmente nominado a los Premios Oscar por su dedicada actuación en The Revenant. Para quienes trabajamos en el ámbito de la protección del ambiente, el cambio climático y la sustentabilidad, DiCaprio es uno de los activistas ambientales más comprometidos. Luego de la realización de su primer documental ambiental, The 11th Hour, y en plena producción de una segunda producción cinematográfica sobre el cambio climático (que incluye entrevistas a científicos argentinos en su paso por Ushuaia para rodar las últimas escenas de la película con más nominaciones a los próximos premios de la Academia), el actor norteamericano dio vida a una fundación homónima para promover la conservación y el cuidado de la biodiversidad, y asumió la lucha frente al cambio climático como un mensaje que llevar a sus distintos ámbitos de trabajo. DiCaprio pasó desde vivir ese cambio en carne propia durante el rodaje de The Revenant  – donde la nieve desapareció de un día para otro en el año recientemente considerado de manera oficial como el más caluroso jamás registrado en la historia – hasta hacerlo protagonista en la apertura del World Economic Forum en Davos la semana pasada, a incluso mencionarlo en las últimas palabras de su discurso de agradecimiento en los Premios Globo de Oro.

DiCaprio es apenas uno de los ejemplos de lo que la fama ha significado para muchas celebridades: encontrar la oportunidad de hacer algo más por y para esa misma gente que tiene una opinión de sí. Lo que ha sucedido en los últimos años ha sido verdaderamente notable. Cada vez son más las celebridades que se sirven de esa visibilidad que tienen ante sus públicos para expresar un mensaje de conciencia; sea por una causa social, sea por una causa ambiental, sea por una causa económica. Ellos saben que esa atribución que alcanzaron de “ser famosos” tienen la magnífica oportunidad de llegar a sus públicos para generar conciencia y promover un cambio de acción. Nada es casual en esa definición teórica de diccionario: la gente, ese público al que se dirigen, es el principal destinatario de un mensaje que puede hacer de este mundo un lugar mejor.

No se trata de participar en un evento, sacarse una selfie, compartirla en redes y listo, uno “es activista”. No se trata de sacarse una foto para la campaña con un cartel de “salvemos al planeta” y luego en el día a día, seguir tirando residuos por la ventana. No se trata de decir que uno es vegano “porque está de moda” y luego hacer portadas de revistas con tapados de piel porque la falta de conocimiento o simple ignorancia hizo creer que sólo se trataba de una elección alimenticia en lugar de un verdadero estilo de vida. Si bien mucho de ello podría significar un aporte, lo que ha ocurrido en los últimos años es una participación totalmente activa de ciertos famosos por determinadas causas que, lejos de ser impuestas (de manera gratuita o paga) para campañas, surgen de valores propios, de creencias personales, de ser activistas, además de (y en conjunto con) ser actores.

Mark Ruffalo no sólo es un superhéroe fuera de control como Hulk. La “cuestión verde” lo ha movilizado desde antes en su vida más personal para convertirse en un verdadero defensor de la lucha frente al cambio climático, el fin de la era de los combustibles fósiles, la promoción de las energías renovables y la necesidad de cuidar aquel recurso más preciado que tenemos: el agua. Emma Watson no sólo sabe los mejores hechizos de magia. Supo asumir un rol destacado en los eventos internacionales más importantes con un mensaje social claro y de urgente incorporación: igualdad entre hombres y mujeres a través de la campaña “HeForShe”. Adrian Grenier además de ser el novio perfecto en The Devil Wears Prada, trabaja a diario por la protección de uno de los ecosistemas más afectados en el mundo, producto de la emisión de dióxido de carbono y el consecuente proceso de acidificación: los océanos. Asimismo, la incansable Angelina Jolie ha logrado algo más que interesante: su labor por causas humanitarias es tal que ha dejado de ser noticia y ya se ha naturalizado en su accionar diario, tanto como su profesión misma.

Unos y otros han visto en la fama la posibilidad, pero por sobre todo, la oportunidad de “adaptarla a sus vidas”, de utilizarla para sus causas, “de tomar ese pase vip” hacia las acciones que desean promover en el mundo, ante una Tierra rodeada de problemas, pero también rica en soluciones posibles. Las formas de este activismo en los famosos han sido múltiples: desde una Emma Thompson caminando por las calles de Londres en reclamo de un acuerdo ambicioso; pasando por Brad Pitt asumiendo el cargo de productor ejecutivo en Big Men, un documental sobre los riesgos de la industria de combustibles fósiles y que sin ese aporte financiero no hubiera sido posible de darse a conocer; hasta el eterno y vegetariano Paul McCartney impulsando la iniciativa “Lunes Sin Carne” para incentivar la reducción de consumo de una carne (cuya industria es la segunda principal causa de emisiones de gases de efecto).

En diciembre pasado, por mi trabajo, tuve la oportunidad de cubrir la 21° edición de la Conferencia de las Partes (COP21) en París, Francia. Era el evento político-ambiental más importante de los últimos años, pues allí 195 líderes mundiales acordaron un nuevo documento para hacer frente al cambio climático. En esas dos semanas intensas de trabajo, hubo famosos que se hicieron presentes, no para la foto, no por oportunismo. Estuvieron allí para expresar un mensaje, para contar lo que hacen por mejorar el mundo e, incluso, para tener reuniones con representantes de alto nivel y realizar los aportes desde sus fundaciones y respectivos trabajos. Estuvieron presentes desde el ahora polémico y controversial Sean Penn, quien relató el trabajo que realiza su fundación, J/P Hro, en Haití, luego del terremoto que marcó un antes y un después para el país más pobre en la historia de la humanidad; hasta Arnold Schwarzenegger, que en su función de ex gobernador de California, hizo un pedido a la gente a que dejen de comer carne una o dos veces por semana.

El mismo DiCaprio se hizo presente en París donde, entre reuniones con el Secretario General de Estados Unidos, John Kerry, y el Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-Moon, se mostró contundente al hablarle a más de 1.000 dirigentes de las ciudades más importantes del mundo: “El cambio climático es la amenaza más grande y existencial para nuestra especie”. Un simpático y comprometido Alec Baldwin eligió al país latinoamericano de Perú para hacer sentir la voz de las comunidades indígenas, principales afectadas en sus territorios por la expansión de grandes corporaciones que no conocen del respeto por la tierra y sus comunidades originarias: “El cambio climático es un tema que afecta a todos por igual, incluyendo a las comunidades locales de las tierras. Hoy las industrias influencias en los gobiernos para sus intereses. Así, los gobiernos siguen construyendo sobre los territorios, sin cuidar del agua y la gente que hace mucho por la naturaleza. No se trata sólo de hablar de las emisiones, sino también de proteger a los bosques y a las personas que allí habitan”.

Los problemas que hoy afectan al mundo, y del cual el hombre es el principal responsable, necesitan de la participación de todos los actores involucrados, incluyendo a los que por oficio y profesión son considerados “actores”. Ellos tienen en sus manos la posibilidad de expandir un mensaje de cambio. Pero ojo, porque la gente es consciente y advierte cuando un mensaje es sólo publicitario. Ese mensaje, esas palabras que los actores evocan deben ir acompañadas de verdaderas acciones, de compromisos fieles por un mundo mejor. Cuando apenas empezaba este 2016, la conductora Ellen DeGeneres era reconocida en los People’s Choice Awards con el galardón “Favorite Humanitarian” (“Humanitaria Favorita”). Estas fueron sus palabras al agradecer el premio: “es un poco extraño recibir un premio por ser agradable, generosa y amable; que es lo que se supone que todos debemos ser con el otro”. En la carrera histórica por querer ser la mejor especie del mundo, el ser humano se ha vuelto su propio enemigo. Es el impulsor de guerras, el creador de bombas nucleares y de hidrógeno, el (mal) administrador de una riqueza en manos de 62 personas mientras un niño muere cada veinte segundos en el mundo por problemas relacionados con la falta de acceso a agua potable… Incluso en lo ambiental, en París el por entonces director ejecutivo de Greenpeace Internacional, Kumi Naidoo (hoy ese cargo por primera vez en la historia de la organización será ocupado por dos mujeres) me dijo: “muchas veces como ambientalistas decimos que tenemos que salvar al planeta. En verdad, el planeta no necesita que lo salvemos. El planeta va a continuar, va a reencontrar su equilibrio y a salir adelante. Nosotros vamos a ser los que nos vamos a ir. No se trata de salvar al planeta sino de proteger a nuestros hijos y a las futuras generaciones”.

Muchas veces se dice que la “realidad supera a la ficción” ante ciertos eventos noticiosos. Espero sinceramente que sea la misma realidad la que supere a la ficción, no con los espectaculares desastres naturales, ni las violentas guerras o las más dramáticas escenas sociales; sino que sea la misma realidad la que supere a la ficción con formas heroicas de poder hacer de éste un mundo mejor, para todos. Y espero que cada uno de nosotros, yo aquí escribiendo y ustedes ahí leyendo, sean partícipes de “esa película” no sólo como espectadores sino también como actores protagónicos. En definitiva, incluso aquello que consideren que es pequeño puede, a la larga y en conjunto con otras “pequeñas” acciones, tener un impacto increíble. Y cuando crean que es insuficiente, que las autoridades políticas no toman las decisiones que deberían asumir, que las empresas sólo siguen pensando en agrandar sus billeteras sin importar la calidad de sus productos o servicios, o de los impactos negativos que realizan; recuerden esta frase que leí en el People’s History Museum en Manchester, Inglaterra: “Siempre ha habido ideas por las cuales vale la pena luchar”. Lo importante es no olvidarse de esas ideas. Lo necesario es convertir esas ideas en acción.

Por Tais Gadea Lara

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“My career must adapt to me;
fame is like a VIP pass wherever you want to go “

What is fame? Have we ever wonder what is that to which many want to aspire? That from which it appears that one life would be resolved and will reach full happiness? According to the dictionary of the Royal Spanish Academy, fame is “the perception that people have of someone or something”. Far from being synonymous of success or happiness, it is closer to the concept of reputation, prestige, popularity. The term seems to have really minor importance, in practice, than is often credited. At the same time, behind it there is a huge opportunity for those who enjoy their support.

“My career must adapt to me. Fame is like a VIP pass wherever you want to go”. The words of Leonardo DiCaprio mark a turning point when considering this so strange concept. And he chose these terms to refer to that condition accompanying an upward curve in recent years. Where does DiCaprio want to go with fame? Where will DiCaprio want to go with fame? For many of you DiCaprio is an excellent actor, now nominated for Oscars for his commited performance in The Revenant. For those who work in the field of environmental protection, climate change and sustainability, DiCaprio is one of the most committed environmental activists. After conducting his first environmental documentary The 11th Hour, and now in production of the second film production on climate change (which includes interviews with Argentine scientists on their way through Ushuaia to shoot the last scenes of the movie with more nominations for the next Academy Awards), the American actor gave life to a promever eponymous foundation for conservation and protection of biodiversity, and took up the fight against climate change as a message that lead to the different areas of work : from experience it firsthand during the filming of The Revenant where snow disappeared overnight in the year recently considered officially as the warmest ever recorded in history, to make it protagonist in the opening of the World Economic Forum in Davos last week, to even mention it in the last words of his acceptance speech at the Golden Globe Awards.

Dicaprio is just one example of what fame has meant for many celebrities: find the opportunity to do more for and by the same people who have an opinion of them. What has happened in recent years has been truly remarkable. More and more celebrities who use the vision they have to their public to express a message of conscience; either by a social cause, either by an environmental cause, either by an economic reason. They know that with that attribution that they reached of “being famous”, they have the wonderful opportunity to reach their audiences to raise awareness and promote a change of action. Nothing is casual in this theoretical dictionary definition: the people, the audience they are targeting, is the main recipient of a message than can make this world a better place.

This is not about participate in an event, take a selfie, share on Social Media and ready: you are an “activist”. This is not about a photo opportunity for the campaign with a poster of “save the planet” and then in the day by day, you keep throwing waste out the window. This is not about saying you are vegan “because it is fashionable” and then make magazine covers with fur coats because the lack of knowledge or simple ignorance that led to believe it was just a food choice rather than a truly style life. While much of it could mean a contribution, what has happened in recent years is a fully active participation of certain famous by certain causes that, far from being imposed (free or paid) for campaigns, arising from own values, personal beliefs, of being activists in addition to and in conjunction with, being actors.

Mark Ruffalo is not just a superhero out of control as The Incredible Hulk. The “green issue” has mobilized him before to become a true champion of the fight against climate change, the end of the era of fossil fuels, the promotion of renewable energy and the need to care that most precious resource we have: water. Emma Watson not only knows the best magic spells. She learned to take a leading role in the most important international events with a clear and urgent message incorporating social role: equality between men and women through the “HeForShe” campaign. Adrian Grenier as well as being the perfect boyfriend in The Devil Wears Prada, works daily for the protection of one of the most affected ecosystems in the world, due to the emission of carbon dioxide and the resulting acidification process: the oceans. Or the tireless Angelina Jolie has accomplished something very interesting: her work for humanitarian causes is such that it is no longer news and it has become naturalized in their daily actions as well as her profession itself.

All of them have seen the possibility of fame, but above all, an opportunity to “adapt to their lives”, to use for their causes, “to take that VIP pass” to the shares they wish to promote in the world, to an Earth surrounded by problems, but also rich in potential solutions. The forms of this activism celebrities have been multiple: from an Emma Thompson walking the streets of London to demand an ambitious agreement; through Brad Pitt through taking over as executive producer on Big Men, a documentary about the risks of the fossil fuel industry and which without that financial support it would have been impossible to get noticed; to the eternal and vegetarian Paul McCartney driving “Meat Free Monday” initiative to encourage reduced consumption of meat (whose industry is the second leading cause of greenhouse gas emissions).

Last December, for my work, I was able to cover the 21 th edition of the Conference of the Parties (cop21) in Paris, France. It was the most important political and environmental events of recent years, because there 195 world leaders agreed to a new document to address climate change. In these two intense weeks of work, there were celebrities who were present, not for the photo, not for opportunism. They were there to express a message, to tell what they do to improve the world and even to have meetings with high-level representatives and make the contributions from foundations and their respective jobs. There were present from the now contentious and controversial, Sean Penn who recounted the work of his foundation, J/P Hro in Haiti following the earthquake that marked a before and after for the poorest country in the history of mankind; to Arnold Schwarzenegger, who in his role as former governor of California, made an order to people to stop eating meat once or twice a week.

The same DiCaprio was present in Paris where he was forceful, between meetings with the General Secretary of the United States, John Kerry, and the General Secretary of the United Nations (UN), Ban Ki-Moon, to talk to more 1,000 leaders of the most important cities in the world: “Climate change is the biggest and existential threat to our species.” A friendly and committed Alec Baldwin elected the Latin American country of Peru to make hear the voice of indigenous communities, affected in their territories by the expansion of large corporations who do not know about respect for the land and its original communities: “Climate change is an issue that affects everyone, including local communities from land. Today industries influences governments for their interests. Those governments continue to build on the territories without taking care of the water and the people who long for nature. It’s not just talking about the emissions, but also to protect the forests and the people who live there”.

The problems affecting the world today, and which man is primarily responsible, need the participation of all actors, including craft and profession that are considered “actors”. They have in their hands the possibility to extend a message of change. But beware, because people are aware and warns when a message is just advertising. That message, those words evoke the actors must be accompanied by real action, faithful commitments for a better world. When just beginning this 2016, host Ellen DeGeneres was recognized at the People’s Choice Awards with the award for “Favorite Humanitarian”. Her words to thank the award: “It’s a little strange to receive an award for being friendly, generous and kind; that is what we’re all supposed to be with each other”. In the historic race for wanting to be the best species in the world, man has become his own enemy. He/She is the driving force behind wars, the creator of nuclear and hydrogen bombs, the (mis) manager of wealth in the hands of 62 people while a child dies every twenty seconds in the world for problems related to lack of access to drinking water… Even environmentally, in Paris the then executive director of Greenpeace International, Kumi Naidoo (now that position for the first time in the history of the organization will be occupied by two women) said: “As environmentalists, many times we say that we have to save the planet. Indeed, the planet does not need that we save it. The planet will continue, it will find its balance and move forward. We will be the ones we’re going. It’s not about saving the planet but to protect our children and future generations”.

It is often said that “reality surpasses fiction” about certain news events. I sincerely hope it is the same reality that surpasses fiction, not with the spectacular natural disasters, violent wars or the most dramatic social scenes; it is the same reality that surpasses fiction with heroic ways to make this a better world, for all. And I hope that each of us, here me writing and there you reading, may participate in “that movie” not only as spectators but also as leading actors. In short, even what you think it is small act can, in the long run and in conjunction with other “small” actions, have an incredible impact. And when you believe is insufficient, that political authorities do not make decisions that should assume, that companies just keep thinking in enlarge their wallets no matter the quality of their products or services, or performing negative impacts; remember this phrase I read in the People’s History Museum in Manchester, England: “There have always been ideas worth fighting for.” The important thing is not to forget these ideas. What is necessary is to turn those ideas into action.

By Tais Gadea Lara

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► [VIDEO 1] Emma Watson en el lanzamiento de la campaña “HeForShe” para promover la igualdad de género:

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► [VIDEO 2] Leonardo DiCaprio en la inauguración del Climate Summit de 2014:

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¡BUEN LUNES PARA TODOS! ¡ESTAMOS DE VUELTA! Tais les deja dos consignas para su nota: 1. Así como tuve la oportunidad de ver a algunos actores participando activamente de un evento de magnitud e impacto internacional, ¿Qué famosos consideran que están haciendo cosas por causas sociales, ambientales, políticas? ¿Les ha llamado la acción puntual de alguno? ¿Por qué? 2. Mi especialización en ambiente no fue algo casual, responde a una voluntad personal de querer cambiar el mundo en el que vivimos y a una pasión por el trabajo que hago; por ello, soy de las que creen que con cada una de las líneas de mis artículos puedo generar al menos un poco de conciencia en quienes lo leen y promover un cambio de acción; levo tatuada en mi muñeca la frase “Be the change” (“sé el cambio”) en honor a la reconocida expresión de Mahatma Gandhi: “Be the change you want to see in the world” (“Sé el cambio que quieres ver en el mundo”) ¿Qué hacen ustedes por cambiar aquello que no les gusta del mundo, desde lo más próximo en sus vidas hasta lo que pueda ser más global? 3. Por mi parte, yo los invito a compartir videos o charlas que los hayan inspirado; nos reencontramos mañana con el post de Brooklyn ;)  [OFF TOPIC] Les cuento que durante el 2016 el blog se va actualizar de lunes a miércoles con algunos podcasts los jueves revisionando ciertas películas, quise retomar la actualización de lunes a viernes pero tengo un mayor caudal de trabajo este año que lamentablemente me lo impide, sobre todo porque planeo editar mi segundo libro en unos meses; por otro lado, les comparto que el jueves 11 haremos salida cinescalera para ver Zoolander 2, los interesados en sumarse pueden mandarme mail; ahora sí, ¡bienvenidos al sexto año del blog!

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—> La última vez escribió Ezequiel Saul sobre… STAR WARS: THE FORCE AWAKENS

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Star Wars – The Force Awakens: Tradiciones familiares

Hoy en Cinescalas escribe: Ezequiel Saul

Antes de empezar, quiero dejar algo bien en claro: en esta nota no va a haber spoilers de la nueva Star Wars, la gracia es que todos puedan leerla y opinar libremente. Ahora sí, empecemos…

“I’m your father” es probablemente una de las frases más conocidas de la historia del cine y obviamente del universo Star Wars. Con esas pocas palabras se nos revela uno de los grandes secretos de la trilogía original: que el villano es el padre del protagonista. Una cosa que siempre pensé fue que ese giro del guión era digno de una telenovela y, sin embargo, en esta saga funciona perfectamente y a todos nos encanta. A partir de ahí se nos muestra que la familia de Luke – a quien además pensábamos como una persona solitaria – era mucho más grande ya que tenía una hermana. Pero no solo eso. Asimismo, durante su lucha contra el Imperio, también forma otra familia, una de amigos y maestros que lo cuidan, protegen y hasta dan la vida por él.

En los trailers de The Force Awakens se escucha la voz de Luke en off decir:

The Force is strong in my family.
My father has it.
I have it.
My sister has it.
You have that power, too…

Algo nos dice que en esta nueva entrega también va a haber lazos familiares en el medio. Sin embargo, los lazos familiares ya están en nosotros desde hace tiempo, desde hace más de veinte años. Porque Star Wars es una saga que nunca perdió vigencia e incluso con las tres malas precuelas, siguió sumando fans, y esos fans ahora son hijos de quienes la vieron originalmente. Cuando fui a ver The Force Awakens al cine nunca vi un público tan variado, había niños con espadas láser, adultos con sus espadas láser, parejas de adolescentes, parejas de cincuenta años, grupos de amigos de todas las edades y hasta una familia entera disfrazada de Jedis. Esta última imagen fue la que más me gustó y hasta sentí un poco de envidia por ellos, porque esos padres sintieron la emoción de ver la original y ahora iban a poder presenciar cómo sus hijos sentían lo mismo y compartirlo con ellos. Trato de acordarme cuándo fue la primera vez que vi Star Wars y no me sale, recuerdo a mis padres viendo la tele y unos sables láser chocando, nada más; sin embargo la historia siempre la conocí, como si fuese un conocimiento adquirido por instinto. Por el contrario, sí recuerdo verlas de grande, pero tampoco puedo precisar cuántos años tenía. Volviendo al día en que vi la película en el cine, también se me pasó por la cabeza otro pensamiento: todos los que estábamos ahí también formábamos parte de una gran familia, sorprendiéndonos ante cualquier revelación, riéndonos todos en cualquier chiste que hiciera referencia a la saga anterior y observándolo todo maravillados, como si volviéramos a tener diez años.

Ahora bien, aludiendo brevemente a The Force Awakens, solo les voy a decir que a mí la película me gustó mucho. Todos los personajes están muy bien construidos, tienen sus motivaciones, sus dudas y miedos, sumado a que el casting está perfecto. Se nota que se prestó atención hasta el último detalle para no repetir errores del pasado (sí, hablamos de Jar Jar Binks) e incluso mejoraron aspectos de las anteriores, como por ejemplo que ahora los Stormtroopers sí aciertan con muchos de sus disparos. Así que si sienten un mínimo cariño por las películas de Star Wars vayan a verla, no van a salir decepcionados. Que la fuerza los acompañe.

Por Ezequiel Saul

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► [TRAILER] Les dejo el adelanto de Star Wars: The Force Awakens, que estimo habrán visto más de una vez:

Star Wars- The Force Awakens 10/20/2015 Trailer from Wall of Needless Things on Vimeo.

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► [ESPECIAL] Un fanático hace un emotivo repaso por la saga:

Star Wars Poetry from whoispablo on Vimeo.

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¡BUEN LUNES PARA TODA LA MUCHACHADA! Arrancamos con la última semana del blog del año hablando del ineludible tópico de Star Wars; a Ezequiel le gustaría saber, además de qué les pareció The Force Awakens, si son fanáticos de la saga y cuándo tuvo origen ese fanatismo; los invitamos a explayarse sobre las siete películas y sus pormenores en los comentarios; por otro lado, yo no quería dejar de agradecerles por los mensajes de afecto que recibí en este mismo espacio y por otras vías respecto al fallecimiento de mi abuela, todavía sigo recuperándome un poco de golpe, pero sus palabras me hicieron muy bien; nos reencontramos mañana para elegir a los mejores actores del 2015; hasta entonces, muchachada, que arranquen con todo la semana y a poner SPOILER ALERT hoy más que nunca :P ¡que tengan un excelente lunes!

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*EL RECORDATORIO DE CADA LUNES:  

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 La última vez escribió Matías Rodríguez sobre… AMY

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Amy: Too much love will kill you (I died a hundred times)

Hoy en Cinescalas escribe: Matías Rodríguez

“They don’t even know what it is to be a fan, you know?
To truly love some silly little piece of music,
or some band,
so much that it hurts”
Sapphire – Almost Famous

My sweet sweet Amy. Con qué buen humor arranqué el documental homónimo. Por unos segundos me olvidé de que ya sabía cómo (y en qué condiciones) terminaba. El happy birthday cantado a los catorce como una señora que vive del jazz hace años y toda esa escalera al contrato discográfico bajo sus propios términos. Escribiendo sus canciones y puteando al productor que le había agregado cuerdas a una canción sin pensarlo…

Más allá de las alarmas que suenan cuando se habla de los antidepresivos, es reconfortante la idea de que pudiera bajar a la música todo lo que le estaba pasando. Es reconfortante hasta que te desconectás del momento que te muestra el documental para recordar el presente. Hace ya un tiempo largo que no puedo escuchar Back To Black sin saltar el primer tema. Que tu mayor éxito, el que va a ser reconocido como “tu tema” por la historia de la música, sea el que marca una de las razones de tu destino final no es tan irónico como injusto y reduccionista. Del padre semi ausente que se pone en el centro de la escena a exprimir billetes cuando su hija se convierte en “alguien” prefiero no escribir mucho porque es un cliché tan grande que es digno de un guión barato de película hecha para promocionar una figurita pop recién nacida. Suficiente tormento debe tener encima al recordar todos los momentos en los que podría haber rescatado a su hija como para seguir haciendo leña de ese árbol caído. Celebro de cualquier forma que el documental exponga su “falta de tacto” en momentos clave.

En cuanto a la pareja que conformó Amy con Blake Fielder-Civil, me mató el “quiero sentir lo que él siente, porque si no él está en un nivel y yo en otro”. Esa sintonía suena tan ideal y perseguible. Hasta que el “haría cualquier cosa por vos” se convierte en cortarse un brazo con la misma botella que se cortó Blake (el peor idiota para enamorarse en la vida), probar las mismas drogas que él está probando o negarse a una separación para recibir cada uno la atención médica que necesitan. Love is a Losing Game. Una escena que no aparece en el documental pero que para mí muestra esa conexión/dependencia es la presentación en vivo de “Wake Up Alone” cuando lo busca y lo busca antes de arrancar el tema para decirle “I love you”. Previo intento de explicar de qué va el tema y rendirse a mitad de camino por no poder desarrollar un par de oraciones seguidas. Queda a nuestro criterio creer si es la adicción molestando…

“Slow down. You’re too important. Life teaches you how to live it, if you live long enough”. Qué enorme que es Tony Bennett. Lástima que no pudo decírselo en vida. Quisiera tener un álbum como el que hizo con Lady Gaga pero con Amy y escucharlo una vez por semana. Al menos nos dejó su versión de “Body & Soul”. La cara de felicidad cuando Tony aparece en pantalla en los Grammy, y ni hablar cuando le dice que ganó como mejor single. Es otro momento del documental en el que me brotó una sonrisa que me hizo olvidar el final. Hasta que el testimonio de la amiga te pega con una viga en el pecho. “This is so boring without drugs”. Crash. De ahí en más me invadieron las ganas de pedirles a todos “hagan algo, hagan algo, hagan algo, por favor hagan algo, llévensela de ahí” como quien mira la repetición de un gol que le hacen a su equipo esperando que por arte de magia la pelota pegue en un poste y salga del otro lado de la red.

Amy con su voz de otro planeta y toda su capacidad creativa no pudo encontrar en la música soporte suficiente para descargar todo lo que le estaba pasando por adentro. “Sometimes, I guess, there just aren’t enough rocks” diría Forrest Gump. Ver el deterioro de las adicciones, sumado a la bulimia, pasa a ser una serie de cachetazos. Uno atrás del otro. Si fuera una ficción seguiría pidiéndole al resto que “hagan algo”, pero a cierta altura de la película se estaciona el final y es todo angustia pura. Encontramos una estrella (ésta en particular era mi lujo) y lejos de cuidarla la exprimimos hasta agotarla y nos reímos de su agotamiento hasta sobreagotarla y así sucesivamente. El comportamiento real del ser humano me hace pensar que si efectivamente Superman cayera en este planeta no tardaríamos mucho en llevarlo al consumo masivo de kryptonita.

My sweet sweet Amy. En una cosa estabas equivocada. You were as good as it gets. ¿Qué hacemos con las ganas de escuchar diez discos más tuyos? Ni idea. Pero menos idea aún de qué hacer con las ganas de que tengas una vida tranquila con la posibilidad de cantar para cien personas en un bar de jazz y caminar por la calle sin que a cada intento de tener privacidad te llenen de flashes y dedos en la llaga del momento.

Por Matías Rodríguez 

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► [TRAILER]: Les dejo el adelanto de Amy de Asif Kapadia:

Amy TRAILER 1 (2015) - Amy Winehouse Documentary HD from ChristoVideo on Vimeo.

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► [PLAYLIST]: Versiones en vivo, canciones de estudio, dúos, interpretaciones acústicas…Amy en 30 videos:

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► [GALERÍA]: 20 grandes documentales que vimos este año:

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¡BUEN LUNES PARA TODOS! Arrancamos con una nueva semana del blog debatiendo Amy de Asif Kapadia. 1. ¿Qué les pareció el documental? 2. Por otro lado, me gustaría que sigamos de balance y rescatemos los mejores documentales que vimos en el año 3. Por último, quiero dejarles una playlist en homenaje a Amy Winehouse, así que espero sus aportes con sus canciones favoritas de ella, versiones en vivo, demos, etcétera; como siempre, los leo y felicito a Mati por una nota tan sentida; ¡nos reencontramos mañana en el post del fanatismo! ¡Que tengan un excelente lunes, muchachada!

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*EL RECORDATORIO DE CADA LUNES: 

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 La última vez escribió Diego Valente sobre… LAS CANCIONES DE I’M NOT THERE

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Rescate nostálgico: Las canciones de I’m Not There (y nuestra música favorita del 2015)

Hoy en Cinescalas escribe: Diego Valente

“If they follow you, don’t look back, like Dylan in the movies”

Belle and Sebastian

Caleidoscópicamente, I’m Not There proyecta múltiples visiones de todas aquellas personas que Bob Dylan fue. Por momentos, incluso pareciera que la película pusiese al propio Dylan dentro de un cuarto de espejos y lo enfrentase a sus diferentes reflejos deformados por la crítica, los fans y por sí mismo: el cantautor alucinógeno que se reía de todos en la última mitad de los sesenta, el cantante folk de protesta de la primera, el compositor más cool y estilizado envuelto en problemas de pareja, el aprendiz de poeta simbolista francés (con Arthur Rimbaud como guía), el renegado country fascinado por Billy the Kid, el músico convertido el catolicismo y entregado al gospel, todos entran y salen de la película como fantasmas que atraviesan paredes, demostrando que Bob era todos ellos y ninguno al mismo tiempo. No en vano, “Nunca reveles tu verdadero nombre” es una de las “siete reglas simples para esconderse de la vida” que se mencionan en el filme y es ésa constante fuga hacia adelante, ese impulso camaleónico (un poco como Bowie, aunque el gran David es infinitamente inglés y Dylan representa como ningún otro músico a la Norteamérica profunda) donde I´m Not There hace foco. Es interesante observar que esa zona de confusión e irresolución que Dylan alimentó durante toda su carrera es la misma en la que el film de Todd Haynes (que se graduó en Arte y Semiótica, por lo cual en este film parece que aplicó todo lo que aprendió en la Universidad) se ubica. De hecho, la pregunta que surge es a qué género pertenece este largometraje. ¿Biopic? ¿Falso documental? ¿Ficción? Otra vez, a todos y a ninguno. Por supuesto, también está el mito. Se sabe que Dylan construyó su imagen pública alrededor del misterio y Haynes no hace más que abonar la tierra fértil de la leyenda colocando aquí y allá pistas y guiños para los más acérrimos fans de Bob sin dar demasiadas explicaciones a los legos. Y ése es uno de los grandes logros de esta fascinante película: la manera fragmentada, aleatoria, caprichosa por momentos, pero siempre cohesiva en que se desarrolla una trama que no busca la vana tarea de abarcar la vida de un hombre que vivió varias vidas en una sino en recorrer fragmentos de esa vida imposible de manera no lineal. Los otros dos aciertos son la elección del reparto y de la banda sonora.

Del combinado de estrellas que actúan en la película, desde luego sobresale la impresionante, convincente y andrógina caracterización de Cate Blanchett, pero también hay que prestar atención a la mucho menos publicitada interpretación de Richard Gere, como un forastero melancólico y misterioso que refiere a Billy the Kid y a la fascinación que Bob tiene con él (de hecho, el propio Dylan musicalizó y actuó en el western Pat Garrett & Billy the Kid de 1973). Otras dos actuaciones impecables son las de la conflictiva pareja que forman Heath Ledger y la gran – y no siempre reconocida – Charlotte Gainsbourg, en un papel sobrio y sin fisuras. En cuanto a lo que nos ocupa, el maravilloso soundtrack, el mismo también está rodeado por el halo de misterio y la confusión que trabaja la película. De hecho, la canción que la titula es una gema que Bob jamás grabó oficialmente (una suerte de work in progress continuo) y que circuló durante décadas de forma pirata como parte de sus míticos Basements Tapes junto a The Band. Este tema se editó por primera vez oficialmente con la banda sonora de la película y es la única versión original de Dylan que aparece en el álbum. Y aquí surgen los malos entendidos. El CD incluye una magnífica cantidad de covers, varios de ellos musicalizados por “The Million Dollar Bashers”, un supergrupo creado especialmente para la ocasión con miembros de Sonic Youth, Wilco y, entre otros, Tom Verlaine y John Medeski, pero en la película se usan básicamente las versiones originales de Dylan que, por otra parte, producen algunos momentos memorables. En este sentido, vale la pena chequear esa especie de videoclip incluído en medio del film de la maravillosa y alegre “I Want You” o la irrupción desoladora de esa obra de arte de la melancolía llamada “One More Cup of Coffee (Valley Below)” En cuya letra Dylan podría estar haciendo referencia a sÍ mismo cuando canta aquello de que “tu corazón es como un océano oscuro y misterioso”.

Asimismo, dentro de los covers sin dudas sobresalen la demoledora versión de “Ballad of a Thin Man” (esta sí está incluida en una de las escenas claves del film, cuando Blanchett devenida Dylan descarga toda su furia sobre la figura de un crítico musical) a cargo del líder de Pavement Stephen Malkmus junto a The Million Dollar Bashers y la relectura que hace Sonic Youth del track que titula a la película son dos picos dentro de una lista de interpretaciones de un seleccionado indie que incluye a Calexico, Cat Power y Jeff Tweedy.

Una posible traducción de la bellísima dedicatoria que hizo Jorge Luis Borges a un amor imposible en Historia universal de la infamia es la siguiente: “Te ofrezco ese núcleo de mí mismo que he salvado, de algún modo: ese corazón que no comercia con palabras, que no trafica con sueños, y que no ha sido tocado por el tiempo, por el júbilo, por las adversidades”. Y es ése mismo núcleo el que los álter egos de Dylan en I’m Not There parecen querer conservar intacto a lo largo de la película. Tal vez Por eso, luego de cruces, saltos temporales y cambios de identidades varios, todos ellos confluyen en la escena final que muestra al verdadero Bob Dylan tocando la armónica en una presentación clásica de los años sesenta.

Por Diego Valente

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► [DE REGALO] El enorme soundtrack de I’m Not There:

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*TOP FIVE MUSICAL DEL 2015:

► 1. MI DISCO DEL AÑO: HONEYMOON (Lana Del Rey)

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► 2. MI CANCIÓN DEL AÑO: “Hasta la raíz” (Natalia Lafourcade)

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► 3. MI MOMENTO MUSICAL (dentro de una película) DEL AÑO: “Wonderwall” suena mientras Steve abre la pantalla en Mommy:

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► 4. RECITAL DEL AÑO: BLUR EN PLAZA DE LA MÚSICA

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► 5. SOUNDTRACK DEL AÑO: LOVE & MERCY

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► [LISTA DE REPRODUCCIÓN / AWESOME MIX VOL. 2015] 60 canciones que marcaron el cine de este año + las canciones que los acompañaron a ustedes durante el mismo:

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¡BUEN LUNES PARA TODOS! Seguimos de balance en el blog eligiendo, como hicimos en el 2014, los mejores momentos/escenas musicales que nos ha dado el cine en el año; asimismo, están más que invitados a mencionar los discos, canciones, soundtracks y recitales que los marcaron en el 2015; como siempre en estos casos, voy a dejarles una playlist con sus aportes; desde ya que también pueden debatir I’m Not There y el indeleble cine de Todd Haynes; nosotros nos reencontramos mañana con un post sobre Aloha y las películas que más nos decepcionaron en el año; ¡hasta entonces! ¡los leo!

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*EL RECORDATORIO DE CADA LUNES: 

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 La última vez escribió Luis Alberto Pescara López sobre… LA INTERTEXTUALIDAD EN EL CINE

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