Deathmatch: Películas de Brad Pitt

Ilustración: Vlad Rodriguez

Me resulta imposible abrir un nuevo post sin hacer alusión al de ayer. Primero que nada, no dudaba de la creatividad de todos ustedes, pero decir que me hicieron reír a carcajadas es decir poco. Gracias por las geniales ideas expuestas, no se olviden de votar hasta el viernes así el lunes anunciamos cuál fue el delirio ganador. Ahora bien, el Deathmatch de este jueves: Brad Pitt. Cuando me siento a escribir sobre algún actor (los famosos “perfiles”), primero pienso en qué es lo que ese actor me genera, como una suerte de punto de partida para abordar su carrera. En este caso, se me apareció un antagonista sin razón aparente: Leonardo DiCaprio. Al menos en un comienzo pensaba que no había motivo para asociarlos hasta que di con él. DiCaprio es un actor que tiene una prestancia insoslayable, un actor que literalmente se planta ante nuestros ojos y el entorno deja de existir. Para ejemplo, su ingreso triunfal como Jay Gatsby. Eso, entre otras cosas y bajo una visión enteramente personal, creo que es lo que hace de un actor una estrella de cine. Con Brad Pitt, sin embargo, no me sucede lo mismo. Hay pocos personajes que me hayan transmitido un valor agregado, un magnetismo, la cuota de lo impredecible. Entre esos personajes se encuentra el elegido para mi respuesta a la consigna (el señor de la ilustración superior) y, sobre todo, su Billy Beane de Moneyball. Y aquí retomo lo del ingreso triunfal y lo invierto. Brad Pitt sale triunfal del film de Bennett Miller en el que, junto a Jonah Hill en un registro similar, se nutren de sutilezas para lidiar con lo que tienen entre sus manos. Por esos minutos, esos en los Billy que escucha un cassette con la voz de su hija cantando, es que creo que Brad Pitt sabe cómo generar impacto, incluso valiéndose de gestos casi imperceptibles. Eso, claro, también hacen de un actor una estrella. Solo que me gustaría que esa estrella (y perdonen la cursilería) brillase con mayor frecuencia. ♦

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► [ESCENA 1] Brad Pitt como Tyler Durden en Fight Club:

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► [ESCENA 2] Brad en mi momento favorito de Moneyball:

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► [DE YAPA] Top Ten: otros personajes famosos del actor:

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¿Cuál es la mejor actuación de Brad Pitt? ¿Es un actor que les interesa particularmente? ¿Vieron la reciente Guerra Mundial Z? ¿Qué les pareció?; dejen sus aportes en los comentarios y, de yapa, propongan una secuencia y/o versus (con “antes y después” incluido) para debatir uno de estos jueves; ¡gracias a todos! ¡Nos vemos el sábado con una canción!

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¿LA MEJOR ACTUACIÓN DE BRAD PITT?: MÚLTIPLE EMPATE

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La última vez enfrentamos a… TODAS LAS PELÍCULAS DE M. NIGHT SHYAMALAN

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[OFF-TOPIC]: Muchachada, mañana se me va a hacer imposible actualizar, así que nos reencontramos con los regalitos del fin de semana y el lunes anunciaré al ganador del concurso de ayer, ¡gracias por la paciencia! ;)

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Lo mejor del 2012: Las actrices

Un año después de la muerte de su hermano, Jack (Mark Duplass) escucha a un amigo de éste brindar un prolongado – y algo afectado – discurso homenaje. Que era una persona generosa, que siempre se ponía por detrás de las necesidades de los demás, que esto, que lo otro. Todo bueno. Porque nadie se atreve a hablar de las miserias de quienes no están, aunque sean miserias comunes a todos, o a la gran mayoría. No. Hay que evocar anécdotas que nos hagan sentir bien, que nos hagan recordar con una parcialidad bastante llamativa, y que no terminen por empeorar la situación. Para Jack todo eso es una pantomima. Por eso, interrumpe el discurso y refuta todas esas anécdotas con aquellas que hablan de cómo era verdaderamente su hermano: una persona compleja que no siempre tenía esa habilidad para poner a los demás primero. Pero en medio del momento tenso, la cámara de Lynn Shelton se concentra en Iris, se concentra en Emily Blunt, ex novia del hermano de Jack y ahora la mejor amiga de él. Dura menos de un minuto, pero ese plano desnuda, con total y bella honestidad, qué hace de Blunt una actriz formidable: su forma de preguntarle al personaje de Duplass si está bien, si quiere ayuda, si la necesita. A ese intercambio mudo de impresiones le sucede una de las conversaciones más naturales de Your Sister’s Sister, dos amigos hablando en un pasillo, uno reconfortando al otro. Posteriormente, la película (sí, otra indie, sí con la música como amparo) focaliza en la interacción entre Jack, Iris y la hermana de ella (la increíble Rosemarie DeWitt), quienes a partir de una seguidilla de circunstancias dignas de una sitcom (acá más pesadas) se van conociendo más, se van confesando y, sin buscarlo, se van cambiando el futuro.

Emily Blunt y Mark Duplass en Your Sister’s Sister

Mencionaría más de una vez el adjetivo “natural” para hablar del film de Lynn Shelton porque lo cierto es que hay pocos que le hagan la misma justicia. En la historia nada está forzado (tanto así que prácticamente no tiene final, los personajes están en un transcurrir eterno) y en los ojos celestes de Blunt se confunden la necesidad de decir en voz alta lo que siempre estuvo en un plano subterráneo, la preocupación por el presente de su hermana y la esperanza de construir de cero, dejando atrás tanto tanto a ese novio que ya no está como a los miedos por empezar de nuevo. Blunt es genuina. Y no solo lo percibimos en Your Sister’s Sister. También lo percibimos en Looper y su prestancia, mezcla de heroína de western, algo de femme fatale y mucho de mujer quebrada que quiere otra chance para demostrar que efectivamente puede proteger a su hijo. Y, claro, también lo percibimos en Eternamente comprometidos cuando su Violet se reencuentra con Tom y advierte que si la vida te vuelve a poner por delante a alguien que te merece, no tiene sentido girar sobre planes, planes y planes que retrasen la concreción de un destino en común. De eso se trató el año cinematográfico de Blunt. De personajes que tienen a su alcance segundas oportunidades. De personajes lo suficientemente inteligentes como para aprovecharlas.

 *Les dejo algunas imágenes de Your Sister’s Sister:

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*Menciones especiales para…

Michelle Williams (Take This Waltz, My Week with Marilyn)

Brit Marling (Arbitrage, Sound of My Voice)

Felicity Jones (Like Crazy)

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Seguimos con el balance y las consignas: ¿Cuáles les parecieron las mejores actuaciones femeninas del 2012? ¿Cuál es el mejor papel de Emily Blunt? ¿De qué otros actores y/o directores quisieran ver post? ¡Comenten! ¡Buen Finde para todos!

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Lo mejor del 2012: Los actores

Hace poco, cuando aludíamos a la diversidad en el cine de Steven Soderbergh, nos centrábamos en cómo esa sucesión de películas tan diferentes entre sí no era precisamente algo positivo. Es decir, Soderbergh quiso siempre que su obra general funcione por contrastes, pero dentro de esa obra se desprenden muy pocos trabajos perdurables. Como la otra cara de la moneda lo tenemos a Richard Linklater, quien realizó, entre otras cosas, Rebeldes y confundidos, Despertando a la vida, Tape, Escuela de rock, Fast Food Nation y, claro, el díptico Antes del amanecer-Antes del atardecer. Sus films podrán gustar más o menos, pero el talento nunca está en discusión. Bernie, su última producción, quizás no resalte dentro de su filmografía pero es, paradójicamente, una de sus mejores películas. Se trata de una comedia negra modesta, corta y contundente propulsada por dos grandes descubrimientos. El primero, el origen de la misma. Linklater leyó un artículo del Texas Monthly escrito por Skip Hollandsworth e invitó al periodista a co-escribir el guión/adaptación de ese fascinante hecho real descrito en su columna. Bernie Tiede, director de una funeraria en Carthage, Texas, un hombre adorado por una comunidad para la cual no cesaba de colaborar, se gana el afecto de Marjorie Nugent, una anciana despreciada por esa misma comunidad, y quien acoge a Bernie con sorpresiva candidez inicial. Sin embargo, Marjorie era una mujer de carácter posesivo que ve en ese hombre a un compañero para manipular y manejar a su antojo. La asfixia que le genera a Bernie es tal que lo conduce a asesinarla en un rapto de bronca incontrolable. Pero eso no es lo más llamativo. A pesar de su confesión, a pesar de que no hay dudas respecto a su culpabilidad, el pueblo no solo no lo condena sino que además lo justifica. Tal el cariño que le tenían y tal el odio que sentían por la fallecida Marjorie. La protección de la comunidad fue tan notoria, que el abogado del caso, “Buck” Davidson, tuvo que cambiar de lugar para llevar a cabo el juicio, temiendo que el jurado se obnubile ante el carisma de Bernie y no pueda emitir una condena justa.

Shirley MacLaine y Jack Black en Bernie

Cuando mencionaba la contundencia de Bernie, me refería a que es su tono lo que la define. Linklater bordea siempre la sátira y combina un cierto aire de simpatía provisto por los testimonios de los ciudadanos de Carthage – a quienes  convocó para actuar en la película, siendo esto un gran acierto – con una cierta melancolía suscitada tanto por el propio estupor de Bernie ante el acto cometido como por nuestra propia percepción de la situación. Bernie película nunca justifica a Bernie personaje, cede la palabra a quienes simplemente no pudieron apiadarse de Marjorie por su mal comportamiento para con ellos. Pero si Bernie funciona como comedia/mockumental de a momentos y una historia triste por otros, es gracias al segundo gran descubrimiento que hace Linklater: Jack Black. No como actor de género – ya habíamos visto lo bien que se acoplaron en Escuela de rock – sino como actor con dominio de las sutilezas. Todo el peso de ese tono que se va modificando recae sobre él. Es Black quien vuelve a Bernie humano, monstruoso, querible, repudiable. Su expresividad va desde lo más histriónico (su manera de cantar, por ejemplo) hasta lo más contenido (su reacción ante la humillación de esa mujer). Y aunque tanto Shirley MacLaine como Matthew McCounaghey – en los papeles de Marjorie y Buck, respectivamente – también logran una transformación asombrosa, Black lleva adelante toda la película volviendo encantador a un hombre al que deberíamos temer. En esa dualidad nos hace mover cuando esboza una sonrisa a medias, cuando se conmueve en un estrado al evocar su atrocidad o cuando canta, firme y a viva voz, en todo funeral al que asiste.

*Les dejo una escena de Jack Black en Bernie:

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*Menciones especiales para…

Mark Duplass (Safety Not Guaranteed, Your Sister’s Sister)

Scoot McNairy (Argo)

Bruce Willis (Looper, Moonrise Kingdom)

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Arrancamos con el balance y tenemos triple consigna: ¿Cuáles les parecieron las mejores actuaciones masculinas del 2012? ¿Cuál es el mejor papel de Jack Black? ¿De qué otros actores y/o directores quisieran ver post? ¡Comenten! ¡Buen Finde para todos!

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El mejor papel de…Michael Fassbender

“Years have passed since those summer days among the fields of barley, see the children run as the sun goes down among the fields of gold”

En su momento hablamos de cómo a veces se le exige al cine una determinada postura para ser sólido, para que una película salte la barrera de la mediocridad, dejando un mensaje para que la recepción sea menos hermética y, por ende, más digerible y/o interpretable. Ya saben mi opinión al respecto: una película no tiene que transmitir un mensaje para ser efectiva. El mensaje, en todo caso, llega con nuestra visión, lo que nos convierte, en cierto modo, en cómplices, co-hacedores de esa obra, o al menos en quienes terminan de ajustar las piezas (cada uno a su manera). Hace poco también me pregunté si una película puede ser muchas cosas en simultáneo – como una canción -, si puede estar dotada de otros lenguajes que excedan el cinematográfico, y desarrollarse con distintas presuras acordes a varios ritmos y melodías. Casualmente, algo similar planteamos en el intercambio sobre Pollock, artista influenciado por otros que no estaban necesariamente ligados a su rama, desde Fitzgerald hasta Coltrane. Supongo, entonces, que sí, que hay películas que van un poco más allá, que se nutren tanto de esos otros lenguajes que resisten algunos motes hiperbólicos en casos de descontextualización. Hunger, ópera prima de Steve McQueen, es una de esas obras a las que podemos llamar, por ejemplo, “poesía”, y no nos estaríamos apartando de su naturaleza o exacerbándola sin fundamentos. Cuando McQueen no se encontraba demasiado afectado por su propio estilo (al menos eso pienso que sucedió en Shame) desarrolló lo que podríamos denominar un ejercicio visual a partir de un hecho histórico puntual (la huelga de hambre de los presos políticos/miembros del IRA). Cuando hablo de ejercicio, hablo de que Hunger está entre lo amateur y lo profesional, que abre el abanico y despliega una actitud a prueba y error, como si McQueen hubiese querido tantear algunas decisiones estéticas con todo el peso de la influencia de Bresson a cuestas.

Sin embargo, y paradójicamente, el director también optó por un camino de cálculo, de intenciones deliberadas, como el dividir su película en tres actos bien marcados, que inevitablemente remiten a Nacido para matar de Kubrick. Es en el segundo acto donde se nos presenta con mayor profundidad al personaje de Bobby Sands (Michael Fassbender) en una movida brillante: un monólogo extenso, precedido por un diálogo que el director capta con cámara estática, para desafiar nuestra atención y al mismo tiempo para que ningún manierismo se imponga por sobre lo que Bobby y el sacerdote están hablando. La palabra es lo que importa. Gran parte del mérito de que esa escena atraiga (y perdure) es de Fassbender. Porque si obviamos su perfecto acento, igual podemos percibir algo menos ostentoso y más pulido: su musicalidad al narrar ese episodio que vivió Bobby en su adolescencia. Si ahí es donde ya empieza a aparecer la idea de poesía, McQueen nos sumerge en un final desgarrador pero, en efecto, poético al extremo. Todo cobra mayor sentido en esa mirada de Bobby evocándose a sí mismo, ese niño que corría a campo traviesa incesantemente porque siempre vislumbraba una motivación para seguir. Es curioso: Hunger es una película que concluye de manera contundente pero que igual nos provee de una sensación de continuidad, preguntándose (y preguntándonos) dónde verdaderamente está el fin de la lucha, y cuán arbitraria es la noción de bajar los brazos, de apretar la  boca, de callar las palabras, de cerrar  los ojos.

*Les dejo el gran monólogo de Hunger:

*Les dejo la película completa:

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¿Cuál les parece la mejor interpretación de Michael Fassbender? Hay mucho (y variado) para elegir; por otra parte, ¿vieron Hunger? ¿Qué les pareció? ¿De qué otros actores y/o directores quisieran ver post? ¡Comenten! ¡Buen Finde para todos!

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———> La última vez hablamos sobre… SUSAN SARANDON

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[OFF TOPIC]: 

Se trate de una cursilería o no, quería agradecerles por los comentarios vertidos en los distintos posts de estos días. Fue una semana muy especial para el blog, comenzando por el post de Javi sobre Benedetti, pasando por la manera en la que compartimos qué haríamos si se terminara el mundo, hasta cómo recordamos esas visitas a museos que dejaron su marca. Creo que siempre se nota lo mucho que disfruto leer lo que tienen para decir, pero durante estos días eso se volvió aún más notorio y no quería dejarlo pasar. Porque si bien me divierto mucho en los posts lúdicos (como corresponde), también debo decir que la paso mejor cuando, luego de haber expuesto un texto personal, sus palabras siguen acordes a esa línea. Por lo tanto, gracias por la confianza (en dejar impresiones, en recordar momentos de sus vidas, en decir algo que hable de ustedes más allá del cine) y por las demostraciones de afecto. Me parecía apropiado decirlo también por fuera de los posts de festejos o aniversarios. Es un placer leerlos todos los días. Saludos, muchachada.

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El mejor papel de…Susan Sarandon

“There are things I’ve done I can’t erase, I want to look in the mirror, see another face…”

“Quiero que el último rostro que veas en este mundo sea un rostro de amor, entonces mirame cuando hagan esto. Yo seré el rostro del amor para vos”, le asegura con convicción la Hermana Helen Prejean a Matthew Poncelet (Sean Penn) en la película que elegí hoy para representar a Susan Sarandon o, mejor dicho, para ejemplificar las cualidades que creo la caracterizan. Una de las primeras imágenes que esbozo cuando pienso en ella y repaso su carrera es la de una mujer que tiene la capacidad de transmitir veracidad tanto para verbalizar los sentimientos/pensamientos de sus personajes como para hacer que éstos se trasluzcan solo con la mirada. Curiosamente, su filmografía cuenta con un gran porcentaje de roles femeninos vehementes, tempestuosos, compasivos, y con principios (malos o buenos, eso es un debate moral aparte) defendidos a rajatabla. Porque recuerdo Dead Man Walking y cómo ese rostro de amor que Helen quiere ser para Poncelet lo termina siendo para el espectador, quien encuentra en ella una suerte de pilar. Pero esto no es nuevo. Sarandon ya lo había generado en films tan disímiles como Thelma & Louise y Un milagro para Lorenzo. Y tampoco es una novedad hoy, cuando en una de las películas del año nos hace cómplices de un cambio, de una decisión tan impulsiva como acertada pero nunca perdiendo el eje; nunca perdiendo ese carácter que, ya sea al interpretar a la madre más políticamente incorrecta como a su polo opuesto, indefectiblemente va a provocar empatía.

 *DE YAPA: Algunos personajes “maternales” de la actriz:

*1. Como Margaret March en Mujercitas:

*2. Como Jackie Harrison en Stepmom:

*3. Como Adele August en Anywhere but Here:

 ¿Cuál les parece la mejor interpretación de Susan Sarandon? ¿Vieron Dead Man Walking? ¿Les gustó? ¿De qué otros actores y/o directores quisieran ver post? ¡Comenten! ¡Buen Finde para todos!

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———> La última vez hablamos sobre… SAM ROCKWELL

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