Cinco años (y 1.100 posts) después…

“There are places I remember
all my life though some have changed,
some forever not for better,
some have gone and some remain
All these places have their moments
with lovers and friends I still can recall,
some are dead and some are living
In my life I’ve loved them all”

Cuando hace cinco años escribía el primer post de Cinescalas no tenía una vida sino dos. Por un lado estaba la vida común, la de todos los días, la de lo cotidiano. Salidas con amigos, visitas familiares, algún noviazgo, un trabajo más esquemático y menos creativo, los problemas de salud, lecturas, visitas al cine, viajes soñados, etcétera. Por el otro, estaba la vida del blog (y en el blog). Esa vida que era efímera. Era sentarme, escribir un rato, terminar e irme a la vida que estaba en primer plano. Cinco años después puedo decir que esa vida, la común, la de todos los días, fue aprehendida por la otra, la que parecía languidecer, la que parecía no ser tan importante en comparación, la vida de Cinescalas. No puedo precisar el momento en el que el blog se convirtió en un apéndice de mí misma pero sí puedo precisar el efecto dominó que causó. Para eso simplemente tengo que tomar un hecho mínimo y diseminarlo. Ejemplo: hace unas semanas festejé mi cumpleaños y vinieron, entre otros, Jessi y Ezequiel. Jessi y Ezequiel viven juntos pero hace unos años no se conocían. Ahora no solo estaban en casa compartiendo un día especial sino que además traían en sus manos un vinilo de Soda Stereo. Cuando lo hice sonar la mañana siguiente me acordé de Lore y del rostro de Gustavo Cerati que se puede ver en su taller. El taller me remontó al rodaje de No estás solo en esto en Tafí Viejo, donde con Mili compartimos varias experiencias que forjarían nuestro vínculo actual. Pensar en Mili también es pensar en la primera vez que la vi, durante la presentación de Démosle un buen final a esta historia. Si vuelvo a ese día, vuelvo a la posibilidad de cantar con Antolín y vuelvo a cómo Cat y Caro empezaron a escuchar sus discos y a tararear sus canciones en otro día cualquiera en mi casa. Mi casa. La casa donde también pasó una noche Luján en una visita fugaz, donde Rodri dejó su vaso de Fernet, donde Gise recibía uno de los primeros regalos para Sofi, donde Fede se bañó después de trasnochar viendo un recital de Vox Dei. Recitales. Los recitales me remiten a Dario, a quien me crucé en un evento mientras esperaba que salga Mi pequeña muerte al escenario para tocar alguna canción de alguna película de Ezequiel Acuña. Ezequiel, a su vez, me transporta al Festival de Cine de Mar del Plata, donde presentó La vida de alguien, película que traduje al inglés y en la que participé como extra junto con otros integrantes de esta comunidad. Y Mar del Plata es sinónimo de Julieta, Tamara e Ignacio. Es sinónimo de proyectar por primera vez un documental que ustedes facilitaron y que ahora, en un mes justamente, van a poder ver en Capital Federal, en la Universidad Nacional de las Artes. Asimismo, el sitio web de la UNA, que ahora incluye la proyección de No estás solo…, me hace acordar a José. Me hace acordar a las primeras veces que visité la página para chequear si podía asistir a su curso sobre True Detective, cuando él recién empezaba a comentar en el blog. Y True Detective me remite a las charlas con los dos Matias (Rodriguez y Vega) y al sarcasmo de Edu en sus 140 caracteres de Twitter. Y Twitter me hace pensar en Anis, Fernando y Giselle, cuando intercambiábamos canciones como parte del ritual de La Brigada Noctambulista. Y esa brigada me obliga a repasar otros términos/rituales que surgieron acá, desde el post del baboseo, pasando por las playlists de los jueves hasta las notas de los lunes. Necesito un cuadro sinóptico ahora. Necesito de flechas y más flechas para ilustrar cómo, a medida que muchos caminos se fueron cruzando, esas dos vidas que yo tenía se fundieron en una. Puede resultar extraño si escribo que pienso en ustedes diariamente, pero es tan cierto, es tan cierto como la cita de Hanif Kureishi de The Buddha of Suburbia: “I could think about the past and what I’d been through as I’d struggled to locate myself and learn what the heart is. Perhaps in the future I would live more deeply. And so I sat in the centre of this old city that I loved, which itself sat at the bottom of a tiny island. I was surrounded by people I loved (…) I thought of what a mess everything had been, but that it wouldn’t always be this way”. Y hay más, mucho más. Palabras, personas que pasaron y se fueron, personas que llegaron un día y no se fueron más, personas que estuvieron desde el principio. Hace unas horas, cuando les editaba el video que les dejo aquí abajo, pensaba en lo afortunada que soy de haber conocido a tanta gente, de poder asociar tantas películas, músicos y autores a tantos nombres, y es por eso que temo haberme olvidado de alguien (perdón a quien corresponda). También pensaba en lo afortunada que soy de que en cada aniversario del blog siempre haya algo para compartir (en este caso, que muchos de ustedes van a poder ver el documental, ya sea en Mendoza o en C.A.B.A. y en un futuro inmediato a nivel internacional, noticia que me guardaré para dentro de unas semanas), en lo afortunada que soy por el camino recorrido, uno que empezó tímidamente cuando mi vida era puro desorden del malo. Porque este, el desorden de las conexiones, es necesario y hermoso. Un caos hermoso. Como cantaban ellos: “es larga la carretera cuando uno mira atrás, vas cruzando las fronteras sin darte cuenta quizás”. Parece que así es. Porque en el blog, casi sin darme cuenta, pasó todo esto. Pasaron 1.100 notas. Pasaron cinco años. Se pasó esta media década. ♦

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► [VIDEO-REGALO DE ANIVERSARIO POR ESTOS 5 AÑOS Y 1.100 POSTS] ¿En qué pienso cuando pienso en ustedes? En todo esto:

CINCO AÑOS DE CINESCALAS (¡ Y 1.100 POSTS!) from Mili Amondaray on Vimeo.

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► [DATOS DE LA PROYECCIÓN QUE MÁS ESPERÁBAMOS] No estás solo en esto se proyectará en Capital Federal en un mes y allí nos veremos (ACLARACIÓN/FE DE ERRATAS: LA PROYECCIÓN ES A LAS 20HS., después corregiremos el flyer):

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¡BUEN MARTES PARA TODOS! En este post aniversario, una sola consigna: mencionar qué películas asocian a miembros de este espacio/qué películas asocian al blog mismo y felicitar :P ; como siempre, mil gracias a todos por estar acá después de media década, espero que les haya gustado el video; que tengan un excelente día y nos reencontramos mañana con el post de Maggie; ¡feliz aniversario para ustedes también, muchachada!

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¡CINCO AÑOS! ¡FESTEJEMOS! 

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Cuatro años después…

“Tonight I’m tangled in my blanket of clouds, dreaming aloud, things just won’t do without you… matter of fact”

Releyendo algunos textos de Alberto Fuguet advertí que una de las razones por las cuales admiro su manera de escupir los pensamientos es porque regresa una y otra vez al verbo creer. En Mala onda, Matías Vicuña observa a Antonia y, en lugar de hablarle, pone el pie en el acelerador para dirigirse a nosotros con un monólogo brutal sobre cómo el enamorado sufre porque, esencialmente, está aguardando que el sentimiento se traspole a ese objeto de su afecto. Como yo te amo, algo tiene que despertarse en vos. Pero no hace solamente eso. Vicuña concluye la gran mayoría de sus frases con una pausa sucedida de un “creo”. Es curioso, pero Fuguet no le otorga a esa palabra una connotación negativa. El “creo” no es un “me parece”, ni un “puede ser”, ni un “quizás”, ni un “ojalá”, ni mucho menos un “al menos espero que así sea”. Cuando Matías está convencido de que esa joven, al esquivarle la mirada, le está dando la señal más evidente de lo mucho que le importa (¿acaso no es así? ¿acaso no evitamos el contacto porque queremos protegernos? ¿acaso la indiferencia autoimpuesta no es una señal tan poderosa e irrebatible?), y de que ella también conserva recuerdos ligados a la especificidad de su vínculo con él (comer pan con palta: pensar en Matías), está poniendo en un mismo nivel los conceptos de creencia y de seguridad, fusionándolos hasta convertirlos en una misma cosa: “la seguridad surge tan sólo de lo que uno cree, creo”. Así, Fuguet utiliza la creencia, el convencimiento, como un antídoto contra la incertidumbre que frecuentemente nos gobierna. En Tránsitos hace algo similar al hablar de la hermandad cósmica, a la cual define como “la base de todo lo que creo”. Es como si Alberto me arrojara hacia el pasado. Por favor, rebobiná. Ok, sí, rebobino. Me voy al 2010. Definiría al Cinescalas 2010 como eso que yace en el-libro-de-anti-autoayuda-que-termina-siendo-de-autoayuda de Mark Oliver Everett Things the Grandchildren Should Know, en esa primera parte donde el líder de Eels describe un escenario “pegajoso” (o “pegoteado” diría Vicuña en Mala Onda, validando que todos los artistas afines dialogan entre sí) en el que camina en soledad. Empieza en el piso y termina de pie. En mi caso, y ya entonces, aunque con menos palabras, quise expresar lo que dice el Ariel Roth de Velódromo: “bienvenidos a mi planeta, no es muy grande, pero al menos gira”. Regreso al concepto de “la seguridad que proviene de creer” y hoy les cuento que en ese 2010 fatídico no creía en mucho. En casi nada. No podía tener seguridad porque cada día era básicamente un cachetazo de agonía. No había forma de anticiparme al malestar, no había forma de prepararme. Pero este blog cambió todo. Ese “I get up early in the morning/No matter how disappointed I was with the day before/It feels new” que canta Oliver Everett cambió de color. Ya los días no oscilaban entre ser menos malos o malos y viceversa: pasaban a ser diferentes dentro de una dinámica antagónica. Los días se convertían en buenos o muy buenos (y viceversa). En el medio, claro, pasó mucho. Pasaron tres años. Me fui, volví, hice y deshice, me hice fuerte al caer y levantarme. Y la vida me sigue dando esas cachetadas igual. Entonces, ¿qué hay de nuevo? Nuevo es sentir que ante el impacto de los tremores yo tengo una base. Esa base es esa hermandad cósmica de la que habla Fuguet. Acá dentro pasa de todo, ¿no? Acá pasamos de ser desconocidos a vomitarnos realidad. “Los momentos importantes entre dos personas surgen cuando se empiezan a decir verdades en forma tan casual como antes se decían mentiras” dijo por ahí Alberto. Siento que acá pasó eso, que esta es la prueba de lo más extraordinario que se desprende de una conexión: nos afectamos, nos incomodamos, nos exponemos, como quienes se necesitan mutuamente. No nos resultamos indiferentes. No dejamos que el corazón se nos apague. Ese mismo corazón que ahora está en el centro de un afiche de una película donde hablamos de que si no estamos solos es porque incluso hasta en lo más ínfimo (una frase de una canción, un fotograma, eso que define un planeta no muy grande, pero que gira) encontramos un aliado. “¿Te has puesto a pensar alguna vez en todo lo que uno es capaz de hacer cuando es víctima de una pasión?” pregunta Fuguet en Tinta roja. Le respondo como si me leyera. No, no lo sabía hasta hoy, creo. Una playlist, un video, un libro, cerca de mil textos, una película, cuatro años son la respuesta a tu pregunta, creo. El blog es la respuesta a esa pregunta, creo. No, no creo. Tengo la seguridad. La seguridad que te da el saber que si le cambiaste el sentido a la palabra incertidumbre es porque ahora ustedes (gracias al cosmos por ustedes) me demostraron que lo bueno de no saber está en la sorpresa de cada día. Los días donde parecemos aconsejarnos lo mismo que aconseja Sutter Keely en The Spectacular Now. “Recuerden esto: lo raro es bueno. Abracemos lo raro, disfrutémoslo porque no va a desaparecer”. Claro que no, Sutter. Esta hermandad es, creo, para siempre. 

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► [EL TRAILER MÁS ESPECIAL DE TODOS LOS QUE SUBÍ EN EL BLOG EN CUATRO AÑOS] Les dejo el adelanto de No estás solo en esto:

NO ESTÁS SOLO EN ESTO - TRAILER from Ypnos Films on Vimeo.

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► [LISTA DE REPRODUCCIÓN / SIEMPRE UNA MARCA TUYA LLEVARÁ MI CORAZÓN] 100 canciones que asociamos a Cinescalas mencionadas en el post de hoy; ¡que las disfruten!:

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¡BUEN MARTES PARA TODOS! En este día tan especial los invito a dar las gracias; gracias a un determinado integrante de esta comunidad por haberles hecho conocer una canción con su aporte para las playlists; gracias por las películas que conocieron en medio de tantos intercambios; gracias por los amigos que han hecho; gracias por una palabra de apoyo…lo que sea; ¿qué rescatan para agradecer en estos cuatro años de vida que tiene el blog? Además de lo que escribí más arriba, quiero que sepan que mi gratitud es infinita, les debo mucho, casi todo, y no hay palabras que puedan abarcar ese sentimiento…¡GRACIAS MUCHACHADA, FELIZ CUMPLEAÑOS PARA USTEDES! PD. Para no perder la costumbre, con las canciones que mencionen que asocian al blog o que acá descubrieron, les armaré una playlist (porque hoy no puede faltar una)

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¡CUATRO AÑOS! ¡FESTEJEMOS! 

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Tres años después…

“I remember just how bizzare my friendship with Tiffany has been, but then I remember that no one else but Tiffany could really even come close to understand how I feel…”

*Aclaración: el cumpleaños del blog es el 18, pero no podía publicar este post un domingo, así que me tomé la libertad de adelantarlo un par de días 

“No hay mal que por bien no venga”. “Todo pasa por algo”. “Hay que disfrutar de las pequeñas cosas”. “No existen las casualidades”. Nunca fui precisamente amante de las frases hechas. Nunca fui muchas cosas antes de este blog. Sin embargo, fue este blog el que les dio la razón a todas esas frases, no sólo con palabras: con hechos. “No hay mal que por bien no venga” se traduce en “de una situación oscura de mi vida, para poder salir a flote, pensé en gestar un espacio para hablar de cine”. “Todo pasa por algo” se traduce en “Cinescalas tenía que cobrar vida en algún momento, pero no en cualquier momento, en ese en particular, por mí y por quienes llegaron a él”. “Hay que disfrutar de las pequeñas cosas” se traduce en “abrir el mail a la mañana y que Disqus me despliegue todos sus comentarios, cambiando mi estado anímico de maneras asombrosas”. “No existen las casualidades” se traduce en algo fundamental: muchos de ustedes encontraron el blog en circunstancias similares a las que me hallaba yo cuando publiqué el primer post. Le doy vueltas al asunto y no, no es casual. ¿Cómo podría ser casual que en tres años de actualizar casi nunca haya tenido que intervenir para moderar comentarios? ¿Cómo podría ser casual que muchos se hayan visto reflejados en gustos de otros? ¿Cómo podría ser casual que en este lugar se haya generado la confianza necesaria para debatir tantos tópicos, todos interconectados, todos representaciones de nosotros mismos? Cuando asevero que nunca fui muchas cosas antes de este blog, me refiero a que nunca pensé que mi lugar estaba en el mundo digital. Nunca pensé que lo que yo publicara iba a activar un ida y vuelta. Nunca pensé que iba a encontrar amigos acá. Nunca pensé que iba a surgir un “post del baboseo”. Nunca pensé en la palabra “Deathmatch” ni tampoco en escribir “a la deriva”. Nunca pensé que iba a tener una taza con el logo del blog y la palabra “cinescaleros”. Nunca pensé que Viggo Mortensen les iba a mandar un saludo o que yo iba a vivir en Londres y narrar mi experiencia. Y no. Nunca pensé que este blog iba a ser tan trascendente en mi vida que me iba a llevar a escribir el libro correspondiente, donde además están todos los nombres de quienes pasan por acá. Mi obsesión por el tiempo y su sabiduría se agudizó. Porque, si sigo girando sobre el tema, llego a la conclusión de que todo se fue dando de manera lógica. Que yo tenía que volcar mis inquietudes en un lugar donde alguien pudiera compartirlas, debatirlas, complementarlas. Que yo tenía que conocer cara a cara a personas que han sido pilares, desde hace años, meses, no importa desde hace cuánto. Eso es relativo. Porque no a todos los vi, pero sí de muchos recibí muestras de cariño para las cuales no me alcanza la gratitud. Una amiga me dijo que todos necesitamos de algo, eso que nos define, la otra parte de la asociación, del binomio. Yo voy por ahí con mi otra parte que es Cinescalas. Me asocio con este lugar. Y es más grande que eso: yo voy por ahí con ustedes.

Nunca fui muchas cosas antes de este blog. Nunca fui muchas cosas antes de conocerlos. Ahora, podría decirse, me siento más. ¿Más qué? Más completa. Más escuchada. Más comprendida. Más. Mucho más. Mucho más de lo que era antes. ♦  

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 ► [LISTA DE REPRODUCCIÓN] Canciones fiesteras para celebrar los tres años del blog; ¡que la disfruten!:

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EN ESTE VIERNES ESPECIAL, UNA SOLA CONSIGNA: Me gustaría que todos compartan cómo fue que llegaron a este blog, si recuerdan cuándo empezaron a comentar, en qué post específico y anécdotas similares; bueno, muchachada, nuevamente gracias, es imperativo escribirlo todo el tiempo porque es inevitable sentirlo; un gran abrazo a todos y una sorpresa aquí abajo…

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[SOBRE EL LIBRO]: Sí, sí… ¡finalmente hay fecha de presentación! Les dejo el flyer aquí abajo con todos los datos para que se lo guarden; confirmen a partir de hoy su asistencia vía mail (a la casilla de siempre: milyyorke@gmail.com) con el asunto “voy a estar en la presentación del libro de CINESCALAS” así me voy organizando; a pesar de que ya sé que muchos van a estar presentes, de todos modos necesito que me manden el mail para saber cuántos serán con exactitud, así con la editorial tenemos un número y yo sé cuántas botellas de champagne comprar :P ; por otro lado, Dunken armó su propio flyer/tarjeta de invitación que les estaré enviando a todos los que me escriban, pero más cerca de la fecha para que no se la olviden; ¡nos vemos en muy poco tiempo y ese martes por favor sean puntuales así escuchamos buena música, brindamos y sale todo perfecto! Una última aclaración: el día de la presentación podrán comprar el libro ahí mismo, y yo lo estaré dedicando, ya sea para ustedes o por si quieren hacer un regalo; listo, no los molesto más…

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GRACIAS A CAT POR ESTE INCREÍBLE REGALO:

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Dos años después…

“Everything about Jordana reminds me of fire…”

“La identificación con los sentimientos de esa joven es la base de por qué vi esa peli tantas veces. Me gustaría olvidar más rápido, pero no puedo”. Mariana escribía sobre Eterno resplandor de una mente sin recuerdos en el primer post de este blog. Ése fue el primer comentario. Claro que se refería a Clementine, pero pensándolo detenidamente me doy cuenta de que podía hablar también sobre otras jóvenes, sobre Margot, Enid, Celine y, más cerca en el tiempo, sobre Jordana. Tiempo. Siempre me encuentro desmenuzando esa palabra y todo lo que implica. Reveo algunos escritos en este espacio y, consecuentemente, también hablan del tiempo. De un tiempo pasado, de un tiempo presente, de un mientras tanto, de un futuro. Y quizás sea mi manía de asociar, de encontrar interconexiones en todo, pero tampoco veo una mera casualidad en eso. A fin de cuentas, este blog marca mi ritmo. Marca mi tiempo. Si publico a la noche, sé que le va a gustar a la Brigada Noctambulista. Si publico antes, sé que algunos van a encontrar graciosa mi manía por anticiparme. Mi bendita/ maldita ansiedad. Pero hay algo más que viene pasando en estos dos años de Cinescalas. Percibo que, como ya he dicho, trasciende lo virtual. Lo veo como un lugar casi físico, lugar que me devuelve a mi eje o que me provee de uno. Han pasado tantas cosas acá. Una vez, nerviosa por mi inminente mudanza a Londres, postee un domingo tan solo porque necesitaba encontrarlos del otro lado. Lo mismo cuando llegué a mi casa británica: quería hacerlos parte del comienzo de una sucesión de experiencias que no podría haber volcado en otro espacio. Patrick. Meryl. La casa de Freddie. También recuerdo una videoconferencia por Skype en el que me enteraba que este blog había sido premiado como el mejor del diario y quería decírselos. No sé por qué, pero también tengo imágenes vívidas de cómo, cuándo y dónde escribí cada uno de los casi 500 posts. De colgarme de un wifi en una estación de tren en Munich para publicar este post y pensar que a Ica y a Nico les iba a interesar, porque a ellos les gusta esa clase de consignas lúdicas. O de ver ciertas películas y relacionarlas con Anis y Sergio, sabiendo que van a explayarse con ese modo especial en el que lo hacen. De encontrar un comentario de Luz bien temprano y alegrarme, porque sé que no puede estar siempre presente. De los “siempre te leo, pero hoy es la primera vez que comento”. Si quisiera, podría aburrirlos durante párrafos con detalles de encuentros, de mails, de mensajes, de cómo los tengo presentes. Porque me hace bien. Me hace bien saber que puedo escribir esto una noche en soledad y que a los minutos ya me acompañan sus opiniones, sus palabras. Porque una vez, hace un año, hablamos sobre cómo este no es un blog con comentarios. Es un blog con palabras. Las mías y las suyas, complementándose aunque no siempre en concordancia. Pienso en las entrevistas, en los concursos, en todo lo que pasó por acá en dos años. En donde estaba yo cuando escribí ese primer post y en donde me encuentro ahora. Porque más allá de que mi estado anímico no siempre es óptimo o de que no siempre escribo con el mismo ímpetu, basta con leer sus “Hola Mily” para darme cuenta, una vez más, de algo precioso (sí, quiero usar este adjetivo): ustedes me saludan todos los días. Y es eso, entre otras cosas, lo que me centra, lo que me pone en eje y me cambia la jornada. Mencioné a Patrick. Patrick una vez escribió “build your own castle, stop throwing stones”. Lo tomo como consejo. Construí tu propio castillo, no arrojes las piedras. Focalizá la energía en un lugar. Hacé. Escribí. Incluso cuando pensás que no podés. Hoy hace dos años que lo hago. Que construyo un espacio para quienes quieran visitarlo. ¿Pero las piedras? Las piedras, como siempre, me las dan ustedes.

* DE YAPA: Video (con blooper) de regalo:

GRACIAS A TODOS POR HACER POSIBLE LA PERDURABILIDAD DE ESTE BLOG; GRACIAS A TODOS POR ESTOS DOS AÑOS ACOMPAÑÁNDOLO; FELICITEN SI TIENEN GANAS :P

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Un año después…

“I’m always anxious thinking I’m not living my life to the fullest” – Clementine

Hace unas semanas cumplí 28. Cuando abrí los ojos esa mañana del 31, me consumió un pensamiento pesimista. ¿Qué hice entre los 27 y los 28? ¿Qué pasó en ese año que haya sido memorable? ¿Cuáles fueron los días que escaparon a la rutina y se convirtieron en recuerdos destacables? Una vez que el pesimismo dio lugar a la claridad, pensé en una mañana en un aeropuerto, pensé en un grito con peluca en un festival, pensé en una charla bordeando el mar, pensé en un viaje en auto por el Sur, pensé en varias tardes en familia, en la sonrisa de mis amigas, en noches de descubrimientos, en reencuentros, en decisiones, en la plena conciencia del presente. Y pensé en Cinescalas.

Si vienen siguiendo el blog, ya un poco deben conocerme. Soy una persona que cree mucho en el destino, en que todo pasa por algo, en que las personas que formaron o forman parte de nuestras vidas aparecieron en ella para cumplir una determinada misión; y esta suerte de credo no funciona a modo de consuelo ante cualquier revés o imprevisto inmanejable, funciona a partir de dos motores que me fueron definiendo: la magia y la energía. Y todo esto empezó con ella, con Clem, un personaje mágico y enérgico, que también busca un grado de intensidad difícil de sostener en el tiempo. Porque por más que uno quiera que cada día sea mejor que el otro, hay momentos en los que nos vemos obligados a cuestionarnos y a tomar decisiones, y a sufrir, y a enojarnos, y a sentir, y a poner la otra mejilla. Pero nada de eso podría afrontarlo sino creyera realmente en esa magia, en lo intangible, en aquello que hace que uno, cuando deposita buena energía, la reciba de la manera menos pensada, de la manera más increíble.

Y yo en distintos momentos recibí mails en los que me manifestaban lo importante que era Cinescalas en medio de sus rutinas,recibí un libro dedicado, fotos de encuentros entre personas que parecían conocerse desde siempre, y recibí palabras. No comentarios. Palabras. Todos los días. Las palabras de los lunes para los críticos invitados, las palabras de los viernes con los saludos de fin de semana. Porque no creo en las coincidencias, ya saben, y Cinescalas comenzó en un momento de mi vida en el que sentía que había cumplido muchos objetivos, pero que a la vez había interconexiones que quería poner, otra vez, en palabras. Un poema con una película. Una canción con una película. Una imagen con una película. Una experiencia personal con una película. Y así hasta el infinito…y así, esos días que yo quería que fueran especiales, distintos unos de otros, fueron convirtiéndose justamente en eso. Cada post permitió canalizar mis ganas de escribir, de manifestarme ante determinados hechos artísticos, pero también me permitió conocerlos y aprender de sus visiones. Cada día es distinto, cada post es como una entrada de un diario que se completa gracias a ustedes, que hicieron que estos 365 días de Cinescalas sean lo más parecido a la felicidad que una chica teñida de rojo que se asombra ante un elefante pueda sentir.

Sí. Todo empezó con una foto de Clem, pero antes estuvo el deseo de hacer un header en el que estuvieran todas ellas (Enid, Margot, Juno), el deseo de hablar sobre cine pero también de compartir canciones, fragmentos, y así, gracias a ese deseo, se fue formando una comunidad, se fueron forjando chistes internos, se fueron intercambiando opiniones con altura, se fueron diseñando logos, se fueron construyendo amistades. Ustedes se fueron reconociendo, se fueron sintiendo parte. La energía, esa energía positiva que yo puse desde el diseño de ese cabezal hasta la última frase de mi post favorito, llegó a ustedes, se diversificó, se compartió y hoy hizo que este blog sea individual (porque esta que escribe siempre soy yo, desnuda, genuina, transparente a pesar de todo) y grupal al mismo tiempo.

“Si alguien comprende, si alguien entiende este lenguaje contradictorio, estas impresiones tan nuevas, estos pensamientos, estos sueños vagabundos que siguen la lenta montaña de la vida, por supuesto, me haría feliz”, escribió una vez mi querida Anaïs Nin sobre sus diarios de la infancia. Creo que yo, con mi propio lenguaje y mis propias contradicciones a cuestas, me siento aquí, en este espacio, en este diario personal, por demás comprendida y acompañada. Por eso, no tengo que poner la oración en condicional o formular una expresión de deseo. Siento que todo aquello que estaba buscando con Cinescalas, de una forma u otra, lo encontré. Lo encontré gracias a ustedes.

MBS :)

18/08/2011

¡Feliz cumpleaños Cinescalas! ¡Feliz cumpleaños cinescaleros! ¡Gracias por este primer año!