Podcast Cinescalero Volumen XX: Radiohead y A Moon Shaped Pool

¡Buen comienzo de semana para todos! Les cuento que me di el gusto de grabar un podcast con Leonardo Ebel, fundador y editor del sitio web Exit Music, la fuente más completa y longeva que existe en nuestro país sobre Radiohead y sus integrantes. En dicho podcast intercambiamos opiniones sobre A Moon Shaped Pool, el noveno disco de la banda, y recordamos cómo fue nuestro primer acercamiento al quinteto de Oxford y cómo su música nos marcaría en distintas etapas de nuestras vidas. Desde ya, gracias por escuchar. Están más que invitados a sumar sus impresiones sobre Radiohead en este post. Por otro lado, el próximo lunes estamos de vuelta con una entrevista bilingüe a Craig Roberts, un amigo de la casa, a propósito del estreno de su ópera prima, Just Jim. ¡Hasta entonces, muchachada! 

Radiohead y Paul Thomas Anderson soñando despiertos

Solo paso a dejar esto por acá, a preguntarles qué están escuchando ustedes últimamente y a decirles que en unas semanas vuelvo con un post con una entrevista bilingüe a un amigo de la casa. Que tengan un excelente fin de semana.

NO ESTÁS SOLO EN ESTO, disponible para ustedes

¡Buen comienzo de semana, muchachada! Hoy les quería comentar dos cosas. En primer lugar que, como ya les venía adelantando, me voy a tomar un descanso del blog por tiempo indeterminado. Ésto no significa, bajo ningún motivo, que CINESCALAS será cerrado o dado de baja de la web. Por el contrario, seguirá online como siempre y tendrán la posibilidad de seguir comentando. Sin embargo, por falta de tiempo y otras razones, yo lo voy a actualizar esporádicamente y sin agenda, cuando me surja la necesidad de escribir sobre alguna película en particular, cuando haga alguna entrevista que considere que les pueda interesar, etcétera. Así las cosas, este post es un “hasta pronto” sin fecha definitiva y es, también, el marco para dejarles de regalo No estás solo en esto. Aquí abajo podrán disfrutar del documental inspirado y propulsado por todos ustedes (la versión es en baja, por problemas de peso), como forma de coronar los seis años que lleva el blog y como forma de despedirme momentáneamente. De más está decir que voy a extrañar la regularidad de nuestros intercambios, pero pueden encontrarme en el mail o en Facebook para lo que necesiten. Ah, y como decía Truman: “In case I don’t see ya, good afternoon, good evening and good night”.

*COMO EL VIDEO ESTÁ PROTEGIDO, HAGAN CLICK EN “WATCH ON VIMEO” Y PONGAN LA SIGUIENTE CONTRASEÑA: diferente / QUE LA DISFRUTEN:

NO ESTAS SOLO EN ESTO - FINAL EN BAJA CON CORRECCIÓN DE COLOR/SIN AJUSTES DE SONIDO from No estás solo en esto on Vimeo.

Crimson Peak: Las ciénagas de los muertos

Hoy en Cinescalas escribe: Evangelina Alejandro

“Hay cosas muertas, caras muertas en el agua – dijo horrorizado- ¡caras muertas!

Las ciénagas de los muertos, sí, sí. Así las llaman – cloqueó- no hay que mirar cuando los cirios están encendidos”

J. R.R Tolkien – El señor de los anillos: Las dos torres – Libro IV

Guillermo del Toro creció entre las páginas de los romances góticos que habitaban la casa familiar. Entre Samuel Langhorne Clemens y Harriet Stowe se acomodaban las hermanas Brontë, que sin duda debieron haber causado una impresión en ese niño, para que este adulto dedique una parte de su trabajo al género. Crimson Peak se despliega suavemente ante el espectador con la riqueza visual que lo caracteriza desde su primer film, Chronos. En esta vuelta, a diferencia de dos de sus mejores películas como fueron El espinazo del diablo y El laberinto del fauno, la historia no ronda con la Guerra Civil española de fondo, sino que se ubica en las postrimerías del siglo XIX donde al finalizar el siglo se abre vibrante la segunda revolución industrial. Edith (Mia Wasikowska) es la hija de un importante constructor, huérfana de madre con una extraña conexión con los muertos: ha podido oírla llevándole un mensaje que años después habrá de entender. Es posible hallar cierta similitud entre la forma visual que tienen las representaciones fantasmales en Crimson Peak con aquellas de quince años atrás observables en El espinazo del diablo. Los apasionados de Del Toro sabrán encontrarlas. Edith se presenta con una dualidad bien lograda: independiente, crítica y decidida pero a la vez lo suficientemente frágil y crédula como para dejar que la historia la tome en el punto en el que es requerida y sin luchar demasiado. Thomas (Tom Hiddleston) y Lucille Sharpe (Jessica Chastain) desembarcan en la sociedad de la época y las matronas los miran elogiosamente, encarnan esa ancienne noblesse con las que les encantaría unir a sus hijas. Respetan la fórmula de lo esperado: sin un centavo pero con modales impecables y un guardarropas que ha visto mejores días, buscan inversores o uniones provechosas, lo mismo da. Hay que reconocer que es en esta parte del film donde lo predecible enaltece la historia.

Luego de quedar convenientemente huérfana (con un episodio bien logrado, habrá que reconocer más tarde) Edith Shape se encuentra viajando hacia su nuevo hogar (¿hacia dónde fue su criticismo y la elocuencia con las que parecía desenvolverse en los comienzos de la película?). La primera impresión de Allardale Hall es imponente, desnuda sobre el páramo (¿otro guiño a Charlotte Brontë?) se yergue sobre la arcilla profunda, roja con incontables habitaciones heladas y pesados cortinados húmedos. Lucille es el ama indiscutible del lugar, en él se esconden sus crímenes, se ocultan sus pecados fraternos, ella representa la otra protagonista femenina determinada y efectiva como la describió Del Toro. Alejada de sus amigos y desmejorando su salud día a día Edith buscará saciar su curiosidad alrededor de esa cumbre escarlata con paseos en los que encontrará poco a poco el rompecabezas para entender las historias que la precedieron, antes que sea muy tarde y llegue a ser como ellas.

Por Evangelina Alejandro

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[ESPECIAL] Una mirada backstage a Crimson Peak:

SYFY: Behind the Scenes of Crimson Peak. from Ann Fortune on Vimeo.

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[COMPILADO] La obra de Guillermo del Toro, en un solo video:

Guillermo del Toro - The Works from Joel Walden on Vimeo.

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¡BUEN LUNES PARA TODA LA COMUNIDAD! Hoy tenemos tres consignas: 1. Dar su opinión sobre Crimson Peak, ¿qué les pareció? 2. Elegir sus películas favoritas de Guillermo del Toro, ¿es un cineasta que les interesa particularmente? 3. ¿Qué otras obras góticas (cinematográficas o no) les han gustado? Como siempre, los leo y los vuelvo a ver el viernes; ¡que tengan un excelente comienzo de semana, muchachada!

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—> La última vez escribió Luján Noguera sobre… HEAVEN KNOWS WHAT

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James White: Tu silencio es ensordecedor

“More than a drug is what I need,
need a change of scenery
need a new life”

“Say Something” – James

*Atención: se revelan algunos detalles del argumento

“¿Qué es lo que estás escondiendo?” pregunta Tim Booth en el tema de la cita superior, “Say Something” de su banda James. Como con toda canción, el significado va mutando a través del tiempo y/o en función del espacio en el que se la reubica. Hace unos años, esa canción para mí representaba una súplica por obtener esas dos palabras que cambiarían el rumbo de cualquiera y, en consecuencia, la letra se expandía, se abría, era inconmensurable. Un poco como se abre Lloyd en Say Anything. Un poco como nos abrimos todos cuando estamos aguardando que el otro nos provea de una certeza. Tiempo después – y encuentro cercano con Booth mediante – me olvidé de la canción como uno se olvida de lo que es profundamente conocido: sabiendo que está aguardando nuestro regreso. Hace unos días, “Say Something” revivió en la ópera prima de Josh Mond James White, particularmente en una secuencia antagónica al romanticismo más clásico. Gail (Cynthia Nixon), en un arrebato de frenesí y de desapego de la realidad, pone el volumen al máximo para escuchar James mientras revisa sus bibliotecas y apila libros del pasado de un modo ciertamente maníaco. Su hijo, también llamado James (un descomunal Christopher Abbott), la observa perder poco a poco la conciencia con la compañía subrepticia de esas palabras de Booth. “Your silence is deafening”. El silencio es clave en James White. El joven del título tiene una enorme dificultad para comunicarse con los demás, dificultad que puede rastrearse a dos hechos puntuales: la muerte de un padre que se alejó de la familia y el cáncer que padece su madre. Mond abre su película precisamente en un contexto donde las palabras sobran. James se refugia en un boliche pero tapa el sonido de la electrónica con unos auriculares de los que nunca sabremos qué se desprende. Tras la falsa presunción de que es de noche, James sale del lugar transpirado y jadeante mientras se reconecta con una Nueva York en plena tarde. Toma un taxi, se duerme y aparece en la casa de su madre para velar a su papá. Con una espontaneidad que a Mond le valió el apresurado (pero no del todo descabellado) mote de discípulo de John Cassavetes, el director nos mete en el conflicto tal como lo vive James: abrupto y agitado. El funeral es un caos porque lo observamos desde la perspectiva de ese hijo que está perdido, que toma, se droga, no trabaja, se involucra en peleas ajenas y termina durmiendo siempre en el sillón de su madre. En una decisión de puesta en escena tan exasperante como inevitable, Mond sigue a James con la cámara pegada a su rostro o con la cámara pegada a su espalda (reminiscente al trabajo de los hermanos Dardenne). La ansiedad que genera semejante grado de proximidad nos permite ocupar su lugar, sentir en carne propia lo que es vivir en un estado de ebullición.

James White solo respira (y rápidamente) en su segundo tramo, segmento que no hace más que sondear la tranquilidad antes de la paliza. Luego de que su madre le ruega que ponga por escrito lo que significó para él la muerte de su padre, James acompaña a su amigo Nick (el músico y compositor de la banda sonora, Scott Mescudi, en una excelente intervención) a México, donde el intento por verbalizar su estado de confusión queda trunco por la aparición de una mujer; es decir, por toparse con otra vía de escape que colabore en su negación del sufrimiento. Éso es lo que tiene la negación, es como una canilla: podemos dejarla correr siempre y cuando nadie venga a cortarnos el agua. La negación se termina para James con un llamado telefónico de su madre, quien le comunica que el cáncer al que había vencido finalmente volvió. Abbott deja caer unas bolsas del supermercado al piso y se va acercando a la cámara de Mond dando vueltas e interpretando la reacción de James girando en círculos, caminando de un lado al otro. Es un detalle ínfimo, uno de los tantos que tiene el film, consecuentes con ese comportamiento de perro que se muerde la cola de su protagonista. Asimismo, el llamado resulta brutal porque nadie estuvo exento de haberlo recibido. Hablo de ese minuto que nos saca de una suerte de realidad paralela para situarnos en lo feo, lo sucio, lo oscuro, la misma mierda. Así, James pasa de su idea de paraíso con sexo, fiestas y drogas, a limpiar el vómito de su mamá, acompañarla al baño y atestiguar su fallecimiento paulatino. En una escena que dura más de veinte minutos, Abbott transmite esa puja de estadios que se suscita cuando estamos donde no queremos pero donde debemos estar. Nadie quiere pasar por el momento de presenciar la muerte de un ser querido, pero al mismo tiempo no hay otro lugar donde pararse. En este sentido, James White no es una película más sobre un duelo, no es una película más sobre el cáncer, no es una película más sobre un joven a la deriva que se termina hallando a sí mismo. Acaso por su propio contacto con una situación dolorosa que no pudo manejar – y que lo llevó a moverse en lo genuino y a escribir sin desinfectar – Mond no pretende ni redimir a James (su confeso álter ego) ni crear un prototipo de despedida prolija. Todos somos varias cosas al mismo tiempo, ¿no? James puede ser quien muestre una actitud superadora a la hora de desnudar sus sentimientos (por eso divaga en sus diatribas, por eso no se apega a lo concreto) y James puede ser quien consiga escribir al menos tres páginas (rotas, incoherentes, apresuradas, pero escritas al fin) sobre la familia y la destrucción de la utopía.

“The thing about us is, we feel good things way up here, but we feel bad things, way, way, way down there, and we gotta try and remember, theres all this space in between, we gotta try and live in there too” le dice Gail a su hijo, tangencialmente aludiendo a una bipolaridad presente en ambos (nunca confirmada, siempre latente, dado que James White no cae en la sobreexposición sino que arranca en la acción misma, en pleno desastre) pero también a la sinuosa búsqueda de ese terreno intermedio entre la euforia y el choque. En los ojos melancólicos de Abbott – su mirada es similar a la del episodio que marcó su reciente regreso a la serie Girls, “The Panic in Central Park” – ya podemos vislumbrar que ese consejo de su madre, esa súplica (“say something, anything”) por recordar que en algún rincón suyo está la promesa del equilibrio, no será seguido a rajatabla. “No puedo hacer esto” dice James cuando su madre muere, y nuevamente empieza a sostenerse la cabeza, a moverse en círculos, ignorando las palabras de un psicólogo (esos “terapeutas del duelo” a los que Mond sutilmente desdeña) para salir otra vez al encuentro de Nueva York, solo que ahora es de noche y el vacío es mayor. Mond respeta a James como se respetó a sí mismo: no lo castiga sino que legitima su huida como otra forma más de decir adiós. Así es cómo, dentro del vértigo, la urgencia y la prepotencia con la que James White avanza, su realizador descansa un rato mientras su doppelgänger toma aire, fuma y observa el entorno. Otra vez sin decir palabra. Otra vez triste. Otra vez diciéndonos que estar mal a veces está bien. ◄ 

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► [TRAILER] Algunas imágenes de James White de Josh Mond:

JAMES WHITE (Trailer) from filmswelike on Vimeo.

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¡BUEN MIÉRCOLES! Hoy dejo dos consignas: 1. Quienes hayan visto James White pueden explayarse sobre la misma 2. ¿Qué otras películas focalizadas en un solo personaje recomendarían? ¡Gracias por leer! Nos reencontramos el viernes con un podcast noventoso; ¡hasta entonces, muchachada! UPDATE: Finalmente nos vemos la otra semana, estoy teniendo unas semanas infernales, mil disculpas a todos…

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