¿Estoy sola en esto?

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“I don’t have to shout, I have no reason and I have no doubt, I’m gonna get myself unfurled from this mortal coiled up world”Tom Waits

Domino es la mejor respuesta que puedo dar a la consigna de hoy, que surgió de un intercambio entre José Tripodero y Javier C. Porque si bien hay muchas otras películas que defiendo ante las lapidarias opiniones ajenas, la de Tony Scott es una sintomática de ese prejuicio sobre una determinada postura para filmar. Aunque no sé si el término “postura” es el correcto. Lo que hace es Scott es menos premeditado que visceral. Sin embargo, su cine es fácilmente repudiable, y en diversas ocasiones se lo inflama mediante contraataques algo cansinos que, a su vez, están derribando otras formas de arte. La crítica que mejor ejemplifica tal situación es esa suerte de nomenclatura que recibe su filmografía, esa de “videoclips sin contenido”, que no sólo es una observación peyorativa en relación a los videoclips sino además una lectura perezosa del cine del fallecido Tony. Mucho se ha escrito sobre la estética videoclipera, en líneas generales remarcando cómo la narrativa está supeditada al bombardeo de truquitos visuales, como si no fuera posible que a través de una decisión de montaje el componente humano pueda penetrar, socavar, aniquilar y conmover (para el caso, ver Under the Skin, la extraordinaria última película de Jonathan Glazer). Domino es precisamente eso: una película completamente retorcida en su puesta en escena, apuntalada por un guión no menos enrevesado de Richard Kelly (quien como director sabemos que también tiene esa cualidad en las venas), con abundancia de saltos temporales y una banda sonora que cobra protagonismo en los momentos más impensados, pero que, en medio de todo eso, discurre sobre lo anárquico de dejar un mundo de comodidad para dispararse hacia otro más radioactivo y sanguíneo. Con Domino y la mayor parte de sus películas, Scott, exorcizando a ese muchacho rocanrolero como él mismo se autodenominaba, hizo algo complejo: películas con vida, películas aceleradas, películas vertiginosas, que en simultáneo contrarrestaban ese prejuicio de que en las mismas no puede haber emoción o personajes pluridimensionales. No hay mejor homenaje a Domino Harvey que uno en el cual sus propias palabras son abordadas con la ferocidad como ley. Ella misma decía que a todos nos llega el momento de caer. Scott puso el acento en la previa, en todo lo que uno puede aprehender antes de la caída, como reasegurando que todo eso que uno hizo antes es, justamente, lo único que cuenta. 

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► [ESPECIAL] Un interesante informe sobre la realización de Domino y las obsesiones de Tony Scott:

Domino Featurette - "Bounty Hunter on Acid: Tony Scott's Visual Style" from Jean-Paul Bonneau on Vimeo.

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¡BUEN MARTES PARA TODOS! ¡BIENVENIDOS DE VUELTA! En este día, el post que les había prometido: ¿qué películas defienden contra viento y marea, encontrando muy pocos aliados en el camino? Espero sus polémicos aportes y nos reencontramos mañana; ¡gracias por el aguante en este año tan movido! ¡que tengan un excelente día! ¡saludos para todos!

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Composición: Tema libre (decimosexta entrega)

Me gustaría que el martes 30 llegue pronto para retomar la actualización y, al mismo tiempo, sé que me va a costar despedirme de la realización de No estás solo en esto. Mientras tanto, esta semana quería dejarles un post abierto más melómano que cinéfilo (aunque presupongo que los divagues los van a llevar de vuelta al cine). La excusa es “Chandelier”, el gran video de la cantante australiana Sia, con el que me encontré recientemente a pesar de tener ya unos meses. En el video, en lugar de ver a Sia (quien en esta etapa se rehúsa a mostrar su rostro, para que la voz sea la protagonista), la vemos a la pequeña bailarina del reality show Dance Moms, Maddie Ziegler, interpretando una brillante coreografía que refleja el estado maníaco de Sia cuando compuso la canción. El efecto es hipnótico. Pueden ver el video por acá y sus impresionantes recreaciones en vivo en este link y en este otro. Me gusta la forma en la que Sia compone, tomando una palabra como metáfora y desparramando esa metáfora a lo largo de toda la canción. Moverse como una “chandelier”, de un lado a otro, sin poder tocar la realidad o poner los pies en el suelo. Un concepto duro y brutal, como la propia artista. Ahora sí, las consignas para el Open Post de esta semana: mencionen discos o canciones que los vienen acompañando últimamente y, de yapa, recuerden grandes videoclips que quisieran rescatar en este post. Como siempre, intentaré leer, responder y hacer otros aportes. Gracias por todo. Gracias por seguir esperando.

UPDATE: Finalmente no ganamos en los Premios Multimedia y, más allá de mi molestia personal por cuestiones internas, no quería dejar de felicitar a Daniel Merle por el premio. Pueden visitar su blog por acá. 

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► [PLAYLIST OBSESIVA] 10 canciones que estoy escuchando demasiado:

Obsessed by cinescalas on Grooveshark

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Composición: Tema libre (decimoquinta entrega)

Poner en palabras cómo Boyhood me pasó por encima no es un ejercicio para llevar a cabo a la ligera. Como hasta dentro de dos semanas no voy a finalizar con la post-producción de la película y el blog volverá a la normalidad el martes 30 de septiembre, prefiero guardarme esas palabras para ese momento. Momento. Un concepto que tiene mucho que ver (casi todo) con la película de Richard Linklater. Como esta obra maestra (término que se emplea muchas veces, pero que en pocas tiene tanto sentido como acá) se convirtió en mi película del año, pensé que ése sería un buen disparador para este post abierto. ¿Cuáles son, hasta el día de la fecha, sus películas del 2014? Los leo. Los extraño. Los veo el 30.

Editar

Paciencia

Composición: Tema libre (decimocuarta entrega)

Muchachada, aquí les dejo el post abierto para que comenten el minuto a minuto de los premios Emmy tal como hicimos con la ceremonia de los Oscars. Por mi parte, yo voy a estar trabajando con la cobertura para Personajes.tv, pero trataré de pasar por acá para sumarme al debate. Recuerden que en este mismo post daré a conocer al ganador del concurso. Nos reencontramos el miércoles. Ahora sí: ¡a divagar! PD. No quería dejar de aclarar que si desde hace unas semanas que no publico críticas extensas es porque estoy en medio del maratónico proceso de edición de No estás solo en esto (mi prioridad hoy por hoy). Cuando finalice con esta etapa, el blog volverá a la normalidad. Sé que ustedes me aguantan en esta, pero necesitaba mencionarlo. Saludos para todos.

UPDATE: Nadie ganó el concurso, los premios quedarán vacantes para el próximo que hagamos. Les dejo toda mi cobertura de la noche por acá y les cuento que mis predicciones también fallaron estrepitosamente :P – Los leo en breve.

OTRO UPDATE: POR RAZONES DE FUERZA MAYOR NO PODRÉ ACTUALIZAR MAÑANA, ASÍ QUE NOS VEREMOS LA SEMANA QUE VIENE Y, SI TODO SALE BIEN, CON ALGUNAS BUENAS NOTICIAS. GRACIAS POR LA PACIENCIA, COMO SIEMPRE.

Relatos salvajes: cuentos que no son cuento

Hoy en Cinescalas escribe: José Tripodero

*Atención: se revelan algunos detalles del argumento SOLO A PARTIR DEL PENÚLTIMO PÁRRAFO

Hay muchas entradas posibles para pensar y discutir Relatos salvajes, lo nuevo de Damián Szifrón en ocho años. Más que cualquier otro recorte (el regreso del director, el elenco de superestrellas locales, el eje temático, etc.) me interesa la organización formal del film: la narración episódica. En la historia del cine, las películas conformadas por segmentos, cada uno representando una breve historia que empieza y termina (a veces puede haber una conexión al final), no siempre han sido bien recibidas ni por la crítica ni por el público. Algunos casos como el de Al filo de la realidad (The Twilight Zone: The Movie, 1983) funcionan como ejemplos del fracaso perfecto en este tipo de empresas. Aquel proyecto gestado por Steven Spielberg, reunía al director de E.T. con John Landis, Joe Dante y George Miller, un verdadero seleccionado del cine fantástico de entonces, que congregaba fuerzas para homenajear a una serie con la que todos estos realizadores crecieron: la famosa y mítica The Twilight Zone creada por Rod Serling en 1959. Más allá del prólogo efectivo con Dan Aykroyd y Albert Brooks, los cortos de Spielberg y Landis reposaban con demasiada comodidad en las historias originales de la serie, solo el corto de Miller agrupaba tensión, miedo y humor, los demás con suerte cumplían con algunos de estos rasgos esperables, no sólo por los fanáticos de The Twilight Zone sino también por aquellos que disfrutaron de las películas anteriores de estos directores. Otro caso paradigmático en el fracaso de los episodios en el cine fue el de Historias de Nueva York (New York Stories, 1989). El tridente estelar de Francis Ford Coppola, Martin Scorsese y Woody Allen era el vector para relatar historias en las que la protagonista fuera la ciudad de Nueva York, pero como se ve, lo de los homenajes a las ciudades - Paris Je t’aime y New York I Love You - no es ninguna novedad. Los resultados para este proyecto fueron similares a los del proyecto de Spielberg: mientras que Scorsese se refugió en una historia de amor tormentoso entre un pintor y su joven asistente y Allen sacó de su máquina de escribir una variación cómica y moderna del complejo de Edipo, Coppola se puso solemne y grandilocuente, lo que intoxicó al resto del film.

Sin embargo, los mencionados casos no son los únicos fracasos impensados en el apartado de películas episódicas, pero sí son los suficientes como para ilustrar esta suerte de paradoja entre los recursos humanos y los corolarios nefastos en la taquilla y en la crítica que arrojan este tipo de historias. Probablemente mis trabajos actuales sobre fenómenos transpositivos me lleven a pensar películas como Relatos salvajes en un sentido estructural. Es así que pienso la organización segmentada en relatos independientes en el cine como lo más parecido a un cuento en la literatura, algunos podrán aseverar que lo son los cortometrajes, lo cierto es que la caja contenedora invisible que representan las películas episódicas precisamente guarda una correspondencia mayor con un libro de cuentos porque en ambos hallamos varias historias. Es decir, el soporte de los episodios es el cine y el de los cuentos es el libro, el cortometraje es casi siempre – sin ánimo de desmerecer al formato – un huérfano o un paria audiovisual.

Estas líneas pretenden reflexionar sobre la correlación entre los cuentos y los episodios en el cine, y es por eso que – además de la comparación entre formatos de lenguajes distintos- otra de las marcas evidentes que surge es la de los tiempos internos. En el cine, especialmente en los relatos episódicos que nos ocupan, los tiempos de la narración son más estrechos aún. Roland Barthes, en el texto El análisis estructural del relato (inevitable para ordenar cualquier historia) habla de “funciones nucleares” y “funciones catalíticas”, las primeras sostienen la historia y las segundas son prescindibles. Las funciones catalíticas en el cine tienen una licencia tácita para estirarse, no sucede lo mismo en la TV que exprime cada segundo porque necesita recubrir todas las situaciones con algún halo de importancia dramática. El tiempo en la TV lo es todo.

Alejado un poco nomás de las categorías de Barthes y del academicismo algo hermético, Julio Cortázar expresa una serie de ideas sobre el cuento, que bien pueden aplicarse a los episodios en el cine. En primer lugar, señala que “los cuentistas inexpertos suelen caer en la ilusión de imaginar que les bastará escribir lisa y llanamente un tema que los ha conmovido, para conmover en su turno a los lectores”. La ingenuidad que manifiesta es una recurrencia que proviene de las buenas intenciones pero, que, superada esta etapa (luego de fracasos necesarios) señala: “Es necesario lograr ese clima propio de todo gran cuento, que obliga a seguir leyendo (…) que aísla al lector de todo lo que lo rodea para después, terminado el cuento, volver a conectarlo con su circunstancia de manera enriquecida”. Hay dos cuestiones que siempre han tenido y seguirán teniendo sus batallas dialécticas, que son las de forma y contenido, las cuales no son ignoradas por el escritor de Rayuela, quien explica que “el tema conforma necesariamente su forma”. La articulación de ambas variables es también una razón de tiempo, que se asocia con la seducción (de la cual también hablaba Cortázar) porque la atmósfera de la historia precisa un despliegue inmediato, es parte de una economía controlada por el cuentista o por el director de un episodio, el límite temporal tangible aparece (ya teníamos el interno) para demarcar formatos. Para simplificar, podría decir que mientras una película o novela ganan por puntos, el cuento (o el episodio) debe ganar por knock-out. La película siempre acumula sus situaciones, acontecimientos y demás vueltas narrativas en forma progresiva mientras que el cuento no puede darse el lujo de sentarse en la barra con el espectador y arrojarle varias preguntas seductoras antes de tirar el anzuelo que lo atrape; tiene un reloj de arena que lo apura a ser incisivo sin pensar y su ausencia es, de alguna manera, la causa principal de las derrotas. Mientras escribo estas líneas, las premisas del texto se ponen en un orden no pensado, y ese es otro de los poderes de la escritura: ubicar las ideas en el carril de un sentido. Por ejemplo, desde la dureza de las categorías de Barthes (aclaro: amo a este señor y sus categorías son mi brújula en este estadio de investigación para mi tesis de Maestría), atravesando las reflexiones de Cortázar hasta la idea de seducción, se puede advertir que ni los cuentos ni los episodios tienen leyes, tan solo puntos de vista y recurrencias que permiten establecer una estructura. Las reflexiones de Cortázar pueden ser laxas, sobre todo en comparación con las ideas de Barthes, pero lo cierto es que ambos confluyen en el factor tiempo, en su tratamiento y su articulación con las ideas.

Si tuviera que hacer una conclusión es que la diferencia entre el éxito del género cuento en la literatura en comparación con el fracaso habitual del formato episódico en el cine se halla en el cómo de la seducción. Como dice Cortázar, “el cuento es como una esfera, en que ninguna molécula puede estar fuera de sus límites precisos” y en el cine el concepto de cuento no existe, lo episódico parece funcionar solo cuando todas las historias se unen al final, de alguna manera no importa cómo, es decir, si sucede a a través de los personajes, el tema o por el simple azar.

El riesgo tomado por Szifrón en Relatos salvajes tiene su razón de ser en no unir sus segmentos más que por el cordel de la dimensión temática: la violencia social. La seducción de sus historias tienen diferentes arranques, en algunos la tensión explota en la cara desde el primer minuto, en otros el desarrollo narrativo cruza puentes demasiado largos hasta llegar al destino final del dramatismo más puro. Sin embargo, la que mejor funciona de todas es un episodio de esta última clase: la historia del personaje de Ricardo Darín y su lucha contra la burocracia estatal, representada en instituciones que complican aún más la vida en la urbe. Además, sirve como para sumar otro argumento paradojal en la relación cuento y seducción instantánea; es la historia que desparrama las situaciones en más de un momento (todas las demás se desarrollan en un único tiempo).

Bajo el intento del guionista y director (una rareza para los relatos episódicos en el cine) de mantener en línea todos sus segmentos a partir del eje temático, se escapa la mejor historia de todas: la del casamiento, lo que es el rulo de estos seis círculos de violencia propuestos por Szífrón. Aquí no hay incongruencias, este episodio final es el más parecido a un cuento que hallamos en cualquier libro que tiene muchos otros, porque es el que más comodidad demuestra ante el tiempo límite y a la vez es el que más tarda en desatar tensión. En la sorpresa y en el cambio de tono, que pasa de una fiesta de casamiento en un salón fastuoso de hotel cinco estrellas a un grotesco en el que vale absolutamente todo. Erica Rivas, la superestrella de todo el asunto (no solo de su segmento sino también de la película toda) es el soporte del viraje violento. La fiesta de casamiento (la última de las etapas que corona la celebración del vínculo civil entre dos personas, como es el matrimonio) se desarrolla en el ámbito de lo privado y sumado a eso, aquí no hay exteriores, lo que colabora con el clima opresivo que se propaga luego de la terrible revelación del novio que convierte a la novia en cornuda, desde ese acontecimiento (un hecho extraordinario para este tipo de fiestas) los estados emocionales varían entre shock, tristeza, impotencia hasta alcanzar el último punto; la violencia extrema, física y verbal, conformadas por  un histrionismo y una ironía en dosis altas. Rivas es la que acobija en su cuerpo todos estos estados, convirtiendo su interpretación en un tour de force, dentro de un escenario que suele ilustrar la expectativa por la unión bajo una de las instituciones más antiguas y que definen – en cierta forma – el orden de una sociedad. Hacia el final absoluto, Szifrón inyecta algo de relax, una suerte de bálsamo desgarrado para tanta intensidad desparramada.

Relatos salvajes es despareja, como alguno de los ejemplos mencionados en el segundo párrafo, pero sortea esa demanda invisible que exige unir todas sus historias en un final ostentoso, que por pura forma contamina el tema, una suerte de desarmonía entre la articulación necesaria – señalada por Cortázar- entre ambas cuestiones. El riesgo de evitar la recurrencia del “final perfecto” en los films episódicos es la mayor cualidad de Relatos salvajes, que no puede sin embargo doblegar los límites del formato, en primer lugar por sentirse atada a la dimensión temática que congrega todas las historias cortadas por una misma tijera, la cual evidencia también una urgencia con la cotidianeidad. De tal manera es que el episodio del casamiento se fortalece por distinguirse de sus compañeros en varios aspectos, es el que se asemeja más a un cuento porque es atemporal y no se pliega ni a un estado de época, ni a un estado de la cuestión, mucho menos a criticar reflexivamente la institución del casamiento – algunos podrán confundirse que sí se trata de una fuerte crítica – sino que bordea estados de ánimo privados (fieles asistentes en la construcción de un tono) y se desentiende de cualquier gravedad actual. Es el único cuento cinematográfico e independiente de todos, desde el final de Relatos salvajes hay una esperanza para ese desplazamiento del cuento, bien abroquelado en la literatura, hacia el cine, lenguaje que sigue exponiendo algunos signos de juventud.

Por José Tripodero

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► [TRAILER] Algunas imágenes de la película de Damián Szifrón:

Relatos salvajes - Trailer oficial 2014 from K&S Films on Vimeo.

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¡BUEN LUNES, MUCHACHADA! Arrancamos esta nueva semana del blog con tres consignas que dispara el post de José: 1. Explayarse sobre Relatos salvajes quienes la hayan visto: ¿qué opinión les merece la película de Damián Szifrón? 2. ¿Qué películas episódicas consideran interesantes y cuáles les resultan fallidas? 3. Como siempre, un interrogante más personal vinculado a la temática del film: ¿qué situaciones de la cotidianeidad los llevan al extremo del malhumor y el hastío? ¡Espero sus comentarios y nos reencontramos mañana! ¡Buen lunes para todos!

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—> La última vez escribió J.D. Villalba sobre… (500) DAYS OF SUMMER

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Concurso Emmys 2014

Un nuevo año, un nuevo aluvión de series, una nueva entrega de los Emmys, un nuevo concurso en Cinescalas. Para quienes nunca participaron de esta iniciativa, les cuento el procedimiento. En este mismo post y con tiempo hasta el domingo 24 a la noche deberán elegir quiénes creen que van a ganar el premio en las categorías que dejo más abajo. Es decir, no quienes ustedes quieran que ganen (sobre eso los invito a charlar en los comentarios). El ganador (o ganadores) será quien acierte en todas las categorías, de lo contrario, el premio quedará vacante. ¿Cuál es el premio? Una temporada de una serie a elección (o Brothers and Sisters o True Blood, el ganador decide) + un combo para disfrutarla en la comodidad del hogar (pochoclos, bowl para pochoclos, etc., cortesía de Studio Universal). Los resultados los daré en el post del martes 26, el día posterior a la ceremonia de la academia televisiva. Los invito a participar, aprovecho para agradecer la paciencia que me tienen aquellos con los que todavía no pude coordinar la entrega de algunos premios de concursos anteriores (en eso estoy, se los prometo) y dejo, claro, el comentario obligado del día: ¿¡Dónde está Tatiana Maslany!? Eso es todo, muchas gracias.

► CATEGORÍA DE LOS EMMYS PARA VOTAR:

► MEJOR SERIE DRAMÁTICA: Breaking Bad, Downton Abbey, Game of Thrones, House of Cards, Mad MenTrue Detective 

► MEJOR SERIE CÓMICA: Louie, Modern Family, Orange is the New Black, Silicon Valley, The Big Bang Theory, Veep

► MEJOR ACTOR DRAMÁTICO: Bryan Cranston (Breaking Bad), Kevin Spacey (House of Cards), Jon Hamm (Mad Men), Jeff Daniels (The Newsroom), Woody Harrelson (True Detective), Matthew McCounaghey (True Detective)

► MEJOR ACTRIZ DRAMÁTICA: Michelle Dockery (Downton Abbey), Claire Danes (Homeland), Robin Wright (House of Cards), Lizzy Caplan (Masters of Sex), Kerry Washington (Scandal), Julianna Margulies (The Good Wife)

► MEJOR ACTOR SECUNDARIO EN DRAMA: Aaron Paul (Breaking Bad), Jim Carter (Downton Abbey), Peter Dinklage (Game of Thrones), Mandy Patinkin (Homeland), Jon Voight (Ray Donovan), Josh Charles (The Good Wife)

► MEJOR ACTRIZ SECUNDARIA EN DRAMA: Anna Gunn (Breaking Bad), Maggie Smith (Downton Abbey), Joanne Froggatt (Downton Abbey), Lena Headey (Game of Thrones), Christina Hendricks (Mad Men), Christine Baranski (The Good Wife)

► MEJOR ACTOR CÓMICO: Ricky Gervais (Derek), Matt LeBlanc (Episodes), Don Cheadle (House of Lies), Louis C.K. (Louie), William H. Macy (Shameless), Jim Parsons (The Big Bang Theory)

► MEJOR ACTRIZ CÓMICA: Lena Dunham (Girls), Melissa McCarthy (Mike & Molly), Edie Falco (Nurse Jackie), Taylor Schilling (Orange is the New Black), Amy Poehler (Parks and Recreation), Julia Louis-Dreyfus (Veep)

► MEJOR ACTOR SECUNDARIO EN COMEDIA: Andre Braugher (Brooklyn Nine-Nine), Adam Driver (Girls), Ty Burrell (Modern Family), Jesse Tyler Ferguson (Modern Family), Fred Armisen (Portlandia), Tony Hale (Veep)

► MEJOR ACTRIZ SECUNDARIA EN COMEDIA: Julie Bowen (Modern Family), Allison Janney (Mom), Kate Mulgrew (Orange is the New Black), Kate McKinnon (Saturday Night Live), Mayim Bialik (The Big Bang Theory), Anna Chlumsky (Veep)

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¡BUEN MIÉRCOLES, MUCHACHADA! Hoy la consigna es que participen del concurso de los EMMYS, con tiempo hasta el domingo 24 a la noche; como saben, la ceremonia es el lunes 25, por lo cual los resultados los estaré dando en el post del martes 26; ¡nos reencontramos con un post de José Tripodero el próximo lunes! PD. Sí, esta es su oportunidad para discutir las nominaciones y divagar sobre series, aprovechen; ¡saludos para todos, nos vemos pronto!

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