Paciencia

Destacado

Composición: Tema libre (decimocuarta entrega)

Muchachada, aquí les dejo el post abierto para que comenten el minuto a minuto de los premios Emmy tal como hicimos con la ceremonia de los Oscars. Por mi parte, yo voy a estar trabajando con la cobertura para Personajes.tv, pero trataré de pasar por acá para sumarme al debate. Recuerden que en este mismo post daré a conocer al ganador del concurso. Nos reencontramos el miércoles. Ahora sí: ¡a divagar! PD. No quería dejar de aclarar que si desde hace unas semanas que no publico críticas extensas es porque estoy en medio del maratónico proceso de edición de No estás solo en esto (mi prioridad hoy por hoy). Cuando finalice con esta etapa, el blog volverá a la normalidad. Sé que ustedes me aguantan en esta, pero necesitaba mencionarlo. Saludos para todos.

UPDATE: Nadie ganó el concurso, los premios quedarán vacantes para el próximo que hagamos. Les dejo toda mi cobertura de la noche por acá y les cuento que mis predicciones también fallaron estrepitosamente :P – Los leo en breve.

OTRO UPDATE: POR RAZONES DE FUERZA MAYOR NO PODRÉ ACTUALIZAR MAÑANA, ASÍ QUE NOS VEREMOS LA SEMANA QUE VIENE Y, SI TODO SALE BIEN, CON ALGUNAS BUENAS NOTICIAS. GRACIAS POR LA PACIENCIA, COMO SIEMPRE.

Relatos salvajes: cuentos que no son cuento

Hoy en Cinescalas escribe: José Tripodero

*Atención: se revelan algunos detalles del argumento SOLO A PARTIR DEL PENÚLTIMO PÁRRAFO

Hay muchas entradas posibles para pensar y discutir Relatos salvajes, lo nuevo de Damián Szifrón en ocho años. Más que cualquier otro recorte (el regreso del director, el elenco de superestrellas locales, el eje temático, etc.) me interesa la organización formal del film: la narración episódica. En la historia del cine, las películas conformadas por segmentos, cada uno representando una breve historia que empieza y termina (a veces puede haber una conexión al final), no siempre han sido bien recibidas ni por la crítica ni por el público. Algunos casos como el de Al filo de la realidad (The Twilight Zone: The Movie, 1983) funcionan como ejemplos del fracaso perfecto en este tipo de empresas. Aquel proyecto gestado por Steven Spielberg, reunía al director de E.T. con John Landis, Joe Dante y George Miller, un verdadero seleccionado del cine fantástico de entonces, que congregaba fuerzas para homenajear a una serie con la que todos estos realizadores crecieron: la famosa y mítica The Twilight Zone creada por Rod Serling en 1959. Más allá del prólogo efectivo con Dan Aykroyd y Albert Brooks, los cortos de Spielberg y Landis reposaban con demasiada comodidad en las historias originales de la serie, solo el corto de Miller agrupaba tensión, miedo y humor, los demás con suerte cumplían con algunos de estos rasgos esperables, no sólo por los fanáticos de The Twilight Zone sino también por aquellos que disfrutaron de las películas anteriores de estos directores. Otro caso paradigmático en el fracaso de los episodios en el cine fue el de Historias de Nueva York (New York Stories, 1989). El tridente estelar de Francis Ford Coppola, Martin Scorsese y Woody Allen era el vector para relatar historias en las que la protagonista fuera la ciudad de Nueva York, pero como se ve, lo de los homenajes a las ciudades - Paris Je t’aime y New York I Love You - no es ninguna novedad. Los resultados para este proyecto fueron similares a los del proyecto de Spielberg: mientras que Scorsese se refugió en una historia de amor tormentoso entre un pintor y su joven asistente y Allen sacó de su máquina de escribir una variación cómica y moderna del complejo de Edipo, Coppola se puso solemne y grandilocuente, lo que intoxicó al resto del film.

Sin embargo, los mencionados casos no son los únicos fracasos impensados en el apartado de películas episódicas, pero sí son los suficientes como para ilustrar esta suerte de paradoja entre los recursos humanos y los corolarios nefastos en la taquilla y en la crítica que arrojan este tipo de historias. Probablemente mis trabajos actuales sobre fenómenos transpositivos me lleven a pensar películas como Relatos salvajes en un sentido estructural. Es así que pienso la organización segmentada en relatos independientes en el cine como lo más parecido a un cuento en la literatura, algunos podrán aseverar que lo son los cortometrajes, lo cierto es que la caja contenedora invisible que representan las películas episódicas precisamente guarda una correspondencia mayor con un libro de cuentos porque en ambos hallamos varias historias. Es decir, el soporte de los episodios es el cine y el de los cuentos es el libro, el cortometraje es casi siempre – sin ánimo de desmerecer al formato – un huérfano o un paria audiovisual.

Estas líneas pretenden reflexionar sobre la correlación entre los cuentos y los episodios en el cine, y es por eso que – además de la comparación entre formatos de lenguajes distintos- otra de las marcas evidentes que surge es la de los tiempos internos. En el cine, especialmente en los relatos episódicos que nos ocupan, los tiempos de la narración son más estrechos aún. Roland Barthes, en el texto El análisis estructural del relato (inevitable para ordenar cualquier historia) habla de “funciones nucleares” y “funciones catalíticas”, las primeras sostienen la historia y las segundas son prescindibles. Las funciones catalíticas en el cine tienen una licencia tácita para estirarse, no sucede lo mismo en la TV que exprime cada segundo porque necesita recubrir todas las situaciones con algún halo de importancia dramática. El tiempo en la TV lo es todo.

Alejado un poco nomás de las categorías de Barthes y del academicismo algo hermético, Julio Cortázar expresa una serie de ideas sobre el cuento, que bien pueden aplicarse a los episodios en el cine. En primer lugar, señala que “los cuentistas inexpertos suelen caer en la ilusión de imaginar que les bastará escribir lisa y llanamente un tema que los ha conmovido, para conmover en su turno a los lectores”. La ingenuidad que manifiesta es una recurrencia que proviene de las buenas intenciones pero, que, superada esta etapa (luego de fracasos necesarios) señala: “Es necesario lograr ese clima propio de todo gran cuento, que obliga a seguir leyendo (…) que aísla al lector de todo lo que lo rodea para después, terminado el cuento, volver a conectarlo con su circunstancia de manera enriquecida”. Hay dos cuestiones que siempre han tenido y seguirán teniendo sus batallas dialécticas, que son las de forma y contenido, las cuales no son ignoradas por el escritor de Rayuela, quien explica que “el tema conforma necesariamente su forma”. La articulación de ambas variables es también una razón de tiempo, que se asocia con la seducción (de la cual también hablaba Cortázar) porque la atmósfera de la historia precisa un despliegue inmediato, es parte de una economía controlada por el cuentista o por el director de un episodio, el límite temporal tangible aparece (ya teníamos el interno) para demarcar formatos. Para simplificar, podría decir que mientras una película o novela ganan por puntos, el cuento (o el episodio) debe ganar por knock-out. La película siempre acumula sus situaciones, acontecimientos y demás vueltas narrativas en forma progresiva mientras que el cuento no puede darse el lujo de sentarse en la barra con el espectador y arrojarle varias preguntas seductoras antes de tirar el anzuelo que lo atrape; tiene un reloj de arena que lo apura a ser incisivo sin pensar y su ausencia es, de alguna manera, la causa principal de las derrotas. Mientras escribo estas líneas, las premisas del texto se ponen en un orden no pensado, y ese es otro de los poderes de la escritura: ubicar las ideas en el carril de un sentido. Por ejemplo, desde la dureza de las categorías de Barthes (aclaro: amo a este señor y sus categorías son mi brújula en este estadio de investigación para mi tesis de Maestría), atravesando las reflexiones de Cortázar hasta la idea de seducción, se puede advertir que ni los cuentos ni los episodios tienen leyes, tan solo puntos de vista y recurrencias que permiten establecer una estructura. Las reflexiones de Cortázar pueden ser laxas, sobre todo en comparación con las ideas de Barthes, pero lo cierto es que ambos confluyen en el factor tiempo, en su tratamiento y su articulación con las ideas.

Si tuviera que hacer una conclusión es que la diferencia entre el éxito del género cuento en la literatura en comparación con el fracaso habitual del formato episódico en el cine se halla en el cómo de la seducción. Como dice Cortázar, “el cuento es como una esfera, en que ninguna molécula puede estar fuera de sus límites precisos” y en el cine el concepto de cuento no existe, lo episódico parece funcionar solo cuando todas las historias se unen al final, de alguna manera no importa cómo, es decir, si sucede a a través de los personajes, el tema o por el simple azar.

El riesgo tomado por Szifrón en Relatos salvajes tiene su razón de ser en no unir sus segmentos más que por el cordel de la dimensión temática: la violencia social. La seducción de sus historias tienen diferentes arranques, en algunos la tensión explota en la cara desde el primer minuto, en otros el desarrollo narrativo cruza puentes demasiado largos hasta llegar al destino final del dramatismo más puro. Sin embargo, la que mejor funciona de todas es un episodio de esta última clase: la historia del personaje de Ricardo Darín y su lucha contra la burocracia estatal, representada en instituciones que complican aún más la vida en la urbe. Además, sirve como para sumar otro argumento paradojal en la relación cuento y seducción instantánea; es la historia que desparrama las situaciones en más de un momento (todas las demás se desarrollan en un único tiempo).

Bajo el intento del guionista y director (una rareza para los relatos episódicos en el cine) de mantener en línea todos sus segmentos a partir del eje temático, se escapa la mejor historia de todas: la del casamiento, lo que es el rulo de estos seis círculos de violencia propuestos por Szífrón. Aquí no hay incongruencias, este episodio final es el más parecido a un cuento que hallamos en cualquier libro que tiene muchos otros, porque es el que más comodidad demuestra ante el tiempo límite y a la vez es el que más tarda en desatar tensión. En la sorpresa y en el cambio de tono, que pasa de una fiesta de casamiento en un salón fastuoso de hotel cinco estrellas a un grotesco en el que vale absolutamente todo. Erica Rivas, la superestrella de todo el asunto (no solo de su segmento sino también de la película toda) es el soporte del viraje violento. La fiesta de casamiento (la última de las etapas que corona la celebración del vínculo civil entre dos personas, como es el matrimonio) se desarrolla en el ámbito de lo privado y sumado a eso, aquí no hay exteriores, lo que colabora con el clima opresivo que se propaga luego de la terrible revelación del novio que convierte a la novia en cornuda, desde ese acontecimiento (un hecho extraordinario para este tipo de fiestas) los estados emocionales varían entre shock, tristeza, impotencia hasta alcanzar el último punto; la violencia extrema, física y verbal, conformadas por  un histrionismo y una ironía en dosis altas. Rivas es la que acobija en su cuerpo todos estos estados, convirtiendo su interpretación en un tour de force, dentro de un escenario que suele ilustrar la expectativa por la unión bajo una de las instituciones más antiguas y que definen – en cierta forma – el orden de una sociedad. Hacia el final absoluto, Szifrón inyecta algo de relax, una suerte de bálsamo desgarrado para tanta intensidad desparramada.

Relatos salvajes es despareja, como alguno de los ejemplos mencionados en el segundo párrafo, pero sortea esa demanda invisible que exige unir todas sus historias en un final ostentoso, que por pura forma contamina el tema, una suerte de desarmonía entre la articulación necesaria – señalada por Cortázar- entre ambas cuestiones. El riesgo de evitar la recurrencia del “final perfecto” en los films episódicos es la mayor cualidad de Relatos salvajes, que no puede sin embargo doblegar los límites del formato, en primer lugar por sentirse atada a la dimensión temática que congrega todas las historias cortadas por una misma tijera, la cual evidencia también una urgencia con la cotidianeidad. De tal manera es que el episodio del casamiento se fortalece por distinguirse de sus compañeros en varios aspectos, es el que se asemeja más a un cuento porque es atemporal y no se pliega ni a un estado de época, ni a un estado de la cuestión, mucho menos a criticar reflexivamente la institución del casamiento – algunos podrán confundirse que sí se trata de una fuerte crítica – sino que bordea estados de ánimo privados (fieles asistentes en la construcción de un tono) y se desentiende de cualquier gravedad actual. Es el único cuento cinematográfico e independiente de todos, desde el final de Relatos salvajes hay una esperanza para ese desplazamiento del cuento, bien abroquelado en la literatura, hacia el cine, lenguaje que sigue exponiendo algunos signos de juventud.

Por José Tripodero

………………………………………………………………………………………..

► [TRAILER] Algunas imágenes de la película de Damián Szifrón:

Relatos salvajes - Trailer oficial 2014 from K&S Films on Vimeo.

………………………………………………………………………………………..

¡BUEN LUNES, MUCHACHADA! Arrancamos esta nueva semana del blog con tres consignas que dispara el post de José: 1. Explayarse sobre Relatos salvajes quienes la hayan visto: ¿qué opinión les merece la película de Damián Szifrón? 2. ¿Qué películas episódicas consideran interesantes y cuáles les resultan fallidas? 3. Como siempre, un interrogante más personal vinculado a la temática del film: ¿qué situaciones de la cotidianeidad los llevan al extremo del malhumor y el hastío? ¡Espero sus comentarios y nos reencontramos mañana! ¡Buen lunes para todos!

…………………………………………………………………………………………………….

—> La última vez escribió J.D. Villalba sobre… (500) DAYS OF SUMMER

…………………………………………………………………………………………………………

…………………………………………………………………………………………………………

* RECUERDEN QUE SI QUIEREN SEGUIR LAS NOVEDADES DE CINESCALAS POR FACEBOOK, ENTREN AQUÍ Y CLICKEEN EN EL BOTÓN DE “ME GUSTA” Y POR TWITTER, DENLE “FOLLOW” AL BLOG ACÁ; ¡GRACIAS

Concurso Emmys 2014

Un nuevo año, un nuevo aluvión de series, una nueva entrega de los Emmys, un nuevo concurso en Cinescalas. Para quienes nunca participaron de esta iniciativa, les cuento el procedimiento. En este mismo post y con tiempo hasta el domingo 24 a la noche deberán elegir quiénes creen que van a ganar el premio en las categorías que dejo más abajo. Es decir, no quienes ustedes quieran que ganen (sobre eso los invito a charlar en los comentarios). El ganador (o ganadores) será quien acierte en todas las categorías, de lo contrario, el premio quedará vacante. ¿Cuál es el premio? Una temporada de una serie a elección (o Brothers and Sisters o True Blood, el ganador decide) + un combo para disfrutarla en la comodidad del hogar (pochoclos, bowl para pochoclos, etc., cortesía de Studio Universal). Los resultados los daré en el post del martes 26, el día posterior a la ceremonia de la academia televisiva. Los invito a participar, aprovecho para agradecer la paciencia que me tienen aquellos con los que todavía no pude coordinar la entrega de algunos premios de concursos anteriores (en eso estoy, se los prometo) y dejo, claro, el comentario obligado del día: ¿¡Dónde está Tatiana Maslany!? Eso es todo, muchas gracias.

► CATEGORÍA DE LOS EMMYS PARA VOTAR:

► MEJOR SERIE DRAMÁTICA: Breaking Bad, Downton Abbey, Game of Thrones, House of Cards, Mad MenTrue Detective 

► MEJOR SERIE CÓMICA: Louie, Modern Family, Orange is the New Black, Silicon Valley, The Big Bang Theory, Veep

► MEJOR ACTOR DRAMÁTICO: Bryan Cranston (Breaking Bad), Kevin Spacey (House of Cards), Jon Hamm (Mad Men), Jeff Daniels (The Newsroom), Woody Harrelson (True Detective), Matthew McCounaghey (True Detective)

► MEJOR ACTRIZ DRAMÁTICA: Michelle Dockery (Downton Abbey), Claire Danes (Homeland), Robin Wright (House of Cards), Lizzy Caplan (Masters of Sex), Kerry Washington (Scandal), Julianna Margulies (The Good Wife)

► MEJOR ACTOR SECUNDARIO EN DRAMA: Aaron Paul (Breaking Bad), Jim Carter (Downton Abbey), Peter Dinklage (Game of Thrones), Mandy Patinkin (Homeland), Jon Voight (Ray Donovan), Josh Charles (The Good Wife)

► MEJOR ACTRIZ SECUNDARIA EN DRAMA: Anna Gunn (Breaking Bad), Maggie Smith (Downton Abbey), Joanne Froggatt (Downton Abbey), Lena Headey (Game of Thrones), Christina Hendricks (Mad Men), Christine Baranski (The Good Wife)

► MEJOR ACTOR CÓMICO: Ricky Gervais (Derek), Matt LeBlanc (Episodes), Don Cheadle (House of Lies), Louis C.K. (Louie), William H. Macy (Shameless), Jim Parsons (The Big Bang Theory)

► MEJOR ACTRIZ CÓMICA: Lena Dunham (Girls), Melissa McCarthy (Mike & Molly), Edie Falco (Nurse Jackie), Taylor Schilling (Orange is the New Black), Amy Poehler (Parks and Recreation), Julia Louis-Dreyfus (Veep)

► MEJOR ACTOR SECUNDARIO EN COMEDIA: Andre Braugher (Brooklyn Nine-Nine), Adam Driver (Girls), Ty Burrell (Modern Family), Jesse Tyler Ferguson (Modern Family), Fred Armisen (Portlandia), Tony Hale (Veep)

► MEJOR ACTRIZ SECUNDARIA EN COMEDIA: Julie Bowen (Modern Family), Allison Janney (Mom), Kate Mulgrew (Orange is the New Black), Kate McKinnon (Saturday Night Live), Mayim Bialik (The Big Bang Theory), Anna Chlumsky (Veep)

…………………………………………………………………………………………………….

¡BUEN MIÉRCOLES, MUCHACHADA! Hoy la consigna es que participen del concurso de los EMMYS, con tiempo hasta el domingo 24 a la noche; como saben, la ceremonia es el lunes 25, por lo cual los resultados los estaré dando en el post del martes 26; ¡nos reencontramos con un post de José Tripodero el próximo lunes! PD. Sí, esta es su oportunidad para discutir las nominaciones y divagar sobre series, aprovechen; ¡saludos para todos, nos vemos pronto!

……………………………………………………………………………………………………….

……………………………………………………………………………………………………….

……………………………………………………………………………………………………….

* RECUERDEN QUE SI QUIEREN SEGUIR LAS NOVEDADES DE CINESCALAS POR FACEBOOK, ENTREN AQUÍ Y CLICKEEN EN EL BOTÓN DE “ME GUSTA” Y POR TWITTER, DENLE “FOLLOW” AL BLOG ACÁ; ¡GRACIAS!

Cuatro años después…

“Tonight I’m tangled in my blanket of clouds, dreaming aloud, things just won’t do without you… matter of fact”

Releyendo algunos textos de Alberto Fuguet advertí que una de las razones por las cuales admiro su manera de escupir los pensamientos es porque regresa una y otra vez al verbo creer. En Mala onda, Matías Vicuña observa a Antonia y, en lugar de hablarle, pone el pie en el acelerador para dirigirse a nosotros con un monólogo brutal sobre cómo el enamorado sufre porque, esencialmente, está aguardando que el sentimiento se traspole a ese objeto de su afecto. Como yo te amo, algo tiene que despertarse en vos. Pero no hace solamente eso. Vicuña concluye la gran mayoría de sus frases con una pausa sucedida de un “creo”. Es curioso, pero Fuguet no le otorga a esa palabra una connotación negativa. El “creo” no es un “me parece”, ni un “puede ser”, ni un “quizás”, ni un “ojalá”, ni mucho menos un “al menos espero que así sea”. Cuando Matías está convencido de que esa joven, al esquivarle la mirada, le está dando la señal más evidente de lo mucho que le importa (¿acaso no es así? ¿acaso no evitamos el contacto porque queremos protegernos? ¿acaso la indiferencia autoimpuesta no es una señal tan poderosa e irrebatible?), y de que ella también conserva recuerdos ligados a la especificidad de su vínculo con él (comer pan con palta: pensar en Matías), está poniendo en un mismo nivel los conceptos de creencia y de seguridad, fusionándolos hasta convertirlos en una misma cosa: “la seguridad surge tan sólo de lo que uno cree, creo”. Así, Fuguet utiliza la creencia, el convencimiento, como un antídoto contra la incertidumbre que frecuentemente nos gobierna. En Tránsitos hace algo similar al hablar de la hermandad cósmica, a la cual define como “la base de todo lo que creo”. Es como si Alberto me arrojara hacia el pasado. Por favor, rebobiná. Ok, sí, rebobino. Me voy al 2010. Definiría al Cinescalas 2010 como eso que yace en el-libro-de-anti-autoayuda-que-termina-siendo-de-autoayuda de Mark Oliver Everett Things the Grandchildren Should Know, en esa primera parte donde el líder de Eels describe un escenario “pegajoso” (o “pegoteado” diría Vicuña en Mala Onda, validando que todos los artistas afines dialogan entre sí) en el que camina en soledad. Empieza en el piso y termina de pie. En mi caso, y ya entonces, aunque con menos palabras, quise expresar lo que dice el Ariel Roth de Velódromo: “bienvenidos a mi planeta, no es muy grande, pero al menos gira”. Regreso al concepto de “la seguridad que proviene de creer” y hoy les cuento que en ese 2010 fatídico no creía en mucho. En casi nada. No podía tener seguridad porque cada día era básicamente un cachetazo de agonía. No había forma de anticiparme al malestar, no había forma de prepararme. Pero este blog cambió todo. Ese “I get up early in the morning/No matter how disappointed I was with the day before/It feels new” que canta Oliver Everett cambió de color. Ya los días no oscilaban entre ser menos malos o malos y viceversa: pasaban a ser diferentes dentro de una dinámica antagónica. Los días se convertían en buenos o muy buenos (y viceversa). En el medio, claro, pasó mucho. Pasaron tres años. Me fui, volví, hice y deshice, me hice fuerte al caer y levantarme. Y la vida me sigue dando esas cachetadas igual. Entonces, ¿qué hay de nuevo? Nuevo es sentir que ante el impacto de los tremores yo tengo una base. Esa base es esa hermandad cósmica de la que habla Fuguet. Acá dentro pasa de todo, ¿no? Acá pasamos de ser desconocidos a vomitarnos realidad. “Los momentos importantes entre dos personas surgen cuando se empiezan a decir verdades en forma tan casual como antes se decían mentiras” dijo por ahí Alberto. Siento que acá pasó eso, que esta es la prueba de lo más extraordinario que se desprende de una conexión: nos afectamos, nos incomodamos, nos exponemos, como quienes se necesitan mutuamente. No nos resultamos indiferentes. No dejamos que el corazón se nos apague. Ese mismo corazón que ahora está en el centro de un afiche de una película donde hablamos de que si no estamos solos es porque incluso hasta en lo más ínfimo (una frase de una canción, un fotograma, eso que define un planeta no muy grande, pero que gira) encontramos un aliado. “¿Te has puesto a pensar alguna vez en todo lo que uno es capaz de hacer cuando es víctima de una pasión?” pregunta Fuguet en Tinta roja. Le respondo como si me leyera. No, no lo sabía hasta hoy, creo. Una playlist, un video, un libro, cerca de mil textos, una película, cuatro años son la respuesta a tu pregunta, creo. El blog es la respuesta a esa pregunta, creo. No, no creo. Tengo la seguridad. La seguridad que te da el saber que si le cambiaste el sentido a la palabra incertidumbre es porque ahora ustedes (gracias al cosmos por ustedes) me demostraron que lo bueno de no saber está en la sorpresa de cada día. Los días donde parecemos aconsejarnos lo mismo que aconseja Sutter Keely en The Spectacular Now. “Recuerden esto: lo raro es bueno. Abracemos lo raro, disfrutémoslo porque no va a desaparecer”. Claro que no, Sutter. Esta hermandad es, creo, para siempre. 

………………………………………………………………………………………..

► [EL TRAILER MÁS ESPECIAL DE TODOS LOS QUE SUBÍ EN EL BLOG EN CUATRO AÑOS] Les dejo el adelanto de No estás solo en esto:

NO ESTÁS SOLO EN ESTO - TRAILER from Ypnos Films on Vimeo.

………………………………………………………………………………………….

► [LISTA DE REPRODUCCIÓN / SIEMPRE UNA MARCA TUYA LLEVARÁ MI CORAZÓN] 100 canciones que asociamos a Cinescalas mencionadas en el post de hoy; ¡que las disfruten!:

………………………………………………………………………………………..

¡BUEN MARTES PARA TODOS! En este día tan especial los invito a dar las gracias; gracias a un determinado integrante de esta comunidad por haberles hecho conocer una canción con su aporte para las playlists; gracias por las películas que conocieron en medio de tantos intercambios; gracias por los amigos que han hecho; gracias por una palabra de apoyo…lo que sea; ¿qué rescatan para agradecer en estos cuatro años de vida que tiene el blog? Además de lo que escribí más arriba, quiero que sepan que mi gratitud es infinita, les debo mucho, casi todo, y no hay palabras que puedan abarcar ese sentimiento…¡GRACIAS MUCHACHADA, FELIZ CUMPLEAÑOS PARA USTEDES! PD. Para no perder la costumbre, con las canciones que mencionen que asocian al blog o que acá descubrieron, les armaré una playlist (porque hoy no puede faltar una)

 …………………………………………………………………………………………

¡CUATRO AÑOS! ¡FESTEJEMOS! 

…………………………………………………………………………………………….

* RECUERDEN QUE SI QUIEREN SEGUIR LAS NOVEDADES DE CINESCALAS POR FACEBOOK, ENTREN AQUÍ Y CLICKEEN EN EL BOTÓN DE “ME GUSTA” Y POR TWITTER, DENLE “FOLLOW” AL BLOG ACÁ; ¡GRACIAS!

IN MEMORIAM

Tan lejos, tan cerca

“He wasn’t like anybody else .He wasn’t like anybody I’d ever met. It was the specificity of him and his sort of humanity and his curiosity about people, his compassion”Meryl Streep sobre John Cazale

“Death ends a life, not a relationship” le dice Morrie (Jack Lemmon) a Mitch (Hank Azaria) en Tuesdays with Morrie. Esa escena pone a dos hombres distanciados por las circunstancias (uno a punto de morir, el otro anhelando empezar una vida diferente) y enfrentados por sus pensamientos (uno se apoya en la sabiduría para combatir el miedo, el otro siente pánico ante la posibilidad de dejar ir) tan cerca como lo pueden estar quienes, en el fondo, comparten un deseo en común: saber cuándo disfrutar y saber cuándo despedirse. Quería abrir este post con una alusión a esa secuencia por tres razones. En primera medida, porque extraño (y cuánto extraño) a Jack Lemmon. En segundo lugar, porque lo que dice Morrie es irrebatible. La verdadera muerte llega con el olvido. Un vínculo genuino la traspasa, la excede, la sortea. En tercer lugar, porque esos dos individuos se encontraron, se modificaron, se salvaron mutuamente. Mitch, quien se consideraba poco especial, quien aseguraba que cualquier lección, cualquier aprendizaje le pasaría por el costado sin él saber cómo aprehenderlo, es reivindicado por su viejo profesor sobre el final, cuando escucha de su boca las palabras “¿qué hubiese pasado conmigo si vos nunca me hubieses visitado? es así como nos despedimos: yo te quiero y sé que vos también, sé que vos también me querrás para siempre”. Morrie habla de la perdurabilidad del afecto como antídoto ante la desaparición física y habla sobre cómo, gracias a la labor de los pequeños detalles y de los gestos que a veces se producen de manera imperceptible, todos dejamos una huella diaria en la vida de otro. Todos somos únicos para alguien. Como bien expresa Meryl Streep en la cita superior recordando al extraordinario John Cazale, es la especificidad de ciertas personas, sus peculiaridades (todas esas peculiaridades que rescatamos ayer de la figura de Robin Williams) lo que provoca que nuestra relación con ellas prosiga. Para eso estamos en el post de hoy, para abocarnos a esas idiosincrasias (como cuando en The Godfather Cazale grita “I can handle things!”, tan vehemente y taciturno al mismo tiempo) de todas esas personas a las que acercamos con el recuerdo, evadiendo aquello que tanto temía Alejandra Pizarnik: “Esto es lo que me angustia. El olvido. el tiempo. Que cada esfuerzo actual sea un recuerdo futuro tratado arbitrariamente”. Apostemos, pues, a hacer exactamente lo contrario. 

………………………………………………………………………………………..

► [DE REGALO] “I Knew It Was You”, el breve pero imperdible documental sobre John Cazale, con grandes testimonios:

I Knew It was you: Rediscovering John Cazale -Subtitulada- from Mario Orellano on Vimeo.

………………………………………………………………………………………..

► [ESCENA] “I can handle things, I’m smart! I’m smart and I want respect”, John Cazale, increíble en la secuela de The Godfather:

………………………………………………………………………………………..

► [GALERÍA] Más de 130 hermosas imágenes de todos esos artistas cuyas muertes sentimos profundamente:

………………………………………………………………………………………….

¡BUEN MIÉRCOLES PARA TODOS! En este día, me gustaría que armemos una galería con todos esos actores/actrices/directores que extrañamos y que querríamos traer de vuelta sin dudarlo; ¿cuáles fueron las muertes de grandes artistas que más les impactaron a nivel personal? ¿recuerdan cómo se enteraron, qué sintieron?; espero sus menciones así armo dicha galería como una forma de recordarlos a todos y, de paso, los invito a dejar la foto de ese actor/actriz que extrañan que crean que debe ser parte de la galería o que mejor los representa (no hay problemas si subimos más de una imagen de cada persona); que tengan un excelente miércoles y fin de semana largo; ¡nos vemos el martes en el cumpleaños del blog! ¡los leo como siempre!

 …………………………………………………………………………………………

…………………………………………………………………………………………….

* RECUERDEN QUE SI QUIEREN SEGUIR LAS NOVEDADES DE CINESCALAS POR FACEBOOK, ENTREN AQUÍ Y CLICKEEN EN EL BOTÓN DE “ME GUSTA” Y POR TWITTER, DENLE “FOLLOW” AL BLOG ACÁ; ¡GRACIAS!

Esperar para ver

“I could be another fool or an exception to the rule, you tell me the morning after” - Elliott Smith (“Say Yes”)

Robin Williams (1951-2014)

En lo que sería una suerte de semana temática, y en relación a la idea que tuvo Natalia Bello para el post de hoy, pensé en el debate-dentro-del-debate que se generó en el de ayer. Independientemente de los argumentos que dimos acerca de si sentimos empatía con Tom o con Summer, también intercambiamos apreciaciones respecto a la histeria, la valentía y el tiempo, conceptos que observamos desde distintos ejes y que conseguimos entrelazar. Eso me trajo al final de Good Will Hunting, especialmente porque éste pone de manifiesto cómo el exponerse ante el conocimiento del otro puede ser complejo pero no imposible. La llegada de Skylar a la vida de Will no sólo lo obliga a indagar aún más en sus limitaciones emocionales sino a descubrir qué es lo que verdaderamente quiere. Así, la frase profética de su psicólogo (“you don’t know about real loss because that only occurs when you love something more than you love yourself”) es contrarrestada por Will cuando, al advertir la pérdida de aquello que ama, decide que es hora de conquistar el tiempo perdido, subirse a un auto para ver qué le pasa con esa chica, erradicar su mirada teórica, dejar de “citar sonetos” para realmente amar desde lo concreto, abandonando las imposiciones. “It’s always been wait and see” canta Elliott Smith en “Say Yes”, englobando esa cruzada a la que nos enfrentamos muchos cuando somos conscientes de nuestras búsquedas pero también carentes del coraje para dar el primer paso, ese atemorizante salto al vacío, ese “esperar para ver qué pasa”. En su libro Tejiendo sueños, Patti Smith escribe sobre el deseo y lo liga, justamente, al conocimiento (“un deseo de cierta cosa o el simple deseo de saber”) y a la apertura hacia lo diferente (“lo único seguro es el cambio”). Porque a contramano de lo que él creía, el preciso instante en el que Will se vuelve más fuerte es cuando acepta que es vulnerable, cuando se pone en movimiento, cuando maneja hacia lo incierto y cuando deposita su corazón, por primera vez, en manos de alguien. 

…………………………………………………………………………………………

► [ESCENA] El enorme final de Good Will Hunting:

………………………………………………………………………………………..

HOLA A TODOS La consigna para este día iba a ser que mencionemos películas asociándolas con sus citas más representativas; la idea era dejarles una galería de fotos vinculando imágenes con frases, de acuerdo a los aportes que hicieran; sin embargo, la muerte de Robin Williams alteró los planes; LOS INVITO A RECORDAR A ROBIN EN ESTE POST CON FOTOS/VIDEOS/GIFS Y A SUMAR SUS PAPELES FAVORITOS DEL ACTOR (simplemente no puedo creer que justo al publicar este post me entero de esta triste noticia); un saludo para todos…

…………………………………………………………………………………………….

…………………………………………………………………………………………….

* RECUERDEN QUE SI QUIEREN SEGUIR LAS NOVEDADES DE CINESCALAS POR FACEBOOK, ENTREN AQUÍ Y CLICKEEN EN EL BOTÓN DE “ME GUSTA” Y POR TWITTER, DENLE “FOLLOW” AL BLOG ACÁ; ¡GRACIAS!

En defensa de Summer

Hoy en Cinescalas escribe: JD Villalba

— ¿Qué somos?

— No lo sé. ¿Qué más da? Soy muy feliz, ¿tú no eres feliz?

ADVERTENCIA: SPOILERS DE PRINCIPIO A FIN

Un día cualquiera (no de verano), conversando de cine con mi amiga Laura y estando el “tópico “(500 days of Summer) de por medio, como era de esperar en un momento llegamos a la tan polémica y difundida cuestión que el propio film plantea, o que por momentos parece plantear: ¿Es Summer una perra? Doy por entendido que ya todos conocen apróximadamente el significado y distintas variantes de tal calificativo, así que directamente pasaré a desarrollar algunas de las conclusiones con respecto al tema que Laura y yo empezamos a esbozar desde aquel día.

Para comenzar, habría que mencionar que desde un principio es la película misma la que insinúa esa posibilidad, ya desde los títulos de presentación, en los que se puede observar el siguiente texto: “Basado en hechos reales. Cualquier parecido con algún personaje vivo o muerto es mera coincidencia. Especialmente tú Jenny Beckman. Perra”. Hermosa y genial venganza por parte de Scott Neustadter – uno de los guionistas del film -, dirigida a uno de sus intensos y trágicos amoríos de juventud. Pero ése es solo un detalle, un gesto irónico y cómico que sirve para conectar la ficción con el mundo real en el que las cosas no siempre resultan como esperamos. Sin embargo, he notado que eso no siempre se entiende así, o más bien casi nunca, lo noto cada vez que en las redes sociales se postea una imagen de esta película, en la que de inmediato surgen comentarios vapuleando a la pobre chica, y consecuentemente da lugar al surgimiento de los defensores acérrimos de Summer que no tardan en responder a los insultos con más insultos, llamando “idiota” o “imbécil” a Tom, o incluso un inmaduro ingenuo que no supo prestar atención a las advertencias iniciales de Summer: “No busco novio, pareja ni nada serio”. La cuestión central de tal debate termina por convertirse en un Boca-River o Real Madrid-Barcelona, en el que hay que tomar partido por uno o por otro.

Con respecto a las palabras de Summer, pienso que en realidad Tom sí entendió a qué se estaba refiriendo ella, pero bajo sus propios códigos también entendía de antemano que el amor no es sólo un juego de palabras, sino también de hechos y sensaciones, que en forma conjunta terminaron por marcar su conducta, partiendo de los sentimientos que despertó Summer y que creía compartir con ella, razón por la cual terminó por subestimarlo todo. Asimismo, Summer no es alguien que deba subestimarse. Dueña de un apacible pero sólido carácter, lleva su escepticismo a cuestas desde muy temprana edad, desde la separación de sus padres cuando era todavía una niña, un hecho expresamente marcado en la escena en la que se muestra su desarraigo emocional al desprenderse de su extensa cabellera. Seguramente fue el principal de los motivos que terminaron por definirla como una superviviente a salvo de decepciones amorosas. Sea como sea, en forma consciente o no, presenciamos una vez más cómo la atracción de los opuestos se comprueba y se concreta. Summer es hermosa, equilibrada, independiente y carismática. Tom es idealista, arrojado, predecible y dependiente del apoyo de amigos y su hermana menor, que cumple la función de esa voz de la conciencia que tarde o temprano se hace oír. Ambos se atraen y se rigen por distintas reglas de un mismo juego que no termina de definirse, hasta que con el paso del tiempo Summer comprueba que no estaba jugando con la persona correcta. En ese mismo juego Tom apostó de más y perdió, o no… tal vez lo que necesitaba era perder para después poder ganar. Es a Tom a quien vemos sufrir, pero considerar a Summer como la villana de la película es una exageración, aunque entiendo perfectamente que esa clase de apreciación tan contundente mucho tiene que ver con las experiencias personales de cada uno, la influencia de la mirada subjetiva de la que nadie está a salvo. Pero la realidad es que Tom es, más que nada, una víctima de sí mismo, el constructor solitario de su propia tragedia, de un castillo de naipes que termina derrumbándose sobre su persona.

Quizás resulte engañoso que la película esté narrada desde el punto de vista de Tom, pero ciertamente Summer también es víctima de su negación y visión limitada del amor, aunque parezca no sufrir tanto como él. Por eso también deberíamos compadecernos por ella, porque la carencia de amor implica además la carencia de dolor, y el dolor es evolución. ¿O acaso no sentimos que Tom creció como persona sobre el final del film? ¿No hubiera sido peor para él si por miedo al dolor se hubiera negado la experiencia de acercarse a Summer? Probablemente ni siquiera el propio Scott Neustadter hubiera encontrado la inspiración necesaria para escribir esta magnifica historia si nunca hubiera conocido a la defenestrada Jenny Beckman.

Como todos los grandes films, este poseerá muchas sublecturas que se alejen del tema principal, pero esencialmente (500) Days of Summer no es una película que hable de lo perra que puede ser Summer o de lo idiota o ingenuo que puede ser Tom, ni tampoco considero que hable del desgaste que produce el amor. En realidad habla, a mi criterio y el de Laura, de dos formas diferentes de comportarse frente a ese sentimiento. El protagonista arranca enamorándose de Summer hasta por detalles como, por ejemplo, que a ambos les gusten los Smiths. No racionaliza: la ama. Summer espera que su pareja cumpla con determinados requisitos, se muestra muy liberal, muy independiente y parece no corresponder al ideal romántico. Juntos hacen un periplo de 500 días y cuando esos días terminan y el protagonista sufrió todo lo que tenía que sufrir, Summer se casa con otro. ¿Por qué se casa? Porque conoció a alguien de golpe y sintió la iluminación a la que se negaba. Nuestro muchacho se deprime pero se recupera y encara un futuro laboral nuevo e invita a una chica a salir sin sentir que la tierra se mueve bajo sus pies. Sólo por ver y porque le gusta.

En definitiva: la terrestre viró a idealista y el idealista mutó a pragmático. Ambos logran superar sus arraigadas y opuestas convicciones. Para finalizar, podría agregar que cuando en un principio una voz en off nos señala que esta “no es una película de amor”, se debe a que la historia veraz del amor va mas allá de lo que significa el amor en sí mismo, y esa veracidad está ligada al dolor y frustración que devienen de la mayoría de las experiencias amorosas, aunque en la ficción prefiramos que nos cuenten el lado amable del asunto. Aún así, por mi parte, y porque a pesar de todo también me siguen gustando los finales felices, prefiero imaginar que Tom, después de comenzar su período “otoñal”, retomó el contacto frecuente con Summer, y que ya en paz con sus corazones llegaron a disfrutar de esa socialmente considerada forma de amor cordial e inofensiva llamada amistad. Imagino que pudieron charlar, compartir proyectos, confidencias, ser felices, reír; e imagino que, con cada encuentro, íntimamente se volverá a escuchar a los Smiths como soundtrack de fondo.

Por J.D(aniel) Villalba

………………………………………………………………………………………..

► [ESCENA] La secuencia que contrapone la expectativa con la realidad:

………………………………………………………………………………………..

► [GALERÍA] Algunas citas de canciones despechadas:

………………………………………………………………………………………..

► [LISTA DE REPRODUCCIÓN / FUCK YOU VERY VERY MUCH] 70 canciones “de despecho” mencionadas hoy:

………………………………………………………………………………………..

¡BUEN LUNES, MUCHACHADA! Arrancamos esta nueva semana del blog con cuatro consignas: 1. Explayarse sobre (500) Days of Summer 2. El interrogante obligado de la fecha: ¿comprenden a Summer, empatizan con Tom o sienten debilidad por ambos personajes? 3. Me gustaría que nos pusiéramos más personales y saber si les sucedió eso de malinterpretar las señales (quien tenga ganas puede compartir su historia, quizás yo lo haga); 4. ¡Armemos una playlist de canciones despechadas, yo sumo esta de Pulp!  felicito a Daniel por la nota y a todos les deseo un excelente comienzo de semana; ¡leo sus comentarios como siempre y nos reencontramos mañana!

…………………………………………………………………………………………………….

—> La última vez escribió Pía Querejeta sobre… CASI FAMOSOS Y LA MATERNIDAD

…………………………………………………………………………………………………………

…………………………………………………………………………………………………………

…………………………………………………………………………………………………………

* RECUERDEN QUE SI QUIEREN SEGUIR LAS NOVEDADES DE CINESCALAS POR FACEBOOK, ENTREN AQUÍ Y CLICKEEN EN EL BOTÓN DE “ME GUSTA” Y POR TWITTER, DENLE “FOLLOW” AL BLOG ACÁ; ¡GRACIAS