Nuestro amigo Roberto Gargarella diría que hay que respetar a rajatabla el derecho constitucional a la vivienda. Podemos estar de acuerdo, aunque habría que definir un par de detalles para ver si el acuerdo es total (¿vivienda de qué calidad? ¿pagada enteramente por el Estado o financiada al menos parcialmente con esfuerzo individual?). Me parece que también podemos estar de acuerdo en que eso no quiere decir “vale instalarse en cualquier lado”; para verificar si todos coincidimos con esto el gobierno macrista podría fomentar un asentamiento en Plaza de Mayo y ver qué pasa. O mejor en la vereda de la Quinta de Olivos, así no se auto-ocupa el espacio público. (Otro proyecto que tengo es hacer un Piquete Neoliberal, bloqueando por dos meses la entrada a todas las oficinas públicas salvo hospitales y escuelas, a ver cuánto cae el PBI, if anything).
Como sociedad democrática deberíamos discutir dónde valen y dónde no valen los asentamientos informales. Llamar “represión” al desalojo de un lugar donde decidimos que no vale me parece una falta de respeto a quienes, en un proceso designado con la misma palabra, sufrieron torturas y asesinatos. El gobierno macrista tiene la razón de su lado intentando impedir la ocupación de un parque público. Es una pena que use argumentos tan malos. Falta que digan: “También con el nombre que le pusieron a ese Parque Indoamericano, ¿cómo no se va a venir medio Mercosur?”.