Unificá antes que Macri, Axel

¿Por qué el gobierno no unifica el mercado cambiario? Hoy el cepo es casi el principal obstáculo para que un tsunami de inversiones inunde la Argentina. Para empezar, dólares que tienen guardados los propios argentinos. Estimo que la unificación cambiaria daría lugar a una baja del riesgo país a unos 400 puntos.

¿Es difícil unificar el mercado cambiario? ¿Implicaría una gran devaluación? No. Basta con hacer un poco más de lo que ya está haciendo el gobierno: aspirar pesos con endeudamiento que se pagará en el futuro, para reducir el contado con liqui. Ejemplo: la base monetaria ronda los 440 mil millones de pesos. Bajarla 10% cuesta poco más de 3 mil millones de dólares (los bonos pueden venderse a valor “contado con liqui”), una cifra equivalente a la emisión de BONAR 2024 anunciada ayer. Esa aspiradora de pesos funcionando en turbo podría llevar fácilmente el dólar a un nivel de $10.

Probablemente se necesita mucho menos absorción monetaria para bajar el dólar si se anuncia el objetivo de desmontar el cepo. Como decía George Harrison, “It’s all in your mind”. Con el solo hecho de anunciar que se unificará el mercado alrededor de los 10 pesos, el dólar bajaría sin demasiada necesidad de absorción monetaria. (En idioma económico: si baja la expectativa de dólar futuro, sube la demanda de pesos).

Con el dólar en ese vecindario, sería mucho más fácil ocultar un poquito de devaluación del oficial como “unificación cambiaria”. Por ejemplo: arrancar febrero con un dólar único algo por debajo de los 10 pesos y, sin decirlo en voz alta, con una banda de flotación de 2 pesos hacia ambos lados y un aumento gradual del punto central de esa banda del 10% anual.

No entiendo cómo eso no generaría un crecimiento económico de aproximadamente el 4% en el año 2015, mejorando las perspectivas electorales de -si existe tal cosa para entonces- el kirchnerismo.

Conversando con Cavallo

Domingo Cavallo está en temas importantes. Atacado por la nueva estrella de la economía argentina, Miguel “Tudo” Bein. Hablando de Lucas Llach. Cavallo dice amablemente, en respuesta a mi columna en el suplemento de Economía de este diario, que es imposible para un gobierno como éste unificar el tipo de cambio. Celebro el debate, y celebro en particular el debate entre blogueros.

El argumento central de Cavallo es que una liberación cambiaria generaría mucha inflación. Los motivos principales son: (1) sería imposible que el dólar fluctúe inicialmente en $9,60, como yo propuse (por decir un número simbólico, el del dólar “ahorro”) y seguramente se ubicaría en niveles más altos; (2) esa sobre-devaluación, sumada a la que ya hubo, aceleraría la inflación; además, obligaría a ajustar tarifas porque el aumento de los costos dolarizados de las empresas de servicios públicos sería ya totalmente insostenible con subsidios; y los sindicatos pedirían más aumentos de salarios para compensar esos impactos. Más nafta para la inflación.

Antes de contestar esos argumentos (los supuestos problemas de mi propuesta) me gustaría resaltar sus beneficios: ¡Unificación cambiaria! ¡Podés pasar plata de tu cuenta en pesos a tu caja de ahorro en dólares ida y vuelta sin problemas! ¡Las empresas pueden traer dólares de afuera, y llevárselos cuando quieran! ¡Se puede invertir en la Bolsa, en bonos, en fábricas, y te dan por el dólar lo que verdaderamente vale!

Respondo ahora a los comentarios de Cavallo:

Seguir leyendo

Peso argentino, en unión y libertad

Con viento a favor, podría llegar a funcionar el, llamémoslo así, plan económico.

Si el INDEC dijera la verdadera inflación con el nuevo IPCNacional; si, como premio por decir la verdad, el gobierno del desendeudamiento lograra la epopeya de volver al FMI para conseguir unos dólares frescos; si el yuyo ­-el otro ídolo verde del que depende la suerte del gobierno- desplegara su magia antes de que las reservas entren en la zona roja; si el gobierno nacional, popular y peronista lograra negociar con los sindicatos el famoso recorte del 13% a los asalariados, con una combinación de devaluación y contención salarial; si fueran exitosas las “políticas monetarias activas” que buscaba la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, ahora encarnadas en una suba de tasas para contener el blue y por lo tanto limitar la brecha cambiaria que alienta la salida de reservas; con todos esos condicionales, podríamos evitar una crisis mayúscula y  seguir en esa miseria que es la macroeconomía argentina de los últimos años.

Seguir leyendo