“Podemos” ser como Argentina 2001

Estuve viendo la interviú de la bella y picante Ana Pastor a Pablo Iglesias, líder del partido neo-político Podemos, que ahora encabeza las encuestas en España. Pablo Iglesias, como Cristina Kirchner o el ministro Kicillof, “habla bien” pero lo que dice está casi todo mal. Con lo cual, en realidad, me pregunto si habla bien.

En particular, desde una mirada argentina la propuesta central de Podemos es de una peligrosidad monstruosa: revisar la legitimidad de la deuda (con una “auditoría ciudadana“) y decidir cuál se paga y cuál no, copiando (lo dice explícitamente) lo que hizo Rafael Correa en Ecuador. Los españoles deberían mirar la experiencia argentina para ver si eso es realmente lo que quieren. ¿Qué pasaría si España decide “revisar” unilateralmente su deuda?

En primer lugar: la mayoría de la deuda española está en bonos. No se puede diferenciar, en esos bonos, la legítima de la ilegítima (whatever that means). Otra parte son créditos de Europa, especialmente del Banco Central Europeo. En el centro de todo está el sistema financiero español, que está mantenido hace años por el respirador artificial del Banco Central Europeo. Si España “revisa” su deuda en bonos, los bancos (que tienen bonos) quedarán más cerca de la insolvencia. Si España “revisa” su deuda a Europa, los alemanes y sus aliados le cortarán el chorro. En ambos casos, la cosa termina igual: los depositantes corren a los bancos a sacar su dinero. Crisis financiera. Corralito. Cacerolazos. Parálisis.

¿Podría el Estado español financiar a los depositantes? No. El stock de depósitos de España en relación al PBI es mucho mayor al de la Argentina en 2001. ¿Línea de menor resistencia? Repartirle a los depositantes papelitos de colores: “Certificados de depósito” de bancos quebrados (aquí le llamábamos CEDROS) cotizando muy por debajo de la PAR; o emisión monetaria de parte del Estado español de algo que se viera y oliera como dinero. En el caso argentino primero fueron LECOPs; luego, una vez salidos de la convertibilidad, pesos.

Es decir: la revisión de la deuda, salvo que contara (como en el caso griego) con el aval de las autoridades europeas, llevaría a una crisis bancaria y monetaria en España, y a una pérdida nominal de la riqueza de los depositantes.

Si Podemos quiere hacer algo “revolucionario” pero en serio, debe intentar liderar una movida europea para políticas fiscales y monetarias mucho más expansivas. Por ejemplo: para que el Banco Central Europeo tenga entre sus obliigaciones igualar las primas de riesgo de todos los miembros del euro. Eso requeriría una inyección monetaria incluso mayor a la de ahora; cuanto más inflacionaria fuera, mucho mejor. (Estamos hablando de Europa, claro; hiperinflacionario sería, digamos, el 6% anual).

Como también sabemos los argentinos, licuar una deuda con inflación podrá ser menos ético, pero sin dudas es menos conflictivo y costoso que revisarla.