Los ladrillos son un stock market

Pequeño diálogo, quizás más ilustrativo que mi larguísimo post transochado, para explicar por qué el mercado inmobiliario tiene que analizarse como un stock –oferta inelástica igual a la cantidad existente, demanda dependiente de flujos futuros– y no como un flujo. (Los economistas que leen esta página pensarán “qué obviedad” y seguirán analizando el mercado de cambios, que es lo mismo, como un mercado de flujos, y reptitiendo cosas como: “entran dólares, baja el tipo de cambio”):

Matías dijo:

Si te ofrecen un peso por tu departamento, ¿lo vendés? ¿Y si te ofrecen tres millones de dólares? Entonces la oferta no es perfectamente inelástica. Si bien es un stock, los oferentes pueden decidir si lo ponen a la venta o no; no necesariamente se ofrece todo el stock.

Lucas dijo:

A un peso demando mi departamento; a tres millones de dólares no lo demando. La diferencia no es sólo semántica: analizarlo como un flujo cuyo equilibrio es la cantidad de transacciones lleva a conclusiones equivocadas. Imaginate que cada mes hay mil transacciones de compraventa. E imaginate que de repente vienen mil inmigrantes que quieren comprar. Con el análisis de flujos, “se duplicó la demanda”, con lo cual debería haber un gran aumento en los precios. Sin embargo, los precios casi no se van a mover. Mil es mucho al lado de mil pero no es nada al lado del millón de propiedades que hay. Por eso el análisis tiene que ser de stock.