Elogio de mi bicicleta

Tengo muchas convicciones fuertes, pero ninguna es tan intensa y sobre un tema tan trascendental como el de las características que debe tener una bicicleta urbana de paseo. Si estás por comprar una bici, creo que estas líneas pueden servirte.

Verdad número 1: no confundir la bicicleta como medio de transporte urbano con el deporte llamado “ciclismo”. No tiene nada que ver. Buena parte de los malentendidos a la hora de comprar una bicicleta tienen que ver con eso. Los vendedores no sólo quieren vender una bici cara porque les conviene más; también son “ciclististas”, es decir, aficionados al uso de la bicicleta en su carácter de “ciclismo”, un raro y sufridísimo deporte (ver acá, por ejemplo) que no tiene nada que ver con la plácida e indolente vida del dueño de una bicicleta urbana.

El que pasea y se transporta por la ciudad en bici busca otra cosa. El ciclistismo incluso ha confundido a la gente, haciéndole pensar que andar en bici implica transpirar. ¡De ningún modo! Para el mismo trayecto y temperatura, se transpira muchísimo menos en bicicleta que caminando (incluso cuando hace calor: el aire que vamos cortando hace las  veces de brisa personal). La clave está, desde luego, en la velocidad. El pedaleo tranquilo y pachorriento que recomiendo para el ciclista urbano es una empresa harto menos demandante de energías que la caminata.

 A continuación mis diez mandamientos para elegir y acicalar una bici urbana:

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