Que no vuelva el corralito al fútbol

¿Qué quiere decir que está prohibido el ingreso del público visitante? ¿Hay unos rayos X en la entrada que detectan qué colores tenés en el alma?

Una vez en un Gimnasia-Central, ambos peleando el descenso, me trasladé a la ciudad de las diagonales para hacer el aguante. El ingreso a la popular visitante estaba difícil, sólo se habían repartido entradas en Rosario y yo no tenía. Frustrado, pensé meterme en la popular local. Quise cortar camino por un bosquecito hacia la zona del ingreso del público tripero; un agente de la Montada bonaerense me dijo “No podés pasar hacia allá, es para hinchas de Gimnasia”. “Yo soy del Lobo!”, le respondí.  ”Bueno, pasá”.

Tampoco conseguí entrar, ni a platea ni a popular local. Volví a la zona visitante. Había mucho tumulto, porque habían repartido entradas a último momento. Conseguí una. (Resultaron ser falsas, pero no es relevante para el cuento). Apelmazados todos en una cola para tratar de entrar –el partido ya había empezado– de repente desde lo alto de un corcel un policía gritó “!Hay un hincha de Gimnasia infiltrado!; !salí de ahí! !Vos sos de Gimnasia!” dijo, apuntándome. Los que me apelmazaban me miraron raro. “No, señor! Antes le mentí, soy hincha de Central. Mire: Lanari; Díaz, Balbis, Bauza y Pedernera; Palma, Cornaglia y Gasparini; Escudero, Lanzidei y Galloni”. Mis compañeros de cola reconocieron la formación del Central campeón del 87. “Es canalla, oficial”, confirmaron.

Sigo entrando al estadio como visitante. Esta temporada estuve de nuevo en el Bosque, en el Monumental, en el estadio Julio H Grondona y en el glorioso empate agónico del Loco Abreu en la Bombonera. El sábado me consituiré en el José Amalfitani. Cierto es que no se puede gritar los goles, pero tampoco suele haber muchos. Y bueno, es una pequeña contra.

No está prohibido el ingreso del público visitante. No puede estarlo. No se puede legislar sobre una característica no observable. Lo que en realidad cambió es: (1) no hay un espacio reservado para los visitantes; (2) no hay un operativo policial especial para proteger a los visitantes; (3) todo el estadio se retira en el mismo momento. Es decir: se quitaron todos aquellos dispositivos que daban por sentado una relación de violencia entre público local y visitante.

Hasta ahora, somos cuatro locos los que seguimos yendo, ocultando nuestros colores. Pero la manera de eliminar la violencia no es erigir muros policiales entre potenciales contendientes. Si están los muros, la violencia está ahí, pero contenida, y sólo espera que se abra una grieta en el muro para manifestarse. Y esas grietas de seguridad siempre van a aparecer.

Tenemos que empezar de cero. Derribado el muro de Berlín, que primero vayamos cuatro. Después ocho. Que un día alguien grite un gol visitante y no haya problema. Si es imposible, entonces es imposible erradicar el clima de violencia que tiene nuestro fútbol. Si algún día es posible, habremos construido un fútbol mejor.

¿Cómo se dice corralito en chipriota?

Ah, le llaman “controles de capital”. Pero en Chipre lo han hecho. Los depositantes de más de 100.000 euros tienen que pagar un impuesto; los que tienen depósitos menores no lo pagarán. Se trata de financiar un plan de rescate de 10.000 millones de euros para la economía chipriota. Como se ve, el “rescate” consiste en parte que Chipre se resacate a sí mismo.

Consecuencias: el banco más grande del país redujo de 260 a 100 euros la retirada máxima de efectivo. Es decir: hay una corrida bancaria sólo contenible con controles.

Pensándolo bien, un consuelo para nosotros: así como en la Argentina un dólar no es un dólar no es un dólar, en Chipre un euro no es un euro no es un euro: los euros depositados en los bancos de Chipre no valen lo mismo que los euros cash, porque no se pueden retirar ni pueden transferirse a otro país.

El problema más grave, claro, es el contagio a otros países de Europa. Vamos a eso en un minuto.

Corralito de la hostia

En El País imaginan el corralito español. Está bueno el artículo, macroeconomía escrita con gracia:

Despertador. Suena I got you, de Sonny & Cher. Bar.

—Son 2,5 europesetas.

—¿Me estás vacilando?

Hay inconvenientes económicos, legales y técnicos para crear una nueva peseta

Junio de 2012. El sábado, el Consejo Europeo aprueba por sorpresa la salida de España de la UE. Ese mismo día, se aprueba una norma que prohíbe retirar más de 100 euros a la semana de las cuentas bancarias. Ya está puesto el corralito. El domingo se establece un nuevo tipo de cambio: 1 euro=1 nueva peseta. El lunes, en bancos, cajeros y todo tipo de oficinas oficiales se sellan los billetes de euros para ser usados como nuevas pesetas hasta que estas se fabriquen. Un billete de 20 euros pasa a ser un billete de 20 nuevas pesetas o europesetas. La nueva moneda se deprecia un 40% en cuanto cotiza en el mercado.

Eric Dor, de la Universidad de Lille, propone en su Manual para salir de la zona euro, publicado en octubre, utilizar los billetes de euro para sortear los problemas técnicos de reintroducir una moneda. El corralito, al que Argentina dio celebridad en 2001, podría evitar la retirada masiva de depósitos, aún a costa de una enorme injusticia social y un parón económico en toda regla.

Aclaración: la europeseta la inventamos en este blog hace un año, sólo que se llamaba €uro €spañol.