La novedad es que, por primera vez en la historia, la licitación de bonos protegidos contra la inflación en Estados Unidos dio una tasa de interés real negativa: prestás 105 manzanas hoy y dentro de cuatro años te devuelven 100 manzanas. En realidad, lo novedoso es que –según entiendo de lo que dicen aquí– es la primera vez que ocurre en la licitación; pero no es la primera vez que la tasa de interés real de los bonos es negativa:

La línea azul es la tasa de interés protegida de la inflación; la roja es la nominal. La diferencia es una aproximación a la inflación que se espera. Como se ve en el gráfico, durante buena parte de este año tuvimos tasas reales negativas de los bonos a cinco años.
¿Bueno o malo? Es como los glóbulos blancos, o como una depreciación de la moneda que no se debe a una política monetaria expansiva: síntoma de que estás mal, pero al mismo tiempo parte de la solución. La devaluación dirige gasto de afuera hacia adentro; la tasa de interés baja dirige gasto del futuro al presente. Y es en el presente cuando lo necesitás.
Por supuesto, para nosotros todo esto es un juego de niños. La tasa de interés de un bono del Banco Central debe andar por el 10% anual, y la inflación esperada de 25%.

