La ciencia maldita

Europa en la guerra de trincheras

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Como la veo, la dinámica de economía política en Europa es más o menos así: ante el abismo, hacen algo — si se dispara el riesgo italiano, organizan una cumbre para controlarlo. Si Grecia está a punto de caer, hacen un paquete más de ayuda. Logran frenar al borde del abismo. Pero las restricciones políticas –esencialmente, las dificultades para venderle soluciones europeas a electorados nacionales– impiden soluciones mayores.

¿Qué sería una solución mayor? Es muy bueno lo que escribió Martin Wolf, traducido en Cronista. “Es muy bueno” quiere decir que, además de explicar la crisis, “coincido con casi todo” en las soluciones: fuerte reestructuración griega (no voluntaria, porque si es voluntaria no alcanza el recorte) e intervenciones fuertes del BCE en el mercado de deuda. Pasada la emergencia –no lo dice Wolf, lo digo yo– política monetaria expansiva en Europa, con inflación positiva en la periferia y más positiva aún en el corazón protestante de hierro y acero. La carga de la deuda se alivianaría y la periferia ganaría competitividad frente al centro. Al menos, intentarlo. Si no funciona, el plan B es el fin del euro.

Las restricciones políticas hacen que Europa no pueda hacerle una guerra frontal a su crisis ni tampoco se deje comer rápidamente por ella, porque ambas decisiones serían impopulares. Europa se queda en la guerra de trincheras, perdiendo tiempo y recursos, sin decisión suficiente para encarar el triunfo sobre la crisis pero con suficiente tesón como para evitar la debacle total (que sería, también, el punto de partida de una recuperación). Los líderes europeos no están pudiendo coordinar soluciones que impliquen cooperación, porque –esencialmente– cada país se resiste a poner tanto como correspondería, o a recibir menos de lo que correspondería. ¿Qué es después de todo, “lo que correspondería”? Nadie lo sabe. Para cada político europeo tomado individualmente, puede ser más costoso definir un tamaño razonable de su aporte que seguir posponiendo. La culpa no será de cada líder, sino de Europa — es decir, de todos ellos. Y lo que es de todos no es, finalmente, de nadie.

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Publicado el 26.10.11 en Los días de la depresión.
6 Comentarios de los lectores
  1. Hector M.

    Lucas,
    tu solución no parece contemplar reformas estructurales en Italia, y ni siquiera en Grecia, que permitan reducir el problema a mediano y largo plazo. Un arreglo de la deuda griega (o italiana) que está por vencer ahora se vería anulado por el nuevo endeudamiento en que incurrirían ambos países para seguir financiando sus cuantiosos déficits fiscales. Ambos tienen un balance fiscal desastroso, con tendencia a agravarse. Por ello Alemania y demás países “centrales” de la zona euro tienen reticencia de seguir metiendo plata en un “agujero negro” o “pozo sin fondo”, a menos que los receptores de la ayuda hagan algo para tapar o reducir el calibre del agujero. La magnitud de ese desbalance es tan grande que no se arregla con crecimiento: se requieren reformas en serio. En Grecia los socialistas están haciendo los deberes, con un posible gran costo político. En Italia la derecha berlusconiana no está haciendo las reformas, por la oposición de la más extrema derecha de su alianza (la Lega Nord), encerrada en una visión miope, provincialista y aislacionista, muy similar a la del Tea Party americano.
    En esta era de paradojas, la izquierda hace mejores ajustes estructurales que la derecha…

  2. Salvador Estado

    Lucas vos pensas que con inflación mas fuerte en la periferia ayudas a esos paises porque “bajan los salarios”? Me parece que estas muy argentino para solucionar a Europa.
    Hector M. si bien es cierto que Berlusca no esta haciendo reformas porla Lega, el problema de Italia hoy es financiero, tiene superavit primario, gracias a unos cuantos recortes de jubilaciones que viene haciendo. Su problema es que no demuestra que vaya a cerrar la necesidad de financiamiento en un par de años.

  3. Carlitos

    Coincido. Lo que no me queda claro es cómo se puede lograr una inflación diferenciada en Alemania y en Grecia teniendo un sistema bancario y tipo de cambio unificado.

  4. Nahuel R.

    “Para cada político europeo tomado individualmente, puede ser más costoso definir un tamaño razonable de su aporte que seguir posponiendo. La culpa no será de cada líder, sino de Europa — es decir, de todos ellos.”

    ¿Qué es eso, una “tragedia de los comunes” política? ¿Si es así estan sonados o cómo se sale de eso? Pregunta un no economista, obviamente.

  5. Gabriel

    Esto ya es un fierro caliente que nadie quiere tocar y se les esta yendo de las manos.

    No por algo China tuvo una reunion secreta con varios de estos paises para ver si se puede salvar al menos algo y los muchachos del norte estan que trinan con esta ultima movida del gigante asiatico.

    Rusia y China se refregan las manos con toda esto… me parece que el Euro tiene sus dias contaditos.

  6. Hector M.

    Salvador Estado: Agradezco tu puntualización sobre Italia. Mi referencia a Italia y su “balance fiscal desastroso” estuvo mal formulado: no se refería al balance presupuestario anual sino a su situación fiscal intertemporal debido a la gigantesca deuda, que consigue rollovear todo el tiempo debido a la confianza de los inversores (sobre todo italianos) que le compran y le compran y le compran los “titoli di Stato” hasta ahora sin límite: esa confianza es ya muy frágil, y se agrava con los anuncios de las agencias de rating que tienden a bajarle el puntaje a la deuda pública italiana (y a sus bancos). Esto hace que el balance fiscal de corto plazo pueda volverse muy negativo en poco tiempo si les sube mucho la tasa para renovar deuda.
    Los dos años adicionales de edad jubilatoria que acaban de acordarse en la alianza de gobierno no son suficientes, como no lo fue la reforma jubilatoria de hace unos años que pasó del sistema de reparto al de capitalización (aunque sin AFJP). El estado italiano sigue siendo un agujero negro, y partes de su estructura productiva también, por lo cual hacen falta reformas que incrementen la productividad sistémica (la productividad micro está bien, gracias). De allí que se requieran rápidamente reformas. Ellas no pueden consistir en aumentar los impuestos, que ya son altos (aunque sí se debe aumentar la eficiencia recaudatoria), sino en bajar los gastos. Ecco il guaio: la destra non lo fa, e la sinistra non ha il coraggio di farlo (aparte de estar dividida y de perder las elecciones con frecuencia). Otro “guaio” es el crecimiento de las posiciones de ultraderecha aislacionista en la Lega Nord, que predican resistir las presiones de la EU, a pesar que el Norte de Italia es la región que más depende del comercio con la EU y del sistema financiero europeo.

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