Está divertida la idea de que los trabajadores participen en las ganancias de las empresas. Capitalismo popular de mercado, como le gustaba decir a Menem. ¿Cuál sería el efecto? El día que entra en vigor el porcentaje –aparentemente, 10% en el proyecto de Recalde– todas las empresas que venden para el mercado interno aumentarán sus precios como para mantener sus ganancias-netas-de-socialización. Los que tengan precio dolarizado no podrán hacerlo de inmediato, pero a la larga ese incremento salarial tendrá que resolverse por una devaluación, que llegará más temprano si esto se aprueba. Supongamos que la devaluación viene con propina para compensar exactamente la socialización. En ese caso, el día D(evaluación), todo está igual: el poder de compra de los salarios y las ganancias-netas-de-socialización son las mismas que antes. Pero hay una diferencia: una proporción del salario ahora es variable.
Es, creo, el sueño del neoliberalismo: flexibilización salarial absoluta. En la mala, no tenés que hacer ningún anuncio conflictivo para recortar los salarios, que se ajustan automáticamente. Maravilloso. No entiendo por qué se opone la UIA. ¿Teme que no haya devaluación compensatoria? No sean cortoplacistas muchachos, tarde o temprano vendrá y compensará con creces. Y a cambio de esa paciencia tienen un régimen permanente mucho mejor, con todo el mundo flexibilizado.
Me hace acordar a la oposición del campo a la movilidad de las retenciones. ¿Alguien me explica?

