La SuperCard y la “opción pública”

 

Supercard, la Argentina que levanta vuelo hacia el futuro

El debate sobre la SuperCard me recuerda a un punto específico de la discusión sobre la reforma de la salud de Obama. Krugman y otros decían que además de subsidiar la participación universal en el sistema privado de aseguradoras, debía establecerse una “public option”: una obra social estatal. El sentido era que, tratándose de un mercado no demasiado competitivo, la opción estatal proveía un estándar de comparación importante en precio y calidad respecto a las aseguradoras privadas.

Los críticos a la “public option” argumentaban que si la obra social estatal era deficitaria, entonces se trataría de un patrón de comparación engañoso: quizás cobraba precios muy bajos pero se financiaba con dinero de los contribuyentes; de modo que ponía una vara demasiado exigente para las proveedoras privadas (gran optimismo en este punto sobre las chances de una entidad pública de ser eficiente y atractiva).

El recuerdo de ese debate me lleva a una pregunta sobre la MorenoCard: ¿por qué hacerla excluyente, y no permitir que compita con las demás tarjetas en los supermercados? En ese caso, para que tuviera sentido la competencia, las operaciones de la MorenoCard no deberían ser deficitarias, porque de ser así le estaríamos dando un subsidio a los consumidores para  luego cobrarárselo a los contribuyentes: es decir, poniéndole a la gente plata en un bolsillo para sacársela luego del otro.

Desde luego que lo que vale para las aseguradoras de la salud y para las tarjetas de crédito también vale para otros mercados en los que la competencia no es perfecta: si hay una “opción pública”, que sea compitiendo sin ventajas financieras con los proveedores privados. Resalto la palabra “compitiendo”, que no es el caso, por ejemplo, de una Aerolíneas Argentinas.

No estoy diciendo que la opción pública sea mi ideal — mi impresión es que, si no está subsidiada, tiende a volverse irrelevante y rechazada por el consumidor porque a igualdad de otros factores los menores incentivos en la gestión pública llevan a costos mayores. Me encantaría que la realidad lo desmintiera; que existiera una empresa de celulares estatal no subsidiada con un combo precio-calidad muy atractivo, y que resultara elegida por el público para evitar las maniobras escandalosas de Personal, Movistar y Claro. Pero tiendo a pensar que no ocurrirá: sin incentivos se trabaja peor, y no veo por qué un administrador estatal tendría algún incentivo a ser eficiente. Como bibliografía pueden leer al Che Guevara quejándose de las burocracias.

Es decir: en los oligopolios naturales prefiero la regulación estatal de precios y calidades que la provisión pública. Exige menos habilidad de los administradores públicos que meterse en la microadministración de esas industrias.

Por lo demás, queda claro que la MorenoCard no es una política contra la inflación (definida como el cambio de los precios) sino contra el presunto nivel “abusivo” de los precios en los supermercados — la distinción a veces elusiva entre el nivel de una variable y su ritmo de cambio.

  • Andres Garelli

    tu prejuicio te delata:
    “gran optimismo en este punto sobre las chances de una entidad pública de ser eficiente y atractiva”.
    Sería bueno que mencionaras que en otros países las tarjetas cobran alrededor del 1% a los super, mientras que acá cobran 3%. La supercard es, claramente, un estandar de comparación. Y el tema se venía discutiendo hace tiempo, no fue una alocada imposición de Moreno.

    • Flavio Pigazzi

      y ni que hablar que la financiación puede llegar a tasas del 100 % anual. Eso se ve reflejado en las ganancias de los bancos y la orientación del crédito al consumo de corto plazo. Me he cansado de rechazar que el banco galicia me otorgue de prepo una tarjeta que no deseo, porque ese es el negocio de los bancos.

    • Hercules Goldli

      A los super “grandes” no les cobran el 3%. Es un cuento fenomenal.

  • Flavio Pigazzi

    en realidad crear una única tarjeta de crédito para usar en los supermercados va contra el mismo sistema de descuentos y promociones que hoy incentiva el consumo en esos centros comerciales. Si hay promociones diversas, de distintos bancos, con distintas condiciones, el consumir siempre tiene que optar por que banco tiene y que día puede ir al supermercado. Ahora si la oferta es única, es una oferta siempre valida para todos, el juego ya no tiene gracia porque comprar cualquier día da lo mismo, comprar cualquier tipo de producto da lo mismo, y el plástico es uno solo.

  • lllach

    Por supuesto que los oligopolios no funcionan bien para el consumidor, y claramente las tarjetas lo son. Como los celulares, y otros. Personalmente creo que es mejor regular que ofrecer una “opción pública” (¿me mencionan casos eficientes, aquí en la Argentina?).

    • Juan Pablo

      El Banco Ciudad es el único caso q se me ocurre, pero claramente moreno no esta ni cerca..

    • Carlos D.

      En primer lugar deberíamos ponernos de acuerdo en el modo de definir la “eficiencia” de una entidad pública. ¿Cual sería el nivel de las tarifas aéreas y la cobertura de no existir una aerolínea estatal? Por lo general se suele utilizar el caso de Aerolíneas para dar ejemplo de cómo los contribuyentes en su conjunto subsidian al “pequeño grupo” de consumidores del servicio aéreo; sin embargo ¿una tarifa aérea elevada no daría lugar a una tarifa elevada en el servicio de transporte automotor de larga distancia? Sin dudas establecer un valor referencial en las tarifas aéreas, también redunda en un tope para las tarifas terrestres; y en ese caso ¿como medirías la eficiencia de esa política?
      En el caso de la tarjeta, debe señalarse que la reducción de costos en la cadena de abastecimiento, no es tan sencilla y lineal para medirla sólo en términos de “rentabilidad” de la entidad pública que administre el plástico. La reducción del costo financiero para los supermercadistas, también conlleva un beneficio (en el caso que los menores costos se trasladen al precio de los bienes) que no sólo alcanza a los usuarios de las tarjetas, sino a los que utilizan el efectivo como medio de pago. Este beneficio (valor social), que no puede volcarse en los libros contables, ¿como sería considerado en tu análisis de eficiencia?

      • http://twitter.com/Convercat Gustavo Garcia

        De que eficiencia hablás si los contribuyentes deben pagar lo que no pagan los consumidores?

      • http://twitter.com/patriachacarera Mariano T.

        Por lo que se gasta en aerolineas, el subsidio por pasaje es 100 veces mayor al que usa tren. Es un antro de corrupcion y acomodo, que financia a la Campora. La solución es limpiarla o cerrarla

    • http://twitter.com/Convercat Gustavo Garcia

      Busque un oligopolio y encontrará un capitalista amigo del gobierno.

  • fgarcia

    public choice (james Buchann premio nobel 1986) significa otra cosa

    • http://twitter.com/Convercat Gustavo Garcia

      Pero Lucas cree que los austriacos son una secta de locos.

  • http://twitter.com/MenendezPepe Jose Menendez

    Como decía el General, la única verdad es la realidad, y en los EEUU los costos de salud, en order creciente, corresponden a 1. Medicaid (estatal para los muy pobres), 2. Medicare (estatal para los jubilados), 3. Seguros privados (muy lejos). A una verdad fácilmente contrastable no se la puede llamar “optimismo”.

  • http://www.facebook.com/people/Felipe-Buxcador/100003566469959 Felipe Buxcador

    Lo que pasa es que todo el mundo (consumidores) debe a las tarjetas, y les paga tasas finales entre 50 a 100% anual. Eso destruye el bolsillo, y crea reclamos por aumentos salariales, alimentando la espiral inflacionaria.

  • beagle

    la mención “morenocard” ya le da un tono subjetivo impropio a la nota; es una regulación estatal que no ataca la concentración del sector productor y abastecedor de alimentos en la economía, sino que afecta su financiamiento, profundamente oligopólico. sí modifica expectativas de inflación, y eso también es parte de una estrategia contra este problema, incompleta, pero estrategia al fin. incrementa la competencia financiera ante la situación abusiva de los bancos.
    la tarjeta no es excluyente sino que compite con las restantes.

  • Rulo

    Creo que el problema de las tasas 50% o 80% se debe mas a darle tarjetas a gente que no tiene capacidad financiera suficiente, entonces compensan con las tasas. Conozco gente con 10 tarjetas de credito con limites de 15/20 lucas y sueldos de 8mil. En total a un compañero de trabajo le dieron casi 200mil pesos de credito entre todas las tarjetas y gana 8 de bolsillo.
    Hoy el banco es el usurero de otrora… Pero la “supercard” no va a solucionar esto. Va a ser un lindo negocio para quien compre las deudasa de tarjetas suspendidas!!

  • El perro encendido

    Yo veo genial el invento de la SuperK. Pero creo que debería servir para comprar solo mante-k, k-viar, k-etchup y otros productos similares…

  • p

    ¿YPF de los 90 no sería un buen ejemplo de una “opción pública” que empuja hacia abajo los precios del resto? ¿Y la Nación AFJP?

  • http://twitter.com/Convercat Gustavo Garcia

    Ni siquiera podemos comenzar a discutir el tema si se parte de un modelo como el de competencia perfecta. Lean un poco a Rothbard, o a tantos otros.

  • http://twitter.com/Convercat Gustavo Garcia

    La MorenoCard es un paso previo a las tarjetas de racionamiento. No se trata de hacer un análisis económico sino político.

  • indigo2012

    ¿Este Lucas Llach es un economista o es un simple patotero del 8N?, porque en todo su discurso no presentó ni un miserable argumento salvo consignas del neofascismo liberal y ni siquiera parece ser muy creyente cuando se arrepiente y dice con acento cheto: “Por supuesto que los oligopolios no funcionan bien para el consumidor, y claramente las tarjetas lo son. Como los celulares, y otros. Personalmente creo que es mejor regular que ofrecer una “opción pública” (¿me mencionan casos eficientes, aquí en la Argentina?)”. Entonces que proponga algún método en el cual los bancos no sean monopólicos. Ya que la derecha mediocre neofascista y neoliberal de Llach ama tanto a Uruguay no hay que irse tan lejos para plantearle el ejemplo del pequeño pais que en los 90 no quiso privatizar al contrario que el gobierno y luego de que la gente juntara firmas por su propio juicio. Luego de las firmas fueron a un referendum y solamente privatizaron a Pluna que es la única empresa que se fundió. La telefónica compite de igual a igual con las empresas extranjeras. bien, gracias.

    • Cachimba

      No se puede razonar con quienes tienen una ceguera ideológica tan marcada. “Derecha mediocre neofascista y neoliberal”, que lo tiró!! Debés tener una acidez terrible maestro.