La ciencia maldita

Cristina: el leve peronismo del siglo XXI

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Soberanía política, independencia económica y justicia social; armonía social de clases; comunidad organizada. Todos esas duplas de sustantivos adjetivados que conformaban –si se permite la exageración– la filosofía política durante la vida de Juan Perón, son consistentes con el canto de loor que Cristina elevó a su gestión y la de su marido en el discurso ante la Asamblea legislativa. Pero están, felizmente, de manera lavada, aggiornada a las circunstancias de un país periférico que que navega, con más o menos entusiasmo que el resto, las turbulentas aguas de la globalización en estos inicios del siglo XXI.

El autorelato kirchnerista, presente en el discurso, empieza –como el de Perón– con una liberación: la liberación respecto a malévolos intereses extranjeros con conexiones locales que nos tenían dominados, en los 30s y en los 90s. En los 30s eran los ingleses y la vacunocracia local; en los 90s, el sistema financiero internacional (con cabezas visibles en Wall Street y el Fondo Monetario) y los sectores privilegiados de los servicios favorecidos por regulaciones estatales, como los bancos y las privatizadas.

En ambos relatos, la liberación tiene un momento icónico, que curiosamente se consagra con un gesto de generosidad a esos mismos demonios: la compra de ferrocarriles en la época de Perón y en esta oportunidad “pagar la deuda con el FMI, de modo que ya nadie pudiera ser jefe de la economía argentina. El jefe de la economía argentina se sienta acá, y por decisión del pueblo“.

Rotas las cadenas de conexión con esas fuerzas neocoloniales puede desplegarse, en ambos peronismos, una economía local basada en el mercado interno y el empleo que favorece a empresarios y trabajadores. Es una armonía de clases con participación colegiada basada “en el trípode entre empresarios, trabajadores y Estado“, pero conducida desde arriba y con advertencias disciplinarias. Trabajadores: tenemos “el mejor salario mínimo, vital y móvil de toda la región“, pero hay “derecho a huelga: no de chantaje o de extorsión”. Empresarios, está bien que “se cansen de ganar dinero”, pero “no escupan al cielo”.

Las políticas concretas para ese modelo virtuoso basado en el mercado interno tienen un marco macroeconómico pero también un manejo micro. La anomalía histórica de un gobierno peronista con tipo de cambio devaluado ya acabó. La Presidenta ahora milita en las filas defensoras de la moneda nacional: “mejorar la competitividad no pasa por el club de los devaluadores” (club al que hasta hace poco pertenecía su presidenta del Banco Central, quien celebró recientemente la desvalorización de la moneda) y por lo tanto se requiere otro enfoque para fomentar la producción local. Las protecciones legendarias de la época peronista, con permisos previos para importar, créditos teledirigidos y aranceles muy desparejos resuenan en las palabras de la Presidenta: “No puede haber reglas generales para todas las empresas y todos los empresarios, vamos a ir empresa por empresa y actividad por actividad”.

Las resonancias peronistas de esta etapa del kirchnerismo también pueden hallarse en esbozos tan tímidos como los de Perón por reformas auténticamente nacionalizadoras, como la ley de Tierras. Pero, como ese Perón que quiso entregar buena parte de Santa Cruz a la Standard Oil, se trata de iniciativas deliberadamente irrelevantes, dominadas por el pragmatismo de la necesidad de capitales extranjeros, particularmente en los sectores de hidrocarburos.

En los modos de acercarse al ideal de “justicia social” reside una de las novedades del kichnerismo en relación con el peronismo. Mientras que el peronismo distribuía esencialmente afectando los precios y salarios de la economía, el kirchnerismo ha puesto más énfasis en una redistribución por la vía del derrame fiscal, gastando el dinero de la prosperidad en rubros como la Asignación por Hijo, la extensión previsional y la ampliación de los presupuestos educativos.

Aun con esas salvedades, el paralelismo histórico podría proyectarse hacia el futuro sin ser forzado: tanto el segundo Perón como la segunda Cristina arrancaron sus mandatos con una inflación alta y con un empeoramiento de la situación internacional. En aquella oportunidad, a comienzos de los 50, el “modelo” dio dos lecciones que haría bien en anotar la Presidenta: la inflación podía ser controlada, pero sólo tras un conflictivo esfuerzo de disciplinamiento de los sindicatos; y las circunstancias internacionales seguían siendo decisivas por más “mercadointernista” que fuera la orientación económica.

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Publicado el 10.12.11 en La ilusión y el desencanto.
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32 Comentarios de los lectores
  1. Hector M.

    El derroche del primer sexenio peronista (mas la sequia de 1951-52) acabaron con las reservas del Banco Central acumuladas durante la guerra, y obligaron al durísimo “Plan de Austeridad” de 1952-55, que implicó reducción del gasto público, estancamiento del salario real, aceleración de la inflación, y caída brusca de la inversión. La nacionalización del comercio exterior en esa misma época (a través del IAPI, Instituto Argentina para la Promoción del Intercambio, que en la práctica funcionó para Desalentar el Intercambio) tuvo como una de sus consecuencias inmediatas el estancamiento de la productividad agropecuaria, que hasta 1950 era pareja con EEUU paro en 1952-55 comenzó a quedarse atrás, para recuperarse únicamente mucho después, a partir de la infame década del noventa. El intento de concesiones petroleras de 1954 finalmente no se concretó debido a las características mismas del régimen. Al caer el peronismo en 1955, el país acreedor de 1946 se había convertido en un país con una deuda pública importante para la época, y con muy pocas reservas en el BCRA, con un sector exportador estancado, y un sector petrolero y energético que también mostraba serios problemas. Los efectos del “Plan de Austeridad” sobre la clase media (congelación de alquileres, fabricación de pan de trigo mezclado con mijo y otros cereales forrajeros, creciente intolerancia política, avances sobre los medios periodísticos y sobre los partidos de oposición, etc.) contribuyeron sin duda al deterioro político del peronismo. El conflicto totalmente artificial con la Iglesia tampoco lo ayudó.
    Todo esto puede interpretarse como una parábola profética sobre los años de vacas flacas que (según todos los pronósticos) se le avecinan a Cristina. El relato aguanta todo, hablar es gratis, pero los hechos, los tozudos hechos (por ejemplo las próximas facturas de la luz) no se pueden ocultar así nomás. Todo esto no producirá otra Libertadora, ni otro 20 de diciembre de 2001, pero sí un penoso deterioro que obligará a tomar medidas cada vez más difíciles de explicar.

    • gandhiano

      Algunas imprecisiones de cierta importancia.El país acreedor de 1946 jamás pudo cobrarle una libra esterlina a Gran Bretaña, lo que casualmente llevó a la tan celebrada nacionalización de los ferrocarriles, que fue en realidad el canje obligado de la deuda británica por bienes del mismo origen, también casualmente pocos años antes que vencieran las concesiones y los ferrocarriles dejarán gratuitamente de ser británicos. Otro ejemplo de astucia de otros y macaneo de los propios.
      En cuanto a productividad agropecuaria pareja con Estados Unidos en 1950 es solamente para los que se aprendieron de memoria el Segundo Plan Quinquenal. Pertenece al Gran Imaginario Conservador Argentino.

    • Nicolas

      Tal cual

  2. MNRothbard

    El auge del peronismo se debe a la genialidad de los liberales, que dieron el golpe para deflacionar el populismo y pagar el costo social-político (recordemos las elecciones de UDELPA), perpetuando el mito que hubiera muerto en el ’58 con una hiperinflación brutal o habría aniquilado su capital político con la deflación.

    • gandhiano

      Lástima que los visionarios retrospectivos no avisaran en el ´55. La cantidad de revoluciones que se hubieran ahorrado.

  3. Esteban

    El durisimo plan de austeridad???
    Dios mio, el relato antiperonista es un mundo de fantasia.
    Y la futurologia de hiperinflacion o deflacion no tien pies ni cabeza.
    Deuda externa importante para la epoca??
    Lo del pan negro es el relato que mas les gusta. Sera que los beneficios obtenidos superaban ampliamente al perjuicio de comer pan negro que siguio siendo el gobierno mas popular de la historia?

    • Hector M.

      Esteban,
      no se si habras vivido el plan de austeridad en el segundo mandato de Peron (yo sí, aunque era muy chico), pero fue duro en serio. Habia incluso una especie de decalogo de deberes para el ciudadano a fin de colaborar con el ajuste restringiendo el consumo (no derrochar, evitar gastos inútiles, trabajar más, etc.). El pan de mijo (que se debió a la necesidad de exportar trigo pese a la menor cosecha causada por la seguia) era feísimo, de color gris y sabor insípido. Mi primer pan flauta blanco en dos o tres años me pareció increíble. Mi papá, un devoto peronista, se quedó sin trabajo por nueve meses. El taller mecánico de mi tío tuvo que cerrar. Mis estampillas de ahorro postal, en la libreta de ahorro que nos daban en la escuela, se devaluaron tanto que no valió más la pena el ahorro (siguió siendo así hasta 1990, hubo algún incentivo al ahorro durante la convertibilidad, que se acabó con el corralito, y así seguimos, consumiendo o ajustando pero sin ahorrar).
      No es cuestion de saber si fue “bueno” o “malo”. La historia sirve para saber como evolucionan y terminan las ilusiones populistas de distribuir sin producir. Es decir sin crear condiciones atractivas e interesantes para la inversión privada de largo plazo.

    • Hector M.

      Y que haya sido el gobierno mas popular de la historia lo explicó el propio Perón en ocasión de su retorno en 1973: “No es que nosotros hayamos sido buenos, sino que los otros fueron peores”. Y creo que tenía razón, lo cual sin embargo es “consuelo de tontos” ya que como resultado de conjunto el país “se fue al descenso” (y se sigue yendo, ya que seguimos perdiendo posiciones en el ranking en materia de educación, competitividad, calidad institucional, inflación y varias cosas más). “Un país que logró llegar al subdesarrollo gracias a su propio esfuerzo” (Raúl Prebisch).

  4. Esteban

    Uh, cerro el taller de tu tio, que jodido. Que me vas a vender? que hubo desempleo generalizado? Ambos sabemos que es mentira.
    Mi viejo tambien laburaba en esa epoca y trabajaba lo mas bien. A ver quien gana con las anecdotas, podemos seguir toda la vida..
    Y siguen con el pan negro como si fuera lo peor que le paso a la nacion. Quedate tranquilo que te creo, el punto es que el pan negro es mucho menos importante comparado con la prosperidad que sentia la mayoria de la poblacion. Los unicos que recuerdan el pan negro son los antiperonistas asi que fijate como se sufrio.
    El decalogo de deberes que decis es una tonteria, habia una de las famosas crisis de balanza de pagos y se pidio colaboracion a la poblacion, nada mas que eso por mas que lo pintes como si fuera la hambruna española.
    Y lo del ahorro, si hubo inflacion, pero otra vez estas vendiendo pescado podrido porque en los años del segundo periodo, la inflacion disminuyo (para volver a aumentar despues del 55).
    Tenes cifras para sustentar el versito liberal de que no hubo inversiones durante el gobierno peronista? o lo repetis por ideologia?
    Mira que las cifras de la historia economica lo dejan muy bien parado a Peron.

    • Hector M.

      ¿Qué puedo decir? ¿La vida por Perón? ¿Viva Perón carajo?
      Por supuesto que no había desempleo generalizado. Lo que hubo fue el lógico enfriamiento de la economía después de la lógica crisis que viene después de un período de economía populista. Y que el gobierno peronista enfrentó con herramientas de política económica ortodoxa. Pero sin mucho éxito. Y que los gobiernos posteriores enfrentaron en forma similar, pero con todavía menos éxito, excepto por cortos períodos. Que Frondizi (que se opuso a lo de Standard Oil, es decir al Perón “vendepatria”, propulsó de nuevo la apertura a la inversión extranjera en petróleo así como en otros sectores (automotriz, siderurgia etc), pero ahí entramos en los ciclos de tira y afloja de los cuales aun no hemos salido.
      Otros países de la región estaban en los mismos tires y aflojes en esos años (Chile, Brasil y otros), pero luego de experimentar el fin de ciclo de los ochenta empezaron un ciclo virtuoso de crecimiento sostenido, con políticas permanentes que no cambian con cada periodo de gobierno, con lo cual lograron superar a la Argentina en todos los frentes. Hasta Uruguay, mirá. Después del ajustón de Cristina (2011-15) habrá que empezar de vuelta, tratando de moderar el gasto público, vivir sin inflación y crear las condiciones institucionales para la inversión privada, a ver si se logra iniciar un ciclo virtuoso que en una de esas, en diez o veinte años, consiga poner a la Argentina en el siglo 21. Por el momento seguimos a mediados del 20.

  5. Esteban

    Justo lo citas a Prebisch, se ve que no te alarmo las medidas (y resultados) de su breve gestion post 55

    • Juan

      Lo que no entiendo del todo es por qué para rescatar las grandes cosas del primer peronismo hace falta pintarlo como un jardín de rosas y no se puede reconocer que tenía sus quilombos económicos (los otros podemos conversarlos en un blog que no sea de economía).
      Las cifras económicas 1945-1955 son buenas, sin dudas. Pero discutir que el plan de austeridad fue duro es de necios: lo fue hasta el punto de hacer caer los salarios reales en 1951 y 1952 (los únicos años durante el peronismo en los que no aumentan). Fue por eso, y no por deporte o gorilismo, que hubo huelgas de varios colores en esos años. Desde el discurso también fue jodido, el propio Perón se ocupó de acusar a los “pobrecitos” de derrochar diariamente comida suficiente para alimentar una ciudad entera.
      Después el “había una de las famosas crisis de balanza de pagos” pinta la cosa como si esas crisis fueran una calamidad respecto de la cual no se puede hacer nada, entonces ajo y agua. Si el segundo plan quinquenal es evidencia de algo, es que Perón sabía que no era la sequía la única causa de esa crisis, que la productividad industrial era baja y que las compras de bienes de capital e insumos en el exterior (un 70% del total de las importaciones en promedio) eran una soga al cuello que él mismo se había atado al postergar las inversiones en energía e industrias básicas durante su primer gobierno.

  6. Jorjo Wainot

    Los liberales, que llevaron este país hasta la casi extinción, mediante políticas que comenzaron a aplicarse con método desde 1976 vía el ministro de las orejas largas y que anuncian el fin de la Argentina una y otra vez, no se cansan de augurar tiempos malos, cuando la nación ha logrado una notable recuperación, como lo hizo notar recientemente un premio Nobel de economía que le sugiere a Europa aplicar la misma receta.

    • Esteban

      ¿Sembrar soja?

  7. Esteban

    Pero hector, otra vez un error. Ortodoxa y heterodoxa, habia control de precios y cierto pacto social y crease o no, fue exitoso, es mirar los numeros nomas.
    Lo de la Standard oil era por la balanza de pagos tambien, ya que se importaba mucho petroleo. Frondizi fue bastante hipocrita en esos años, criticando algo que luego realizo en gran escala. No es necesario vivar al peronismo pero no lo demonizarlo.
    Lo referente a los post 80, mira que si comparamos con Brasil, las cifras nos dan igual o mejor depende el año base en los ultimos 13 años. Uruguay sigue nuestro ciclo economico habitualmente, mira sino nuestra gran crisis como les impacto.

  8. Esteban

    a ver, a ver, color de rosa no es nada ni aca, ni en la china. Y si, cayo el salario real, que habia aumentado muchisimo previamente, pero no fue ni por asomo un periodo tan grave como decis, compara con el resto de nuestra historia economica y es levisimo.
    Si, se pueden hacer cosas con las crisis de balanza de pagos y es lo que se intento. Luego de Peron hubo nuevas crisis de balanza de pagos, pero con una tendencia a largo plazo de crecimiento, hasta que los muchachitos del proceso hicieron lo suyo y comenzo el estancamiento.
    Un tema, si no es el pan negro, es la dureza de los discursos, mira los anti peronistas que hablaban de libertad en el 55 y fusilaban a escondidas. Hay que juzgar por los hechos mas que por los discursos (y ahi tienen tela para cortar, peron no era una carmelita descalza precisamente).

    • Juan

      Perdoname, pero no hay manera de decir que un retroceso del salario real del 17% en 1951 (que en dos años te llevó a 1949) es “levísimo”. No se sostiene. El ajuste fue duro como lo es siempre. Lo hace un gobierno no peronista y estamos todos llamando a la rebelión contra los liberales. Si pedís cifras como remedio a la ideología, cuando te las dan no respondas con más ideología.
      Lo mismo con las causas y remedios de la crisis de balanza de pagos. La causa tiene mucho del propio peronismo y el intento de solución se buscó tarde, mal y renunciando a todos los principios de cinco años antes (con crédito extranjero, inversiones extranjeras, frenando salarios, etc).
      Estoy de acuerdo en que la mirada que tiene Hector M de la economía peronista es demasiado oscura, pero la tuya es demasiado luminosa.
      Acerca de las purgas y muertos del peronismo y el antiperonismo y de los discursos y libros de Perón (que dan entre miedo y pena), hablemos todo lo que quieras, pero mejor en un blog que no sea de economía.

    • Hector M.

      Juan, no sé si ” la mirada que tiene Hector M de la economía peronista es demasiado oscura”. En esa época los países gozaban del relativo aislamiento que proporcionaba la posguerra y los acuerdos de Bretton Woods, lo cual fue aprovechado por algunos países para orquestar una rápida recuperación de orientación exportadora, que a la larga fue sostenible y los llevó a un crecimiento sostenido; en esa primera época eso se llevó a cabo con protección arancelaria y tipos de cambio fijos, y con restricciones a los movimientos de capital, que son precisamente las condiciones resultantes de la posguerra y de Bretton Woods. Así crecieron vigorosamente Italia y Alemania, Japón y luego Corea del Sur. La Argentina aprovechó parcialmente esas condiciones con la sustitución de importaciones, pero sin la orientación exportadora ni creando condiciones que generen confianza al inversor de largo plazo; como consecuencia se generó una industria no competitiva, y una situación que automáticamente generaba crisis de balanza de pagos (porque el esquema necesitaba importaciones pero no impulsaba exportaciones, ni industriales ni agropecuarias). Ese esquema se reveló insostenible: aparte de la necesidad de un violento ajuste (dentro de los límites de la época) en 1952-55, luego vinieron las sucesivas crisis de balanza de pagos de 1959, 1963, 1975, 1981, 1985, 1989, hasta que el país (obstinado en no cambiar sus esquemas proteccionistas) terminó en la hiperinflación con enorme déficit paralelo (fiscal y de balanza externa).
      Para entonces también otros países sudamericanos (principalmente Brasil, y otros menores como Perú o Bolivia) enfrentaban los mismos problemas, y también terminaron con hiperinflación y colapso en los años 80. El mundo había dejado atrás los acuerdos de B.Woods en 1973, y se había iniciado el proceso de liberalización tanto del comercio exterior (UNCTAD y luego OMC) como del flujo de capitales (acuerdos varios desde 1973 en adelante), de modo que ya el único modo de crecer sostenidamente resultaba ser con una economía abierta, atrayendo inversiones mediante políticas que generen confianza a los inversores (de otro modo el ahorro nacional se fuga, y el ahorro externo no viene).
      Una parte importante de la apertura financiera es asegurar el balance fiscal (la UE aplicó el torniquete monetario con el euro, pero olvidó el aspecto fiscal, y así llegó a donde llegó). Para ello hace falta un Estado austero y responsable, con bajo nivel de corrupción y alto nivel de eficiencia. Todas cosas que la Argentina no logró. No las logró en los 90, y por supuesto ni siquiera las intentó en los 2000. Tampoco las intentaron los gobiernos de derecha (militares) ni de centro izquierda (Alfonsín), todos los cuales mantuvieron un importante nivel de proteccionismo y de déficit fiscal.
      Por eso pienso que cuando el cristinismo termine su actual mandato, que estará signado por el ajuste, tendremos que empezar el proceso que Chile, Brasil, Colombia y Perú empezaron en los 90 (pero que, a diferencia de nosotros, no lo embarraron con excesivo gasto fiscal ni defaults ni otros disparates similares).
      Ese proceso tarda unos diez años en dar resultados. O bien aguantamos esos diez años (digamos 2015-25) o bien seguimos en el tira y afloja que nos caracteriza (y que alguien podría remontar a la puja de Moreno y Saavedra en la primera junta, pero no hace falta irse tan lejos).

  9. Juan

    Lo de Perón, las carmelitas y todo eso dejémoslo para un blog distinto (ahí sí que le va peor al Pocho, casi tan mal como en los libros que escribió, que dan entre miedo y pena).
    Pero si una caída del 17% del salario real entre 1950 y 1951 te parece levísimo, hay un problema. Lo mismo con la dependencia externa y la calidad de la industrialización peronista que muestra el 70-30 de importaciones. Si pedís cifras y te dan cifras, aceptalas.
    Sobre lo que se intentó hacer respecto de la balanza de pagos, hay dos problemas. Por un lado se lo hizo tarde (la crisis fiscal ya apretaba) y al estilo tercermundista. Por otro, implicó hacer unas cuantas de las cosas que el peronismo en general mira mal: atar salarios a la producitividad, tomar créditos internacionales (Eximbank), atraer compañías extranjeras (Standard Oil)…
    Puede ser que Héctor M tenga una mirada demasiado sombría de la economía del primer peronismo, pero la tuya parece demasiado luminosa.

  10. Juan

    Perdón por el doble post, pensé que el anterior se había borrado…

  11. Werner

    Héctor M., usted cita a Prebisch… habla de una “deuda importante para la época”, etc. Hágame el favor y lea “El plan Prebisch” de Jauretche. Después hablamos. Se sabe que tenía que cambiar algunas cosas el gobierno peronista, pero lo que vino después con su querido Prebisch (que falsificó gran parte de la historia económica de la época) fue un desastre. Y no por Perón. Ojo, soy crítico de muchas cosas del peronismo. Pero me parece que fue lo mejor que pasó, lástima los errores. Lo que hay hoy en día no es peronismo. Es kakismo.

  12. Werner

    Juan, si te gustan las estadísticas sabé que cuando cayó Perón en el 55 los salarios eran un 50% más altos de lo que eran en 1945.

    • Juan

      El 50% más ya se había alcanzado en 1949, lo cual demuestra las consecuencias de la crisis y el ajuste, ¿no te parece?

  13. Hector M.

    Aumentar los salarios es fácil en el corto plazo, mediante medidas populistas. Pero mantenerlos altos en el largo plazo solo se logra con creciente competitividad y productividad.

    Lamentablemente ello no sólo no fue logrado, sino que era intrínsecamente imposible dentro del esquema peronista de 1946-55 (como lo ha sido dentro del esquema K de 2003-2011).

  14. gandhiano

    Sobre todo es difícil mantener salarios altos si el siguiente gobierno los rebaja.

    • Juan

      Con “el siguiente gobierno” te referís a lo que hubo del segundo mandato de Perón, ¿no es verdad?

  15. Nicolas

    Seamos sinceros: los peronchos historicamente se gastaron los stocks logrados durante bonanzas economicas (en lugar de intentar generar y mantener flujos), aprovecharon la desgracia de gobernantes de otros partidos (y ayudaron bastante a que dicha desgracia se hiciera realidad) y luego se fueron cuando la cosa estaba caliente. Tanto por motivos forzados (los golpes de estado) como por motivos propios (Menem en el 99) siempre el peronismo aprovechó el comienzo de una crisis economica, para lavarse las manos y volver como héroes cuando la bomba ya hubiese explotado.
    Ahora, no tienen que volver, ni le han tirado la bomba a la UCR… Es el gobierno de Cristina, quien debe pagar viejas cuentas y solucionar problemas pendientes.. Quien niega la complejidad de la situacion, es simplemente un necio:
    1) La inflación, sigue estando bastante alta.
    2) El INDEC sigue mintiendo, por lo que el mundo (que en este momento está en problemas) sigue lejos
    3) Sigue Moreno, así que los dos primeros problemas no van a resolverse.
    4) El TCR se aprecia cada vez mas
    5) Hay problemas con el deficit fiscal
    6) Puede llegar a haber problemas con la balanza comercial
    7) Hay falta de divisas. La unica solucion que han propuesto, consistió en restricciones “rusticas” al “chiquitaje” para intentar cambiar las expectativas devaluatorias del publico
    8) Como consecuencia de la fuga de capitales, las tasas se han elevado considerablemente, pudiendo generar problemas de inversion y empleo en el futuro cercano.
    9) el Gasto público está bastante elevado. Por un lado, recortan los subsidios, pero no han dado demasiadas pistas de que van a reducir el gasto.

    Hace 4 años, solamente dos de estos postulados, coincidian: el de la inflacion y el tema del INDEC (que supuestamente iba a ser soluciolnado)… Me parece que deben solucionar muchas cosas y no parecen aceptar el costo politico en el que pueden llegar a incurrir

    Please, dejen de hablar del pasado que lo que viene es pesado

  16. gandhiano

    Bravo por marcar la cancha Nicolás. Si no das permiso nadie podrá discutir el pasado. Ni tampoco tus dogmáticas afirmaciones, ciertas o no. Lindo cierre de debate.

    • Nicolas

      Es que no tiene sentido. . . Llach alude al pasado para explicar lo que está pasando y resulta que la discusión gira en torno al pan negro de los años “de vacas flacas” de Peron.

    • Juan

      Muchas gracias por aclararnos lo que tiene o deja de tener sentido, qué sería de nosotros sin vos. Llach intenta una analogía con el primer peronismo para explicar lo que pasa ahora, ¿por qué no se puede discutir sobre el significado económico de esos 10 años? ¿Tanto más sentido tiene dedicar las primeras diez líneas de tu comentario a “lo que hacen los peronchos históricamente”?

  17. Esteban

    Me gustó este artículo. Saludos.

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