OK, será un post medio técnico, pero entre lo de Ratazzi (“la inflación es una droga“) y el muy buen post de mi maestro Juan Pablo Nicolini en FocoEconómico, no puedo evitar ir al núcleo del asunto.
Primero tiro un par de “verdades” que muchos economistas creen, algunos no, pero en las que yo creo y que voy a suponer ciertas (o explicar muy someramente por qué), de otro modo sería muy largo:
(1) La “inercia inflacionaria” es un factor importante: la inflación de 2011 tiene un componente asociado simplemente al hecho de que en 2010 hubo inflación. Si hubo mucha inflación, la gente va a esperar para el año siguiente una inflación más alta que si esa inflación no hubiese ocurrido. Esa inflación esperada “penetra” en los precios de contrato que tratan de recomponer lo perdido y/o resguardarse de futuros aumentos.
(2) La inflación es, en última instancia, un fenómeno monetario. En una economía como la nuestra, la variable clave de política monetaria es el valor del dólar, que a su vez puede ser enteramente definido por la política monetaria (otros factores influyen sobre su cotización, pero todos esos factores pueden ser contrarrestados a voluntad del Banco Central emitiendo más o menos.
(3) ¿Y la política fiscal? Influye, claro, como influye lo que pasa con todas las variables que tienden a expandir o contraer la demanda general de la economía. Pero siempre es posible tener una política monetaria que haga que, dado el aumento en la demanda general de la economía, logre estabilidad de precios. Si la demanda te está tirando para arriba, en principio podrías contrarrestar con apreciación cambiaria (por su efecto directo sobre los precios y por su efecto indirecto vía gasto y empleo).
(4) ¿Pueden reconciliarse (1) y (2)? Claro. Si devaluás mucho este año –o suben mucho los precios en dólares en el mundo y no revaluás– habrá mucha inflación, por (2). Pero si hay mucha inflación este año, entonces por (3) va a haber mucha inflación el año que viene. ¿Fue monetaria la causa? Yo diría que sí. ¿Hay inercia? Creo que también.
(5) ¿Puede pararse en seco, con política monetaria, una inflación que viene con inercia importante? En el manual, sí. Por más altas que sean las negociaciones salariales y de otros contratos, hay algún valor del dólar tan contractivo y deflacionario que contrarresta esa inercia. Pero en la realidad, por el mismo motivo, es muy difícil/imposible pasar de 25% a 5% de un año para otro. Si Cristina dice: “por más que paguemos +37% a los jubilados, los salarios, vamos a bajar el dólar lo suficiente como para que la inflación sea 10%” nadie le creerá, porque capaz eso implica llevar al dólar a un lugar híper-recesivo. En otras palabras, la “credibilidad” en la política monetaria es un factor decisivo
07.02.2011
10:43 pm
Muy lindo. Pero disiento en el punto 6. Si el BCRA convence a la gente de que la inflación va a ser la del Indec ya ganaste. Estarás en otro problema, más chiquitito, pero no me parece que sean escenarios simétricos.