Chamuyo y realidad de los Pactos de la Moncloa

 

¿Cuántas veces oímos decir “La Argentina necesita ponerse de acuerdo en diez temas fundamentales, y que sean políticas de estado, como los Pactos de la Moncloa en la Transición Española”?

Mil veces. O dos mil.

Pero en los Pactos de la Moncloa de 1977, toda la parte “institucional” y de “políticas de Estado” fue el postre. Personalmente no creo deamsiado en esos ambiciosos acuerdos sobre políticas de Estado. Firmes el pacto que firmes sobre políticas futuras, cuando llegue el futuro se tomarán las políticas que convengan a quien esté en el gobierno. Las políticas serán permanentes sólo si son buenas, por el mismo motivo que la formación de un equipo de fútbol es estable si gana partidos. Por eso me importa más que las políticas públicas sean buenas a que sean “consensuadas”. Si son buenas pero al principio no son consensuadas, serán consensuadas en el futuro; si son consensuadas pero no son buenas, dejarán de ser consensuadas en el futuro. Sólo tienen “políticas de Estado” los países que tienen buenas políticas públicas.

Decía que la parte institucional y las “políticas de Estado” fueron sólo el postre de los Pactos de la Moncloa. ¿Cuál fue el plato principal? Lo que aquí llamamos un Pacto Social para bajar gradualmente la tasa de inflación. Lean por favor del propio gestor de los Pactos (el “vicepresidente económico” del gobierno de Adolfo Suárez, Enrique Fuentes Quintana) lo que él consideraba, retrospectivamente, el contenido central de los Pactos:

El convencimiento más profundo que inspiraba los Pactos de la Moncloa, era el de que todos los males de la situación crítica que padecía la economía española —el corto crecimiento, la aguda inflación, el desempleo desmoralizador— no tendrían remedio si la economía que los padecía no empezaba por ganar los equilibrios económicos necesarios, que deberían manifestarse a través de dos índices: los que medían la inflación y el equilibrio de la balanza de pagos por cuenta corriente.

Los economistas españoles que participamos en los Pactos creíamos que luchar contra la inflación no era una opción política. Se trataba de un problema de supervivencia. De ahí la importancia de controlar la inflación y de reducir sus crecidos niveles como condición inexcusable para definir una política que fundamentase una convivencia democrática. Esa política antiinflacionista se articulaba con la utilización de cuatro decisiones diferentes: la aplicación de una política monetaria basada en el control de la cantidad de dinero de signo estabilizador, la aplicación de una política presupuestaria que controlada y redujera en la medida posible el déficit público, la fijación de un tipo de cambio realista de la peseta y la flotación de ésta para encauzar las corrientes de comercio exterior, y el establecimiento de una política de rentas concebida con arreglo a tres principios: el crecimiento de los salarios se plantearía en función de la inflación prevista y no de la inflación histórica, asegurándose la capacidad de compra de la masa salarial respecto al alza prevista de los precios; se procuraría moderar el crecimiento de los costes financieros mediante la liberalización de los mercados de bienes y servicios deberían actuar sobre los márgenes comerciales, reduciendo su nivel, al mismo tiempo que se realizaba un seguimiento de los precios administrados en bienes estratégicos que previniese elevaciones injustificadas

Ahí estamos, más o menos, los argentinos 38 años después.

  • Blas

    El problema es que, por lo menos en la Argentina, hay politicas buenas para ganar las proximas elecciones que no son politicas buenas.

  • fernandoq

    Hay que empezar por el principio. Por más vueltas que le den, miren los dos primeros puntos del pacto: la aplicación de una política monetaria basada en el control de la cantidad de dinero de signo estabilizador, la aplicación de una política presupuestaria que controlada y redujera en la medida posible el déficit público,…

    Si no se cumplen estos dos puntos todo lo demás es cháchara.

  • fmcapo

    ¿Y cómo terminó España?

    El espejismo español duró lo que duraron los Fondos de Cohesión (15.000 palos verdes gratis por año desde 1994) que llegaban desde Alemania, a cambio de que el país no desarrollara un industria competitiva que los hiciera escapar de su soja (ladrillos y turismo) y, por supuesto, se endeudara con bancos alemanes.

    Tal vez en el próximo post podrías proponer las políticas de los tigres asiáticos, devenidos tristes gatitos por los ajustes, de los que tanto hablaba Neustadt en los 90.

  • Gus

    Sí, me los imagino a Kicillof y Vanoli diciendo “no pará, no podemos seguir emitiendo. Acordate del pacto que firmaron hace 40 años Italo Luder, Alfonsín y Alsogaray”. Me río solo.

  • https://www.flickr.com/photos/forrest_talbot/sets/ Derek Miles Forrest Talbot

    Todo muy bien el pacto, pero data de 1977, y en ese pacto se solicitaba la adhesión al Mercado Común Europeo y para 1986 estaban encuadrados. Por ende un pacto controlado por la Unión Europea.
    Ahora lo que pretende Usted: también incluye el Mercosur y que Brazil, controle las finanzas.?

  • Felipe

    Muy de acuerdo en que son preferibles las políticas públicas buenas a las políticas consensuadas. El problema es que en Argentinas algunas políticas buenas no se hacen o no se intentan por falta de consenso. Por ejemplo, metas de inflación.

    • Felipe

      *Argentina
      Tengo que aprender a usar TipType

  • CansadoDelSimplismo

    Qué hermoso todo. Al final sos peronista! Por supuesto que es más importante que las políticas sean “buenas”, el tema es que cualquier gil -incluyéndome e incluyéndote- cree que tiene ideas -o propone políticas- “buenas”. El consenso vendría a ser algo así como una especie de protección de la sociedad contra giles con pretensiones -como vos y yo.

    • lllach

      Lo que digo es que los consensos no sirven de nada porque si la política no funciona se cambiará de todos modos, haya habido consensos o no. Ejemplo: consenso acerca de la convertibilidad circa 1997. Más allá de que sea la política que *yo* considere mejor, si funciona, se mantendrá, si no, no. Y firmar y acordar no sirve para mucho.

  • fergus kilpatrick

    La nota me recuerda que leí hace tiempo otra igual de interesante que exploraba las preferencias de los votantes relevada en el world values survey. Para Argentina, preferencias fuertemente polarizadas (entre liberales y populistas, digamos) hacen que sean inverosímiles las “polìticas de estado” y que al final de día, el péndulo sea nuestro (costoso) equilibrio político. Otra forma ver a los pactos como chamuyo.

  • Mery

    Qué brutal post… Si fueras “el salvador-versión económica” de la “realidad” hay formas menos solapadas de dar un paso al frente.