Decepcionante retorno del blog, siguiendo en la línea de posts-aburridos-para-pocos. Tengo que hacer muchos de estos antes del Mundial, que allí van a escasear. Y me pareció que no daba hablar sobre Zahia Dehar o sobre si realmente podía ser muy hot el video de Silvia Luna, la ex-novia de Papachú que usó el martillo de milanesas para un quehacer menos constructivo.
Una perplejidad que me surgió la primera vez que leí el maravilloso trabajo de Roy Hora sobre los terratenientes argentinos, y que también está en el excelente Chimneys in the Dessert de Fernando Rocchi (a Amazon le queda un solo ejemplar; comprarlo rápido o comprarse el Kindle, cosa que felizmente ya hice): los terratenientes de fines del XIX, principios del XX, no se rebelaban demasiado contra el proteccionismo industrial. Y que lo había, lo había.
Sólo se empezaban a molestar cuando los españoles o franceses o brasileños hacían lo que ahora nos están haciendo los chinos: poner obstáculos a productos argentinos como represalia a nuestro proteccionismo. ¿Por qué los españoles y los franceses y los brasileños? Porque nuestro principal proteccionismo era con el azúcar, obsequio al roquismo tucumano, y el vino, obsequio al roquismo cuyano. Brasil producía azúcar y no podía entrar a nuestro mercado; los vinos franceses y españoles también quedaban afuera, por nuestras medidas arancelarias y para-arancelarias (ej: se ponía un límite a la cantidad de alcohol que podía tener el vino, y resulta que los vinos españoles sólo podían llegar en buen estado y bancarse el calor del Ecuador si tenían mucho alcohol, no me pregunten por qué).
¿Cuál es la perplejidad? La economía clásica dice que con un arancel a la importación de 25% el sector que exporta se perjudica de manera igual que con una retención del 25%. Pensémoslo con tipo de cambio fijo: con el arancel, las industrias locales que compiten con importaciones ven crecida su rentabilidad; eso implica mayor demanda por factores de producción locales (ej.: trabajo), de modo que los salarios aumentan. Ese aumento salarial y de otros costos afecta la rentabilidad exportadora. ¿Es igual la rentabilidad con arancel de 25% que con una retención que también altere los precios relativos en 25% (que en verdad no es una retención de 20% sino de 25%, ya que 100/125=0,80)?
Supongamos que los únicos precios de la economía son los salarios, el tipo de cambio y los precios internacionales de exportación e importación, e imaginemos el tipo de cambio fijo. Ante el arancel de 25%, los precios de importación suben a 125; supongamos que como resultado los salarios nominales suben a W=115, con los precios de exportación todavía a 100. Tiene que ser cierto entonces que con la retención de 20% pero sin aranceles (Px=80, Pm=100) los salarios de equilibrio son $92, porque con esa combinación todos los precios relativos de la economía son iguales que con el arancel; si el salario de $115 era el que generaba pleno empleo con el arancel, el salario de $92 tiene que generar pleno empleo con la retención.
Hasta allí, la teoría clásica del comercio. Repetimos entonces la perplejidad: ¿por qué los exportadores se oponen más a la retención que al arancel, si el efecto sobre los precios y la rentabilidad es el mismo? Con Gerchunoff nos lo hemos preguntado varias veces. Algunas respuestas posibles:
(1) El argumento es muy complicado, tanto que ni los propios perjudicados por el arancel se dan del todo cuenta de que están siendo perjudicados por el arancel, en cambio el perjuicio de la retención es mucho más obvio.
(2) No hay solamente dos sectores de producción. El problema de que en la realidad existe un sector no transable no es importante aquí; lo relevante es que hay muchos aranceles a muchas ramas específicas, y un arancel a una de esas ramas obviamente no tiene el mismo efecto, para el exportador, que una retención. El argumento anterior es suponiendo que sólo hay dos sectores: el perjudicado por la retención y el beneficiado por el arancel. Techint, por ejemplo –un exportador sin retenciones o con pocas– no es ninguna de las dos cosas. En consecuencia, el arancel altera los precios relativos de un modo distinto –y menos perjudicial para el agroexportador– que la retención.
(3) El argumento se hizo con un factor de producción (el trabajo) suponiendo que ambos sectores lo usan. ¿Qué pasa si hay “factores específicos”, por ejemplo, la tierra? ¿No cambia el razonamiento? Mi impresión es que no, pero abro la discusión a especialistas en el comercio (debe ser una obviedad, pido disculpas a mis profesores de comercio internacional). Mi impresión sigue siendo que los precios relativos de la tierra, del trabajo y del capital son los mismos si el precio relativo entre el sector exportable e importable es el mismo; y el arancel de 25% da lugar al mismo precio relativo que la retención de 20%, con la salvedad del punto (2). Lo que sí es cierto es que cuanto menos “compitan por recursos” (techie: cuanto menos puedan sustituirse) el sector exportable e importable, menos impacto va a tener esa política sobre la estructura productiva.
(4) Pensando en la Argentina del boom agroexportador: ¿no cambia el argumento anterior con libre inmigración? Al levantar la demanda de empleo industrial, ¿no generaba el proteccionismo más inmigración, antes que salarios más altos?
23.04.2010
12:55 am
Tranquilo Lucas, tu sueño seras realidad, se va livrar-se de brasil para siempre, veras ahora con Serra Presidente: se con nosotros era malo, imaginate ahora sin brasil!!seras mucho peor.
……….
José Serra reafirma que no quiere que Brasil continúe en el Mercosur
Sao Paulo. El ex gobernador de Sao Paulo y candidato presidencial del Partido Socialdemócrata, José Serra, quien lidera las encuestas, afirmó que no quiere que su país continúe en el Mercosur, pues definió el bloque como “un obstáculo para que Brasil haga sus propios acuerdos individuales en comercio”.
Fuertemente crítico, afirmó que “cargar con el Mercosur no tiene sentido” y enfatizó que “la unión aduanera (o sea el Mercado Común) es una farsa excepto cuando sirve para poner barreras” a Brasil.
Según el ex gobernador –que siempre ya en la campaña de 2002 cuestionó que su país integre el grupo- Brasil debe separarse de Argentina, Paraguay y Uruguay, pues es la única manera de que el país puede establecer áreas de libre comercio con Estados Unidos o con Europa sin necesidad de llevar a sus socios en el proyecto, pues el Mercosur fijó que ninguno de los países del bloque puede realizar acuerdos comerciales por separado, informó Clarín.
Al respecto, Serra recordó que siendo ministro de Salud del gobierno de Fernando Henrique Cardoso, no pudo concretar un convenio comercial con India porque hubiera requerido “compensaciones” para los otros tres miembros del bloque.
Asimismo, se comprometió a llevar adelante una reformulación radical de la estrategia comercial brasileña si llegar a la presidencia.
http://www.americaeconomia.com/notas/jose-serra-reafirma-que-no-quiere-que-brasil-continue-en-el-mercosur
23.04.2010
9:46 am
Si con terratenientes no rebeldes del proteccionismo y todo llegamos a ser uno de los países con más futuro promisorio del mundo(y por eso llegaron nuestros abuelos)…estaría bueno saber donde hubiesemos llegado si nuestra clase dirigente y los terratenientes no hubiesen sido proteccionistas…pero claro nuestra clase dirigente siempre entendió que debían dirigiry “proteger” ellos la vida de los ciudadanos… y así estamos.
No es tu caso of course
23.04.2010
12:13 pm
Corrección pava:
“¿Es igual la rentabilidad con arancel de 25% que con una retención que también altere los precios relativos en 25% (que en verdad no es una retención de 20% sino de 25%, ya que 100/125=0,80)?”
Ahí sería al reves: no es una retención de 25%, sino de 20%.
Muy bueno todo como siempre.
Espero que vuelvan a juntarse con Gerchunoff para escribir algo de historia económica… de ustedes leí “El Ciclo…” y el paper sobre equidad… ¿Tienen algo más publicado juntos sobre temas de historia?
Saludos.
Gonzalo.
23.04.2010
1:23 pm
El traslado a salarios que genera el arancel a los que compiten con las importaciones debe tener algun lag no despreciable.
Por otro lado, tampoco me convence que el traslado del aumento salarial del sector que compite con las importaciones al sector que exporta sea a) completo (quiero decir 100%) b) instantaneo.
Dicho esto, el impacto de las retenciones en los exportadores si es directo e instantaneo.
23.04.2010
4:47 pm
Recordando a Occam, me gusta la opción 1, con un toque de la 2. El mecanismo es tan complejo e indirecto, que tendría que darse un aumento MUY grande del nivel de salarios para que fuera percibido por los exportadores como un problema. Lo mismo pasa con los impuestos, de hecho (indirectos versus directos).
24.04.2010
9:30 pm
También hay un tema de relaciones de fuerza internacionales, y de apego a la demagogia, no?
Salvo algunos salames, a nadie se le ocurría aún cuando Argentina era un país tomado más en serio en el mundo, que se podía incidir en los aranceles de terceros países acusándolos admonitoriamente (creo que Juan B Justo deliró con algo así).
Claro que garpa despotricar contra el proteccionismo de terceros (como el de la carne), aunque después tus propias políticas te impidan cubrir la cuota hilton.
Por supuesto que las retenciones son decisiones soberanas nuestras, que afectan todas las ventas al exterior, y los aranceles son decisiones soberanas ajenas, que afectan una relación comercial bilateral entre otras decenas de relaciones comerciales posibles… de ahí que las primeras sean mas antipáticas, no?