Viva la precariedad laboral en el Estado

 

Tanto Bloguín como La Platea de Doctrina (este diario) enfatizaron este domingo la precarización laboral dentro del sector público en los últimos años.

Quiero decir algo: viva la precariedad laboral en el Estado. Quiero decir: viva la precariedad *en comparación con su alternativa realmente existente*, a saber: el empleo de por vida. Yo ya soy adulto y supongo que los adultos entienden y creen en una cosa llamada “incentivos”. Madison decía que si todos los hombres fueran ángeles, no se necesitaría gobierno. Y sí, si todos los hombres fueran ángeles tampoco habría problema con el empleo de por vida, con la “planta permanente”.

Pero, escuchen esto: no somos ángeles. Si en ningún escenario te rajan, si da lo mismo tu esfuerzo que tu desidia, creeme: no te vas a esforzar. Nos pasa a todos.

Entiendo el argumento a favor de la “planta permanente”: evitar que un nuevo gobierno barra con todo. En la práctica, los gobiernos pueden barrer con todo en un sentido práctico, y desplazar a los “planta permanente” a tareas verdaderamente inútiles, dejando las cosas importantes en manos de “contratados” o nuevas adiciones a la inamovible “planta permanente”. En otras palabras: la precarización laboral, la existencia en el sector público de trabajos fuera de la relación de dependencia (o lisa y llanamente informales) es *una consecuencia* del régimen de estabilidad de empleo público. Cada gobierno difícilmente puede sumar todo lo que quiera a la “planta permanente” y por lo tanto usa y abusa de regímenes más laxos. E ilegales.

¿Cómo deberían ser las cosas? Número 1: mirar lo que hacen otros países. No creo que haya muchos lugares con este tipo de estabilidad del empleo público. Empecé un estudio comparativo por la República de Cuba, y no, ahí no hay mucha estabilidad. Número 2: no todo empleo público es igual. Sí, es posible que para ciertos cargos se necesite estabilidad; por ejemplo, puestos concursados. Pero estabilidad no quiere decir eternidad. Bien podría garantizarse para ciertos puestos lapsos de empleo que excedan los cuatro años que dura un gobierno. Pero eso no es lo mismo que eterno. Por último: para empleos que en realidad compiten con los del secor privado (desde un econometrista hasta un lavacopas ministerial) ¿por qué no usar el ya bastante proteccionista régimen laboral argentino?

Hasta entonces, es decir, hasta siempre: viva la precariedad laboral en el Estado.

  • PepeArizona

    Qué tal un sistema como los Beamte en Alemania, donde a cambio de la estabilidad laboral y de otros privilegios, los funcionarios pierden el derecho a hacer huelga y a la negociación colectiva de sus salarios?

    • juan

      En Argentina, perder el derecho a hacer huelga y a la negociación colectiva es anticonstitucional. Te recomiendo el art. 14 bis, para empezar.

      • PepeArizona

        Bueno, puede ser un compromiso de amigos. Además, en Alemania también hay protección constitucional para la representación gremial:

        (1) Alle Deutschen haben das Recht, Vereine und Gesellschaften zu bilden.

        (2) Vereinigungen, deren Zwecke oder deren Tätigkeit den Strafgesetzen zuwiderlaufen oder die sich gegen die verfassungsmäßige Ordnung oder gegen den Gedanken der Völkerverständigung richten, sind verboten.

        (3) Das Recht, zur Wahrung und Förderung der Arbeits- und Wirtschaftsbedingungen Vereinigungen zu bilden, ist für jedermann und für alle Berufe gewährleistet. Abreden, die dieses Recht einschränken oder zu behindern suchen, sind nichtig, hierauf gerichtete Maßnahmen sind rechtswidrig. Maßnahmen nach den Artikeln 12a, 35 Abs. 2 und 3, Artikel 87a Abs. 4 und Artikel 91 dürfen sich nicht gegen Arbeitskämpfe richten, die zur Wahrung und Förderung der Arbeits- und Wirtschaftsbedingungen von Vereinigungen im Sinne des Satzes 1 geführt werden.

        • juan

          Disculpame Pepe, no quise ser agresivo y tu respuesta está diez puntos. No soy abogado, confieso mi ignorancia, pero el texto alemán dice que todos los alemanes tienen el derecho a formar asociaciones. El 14 bis “garantiza” el derecho a huelga. Es algo parecido a lo que dice el artículo tres que vos citás, pero estimo que si alguien en Argentina fuera a hacer un acuerdo de amigos (o mejor, de caballeros) para renunciar a esa garantía, sería declarado inconstitucional, como si alguien renunciara a su libertad y se entregara en servidumbre.
          Volviendo al principio y más allá de esos problemas, renunciar al derecho a huelga y a la negociación colectiva por la estabilidad, ¿haría a los trabajadores estatales más eficientes? La verdad es que no lo sé, pero por lo que experimenté de los empleados públicos alemanes ellos hacen su trabajo, primero, porque es su trabajo, no porque haya un incentivo más o menos para hacerlo. El “si no me pegan una patada en el upite” (porque estabilidad no significa carta blanca) entra segundo cómodo en el ranking.

  • Facundo

    El problema es la falta de planeamiento para el sector estatal, el trabajo es precario porque el planeamiento lo es. Aca no hay ningún incentivo a trabajar bien, que incentivo tienen los empleados si no hay un sistema de premios y castigos?

  • juan

    Seamos buenos entre nosotros. En la mayor parte del mundo el servicio civil de la nación tiene un régimen laboral distinto, con concursos y mayor exigencia para el acceso y una estabilidad mayor que en el sector privado. Nada de eso implica que si vas solamente los 29 no te puedan echar. Para proponer cambios, sería más sensato un régimen de concursos y control que uno de flexibilización. ¿O acaso no preferirías vos que cosas tan sensibles como el INDEC o la AFIP estuvieran en manos de los mejores y que esos mejores no pudieran ser cambiados cuando hay que dibujar un numerito o acomodar un primo segundo? Yo quisiera lo mismo con las enfermeras o los docentes…
    Dos cosas más. Primero, fijate que hasta en Australia, que tanto te gusta, existe todavía una distinción entre contratados y permanentes, aunque en los últimos dos años haya habido intentos de reducir la estabilidad de estos últimos. Segundo, la estabilidad suele ser también un “incentivo” en tus términos, porque en la mayoría de los casos el empleo público paga menos que el privado, y aun así los estados quieren llevarse trabajadores aceptablemente buenos.

    • me

      Lo de los docentes es de terror. En San Luis hay “docentes” universitarios sin título secundario.

      • juan

        ¿Concursados? ¿Sin méritos equivalentes al título (algo que existe para que, por ejemplo, los Borges de este mundo puedan ser profesores)? ¿En universidades nacionales? Si lo que decís es así y cumple esas condiciones, que dan estabilidad, viola la ley y punto. De vuelta, no habla del régimen sino de las transgresiones al régimen.

    • Facundo

      Justamente el ejemplo que das del INDEC es el contraejemplo que da Lucas de como esa supuesta estabilidad la podés tirar al inodoro.

      • juan

        No. Primero, la violación de la estabilidad no habla del régimen de estabilidad sino de quien lo vulnera. Segundo, si te fijás bien, propongo como “más sensato un régimen de concursos”, algo que obviamente en el INDEC no existió…

  • me

    Para modificar los privilegios laborales del estado, que están afirmados en la constitución, hay que reformarla. Obvio que con los ruidos rererererelectoralistas de éstos tiempos, y las “reformas” judiciales, tocar la constitución no es viable.

  • Facundo

    Jaja. Muy buen post. Y la verdad es que sí, lo ves en todas las municipalidades. Tienen un duplicado de contratados pues a los “PP” quien los va a tocar. Sería bueno que contaras como hacen en otras partes.

  • Tocayo Colombroño

    Como trabajador precario del Estado, concuerdo totalmente con el post. Este sistema permite, al menos, generar incentivos. Habría que adoptar otro, pero, entretanto, es mejor hacer esto por fuera de la ley.
    Eso sí, extraño los derechos adicionales que me daba el sector privado (vacaciones pagas, días de estudio, días de enfermedad, SAC…).

    • Flavio Pigazzi

      en el sector privado, una amplia cantidad de trabajadores y pequeños autónomos tampoco tenemos obra social, aguinaldo, vacaciones pagas, licencia por enfermedad, etc….

      • Tocayo Colombroño

        ¡Y yo que venía tan bien con mi falacia de autoridad!
        El punto es que, más allá de los sentimientos encontrados que puedo tener, concuerdo en que una cierta cesión de derechos laborales es necesaria para garantizar el esfuerzo. Si no hay vías legales, la precarización laboral es una de ellas. Es obvio que no es un buen sistema, pero es mejor que ver como los empleados pasan a saludar el día 29.
        En el sector privado es otro el asunto, porque el marco legal te permite despedir a tus empleados ineficientes (con un costo elevado, pero, quizá, necesario para evitar abusos). Ahí no puedo justificar la precariedad.

  • Alvaro

    “To live outside the law, you must be honest” diría Dylan.

  • nmayer

    Idoneidad = estabilidad (Art. 16 de la CN) El quid de la cuestión es la evaluación periódica de la idoneidad.

    • Tocayo Colombroño

      Pero la idoneidad no garantiza el esfuerzo. Los incentivos sí.

      • Juan

        La evaluación periódica garantiza que si no te esforzás, no sos idóneo.

        • Pancho

          Disiento Juan… Los maestros/profesores de primaria/secundaria tienen evaluaciones periódicas. Y qué pasa? Tanto al mediocre como al excelente, 10. Y si aún así no fuera y le pusieran un 7, habiendo sido designado en el cargo hasta el fin de los días, qué cambia la evaluación?

          • juan

            Puede que tengas razón, tendría que haber dicho “La evaluación periódica DEBERÍA garantizaR que si no te esforzás, no sos idóneo”. En la situación que describís, el problema no es la estabilidad, sino una evaluación que no funciona. Pongo otro ejemplo. Los docentes concursados de universidades nacionales (los estatutos son muy semejantes) tienen estabilidad. Pero también están obligados a presentar un informe periódico de sus actividades: si el informe es rechazado, tras el debido proceso, la cesantía está justificada. Todo eso me parece bárbaro, los resguarda de los antojos de celos y antojos y “si no se esfuerzan, no son idóneos”. Ahora, si los informes duermen en un cajón y nadie los lee ni los evalúa, el problema no es el sistema de estabilidad y evaluación, sino que el sistema no se aplica por el motivo que sea.

  • nmayer

    Sobre Madison, uno de los padres de la Constitución de EEUU, es interesante la compilación del instituto Cato: “James Madison and the future of Limited Goverrnment”

  • Lichinomics

    LA MEDIOCRIDAD ES INHERENTE A LA CONDICION HUMANA, razon por la cual el estado deberia incentivar el esfuerzo. Ahora bien, el estado no se ve incentivado a incentivar el esfuerzo porque “lo que es de todos no es de nadie”, ademas de los obvios fines electoralistas y económicos que persiguen (casi) todos los gobiernos (ocultar el desempleo real), RAZON POR LA CUAL LA ACTIVIDAD PRIVADA SE TORNA IRREEMPLAZABLE, la cual deberia ser intensamente incentivada desde el estado en lugar de perseguirla con impuestos regresivos y distorsivos para financiar a los clientes del sistema, verdaderas víctimas voluntarias del presente estadío de injusticia social. Saludos!

  • Agustina

    Lucas, me sorprende tu analisis y, en especial, que ni siquiera reconozcas la cuestion politica detras de este fenomeno de “precarizacion laboral” en el sector publico. No hace falta mas que leer el resumen de La Nacion: “[los dirigentes gremiales afirman que] la precarización es una herramienta para el disciplinamiento politico.” Este disciplinamiento, si efectivamente esta operando, no tiene por que coincidir con los incentivos al esfuerzo de los cuales vos hablas. Es esfuerzo canalizado a objetivos partidarios, y no necesariamente a la eficiencia del gobierno. Como al ex empleado de Ezeiza al cual lo obligaban a contribuir a La Campora una parte de su sueldo. Y como en EEUU durante la gran parte del siglo XIX que, by the way, esta muy lejos de lo que Madison hubiera querido.

  • EM

    La precariedad laboral no es un incentivo para nada, excepto para trabajar aún peor. Si el sueldo del empleo público apenas se acerca (y cada vez menos con las paritarias que firman los gremios estatales) a una canasta fliar, si encima las condiciones son precarías, ¿qué “incentivo” a laburar bien podría existir? La “teoría de los incentivos” está bastante reñida con la práctica de la economía de mercado “realmente existente”, pero tu planteo acá lleva la cuestión al extremo.

    • David

      En verdad tenes razón. El empleo estatal es improductivo por definición, más allá de los incentivos puntuales.