Seguimos de viaje, New York – New York en dirección oeste. Vamos por acá (se puede apretar en los alfileres para ver algunas fotos) y mañana arrancamos con destino a Budapest:
De a poco, llegando a la vieja Europa, la vida de viajero (cruzar en auto Estados Unidos, o Siberia en tren) se va convirtiendo en vida de turista. Sé lo mal que suena, pero créanme que caminar ciudades en verano con obligaciones turísticas puede llegar a ser un duro trabajo. La solución es sencilla y no muy cara: bicicletas. San Petersburgo fue tanto más amable en bici que caminando.
Otro dilema del turista es el de los museos: ¿hay que ir a los museos? Por momentos, el museo se me hace la cosa más aburrida del mundo: me abruman la cantidad de objetos, mi incapacidad para apreciarlos y procesarlos. Me siento tan perdido y asediado como en la Feria del Libro. En Moscú estuve en el de “Historia Contemporánea” y comprobé lo que uno comprueba en todos los museos políticos del mundo: los museólogos son más nacionalistas que ideológicos. Se hablaba de las purgas de Stalin, pero no demasiado. No era el genocida que fue, ni mucho menos. Era un líder de los rusos que cometió algunos errores.
Mi excusa para evitar todo museo ya la sabía, pero le encontré legitimidad en la última película de Woody Allen. La mayor obra de arte posible no es una pintura o una escultura, y ni siquiera un edificio: la mayor obra de arte posible es una ciudad. Una ciudad tiene todo para ser una obra de arte revolucionaria: el artista es colectivo; la obra está viva; los contextos históricos y geográficos van dejando su marca. Voilá.
¿Quién es el artista de una ciudad? En general es difícil identificarlo. Salvo en esta ciudad. Si hubo un Creador, nada se le parece más en esta tierra que Pedro el Grande, creador de Petrogrado, aka Leningrado, aka San Petersburgo. Vio un pantano y dijo: voy a construir aquí mi capital. Está todavía, en alguna parte de la ciudad, la cabaña en la que vivió cuando dirigió los primeros trabajos. Como Brasilia, como Washington DC, como nuestra La Plata, ciudades que nacieron de la cabeza de alguien. Como muchas de las grandes obras de la humanidad, la construcción de San Petersburgo fue de lo más cruel.
La obra de arte de Pedro se ve muy bonita, seguramente mucho más que los 2.8 millones de obras de arte que están dentro del Hermitage, y que no tuve la suerte de contemplar. Y no sólo le salió muy bonita: además abrió la puerta de Rusia hacia Europa. En el siglo XVIII el transporte terrestre era mucho más lento que por agua, y San Petersburgo quedaba a un par de charcos de los puertos alemanes y dos o tres más de los ingleses y franceses: mucho más cerca que Moscú de la modernidad. Una pena que junto a la modernidad también llegara aquí, en ese tren de Finlandia, un grupo de hombres demasiado convencidos de ideas demasiado equivocadas. Pero esa es otra historia.
21.07.2011
9:00 pm
como amo San Petersburgo…estuve ahi hace unos meses, que ganas de estar caminando por nevesky prospect … suerte en budapest, otra de mis preferidas…
21.07.2011
10:48 pm
jajja, es cierto…pero no levantes la perdíz, que los artistas nos quedamos si trabajo…o nos bajan el rango a “interventores” de los reales artistas, (en su mayoría ya difuntos y anónimos) con los viles objetitos que seguimos produciendo
22.07.2011
12:44 am
el error de stalin para vos fue no ser capitalista?
o haber acabado con todos ellos? (o al menos casi)
jaja
interesante me encataria viajar a rusia!
aguante el zenit…
22.07.2011
10:12 am
Creo que la paradoja, planteada burdamente, es que Stalin fue el Hitler de los rusos, pero tambien fue su Churchill.
23.07.2011
8:30 pm
Lukitas,
Si te vas de Asia Occidental sin visitarlo a Braca en Chechenia no vuelvas!!!!
24.07.2011
1:16 am
Corrección: Pedro el grande mandó construir San Petersburgo, pero la creación artística si la hubo fue de arquitectos italianos
24.07.2011
1:18 am
Corrección: Pedro el Grande mandó construir San Petersburgo, pero la creación artística, si la hubo, fue del grupo de arquitectos italianos que la diseñaron