Fantaseando con el 2015

 

Lo que sigue no es un pronóstico. Es un ejercicio. La consigna es: “Imagine qué decisiones tomarían los involucrados en la carrera presidencial de 2015 si las condiciones políticas / económicas / sociales / etcétera no fueran muy diferentes a las de hoy”. Seguramente la realidad nos desmienta rotundamente, como ha persistido en hacerlo en repetidas oportunidades. Pero lo hacemos porque nos divierte.

Vamos espacio político por espacio político, empezando por lo que parece más previsible y terminando por lo más difícil de prever. El que quiere las conclusiones sin leer se las anticipo. La política argentina tiene cuatro cuadrantes: el hemisferio peronista y el no peronista, y dentro de cada hemisferio un sector más a la izquierda y uno más a la derecha. La hipótesis: cada uno de esos cuadrantes tendrá un candidato. Una candidatura con cierto apoyo del gobierno en el espacio peronista “del modelo” (curiosamente, ese candidato no será muy de izquierda); un peronista más “de gestión”, ie., de derecha; y en el hemisferio gorila una candidatura más cerca de la socialdemocracia o el liberalismo distributivo (UNEN) y otra más conservadora (Macri).

Pero vamos por PASOs:

1) Espacio UNEN Cívico y Social y Radical, Polo Repúblicano Democrático, Alianza por El Trabajo La República y La Dignidad. O como se llame.

Creo que está claro que a todos los actores de esta fuerza o conjunto de fuerzas les conviene participar de una PASO para decidir su candidato. En primer lugar porque no tienen un candidato nítido. En segundo lugar porque la experiencia UNEN funcionó bien. En tercer lugar porque hacen alarde de decidir su candidato “de frente a pueblo”. En cuarto lugar porque lo dijo Lilita el otro día.

¿Nombres? Hay tres que o bien son obvios o bien ya hablaron de su propia candidatura: Binner, Cobos y Sanz. No queda claro si Lilita lo intentará de nuevo, posiblemente sí. Cobos cargaría con sus credenciales kirchneristas; Binner con su parsimonia; Sanz con ser el menos conocido; Lilita con el rechazo de los Fabuladores Que Dicen No Puede Gobernar Como Si Fuera Tan Difícil Gobernar. Una candidatura presidencial de Lilita (que concebiblemente podría ganar una PASO pero tendría chances ínfimas en la final) debilitaría a Sanz en la franja más anti K de este espacio. Con generosidad de Lilita, un Sanz-Carrió podría ser una alternativa antikirchnerista bastante atractiva, aunque difícil que Sanz se anime a “traicionar” de ese modo a la familia radical. Ojalá me equivoque.

Conclusión: hay PASO “unenista”, de resultado incierto.

2) Macri

Hipótesis 1: tiene que ser candidato a presidente. No importa si no gana. Construyó un partido que ya tiene sus propios intereses y que lo presionará para que se presente. ¿Quién dijo que un partido tiene que debutar en una elección presidencial saliendo primero? Además: creo que se subestiman los votos que puede sacar Macri fuera de la Capital. En realidad el electorado capitalino por su tradición comparativamente progre debería ser *poco* macrista. Y a Macri siempre fue bien en distritos del sur (digamos, Lugano) cuyo voto suele ser similar al de (partes del) conurbano. El PRO sacó en la PASO 2013 un 7,7% a nivel nacional, pero ese es un mínimo que una candidatura presidencial de Macri tranquilamente podría triplicar: en primer lugar, porque no presentó candidatos en la provincia; en segundo lugar, porque la figura de Macri tiene que sacar más votos en Santa Fe o Córdoba que un humorista o un referi de su partido; en tercer lugar, porque algunos votos podría rascar en otras provincias, donde no se presentó en 2013, quizás aliado con fuerzas provinciales de raigambre conservadora.

Hipótesis 2: Macri será un candidato del PRO puro, sin demasiada intoxicación peronista. ¿No le convendría a Mauricio una PASO contra Massa, en la línea “PRO-peronismo” tan exitosa en 2009? Creo que no, por un motivo al que todavía no nos acostumbramos: la decisión entre ir a una PASO o jugarse directo a la elección  general tiene que depender de si los otros partidos van o no a una PASO. En el caso concreto de Macri, el hecho de que UNEN –llamémoso así– jugará una PASO implica que Macri no podría contar con votos urbanos que simpatizan con él pero que quizás estarían más motivados en participar de una PASO dentro de UNEN. Es concebible que Macri prefiriera ir directo a una general, con chance no muy alta de ballotage pero posibilidad razonable de tener un buen porcentual de votos que, además, le permitiera a PRO meter muchos diputados.

Conclusión: Macri va directo a la elección presidencial, con una candidatura esencialmente PRO + algunos aliados de partidos provinciales (no descartemos al hoy capacaído De Narváez en la provincia).

3) Massa

Es una pena que haya escrito hoy este post, y no ayer, cuando Solá todavía no había dicho: “Ni en pedo Massa sería gobernador de Scioli presidente“. En este punto, a la hora de imaginarse la decisión de Massa de lanzarse o no lanzarse, hay que acordarse del estado de Whatsapp del celular de “Sergio” pocos días antes de anunciar su candidatura a diputado. Decía algo así como “El futuro pertenece a los que se la juegan”. Hay una larga lista de peronistas que vieron pasar el tren y tuvieron dudas, y se arrepienten. Las viudas de 2002: Reutemann, Solá, el propio Duhalde. “Massa es joven”. Sí, pero si las cosas no marchan mal los gobiernos duran 8 años. Y 8 años es lo mismo que “andá a saber”.

Hoy por hoy lo probable es que en octubre de este año Massa empate o mejore su desempeño en la PASO. Es imposible no poner en la grilla presidencial a alguien que dos años atrás ganó la provincia, que es joven, que no es colombiano y que está tejiendo con paciencia en esa red desideologizada de usuarios del poder político a la que llamamos peronismo.

A una eventual candidatura de Massa le cabe una pregunta análoga a la que hicimos a Macri: ¿le convendría participar de una gran PASO peronista, si tuviera (como creemos, ver acápite (4)) un rival, por ejemplo Scioli? Y la respuesta también es análoga: no.

Si (como hipotetizamos) Macri es candidato, habrá una boleta de Macri compitiendo contra sí mismo en la PASO 2015. Aunque votar a Macri contra sí mismo resulte inútil, las PASO están mostrando que la gente igual hace el voto inútil por su candidato favorito. Massa podría preferir ir directo a la elección general, buscando un ballotage en el que podría sumar votos macristas o UNENistas (si estas fuerzas no llegaran al ballotage) que presentarse a una PASO en la que los votantes macristas o radicales no pondrán la boleta del Jefe De Gabinete Que Legitimó El INDEK. Quiero decir: imaginemos que en una elección general con 4 candidatos el resultado fuera: Scioli 28%, Massa 26%, UNEN 24%, Macri 22%; esa es una distribución de votos que implica que si Massa va a PASO contra Scioli no llega a la final; mientras que si va directo a la elección general, llega al ballotage y probablemente es presidente.

Conclusión: Massa va directo a las presidenciales, sin paso por las PASO. [EX-POST: olvidé mencionar la segunda parte de la declaración de Felipillo: “Tampoco iríamos a una interna del peronismo. Nosotros ya somos un partido político”.

4) Scioli y otros gobernadores. Scioli, como Macri, tiene dos opciones: downgrade a legislador o “al llano” (no puede ser reelecto) o lanzarse a presidente. Otro que ya se animó: cuando veo que propone “elecciones internas en el peronismo para dirimir liderazgos“, yo leo “voy a ser candidato”. Posiblemente Scioli preferiría una interna contra Massa para ser el único candidato peronista en la elección general, intentando la ayuda de Cristina en la proporción que sea conveniente en 2015 (que no queda claro cuál será), pero –si nuestro razonamiento anterior es correcto– Massa se negaría.

Y lo que vale para Scioli es válido para todos los otros gobernadores peronistas no anti-kirchneristas: los Urtubeys, Giojas, Capitaniches y Uribarris de este mundo. A todos estos sí les convendría, en caso de juzgarse presidenciables, participar de una PASO: una chance, quizá pequeña, de ser candidatos oficiales o para-oficiales. Los gobernadores no candidatos apoyarían a uno u otra opción, si hubiera más de una, pero de manera suficientemente tibia como para plegarse rápidamente al ganador. De todos modos, parece más probable que si la de Scioli fuera una candidatura claramente más fuerte que las demás, la dinámica de anticipación llevaría a una fórmula sin interna con dos gobernadores, y que acaso le diera un tinte algo más kirchnrista al asunto. Por ejemplo: Scioli-Uribarri.

¿Y De la Sota? A pesar de su antikirchnerismo, le caben las generales de la ley y si quiere ser candidato debería ir a una PASO contra Scioli. ¿Por qué él sí y Massa no? Porque (como pintan las cosas) Massa podría aspirar a ir directamente a una elección general sin el trámite de las PASO y con chances de ballotage (y, por lo tanto, apoyos previos), cosa que –por como pintan las cosas ahora– no parece ser el caso de De la Sota. Para él u otros gobernadores, la chance mayor es ganar una gran PASO que unifique a (parte de) el peronismo.

Conclusión: Scioli idealmente querría ser un candidato del partido peronista, con alguna ayuda del gobierno, y dispuesto a una PASO para poder ser un candidato de la Liga de Gobernadores. (Desde luego, la fidelidad de la Liga sería más tenue cuanto más chances tuviera Massa de llevarse el premio final).

5) El gobierno

¿Cómo se pararía el gobierno ante este “equilibrio de Nash” (es decir, una situación en la que, dadas las acciones de los demás, a cada actor le conviene tomar la decisión que está tomando)? ¿Apoyar a Daniel 2015? ¿Apoyar otra candidatura peronista, tipo Uribarri, en una PASO contra Daniel? ¿Romper con los gobernadores peronistas y lanzar una candidatura testimonial tipo Partido Intransigente, con –por decir algo– un intelectual de Carta Abierta y un cantante nacional y popular?

Mi primera reacción es: aunque Scioli no es kirchnerista (y lo revelaría a los dos segundos, en el trayecto entre el Congreso y la Casa Rosada el día de una eventual asunción) parece digno intentar tener un sucesor que al menos pueda ser presentado como heredero, y que no convierta a la Década Ganada, retrospectivamente, en otra década infame.

Por otro lado, si Cristina tuviera planes de volver en algún momento, sería preferible para ella un gobierno de “la contra” –cualquiera fuera– que la colocara como líder del movimiento nacional y popular opositor al gobierno de 2015. En esa lógica, puede ser razonable no prestar apoyo a Scioli ni a otro gobernador y no tener candidato propio o lanzar alguna candidatura testimonial.

Conclusión: no me queda claro, aunque tampoco es decisivo para el resultado electoral, si el gobierno optaría por apoyar a un gobernador peronista, por presentar una candidatura testimonial, o por mantenerse más o menos al margen de la elección. Si tuviera que apostar, diría que apoyar la candidatura de Scioli es la apuesta menos arriesgada y la línea de menor resistencia interna. Creo que la gente (funcionarios, legisladores que juegan sus bancas, seis-siete-ochistas) prefiere la incomodidad conceptual de ratificar su apoyo al modelo nacional-progresista mientras defiende la candidatura del menemista Daniel Scioli que la incomodidad material de tener que optar entre la fidelidad al presente (Cristina) y la perspectiva, aunque sea potencial, de un futuro con fuerza, optimismo y sueldo (Scioli).

Conclusión general

Mi apuesta (invito a los lectores a hacer las suyas) es 4 candidaturas: Scioli, Massa, Macri y una resultante de la PASO de la familia radical. Guarden el pronóstico así en 2015 se pueden burlar con documentación respaldatoria.

  • GA

    Muy buen analisis, que comparto en lineas generales, le pregunta es ante le escenario que planteas de PASO de los cuatro candidatos, no le convendria a Macri buscar un acuerdo o con Massa o con los Radicales para la eleccion de octubre? o pensas que se jugara a descontar la diferencia y ser el segundo para ir al ballotage?

    • lllach

      Es que si te presentas en la PASO es difícil retirarse para octubre, porque tus candidatos a diputados, por ejemplo, no pueden cambiarse de boleta, salvo que *de antemano* hayas participado en una misma agrupación PASO, como hicieron los de UNEN. Por el mismo motivo es difícil que De Narváez se retire este octubre. Legalmente no puede meterse en las listas de Massa.

  • Eugenio Caldararo

    Creo que estás haciendo una mala lectura del PRO. El PRO estos proximos años va q seguir convocando a los mejores, al punto tal que su equipo y su gestión en la Ciudad van a abrumar a todo otro partido. La gente se va a seguir dando cuenta y cada vez más de las descalificaciones mentirosas del aparato de propaganda sobre Macri. Massa, si es diputado, va a perder la fortaleza que le dio el trabajo en tigre. Y como tiene un partido donde 4 diputados serian del PRO, Massa va a depender del peronismo y su estructura partidaria va a estar fragmentada con Scioli. A UNEN le falta un lider. Es un gran rejunte estilo Alianza pero no es un equipo. La experiencia en gestión brilla por su ausencia. Qué es gestión? Saber hacer. Saber superar obstaculos de la vida real. Se aprende con experiencia. No con libritos. Lo que no afectó a UNEN por no tener lider o candidato presidencial que si afectó al PRO en relación a la descalificación de los medios K va a ser negativo para UNEN porque no va a tener que mostrar o proponer y positivo para el PRO porque la gente se va a seguir dando cuenta que Macri no miente y que muchísimas ya las aplicó en la Ciudad con éxito. No solo lo propuso, o como diría Cris, hizo cosas que no había dicho que iba a hacer.. lo más importante, con muchos en contra, poniendo trabas adrede, no se limito a denunciar y gritar, callado, fue capaz de juntar un grupo de gente que lo haga. En mi vocabulario, y el de “El 8vo hábito”, eso se llama grandeza.

    • lllach

      Coincido en que hoy por hoy se subestima la fuerza electoral de Macri. Planteé que aun en el escenario menos optimista para él, le convendrá presentarse. Pero personalmente creo que es una candidatura que llevaría muchos votos, más de 20%. Y más de 20% en una elección de 4 es muchísimo, es chances de ballotage.

      • me

        Macri no tenía candidatos en la provincia AA, ni en la provincia BB. En AA ganó el partido blanco, y en BB ganó su archienemigo, el partido negro.

        Los medios extrapolan las elecciones en Buenos Aires diciendo que en una presidencial, los que votaron blanco en AA, se repartirían exactamente igual que los que votaron negro en BB, y que votarían igual que Bs As.

        O sea Macri (o Kirchner, Massa, o Carrió) nunca van a sacar las mismas proporciones de votos a nivel presidencial, que a nivel legislativo.

        Absurdamente ridículo.

  • @agustincampero

    PASO en el radicalismo republicanismo coalición cívica fap, al que se le sumarán provinciales y alejados del pro (Bullrich, ¿Michetti?). No descarto que presidenciables de este espacio rompan a otras fuerzas (PRO) mediante fórmulas compartidas (Sanz-Michetti).
    Macri sólo: out.
    PASO o incorporación del PRO a Massa et al.
    Scioli en PASO macro peronista (Massa, Macri, gobernadores) o en derivada del kirchnerismo.
    Es decir, uno o dos peronismos.

  • me

    En las elecciones legislativas prima la realidad local. Incluso municipal. Mi familia, en una ciudad del interior, conocía personalmente a la mayoría de los candidatos, y no votó por ideología. Decían “A esa no la voto ni loca”, “¿Viste quién es candidato por XXX, el hijo de p de YYY?”. O sea, muy poca gente vota de acuerdo a lo que opina del gobierno nacional. Hay intereses directos en juego, cómo si te van a asfaltar o no tu calle, o si tu primo, que trabaja en la muni, corre riesgo de que lo echen si gana otro.

    Nada de eso existe en la elección presidencial, en donde casi nadie se cruzó nunca con ningún candidato, ni tiene broncas personales con “el inútil de ZZZ, viste lo que dijo el otro día?”

    Sale en los titulares cuántos votos ganaron los principales partidos políticos nacionales, pero nadie dice que la mayoría de los diputados preelegidos no son de ninguna de las principales fuerzas nacionales. Por eso es absurdo comparar votos legislativos con votos presidenciales. Obvio que no son cosas independientes, pero las interpretaciones que hacen los medios son muuuuy simplistas, y manipulativas, al punto de pintar una realidad diferente, que no existe.

  • Federico Tiberti

    Muy bueno el ejercicio, Lucas. Sin embargo no creo que “esté claro que a todos los actores de esta fuerza o conjunto de fuerzas les conviene participar de una PASO para decidir su candidato”, por distintas razones. Primero, porque buena parte de los problemas del radicalismo recientemente tuvo que ver con su incapacidad de respetar sus propias internas. El perdedor de las internas hasta prefiere una derrota en las generales del ganador. Es justamente lo que pasó con Sanz en 2011. Segundo, porque -creo- Binner jamás aceptaría una interna a nivel nacional contra candidatos más puramente UCR. Salvo en CABA, Santa Fe, Entre Ríos y no sé si alguna más, el socialismo-frente progresista-whatever no está nada consolidado y perdería por robo una interna contra cualquier radical.

    Va a ser muy difícil que esto se dirima en PASO, me parece.

  • Daniel Ene

    En un país normal estas alternativas de análisis serían válidas. UNEN planteando un nuevo espacio socialdemócrata con un poco de aparato UCR y una interna consensuada y problemática pero resuelta en las PASO. Macri siendo engullido por las fuerzas centrifugas de los históricos. Massa y Scioli dirimiendo el espacio del aparato peronista con realineamiento de los jugadores y un sector del Kirchnerismo duro de un 15% manteniéndose con cierto peso para reubicarse ante una posibilidad de jugar al desgaste.
    Como no es un país normal y predecible, a juzgar hasta ahora por las repercusiones de las PASO, desde el gobierno baja un discurso duro e irreconciliable que hace dudar a cualquier opositor en una transición apacible.
    Escucho a todos los opositores que es posible una salida armónica (en lo económico sobre todo) al embrollo que ha llevado este gobierno en su afán populista por quedarse en el poder, así que salvo que sean unos perfectos ingenuos lo que se viene es un recrudecimiento de las posiciones: el gobierno por aferrarse a como sea y a la oposición exigiendo el ajuste. Esto sería Roma quemándose ante la mirada exsultante de Nerón. De las cenizas no se que vendrá

  • labonet

    Es muy interesante el ejercicio planteado. La verdad es que la política argentina es tan anárquica que todo se reduce a simples conjeturas. El análisis político a futuro (2 años acá es una verdadera eternidad) es ciencia ficción.
    De todos modos propondría que en caso de que en algún momento a alguien le interese darle a las PASO mayor relevancia institucional que las que tiene hoy en día -una encuesta nacional pagada por el Tesoro Nacional- una modificación que habría que hacerle es que ya no se elijan fórmulas o candidaturas cerradas, sino convencionales mediante el sistema D’Hondt. De esta manera, de acuerdo a los porotos que cada uno tiene, en las convenciones de los partidos se consagrarían las fórmulas y las listas partidarias.
    La gran ventaja de esto es que, por ejemplo, el Colorado , Massa y el Momo podrían negociar una lista única sabiendo dónde está parado en términos de fortaleza política cada uno sin el inconveniente de traicionar y dejar colgados a los muchachos que jugaron con ellos. Se incentiva la permanencia dentro de los espacios -porque conviene negociar lugares de poder menores antes que romper ya que irse como perdedor de la interna es un suicidio político- y esto con el tiempo llevará a consolidar partidos grandes y homogéneos, a diferencia de la tendencia a la fragmentación que tenemos hoy en día (y que las PASO planteadas como están ahora agrava).

  • MeryL

    Uf! Dice “fantaseando” y viene tan cable a tierra el análisis que un poco de temeridad especulativa no vendría mal. Más que subestimar el papel del Pro, esa “grandeza” en gestión, -bastante justo por otro lado ya que el único excedente con que cuenta es ese pragmatismo llano, chato, a ras de suelo y que honra desplegando los recursos que “abruman” el suelo ciudadano y pavimentado de la ciudad a la que sólo le deja el nombre de “buenos aires”-me parece que hay una clara indiferencia hacia la única nueva apuesta en política, que es Unen (único espacio con el que, efectivamente, vienen fantaseando en el post considerándolo como la sombra de la Alianza). Es un espacio no sólo concernido por la eficiencia requerida en gestión sino también por el rigor necesario para enmarcar una nueva teoría del Estado que esté a la altura de la época en que le tocará gobernar, y es porque aspira a ser algo más que un “kirchnerismo de buena performance y mejores modales” que no le quedaría mal como definición al aliado que en la presidencial 15 promete desequilibrar el tablero, pero no determinarlo per se, el Pro.
    Más de 4 candidaturas, o en todo caso menos peronistas disputándose un eventual ballotage, seria agradable una netamente provincial -o del “interior” como le dicen a las provincias argentinas-…y como Unen tiene más de un liderazgo posible, sólo fantaseo que sus presidenciales consagren una victoria que no resulte amarga, mostrándose indignos del ideal que han oxigenado para la política argentina. Pino-Lousteau, néctar y ambrosía. Un poco de coraje Argentina!

  • guscud

    no se les ocurrió analizar un Scioli-Cristina? Les parece descabellado? No lo es, y es una fórmula muy potente y capaz de condicionar a Scioli todo el mandato a la sombra de semejante vice. Anoten.

    • Luis Bandeo

      No la veo a Cristina presidiendo a los Senadores. No despues de ser presidente.

      • EP

        ¡Marche un art 90 de la Constitución para ambos!

        • Luis Bandeo

          Aja, mejor que no puede entonces.
          Articulo 90o.- El presidente y vicepresidente duran en sus
          funciones el termino de cuatro anhos y podran ser reelegidos o
          sucederse reciprocamente por un solo periodo consecutivo. Si
          han sido reelectos o se han sucedido reciprocamente no pueden
          ser elegidos para ninguno de ambos cargos, sino con el
          intervalo de un periodo.