Charters para todos

Repito el gráfico del post anterior, y pongo la solución. Nadie quiso hacer las cuentas :( . Y mucha oposición a los charters. Es un clásico: los ricos consideran que los servicios que usan los ricos (obras sociales, escuelas privadas, charters) no deben aconsejarse para los pobres. En itálica el problema, luego la solución y más abajo la interpretación:

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¿Charters o metrobuses?

Dejo un gráfico y un par de adivinanzas:

Todas las personas de los puntos A, B, C y D, separados entre sí por 3 kilómetros, van al centro entre las 8 y las 8.20 horas. En cada parada hay 40 personas. Cada colectivo tiene lugar para 40 personas. Hay dos sistemas posibles para organizar el traslado:

(1) “Metrobus”: en cada parada, el metrobús recoge 10 personas. Se traslada por un carril exclusivo.

(2) “Charter”: del punto A sale un charter con 40 personas hasta el centro. Lo mismo desde el punto B, y así con el C y el D. Van también por un carril exclusivo.

Las preguntas son:

(a) ¿Cuántos kilómetros totales recorren los colectivos en uno y en otro sistema? Supongamos que cada kilómetro recorrida cuesta 100 pesos, entre el costo del capital (colectivo), nafta y chofer. ¿Cuánto cuesta cada sistema?

(b) ¿Cuánto tardan los pasajeros de A, B, C y D hasta el centro con cada sistema, si los colectivos va a un promedio de 24 kilómetros por hora y cada parada demora 2 minutos? ¿Cuántos minutos totales se ahorran todos los pasajeros sumados en el sistema más eficiente en comparación con el menos eficiente?

(c) Si el tiempo de las personas se valora en 50 pesos por hora, ¿cuánto es el costo total para la sociedad de cada sistema? (comparado con un sistema de teletransportación instantánea de costo cero).

Primera estación, Randazzo

Gran dato tira Florencio al inaugurar la estación Ciudad Universtiaria: ”desde hacía 30 años que no se construía una estación de ferrocarril nueva en el Área Metropolitana de Buenos Aires“. Hermoso récord de nuestra ineficiente democracia.

Nuestro Estado es tan malo gestionando cualquier cosa que esfuerzos mínimos llevan a mejoras enormes. Como decía Santiago Dittborn, organizador del mundial de Chile 62: “porque nada tenemos, lo haremos todo”. En lenguaje econo-nerd: en lo que a inversiones públicas se refiere, estamos tan mal que viajamos por la parte más alta de la curva de rendimientos marginales. Nadie lo dijo mejor que un remisero de una agencia en zona Estación Carranza, por el túnel de Cabildo que une Belgrano con Palermo: “Este túnel empezó a construirse antes del Eurotunnel que conecta Francia con Inglaterra y terminó después. Las calles Concepción Arenal y Emilio Ravignani son nuestros Dover y Calais”.

Tiro otro par de ideas mínimas para mejorar la interacción del sistema de trenes suburbanos con la ciudad, repitiendo en un 50% ideas ya expuestas:

(1) Urgente, @RandazzoF, una estación entre Lisandro de la Torre y Retiro. “Salguero”, “Facultad de Derecho”, “Villa 31″. Elegí la que más te guste. O todas.

(2) Querido @mauriciomacri: está muy bien que hagas “sapitos”, esos tunelcitos por debajo de la vía. ¿Quién puede discutirlo? Pero, mientras los vas haciendo (como repetimos desde hace mil años):

  • ¿no podés abrir todos los pasos a nivel donde no los haya y poner barreras, que son bartísimas, en calles que sean de una sola mano (y, por lo tanto, menos peligrosas)? Recordá que si ponés más barreras no aumenta el nivel de peligro, porque la gente tiene que cruzar alguna barrera de todos modos. No es que si ponés más barreras la gente cruza más barreras: cruza igual, pero por un lugar más cómodo.
  • ¿no podés empezar a hacer los túneles en las zonas más cercanas a las estaciones? Explico: los tiempos de espera son mayores allí porque el tren frena en la estación, y las barreras están bajas según la distancia entre el tren y la barrera (y no según el tiempo que falta para que pase el tren). Pienso, por ejemplo, en la catastrófica zona de Belgrano C. Tenés 5 barreras casi consecutivas: Monroe, Blanco Encalada, Olazábal, Mendoza, Juramento, Sucre. ¿Algún tunelcito, puede ser?

(3) Ya que estamos, vuelvo a ti, estimado @RandazzoF: ¿no podrías reducir el tiempo entre la bajada de barrera y el paso del tren? ¿Por qué tiene que ser un minuto y medio y no medio minuto? Es más: argumentaría que un minuto y medio es *más peligroso* que medio minuto. Las barreras se pasan tanto tiempo bajas que los automovilistas se preguntan: “che, ¿funcionará?” y se tiran a explorar. Medio minuto. Listo. Se avisa con anticipación. Si muere algún energúmeno que cruza con la barrera baja porque “bajó recién, hace 28 segundos”, qué sé yo,  Darwin estaría satisfecho.

Con esto estoy, pero si me hacen caso tengo más.

Ponchos sí, autos de alquiler no

Estudia la Ciudad un sistema de alquiler de autos en el macrocentro. El Pareto que, como todo economista, llevo adentro, se retuerce de dolor.

Hace 6 años propusimos que el macrocentro, con un mapa muy similar al que ahora propone la ciudad, debe ser recorrido por transporte público que sólo haga trayectos rectos, ida y vuelta, en calles exclusivas (sólo compartidas en horarios no laborables con camiones de basura, carga y descarga, y quizás con un número de taxis extremadamente limitado por un sistema de licencias, y por lo tanto carísimo). Voy a insistir con el argumento, ahora de manera gráfica, comparando mi propuesta con la del gobierno de la ciudad. Tengamos en cuenta que el recurso escaso aquí es el espacio público. Aquí vamos:

El bien: lo que ocupan 11 pasajeros sentados en un colectivo eléctrico (acá un modelo japonés, el Hino Poncho). Corre todo el tiempo. Tarda como máximo un minuto hasta llegar a tu parada. Compárese con:

El mal: lo que ocupan 11 pasajeros en los Autos de Alquiler que propone el gobierno macrista. “Es un auto, te lleva de puerta a puerta”. No: te lleva de estacionamiento a estacionamiento. Dibujo 22 suponiendo, muy optimista, que la mitad del tiempo están ocupados.

Bebederos para todos

Voy en bici a correr. Tomo bicisenda de la calle Bullrich. (De paso, Sr Dietrich: le repito que la inexistencia de semáforo peatonal a pesar de haber senda peatonal en Avda Bullrich y Libertador es un peligro; el peatón se lanza a cruzar una anchísima avenida porque ve semáforo rojo para los autos, pero el trayecto es muy largo. Uno va a quedar rezagado y va a ser boleta). Al costado de la bicisenda hay un bebedero. En estos días de infierno, muchas veces veo gente usándolo.

Sí, estamos hablando del agua. Un temita importante que hizo que el 99% de las poblaciones humanas en la historia se agruparan cerca de cursos de agua dulce, empezando por el río donde están los primeros rastros del Homo, curiosamente llamado Omo.

Considero que la colocación de bebederos en la vía pública implicaría un enorme ahorro económico y un gran favor a la ecología. El inventor del “agua mineral” fue un genio. Fíjense lo que decidió vender: *agua* (que es prácticamente gratis, y cuyo costo marginal en una ciudad como la nuestra, al lado del río más ancho del mundo [for those who regard it to be a river]) es cero; y *mineral* (¿as opposed to qué? ¿agua vegetal? ¿agua animal?).

Fíjense cómo se autopaga en un solo día un bebedero. ¿Cuánto cuesta hacer un buen bebedero, con el mejor estilo de canillas públicas –lejos– que son las que apretás una vez y sale agua *por un ratito*, evitando el desperdicio de la canilla derrochona que se puede dejar abierta y el botoncito rasca e incomodísimo que tenés que mantener apretado con una mano? ¿3 mil pesos? ¿5 mil? Supongamos 6 mil, que me facilita la cuenta.

¿Cuánto cuesta una botellita de agua mineral en Buenos Aires? ¿10 pesos? Tres botellitas hacen un litro de agua, supongamos: 30 pesos. Para pagar el bebedero se necesitarían 200 litros de agua emitidos por el bebedero que reemplazaran a 200 litros comprados en botellita. Una canilla abierta gasta entre 5 y 10 litros de agua por minuto. En una hora, entonces, entre 300 y 600 litros de agua. Es decir, con que fuera usado sólo una hora de las 24, ya el bebedero le ahorró gastos a la sociedad mayores que los que costó hacerlo. A partir del día 2 es todo ganancia. (No nos pongamos a hacer la cuenta de quién paga en cada caso, que es otra discusión: lo importante es que *para la sociedad en su conjunto* es negocio).

Me agrando: incluso habría que hacer bebederos con enfriador, como los de heladería, aunque fueran un poco más caros. Sigue siendo negocio. Ah, no, cierto que cuando más necesitás enfriar algo se corta la luz.

Por supuesto, en la cuenta anterior estamos ignorando un factor clave, que es que los 10 pesos no incluyen el costo social de tener que lidiar con una botellita de agua vacía: su transporte y deposición posterior a su uso, y los daños ecológicos posteriores.

Estoy ignorando, también, que el sistema de bebederos sería obviamente progresista. Los ciudadanos más ricos se compran agua “mineral”; los más pobres se cagan de sed.

Buenos Aires tiene una geografía aburridísima. Es un puntito entre una llanura de agua y otra de pasto. Una cosa buena que tenemos es el río más ancho del mundo. ¿No estaría bueno usarlo un poquito más?

El cepo bueno

Macri gobierna desde 2007. Van 6 años. Sigue en pie el viejo sistema de grúas, con un obscenamente bajo canon de concesión y parquímetros vetustos con fichines, mientras que ciudades como Godoy Cruz, San Juan, Rosario, Tigre o La Plata tienen parquímetros con SMS.

Es una vieja obsesión de esta página, tan vieja que pedíamos parquímetros con SMS, luego con BBM, ahora con Whatsapp. Hace como cuatro tecnologías que venimos criticando el sistema de parquímetros de la ciudad. También pedíamos el cambio de un sistema de grúas a uno con cepo, mucho más eficiente. Con cepo y multa suficientemente más alta se consigue el mismo efecto disuasivo que con grúas, pero el costo social es mucho menor porque la sociedad se ahorra: (1) unas grúas moviéndose por la ciudad, con bajísima productividad porque pueden hacer una multa cada veinte minutos, comparado con un “cepista”, que puede poner un cepo cada minuto y (2) el traslado del infractor hasta la playa. Por ejemplo, autogoogleo un poco y me encuentro con

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Aguanten las combis

Quien sigue este blog sabe que somos fans de las combis o charters. Por eso felicitamos al Gobierno de la Ciudad por construir una playa de combis debajo del Obelisco.

Pero necesitamos más, muchas más.

Con los chárters pasa algo increíble: son vistos como los “malos” que hay que regular, cuando el realidad son los buenos que hay que subsidiar. No hay mayor muestra de la utilidad social de las combis que el hecho de que existan *a pesar de estar compitiendo contra un sustituto recontrasubsidiado*. La situación es inverosímil: no sólo tendría que tener subsidio la combi/charter, sino que *su nivel de subsidio tendría que ser mayor que el del colectivo común*. ¿Por qué? Simple:

La economía más elemental afirma que tienen que ser subsidiados los bienes y servicios que generan efectos favorables sobre terceros, aka externalidades. La intuición es sencilla: cuando pago por transporte público, en lugar de tomar un auto o taxi, no sólo me beneficio yo sino que también hago algo por el resto de la sociedad, porque genero menos tráfico. Idealmente, sería bueno que yo hiciera ese viaje siempre que el “beneficio social total” (para mí y para el resto) fuera mayor que el costo verdadero de producir ese servicio. Una manera de que el comprador haga esa cuenta directamente, que compare beneficio social total con costo del viaje, es subsidiar el boleto, y subsidiarlo exactamente en el monto del beneficio que ese viaje le genera al resto de la sociedad. El boleto va a valer

Precio = Costo – Subsidio.

Yo voy a comprar el boleto si valoro el viaje más de lo que me cuesta comprar el boleto, es decir, si

Valoración Individual del Viaje (V) > P

o bien, combinando con la primera igualdad, si V > C – S

Esa condición de “cuándo me conviene comprarme el boleto” puede escribirse: V + S > C.

Si el subsidio está calculado como el beneficio para el resto de la sociedad de que yo haga el viaje, entonces V + S es el “Beneficio Social Total”: mi valoración más el beneficio que le genero al resto de la sociedad. Entonces: con el subsidio a ese nivel voy a hacer el viaje si el Beneficio Social Total > Costo. Una maravilla.

De modo que: ¿quién tiene más “externalidades positivas”: el colectivo común o el charter? Imaginemos una avenida con cinco paradas: Adrogué, Lomas, Lanús, Avellaneda, Obelisco. Y supongamos que todos los pasajeros bajan en Obelisco. ¿Quién hace ese recorrido de modo más eficiente:

(i) cuatro colectivos que salen de Adorgué y van frenando en cada parada o

(ii) cuatro colectivos, llamados chárters, cada uno de los cuales arranca de cada una de las paradas y hace sin frenar el trayecto hasta Obelisco?

Obviamente, los charters. Como no paran, generan menos tráfico. Los pasajeros están mejor porque llegan más rápido (OK, la frecuencia es un menor, pero eso se resuelve con horarios, que pueden ser previsibles porque no hay paradas). Y el resto de la avenida, agradecida, porque no hay colectivos frenando en cada parada.

Como mínimo, entonces, pedimos humildemente desde esta página que se subsidie *por igual* a charters y colectivos comunes. Habría una explosión de charters que nos dejarían mucho más claros sus enormes beneficios sociales.

Tengo un antojo de asesinato

A veces pienso que Lázaro Báez hace una gran contribución al país: cobra por obras que no hace. En cambio otros cobran por las obras y hacen cosas como ésta:

Pasión por la equidad (Foto: Zoe Rebuffo)

Aquí se muestra el tráfico en Lugones y Sarmiento, zona Planetario. Antes había varios carriles para ingresar de Lugones a Sarmiento. Pero se hizo un túnel por debajo de la autopista que redujo, en su lugar más angosto (el único relevante) la cantidad de carriles a dos. Y con semáforo. Es decir: se trata de una obra millonaria que *empeoró* la situación. Fíjense cuánta gente está siendo perjudicada y cuánta está siendo beneficiada por el túnel.

Me quedo con Lázaro Báez, que al menos no hace nada.

Seguramente algún funcionario pensó en la “equidad”: “repartamos el espacio entre todos. Bueh, como no sé cuánta gente va a usar cada parte, divido en dos, es lo más equitativo”. En esas manos estamos.

Carrera: mi bici contra el 152

La Gran Vía del Norte es, o era, la Avenida Santa Fe-Cabildo. Queríamos proponerle a don @guillodietrich, alma mater del programa Mejor en Bici (una de los escasos hits absolutos del gobierno de Macri) la construcción de una bicisenda que recorra aproximadamente ese eje. Se trata, claro, de una zona hiper transitada, probablemente la avenida con más líneas de colectivos en la ciudad. Pero por eso mismo conviene una ciclovía: quizás muchos se convencen de que es MejorEnBici.

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Una idea para la Plaza de la Shoá

Fuimos en bici a ver la luna salir por el río, ayer. En el proceso advertimos dos de los muchos ejemplos de desidia de nuestra ciudad. Que no, no son exclusivos del gobierno de Macri, aunque quizás bajo Macri se destacan más por las expectativas eficientistas que había sobre su gestión.

EJEMPLO DE DESIDIA NÚMERO 1:

La “Nueva Costanera”. Fíjense este Google Earth, actual, de la zona de Sarmiento y Costanera Norte:

La ruta que se ve en color más claro es la “Nueva Costanera”, una obra que, entre otras cosas, creo que pretende ampliar un poco el aeroparque. No se está usando. Ayer la recorrí de noche, está toda la señalización, los carriles pintados, pero no está iluminada y de hecho es bastante tenebrosa.

¿Es que acaso es muy nueva y por eso no se inauguró? No. Miren el Google Map de enero de 2010:

Ya estaba ahí, hace al menos tres años, la “Nueva Costanera”. No sé de quién es la culpa, pero me resulta bastante triste.

EJEMPLO DE DESIDIA NÚMERO 2

La Plaza de la Shoá, zona del antes llamado Paseo de la Infanta. Acá explican un poco qué pasó. Sí, es una linda plaza, y dice “Plaza de la Shoá”, pero no hay ningún monumento por falta de fondos. Aparentemente la idea era un monumento, bastante caro, con objetos de AMIA y la Embajada. Aunque nos toca más de cerca, en realidad creo que tendría más lógica algo que aludiera directamente al Holocausto (la ex Embajada de Israel ya es una plaza en homenaje a esas víctimas, aunque no estoy seguro si incluye a las de AMIA). Acá mi idea que, creo, saldría gratis:

¿Recuerdan esa gran película (sí, Hollywood) La Lista de Schindler? Después de toda la reconstrucción histórica, había una escena final filmada en la actualidad (de entonces, 1993): cada descendiente de los salvados por Schindler -y, si no recuerdo mal, algunos que todavía vivían- depositaba una piedra, en honor a esa vida individual que Schindler había salvado del Holocausto. Y también en la escena previa, cuando Schindler se despide de sus trabajadores, hay un alegato final en el que llora por no haber salvado una vida más, por ejemplo vendiendo un anillo. Lo abstracto de una cifra incomensurable convertido en lo concreto de una vida única, irrepetible. (La cita que corresponde acá, creo, es la de Koestler sobre la moral viviseccionista y la antiviviseccionista).

La idea: una gran pileta de cristal en la que todos los niños, niñas y jóvenes de la ciudad colocaran una cierta cantidad de objetos diferentes, cada uno de ellos representando una vida perdida en el Holocausto, hasta llegar a los 6 millones de objetos. Un monumento participativo. En Buenos Aires hay 600.000 alumnos de todos los niveles. La cuenta aproximada da 10 objetos por alumno. Quizás, por una cuestión estética, sería mejor algún tipo de objeto relativamente uniforme, pero con diferencias entre sí. Por supuesto, pequeño, porque 6 millones es un número mucho más grande de lo que uno imagina. Y, desde luego, no perecedero.

Piedras, como en la Lista Schindler, es una posibilidad, pero se me ocurre uno mejor: canicas, de diferentes tamaños y colores. Deberían poder conseguirse gratis, si no los propios alumnos otras personas que no dudo estarían dispuestas a poner su pequeña parte. Si fueran canicas relativamente grandes (que cupieran en un cubo de 10cm3, es decir, un cubo de 2,15cm de lado) cabrían 100 bolitas en un litro. Para 6 millones se necesitaría una caja de cristal de 60.000 litros, o 60 metros cúbicos: por ejemplo, una caja de cristal 1 metro de alto, 12 metros de largo y 5 metros de ancho.

OK, no les gustó. Estoy seguro de que si lo hiciera Marta Minujin aplaudirían encantados.