¿Cómo votamos en octubre?

En mi opinión, así:

Entiendo que hay una discusión entre boleta única electrónica y de papel. A mí me gusta más la electrónica. Pero hay dos motivos por los cuales quienes quieren cambiar la manera de votar deberían impulsar la boleta única de papel para octubre. El primer motivo es que no hay dudas de que hay tiempo para implementarla, mientras que implementar voto electrónico exige una logística más compleja. Todo lo que demanda de educación al votante la boleta única de papel es saber escribir una cruz en un casillero. No subestimemos al pueblo argentino.

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Campo para todos

por Rafael Di Tella

El desafío de los partidos de centro es convencer a los Argentinos que un país con mas capitalismo seria un país mas justo. La dificultad radica en que, habiendo vivido en América Latina, los votantes creen que eso no es cierto. Ellos asocian capitalismo con libertad (para que las grandes empresas le vendan al estado mal y caro) y derechos de propiedad (sólo para que los ricos puedan preservar sus privilegios mal habidos). Dificultades parecidas se dan en muchas partes del mundo. En Estados Unidos, por ejemplo, los republicanos hacen esfuerzos denodados para que todos puedan ser dueños de sus casas o para que todos inviertan en la bolsa y participen así de las ganancias de las empresas. También cuidan la idea de que en el país hay movilidad social insistiendo en que los mejores colegios y universidades les den becas a los que no pueden pagar. Así, preservan la idea romántica del capitalismo como sistema social justo. Es decir, la idea de un “capitalismo romántico” o “capitalismo democrático”. La pregunta es: ¿como se puede promover el “capitalismo democrático” en Argentina?

Dado el lugar central que tiene el campo en nuestro origen, un paso adelante seria que el campo “fuera de todos”. Una forma de hacerlo es comprar campos y luego repartirlos entre la población. Una forma de hacerlo, y así promover la idea de que el sistema capitalista en Argentina puede ser justo, seria la siguiente:

Propuesta (ejemplo con un solo campo, pero obviamente se puede escalar): el gobierno compra un campo de 10,000 hectáreas. Inmediatamente, emite 10,000 acciones en la nueva sociedad dueña del campo, así cada acción se corresponde con una hectárea. Luego se permite que cada argentino compre 1 acción  (como máximo). Así, pasaríamos a 10,000 dueños de este campo. Al mismo tiempo, y esto es la clave, se cambian los estatutos de esta “sociedad de campo” para que lo único que pueda hacer es alquilarlo.

Esta “intervención” no le debería costar plata al gobierno. Paga el costo del campo (a su dueño original) y después lo recupera al vendérselo a los inversionistas.

Primer “dificultad”: hay que admitir que muy poca gente en la Argentina se anima a comprar unas pocas acciones de una empresa (por ejemplo en la bolsa) y prefieren ahorrar de otra manera. La razón es simple: piensan que los accionistas mayoritarios los van a estafar (u “oprimir”). En el capitalismo anglosajón hay una percepción de que los mayoritarios están mas controlados y no pueden hacer cualquier cosa por eso hay tanta mas gente que invierte en la bolsa americana que en la argentina. ¿Por qué, entonces creemos que la gente querría invertir en estas “sociedades de campo”? Por dos razones: porque las sociedades de campo no pueden hacer casi nada (sólo alquilar el campo) y así es difícil inventar un negociado para estafar a los minoritarios. Y porque no hay ningún grupo mayoritario (nadie puede tener mas de 1 acción).

Hay partes de la propuesta que no tienen solución fácil (¿debería el gobierno regular el mercado donde se alquilan los campos de las “sociedades de campo”?; ¿debería cobrarles menos impuestos para promover esta nueva forma de propiedad?).

Pero seguro que tiene varias ventajas. La más evidente: le permitiríamos a todos los argentinos que participen de la forma de ahorrar que tienen los ricos. Hoy, un laburante argentino que con mucho esfuerzo consigue ahorrar 50.000 pesos tiene pocas opciones para invertir. Quizás con ese dinero puede hacer alguna mejora en su casa (si es el dueño). O quizás puede comprar algún bono indexado que le permita defenderse contra la inflación (buena suerte con eso).  Pero ¿no seria mejor dejarlo comprar una pequeña parte de la “riqueza” del país, que no se la puede comer la inflación, y que encima le paga una pequeña renta? En USA este laburante podría invertir en las principales empresas del país (a través de la bolsa), pero eso es gracias a un sistema judicial que protege a los minoritarios.

Otra gran ventaja es que separaría la producción de la propiedad de la tierra. En efecto, con “campo para todos” la propiedad pasa a ser de todos (por ejemplo, cada argentino tiene derecho a comprar 1 hectárea) y la producción la harían los que alquilan estos campos. Esto es deseable porque los productores reciben rentas “schumpeterianas” (rentas que sólo se pueden mantener con trabajo e innovación) mientras que los dueños de la tierra reciben rentas “ricardianas” (rentas que no se erosionan con la competencia). De hecho, cuanto mas interés hay en la agricultura, los dueños de la tierra reciben mayores rentas (porque hay gente dispuesta a pagar más por las buenas tierras) pero los productores reciben menores rentas (porque hay mas competencia por los insumos como tractores, tractoristas, tierras, etc).

El conflicto con el campo es la expresión actual de un problema estructural que tiene la economía argentina: la mala imagen de los ricos. Esta mala imagen de un grupo es mala para todos nosotros porque hace que la gente vote por los impuestos equivocados (impuestos que apuntan a un grupo pero terminan cayendo sobre otro grupo; impuestos que inducen a una reducción de la superficie cultivada o a producir los cultivos equivocados). Este es el caso de las retenciones y de varios otros impuestos al campo. Exagerando un poco: la gente cree, correcta o incorrectamente, que los dueños del campo argentino son unos oligarcas (¿descendientes de los capitanes que “conquistaron” el desierto con Roca? ¿empresarios truchos retirados? ¿extranjeros que nos quieren sacar el agua?) y por eso busca castigarlos con impuestos (no importa mucho si buenos o malos). Si la tierra fuera de todos, entonces abandonaríamos la retórica y buscaríamos poner impuestos eficientes (altos o bajos). Y se democratizaría la verdadera riqueza de nuestro país.

La fuerza política más competitiva del país

Competitiva en el sentido de “compite mucho”, no necesariamente “compite bien”.

¿Es UNEN, ese panradicalismo capitalino que presenta cuatro listas internas, tres de ellas con mucho condimento de la UCR, partido que decidió coquetear con entregarle la candidatura a senador a Pino Solanas?

No. La fuerza política más competitiva es “Compromiso Federal“, de los sheriffs más rápidos del Oeste, los hermanos Rodríguez Saá. En la Capital Federal, las PASO de Compromiso Federal presentarán 6 (seis) listas diferentes. El panorama es así de bello:

En la Ciudad de Buenos Aires las listas serán las que encabezan Carlos Maslatón, Delfina Frers y Yamil Santoro por UPAU; Miguel Lacour por la Democracia Cristiana; Marcelo Puella por el Acuerdo Patriótico; José María Vernet por Es Posible; Teresa Calleri De Gennaro por Unidos es Mejor; y Moisés Ikonicoff.

Ikonicoff! Vernet! La Democracia Cristiana! La UPAU! Es nostalgia de todas las décadas! Luego tenemos, en provincia de Buenos Aires, la única oferta política con cuatro variantes para las primarias:

En el distrito bonaerense, las cuatro listas inscriptas serán lideradas por José Tagliafico (Es Posible Buenos Aires); el actual diputado nacional Eduardo Amadeo y Groezinger (Es Posible); la actriz Zulma Faiad y Manuel Moreno (UNIR), y la de Raúl Castells y Nina Peloso (MIJD).

Quiero dejar sentado aquí que en agosto no pienso participar de la “encuesta nacional” sino de una elección. Si votara en Capital lo haría probablemente por algún candidato del UNEN. Como voto en la provincia (mantengo domicilio legal allí, en lo de mis padres, porque es más sencillo sacar registro de conducir en Vicente López que en Capital) tendré que votar a Compromiso Federal.

Si el objetivo es castigar evasores

(1) Se ignora la validez de toda operación inmobiliaria que no tenga como contrapartida una transferencia bancaria. Durante un mes, cualquier particular puede adquirir propiedades recientemente transferidas si paga por ellas un 20% más que el valor consignado en la transferencia bancaria.

(2) Se desconocerán salarios no pagados por el sistema bancario. Cualquier empleado que muestre haber trabajado y que no conste un pago salarial recibirá el equivalente mensual a dos salarios mínimos por cada mes trabajando en negro, o el doble de lo que recibió como pago en mano si pudiera demostrarlo. Recibirá además un 10% de los beneficios de la compañía, por un período de diez años renovables a otros diez.

(3) Se habilita el 0800-Truchis para denunciar a empresas que no den facturas. Si la denuncia comprueba tener cierta veracidad, el denunciante obtendrá un 10% de las multas correspondientes. Por ejemplo, la empresa que me está haciendo la mudanza me dice: 4 lucas sin factura, si es con factura tenés que sumarle el IVA. No doy el nombre hasta que me haga la mudanza. Se habilita la denuncia por SMS. En el caso de los restaurantes, si uno manda el SMS después de abonar la cuenta sin haber recibido factura, podrá esperar a los inspectores tomando una ronda de café, y el restaurante se verá obligado a reintegrar todo el dinero de lo consumido, más una ronda de cafés, más un plato para llevar por comensal.

(4) Se habilita el Quini-Iva. Automáticamente todas las facturas y tickets emitidos por cualquier empresa participan de un sorteo por 500 mil pesos semanales. El sorteo se hace durante el aviso del Fútbol para Todos, y lo relata Riverito. Primero se sortea el CUIT de la empresa ganadora (entre los CUITs activos) y luego la terminación de tres números. Los 500 mil se reparten entre todos los ganadores.

 

Quiero ser buchón pago

Qué hermoso lo que pasa en Corea. La gente que no tiene trabajo, o en sus ratos de ocio no tiene nada mejor que hacer, se dedica a vigilar que otras personas respeten la ley. Si filmás a alguien haciendo algo indebido, te dan una recompensa. Me parece fantástico. Yo sería un fanático filmador de gente permitiendo a sus perros hacer caca en la calle. Podríamos ser todos como El Vengador Infantil, el tierno personaje de los Simuladores. Humildes superhéroes. Filmar autos tapando rampas de discapacitados. Vecinos que pintan sus cordones de amarillo donde está permitido estacionar, para apropiarse del espacio público. “Restós” “cools” de “Palermo Bobo” que por todo comprobante te dan una servilleta como la de Corach, eso sí, adentro de una antigua cajita metálica de bizcochos ingleses.

Me encantan también las graduaciones de las recompensas: filmar a alguien tirando un pucho en la calle, 5 dólares; a alguien vendiendo ilegalmante animales, 850 dólares; reportar un acto de corrupción de las autoridades locales de Seúl, 1,7 millones.

Ya sé, ya sé, acá sería una política de derechas hacer cumplir la ley. Aunque la ley sea de lo poco en este mundo ante lo cual somos todos iguales.

One posnet per shop

En el espíritu de One Laptop Per Child, ¿no podríamos obligar a que cada negocio tuviera una maquinita Posnet? Es tanto más eficiente y, sobre todo, tanto más justo que en todos los negocios uno pudiera garantizarse que está pagando IVA.

Mezcla de palos y zanahorias: obligatorio tenerla (a partir de tal fecha, no tenerla es clausura); si querés, el gobierno te financia la maquinita a 5 años con bajo interés; y se obliga a las tarjetas a que no le descuenten nada a los negocios que facturen menos de X. De todos modos a las tarjetas les conviene porque es un fenómeno de red: si hay Posnet en todos lados, también aumentaría su uso en negocios que facturen más de X, porque la gente saldría casi sin cash. Como resultado del aumento de la recaudación, podemos bajar el IVA un par de puntitos. Y estamos todos mejor.

¿Trasladamos la capital?

Perdón la falta de tildes, el software gringo no me deja. Supongo puede deducirse de las opciones cuál es mi favorita. Sí, el imperio: confluencia de las regiones de Cuyo, de la Pampa, de la Patagonia y –forzando un poco las cosas– el NOA.

¿Me subo a la lancha ganadora?

Scioli quiere crear mini-gobernadores en la provincia de Buenos Aires. Vamos por todo, Daniel: partición de la provincia, como decimos desde hace cinco años. Así además sumamos senadores a esta región tan sub-representada en el Congreso. Imagino que la política del asunto es manejable: para los intendentes fuertes (precandidatos naturales a minigobernadores) puede ser un proyecto atractivo. La oposición será de las otras provincias, pero les enchufamos un plebiscito y los matamos; in extremis, amenaza de secesión.

Avenida Miguel Juárez Celman

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Ídolo de papel

O al menos, una calle. Juárez Celman fue un presidente constitucional, y entiendo que es el único de todos los presidentes constitucionales fallecidos cuyo nombre no es el de una calle de la capital del país. (Curiosamente, su caripela ha estado no en uno sino en dos billetes en la turbulenta historia monetaria nacional: uno de ellos bajo su presidencia, el otro el de 5.000 australes, no previsto en la estabilización inicial de Sourrouille, cuando 5.000 australes equivalían a 6.250 dólares). Claramente, una conspiración de intendentes radicales, descendientes de quienes voltearon a Juárez en la crisis de 1890, supuestamente por fraudulento pero en realidad por el mismo motivo que inspiró los cacerolazos en la otra gran crisis argentina: la economía, estúpido. Compárese eso con las fastuosas calles de presidentes no menos fraudulentos y seguramente menos interesantes que Juárez Celman, como Quintana o Figueroa Alcorta. Al pobre Victorino en cambio le dieron una callejuela redondeada aquí en el Bajo Belgrano.

Digo, ya que están sacando a los gobernantes de facto y sus funcionarios, empecemos por poner a todos los presidentes constitucionales, nos gusten o no. Si vamos a juzgar por cómo gobernaron, hay más de uno que debería quedar afuera antes que Juárez.

EX-POST: Juárez era hasta hace poco el único presidente constitucional fallecido sin calle, pero desde hace un par de años no lo es más. El otro es Raúl Alfonsín, pero ya lo van a deshonrar con esa horrible avenida que arruinará una de las pocas obras positivas de algún gobierno radical en los últimos treinta años: el paseo costero del Japonés García en Vicente López.