Robert Solow 1, Jesús de Nazareth 1

Robert Solow: los países pobres pueden crecer más rápido. Claro que se tienen que poner un poquito las pilas: que haya seguridad jurídica, que haya políticas macro razonables. La “convergencia” con los países ricos es condicional: con reglas de juego más o menos comparables a las de los países ricos, los pobres crecerán más rápido, porque (1) el capital (máquinas, etc) es más productivo allí donde escasea y (2) es más fácil copiar una tecnología de país rico que lo que es para un país rico *inventar* una nueva tecnología.

Jesús de Nazareth: “a los pobres los tendréis siempre entre vosotros”.

Como en 1800 todos los países del mundo eran pobres, y ahora hay enormes diferencias, es obvio que unos crecieron más que otros, y que esas diferencias no fueron neutralizándose por las fuerzas de la convergencia. Muchos países siguieron siendo tozudamente pobres por mucho tiempo; incluso, muchos prácticamente no crecieron nada hasta fines del siglo XX. Jesús parecía tener razón.

Sin embargo, hace ya más de una década (al menos) vivimos una época de convergencia. El gráfico muestra en el eje X el PBI per cápita de los países en 2000; y en el eje Y el crecimiento del PBI per cápita en siguientes 13 años. El tamaño de las burbujas guarda una relación con la población de cada país (le queremos dar más importancia a las Chinas que a los Luxemburgo de este mundo).

No sé ustedes, pero yo veo una correlación negativa. No hay países ricos que crezcan mucho (OK, justo les tocó la crisis financiera); y hay muchos países pobres creciendo bastante. Y, cosa curiosa, a casi todos los países de mitad de tabla -ese montoncito donde están Polonia, Argentina y Chile- les ha ido razonablemente bien, sin excepciones. Por supuesto, no todos los pobres crecieron rápido: a Zimbabwe le fue pésimo, pero ahí tienen Robert Mugabe y la hiperinflación. Es obvio que les va a ir mal. No cumple el supuesto “condicional” de las fuerzas de la convergencia.

¿Por qué empezó a observarse convergencia recién ahora? Mi explicación, naive, simplista y creo que correcta (si no lo creyera, cambiaria de opinión) es fukuyamista. Desde la caída del muro, el mundo adoptó el capitalismo; desde las crisis financieras de los 90s, se adoptaron en general una mayor disciplina macroeconómica y (clave) tipos de cambios flexibles. No digo que es todo lo que se necesita para crecer. Pero es bastante. Alcanza para que los países más pobres empiecen a aprovechar los beneficios de ser pobres.

Si esto sigue, creo que habría que darle a Solow un segundo Premio Nobel. Si la convergencia perdura, creo que sería el pronóstico correcto más relevante de la historia de la ciencia económica, superando incluso a la fantástica predicción de Friedman y Phelps sobre la muerte de la curva de Phillips (que tuvo la virtud de cumplirse en seguida).

[Además Solow es un gran humorista. De Friedman decía: "A mí cualquier cosa me hace pensar en sexo; a Milton, cualquier cosa le hace pensar en la oferta monetaria". Y cuando le preguntaron por qué no discutía con los neoclásicos más extremos, que consideran que el desempleo no existe, respondió:

Imagínese que alguien se sienta ahí donde usted está sentado ahora y me anuncia que él es Napoleón Bonaparte. La última cosa que quiero hacer con él es meterme en una discusión sobre tácticas de caballería en la batalla de Austerlitz. Si lo hago, estoy aceptando el juego de que él en realidad es Napoleón Bonaparte].

¿Qué te pasa, Brasil?

Líos en Brasil. En todos estos años de moda brasileña, los optimistas hablaban de los BRIC, con B de Brasil, de la nueva potencia, de la sexta economía del mundo (en dólares subvaluados), del Mundial, de los Juegos Olímpicos. Y estábamos los pesimistas: los que decíamos que esto era un camelo, era una moda análoga a la Argentina de los 90s. (De paso: ese post tuvo 1404 comentarios; recibí llamados amenazantes de brasileños a mi oficina).

Bueno: era un camelo.

¿Por qué? ¿No es Brasil un gran país? Ehm, no es esa la discusión. Sí, tiene mucha gente y ocupa mucho lugar, dos características tan irrelevantes que podrían desaparecer de la noche a la mañana con un rediseño de fronteras. Más relevante: es una economía no rica (casi diríamos: pobre) y que crecía poco incluso en los años de su moda. Hoy es junto a la Argentina la economía que menos crece de Sudamérica.

Y no es que crecía poco de casualidad. Crecía poco porque invertía poco:

¿Pero cómo? ¿No es un ejemplo la economía brasileña? En algún aspecto, sí: estamos a favor de lo que podríamos llamar su “macro de corto plazo”: metas de inflación, que muestran ser compatibles con el pleno empleo. Pero pleno empleo e inflación bajo control no necesariamente quiere decir crecer rápido. La famosa condición necesaria pero no suficiente.

Para crecer hay que hacer muchas más cosas, sobre todo si sos un país como Brasil que no las tiene todas consigo: su Estado es proverbialmente gastador y corrupto; su geografía es compleja para el transporte; siendo un país con exportaciones más industriales que el nuestro, el boom de las commodities no ha sido tan favorable para ellos como para nosotros u otros países de América Latina — como México, el golpe chino a sus sectores manufactureros tiene un impacto negativo mayor que en países más basados en recursos naturales.

En fin. Celebramos el nuevo triunfo del capitalismo liberal que fue su adopción por sindicalistas y ex-guerrilleros brasileños, al comando en la última década de esa gran nación sudamericana. Pero el capitalismo neoliberal no te resuelve mágicamente todos los problemas.

Échale la culpa al Excel

La comidilla de la semana entre los economistas del Primer Mundo es fabulosa. Si uno tuviera que mencionar *el* trabajo académico que más influyó en los debates de los últimos años, desde la crisis financiera para acá, creo que sin dudas es el trabajo de Carmen Reinhardt y Keneth Rogoff sobre crisis financieras en la historia.

No importa que hubieran cometido una tremenda gaffe al afirmar, allá por 2008, que había ejemplos de naciones que lograban curarse de excesos pasados y reputaciones maltrechas y graduarse en los mercados internacionales de deuda, volviéndose perfectamente creíbles. Los ejemplos de marras eran el país con más defaults de la historia y el país que más tiempo se había pasado en default: respectivamente, España y Grecia.  Auch.

De todos modos, sus resultados históricos eran muy citados y usados como guía de políticas públicas. Uno de los hallazgos más importantes era que, a partir de una deuda pública de 90% del PBI, empezaba a bajar la tasa de crecimiento. Quienes proponen que la austeridad es una cura para las economías débiles del Primer Mundo usan mucho esta presunta evidencia histórica. Resulta ahora que, en parte, este resultado provenía de esto que nos explica Matt Yglesias:

En un punto ponían en la celda L51 del Excel la fórmula PROMEDIO(L30:L44) cuando lo correcto habría sido PROMEDIO(L30:L49). Por ese procedimiento dejaron accidentalmente afuera del promedio a Dinamarca, Canadá, Bélgica, Austria y Australia. Cuando se corrige ese error de Excel, una tasa de crecimiento de -0,1% se convierte en una de +0,2%.

Reinhart y Rogoff respondieron “no cambia demasiado el resultado“. Por supuesto, ni antes ni después de este pequeño papelón podía usarse con propiedad su argumento para la discusión de política fiscal. Que haya una correlación entre alta deuda y bajo crecimiento no indica para qué lado corre la causalidad.

¿Mi opinión? En teoría, ambas cosas son ciertas: deuda altísima te empieza a pegar en el crecimiento; pero el bajo crecimiento también tiende a influir sobre la deuda. ¿Mi intuición de políticas públicas? Si tenés una tasa de desempleo de 25%, como España o Grecia, es mal momento para hacer un ajuste fiscal. Relajate ahora, pero comprometete de manera creíble (como puede hacerlo un país sometido a la disciplina de autoridades supranacionales) a ahorrar cuando vengan tiempos mejores.

Confirmado: viene el Rodrigazo

Rodrigazo con ritmos tropicales: Maduro el nocaut

Confirmado: se viene el Rodrigazo. En Venezuela.

Veamos: “Presidente Maduro anuncia aumento salarial entre 38% y 45 % a partir de mayo“. Hace poco devaluaron la moneda, con el dólar pasando de 4,30 a 6,30. Mientras tanto el dólar paralelo anda por 23 bolívares “fuertes” (sic). [Nótese que la página web a la que los acabo de enviar es tucadivi.com. CADIVI es la Comisión de Administración de Divisas. La página tucadivi es una de las alternativas a la más tradicional "lechuga verde", cuyas homepage y cuentas de Twitter y Facebook fueron suspendidas].

En el primer trimestre del año Venezuela tuvo una inflación de 7,9%. Podría pensarse que se trata de los efectos “de una vez” de la devaluación, y que el anualizado de 35% que se obtendría de repetirse esas tasas es una exageración. Pero si los salarios suben en proporción al tipo de cambio, la devaluación no logró nada. La caída del salario en dólares no es el “efecto colateral” de una devaluación: es su objetivo deliberado. Si no ocurre, porque los salarios acompañan la suba del dólar, la devaluación sólo habrá servido para acelerar la tasa de inflación, y a los pocos meses hay que enfrentarse al mismo problema de atraso cambiario que en el momento cero.

Claro que cada round es peor: con más expectativa de inflación y, por lo tanto, más aumentos salariales, mayor tiene que ser la devaluación para conseguir algo como una mejora en la competitividad. Pero a esa altura el nocaut está Maduro. Eso fue, más o menos, el Rodrigazo.

La presidencia de Maduro va a ser complicada. A los pocos meses aparecerán los chavistas de Chávez como están aquí los kirchneristas de Néstor, diciendo que el predecesor “tenía más autoridad, administraba mejor”. No lo creo: ambos sembraron vientos antes de partir. Les toca a sus sucesores cosechar las tempestades.

El oscuro origen de la popularidad de Chávez

Solía contarme un querido tío muy futbolero que, en ocasión de la muerte de un presidente de Chacarita, otro dirigente funebrero fue entrevistado por una radio, justo después de un partido en que Chaca había triunfado. La reflexión del entrevistado, asociando los dos eventos –la muerte y el triunfo deportivo– fue: “el toma y daca de la vida”.

No quiero cometer una obscenidad similar y decir “Chávez fue un hombre con suerte” justo en estas horas. Pero digámoslo así: bajo el gobierno de Chávez, Venezuela tuvo una suerte extraordinaria, incluso en comparación con sus vecinos ya bastante afortunados de Sudamérica. El discreto desempeño en términos de crecimiento económico que comentamos aquí, y la reducción de la pobreza no excepcional en la comparación sudamericana se dio en un contexto en el que Venezuela se benefició con una *quintuplicación* de los términos del intercambio.

Es decir: con la misma cantidad de exportaciones, la Venezuela de Chávez podía comprar, en los últimos años de su mandato, cinco veces más de importaciones que su antecesor en el cargo. Como me decía mi amigo el Dr Pangloss vía mail: “Hasta Rafael Caldera [presidente antes que Chávez, nacido en el año 1916] habría sido un líder popular”.

La pobreza en la Venezuela de Chávez

¿Qué pasó con ella? Como en toda Sudamérica, bajó. El gráfico muestra la evolución del índice de pobreza en cada país, con datos de CEPAL. (Dejamos de lado a la Argentina por las, llamémoslas así, dificultades metodológicas involucradas). Son muchos países, se los puede identificar aproximadamente por los colores de su camiseta de fútbol o bandera. No encontré en Excel un color estrictamente “vinotinto”:

Efectivamente, la baja de la pobreza en Venezuela es bastante importante: el índice se reduce en 18 puntos o –más relevante para la comparación– un 38,5% en la comparación internacional. La caída de la pobreza es mayor en Chile (49,3%), Brasil (44,3%), Perú (41,4%) y Uruguay, donde baja un 63% entre 2007 y 2011 (No hay, en CEPAL, datos anteriores comparables para el caso uruguayo). En otros países sudamericanos, la pobreza cayó menos que en la tierra de Chávez: Colombia 33%, Bolivia 31% y Paraguay 15%. En Ecuador baja un 31% pero tomando solamente el período 2004-2011.

¿Bajó la pobreza en la Venezuela de Chávez? Sí. ¿Fue un hecho revolucionario? No. O sí, pero entonces la revolución no fue venezolana sino de la Patria Grande — y en el podio aparecen tres de los países con políticas económicas “ortodoxas”.

¿Cómo le fue a la economía chavista?

En crecimiento económico, con circunstancias particularmente favorables (el petróleo subió más que otras commodities) le fue así, comparado con los otros grandes de Sudamérica:

Fuentes: CEPAL para todos hasta 2007. Desde 2007, CEPAL para todos salvo Argentina, consultora Econométrica.

Sí, la peor con Chávez.

Háblame, Fidel Castro

Leemos:

El presidente del Instituto Cubano de la Música (ICM), Orlando Vistel Columbié, dio una entrevista a Granma –órgano oficial del Partido Comunista– donde explica que se está trabajando en “la instrumentación de una norma jurídica que deberá regir los usos públicos de la música en un espectro que cubra los medios de difusión, las programaciones recreativas, las fiestas populares y la ambientación sonora de lugares públicos”.

“Obviamente, cada quien es libre de escuchar en su privacidad la música que desee, pero esa libertad no incluye el derecho de reproducirla y difundirla en restoranes y cafeterías estatales o particulares, ómnibus para el transporte de pasajeros y espacios públicos en general”, puntualizó.

¿Será por esto que pego abajo? Qué linda es la música joven cuando recupera lo que ya perdió en el Occidente democrático: un grito de libertad.

¡Inseguridad jurídica en España!

El diario El País tiene una especie de sección llamada “Desahucios” (Desahuciar: Despedir el dueño de un piso, local o finca a su inquilino mediante una acción legal). Las noticias dicen que en muchos lugares de España se están suspendiendo los desalojos por falta de pago. En parte, un resultado de varios suicidos de personas a punto de ser desahuciadas.

Hay, además, una particularidad de la ley española respecto a la que existe en muchos estados de USA (no sé si todos), que la hace todavía más dolorosa. En Estados Unidos existió en lo más duro de la crisis el “jingle mail“: mandabas tus llaves por correo al banco si tu casa valía menos que tu deuda y te deshacías de todo ello — la deuda y la casa. En España, en cambio, aunque entregues la propiedad seguís debiendo la diferencia entre la deuda y el valor de la casa.

¿Estamos a favor de la suspensión de los desahucios?

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Estados Unidos, esa águila violeta

Fíjense qué hermoso águila tornasolado:

Se trata de un mapa electoral de los Estados Unidos, con las siguientes características: rojo es republicano, azul es demócrata; violeta es una mezcla de ambos, cuya tonalidad es más colorada o más azul en la medida en que el porcentaje de votos republicanos fue mayor o menor que el de los demócratas. Y, crucialmente: lo que distorsiona las formas del mapa es que cada distrito tiene un tamaño proporcional a su población. Acá pueden ver otros mapas por el estilo.

Cuando sea grande quiero ser cartógrafo electoral, como John King o nuestro querido Andy Tow.