Josue Marcos Belmonte, “Ioshua”, el último poeta punk

El escritor y periodista Facundo Soto comparte con los lectores de Boquitas pintadas esta entrevista a Josue Marcos Belmonte, conocido como “Ioshua”, el último poeta punk. Ioshua, poeta gay del conurbano, falleció en junio pasado. Esta conversación inédita es un homenaje a él.

Sólo contra todos

Por Facundo R. Soto

La última vez que Ioshua leyó en público, se apoyó en un bastón. Era el poeta del conurbano profundo y gay, performer, fanzinero, músico, periodista, punk, cumbiero, hardcore, artista plástico, libertario: Josue Marcos Belmonte murió en la casa que alquilaba en Mariano Acosta, partido de Merlo, al oeste del conurbano bonaerense. Tenía 37 años y convivía con el virus de vih.

Ioshua leyendo uno de sus textos

Jueves 3 de mayo 2012, Centro Cultural Pachamama

Cuando arreglé con Ioshua para pasar por el Centro Cultural Pachamama, donde estaba viviendo porque otra vez se había quedado en la calle, me dijo que se iba a bañar ya que a la noche iban a pasar a saludarlo, y además le comprarían Malincho su último libro; lxs compradores eran lxs escritores Paula Brecciaroli, Gaby Luzzi, y Bruno Szister. Le pregunté cuánto tiempo hacía que no se bañaba, y me dijo que mucho; y que no se acordaba. Al día siguiente fui con Bruno para entrevistarlo. Me sorprendí al ver a Ioshua. No era el que yo había conocido en las FLIAS (ferias de libros independientes), el que hacía lecturas tratando de acaparar el centro de la atención con la provocación constante y el buen humor.

La primera vez que lo vi fue cuando leyó junto a Pablo Perez y Mariano Blatt en Casa Brandon, donde presentaban la plaqueta de Proveedora de droga que acababa de publicar Germán Weissi como editor. Recitó un poema que decía “Pija. Dame pija. Quiero pija. Merca. Pija y merca. Merca y pija”, y pronunciaba las palabras como si desprendiera odio de su interior. Pero cuando terminaba su show-performático, se reía y desprendía buena onda para todo el mundo.

Nació en el ’82 en Haedo, provincia de Buenos Aires. Tiene muchos libros publicados, entre ellos “Es la noche que brilla en tus ojos” (Eloísa Cartonera), “Para los pibes” (Plaqueta de Belleza y Felicidad), “Pija, birra y faso” (Ed. Milena Caserola), “En la noche” (Ed. Wacho de la calle), “Loma Hermosa” (Ed. Nulu Bonsai), “Cumbiagai” (Ed. Chapita), “El libro negro” – tapa y contratapa absolutamente negra- (Ed. Milena Caserola), “A quién me ame” –  escrito 100%  a mano, con birome, e ilustraciones-  (Edición limitada de autor), “Malincho” (Ed. Wacho de la calle), fue co editor de la Revista Ají, entre otros multi actividades que emprendía en su vida, bardeada por la creatividad y el arte. Esta vez, a Bruno, a Gaby y a mí, nos abrió la puerta como si fuese un anciano que no podía más con su vida.

Se agarraba la cintura y no podía caminar. Tenía pelo, mucho, y en remolino, Ioshua siempre andaba pelado; ahora también tenía barba. Lo único que mantenía eran sus pantalones de gimnasia y las zapatillas onda tractor, pero estaba extremadamente flaco. Cuando hablaba, con la cadencia prolongada, casi cantando, prolongando las letras,  se le deslizaban las palabras, y en algunos momentos se enojaba; se ponía duro, apretando los dientes. No estaba drogado, sino medicado. Había ido al Hospital de clínicas por un fuerte dolor en la columna, que desde hacía varias semanas no lo dejaba tranquilo.

“Dolor, siento un fuerte dolor, en todo el cuerpo. Un dolor fuerte, Facu. ¿Vos me entendés, no?”, decía y me repetía.

El nuevo libro se llama Malincho, es diferente a lo que escribí antes, porque esta vez los protagonistas son homosexuales adultos. Todo lo que escribí desde el 2005, cuando empecé, eran muchachitos de 17 años hasta 23, porque esos wachines eran yo, en realidad. Entre esos excesos, yo soy un hombre adulto de casi 40 años, entonces escribo desde ese lado. Ya no estoy en la calle, ya no estoy en la marginalidad.  Eso se refleja en mi libro.

-¿Por qué decís que no estás más en la marginalidad?

-Porque no estoy más en la marginalidad, hombre. Porque no fumo paco, no tomo cocaína, no tomo alcohol, porque no estoy durmiendo en la vereda ni comiendo de la basura.

-¿Hiciste eso?

-Hice eso porque me ha tocado hacerlo. ¿Qué culpa tenía yo de estar solo en la vida? No tenía ninguna culpa.

-¿En qué etapa fue eso?

-Desde que era chico hasta los veinte y algo…

-¿Y de ahí surgió algún libro?

-No, imaginate si iba a estar pensando en un libro cuando tenía una desnutrición fatal, una vida excesiva donde vivía alcoholizado, drogado, perdido. ¿Imaginate si iba a pensar en un libro? Apenas pensaba en estar vivo, y ni siquiera sabía lo que eso significaba. Era como un animal que continua y continua, por instinto o impulso. No sé… Lo que sí hacía era escribir. Yo escribía. Escribía y escribía, y escribía y escribía y escribía…

-¿Tenés guardadas esas cosas?

-No. Nada de eso sobrevivió. Está en Pija, birra y faso. Ahí sí, se rescataron algunas cosas; pero…  no hay ningún manuscrito original de la época. Hay cuadernos, que son los que yo hacía circular en mi origen.

-¿Qué fue lo que te hizo empezar a escribir con el objetivo de publicar?

-Que la gente respondió. Yo, cuando empecé a escribir con más voluntad, fue porque había respuesta de lo que hacía. Fui una vez a Belleza y felicidad con estos manuscritos que yo hacía, con unas hojas de poemas, nada más. Yo se los doy, se los regalo a la chica, le digo “Hola, tomá”. No se los doy para que los ponga a la venta. Laura Las Heras. Me manda un correo y me dice “Che, se vendieron”. “¿Cómo que se vendieron?”. “Sí, los puse en la exhibición de la galería y se vendieron. ¿Tenés más?, me dice. “Sí, claro”, le dije; pero era mentira. Entonces empecé a escribir, escribir, escribir. Hacer más, más y más libritos; para ella. Y ahí se empezó a vender y a vender y a vender. Y eso empezó a circular, a circular, a circular. Y nadie me conocía. Nadie me conocía a mí. Sólo los que compraban ese fanzine en Belleza y felicidad. Un día, por esos azares, me invitan a leer a la casa de la poesía (ahí en Bulnes y no sé cuanto). No sé por qué azar, pero caí ahí. Yo me imagino la imagen que habré dado, porque era un tipo semi linyera, totalmente destruido. Cuando estaba llegando escuché que decían, no dejen entrar a los chorros ni a la gente de la calle. Y yo era uno de los que leía, ese día. Y… bueno, era un público muy poético-literario. Arranco leve. En un momento digo cosas como “bla bla bla, te amo wachín”, y fue como prender pólvora. Todo el mundo quedó azorado. ¿Qué está diciendo este pibe? Mi poesía decía, “wachín, merca, birra, calle- y siempre la palabra amor en el medio, yo te amo wachín- vamos a rompernos todo, tengo dos bolsas”. Era entre violento y romántico. Los desconcertó. Esa fue mi primera lectura, en agosto del 2005. Cuando termino se me acercan un montón de personas queriendo saber quién era yo, de dónde venía, porqué escribía así, qué soy. Yo no tenía respuestas. Hoy no las tengo, tampoco. Bueno, después me empezaron a llamar de lecturas… Empecé a buscar lo que yo quería hacer en vivo. Me importaba el escenario y una lectura, que buscaba algo, yo quería dar un show. Ese año…

En ese momento entró una persona del centro cultural, estaban preparando una lectura en la sala principal, donde también iba a tocar una banda con instrumentos de vientos. Se escuchaba la trompeta de fondo. El chico nos pidió las banquetas. Bruno dijo que él se tenía que ir (estaba con editora de Paisanita Editorial: Gaby Luzzi).

-              ¿Te puedo comprar tres?- le dice Bruno a Ioshua.

-                Si, si, si. No, no no.

-              ¿Viste que yo te dije que teníamos que cenar?

-              Sí, pero yo al final, no podía…

-              Porque en la esquina hay una rotisería bárbara, que por $17 te dan una de mozzarella fantástica. Yo hoy me compré empanadas de jamón y queso riquísimas. Riquísimas.

-              Ojalá. Otro día- dijo Gaby.

-              Sí. Si yo estoy acá. Yo vivo acá.

-              Che, ¿y celu todavía no tenés?- le preguntó Bruno.

-              Mmm. No.

-              Arriba, en el entrepiso había uno.

-              Claro, ése es el que tengo que arreglar. Hoy averigüé y el más barato me sale 150.

-              Y 150 es barato- dijo Bruno

-              Es barato pero bué…

-              ¿Y el Facebook lo ves seguido?- le preguntó Bruno.

-              Todo el tiempo. Vengan cuando quieran, y a cualquier hora. Porque yo estoy acá. Estoy muy solo y aburrido.

-              ¿Vos Facu te quedás, no?

-              Sí, sigo entrevistándolo.

-              Chau, nos vemos en la próxima, en cualquier situación. Cuidate mucho- dijo Ioshua.

-¿Dónde habíamos quedado, después de lo de Belleza y felicidad?

-Sí. Lo de Belleza fue muy fugaz. No fue una etapa es que yo pertenecía a ese lugar. Ellos vendían mis fanzines y nada más. No teníamos otro tipo de vínculo. Yo en ésa época estaba en un grupo anarquista donde aprendí todo. Lo que es la independencia, el “hazlo tu mismo”, a ver el sistema comercial del arte desde otro lugar. Aprendí muchísimo de ellos y hoy lo implemento. Es esto de editar mis propios libros con mi esfuerzo. Hacer los flyers, y todo eso, es propio de la educación anarquista-punk que aprendí con esta gente.

-¿Y qué valor tiene hacerlo todo por vos mismo, sin interactuar con otra gente?

-Y, que no tenés que pelear con nadie, nadie te roba nadie. Sos vos con quién se interesa por tu obra. No tenés que ceder ningún porcentaje a nadie. Ni sonreírle a nadie. Haces las cosas tal las queres, y decís las cosas tal como querés. Y después a ver qué pasa, si hay interés de las personas. Si hay devolución de todo eso. Lo que aprendí, también, es a no buscar la fama o popularidad. A abandonar eso. Si llega, llega, pero no es una búsqueda que uno debe tener.

-¿Qué buscas con tu escritura?

-¿Qué busco? Yo no busco nada en particular. Dejo que todo ocurra y nada más. Trato de disfrutar lo bueno que viene de todo eso. Pero yo, artísticamente, no tengo ninguna búsqueda. Todas mis búsquedas son personales. Están bastante lejos de algo tan mundano como el arte o la cultura…

-¿Y personalmente qué buscas?

-Y, estoy preocupado por mi salud, por mi actualidad. Hoy tuve médico. Tengo un problema en la columna, y aquí estamos, con tomas de sangre, tomas de sangre; que de aquí, de allá. Me preocupa más eso… que la popularidad o el reconocimiento que pueda tener.

-¿Te preocupa tener algo malo?

-Más allá de eso… A mí me modificó la vida todo esto. Perdí todo el vigor… todo el ánimo. No puedo caminar… (Tengo corrimiento en tres vértebras). Me trastornó enteramente el cuerpo. Me trastornó todo el cuerpo. No es que está acotado a la espalda. Son dolores musculares en el lado derecho, donde no tengo nada, pero los dolores se trasladan, y son terribles. Terribles… Hoy venía en la calle… Y decí que estaba cerca de la plaza del Hospital de Clínicas, que hay mucho sol. Llegué como pude a un escalón y me senté ahí, y empecé hacerme masajes.

-¿Te atienden bien en el Hospital de Clínicas? ¿Cobertura social no tenés?

-No, yo me atiendo en el Hospital Álvarez. Ahora voy a empezar, mañana, si puedo, en el Clínicas. Ahora estoy tomando calmantes, pero sólo para evitar el síntoma… Hoy llegué re mal de la calle. Ahora estoy bien porque me calenté en la salamandra. Yo necesito tener el cuerpo caliente. Si tengo el cuerpo caliente estoy bien. Sino, siento frío y empieza mi dolor, mi dolor, mi dolor, mi dolor. Por eso vivo cerca del fueguito, o de un radiador y me quedo al lado… Uso mucho abrigo, pero es por eso. Se me enfría un poco el cuerpo y la paso terriblemente mal.

-¿Y el libro que ibas hacer para niños?

-Ahí está. Yo escribo mucho, en general… Hay cosas que quedan como en el medio, después las retomo. Eran cuentos infantiles, pero también para adultos, como los de Lewis Carroll.

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Los días felices de Juan y su pareja Fabián

El periodista Daniel Gigena propone esta reseña sobre Morón, el último libro de poemas de Juan Fernando García. Recorre algunos de sus versos, les toma el puso. También se explaya en el proyecto Muchos Días Felices, que Juan creó junto con su pareja Fabián. Los invito a conocer esta original propuesta, un convite a poetas, artistas, narradores, cantantes, diseñadores, dibujantes, actrices y filósofos para que cuenten un día feliz en sus vidas.

Morón, un libro de poemas

Por Daniel Gigena

Juan Fernando García y Fabián Muggieri

“Busca destellos/ en canciones conocidas/ versos infames/ lugares comunes/ insistencias de rimas consonantes/ y si fuera posible algo romántico/ seguro lo repetiría.” La primera estrofa del poema “Bajo la ducha”, de Juan Fernando García (Necochea, 1969), define por aproximación los procedimientos de Morón, su nuevo libro. Morón también es el nombre del perro que vive con Juan y su pareja, Fabián Muggieri, quien estuvo a cargo del hermoso diseño de libro, con fotos en blanco y negro de la mascota filtradas por diferentes matices. A ambos, a Fabián y a Morón, está dedicado el cuarto libro del poeta y colaborador en medios gráficos y virtuales con notas sobre literatura.

La escritura de JFG, hecha de impresiones, de sensaciones, de reflexiones cautas sobre la vida próxima, se completa casi siempre con un movimiento (figurado o no) hacia lo alto: “Los distintos momentos/ del azul y del naranja/ en el atardecer/ imprimen –en esa insistencia aguada–/ melancólicas briznas/ sobre frutos estallados en el césped:/ danza entre velos de telarañas/ fragancia desmayada del pinar”. En ese fragmento del gran poema inaugural “Es el río que vuelve”, las huellas dejadas por el perro circundan un escenario, el de las islas del delta, de donde proviene el huésped manso, sociable, que se deja cautivar por las calles de Colegiales y “la trama de sus ramas”. Como en Flush o King, dos célebres novelas inglesas protagonizadas por perros (una de Virginia Woolf y la otra de John Berger), la vida entra en la literatura desde la perspectiva de una mascota.

Se perfila en Morón, además, la intimidad de una historia conyugal, la del autor y su pareja, por completo integrada a la que el libro cuenta, a través de paseos (el lector imagina una salida por cada día de la semana, ya que en el libro hay siete), visitas al Botánico, vacaciones y lecturas. En “Festejo”, con el trasfondo de las fiestas de fin de año, se lee: “Y allí dijimos: nunca pensé/ que bailaría con vos/ estas canciones”. En “Escena de la vida doméstica”: “Bajamos las persianas/ para ser un poco más íntimos,/ no descubrirnos en ese cruce de miradas/ que nos delatarían”. O en “Los placeres y los días”: “Dejo lo que estoy leyendo,/ apunto en fotologs familiares/ comentarios sobre flores y comidas;/ un artista de mi generación alaba/ al capitalismo”. Morón permite, mediante una entonación gentil y sonriente, una lectura del modo en que el universo cotidiano se conecta, día a día, con el de los demás, igualmente insular, incluso remoto: “Que en una luz vengan/ o que las traiga un sueño”. Ese y otros deseos se cumplen en la lectura del libro.

 

Más y más días felices

Juan Fernando García y Fabián Muggieri han creado hace años un proyecto denominado Muchos Días Felices, en el que poetas, artistas, narradores, cantantes, diseñadores, dibujantes, actrices y filósofos contaban un día feliz en sus vidas. Diseñado por Muggieri, el sitio web transmite un sentimiento cálido, apacible y casi universal (consuela imaginar que hasta la criatura más desamparada del mundo tuvo al menos un día feliz) mediante textos breves y fotografías de reuniones con amigos, salidas con hijos, bodas, siestas con mascotas, paisajes, recitales de rock y arcoíris. Morón es el primer título de ese proyecto volcado al papel, donde la imagen y los textos se encuentran en un soporte –el del libro impreso– que tanta felicidad trae todavía al mundo.

Morón empezó, como casi todo lo que escribo, sin forma. Creo que aparecieron algunos poemas de la vida doméstica, amorosa, y de repente se coló el perro. Un animal que rescatamos en el arroyo Marchini, en Tigre, y que entró a nuestra vida, con todo el agradecimiento y la fidelidad que un perro rescatado te regala –comenta JFG–. Y ahí, entre esos poemas, se me impusieron los paseos, que yo vivía como escenas diferentes cada día, en medio de un barrio muy verde, como es Colegiales. Alternaba los poemas amorosos, con esos paseos, como series distintas, tal vez. Cuando el libro empezó a tomar forma, pensé en esas estancias que podía alternar, donde sólo hablo de Morón.” Testimonio discreto de las formas que el amor adopta, y del amor como novedad creativa, Morón es un libro para hablar de la dicha y de la felicidad cotidiana.

 

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Relatos de viajes de dos mujeres enamoradas

Esta vez, la escritora y periodista Paula Jiménez España, nos deleita con Paisaje alrededor (Editorial Bajo la luna), un libro de poemas inspirados en los viajes que hizo en su vida, algunos de ellos, en compañía de la mujer que amaba.

Su libro tiene un epígrafe de Proust, en el que cuenta cómo se vio compelido a escribir luego de ver durante varios días seguidos dos campanarios al volver a su casa. Para librarse del peso de esos campanarios, dice. Por eso escribe.

Paula Jiménez España, en una lectura; Foto de Facebook

Jiménez España comenta a Boquitas pintadas: “Yo escribo por lo mismo, para librarme de un peso. Y además con los viajes pasa algo intransmisible, más del orden de lo poético que de lo concreto. En los viajes vamos al encuentro de una metáfora, de un aprendizaje, de una sanación. Igual que con la poesía”.

Ella cuenta que en este caso eligió la poesía. Es cuentista, también. “Para mí la poesía es lo más natural o primario, lo que me surge ni bien agarro un papel; al menos la mayoría de las veces es así. Y porque con la poesía llegó a decir en modo sintético lo que con la narrativa me llevaría mucho más”.

Paisaje alrededor, este libro que presenta esta noche en Casa Brandon, tiene momentos lésbicos. “Lo que tiene de lésbico este libro no es una mirada en particular, sino el relato de una serie de viajes en compañía de un amor, que en mi caso es una mujer”, dice “Lo cual no es poco desde el punto de vista de la visibilidad: la poesía de mujeres lesbianas le escabulle, por lo general, a visibilizar el género”.

Según Jiménez España, la poesía está llena poemas de amor de una mujer a otra, pero no siempre nos enteramos de esto. Ella lo vivió así: “Se usa el neutro, muchas veces, o se recurre a recursos evasivos. Hay mucho qué decir sobre esto, preguntarnos por qué esto sucede más entre las poetas lesbianas que entre los gays. Ojo, que menciono esto es porque yo misma estuve en el clóset de modo consciente a la hora de escribir hace años”.

Según cuenta Jiménez España, ahora disfruta y trata de desplegar una poesía que va evidenciando particularidades per se. “El amor es el mismo en cualquier tipo de relaciones y no lo es. En cuanto a la poesía, no es el tema lo que la diferencia sino un cierto sentimiento de ruptura y disidencia que pone a todxs lxs disconformes de un mismo lado, seas lesbiana o no lo seas”, dice. “Es una actitud política aunque estés hablando de mariposas o pajaritos”.

Paula Jiménez España; Foto de Facebook

Punta norte

(incluido en el libro Paisaje alrededor)

 

Sopa de quinoa, arroz, frijoles, una ensalada verde, pescado.

La mesa está servida

y tres desconocidos se sientan con nosotras.

Solo aquí podemos conseguir un plato de comida, igual que ellos

que participan de nuestra intimidad. No estamos solas,

ni siquiera este día

en un hotel en el confín del mundo.

Pero a la mañana siguiente un sol radiante

sale como un dios de las entrañas del Titicaca

y todo sigue igual que en los mejores tiempos.

Te quiero, digo, te quiero como si fueras mía

como si me hubiera metido a navegar en tu sangre

para desembarcar en esta cama

frente a un agua planchada y brillante

cada día, como el hielo.

 

Paisaje alrededor se presenta este jueves 20 en Casa Brandon a las 20 horas

¡Nos vemos ahí!

 

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Macky Corbalán, la poeta libertaria

Ayer, domingo 14 de septiembre de 2014, a la madrugada en un hospital de la ciudad de Neuquén murió la poeta y activista Macky Corbalán. Había nacido en Cutral Có, en 1963. A ese pueblo le dedicó uno de sus más hermosos poemas: “Tuvo río solo por un día. Arrastró/ casas, perros y/ gente por kilómetros,/ durante un marzo hecho/ enteramente/ de agua”.

En esta nota para Boquitas pintadas, el periodista Daniel Gigena la recuerda.

Macky Corbalán: “La poesía decide por mí”

Por Daniel Gigena

Macky Corbalán, la poeta libertaria

Alejandro Méndez, poeta y amigo de Macky, comenta a propósito de la relevancia del territorio en su obra: “Podría decirse que su poesía, más que visual, es tributaria del sonido, pero no de un sonido cualquiera, sino de aquel que reverbera en esa caja musical  llamada desierto. Cutral Có, Neuquén, que en mapuche significa ‘agua de fuego’, marca el origen; allí donde existió un río sólo por un día, aunque pudiera desmentirlo la geografía, el mito poético lo afirma”.

Más tarde, desde el final de los años noventa, en la vida de Macky Corbalán confluirían plenamente los mitos que la poesía crea, la lucha por la igualdad de derechos para mujeres y lesbianas y su participación en diversas acciones sociales en defensa del medio ambiente (afectado sobre todo por la expansión del negocio petrolero y la desertificación causado por el monocultivo de soja). Además de poeta, fue periodista y asistente social.

En una entrevista con otros tres poetas patagónicos (Luciana Mellado, Mónica Baeza y Jorge Maldonado), declaró: “No hay ninguna decisión de mi vida que no pase por la poesía. Ella decide y, de alguna manera, me lo hace saber. Cuento una anécdota a manera de ejemplo. Tiempo atrás, estuve un par de años sin trabajo, pasándola muy mal (mi edad coincide con la generación que sufrió la flexibilización laboral de Menem, caí justo en esa época aciaga). Trabajaba en diarios y me despidieron.  Entonces, hice de todo: vendí libros por las calles, cobraba cuotas de los planes de autos, atendía en una panadería medio tiempo. Cuando estaba en esa panadería trabajando, empecé a escribir cartas de solicitud laboral con muchos destinos y me enteré de que había una posibilidad de rendir en el Poder Judicial. Tenía mi título de trabajadora social y me presenté junto a un centenar de personas. Rendí una serie de pruebas y me fue muy bien, aunque yo tenía mis dudas. Finalmente gané uno de los puestos concursados; recuerdo que después estuve todo un mes huyéndole al oficial de justicia que me iba a notificar del trabajo. En todo ese tiempo me empezó a acosar la idea de que si ingresaba en una estructura tan cerrada, eso iba a afectar mi poesía. Yo no tenía un trabajo fijo, no tenía obra social, no tenía nada, hasta que un día me mandaron con un policía la notificación, y me notifiqué que no, que no lo iba a aceptar. Hoy en día estaría ganando un sueldo muy bueno, pero estoy segura de que yo no sería la misma si hubiera aceptado ese trabajo. Y esa decisión la toma la poesía, no yo”.

Esa anécdota, además de cifrar el carácter libertario de Corbalán, cede conscientemente al lenguaje poético el control de una existencia afectada por la desigualdad y en lucha contra las injusticias, década a década (siempre hay nuevas además de las de siempre), del presente.

Macky Corbalán también formó parte del grupo de lesbianas feministas Fugitivas del Desierto. Allí también, como con la escritura y la poesía (y la amistad, ese factor imprescindible de la actividad poética), asociada con la lucha política y las acciones callejeras, buscaba “mayor libertad en la vida”.

“¿Quién se acerca

desde el vibrante labio del horizonte,

protegido por una cegadora luz blanca?

 

Quisiera creer que todos lo ven,

y lo esperan. (Pero ¿por qué lo pienso

en masculino? ¿Acaso mi mente puede leer

lo que se acerca y cuando esto es poderoso

lo imagina hombre?)

Miro a los costados,

nadie parece compartir mi digresión,

esta ansiedad, el aire de temor.

 

Se mueve detenido por la lejanía.

 

Aquí, en este lugar de la espera,

todo sigue igual: casas y tumbas se

chupan a los seres con igual codicia;

la piel se enciende en los sueños,

los sueños se acaban cuando empieza el día,

el día termina apenas abiertos los ojos.”

Macky Corbalán, poeta

 

En este fragmento de un poema de Inferno, de 1999, se entrecruzan el paisaje, el ansia vital, el desafío a las jerarquías y la denuncia convertida en canto. “Si pienso en Macky, inevitablemente llegan sus poemas, su aura luminosa, el aliento de Como mil flores o las cadencias de una Conversación. Puro ímpetu y una irreverencia libertaria capaz de unir grandes palabras y detalles nimios de lo cotidiano”, comenta la poeta Andi Nachon horas después de conocer la noticia de la muerte de Macky Corbalán, que provocó sendos homenajes en las redes sociales (lo que, de paso, informa del atraso de los medios gráficos en la difusión de poesía nacional y extranjera). “Obsesiva en sus lecturas, tenía el don de saltar de las recetas vegetarianas a una charla profunda sobre las cartas de  Tsvetáieva y luego contar los juegos de una de sus perritas. Atolondrada siempre, siempre atenta y, sobre todo, especialmente, una de las personas más abiertamente cariñosas que conocí.  ‘Más que la religión, el amor  es materia de fe’, proclama uno de sus poemas. Y así debemos pensar en ella, en su compromiso con la escritura, en su voz siempre alerta a aquello que es preciso decir.”

Desde hace tiempo, los poemas de Corbalán se pueden leer gratuitamente en la Red en el blog Pasajera de Arena. Allí los lectores podrán encontrar resonancias indemnes, sentidos como herramientas renovadas, plegarias laicas. Sandra Escobar Ginés, otra poeta y amiga, sintetiza así el legado que la lectura de sus poemas prometen: “Nos enseñó que lo efímero puede ser, además, luminoso. Comprometida con la poesía, la libertad para todos y todas, y el dolor de los otros, hizo de sus palabras un verdadero arte y tomó parte de la vida a puro sentir-la. Nos queda su letra, nos quedan sus pensamientos, nos queda el amor que nos dio, porque además era sumamente generosa”.

Cuentos a la crema, Poemas al agua y Escritos granizados…Tres de un par imperfecto

Tres de un par imperfecto, el libro de Diego Tedeschi Loisa, gira en torno al número tres. Son tres libros. Son 33 cuentos. Son 15 alter egos. Son 9 secciones en los poemas. Su gesta es puramente independiente y sus libros, que aún aguardan fecha de presentación en sociedad, se publicaron en Editorial Bubok.

Promete ser una celebración ese día. Diego cuenta que espera que puedan estar lxs 15 modelos de las tres tapas –entre ellxs lx artistx Susy Shock, lx músicx Karen Bennet, el actor Marco Gianoli, la activista Lohana Berkins, varios jugadores de Los Dogos y un jugador de Gapef-, el ilustrador Rubén Gauna, los fotógrafos de las tapas Javier Fuentes y Nicolás Fernández, lxs fotógrafos que me retrataron en las tres contratapas: Luis Madril, Candela Krup y Dante Pell y Cristian Almirón que me vistió a través de Trapos Facciosos. Jésica Benel que supervisó el diseño final de las tapas en un momento crítico. Lxs autorxs de los personajes de los escritos: Vida Morant, Neyda Pitt, Julio Lago, Sergio Maulen, Carlos Mendes, Alejandra Cernadas, Enrique Tagliafico, Silvina Mestre y Carlos Vitelleschi, artista y hermano de Oscar Vitelleschi. Y las musas que lo inspiraron.

“Lo que importa es que esto ya no es más mío. Es de quien se anime a leerlos. Y esa es la celebración. Mi celebración”, dice Diego en esta entrevista con Boquitas pintadas.

- ¿Me podés contar cómo surgen este libro que son tres?

- Para mediados de 2009 estaba pasando poemas garabateados de mis pasadas vidas y tenía ganas de escribir un libro de esa poesía, casi sin retoques. Pero en noviembre de 2009 una musa inspiradora, más precisamente un estro, me obnubiló con su luz y comencé a vivenciar una historia que un amigo, el Dr. Daniel Antuni, me empujó a escribir. Esa inspiradora historia siguió su curso casi todo el verano de 2010 y me dio una energía plena para construir otros relatos. Así que me planteé escribir unos cuantos cuentos más y rescatar un cuento que siempre me había gustado, Isósceles, publicado en los años ’90 en la revista NX, periodismo gay para todos.

En ese instante se dieron dos cosas: por un lado, no podía dejar de construir historias. Todos los días aparecía algo, una inspiración, una idea de alguien, y así, ese libro de poemas con algunos cuentos se fue transformando en un libro de poemas y otro de cuentos; por el otro lado, al bucear en la colección de revistas Nexo y NX, de las que formé parte durante un largo período, me empujaron a mirar muchos de las ficciones publicadas allí por parte de mis queridxs compañerxs y amigxs.

Siempre con Gustavo Pecoraro -con quien construimos muchos momentos históricos- Deportistas Argentinos Gays (donde está el equipo de Los Dogos), el programa de radio El Vahído y las Jornadas Homenaje Carlos Jauregui, por citar tres instantes de construcción LGTBIQP…Z- decíamos que había que rescatar la Memoria. Y ante la magia que los textos ficcionales provocaban en mí es que quise rescatar esos alter ego de mis queridxs compas, sumando mis propios alter egos y nuevos alter egos de gente maravillosa que conocí en los últimos años y repensé la propuesta en tres libros, en una quijotada que solo era una posibilidad de sueño.

- ¿Cómo decidiste el nombre?

- Siempre hablaba de que estaba construyendo dos libros. Y, de repente, llegó el tercero. Entonces, ese par imperfecto de textos tenía que copular con ese monstruito que venía carreteando a partir del tipeo -el preciso pasaje del papel a la pc- para dar forma a un tres de un par imperfecto. Fue sencillo asociarlo al gran álbum de King Crimson, “Three of a perfect pair”, pues la música está presente en los tres libros como un aroma más, y eso lo facilitó todo. Claro que decidimos, con la editora general Neyda Pitt -que colabora con su alter ego en el tercer libro- que cada libro tenía que tener un título personalizado. Y como la fuente de luz inspiradora fue un heladero que dio el tono ideal al cuento que se titula vainilla y frutilla, pensé y  pensé y pensé que tenía que despertar todo desde ahí, desde el matiz de una heladería; de hecho las tapas iban a estar relacionadas con una heladería. Hay bocetos de ello. En resumen: Cuentos a la crema, Poemas al agua y Escritos granizados son los títulos que engalanan tres de un par imperfecto.

- ¿Qué te inspira la idea del par imperfecto?

- En mi vida, MG y yo somos un par imperfecto. Cuando estoy con un amigo o una amiga charlando, tenemos nuestro momento de par imperfecto. Soy muy perfeccionista, será por eso que estudio la carrera de corrector, y por eso me fascina la imperfección. El par imperfecto es un momento soñado con alguien que amo –familiar cercano, amigx, compa o pareja-. Mi par imperfecto sos vos ahora preguntando. El par imperfecto fuimos Vida Morant y yo conduciendo El Vahído, fuimos Neyda y yo deconstruyendo todos los textos para darles el toque esencial, fuimos el heladero y yo inspirando la historia y lo es cada instante que despierta un color secundario entre dos primarios transformando la tela en algo distinto. La diferencia. Eso es mi par imperfecto, la diferencia. Ser ambxs diferentes.

- ¿Qué sentís al publicar? 

- Escribo desde siempre. Antes de dedicarme al periodismo y de estudiar cine y de emprender la carrera de corrector, siempre escribí. En la primaria participé en algunos diarios escolares como entrevistador de un reportero y de un automovilista. Tendría alrededor de 8 o 9 años. Siempre me gustó. Fue un camino de exteriorización. Y Cuando vi esos reportajes publicados me sentí muy feliz. Así que seguí escribiendo para mí, en cuadernos, primero, y en papeles sueltos o servilletas o lo que fuera en donde pudiera, después. Hasta que tuve la oportunidad de ingresar en La Nación para colaborar en deportes. Ello me llevó, sin que hubiera una conexión aparente, al Grupo Nexo, y comencé a publicar en la revista. Sentía que podía construir desde mi construcción, desde lo vivencial, y si llegaba una carta que decía algo, sea negativo o positivo, ya valía todo. Parafraseando a Charly García, el tiempo pasó entre experiencias periodísticas con NX y políticas con Carlos Jáuregui en Gays DC, y ello me empujó, de a poquito, cada día más, a lo social, que es donde me siento más cómodo en cuanto a lo periodístico. Y con las ficciones empecé a darme cuenta, mucho más con la poesía o una novela que estoy construyendo, que podía construirme más y construir. Por eso me interesa hacerlo, porque no puedo escribir solo para mí, más allá de que sea bueno, aceptado o no lo que escriba.

- ¿Las relaciones LGBT te inspiran? ¿Te parece importante hablar de esta temática? ¿Por qué?

- No pienso jamás en eso. Escribo. La historia me lleva. Hay un cuento que había empezado una noche de cervezas por un desamor, y me colgué a escribir. Y tres o cuatro años después lo veo. La historia era de un flaco que dejaría su pueblo porque el tren ya no pasaría más por allí. Y era solo el principio. De repente, lo di vuelta, ya era una joven a quien llamé Lohana, por mi amiga Lohana Berkins. Y la subí al tren y la hice toparse con otra joven, Doris, por la querida Doris Night. Y se dio una historia muy particular en el momento que la luna le da un beso a una montaña. En cambio hay cuentos como vainilla y frutilla, Isósceles, Té con leche y Nerina que son directamente de temática LGTBIPQ…Z. Pero hay otros que no anuncian una orientación sexual; queda todo servido a la imaginación/construcción de quien se anime a leer. Y hay historia que no son LGTBIPQ…Z, porque no lo ameritaban. Considero que visibilizar la orientación sexual es una actitud política. Lo sentí desde que comencé a dar mis primeros pasos de visibilidad y claro que con Jauregui, el Grupo Nexo, las Berkins, Echazú, Correa y Braudacco, Fuskova, Ferreyra, Cigliutti, Rachid, Morant, Pecoraro, Talavera, Shock, Bennett, Los Dogos, Sardá, Lorenzano, Chela, Freda y lxs múltiples de referentes que han edificado mi camino era imposible no asumir una visibilidad absoluta.

Sin embargo, aunque creo que hay que hablar de esto, también siento que en muchos textos no debo hacerlo. Cada cual tendrá su propia aventura y cada cual podrá construir su propia historia, ya sea con un poema, un cuento o un relato. Sí siento que es necesario escribir sobre lo que soy, lo que siento, lo que me rodea, lo que padecen muchas personas por ser diferentes, especialmente las lesbianas y las trans, que me han arropado siempre con su sabiduría, su fortaleza y su desbordante presencia. Por eso siento que es necesario escribir sobre la sexualidad, sobre la orientación sexual, aunque por cuestiones de respeto me aventuré con muy pocos relatos en cuanto a lesbianas y trans, por lo menos de manera directa.

- ¿Qué te interesa leer? ¿Qué géneros, autores?

- Especialmente leo ficción, política y mucho, pero mucho de rock. Biografías de música es lo que más me fascina, porque soy un fana de la música y desde que abro los ojos hasta que los cierro hay música en mi vida.

De mis clásicos rescato a Umberto Eco con El nombre de la rosa o Ray Bradbury con Crónicas marcianas. Me gusta mucho Jorge Luis Borges, Alma  Maritano y Julio Cortázar. Cuentos sobre plumas de Woody Allen y El día que Nietzche lloró, de Irvin Yalom. Los textos de Oscar Vitelleschi en NX, que rescato en uno de los libros, con tres de sus alter egos. Leo mucho lo que me atrapa, más allá del nombre. Marco Denevi es un gran narrador. De lo más actual, me ha fascinado Rosa Prepuceo, de Alejandro Modarelli, Historia y pasión de Horacio González y José Pablo Feinmann y dos textos del querido Ernesto Meccia: La cuestión gay y Los últimos homosexuales, y Pollera pantalón de Paula Jiménez España. De lo musical: el libro del sonido de Los Beatles de su ingeniero Geoff Emerick, las autobiografías de Keith Richards, Andrew Loog-Oldham, Paul McCartney y Ron Wood.

 

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“Ser homosexual es sólo un detalle en mi vida”

El dramaturgo, actor y director de teatro Martín Marcou publicó su libro de poemas: Puto Crudo (Editorial Textos intrusos). Dividido en años, a modo de capítulos, el autor presenta este “gran poema cronometrado” en el que “aparece la búsqueda como premisa central”, para usar palabras suyas.

¿Si su poesía es abiertamente homosexual? Marcou, en diálogo con Boquitas pintadas, responde: “Nunca que escribo pienso mis trabajos desde lo homosexual. Lo hago desde mi humanidad. Ser homosexual es sólo un detalle más en mi vida, entre otras cuestiones que terminan siendo para mi mucho más jugosas y relevantes”.

Te invito a esta entrevista con el autor y te convido, también, a que conozcas su libro de poemas.

- ¿Cómo surge Puto Crudo?

- Comencé a garabatear poesía en mi adolescencia. Escribía cosas muy cursis y bastante malas. Sin embargo no decliné en mi intento y seguí investigando sobre el género. Creo que la poesía en mi surge para acompañar momentos. El libro se materializa porque escribí los poemas que lo conforman durante varios años, con el deseo de que algún día llegara el momento de publicarlos. Puto Crudo es la estampa dolorosa, pero también bien alegre, de un tiempo, un signo de época.

Martín Marcou, actor, dramaturgo, director de teatro; también, poeta

- ¿Qué cambia en tu poesía el paso del tiempo?

- Wenceslao Maldonado, que es escritor y que además moderó la presentación del libro, lo denominó como un gran poema cronometrado y esa es una apreciación interesante. Hay en la elección de la división por años una valoración del paso del tiempo en el que aparece la búsqueda como premisa esencial. A veces, cuando lo releo, encuentro que todos los poemas están unidos por un hilo imaginario que es indivisible, como si durante una etapa de mi vida hubiese sentido las cosas de determinada forma y a eso lo hubiese plasmado para dejar documentada la vivencia. El libro son mis visiones acerca de las cosas que experimenté en esos años. Puto Crudo son estados de mi mente.

- ¿Es una poesía abiertamente homosexual?

- Nunca que escribo, sea dramaturgia, novelas, cuentos o en este caso poesía, pienso mis trabajos desde lo homosexual. Lo hago desde mi humanidad. Yo soy mis poemas. La forma en la que llega a los demás y las interpretaciones que se hacen de mi trabajo me interesa como parte de una construcción. Pero no me desvela. Ser homosexual es sólo un detalle más en mi vida, entre otras cuestiones que terminan siendo para mi mucho más jugosas y relevantes.

- ¿Por qué te decidiste por esa editorial?

- Textos Intrusos se interesó por mi trabajo y no me puso ningún tipo de trabas o resistencias para editar. Trabajé muy cómodo. Por otro lado me gustó mucho el formato del libro que me propusieron, me resultó práctico y, al mismo tiempo, estético. Es muy probable que edite un libro con textos teatrales de mi autoría con ellos y, además, mi primera novela.

Tapa del libro Puto crudo (textos intrusos)

- ¿Alguien leyó tus textos? ¿Qué devoluciones te fueron haciendo?

- La corrección del libro estuvo a cargo del escritor Osvaldo Sabino, que además lo prologó. El libro antes de ser impreso fue leído por algunas personas, no muchas, pero tuve en general buenos comentarios.

- ¿Qué te permite decir la poesía?

- Me permite decir mucho con economía de palabras. Es todo un desafío para mí descifrar el modo en el que puedo encontrarme con una idea que represente sensaciones. Es un espacio que, con el tiempo, se ha vuelto necesario. Lo rescato y valoro cada día más. Me entretiene escribir poesía, hay algo en la síntesis de las cosas que me permite madurar decisiones que son en sí mis propias apuestas.

- ¿Qué diferencias encontrás entre tus obras de teatro y tu poesía?

- La poesía me resulta evocativa, es un lugar en el que digo con más mesura, hay un sentido de levedad que se activa, hay otra relación con el silencio, mi interioridad se manifiesta de otro modo y entro en diálogo con la naturaleza de las palabras de una manera más sutil. En el teatro hay otro tipo de arrojo; soy más desprolijo, más caótico, expongo preguntas de un modo más intempestivo.

- ¿En qué te inspirás para escribir?

- En la gente y en las relaciones que voy gestando. En el espíritu de las sensaciones que me atraviesan, en los temas que me interpelan. En mis alegrías y en mis dolores. En el tiempo y en las ideas acerca de muchas cosas que me desvelan, siempre son temas universales.

- ¿Tenés ya otro libro en camino?

- Estoy escribiendo mi segundo libro de poemas y estoy corrigiendo dos novelas que pienso publicar el año que viene: Fracasar y La proximidad de las ventanas.

 

Resumen

Todo

La vida que termina en cualquier momento

Las cosas que entraron en nuestro mundo

Todo por un tiempo lo hice en tu nombre

¿Dónde andarás ahora con los recuerdos?

Lo sé

Lo supe de antemano

Y ahora que no estás

Aunque nunca me comprendas

Yo fui todo lo que quise ser

 

 

Puto Crudo se consigue en:

• Otra lluvia: Bulnes 640, Almagro. contacto@otralluvia.com.ar

Paradigma: Maure 1786; 4777-2746

• Santiago Arcos: Puán 467; 4432-3107. Frente a la Faultad de Filosofía y Letras, UBA

La Libre: Bolívar 646 San Telmo; 4343-5328

• Mendel Libros: Paraguay 5163, entre Humboldt y Fitz Roy; 2063-2944. librosmendel@gmail.com

• O por mail a martinmarcou@hotmail.com

 

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El lesbianismo como extranjería

Paula Jiménez España vuelve y, como después de cada viaje, vuelve distinta, es otra y también es su propio recuerdo. Su nuevo libro de poemas La Vuelta (Editorial Simulcoop), que presenta este jueves 9 en Pan y Arte, en el barrio de Boedo, es la historia de un viaje metafórico que también simboliza esa especie de globo que se vive durante la juventud. “Siento que pasada la juventud se retorna a cierto lugar”, dice la poeta. “A medida que te vas haciendo adulta te vas separando de la mirada social, te vas individualizando”, reflexiona en otro momento de la entrevista con Boquitas pintadas.

Poder hablar, por ejemplo, de su amor hacia otras mujeres, con todas las letras, es -cree Paula- una consecuencia de ese proceso madurativo. Por eso define sin tapujos: “Este es un libro de amor torta”.

Decía San Francisco que haber ido a la Tierra Sagrada / le enseñó que no hay tierras sagradas. Conocí una antropóloga / capaz de asegurar que todos los lugares son el mismo. / Pero cuando gente como yo/ sin esperarlo, encuentra unos ojos como aquellos / creemos haber ido de una vez a la luna / y el pastito de las veredas / o los dibujos que hacen las baldosas / nos parecen las maravillas de un museo.

Paula Jiménez España; foto: Sebastián Rodeiro, LA NACION

- ¿Cómo surge La Vuelta?

- Surge después de una reunión de amigas a las que no veía hace mucho tiempo. En verdad es como una historia de quien se reconoce de vuelta de la juventud. Es la historia de un viaje metafórico, pero es como alguien que se fue lejos y que cuando retorna se encuentra con que lo que ha pasado es tiempo. Algunas cosas siguen siendo iguales y otras han cambiado completamente. Ese sería, si hubiera en la poesía, el argumento. Lo que trato de metaforizar es esa especie de globo que se vive durante la juventud. Siento que pasada esa juventud se retorna a cierto lugar. Por eso cito a Patti Smith: “Solo la juventud puede saber lo que hay en el corazón de la juventud”. Ahora, por más de que yo intente rescatar aquello o hablar de lo vivido, eso quedó en el tiempo.

- En el primer poema decís: “Ahora pienso que el turismo miente / que alguna gente se va para buscar / lo que no tiene y otra / se va para olvidar”: ¿Qué es el viaje para vos?

- Los viajes transforman, aunque uno crea que se va en un tour a Brasil. Creo que hay algo que tiene que ver con el espíritu en el desplazamiento y el turismo quiere generar una cosa pero a la gente le pasa otra.

- Hablás de viajar para olvidar un amor, también

- Muchas veces es la intención, pero cuando retornás puede que algo permanezca igual, a eso me refiero en el poema del perro. Concretamente ahí estoy hablando de una mujer que no pudo ser del todo olvidada.

Digamos que una entiende, a su regreso, / que es igual a los perros que ha tenido / que escondió su hueso años atrás y al encontrarlo / se encandila nuevamente con la luz / de esa viejísima elegría.

La Vuelta, de Paula Jiménez España

- En uno de los poemas hablás del gusto amargo de despertar lejos de ella sobre un colchón prestado. En el viaje también se extraña: ¿ese es el centro del poema?

- En los viajes largos hay un lugar en el que se recuerda. Quizá los viajes cortos son más efusivos, más llenos de sorpresa. Pero cuando viajás lejos te empezás a estacionar en las cosas pasadas, también. Lo que intento, además, tratar en el libro es esta idea de la juventud como extranjería: salís de tu familia, de tu círculo conocido y te vas a vivir nuevas realidades donde siempre sos nueva, porque sos joven. Está siempre el tema de lo extranjero y de querer caer bien para no ser expulsada de los lugares nuevos. Ese extrañamiento está presente en los poemas.

- Este es un libro de amor, también: ¿Fue pensado así?

- Sí, es un libro de amor torta. (Se ríe)

- ¿Ser poeta, te ayudó a pensar mejor lo que te pasa en términos amorosos?

- No, te diría que al contrario. Recién ahora que tengo 43 años puedo hablar más sin prurito sobre el amor, porque hasta acá tuve mucho miedo, me refiero en los libros anteriores, de hablar del amor desde lugares comunes, o de volverme cursi. Recién ahora le perdí un poco el miedo y hablo desde un lugar austero y nada rimbombante. Viendo que puedo hablar desde ese lugar me animo a hacerlo.

- En el libro está plasmado tu amor hacia otras mujeres: ¿sentís que ahora lo podés decir así tan abiertamente en tu poesía?

- Ahora recién lo digo con todas las palabras. En Espacios Naturales (Ed. Bajo la Luna) también es un libro de duelo, del amor perdido; no fue a propósito, pero no le puse género a la persona que perdí, de la que hablo en ese libro. En este libro, en cambio, hablo de una mujer. Enamorarte por primera vez es una experiencia, pero enamorarte por primera vez de alguien del mismo sexo es un dato más de la extranjería porque te sentís una persona distinta al círculo de las personas que te rodean. Entonces, desde muchos lugares se genera el patrón de lo extraño en ese libro, cómo el sujeto se percibe como extraño. Porque está fuera de lugar, fuera de lo esperable. Trato de rescatar también esa singularidad.

- ¿Poder hablar de esto es parte del ser adulta, de esa vuelta?

- Es una consecuencia. También a medida que te vas haciendo adulta te vas separando de la mirada social, te vas individualizando. Poder hablar de esto es una consecuencia de ese proceso madurativo.

- ¿Sentís que antes le buscabas la vuelta para hablar del amor sin nombrar a la persona amada?

- No había un esfuerzo, debía ser muy grande la represión interna porque ni siquiera hacía el esfuerzo por no nombrar, simplemente no me ocurría escribiendo poesía. También quizá porque cuando se habla del amor o del dolor ni siquiera necesitás referenciar al otro, la poesía es un terreno para hablar de la experiencia subjetiva íntima, no de la persona a quien dirigimos nuestro amor. Digo, si acá lo traigo es justamente porque el hecho de que sea otra y no otro la destinataria de ese amor contribuye a la idea de la extrañeza, de la extranjería. Lo necesito como dato también.

Una vez, mientras viajaba en micro / camino a no sé dónde / oí berrear a un chico cerca de mí, en plena noche. / Te imaginé en un asiento reclinable / unas filas atrás / meciéndolo, buscando / el ritmo que logra apaciguar / su angustia entre tus brazos. / En mi imaginación eras tan joven / como la última vez / como si los hechos se hubieran sucedido / sin dejarte sus marcas./ No aparecían en tu cara las arrugas / marcadas por la pena o la alegría / de aquella que vos fuiste: una mujer / sensible y suave / a la que quise con respeto, inútilmente / como a una piedra preciosa.

 

Los poemas publicados en este post son del libro La Vuelta, que se presenta este jueves 9 a las 19 en Pan y Arte (Boedo 880), Ciudad de Buenos Aires. Acompañan en la presentación María Julia de Ruschi y Carlos Battilana; Música: Zulma Ducca y Laura Boscariol

 

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Dos poetas lesbianas y una historia de amor

Cuando se conocieron las poetas Dafne Pidemount y Leticia Hernando, hace seis años, empezaron a diseñar lo que sería una editorial independiente desde la que podrían editar a autores que consideraban talentosos pero que no tenían oportunidad de publicar sus obras. De esa idea inicial, que empezó con una inversión de setecientos pesos para comprar una impresora, nació La mariposa y la Iguana.

Las últimas dos presentaciones coincidieron con libros de poemas de Dafne y Leticia. En esta entrevista con Boquitas pintadas, las editoras y autoras hablan del proceso de creación personal, de sus primeros acercamientos a la poesía, de los temas que las inspiran y del desafío de vivir de la edición de libros.

La casa que comparten en el barrio porteño de Boedo tiene libros como paredes, libros en las bibliotecas, libros sobre mesas y escritorios, libros que están saliendo de una impresora incansable. Viven allí en ese desorden confortable que es su mundo, su hogar, su trabajo, su pasión.

Dafne es la primera en tomar la palabra. Conversa sentada sobre un almohadón en el piso. También es ella la que ceba los mates. Su libro, La avidez del silencio, se presentó hace pocos días. “Este libro es un poco el desafío de buscar una voz distinta de la que venía teniendo en mi poesía. Mi libro anterior, editado en 2003 y reeditado por nuestra editorial, es muy oscuro, muy pizarniano. Había quedado muy identificado con la locura, la angustia, el dolor y en este libro lo que intento es, con mi tono, decir algo distinto, no quedarme pegada a esa imagen de poeta reventada y sufriente”, cuenta. La avidez del silencio está dividido en distintas avideces: del silencio, de las flores, del lenguaje, del amor, de los dioses y la muerte.

Dafne y Leticia, con sus libros en mano

- ¿Es una cuestión de tonos o de temas, también?

- Las temáticas en el arte son casi siempre las mismas: nos inspira lo inconcluso, la muerte, el amor, la naturaleza, lo inaprensible, lo que nos cuesta conocer. Los temas se repiten a lo largo de la historia, pero la forma cambia.

- Leí que el poeta Felipe Oteriño decía que para él no hay temas poéticos, que se puede hablar poéticamente de lo cotidiano: ¿te ocurre esto?

- Sí, claro que se puede, pero siempre es como que uno termina cayendo, aparece lo inaprensible en lo cotidiano también. De todos modos, tengo algunos problemas con algunos poetas de los ‘90 que trabajan formas y contenidos en los que yo siento que hay un vaciamiento y vengo hablando de esto: de cómo el vaciamiento que se produjo en la Argentina durante los ‘90 llevó a un vaciamiento a nivel artístico. Tal vez, lo más cercano a mostrar esa realidad desde el arte era plasmarlo desde el vaciamiento mismo. En 2000 hubo una vuelta de tuerca. Se empezó a crear desde otro lugar. El arte está intentando mostrar lo que se vive.

-¿Tu orientación sexual fue un tema inspirador en tu escritura?

- Por suerte viví mi sexualidad de un modo muy libre. Vengo una familia muy abierta y no tuve conflicto. Es más, mi mamá me dijo antes de que yo me diera cuenta que a mí me gustaban las mujeres (risas). Me veía muy fascinada con una chica. Yo tenía catorce o quince años. Un día me dijo: ‘¿Dafne, te gusta?’. ‘Sí, mami’. ‘Entonces vivilo, me dijo’.

Obviamente tengo mucha poesía amorosa lésbica, pero no lo viví como un conflicto por suerte. Es que ellos son artistas. Será por eso que todo fue muy natural. Por ahí en mi poesía hay ironía sobre ese tema; ironizo sobre la imagen de la lesbiana que sufre, que la pasa mal.

- ¿Siempre escribiste poesía?

- Incursioné en cuentos. No me sentí cómoda. Estoy armando una novela hace un tiempo largo. Ahora lo que hice fue terminar  esto y estoy viendo de editar un diario que sigo desde hace años. Los diarios tienen bastante de poesía y también obra dramática y diálogos. Me interesa esa mezcla de géneros. Con la novela mi idea es también incluir lo epistolar, lo dramático, poesía y narrativa.

- ¿Para que escribís?

- Empecé a escribir a los cinco años: mi hermano me enseñó a leer y escribir. Mis padres eran músicos y se iban a tocar a los pubs en los 80. Yo les dejaba poemitas pegados de los picaportes para que los vieran a su regreso. Estaba aprendiendo a escribir y buscaba rimas y armaba poemas. En la adolescencia ya empecé con una necesidad imperiosa de vomitar lo que me pasaba, el enojo con el mundo. Después me lo empecé a tomar como algo más vital en mi vida y necesario para hacer algo con eso. Pasé por varias carreras de la UBA: Letras, edición, bibliotecología, trabajo social. También estudié cine. Ahora curso el profesorado de lengua y literatura en el Joaquín V. González.

- ¿Cómo ingresa el tema de la edición de libros?

- Cuando nos conocimos con Leticia Hernando cada una ya tenía libros publicados. Cansadas del mercado editorial común, de cómo trabajan cobrándole carísimo a  los escritores. Siendo las dos poetas y teniendo amigos escritores muy buenos se nos ocurrió armar una editorial independiente. Yo ya había dejado de trabajar en relación de dependencia hacía muchos años y vendía cuadernillos en los bares. Leti estaba en una empresa administrativa y trabajaba catorce horas por día, estaba quemada. Con el tiempo compramos una impresora y empezamos. Arrancamos con 700 pesos para comprar esa impresora de oficina. Empezamos a vender en los bares poemas nuestros y de otros, como Carlos Gallegos, Lilia Rocha, entre otros. Era todo blanco y negro, fresábamos con un tramontina en casa y salíamos a vender. Después pudimos comprar un par de impresoras más.

Lo que hacemos para poder ir creciendo es separar mucho más de lo que gastamos en la materia prima del libro y con eso compramos maquinarias. También nos ayudó mucho un subsidio honorífico del gobierno nacional, por intermedio de Capital semilla, de Sepyme: recibimos 30.000 pesos. Si la editorial funciona bien y podemos lo devolvemos; es sin interés.

Dafne y Leticia

Su compañera Leticia Hernando se suma a la charla. Es co-editora de La mariposa y la iguana, con Dafne. Cuenta que reparte su tiempo entre la escritura y la edición de libros. Desde hace poco tiempo incursiona en la pintura, un arte que también se expone en la tapa de su último libro, Prosas del desbarranco, que presentó hace algunas semanas.

- ¿Con qué criterios editan?

- Editamos lo que nos dé gusto leer. Poesía, narrativa, también nos interesa el mucho el cruce de géneros. Ahora estamos incursionando en temática feminista, sobre todo con ensayos.

- ¿Buscan nombres desconocidos?

- La idea es difundir nuevos escritores, pero también otros que quizá tienen un nombre pero no un espacio en el mercado. Hay muchos muy buenos pero que les cuesta conseguir dónde publicar. Estamos tratando también de editar literatura infantil, innovando en ese género porque siempre se lee lo mismo. La idea es editar una novela de una familia homoparental, donde el tema está tratado de una manera muy natural. La obra ya está terminada, sólo estamos esperando la ilustración, porque en lo infantil eso es muy importante.

- Sobre Prosas del desbarranco: ¿qué te inspiró?

- A este libro lo trabajé en muchísimos años. Es un desbarranco literal, que también funciona como metáfora de una búsqueda interna. Está acompañado de ilustraciones mías. También dibujo y pinto; eso algo nuevo en mí, que estoy descubriendo.

- ¿Cómo ingresó la poesía en tu vida?

- Desde que aprendí a leer, como Dafne empecé a escribir literatura, aunque no poemas sino historias raras, locas. Después dejé un tiempo y con la adolescencia me surgió la poesía.

- ¿Sobre qué escribías?

-El conflicto de la adolescencia, no encontrar mi lugar en el mundo.

- ¿La orientación sexual te inspiró en tu literatura?

- Cuando entré al CBC [Ciclo Básico Común, UBA] conocí a una chica y no entendí nada. Venía de tener noviecitos. Me escapé, me asusté. Me llevó un proceso aceptarme. Nunca me había dado cuenta de nada. Fue un proceso aceptarme, pero aquí estoy. La verdad es que no está ese tema mucho en mi poesía, no lo reflejo como conflicto, al menos todavía no lo viví así.

 

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“Vine a darme una oportunidad en lo laboral y en lo sexual”

Vanesa Marquez nació en San Rafael, Mendoza, y se vino a Buenos Aires a los 18. Ahora tiene 37. Forma parte de “La tertulia”, un grupo que  dicta cursos y talleres de mosaico veneciano, trencadis y arte en general. Ella es artista y es lesbiana. “Está claro que para la sexualidad como para el arte Dios atiende preferentemente en Capital”, dice en este texto que escribió para Boquitas Pintadas.

Además de compartir parte de su experiencia de vida en este relato, nos acercó un par de textos suyos como adelanto de lo que se plasmará en su primer libro: Escritos sacados del placard.

Vanesa Marquez posa junto a su obra de arte; foto: gentileza de Vanesa Marquez

 “Vine a darme oportunidad en lo laboral y en lo sexual”,

Por Vanesa Marquez

Mi característica de ser multifacética me ayuda a seguir siéndolo y me desorganiza en cuanto al avance en general.

Me vine de Mendoza a los 18 años con ganas de descubrir mundos y de darme oportunidades, tanto en lo laboral como en lo sexual; está claro que para la sexualidad como para el arte Dios atiende preferentemente en Capital, aunque por suerte ya estamos erradicando el monopolio de la ciudad gris, ciudad viva las 24 horas, ciudad de cafetines, ciudad de pobres corazones, ciudad que me enloquece y no tanto, ciudad que me pregunta día tras día si quiero seguir en esta ciudad…

El hecho es que llegué con sueños hace exactamente la mitad de mi vida.

Siempre amé las letras, las imágenes y siempre me dieron alergia los números y las cuentas, entonces en vano intenté estudiar alguna carrera que contenga números (casi todas están pobladas de ellos).

Me recibí de Instrumentadora Quirúrgica pero no ejercí jamás.

De ahí al arte… Al arte autodidacta, al arte encubierto, al arte mundano, al diario, al colectivo.

Sin querer empecé a jugar con fotos, voces, sonidos, ediciones, palabras, arte en fin, y formarme con gente brillante fue el empujón para esta carrera, el inicio.

Vanesa Marquez, en su taller, rodeada de venecitas; foto: gentileza Vanesa Marquez

Así me choqué con Nushi Muntaabski, una maestra, con quien me formé y ahí se me dio vuelta la vida, por lo que seguí plasmando en cantidad y variedad…

Armé y concreté mi programa en Radiozónica, “Mentira”, con excelentes compañeras al lado.

Y seguí trabajando desde lo lúdico: pasé de no dibujar una casita a poder realizar murales de mosaico veneciano, a ser asistente de quien sabe y entonces pude animarme a continuar jugando y trabajando polifacéticamente, distribuida siempre en tantos lados y en ninguno, siempre tan contrariada y tan conforme, siempre escribiendo algo y mucho: palabras, infinitas palabras, como infinitas musas, “ellas saben quiénes son”, que inspiraron cada uno de mis escritos.

 

Deseo 

Por Vanesa Marquez

 

Deseo un ovillo

una lata oxidada

en la que no se distingan las letras,

un barco velero

un tiro al blanco errado.

 

Deseo un París mediocre,

bello… insulso… un París deseado.

Deseo una vuelta al mundo en 1000 días

un reloj que no sea reloj,

un tiempo que no se empeñe en marcar estados…vivencias.

 

Deseo volver al agua,

perderme en tus ojos,

volver a ser nada…

 

Deseo una bebida que recorra mi garganta

con dagas sin filo,

un amanecer sin preguntas ni respuestas,

el sol… cuatro olas…y  tu semi-risa.

 

Deseo no crecer más de lo no crecido,

deseo alargar años…para mi abuela.

Deseo no pensar en cosas tristes

pero las pienso.

 

Deseo una alcancía que me colme

las esperanzas desaparecidas y

me vuelvan a poner los aderezos

devolviéndole sabor a la comida.

 

Deseo dos cubos de hielo,

tu espalda tatuada de viejos olvidos,

un chino…dos copas

un tinto de fondo, un vinilo constante

todas esas cosas tan maravillosas, que fugaces pasan.

 

Deseo un mono en mi hombro

un rayo y un trueno

con un par de piernas de mujer

que aniden el miedo a la calma.

 

Deseo mil veces

desear tantas cosas,

deseo desear el deseo…como deseo mismo,

como deseo pronto

 

Como si en el deseo se pudiera elegir

como si no fuese una gran boca

que no se deja desear mientras se pierde en su deseo

deseo consumado.

 

Cuidado con lo que deseas.

 

Vanesa Marquez

 

Pequeña, hasta entonces

Por Vanesa Marquez

 

Las musas quietas

adormecen los crepúsculos

…los silencios suman restas

y la pared simétrica

no tiene simetría

de tanto olvido…

Los huracanes aquietados

ya no disparan

vientos dispares…

El curar parece

un círculo vicioso

pero efectivo

con distancias necesarias

para poder remediar

el daño!!!

Un daño no buscado

pero encontrado,

una manera de amar

teñida de rojo pasión,

un electrocardiograma

de luces infinitas

y lágrimas vivas,

un no poder decirte

lo que te amé

por miedo

a que lo confundas

con más mentiras

Una melancolía eterna

de saber que eras vos

y era yo

y quedamos convertidas en despojos

que aniquilaron la fe…

Un futuro incierto

individual… equívoco

ferozmente cruel

y es cuando cierro los ojos

que te vuelvo a encontrar

… entera

y te admiro

y te extraño

y no puedo

más que desearte sensaciones

parecidas a las lunas

que adornaron nuestras noches

…es saber

que serás eterna

y que en algún lugar

voy a encontrarte…

para poder mirarme en tus ojos

y así al verme en los tuyos

encontrar la paz,

la alegría

y la realidad

de habernos conocido.

Hasta entonces, pequeña…

 

Invitación. Vanesa Marquez presentará junto a Alejandro Viedma y Martín Dutelli los textos que integrarán este nuevo libro en el que los tres serán autores. Será el próximo sábado 3 de noviembre a partir de las 21.30 en el multiespacio La Tertulia, Altolaguirre 3285, Villa Urquiza, Ciudad de Buenos Aires (confirmar asistencia al 15-6165-4485)

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“Las personas estamos cansadas de las mismas opresiones”

Estos cuentos que Paula Jiménez España presenta en el libro Pollera Pantalón (ediciones la mariposa y la iguana) ya tienen su historia. Serena, una amiga suya, armó unos cuadernillos con fotocopias de estos cuentos y vivió años vendiéndolos en el subte en Barcelona. Como en esas impresiones caseras figuraba el mail de la autora, ella recibió devoluciones de lectores de la otra parte del mundo antes de publicar aquí en la Argentina.

“Fue una buena prueba de que cuentos que yo consideraba muy disruptivos quizás no lo eran tanto, porque el común de la gente los recibió muy bien. Quizás todas las personas estamos cansadas de las mismas cosas, de las mismas opresiones, más allá de las que podamos sufrir particularmente por nuestra orientación sexual”, le cuenta a Boquitas pintadas en las vísperas de presentación de su primer libro de cuentos de género.

Paula Jiménez España, escritora; Foto: Sebastián Rodeiro

Para ella es importante señalar también que su obra se publicó en la Argentina gracias a la confianza de la editorial independiente ‘la mariposa y la iguana’, cuyas editoras, Leticia Hernando y Dafne Pidemount, dos poetas lesbianas que acaban de sacar sus libros de poemas, le brindaron todo el apoyo.

Portada del libro Pollera Pantalón, cuentos de género

Estos cuentos, en todos los casos, tienen personajes desobedientes como protagonistas. Está la virgen María, que no es virgen y que sí es lesbiana; aparecen Adán y Eva en una especie de triángulo amoroso del que también participa Lilith; Mariquita Sánchez no llega a ser de Thompson y se retira de la causa patriótica de la Revolución de Mayo para emprender una revolución mucho más doméstica: enamorarse de otra mujer. Estos son sólo algunos de los personajes que Paula Jiménez España incluye en sus ficciones, ese espacio en el que la autora logra hablar de sí, de sus sufrimientos, de sus pasiones.

-¿Cómo surge Pollera Pantalón?

-Al primer cuento, ‘Aventuras de Eva en el planeta’, lo escribí en el año ‘99. En ese momento me pareció que era un cuento aislado. Ya había empezado a incursionar en el humor pero este era el primero que conjugaba humor y género. Unos tres años después surgió ‘Mariquita Sánchez’, luego ‘El ángelus’. Y vinieron todos los cuentos en dos años, entre 2002 y 2003. El último, ‘Problemas de presión’, el año pasado.

-¿A qué llamás cuentos de género?

-Es un chiste, por lo de pollera pantalón. Busqué jugar con el género como textura. En un momento pensé que me hubiera gustado hacer libros manuales con las tapas forradas en tela para jugar un poco más con el tema del género: entonces está lo de la tela, también está el género como masculino/femenino y trans y el género cuento.

-¿Creés que está claro qué se entiende por ‘literatura de género’?

-No creo que sea tan sencilla ni unívoca de definir la literatura de género. Pero en mi libro el chiste funciona con ‘Pollera Pantalón, cuentos de género’  haciendo coincidir el nombre de una prenda de vestir – que fue en verdad una concesión del patriarcado a las mujeres que querían correrse de los límites de la pollera – con una serie cuentos de temática lésbica y trans. Lo que me movilizó para la escritura de estas historias fue siempre la injusticia. Encontré en el humor una buena manera de denunciar, de aclarar algunos malos entendidos sobre nuestra vida como seres desobedientes.

-¿En que injusticias estás pensando?

-Injusticias por mala comprensión; pensar, por ejemplo, como planteo en un cuento, que una mujer si no se acuesta con un hombre sigue siendo virgen. La injusticia sería, no que se piense eso, sino no considerar la relación entre dos mujeres como una relación que también inicia en la sexualidad. En ese sentido: aclarar malos entendidos que producen injusticias.

-En ese cuento, que habla de la virgen, también hay desobediencia con la religión: ¿me contás qué te inspiró?

-El cuento se trata sobre María que es visitada por el arcángel Gabriel. Ella no es virgen. El arcángel le viene a decir que va a tener un hijo y ella se espanta porque no quiere tenerlo y, además, es lesbiana. María tiene que lidiar con un par de malos entendidos: el primero es que se supone que es virgen aunque se la pase revolcándose con sus amantes mujeres, el segundo es que Dios está seguro de que ella quiere tener hijos (ese es un enorme malentendido: que el deseo de la mujer tiene que pasar necesariamente por la maternidad) y que además se sentiría privilegiad de tener un hijo de Dios. Nada de esto es verdad. María se siente muy cómoda en la vida mundana, donde hay sexualidad, goce, experiencia placentera de un cuerpo que no nació para ser ofrecido a nadie, ni siquiera a quien se supone que fue su creador. Lo que busqué, quizás incluso inconcientemente, fue tratar de desentrañar esta trama donde queda atrapada la femineidad. Y digo femineidad en singular porque desde la primera mujer bíblica hasta el psicoanálisis, la femineidad es pensada como una sola posible, maternal, heterosexual y punto. El lesbianismo, según ese encuadre, queda afuera del arquetipo femenino. Es el arquetipo mismo de la desviación, no tiene que ver con la femineidad.

Paula Jiménez España; Foto: Sebastián Rodeiro

-¿Qué encontrás en la escritura?

-Hay algo de liberación. En este caso, puntualmente, la liberación pasa por poder denunciar y desentrañar ciertas cuestiones que me han producido sufrimiento en la vida y que, a través del humor, he podido sacarlas y corregirlas de algún modo.

-¿Creés que la sociedad está más dispuesta a leer cuentos de género?

-Creo que está más abierta, pero en principio apunto que mi libro llegue a la comunidad. De todas maneras, lo ha leído mucha gente que no es gay y se engancha y se ríe. Pero me parece que es gente progre, sí, desobediente.

-¿Cómo aparece la figura del hombre en tus cuentos?

-En el caso, por ejemplo, del cuento ‘Mariquita Sánchez’, no son hombres cualquieras. Son hombres patriotas. No eran negros esclavos sufriendo la opresión, eran opresores, digamos, con todo el respeto que me pueda merecer que un opresor haya ayudado a liberar América. Critico ahí el lugar de lo masculino y femenino histórico, no es puntualmente contra Vicente López y Planes ni Blas Parera. No sé cómo eran ellos. Tomé los arquetipos y traté de reorganizar esa historia, contarla de otro modo.

Encontré, después, un buen epígrafe de El gigante Amapolas, de Alberdi que dice: ‘Saludad a las revoluciones anónimas, ellos son los verdaderos triunfos de la libertad’. Me parece que es eso, lo que nos ha quedado de la historia son los grandes momentos, no las revoluciones que se hicieron en el seno doméstico y que ayudaron a cambiar la historia en el anonimato absoluto. Y mirá qué consecuencias enormes puede tener un cambio en la vida doméstica hacia el afuera: en este caso, que Mariquita se negara a cantar el himno en la tertulia de su casa hubiera cambiado la narración histórica: ella no habría formado parte de los manuales de escuela, sino que habría pasado a integrar el vasto universo del anonimato, pero quedando ligada a algo que le era más propio que una revolución social.

-¿Cómo es la historia de Eva lesbiana?

-La tomé porque fue la primera mujer bíblica. Si en ella está presente la bisexualidad constitutiva, entonces también está en toda la humanidad que vino después. Pero la biblia (o su traducción) nos da un Adán y una Eva. ¿Qué se yo qué sexualidad tenía Eva si existió? Al cuento ya te lo arman de entrada: la heterosexualidad vino con el séptimo día, después apareció la víbora (esa debe haber traído la manzana y la homosexualidad). Pero el plan era perfecto: no incluía la homosexualidad.

-Además de escribir cuentos, sos poeta y periodista: ¿en qué lugar te sentís más cómoda?

-Depende el momento. Ahora quizá esté más involucrada con el periodismo, pero yo me considero básicamente poeta, de ahí surgió todo lo demás. Primero vino la poesía. Lo que encuentro en la poesía es, ahí sí, una posibilidad de liberación muy grande y más inconsciente.

 

El libro Pollera Pantalón, se presenta el próximo viernes 26 a las 20 en Casa Brandon, Luis María Drago 236, Ciudad de Buenos Aires

 

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