Claudia Pía Baudracco: se presentó un documental sobre la activista trans

El 27 de marzo, en el Salón Raúl Alfonsín de la Legislatura porteña, se presentó Si te viera tu madre… Huellas de una leona, el documental de Andrés Rubiño sobre la activista por la igualdad y el acceso a todos los derechos para las persona trans (travestis, transexuales, transgéneros) Claudia Pía Braudacco (La Carlota, 1970 – Buenos Aires, 2012).
El periodista Daniel Gigena estuvo allí y lo cuenta para Boquitas pintadas.
“Victimizadas de modo gravísimo”, según sentenció la Corte Suprema de Justicia de la Nación, la población de personas trans en la Argentina es una de las más desfavorecidas: registra una alta tasa de mortalidad, se halla marginada del mercado laboral y padece condiciones de vida y de salud nefastas. 
En junio de 1993, junto con María Belén Correa, Claudia Pía fundó la Asociación de Travestis de Argentina que, años después, en 2001, cambió su nombre a ATTA (Asociación Travestis, Transexuales de Argentina) y luego, con el agregado en la sigla de las personas transgéneros, se denominó ATTTA. Desde esa agrupación, Claudia luchó por la derogación de los Códigos de Faltas y Contravencionales, que criminalizaban la homosexualidad y el travestismo en varias provincias argentinas; hoy, esos artículos han sido eliminados por completo gracias a una lucha colectiva de la que ella constituye un emblema. 
Víctima de la represión y el hostigamiento policial, encarcelada por una causa por drogas orquestada por Gendarmería Nacional (de la que fue absuelta luego de cuatro años), pionera del activismo trans, Claudia contribuyó a fortalecer la demanda por la ley de identidad de género cuando, en 2010, exigió un DNI acorde con su nombre y sin que ello implicara el sometimiento a pericias físicas y psiquiátricas consideradas denigrantes.
Todos recuerdan, y en el documental de Rubiño ése es uno de los momentos más emotivos, su intervención en el debate en Comisiones en la Cámara de Diputados del Congreso Nacional. Su causa personal, sin embargo, quedó pendiente de resolución en un juzgado federal y Claudia murió, el 18 de marzo de 2012, a los cuarenta y dos años, sin obtener el DNI con su propio nombre. Por ese motivo, la Comisión de Derechos Humanos de la Legislatura porteña, presidida por la diputada María Rachid, la Mesa Nacional por la Igualdad, ATTTA y la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT) lograron que en 2012 la fecha de la muerte de Claudia se instituyera como “Día de la Promoción de los Derechos de las Personas Trans”.

Documentar y homenajear una lucha
El documental de Rubiño, que contó con el apoyo de la historiadora María Marta Aversa, quien actualmente trabaja en una biografía de Claudia Pía Baudracco, y la colaboración de la amiga y militante trans Patricia Rasmussen, reconstruye la vida de la reconocida activista. En Si te viera tu madre… Huellas de una leona, ambas siguen los rastros de Claudia por el interior del país (de San Juan a Córdoba, de Chubut a Jujuy, de Santiago del Estero a Salta), adonde Claudia viajaba para organizar a las comunidades trans en temas de identidad de género, salud, compromiso social y protección ante los abusos de poder por parte de la policía y de las agencias judiciales.
La figura de esa “leona” que fue Claudia es abordada mediante testimonios directos de sus familiares, de sus amigas, de sus compañeras y compañeros de militancia como Patricia, Claudia Castro o María Belén Correa. “Era una militante que te estimulaba”, comenta entre lágrimas Claudia Castro, vicepresidenta de la FALGBT, y recuerda el efecto persuasivo de la intervención de Claudia cuando se discutía la ley de identidad de género en el Congreso Nacional o cuando se discutían consignas para las marchas del orgullo porteñas.
“Compañera en la calle, en el calabozo, en su casa”, la define Aversa. Claudia Pía terminó el secundario en la cárcel e incluso allí organizó a sus compañeras detenidas para exigir mejores condiciones de vida. Representante de una generación de travestis perseguidas por la policía y discriminadas por el Estado argentino, Claudia Pía declaró: “Hoy digo que con tanta represión, con tanta tortura, igualmente volvería a nacer trans porque así soy feliz”. Si te viera tu madre… Huellas de una leona registra, a partir de la figura irremplazable de Claudia Pía Baudracco, el nacimiento de una época de igualdad jurídica impensable pocos años atrás en la Argentina. Hoy, cuando diversas asociaciones luchan para que esa igualdad jurídica se transforme en una igualdad real, su gesta de militante debe ser recordada con respeto, gratitud y reconocimiento.

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“Se acercan cada vez más padres de chicos trans”

Es esperanzador. Se ahorrarán años de sufrimiento en las familias. Los creadores del área de varones trans de la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgénero de Argentina (Attta), informan que la institución recibe cada vez más consultas de padres de chicos trans. El debate que se generó antes de la aprobación de la ley de identidad de género que hoy rige colaboró en la toma de conciencia de quienes conviven con chicxs cuya identidad de género no coincide con la genitalidad con que nacieron.

Attta es una asociación creada en 1993; desde noviembre del año pasado Gian Rosales y Alejandro Iglesias, Diego Watkins y Tomas Schupak abrieron el espacio específico para visibilizar a los varones trans. “Existimos. La forma de cambiar las cosas no es esconderse sino hablar de lo que nos pasa. Decidimos formar parte de Attta, que estaba más focalizado en las chicas trans”, cuenta Gian en un café que comparte con Alejandro, el ex Gran hermano que expuso su vida en ese reallity.

Un grupo de chicos trans, entre los que se encuentran Gian y Alejandro

Un grupo de chicos trans, entre los que se encuentran Gian y Alejandro

Gian, un varón trans que nació en un cuerpo de mujer hace 25 años en Avellaneda, es un activista central de esta causa. “Este espacio es importante porque hasta ahora Attta era sólo un sitio para mujeres y los chicos no tenían dónde acercarse por información de las operaciones, para conocer sobre tratamientos con hormonas, para averiguar por trabajos, entre un montón de otras cosas”, comenta. “Porque lo nuestro es algo absolutamente diferente a las mujeres trans y necesitábamos asesoramiento”.

En menos de un año, el área que crearon ya cuenta con 35 miembros de distintos puntos del país. Sólo en la Capital y el Gran Buenos Aires hay 16 chicos. Comparado con la población trans total (se desconoce aún cuánta es en el país), la cifra de adhesión es baja, pero crece mes a mes.

Chicxs sin hogar

Uno de los principales problemas de las personas trans es que históricamente fueron expulsadas de sus familias. La realidad no cambió mucho en el último tiempo, pero al menos hay signos que permiten proyectar un escenario menos cruel en el mediano plazo. “Lamentablemente las familias echan a sus chicos o los hacen sentir tan mal que ellos quieren irse de la casa. Hay mucho déficit habitacional por este motivo, además de la falta de contención emocional. Nosotros nos hacemos el apoyo entre todos”, dice Gian, que vivió esta situación en su casa. A los 18 se quedó sin hogar ni trabajo ni familia. Sus padres aún hoy, siete años después, se niegan a llamarlo con su nombre de varón.

Por este motivo celebra tanto cada vez que algún padre se acerca a la oficina de Attta buscando asesoramiento para saber cómo acompañar a su hijo trans en el difícil tránsito de asumir su identidad de género. “Nos damos cuenta que éste es el inicio de una nueva época y los padres vienen con otra cabeza, una mirada más abierta. Se está visibilizando más el tema y eso ayuda a despatologizar y a asumirlo como una realidad más”, explica Alejandro Iglesias. “Falta mucho pero se nota un cambio”. El aclara que siempre contó con la comprensión de su familia, pero reconoce que es una excepción entre sus compañeros.

Una reunión de chicos trans

Una reunión de chicos trans; foto: Facebook Attta varones

Gian asiente y agrega: “En nuestra adolescencia no podíamos mostrar nuestro género no porque no tuviéramos claro lo que sentíamos sino porque nuestras familias no lo permitían. Ahora se está modificando eso. Ya no tenemos que escondernos más”. Recuerda los tremendos casos de chicos que intentan suicidarse por no tener el apoyo de sus padres. Evitar esa situación es un avance fundamental como sociedad, cree.

Alejandro señala que en un comienzo se acercaban, principalmente, jóvenes de 18 años y más. La intención es tratar de que se acerquen antes y si es acompañado por sus padres, mucho mejor. “Ahora recibimos algunos padres de chicos de 13 años. Eso es muy alentador”, dice.

Ellos explican que la asociación trabaja de dos maneras. Por un lado, con los padres de chicos menores, para contenerlos y asesorarlos sobre los procesos que viven sus hijos; por otro, con los varones trans mayores de 18 que, en general, carecen del apoyo de los padres porque forman parte de una generación bastante más cerrada a este tema.

Una reunión de chicos trans; Foto: Facebook Attta varones

Una reunión de chicos trans; Foto: Facebook Attta varones

Otra de las gestiones que los llenan de esperanza es el trabajo de Attta en los colegios secundarios. Allí dan charlas no sólo del tema de identidad de género sino que hablan también de acoso escolar y de discriminación en cualquiera de sus formas. “La respuesta que tenemos de los chicos es increíble. No sólo no nos discriminan por nuestra condición sino que nos escuchan, nos hacen preguntas y se asombran cuando les contamos que nuestros padres no nos aceptan o que no podemos conseguir trabajo”, cuanta Gian. “Tratamos de inculcar que todos somos diferentes en todo sentido y que las diferencias no tienen que ser motivo de discriminación”.

En estos días se definió que la próxima marcha de Orgullo LGBT será bajo la consigna “Educación en la Diversidad para crecer en Igualdad”. En esa sintonía trabajan los chicos de Attta. “La educación como práctica de la libertad”, decía Paulo Freire, uno de los más grandes pedagogos del siglo XX.

 

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Una chica trans creó su empresa y ya provee a grandes cadenas

Foto: Gentileza Gabriela Binder

Gabriela Binder es una persona trans de 40 años que define su historia como una especie de “cuento urbano”. En un mail que envía al Facebook de Boquitas pintadas cuenta que empezó siendo una “chica cross dresser” que, en sus comienzos, usaba ropa de su madre para vestir su cuerpo de varón. Así se sentía a gusto.

Ella, que nació en la pequeña localidad bonaerense de Remedios de Escalada, relata que, con el paso de los años, disfrutaba cada vez más de esos momentos que empezaron como un juego. “Con el correr de los años tuve que empezar a atemperar a la niña que había en mi y que tan bien me hacía sentir”, dice. Y habla de lo que considera un momento extremo: “Tuve que empezar a ‘disfrazarme’ de chico, tapar mis cejas depiladas con una gorra con buena visera”. Ya había dejado de parecer aquel varón de nacimiento.

“Siempre he sido una soñadora, desde chica soñaba que podría tener un cuerpo femenino, que podría conocer a un hombre que me amara y me enseñara a vivir, que me diera amor y me quisiera como era. Soñaba que no tendría que irme a vivir lejos para poder vivir una vida así”. Todo eso soñaba Gaby, como la llaman todos.

Foto: Gentileza Gabriela Binder

Aún se pregunta si quiso el Dios al que le reza o el destino, pero hace cuatro años y medio apareció Néstor, el hombre que le cambiaría su vida. “Fue el hombre soñado. Con su amor me enseñó, en esta vida, los valores más hermosos que pueda darte una persona: el amor, la confianza, la ternura, su eterna paciencia”, cuenta ella.

Gaby, pese a ser de Remedios de Escalada, había trabajado durante diez años en una librería de Lomas de Zamora. “Entré como ‘chico’ allí, pasé la etapa de ‘disfrazarme’ acomodándome a lo que necesitaban para atender al público, pero sabía que eso se iba a terminar en algún momento”, relata. La farsa de vestirse como el varón que no era, se volvía cada vez más insoportable.

Néstor la ayudó a decidirse a cambiar de trabajo, de vida. “Encontré, casi por casualidad, un curso de marroquinería, se lo comenté a Nes y él fue quien me lo pagó. En menos de un año ya estaba armando cartucheras escolares que vendía en unas pocas librerías de Lomas”. Así nació GEENE, una combinación de las iniciales de Gaby y Néstor. Nació, según ellos mismo lo expresan, la historia de amor de sus vidas.

Foto: Gentileza Gabriela

De esto hace más de 2 años y medio. A las cartucheras escolares se sumaron portacosméticos, fundas para computadoras y hasta carteras. Entusiasmada, habla de la lista de productos en stock y de la red de negocios que abastecen. “Hay cadenas de perfumerías como Las Margaritas, Crayón, Vía Profumi que compran los productos GEENE. Abarcamos casi 350 locales de Gran Buenos Aires y Capital”, informa la exitosa emprendedora.

En todos los casos, fue un trabajo de caminar, bolso al hombro, con muestras de lo que ella sabía hacer. Este trabajo, además de permitirle presentarse vestida acorde a su identidad de género, le generó muchas otras satisfacciones: sentir que podía trabajar de lo que ella misma produjera y que era una apasionada por vender. “Amo diseñar, cortar, fabricar, pero también amo vender y, cuanto más difícil se vuelve la venta, más me llama la atención”. Desafiarse cada vez. Esa es su filosofía de vida. No dejarse vencer.

“A veces siento que soy alguien un tanto singular, lo cual hace que yo llame la atención. A eso lo uso a mi favor, a veces me beneficia; otras veces, no”, reconoce, pero no se entristece. Sigue y va por el nuevo cliente.

Foto: Gentileza Gabriela

En su relato Gaby se va y viene en el tiempo, como si dejara escapar fragmentos de su vida como los siente, sin buscarle tanta vuelta. Se va a la infancia. “Mis padres han llorado cuando se fueron dando cuenta de mi condición. Ahora el trato con ellos es hermoso porque fue un paso difícil pero primó el amor. Hoy puedo decir que no necesité irme de casa a rehacer una vida en un lugar lejano. Eso no hubiera sido fácil y hubiera sido tonto. ¿Para qué vivir una vida lejos de los que amo? Eso no sería vida”, cree.

Cierra su relato con un apunte acerca de su lucha por la inclusión de otras compañeras trans. “No soy militante activa, pero una vez junto a otras amigas armamos un grupo en yahoo que se llama Translaburo: bolsa de trabajo para chic@s trans”. Está pensado para chicas cross (que deseen trabajar vestidas de mujer), gays, lesbianas y chicas trans que recién estén en el comienzo de su transición o ya afianzadas en este camino y también para todo tipo de personas que, por su condición, les resulte difícil conseguir un trabajo valorado y bien pago.

“La idea es mostrar que hay otras chicas que quizá no vamos a la Marcha del Orgullo, que no militamos de modo tradicional, que incluso no coincidimos políticamente con el peronismo pero que existimos, tenemos trabajos que no son notorios pero logramos una vida tranquila”. Ni más ni menos. Como lo expresa Gaby: ella cumplió su sueño, pudo ser “un árbol más en el bosque”.

 

¿Tenés alguna experiencia para compartir?

 

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“A cada rato morían amigos por el Sida”

 

Hace 15 años moría de Sida el histórico militante de la comunidad LGBT Carlos Jáuregui. Uno de sus grandes amigos, Gustavo Pecoraro, recuerda aquellos años “agitados”, de militancia a pleno. También rememora la triste despedida de quien define como el primer dirigente que se ocupó en visibilizar el reclamo por los derechos de la comunidad homosexual en los inicios de los ’80, cuando muy pocos apoyaban estos reclamos de igualdad.

“Su enfermedad era un silencio a gritos y lo cuidamos hasta que pudimos”, recuerda Gustavo. Lo narra con una serena tristeza. “Todos sabíamos que tenía VIH, eran las primeras muertes. Un poco estábamos aprendiendo a asimilar este tema del SIDA con la experiencia: se nos morían todos los amigos, uno detrás de otro. Y esto no es una imagen, es real: todos los meses se nos moría uno”.

Para recordar este aniversario, el locutor de El Vahído organizó unas jornadas homenaje a Carlos Jáuregui. Fueron un éxito en convocatoria de público y en la calidad de los expositores: se pudo ver la muestra fotográfica “Huellas LGBT”, a cargo de Alejandro Correa, Javier Fuentes y Nocolás Fernández; hubo una radio abierta; se pintó un mural alusivo; se plantaron árboles por la memoria de los ausentes, entre otras actividades.

Les dejo un video que es un tramo de la charla con Gustavo Pecoraro (como siempre, debajo están las principales preguntas transcriptas para el que quiera acceder a la entrevista completa).

 

 

-¿Quién es Carlos Jáuregui?

-Fue un profesor de historia que en 1981 viaja a París a hacer su posgrado y entra en contacto con la comunidad LGBT europea y queda impactado. Nosotros estábamos en la dictadura. Cuando vuelve en el ‘82 decide tomar esas ilusiones de lucha de allá y tratar de armar algo acá. En el ‘84 forma la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) y es elegido primer presidente de esa comunidad. Fue, en definitiva, el primer dirigente de la comunidad con una presencia visible en los medios en una época en que el apoyo era muy menor.

-¿Cómo fue tu acercamiento a él?

-Yo militaba en la izquierda. Tenía 18 y como gay me llamó la atención, me impactó políticamente. Era un dirigente con todas las letras y también me impactó mucho personalmente. Resumía lo que era un dirigente: no tenía miedo a luchar por sus derechos. Iba conquistando con su simpatía y su buen hacer espacios para la comunidad LGBT y para él como persona.

-¿Cómo fue ser amigo de él?

-Carlos era una persona agitada. Ser amigo de él era estar todo el tiempo agitado. Estaba pensando en crear uniones, hacer proyectos políticos, y también en lo personal era muy libre, muy divertido, muy de risotadas.

-Contame de su enfermedad y de su muerte: ¿cómo lo viviste?

-Había un grupo de amigos, su corte por llamarlo de alguna manera, que lo acompañábamos, lo cuidábamos y militábamos con él. Su enfermedad siempre fue un silencio a gritos, todos sabíamos que estaba enfermo de VIH, eran las primeras muertes. Un poco estábamos aprendiendo a asimilar el tema del SIDA con la experiencia de que se nos morían los amigos, uno detrás de otro. Y esto no es una imagen, es real: todos los meses se nos moría un amigo. Entonces nosotros tratábamos de llevar el VIH, las muertes de la mejor manera posible. Cuando él empezó a desmejorar estuvimos todos ahí y cuando Carlos se murió fue porque había decidido que ya no podía seguir soportando el peso de la enfermedad. Lo que se veía era horrible: visitar amigos en hospitales inmundos era una experiencia muy difícil. El deterioro físico, como persona era muy difícil de llevar.

A Carlos le pesó mucho eso. Su muerte fue muy triste. Nos veníamos preparando para su despedida, de alguna forma cuando lo cuidábamos sobre el final velábamos su agonía. El 20 de septiembre 1996, cuando se murió, éramos un grupo reducido de amigos y amigas que hicimos una especie de ceremonia: nos tomamos de las manos, hicimos un círculo y acompañamos su dejar de respirar. Fue muy triste pero gratificante acompañar en sus últimos momentos de vida a un grande como Carlos Jáuregui.

-Creés que ahora hay más conciencia por el tema del VIH?

-Lo que hay ahora son tratamientos efectivos, medicación que permite a los seropositivos la indetectabilidad de la carga viral, el estado clínico es muy bueno y es muy menor la muerte por SIDA en la Argentina. En la población homosexual hay un proceso ya saldado que tiene que ver con esto de haber sido la vanguardia en la lucha, también en las víctimas. Fuimos los primeros en morir e hicimos en todo sentido un proceso mucho más acelerado que otros sectores.

-¿Qué lucha estaría dando Carlos hoy?

-Indudablemente, la lucha por la ley de identidad de género. El estaría en primera fila con estas compañeras.

Mirá más fotos de la jornada: Fuente2Fernandez Fotografías

 

Las jornadas homenaje


Se cumplieron 15 años de la muerte del militante Carlos Jáuregui y, desde el programa de radio El Vahído, se organizaron jornadas conmemorativas. “Más que un acto político fue un acto emotivo sentimental y con una idea clara de reencuentro de la comunidad LGBT”, comenta Gustavo Pecoraro, uno de los organizadores. “Estas ausencias que provocó el HIV, la lesbofobia, el asesinato de travestis, la homofobia son muertes, son ausentes, pero acá en estas jornadas se hicieron presencia”.

 

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Una redacción color de rosa

Ser periodista es estar informado, nos repetía hasta el cansancio uno de los profesores de la maestría de La Nacion/Universidad Di Tella. Cuando empecé con Boquitas pintadas, uno de los portales de noticias que tomé como referencia fue SentidoG. Con el paso de los meses empecé a conocer a los colegas que integran la redacción de este sitio periodístico, uno de los pioneros en focalizarse en la temática homosexual en la Argentina.

Hace unos días me entrevisté formalmente con el director de este canal de noticias de la comunidad LGBT, Gabriel Oviedo, con quien pudimos conversar sobre el surgimiento de SentidoG, las dificultades de empezar en 2001 en plena crisis y cuando las noticias gays aun eran una rareza en la agenda periodística. “Era un momento oportuno para empezar porque cerraban muchas revistas impresas importantes. Había mucho por decir, no podíamos permitir que se callaran nuestras voces”, señala en el inicio de la charla.

Recuerda que iniciaron con muy poco, apenas una plataforma para poder publicar noticias de agencias. El origen del sitio fue, en realidad, una radio on line que fue transformándose. Entonces, fueron ganando en producción propia, en notas de investigación. “Por entonces, estábamos contentos con las 100 visitas por día que recibíamos; hoy ya son más de 3500 personas las que entran diariamente y seguimos creciendo”, contrasta Oviedo. Es una señal de que se están haciendo las cosas bien, sostiene.

Por entonces, la gran lucha era por las uniones civiles en la Ciudad de Buenos Aires. “En el interior del país estábamos muy atrás con todo”, recuerda el periodista, militante de la comunidad LGBT. Y cuando repasa los 9 años y medio al frente de esta propuesta que se consolida no desconoce que fue una tarea muy ardua. “Parece mentira que se haya conseguido el matrimonio igualitario: ese segundo en que pasábamos a la legalidad fue como salir del clóset por completo, fue lo más lindo que nos tocó cubrir”.

Los invito a ver el video con parte de la conversación con Gabriel Oviedo, de la redacción de SentidoG

¿Cómo creés que se aborda el tema de la homosexualidad en los medios?

“Estamos enamorados del kirchnerismo”

El matrimonio de Alex Freyre y José María Di Bello, conocidos en el mundo por ser los primeros en casarse en América latina, se tomaron en serio la militancia…la kirchnerista. Una muestra de ello es que el último miércoles, estuvieron en la presentación de la convocatoria al documental de Néstor Kirchner luego de haber participado de un acto en el microestadio de Argentinos Juniors junto al senador Daniel Filmus, y los ministros de Economía, Amado Boudou, y de Trabajo, Carlos Tomada, los tres candidatos a jefes de Gobierno de la Ciudad por el Frente para la Victoria.

“Nosotros somos el kirchnerismo, somos producto de Néstor”, dijo a Boquitas pintadas, eufórico, Alex; a su lado, José María, asintió y apuntó lo suyo respecto de las razones de su militancia incondicional. Ambos se reconocieron “enamorados del kirchnerismo”, un movimiento que a su vez consideran comprometido de la cuestión gay.

Comparto con ustedes algunos minutos de la charla con Alex y José María