Los desafíos de gays que deciden ser padres

Javier, con su hijo Facundo - Foto: Gabo Tarantini / Revista Actitud Diversa

Javier Camacho tiene 40 años y desde los 20 quería tener un hijo. Su problema, por entonces, era doble: ser gay y querer ser padre. Desde el principio tuvo en claro que no iba a renunciar a su orientación sexual para lograrlo. “Empecé a ver la manera y a madurar la forma que a mí me pareciera la mejor para ser papá siendo gay. Hubiera sido más fácil salir con alguna chica y hacer ‘como que’….pero no era mi intención”, cuenta. “El ‘plan a’ era conocer a una chica que quisiera tener un hijo y compartir la crianza. Si no, estaba la idea de la adopción o el alquiler de vientre. Fui por el ‘plan a’ y resultó”. Hoy Javier tiene a su hijo Facundo, de 5 años.

 

Luis, con su hijo Daniel - Foto: Gabo Tarantini / Revista Actitud Diversa

Luis Lezana es homosexual, tiene 47 años y hace diez empezó a sentir el deseo de ayudar a alguien. “No era mi ilusión la de tener un bebe, sino ayudar a una persona desprotegida. Empecé el legajo de adopción y estuve casi tres años en lista de espera hasta que me presentaron a Daniel, en Corrientes”, relata. “A medida que nos fuimos conociendo fuimos creando el vínculo. Yo no le podía exigir a un chiquito, que a la vez ya era grande, que me dijera papá, ni yo obligarme a nada. El vínculo entre padre e hijo se crea, se va formando y así lo hicimos entre los dos hasta tener este vínculo tan fuerte”. De esto hace casi 9 años. Daniel hoy es un adolescente de 18.

 

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Estos son dos testimonios de entre cientos de historias de padres gays. Ambos contaron su experiencia en el programa radial El Vahído, en diálogo con Gustavo Pecoraro, Vida Morant, Diego Tedeschi y Carlos Mendes. En ese espacio, Javier y Luis fueron relatando su acercamiento a la paternidad, el camino que siguieron para concretar un sueño amoroso.

Esta es parte de la charla que se generó en Radio Sentidos. Escuché el programa y lo edité de este modo para compartrlo con ustedes porque creo que vale la pena adentrarnos en la cotidianidad de estas familias diversas.

- El Vahído: ¿Cómo llega el deseo de ser padres?

- Javier: Desde los 20 años tenía ganas de ser papá. Tengo 40. En aquel momento era un tema ser gay, imaginate cuando le agregaba que quería ser padre. Me decían: ‘Si sos gay, ¿cómo querés ser padre?’ Fue empezar a ver la manera y a madurar la forma que a mí me pareciera la mejor para ser papá siendo gay, sin renunciar a mi vida sexual. Hubiera sido más fácil salir con alguna chica y ‘hacer como que’….pero no era mi intención.

-  ¿Nunca estuvo el plan de adoptar?

- Javier: El plan a era conocer a una chica que quisiera tener un hijo y compartir la crianza. No me interesaba si era lesbiana o no, aunque me parecía que si era lesbiana iba a ser más fácil. Me imaginaba que una mujer hétero por ahí querría tener una pareja más tradicional. Fui por el plan a y resultó. También tenía como opciones el alquiler de vientre y la adopción. Ahora es un poco más sencillo, pero hace 10 años atrás cuando empecé la búsqueda todo era más complicado.

- ¿Cómo le hiciste la propuesta a esta mujer? ¿Cómo fue?

- Javier: Puse un aviso en una revista. Ese fue el nexo. Creo que fue el primer aviso del estilo, después aparecieron muchos otros. En aquel momento era todo mucho más arduo. Lo hice a ver qué resultado tenía: empecé a tener respuestas y ahí hice una especie de casting que me permitió ir evaluando qué quería y qué no.

Tengo distintas anécdotas. Por ejemplo, me di cuenta de que yo no quería una pareja de chicas, porque me encontré con parejas de mujeres que son como un tándem y el lugar del papá es bastante secundario. Me di cuenta de que quería una chica que estuviera sola o que, al menos, tuviera ese proyecto sola. Me llevó tiempo conocer chicas.

- Luis, ¿cómo es tu caso, fuiste por la adopción?

- Luis: Sí. Yo no sentí el deseo de ser padre, sino de ayudar a alguien. No era mi ilusión tener un bebe, sino ayudar a alguien desprotegido. Empecé el legajo de adopción hace más de 11 años. Cuando lo conocí a Dani en Corrientes seguía con esto de querer ayudar a alguien y darle todo lo que necesitaba y, a medida que nos conocimos, fuimos creando el vínculo. Yo no le podía exigir a un chiquito, que era a la vez grande, que me dijera papá, ni yo obligarme. El vínculo entre padre e hijo se crea, se va formando y los dos lo formamos hasta este momento en que es muy fuerte. Lo fuimos construyendo los dos, nos fuimos autorizando y dando ese permiso de ser padre e hijo. Al no estar forzada la situación fue mucho más liviana la relación. Hace casi 9 años que lo adopté.

- ¿Cómo fue la espera?

- Luis: Estuve en lista de espera más de 2 años, casi 3. Me habían llamado de otro juzgado porque yo no tenía problemas de adopta a un chiquito con HIV. Me llamaron para que adoptara a tres niños. La cara de susto que debo haber puesto ante la noticia, ni me imagino. La jueza se dio cuenta de que mi casa no permitía la posibilidad de tres chicos.

Después me contaron de Dani, en corrientes. El tiene un hermano, adoptado por otra familia, y estamos en contacto, nos vemos.

-  ¿Lo adoptaste como varón soltero y gay?

- Luis: Sí, soltero y gay. Lo especifiqué porque me parecía ridículo ir ante un juez -en ese momento tenía 38 años- y que me preguntara si no pensaba casarme y tener hijos. No me parecía bien dibujarle nada, pensé que era mucho más franco ir de frente y decir ‘soy gay’.

Javier y Facundo - Foto: Gabo Tarantini / Revista Actitud Diversa

 

- ¿En tu caso? ¿cómo es tu familia?

- Javier: Hay una mamá biológica y un papá biológico y cada uno tiene su vida afectiva por su lado. Lo anotamos juntos, con el apellido de los dos. Yo estuve en todo, desde el primer pañal, que se lo cambié yo. Estuve en cada ecografía. ¡Además, es igual a mí! (se ríe).

- ¿Llegaron a ser amigos con la mamá?

- Javier: No tan amigos. Sí la conocí bien porque hasta que nació Facu hubo 4 años de estar en contacto. Cada tanto, un encuentro, un llamado. Pasaron 2 años y empezamos más en firme a ver opciones, a hacernos los estudios infectológicos. Todo eso duró como 6 meses, hasta que decidimos intentarlo. Después, cuando ella quedó embarazada nos conocimos más.

Sí algo muy importante para mí fue elegir una mujer que fuera mamá, que me diera cierta seguridad de que no se iba a pirar o a ir a otro lado con mi hijo. Fue un mínimo perfil de ella. Hoy se que Alejandra es divina, nos llevamos perfecto. Negociamos todo y a la vez es muy relajado. Hasta nos pusimos de acuerdo en el nombre. Ahora Facu pasa 3 días conmigo y 4 con ella.

- ¿Pesa el tema de la homosexualidad en la relación con los chicos?

- Javier: Facu lo está viendo día a día. Va a las marchas conmigo. La madre está en pareja con una chica. No sé si hay tanto que explicar.

Con relación a su sexualidad, él me dice le gusta una chica, que tiene novia. La verdad, no me hizo ruido. Me puse a pensar, ¿qué me gustaría que fuera? Pensé que gay, porque uno quiere para su hijo repetir las cosas en las que a uno le fue bien, pero me da lo mismo que sea lo que sea. Sólo debe haber algo narcisista: soy colorado y mi hijo también, ¡eso me encanta! Lo mismo si me preguntás si quiero que sea psicólogo. te digo que sí.

- ¿Los compañeros del colegio saben cómo es su familia?

- Javier: Empezó primer grado ahora. En el Jardín no había ningún rollo, algunos padres sabían, aunque como íbamos los dos con Ale a las reuniones la mayoría pensaba que éramos una pareja hétero, papá y mamá, que estábamos separados. Nosotros no estamos por ahí aclarando.

- Luis: Los chicos aceptan la diversidad, no sólo sexual. Ellos están más flexibles a eso. Cuando lo veo a Dani, que ahora tiene 18 años, con sus amigos de la edad veo que él es muy respetuoso.

- ¿Charlaste sobre sus deseos, su sexualidad con Dani?

- Luis: Me comenta las cosas, pero muy a cuentagotas. Cuando se encuentra con los primos hace cónclave para saber algunas cosas. El tiene conmigo un vínculo típico de un adolescente con su padre. Lo que diría es que hay que tener la historia gay de uno súper clara y asumida porque ser padre es la visibilidad absoluta de tu homosexualidad: en la familia, en el trabajo, en la escuela. Parte del proceso de la maternidad o la paternidad es asumir y blanquear la historia gay de cada uno.

Luis junto a su hijo Daniel - Foto: Gabo Tarantini / Revista Actitud Diversa

- ¿Cuál es el deseo más grande que tienen para sus hijos?

- Luis: Que sea honesto, que es lo que demuestra ahora. Estoy criando un pibe, un futuro adulto con valores buenos para esta sociedad. Todos los días me hace renegar como cualquier adolescente pero sé que es buena gente. La buena base de crianza y el aprendizaje cotidiano está.

- Javier: Lo que me pone feliz es verlo contento a él, tan simple como eso. Me gusta porque con sus 5 años tiene muchos recursos para logra lo que quiere, busca distintas herramientas para lograrlo. Es admirable. Eso me encanta.

 

Bonus track

Daniel Lezana (Dani para todos) fue el joven que leyó en el Senado de la Nación una carta cuando se discutía el proyecto de ley de matrimonio Igualitario. “¿Entienden con el corazón lo que es ser gay?”, desafiaba a los legisladores. Comparto con ustedes la carta de Dani, el hijo de Luis.

 

Sres. Senadores:

Mi nombre es Daniel Lezana, soy hijo de Luis Lezana, tengo 16 años y nos adoptamos hace seis, por eso ahora puedo llevar nuestro apellido.

El martes 8 de junio, estuve con mi papá en el Senado, escuchando las distintas opiniones, entonces yo, también quiero dar mi opinión.

Yo no divido a la gente por su sexualidad, héteros, homos, travestis… y demás, posibilidades.

Mis padres biológicos eran heterosexuales y por esas cosas de la vida, con mi hermanito, terminamos viviendo en un hogar (no quiero hablar del porqué).

Cuatro veces más, intentaron adoptarme, familias heterosexuales, y me devolvieron, porque decían que era travieso, una vez me devolvieron por que les puse mucha comida a los pececitos y se murieron, al parecer por comer mucho. Y las otras veces no recuerdo bien, sólo tenía más o menos 8 añitos.

Con todo esto, yo no digo que todos los héteros son malos, es más, yo soy hétero, me gustan las chicas y soy buena persona.

A los 10 años, apareció en el hogar Luis, mi papá del alma, como nos llamamos nosotros. Entonces el juez me dijo: “Mirá Dani , hay un Sr. soltero, que tiene un perro grande que se llama Carolo, y quiere adoptarte”. Yo no lo podía creer, había una nueva esperanza para mí, yo pensaba que iba a terminar en el hogar como muchos de los chicos grandes. Ya a mi hermanito lo habían adoptado porque era muy chiquito, él sí había tenido suerte… y yo, ya era grande, ¿por qué nadie me quería?… todas las noches me lo preguntaba, hasta que me dormía, sin respuestas…

Y así fue que nos vinimos a Buenos Aires. Al principio no fue fácil. Luis es arquitecto, así que la casa siempre es un lío, siempre está remodelando algo, no tiene descanso… jajaja. Luis es re hincha, todo el día está diciendo: ¿estudiaste?, ¿te bañaste?, ¿te lavaste los dientes… ¡¡Ufa digo yo!!, ya estoy harto… pero, cuando me voy a dormir por las noches, sé que él siempre sube a taparme y a darme un beso en la frente, qué molesto… ¿no? jajaja.

Cuando pasó el tiempo y me animé a hablar con mi viejo de lo que es la homosexualidad, al principio, no me gustó, pero porque no lo entendía. A ustedes señores senadores, les debe pasar lo mismo ¿no…? ¿Ustedes entienden con el corazón lo que es ser gay?

Después con el tiempo, empecé a ver con mis ojos del corazón a Luis y Gustavo (su ex pareja, ahora se separaron)… también soy hijo de padres separados… ojo con mis traumas… jajaja. A mí, me hubiera gustado que Luis y Gustavo se casen, hubiera tenido dos papás.

Cuando vivíamos los cinco (había dos perros), todo era más divertido. Luis (mi viejo) era el malo y nosotros éramos sus víctimas… jajaja… era muy divertido, todos estábamos en su contra, él siempre tiene que organizar todo.

Según Luis (y yo me río mucho) tiene que ser madre y padre a la vez…¡es un personaje! A todos los hijos que se crían sólo con un papá o una mamá, les pasa lo mismo ¿no?, sus papás cumplen los dos roles, el mío lo hace y a veces, es re pesado.

Nosotros somos una familia, les guste o no a muchos, esta es mi familia.

Para los que piensan o creen que mi viejo me inculca el ser gay o me puede contagiar, ¡se equivocan! A mí me gustan las chicas y ¡mucho!, pero ¿qué pasa si fuera gay?, ustedes creen que es porque me crío un gay… mmm… yo no lo creo. Ahora que estoy escribiendo por los derechos de mi viejo y los míos, quisiera, que él se casara. Como me voy a casar yo el día de mañana.

El, cuando se case, lo va hacer con otro gay, que sienta como él. No se va a casar con los héteros, ¿de qué tienen miedo?, ¿qué los gays son una plaga que nos van a invadir?, Si se casa mi papá, el boletín de la escuela lo van a poder firmar los dos, a las reuniones del colegio puede venir cualquiera de ellos. Quiero tener los mismos derechos que tienen mis compañeros del colegio, y si ellos (mis papás), se separan, tener los mismos derechos, que tienen los hijos de padres separados… sus hijos los tienen y yo no, ¿por qué?

Bueno, lo último, yo estoy orgulloso del padre que tengo, de él aprendo que en la vida hay que luchar por las cosas que queremos, y yo, querido viejo, siempre estaré a tu lado.

Y por favor señores senadores, los gays se van a casar entre ellos, no tengan miedo, no se van a casar con ustedes.

Muchas gracias.

Daniel Lezana

 

¿Conocés experiencias de familias diversas?

 

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Familias de dos mamás, un paso más hacia la igualdad

Foto: Les-Madres Argentina

Las cientos de mujeres lesbianas que tienen hijos siguen en la búsqueda de la igualdad de derechos. Esta vez, anuncian, felices, una conquista: la ciudad de Buenos Aires inscribirá a los hijos de matrimonios igualitarios con los dos apellidos de sus madres y eliminará menciones o aclaraciones discriminatorias sobre la orientación sexual de sus cónyuges. Así la Ciudad de Buenos Aires se pone en sintonía con el resto de las provincias que se adecuan a la ley de matrimonio igualitario, como Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos, entre otras.

Silvina Maddaleno, madre de trillizos y activista de 100% Diversidad y Derechos –la ONG que junto con Les-madres luchó por esta conquista- habla con Boquitas pintadas sobre este logro y sus significados, así como de las materias pendientes.

“Después de muchas gestiones ante la Asesoría tutelar del Gobierno de la Ciudad y la Subsecretaría de Justicia logramos que las inscripciones de niñas y niños nacidos en familias co-maternales se hagan con los apellidos de ambas mamás y sin que el registro sea discriminatorio como lo estuvo siendo hasta ahora”, informa Silvina, no bien se conoció la resolución.

 

Silvina, Andrea y los trillizos el día del casamiento Foto: Fuentes2Fernández

Ella lo considera un paso muy importante en el reconocimiento igualitario de los chicos criados en familias de dos mamás. Sin embargo, cree que aún resta mucho: este reconocimiento sólo rige para los niños que nacieron después de la sanción de la ley de matrimonio igualitario. “Ahora, queda avanzar en el reconocimiento de cientos de niños y niñas que nacieron antes de la sanción de esta ley así como los nacidos antes de la reforma del Código Civil, hayan o no contraído matrimonio”, aclara.

Silvina, en nombre de las numerosas mamás que integran estas organizaciones de lucha, expresa: “Lo que buscamos es que nuestros hijos estén protegidos legalmente por las dos mamás que tienen, porque no puede ser que aparezcan inscriptos como por madres solteras cuando no es la realidad, cuando eso no es cierto”.

Esa vulneración  tiene consecuencias importantes en lo cotidiano y en aspectos fundamentales para la vida de estas familias: carecen de acceso a la obra social, se condicionan las licencias familiares, las herencias, entre otras cuestiones. “La ley de matrimonio igualitario es un piso, abrió el debate pero falta muchísimo”, dice Silvina.

Hace unos meses, en el blog contamos la historia de amor de casi dos décadas de Silvina y Andrea. Ella considera que dar testimonio de vida, hablar de los casos particulares ayudó y ayuda mucho a sensibilizar a parte de la sociedad que aún condena este tipo de familias diversas. “Lo diferente despierta temor, eso es entendible; lo que vemos es que en el trato cotidiano con nosotras las personas cada vez están más abiertas”, cuenta, y en su voz sólo se trasluce comprensión y esperanza. “Es cuestión de conocernos y todo va bien”.

 

Los aspectos legales

La Resolución 038/12 instruye al Registro Civil a que en lo sucesivo “admita y proceda a la inscripción de niños/as,  cuyos progenitores resulten ser del mismo sexo respetando los términos de la ley 26.618, evitando adicionar constancia lesivas o discriminatorias; y equiparando las mismas sin establecer diferencias entre las partidas de niños/as, ni referencias a la orientación sexual de sus progenitores/as”.

De esta forma, se obliga al Registro Civil a “cumplir en relación con el nombre, las estipulaciones del art.37 de la ley 26.618, modificatorio del art.4to de la ley 18.248” en las partidas de nacimiento, certificados y todos los documentos oficiales. Asimismo, se instruye “suprimir de los formularios, inscripciones, partidas y demás documentos oficiales toda referencia que pueda resultar una distinción entre solicitantes del mismo o diverso sexo,  generando procesos de identificación y discriminación contrarios al principio de igualdad”.

 

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Una pareja gay pide dinero por la web para alquilar un vientre

En Facebook son “Padres Gay” y tienen casi 3000 seguidores. El blog que crearon se llama “Historias de Padres Gay”. Hace un tiempo, Gustavo y Fabián decidieron que, para ser una verdadera familia, querían tener un hijo. Pensaron en el alquiler de vientres, pero como carecen de los  medios económicos para concretarlo, abrieron una página en la web donde reciben donaciones.

“No es una cuestión de salud ni la cura de ninguna enfermedad. No es la ayuda para el hambre ni el abandono de ningún ser vivo. Es solamente el pedido de ayuda para dos personas que quieren y desean y necesitan realizarse como padres y como hombres gay y tiran su mensaje al infinito de la red esperando cualquier alma generosa que los entienda. No hay ayudas mayores o menores, todo es bien recibido y todo es posible. Un dólar ó 10.000… La suma de personas hará la diferencia. Si existiera esa única persona maravillosa que quisiera donarnos todo el dinero, adelante! Y si existieran 100.000 personas que nos diera solamente un dólar, adelante!”

Foto: Blog Historias de Padres Gay

Un la página de Gustavo y Fabián, que residen actualmente en Israel, también se comparten historias de padres que quieren contar sus experiencias.

Esta es una síntesis la historia de amor de ellos contada por Fabián.

 

El sueño de ser padres

Somos una pareja gay desde hace casi 20 años ya. Nos conocimos en julio de 1992, cuando teníamos 22 y 29 años y algunas pocas cosas vividas. Gustavo, es el segundo de cuatro hermanos de una familia cristiana bastante tradicional y convencional y yo, Fabián, también el segundo y último de una típica familia judía de Argentina.

Nos fuimos conociendo lentamente. Yo tengo que declarar  que la noche en que lo conocí, quede fascinado con la belleza de Gustavo y mi único objetivo era poder llevármelo a la cama, cosa que no resultó ni tan fácil ni tan rápido como esperaba… No tenía esperanzas o expectativas en encontrar el amor junto a él ya que venía de una experiencia de pareja de 5 años con otra persona de la cual había estado profundamente enamorado y con la cual seguía intensamente ligado en mis sentimientos.

Pero este chico, de pronto, era como un soplo de vitalidad en ese proceso de olvido de esa otra persona que tanto amé y por la que tanto sufrí. Joven, bello, suave, con una sonrisa gigante y hermosa, se me presentaba frente a mí tendiéndome una cerveza.

Con gusto me interesé  por la cerveza y por la piel que la acompañaba teniendo la única y exclusiva idea  del sexo y el placer. Pero resulta que el muy borreguín con su inexperiencia no era tan fácil de secuestrar y conducir a la cama. Sus propios temores, sus propias inseguridades lo convertían en una pieza no tan fácil.

Quedamos en volver a vernos al día siguiente para ir al cine y a tomar un café para poder saber un poco más el uno del otro. Y así fue el comienzo…

Compartimos muchos cafés, después de “Europa, Europa” vimos muchísimas mas películas juntos. Descubrí a la única persona que ponía los maníes dentro del vaso de la cerveza… Cenamos pastas y fondues, tomamos mucho vino torrontés  y comimos montones de chocolates. Y poco a poco nos fuimos enamorando (…)

 

Foto: Facebook Padres Gay

Después de 7 años de estar juntos y con muchas dudas e inseguridades personales  yo sentí que debía hacer un corte drástico en nuestra relación y en mi relación con mi medio. Y decidí que quería irme de mi país, de mi pareja, de mis amigos, de mi trabajo, de todo lo que había construido hasta entonces, quemar las naves y empezar otra vez… Lo amaba a Gustavo pero ya no quería ni podía seguir junto a él. Toda mi familia cercana se había ido de la Argentina durante los últimos tiempos. Por cuestiones económicas, por cuestiones afectivas, por cuestiones ideológicas… y yo era el último y solitario que quedaba por allí.

Hablé con Gustavo sobre mi decisión y nuevamente me encontré frente a un perro defendiendo y cuidando su terreno. El no estaba dispuesto a vivir esta separación y no quería renunciar a su vida junto a mí. Por amor, también podría alejarse de su vida diaria, de su familia, de su país, de su posición económica, de sus animales, de todo lo que le importaba, menos de mí.

En diciembre de 1999 dejamos la Argentina y nos instalamos muy lejos, en Israel, al otro lado del planeta.

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Nuevamente empezamos a construir nuestra pareja aquí y nuestro día a día. Nuevos amigos a conocer, nueva cultura a descubrir, nuevos códigos de comunicación, nuevos aires y climas. Fueron muy difíciles los primeros, los segundos y los terceros tiempos. Muy difíciles los cambios a experimentar y la tolerancia a vivir con todo tan diferente. Pero como siempre el amor, y el tiempo, ayudaron a que las cosas fueran creciendo hacia un camino relativamente armonioso…

Tenemos nuestra casa, tenemos nuestro auto, la tenemos la perra Flora, tenemos otros 2 gatos, Budah y Laucha. Tenemos padres presentes y ausentes. Tenemos hermanos. Tenemos sobrinas. Tenemos momentos de paz y bombas atómicas. Tenemos estabilidad económica y problemas para cumplir con el banco. Tenemos tranquilidad en nuestras cabezas y nuestras almas y a veces tenemos problemas para dormir. Tenemos montones de recuerdos de lugares conocidos y compartidos y tenemos un mundo por descubrir. Tenemos peleas y a veces sabemos poner el pie en el freno y podemos detenernos antes del choque. Y es posible que el saldo de estos 20 años sea realmente a favor, aunque a veces no se pueda distinguir donde está el sol entre tanta niebla. Tenemos amor entre nosotros y eso nos ayuda a seguir avanzando en el camino.

Pero aquí está aquello que nos falta. Y es poder convertir a nuestra pareja de 20 años en algo más que solamente una pareja. El convertirnos en una familia. El modificar nuestra realidad de dos para pasar a ser una entidad que abarque a nuestros hijos.

Pensamos muchos caminos para llegar a concretar este deseo. La adopción fue el primero. Habiendo tantos chicos abandonados y con necesidad de cuidado en el planeta por qué no buscar por allí. También pensamos en una socia que quiera ser madre y quiera compartir la crianza junto a nosotros. Y finalmente llegamos al camino de la maternidad subrogada.

Claro que este camino no es económico ni fácil. Implica mucho tiempo, mucha burocracia y mucho dinero. Y por eso el motivo de esta página. Buscamos compartir nuestra historia, buscamos compartir vuestras historias y buscamos ayuda económica para llevar a cabo nuestro sueño”.

 

¿Qué les parece la idea?

El amor gay contado para chicos

“Príncipes…otra historia de amor” es un relato de príncipes y princesas en busca del amor. Está contado para niños en la voz de titiriteros. Todo comienza cuando el príncipe Carlos decide casarse para convertirse en rey y suceder a su madre quien ya ha cumplido con su deber como reina. Ante él desfilan las princesas candidatas, pero Carlos no llega a decidirse por ninguna de ellas. De pronto aparecerá otro príncipe con quien se entenderá de maravillas…¿Qué pasará en esta historia de amor? ¿Quedará el príncipe encantado por la princesa Ibon? ¿Será tentado por la princesa Adela? ¿Quedará hipnotizado por la princesa Margarita? ¿O simplemente se dejará guiar por su corazón?

 

 

La directora de esta vanguardista obra de títeres, Adriana Sobrero, cuenta que las historias de príncipes y princesas forman parte de nuestra infancia desde siempre. “Ellas estimulan nuestras naturales ansias de aventura y con ellas puede instalarse también una visión limitada acerca del amor y la felicidad”, dice. Y allí mismo encuentra el desafío de la Compañía de Títeres La Quimera, que apuesta a una resignificación de historias tradicionales que nos alimentan desde siempre.

La felicidad y el amor nos pertenecen a todos. Una historia de amor no sucede de una sola manera. El amor es el mismo siempre, no importa entre quienes y los integrantes de La Quimera creen que es fundamental, especialmente en estos tiempos, empezar a construir un nuevo imaginario donde la diversidad sea algo natural, cotidiano para un mundo más amplio e inclusivo.

“Este es un espectáculo de títeres pensado y dirigido al público infantil en el que se cuenta una historia de amor entre dos príncipes”, anticipa Eleonora Castel, una de las titiriteras. No quiere decir más, para no matar el misterio. Su compañero de escenario, Antonio Quispe, apunta: “Se aborda el tema de la diversidad sin centrar el conflicto en la elección sexual de los personajes sino en la búsqueda del amor”. También aclara que prefiere no dar mucho más detalle.

Los invito a ver la obra, que es una adaptación del libro “Rey y Rey”, de Linda de Hann y Stern Nijaland.

Estreno:  Sábado 10 de septiembre, 16 horas; sala La Huella, Bulnes 892 –Almagro-, repite todos los sábados de septiembre y octubre