¿Qué es la familia?, una pregunta que abre la posible consulta popular sobre adopción en Colombia

¿Qué es la familia?, se pregunta Julián Benavides Marin, un lector de Boquitas pintadas nacido en Colombia. En su país el Congreso está a pasos de aprobar una posible consulta popular sobre adopción. ¿Quiénes tienen derecho a adoptar? ¿Sólo parejas heterosexuales? ¿A esta altura se siguen desconociendo las familias diversas? Ante este escenario, Julián escribe un pequeño ensayo o crónica sobre lo que piensa de este asunto. 

Colombia, cerca de una consulta popular sobre adopción

¿Qué es la familia?

por Julián Benavides Marin

La ciudad de Bogotá, como la mayor parte del tiempo luce fría, parece sumergida en un otoño eterno. Está decorada por varias lucecitas que cuelgan en las casas y hasta en los edificios públicos. Dice una canción “llegó diciembre con su alegría”… Es martes trece y, como una premonición para la mala suerte, en el capitolio se discute sobre la posibilidad de darle vía libre a un referendo cuya pregunta pretende modificar un artículo de la constitución política colombiana; hasta aquí todo transcurre con normalidad.

La senadora Viviane Morales pasa al frente y da inicio a su ponencia que busca persuadir al senado para que vote a favor de una consulta al pueblo de Colombia que básicamente frena la posibilidad para solterxs y familias homoparentales de acceder a la adopción. El mayor argumento de la senadora es que una familia solo puede ser constituida por un hombre y una mujer, ambos heterosexuales, por supuesto.

La Corte Constitucional (guardiana de la constitución), mediante sentencia proferida en noviembre de 2015, dispuso que los niños tenían el derecho superior a ser parte de una familia y por esto podían ser adoptados ya no solo por parejas heterosexuales sino también por parejas conformadas por personas del mismo sexo, y también ratificó lo que ha venido pasando desde hace 140 años, que las personas solteras también pueden adoptar.

Julián Benavides Marin

Lo que sucedió luego de que la Corte profiriera tan brillante sentencia fue que la senadora supuestamente liberal (así se llama el partido al que pertenece) inició una cruzada con el fin de impulsar un referendo para consultar a los colombianos si quieren o no modificar uno de los artículos de la Constitución Política colombiana. Básicamente lo que la senadora quiere preguntarle a la gente es ¿Cuál modelo de familia quieren: si un modelo tradicional donde una mujer y un hombre adoptan o si conciben una familia donde haya un solo papá o una sola mamá (familia monoparental) o dos papás o mamás (familia homoparental)?

Y ustedes dirán pero qué buen Estado le va a preguntar a su pueblo si quiere o no que las parejas gays adopten… En este artículo, por espacio y tiempo, no podría dedicarme a explicarles las contrariedades de esta discusión política y, además, el centro de mi argumentación se mueve más sobre lo que pensamos alrededor de la  familia o las familias y no en el grave golpe que se viene para las minorías diversas.
En Buenos Aires hace calor y hay una humedad insoportable, no ha empezado el verano pero la temperatura en los últimos días ya ronda los 35 grados. Me muevo por el subte en la línea D desde Congreso de Tucumán, llego al microcentro, me traslado a la línea E. ¡UH! Justo ahí, en esa última esquina antes de bajar por las escaleras eléctricas, una imagen llama mi atención. Es un mural hecho por los estudiantes de la escuela número 21. Es una imagen que se titula “La Familia” y pienso: esta debe ser la forma en que muchas personas imaginan la familia, esta debe ser la familia.
En la imagen, una mujer sostiene un plato con frutas, un hombre está sentado y sostiene un pequeño bebé, hay dos niñas, una de ellas sostiene una muñeca, también hay un niño que juega con un balón y un trencito, todos lucen muy felices, hay un retrato de un gato y además un pájaro en una jaula, la casa parece decorada como cualquier otro hogar porteño.
Llegados a este punto me pregunto ¿Cuál es el imaginario colectivo que tenemos sobre la familia? Al parecer, en distintas partes del mundo aun con los avances en materia legal que se han dado, la realidad sobre la aceptación de diversas formas de familias es negativa.
Las sociedades latinoamericanas siguen considerando poco aptos a los homosexuales para crear un núcleo social que pueda generar amor y respeto, creen que las personas LGBT nos son competentes para adoptar o para construir una familia. Quiero pensar que muchos lo hacen sin darse cuenta, aunque siguen señalando, juzgando, discriminando.
Más que un mural o una discusión legislativa, lo que me preocupa es esa concepción tan arraigada en nosotros sobre la idea de familia única. No hemos logrado apropiarnos o interiorizar la realidad que nos circunda: hay más de una sola familia, hay varias formas de entender, de crear y de sentir lo que es familia.
La discusión en Colombia se centra en la adopción pero no se frena ahí porque la senadora ha impulsado distintas marchas y ha esgrimido como uno de sus argumentos que la única posibilidad de familia es la que está compuesta por un varón y una mujer.
Y me pregunto ¿Qué será la familia? ¿Será tan banal como esa agrupación de individuos creados para parir y perpetuar en sus rostros esa sonrisa falseta que intenta transmitir a los demás goces inexistentes en vidas tremendamente trajinadas por quehaceres insignificantes?
O mejor, ¿será ese apoyo incalculable, ese paraíso terrenal donde llegamos a calmar el ajetreo diario, donde secamos el sudor de tanto laburo, de tanto esfuerzo? ¿Acaso no es la familia el núcleo de la sociedad, el lugar de tranquilidad, no es la familia el hogar? 
Mi invitación es para que sigamos reflexionando en torno a estos temas, considerando que hay diversas formas de entender qué es una familia, basta con escuchar los diferentes ejemplos que se brindan en la página de la ONG Colombia Diversa, donde se nos muestra el día día de varias familias no heteronormadas.
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Retratos de familia: Camilo y Angélica
 
Sigo pensando que Diversidad es la palabra clave para entender nuestro mundo plagado de discusiones. Hay personas que siguen presionando por ver un mundo que para ellos es blanco o negro, un mundo con solo una idea de familia, pero para nosotros el mundo es de colores como el arcoíris, las familias también son diversas.
 
Bonus track

De salir victoriosa de todos los trámites los colombianos irán a las urnas y responderán la siguiente pregunta:

El artículo 44 de la Constitución Política tendrá un parágrafo adicional que quedará así:

Parágrafo. La adopción como medida de protección de los niños, niñas y adolescentes que no tienen familia busca garantizarles el derecho a tener una constituida por una pareja heterosexual en los términos explícitos del artículo 42 de esta Constitución, es decir, por un hombre y una mujer unidos entre sí en matrimonio o unión marital de hecho, con el cumplimiento de los demás requisitos establecidos en la ley.

Aprueba usted el anterior parágrafo

Sí: ( )

No: ( )

Más información de contexto en este link del diario El espectador, de Colombia

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Sin comentarios

Ana y Lucrecia, “una historia de amor muy espacial” escrita para chicxs

“Desde entonces, Lucrecia, todas las noches, miraba las estrellas tratando de averiguar el misterio de la extraña huida de su amor. –¿Dónde estará? –pensaba Lucrecia– ¿Dónde?–. Y miraba el cielo buscando imaginarla como la primera vez que la había visto, algunos años atrás. Lucrecia había llevado su vieja Citroneta amarilla a arreglar al taller, y allí estaba Ana. Vestía unos pantalones verdes y una musculosa blanca, y con un pequeño destornillador ajustaba algunos tornillos sueltos de su bicicleta colorada. Se miraron a los ojos y sus corazones comenzaron a latir tan rápido que, a partir de ese día, salieron a pasear todos los domingos de sol. Y los de lluvia también. A veces en la Citroneta amarilla y otras en la bici colorada…” (final del capítulo 6)

María Laura Sabino escribió una novela de “aventura, amor y humor” para chicos y chicas. Cuenta varias historias de “amores espaciales” que se cruzan durante la trama: la bruja Luneta es la malvada de este relato, que intenta separar con sus hechizos a las estrellólogas (Lucrecia y Ana). Al final, el amor triunfa gracias al encuentro de todos los personajes.

Sabino, en esta entrevista con Boquitas pintadas, cuenta que se dispuso a escribir esta ficción porque considera que “la literatura infantil siempre responde a un único modelo”. Por este motivo cree que es necesario contar que hay otras historias de amor, de las cuales casi no se habla. “Apuesto a las chicas y a los chicos, a que construyan una sociedad más respetuosa de la diversidad sexual”, propone.

- ¿Cómo surge Una historia de amor muy espacial?

- Hace tiempo que estaba con ganas de escribir un cuento infantil. Cuando escribo los personajes van acercándose de a poco y yo me dejo llevar por ellos. Primero aparecieron don Ubaldo y el Pícaro Duende; luego, Lucrecia y Ana, los perros y por último, la malvada bruja Luneta. No tenía la idea previa de escribir sobre diversidad sexual, pero Ana y Lucrecia llegaron a esta historia juntas, unidas por el amor. Y me gusto que sea así, por eso me relacioné con ellas, las conocí y escribí su historia.

- ¿Por qué decidiste escribirla?

- Aunque no tenía la idea tan clara, sí venía pensando que la literatura infantil siempre responde a un único modelo. Y es necesario contar que hay otras historias de amor, de las cuales casi no se habla. Apuesto a las chicas y a los chicos, a que construyan una sociedad más respetuosa de la diversidad sexual.

- ¿De qué dirías que trata?

- Es una novela de aventura, de amor y de humor. Cuenta varias historias de amores espaciales que se cruzan durante la trama. La bruja Luneta es la malvada de éste relato, que intenta separar con sus hechizos a las estrellólogas (Lucrecia y Ana) por una venganza. Al final, el amor va a triunfar –quería un final feliz– gracias al encuentro de todos los personajes que juntos y trabajando en equipo, podrán resolver el enigma.

- ¿Cómo surge el contacto con la ilustradora? ¿Cómo trabajaron juntas?

- Conocí a Andrea Toledo por medio de las chicas de la editorial. Nos juntamos por primera vez en un café y fue un intercambio hermoso de experiencias, ideas, sueños. Unos meses después me reuní con Andrea en la editorial y me encontré por primera vez con sus dibujos. Algo había mirado por Internet, pero ver el trabajo casi terminado fue maravilloso. Estoy muy agradecida por sus ilustraciones.

- ¿Qué rol creés que tiene la literatura infantil en temas de diversidad sexual?

- ¡Importantísimo! Los libros son formadores. Las historias que se escuchan y leen en la infancia son de un valor incalculable. Sabemos que brindan la posibilidad de que los niños y las niñas se identifiquen con los personajes.

- ¿Qué ocurre si siempre les estamos brindamos el mismo modelo cuando no todos somos iguales?

- Las mentes de los niños son libres. Las descripciones de lo que pasa en el mundo real son naturales para ellos. La idea de un libro como Una historia de amor muy espacial es justamente mantener esa frescura para que cada vez más vivamos en un mundo que respete la diversidad.

- ¿Qué devolución tuvieron?

- A los pequeños lectores les intrigan muchas cosas de la historia, ninguna de esas intrigas tienen que ver con la sexualidad de Ana y Lucrecia, sino más bien con la aventura de los personajes y el amor a salvo de las maldades de la Bruja Luneta.

- ¿Algún proyecto en camino?

- Ahora estoy escribiendo otro libro infantil, esta vez, una serie de cuentos. Los protagonistas son niñas, niños y adultos mayores. Hablan de la importancia y la riqueza de los vínculos entre dos generaciones. También son historias de humor y de amor. ¡Parece que sigo en esa línea!

 

Dónde conseguir el libro: A través de La Mariposa y La Iguana o en varias librerías de Corrientes, entre ellas: La Hernández, Antígona. Pueden encontrar el listado de las librerías en el blog de la editorial 

 

 

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Papá y papá, un grupo para compartir la experiencia de la familia propia

El grupo de Facebook ‘Papá y Papá’ nació como un espacio para establecer y fortalecer vínculos entre gente que tiene en común el deseo de ser padres y enfrentar las dificultades que implica querer hacerlo, siendo varones, solos, o en pareja con otro hombre. También vincularse con otros que ya viven la paternidad, compartiendo sus experiencias, con instituciones, o personas que se interesen por esta problemática, y-o participen del recorrido en el camino hacia la paternidad, interrelacionándose e informándose de cada situación. Y bajo la creencia de que lo fundamental para crear una familia es el AMOR.

Ariel Ocampo y Guillermo Boccamazzo, así como Pablo Adzich y Francisco Solá dedicieron compartir con Boquitas pintadas la razón de ser de este grupo que crearon, las intenciones que los movilizan, los desafíos que se plantearon.

Con esta ilustración, realizada por Ariel Ocampo para Boquitas pintadas, se presenta la agrupación

Ellos escriben a cuatro manos: “Somos dos matrimonios de varones que buscábamos la forma de lograr tener hijos, y de vez en cuando nos encontrábamos en distintos ámbitos sociales y comentábamos lo que veníamos realizando. Coincidimos en el Encuentro de Familias Homoparentales que se realizó en Agua de Oro, Córdoba. Gracias a la generosidad y apertura de las organizadoras, que no solo convocaron a familias con hijos, sino a todos los que tienen intenciones de ser mamás o papás siendo gays. Volvimos a notar que dentro de la diversidad de familias, nuestra situación como varones conforma una problemática específica dentro del grupo, por el hecho de que existe la necesidad de un óvulo y un útero ajenos a la familia, si hablamos de hijos biológicos”.

“Además, en el caso de la adopción, a los prejuicios que la mayoría de los jueces ostenta acerca de las familias homoparentales, se le suma el de la idealización del rol de la mujer como elemento insustituible en una familia, ignorando, por ejemplo, los innumerables casos de los viudos, o separados y/o divorciados varones que crían a sus hijos y conforman hermosos hogares. Entonces, nos encontramos con que mientras muchas parejas de lesbianas están ya compartiendo experiencias acerca de cómo criar a sus hijos, cómo integrar la familia a la sociedad, etc., la mayoría de las parejas de varones seguimos viendo cómo hacemos para algún día concretar nuestro anhelo de agrandar la nuestra”.

“Entonces, dijimos: ‘Che, tenemos que reunirnos de una forma más sistemática, para hablar sobre este tema específico y ver qué podemos hacer. Y hasta que nos organicemos para juntarnos, armemos un grupo de Facebook y podemos ir sumando a gente que conozcamos que está en la misma’.

Una vez que armaron la página empezaron a llegar mensajes desde todos los puntos de la Argentina; se contaban situaciones de lo más variadas. Algunos eran casi como llamados de auxilio pidiendo que alguien escuche su historia.

“Esta situación nos hizo ver una vez más que no estamos solos, sino separados, ocultos, callados y todos esperando un lugar visible al cual pertenecer. Ver que la gente nos escribía, incluso sin saber quiénes éramos nos daba a entender que estaban esperando algo más que un ‘gracias por participar, estamos en contacto’. Y si bien no nos sentimos capacitados para “asesorar”, vamos comenzando a canalizar algunas dudas e inquietudes y poniendo en contacto a la gente con distintos profesionales especialistas que se han acercado desinteresadamente”.

Es decir, aclaran que no son un grupo organizado que busca reflejar su actividad en las redes sociales, sino al revés: Facebook fue un disparador y la intención es conformar un grupo presencial.

“Cuando decimos ‘Papá y Papá’ es un poco en respuesta a las banderas levantadas por los católicos conservadores con la leyenda ‘Papá y Mamá’ y cuando decimos ‘varones gay’, no es porque nos importe especialmente la sexualidad de las personas que conforman el grupo de Facebook, sino para encuadrar con alguna palabra la imposibilidad de tener en nuestras familias a una ‘mamá’’, aclaran.

- ¿Cuál es la realidad que atraviesan las parejas de varones gays que quieren ser padres?

Ellos cuentan que las realidades son múltiples, con el denominador común de la ansiedad, y una serie de limitantes sociales y legales. Las exponen:

Frente a la adopción: Si bien la ley no hace diferencia por preferencia sexual ni tipo de familia, en el tema adopción siempre hay un margen de discrecionalidad que queda en manos del Juez y sus prejuicios. Para el aspirante soltero gay, si bien no es fácil adoptar, hay más posibilidades de “burlar” esos prejuicios, revistiendo ante el sistema la categoría de “soltero” y nada más; en cambio, cuando nos casamos, nuestra libreta de familia es un “certificado de homosexualidad”, con el cual estamos explicitando nuestra preferencia sexual, y estamos “blanqueando” formalmente nuestro proyecto de familia ante la mirada temerosa de los juzgados. El soltero, una vez que adoptó, puede casarse con una persona de su mismo sexo y luego el cónyuge “co adopta” al niño, con lo cual el proceso estaría listo.

Frente a la posibilidad de paternidad biológica: Para este proyecto, aunque suene raro, no se necesita una “mujer”. Por más prejuicios que existan, un niño puede crecer sana y felizmente en una familia donde no hay una mujer. La realidad es que lo que sí es imprescindible, es un óvulo, y un cuerpo de mujer que pueda gestar el bebé. Para todo lo posterior al nacimiento, no es excluyente la presencia de la mujer. Y la realidad y estudios al respecto lo demuestran.

La subrogación, o ceder la capacidad de gestación no sólo existe como posibilidad sino también en los hechos, aunque no haya un marco legal que lo contemple. De esta manera, la precariedad y la falta de seguridad jurídica para todos –incluido el hijo- vulnera los derechos de los implicados. Así como no hizo falta la ley de matrimonio igualitario para que las parejas de personas del mismo sexo convivieran, pero sí hizo falta para ser reconocidos con los derechos y responsabilidades que genera, de la misma manera la realidad de la subrogación de vientres necesita un marco legal –que ya existe en diversos países-. Un marco legal que defina y delimite las responsabilidades de cada participante del proceso, y también un marco regulatorio que centre la paternidad en la voluntad expresa y no en la persona de quien dio a luz a un niño.

- ¿Qué presiones sienten de la Iglesia católica, por vivir en una provincia tan creyente?

“En cuanto a la Iglesia Católica, creemos que ejerce la misma presión que ejerce con todo lo que signifique cambio cultural: es uno de los principales aparatos de conservación y reproducción cultural, una máquina que casi anda sola, porque sus mandatos y principios inundan el tiempo y los espacios, de tal manera que casi no le hace falta expresarse en alguna presión en particular, sino que ejerce esa fuerza que sus 2000 años de imposición cultural le posibilita”.

“Por lo general la Iglesia se toma sus años en reconocer y legitimar cambios sociales, y por lo general pide perdón por el hostigamiento moral y físico con una distancia temporal suficiente para que tanto víctimas como victimarios queden perdidos en el anonimato de la historia, o su existencia se limite al ‘personaje’ y no a la ‘persona”.

“Hoy en día es casi pintoresco hablar de los métodos de la Inquisición, de las Brujas en la hoguera, de los Esclavos y su sufrimiento, del aniquilamiento de pueblos y culturas en nombre de la Fe, pero si pensamos en los millones de personas que a lo largo de la historia de la Iglesia Católica nacieron, crecieron y murieron en el sufrimiento de ver sus derechos avasallados, más que pintoresco es realmente triste. Y como que no alcanza con un pedido de perdón lejano y anacrónico, que limpia el historial para hacer nuevo espacio para seguir persiguiendo y condenando a los perseguidos de hoy y del mañana”.

- ¿Creen que con el papa Francisco cambiará algo?

- “Hay una euforia papista-nacionalista desde que Bergoglio fue elegido Papa. Y si la gente estaba haciendo esfuerzos por salir de la comodidad de lo conocido, para empezar a considerar lo diferente…ya no”.

- ¿Qué opinan de los recortes en el proyecto de modificación del código civil?

- “Nos parece un reflejo concreto de lo que venimos hablando: un tire y afloje entre las necesidades de cambio social y las fuerzas conservadoras, que generan este retroceso que consideramos “momentáneo” ya que la realidad, tarde o temprano, termina ajustando las leyes. Y cuanto más visible sean nuestros proyectos de vida más rápido se generarán los cambios necesarios. En este contexto entendimos lo importante de nuestra visibilización como familias homoparentales”.

 

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“Anita y sus dos mamás”, un cuento infantil para pensar las familias diversas

“Anita y sus dos mamás” cuenta la vida cotidiana de una nena de unos 6 años llamada Anita, su mamá Eva y su mamá Mimi, que está embarazada esperando el segundo hijo de esta familia. La editorial Molinos de Viento lanzó este libro –que no sólo es para chicos sino también para sus padres, familiares y amigos. Cuenta mediante un relato simple la dinámica diaria en las familias homoparentales, que para sorpresa de muchos no difieren del resto de las familias, cualquiera sea su conformación.

En diálogo con Boquitas pintadas, el editor de Molinos de Viento, Darío Fernández, cuenta que ya tienen tres títulos disponibles para pensar temas vinculados a diversidad sexual desde la infancia. El interés surgió a partir de su experiencia personal: hace tres años con su marido tomaron la decisión de ser padres y cuando empezaron a andar en ese camino repararon en la falta de material bibliográfico infantil que tratara la temática.

Fernández cuenta todo el recorrido de esta editorial cuyos libros ya pueden encontrarse en el sitio web de la editorial.

- ¿Cómo surge la editorial?

- Editorial Molinos de Viento surge a partir de la necesidad de tener material con temática de familias homoparentales en español. Hace unos 3 años, mi marido y yo tomamos la decisión de ser padres y agrandar nuestra familia. Comenzamos a averiguar las distintas alternativas y nos encontramos con un grupo fantástico en la Fundación Foro, conformado por varias parejas y algunas personas solteras LGTB con un mismo objetivo: “ser padres”. Luego de varios años analizando las diferentes posibilidades algunos lograron su objetivo de ser padres y otros están en el proceso.

En este grupo se discutieron muchísimas cosas a cerca de la posibilidad de ser padres y madres LGTB, desde cómo se nombran los intervinientes en los procesos de subrogación de vientre, a como nos llamarían nuestros hijos. En medio de todo ese análisis acerca de nuestra realidad y la de nuestros futuros hijos nos dimos cuenta de que no había material bibliográfico infantil en la Argentina que tratara la temática. Sólo se conseguían algunas cosas traídas de España y el resto era todo material en inglés.

Este proceso de ser padres trae consigo algunos momentos muy angustiantes y estresantes, por lo que uno busca descomprimir la situación de diferentes maneras. Al ser yo diseñador gráfico, la mas práctica para mi fue comenzar a escribir e ilustrar.

- ¿Cuáles son los primeros títulos que editaron?

- Un tema que se había tratado en el grupo todo el tiempo fue, ¿qué cosas estarían bien en nuestras familias y cuáles no?. Esto me llevó a pensar en cómo les enseñaría a nuestros hijos qué cosas están bien o mal en general. Habíamos visto que en inglés había algunos autores que trataban el tema, pero no podíamos encontrar nada en español. De estas preguntas y de esta necesidad nació “Hay muchas cosas que están bien”, un libro no sólo para niños de familias homoparentales sino contra el bullying. Es un libro de integración, que permite contarles a los niños que todos somos individuos con diferentes características y capacidades y es eso lo que nos hace únicos y valiosos. Es un libro muy colorido que nos muestra distintos tipos de familia, chicos de distintas razas, con anteojos, entre otras muchas situaciones más.

Luego surgió “Anita y sus dos mamás”, que cuenta la vida cotidiana de una nena de unos 6 años llamada Anita, su mamá Eva y su mamá Mimi, que está embarazada esperando el segundo hijo de esta familia. Este libro no sólo es para niños sino también para sus padres, familiares y amigos. Nos cuenta mediante un relato simple la dinámica diaria en las familias homoparentales, que para sorpresa de muchos no difieren del resto de las familias, cualquiera sea su conformación.

Después llegó: “¿Cómo llegué a este mundo? Libro para chicos que llegaron a este mundo por subrogación”. Surgió de manera muy rápida y sorpresiva. Con mi marido estamos llevando a cabo un proceso de subrogación de vientre, que inclusive a nosotros nos costó comprender en que consistía. Luego de estar un año explicándoles a familiares y amigos de qué se trataba, sentí la necesidad de escribir de manera sintética cuál es el proceso que atraviesan las familias homoparentales que pasan por esta experiencia.

Un día en casa estábamos con el grupo de futuros padres, ya a esta altura amigos y compañeros en este fantástico viaje a la paternidad, hablando del tema de que no se encontraban libros infantiles con temática LGTB en español. En ese momento comenté con mucho pudor que había escrito e ilustrado algunos libros e insistieron en que se los mostrara. Cuando los vieron todos coincidieron en que era lo que ellos estaban buscando.

Luego de varios meses de insistencia por su parte, decidimos publicarlos, tarea que en un principio nos pareció algo sencillo, pero claro no lo era: debíamos primero chequear el material con profesionales de la salud reproductiva y psicológica para no incurrir en errores que pudiera confundir a los niños. Había que crear una editorial, consultar con un abogado para hacer las inscripciones correspondientes en el Instituto de la Propiedad Intelectual, en la Cámara Argentina del Libro, registrar la marca, elegir la imprenta, entre otra cantidad de cosas. Era un poco volver a repetir lo vivido hasta ahora en nuestro proceso a la paternidad pero reflejado en este caso en libros que finalmente el pasado 6 de noviembre salieron a la luz.

- ¿Qué otros títulos tienen en agenda?

- En este momento hay en preparación dos títulos más, que cuenten las realidades de los distintos tipos de familias y no sólo homosexuales, con la participación de otros autores. La idea es que Molinos de Viento crezca y podamos editar a más autores e invitar a ilustradores a sumarse a este proyecto que nos entusiasma tanto.

- ¿Por que el nombre de la editorial?

- El nombre Molinos de Viento surgió naturalmente; el camino a la paternidad en las personas homosexuales es un recorrido con muchos escollos no sólo biológicos sino sociales, al igual que para El Quijote, nos parecerían gigantes contra los que tendríamos que luchar, hasta que comprendimos que sólo son obstáculos, pruebas a superar. Por otra parte el molino de viento es un elemento cinético, generador de energía, la energía que generan los hijos, la energía que mueve al mundo.

- ¿Cuándo hicieron el lanzamiento?

- El 9 de noviembre pasado hicimos la presentación en la XXII Marcha del Orgullo LGBTIQ 2013 de Buenos Aires, donde justamente este año la consigna era “Educación sexual igualitaria, libre y laica”. Realmente nos sorprendimos con la buena repercusión y el interés que despertaron los libros en el stand que generosamente nos ofrecieron y compartieron con nosotros Arturo Lodetti, del programa Latitud Gay de Radio Sentidos y Ariel Nuñez, de la Guía Turística “Gay Travel Map”.

Por el stand pasaron muchas maestras y personas relacionadas con la educación que nos contaron que hoy en día se están presentando casos de familias homoparentales en las escuelas y que estos libros les serían muy útiles para trabajar con los chicos.

- ¿Por qué es importante hablar de estos temas desde la literatura?

- Nos parece importante desmitificar la connotación de oscuridad y perversión que se le ha dado a la homosexualidad durante siglos. La gente tiene muchas fantasías negativas acerca de dos hombres o dos mujeres con hijos, fantasías que carecen de sustento. Hoy día hay muchos estudios acerca de familias homoparentales y afortunadamente ninguna responde a estos estereotipos negativos que aún persisten en algunos sectores de la sociedad.

Los dueños de Molinos de Viento rodeados de amigos en el stan de la última marcha de Orgullo en Buenos Aires

Cuando terminamos los libros nos encontramos con una gran sorpresa: no eran libros sólo para niños sino también para adultos. “Hay muchas cosas que están bien” es un libro que nos muestra que está bien ser uno mismo, que aceptarse tal cual uno es nos acerca a aceptar a los otros con sus diferencias. “¿Cómo llegué a este mundo?” le cuenta a los adultos de manera simple como es el complejo proceso de la subrogación de vientres, y despeja la idea de “comercio” como eje central de esta práctica cada día mas común no sólo en parejas homosexuales sino también en parejas heterosexuales con problemas de fertilidad, muestra que tanto los padres como la donante y la subrogante transitan un camino de amor para concretar esa familia tan deseada. Finalmente “Anita y sus dos mamás” despejan fantasías y nos muestra que toda familia tiene una rutina diaria como cualquier otra.

- ¿Cómo creés que evoluciona el tema de la conciencia social respecto de las familias diversas acá en la Argentina?

- Creo que la Ley de Matrimonio Igualitario abrió una puerta para que mucha gente salga del clóset, con sus amigos, compañeros de trabajo y familiares. Esto le mostró a una parte de la sociedad que los homosexuales somos personas comunes y corrientes, que estudiamos, trabajamos, hacemos deportes, tenemos familias y amigos, y que hoy el marco legal reconoce nuestras propias familias.

La experiencia con respecto a la paternidad en nuestro entorno ha sido muy positiva. Por supuesto que aún queda mucha gente que no se permite pensar a la familia de una manera no binaria. Es un proceso, nos han criado con la idea de que una familia siempre fue papá, mamá e hijos, pero históricamente se sabe que la familia con ese formato tiene sólo unos siglos, de hecho estadísticamente sólo el 30% de las familias en la Argentina responde a esa estructura.

Pienso que se ha evolucionado mucho en muy poco tiempo, pero aún falta para que las familias homoparentales sean aceptadas en su totalidad. Ese tiempo estará dado por lo que le lleve a la gente entender que somos familias como cualquier otra.

 

Dónde conseguir los libros: Hay varios puntos de venta: para conocerlos pueden ingresar al sitio web de la editorial. También, mediante la página de Facebook: Editorial Molinos de viento.

 

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Una pareja gay de Tierra del Fuego adoptará a dos chicos de Misiones

Juan Castro (32) y Pablo López Silva (36) dicen que se sienten plenamente felices. Hace dos años que se casaron en Río Grande, Tierra del Fuego, y desde entonces supieron que querían ser padres. Decidieron emprender la tarea de la adopción y registrarse en la lista de espera. En medio de ese proceso fundaron la Asociación Construyendo Familias, que está integrado por 54 parejas, tanto homo como heterosexuales, aspirantes o que ya adoptaron.

Cuenta Juan, en diálogo con Boquitas pintadas: “Charlamos de varias cuestiones de los requisitos cuando nos reunimos. Cuando te presentás para adoptar tenés que llenar un formulario y la mayoría pide un chico como de catálogo, perfecto y bebe. Por eso suelen esperan años”. Agrega que a partir del trabajo en la asociación la mayoría cambió el rango de edad y así se concreta la paternidad/maternidad mucho antes.

Ellos también aprendieron como pareja. Desde Río Grande, donde viven juntos desde hace cuatro años, se convirtieron en padrinos de dos hogares de chicos en Puerto Iguazú. En marzo del año pasado, de vacaciones, fueron a conocer a los chicos y se quedaron encantados. También hablaron con el Defensor del Pueblo de ese lugar, que les comentó sobre la situación de dos hermanitos en Posadas que buscaban una familia. Hacia allá fueron.

Juan Castro y Pablo López Silva consiguieron la guarda de dos chicos misioneros; Foto: Capital

Los hermanitos de los que les habló el funcionario, cuyos nombres no vamos a dar a pedido de la pareja, tienen nueve y once, y hacía varios años que vivían en el Hogar de Niños Pequeños Milagros. “Fuimos y empezamos a charlar con ellos. Les festejamos un gran cumpleaños a todos los chicos de ahí. Dos tortas, una para las nenas y otra para los varones”, relata Juan. Ahí se enteraron de que estos chicos perdieron a su mamá hace cinco años; nada se sabe del padre biológico.

Allí se quedaron durante un mes, en un hospedaje cerca del hogar, para poder visitarlos. Es lo que le llaman un período de vinculación que es el proceso de conocerse para ver cómo se llevan mutuamente. Como el juez que entiende en la causa, Juan Pablo Rissi, consideró que la familia se articulaba bien, decidió darles la guarda provisoria de los dos hermanos y la opción de adoptarlos si continúa bien la adaptación.

“La Justicia nos sorprendió para bien; el juez se recontra jugó. Valoramos mucho eso; creo que él evaluó nuestra intención firme de adoptar y de formar una familia”, dice Juan. El tiene 32 años y trabaja como operario de electrónica en una fábrica de Río Grande. Dice que su decisión de adoptar también cayó muy bien entre sus compañeros, más de mil varones, que lo alentaron a cumplir con su proyecto familiar. “En mi trabajo no me hicieron ningún problema; me pude tomar el mes que necesité para completar todo este proceso en Misiones”, comenta.

El Hogar de Niños Pequeños Milagros, de Posadas, es donde estaban alojados los chicos; Foto: redmisiones.com

Ambos se emocionan cuando escuchan a los chicos llamarlos “papis”. La necesidad de afecto y de una familia fue algo que tanto Juan como su pareja Pablo percibieron desde el primer momento. Por eso no les importó cuando desde un portal de Tierra del Fuego se alzaron algunas voces en contra de la posibilidad de que dos varones adoptaran. “Mucha gente también salió a opinar a favor. Lo positivo es que se abra el debate. Lo único, nosotros no contestamos agresiones”.

Ahora los cuatro esperan el okey de la Justicia para viajar a Río Grande, la ciudad que eligieron para vivir pese a que ninguno es de allí. Juan es porteño y Pablo nació en Resistencia, Chaco. Sus hijos adoptivos son misioneros. Una familia diversa que hoy celebra este maravilloso encuentro.

(*) Agradezco la colaboración de César Sánchez Bonifato, corresponsal de LA NACION en Misiones, por el contacto con esta familia diversa

 

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Claudia Castrosin, “La Fulana” con 15 años de militancia por los derechos de las lesbianas

Claudia Castrosin era una chica de 20 años cuando les dijo a sus padres que era lesbiana. Era a fines de los 90, en La Plata. Su mamá le habló así: “Esta es una casa decente y acá se va a vivir como yo digo”. Entonces, le dio las llaves de su casa y se fue. Sabía que en la organización La Fulana, de la que había sentido nombrar, encontraría un espacio de contención. Hacia allá fue. Se alojó junto a otras chicas, también lesbianas y echadas de sus hogares, en una vieja casona.

Ese refugio, por el que pasaron una multitud de mujeres, se cerró, pero Claudia siguió su activismo en La Fulana y hoy es una de las principales referentes. La organización cumple 15 años en septiembre próximo. “Recuerdo que no sabíamos nada de género y en María Rachid fue clave en acercarnos materiales que terminaron de formarnos”, dice, quien hoy es vice presidenta de la Federación Argentina Lgbt en la Argentina.

Fue una de las principales activistas a favor de la ley de matrimonio igualitario; tanto fue así que junto a su pareja de entonces, María Rachid, fueron las primeras en presentar un recurso de amparo para casarse en Buenos Aires. Luego vinieron otros, todos con resolución positiva. Al final, llegó la ley. También trabajó por la ley de identidad de género, la ley de sangre y derogación de edictos policiales. Este año está activa en la ley antidiscriminatoria y apoyando la ley del aborto seguro. Sobre este último punto,  cuestiona: “Me gustaría preguntarle a Cristina qué piensa del aborto”.

Claudia Castrosin junto a María Rachid, antes de la ley matrimonio igualitario

- ¿Qué es La Fulana?

- La Fulana es un espacio de articulación lésbica, es un espacio de lesbianas y mujeres bisexuales. En un principio La Fulana estaba formado por dos espacios políticos de acción lésbica: uno se llamaba Musas de papel, que tenía que ver con poesía y acciones culturales en general; y Amenaza lésbica, que era un espacio de activismo combativo, de tomar las calles y hacer visibilidad lésbica. Llegó un momento que había mucha necesidad de las mujeres de vivir en ese espacio porque eran echadas de sus casas. Entonces, se pensó en un espacio más amplio. Ahí jugó un rol muy importante María Rachid, que diagramó un espacio que funcionara como un centro comunitario. Eso estuvo desde mediados de los 90 hasta 2005. Era una casa grande en la calle Venezuela. Yo llegué en el 99 como una más echada de la casa de mis padres en La Plata; recién había salido del armario. Yo conocía La Fulana, la había escuchado nombrar. Me fui sabiendo que contaba con ese lugar.

- Era todo más oculto, ¿no? ¿Esto explica esas expulsiones?

- Sí, había otra lectura social de la homosexualidad. En ese punto, hay un paréntesis que yo entendí con la militancia, con los años de activismo y me amigué con mi familia, con cosas que pasaron en ese momento. Soy hija única, mi viejo, que era mi mejor amigo, me dejó de hablar, no pudo transmitirme de ninguna manera qué le molestaba. Yo tenía 20 años. Mi mamá lo que me dijo fue: ‘Esta es una casa decente y acá se va a vivir como yo digo’. Entonces, le di las llaves de mi casa y me fui. Pero me fui segura del espacio de contención de La Fulana. Sabía que ahí recibían a las chicas. Estuve como seis meses sin hablarme con ellos. Era un lugar muy necesario, a muchas les pasó lo mismo.

- ¿Cuántas chicas se llegaron a alojar ahí?

- Cuando llegué éramos ocho. Como máximo fuimos 20. Era un sistema comunitario muy lindo para vivir. En ese sistema de hacernos responsables de todo fue una gran experiencia. Además, teníamos en claro que había que agarrarse de algo: María nos acercó al feminismo, a las lecturas sobre eso y estuvo re bueno. Además fueron todas experiencias de salida del armario que fuimos viviendo juntas. Fue un gran aprendizaje.

Claudia Castrosin, en una jornada de activismo contra el crimen de Natalia “Pepa” Gaitán

- ¿Qué pudiste ver en relación con tus padres?

- Entendí en todo ese tiempo que yo no tenía herramientas para plantearle lo que me pasaba. Yo no sabía qué me pasaba a mi, entonces menos le iba a poder contestar. Entonces lo primero que hice fue decirles: ‘Listo, te doy las llaves’, sin resolver nada. Después entendí que los viejos no tienen la culpa. Es un sistema que hace que así sea. A mis padres nunca les dijeron que había un porcentaje de probabilidades de que tuvieran tengan una hija lesbiana, estaban preparados para la heteronormatividad. Está el miedo, el desconocimiento, el ‘no vas a tener hijos’, el que ‘nunca vas a ser feliz’. Con el tiempo se dieron cuenta de que nada de eso pasó, me casé y hasta soy mamá.

- ¿Cómo fue la vuelta con ellos?

- Después de esos meses nos acercamos. Fui con mi compañera de ese momento, que era María Rachid, y fue entender que yo estaba enamorada de una mujer, que no había mucho más. Por entonces, no había mucha visibilidad de mujeres lesbianas.

- ¿Cómo ves hoy el tema de la visibilidad?

- Hay un poco más de visibilidad, el tema es que sigue siendo un movimiento muy marginal.  Por eso es importante haber instaurado un día de visibilidad, el 7 de marzo.

Jornadas de visibilidad lésbica en Buenos Aires

- ¿Cómo fue cambiando La Fulana en su militancia?

- Lo que fue sucediendo es que las que participamos y nos responsabilizábamos del espacio nos dimos cuenta de que había cuestiones que se nos escapaban, que había personas que necesitaban más que un albergue. También estaba el tema de que eran personas sin recursos económicos y era complicado. La manera de trabajo comunitaria que habíamos armado era que las personas que no trabajaran colaboraban con el espacio, lo limpiaban, lo cuidaban, hacían de comer para las demás. Las que trabajaban aportaban para el alquiler, para el teléfono, la comida, lo básico. Lo que sucedió es que la dueña del lugar no quería alquilarnos más porque quería vivir ahí. Eso nos sirvió para cortar con el espacio comunitario, porque era difícil sostenerlo para nosotras mismas. Nos mudamos a otro espacio y ahí establecimos que no íbamos a alojar a nadie, que iba a ser un espacio político de reuniones. Además hicimos un bar. La militancia a veces es muy agotadora y muy aburrida. No tiene que ser así, porque termina cansándote fácilmente. Para mi la militancia va atrás de una sonrisa.

- ¿Cuándo surgió la revista?

- La revista salió un año y algo, fueron 16 números. Salió en el 2000 y cayó en 2001, cuando se cayó todo. Se autofinanciaba, con la publicidad y fue imposible. El papel era oro. Fue un proyecto maravilloso: la primera revista de visibilización lésbica de tirada masiva en América latina, que se vendía en los kioscos.

- ¿Hoy La Fulana qué espacios conserva?

- El espacio se llama de encuentro y reflexión y somos mujeres que nos encontramos semanalmente, los viernes, a conversar de diferentes temas: el trabajo, la familia, lo que planteen las compañeras. Es un grupo abierto, seremos unas 40 mujeres. Es súper relajado. Hace 15 años que estamos y mantenemos esa dinámica de conversar. Los viernes de 20.30 a 22.30 en Callao y Rivadavia. Esa es la pata principal.

La otra es la del activismo, como los proyectos de ley que presentamos en los distintos espacios políticos. Tenemos la gran oportunidad de que María Rachid sea legisladora (FpV) en la ciudad de Buenos Aires; pero trabajamos siempre buscando la transversalidad. Como organización no pertenecemos a un partido, hay compañeras del Socialismo, del Frente para la Victoria, independientes, anarquista.

- ¿Hay alguien del PRO?

- Del PRO, no. Pero si viniera hay que ver algunos puntos y vamos para adelante. Por ejemplo, Pedro Robledo nos decía que quiere pedirle a Mauricio Macri una casa de refugio para personas trans. Mirá si no lo vamos a apoyar.

Claudia junto a su pareja Flavia Massenzio y su hija; una postal de la actualidad

- ¿En qué temas están trabajando desde el activismo?

- Nuestros grandes temas eran, en este orden, matrimonio igualitario, identidad de género, ley antidiscriminatoria, ley de sangre y derogación de edictos policiales. De eso sólo nos queda ley antidiscriminatoria y modificación de la ley de sangre, que se consiguió en la ciudad pero no a nivel nacional. Van a salir este año.

- ¿El aborto es un tema para este año?

- El aborto es un tema, sí. Nosotras no lo laburamos directamente, pero acompañamos.  Lo que veo es que con el aborto falta unidad del discurso, hay muchas diferencias. Tenemos que generar las condiciones, como con matrimonio igualitario, para que la sociedad esté preparada. Con el matrimonio igualitario, antes de que se aprobara, hacía cuatro años que las organizaciones sólo hablábamos de eso.

- ¿Creés que tendrían el acompañamiento de Cristina Kirchner?

- Es una incógnita. Muchos dicen que Cristina está en contra. No lo sé. Me encantaría preguntarle qué piensa del aborto.

 

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Premio “Orgullo Ciudadano” para Boquitas pintadas: ¡felicidades y gracias!

El 28 de junio pasado, el Día Internacional del Orgullo LGBT, Boquitas pintadas cumplía dos años y medio. Quiso la casualidad que ese día, también, premiaran el trabajo de este blog que, en el corto camino recorrido, sumó en la lucha por la igualdad de derechos y la diversidad sexual.

Así lo entendió la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT), que eligió este espacio para otorgarle el premio “Orgullo Ciudadano” en la legislatura porteña. Más de cien personas, entre funcionarios nacionales y provinciales, diputados, académicos, artistas y periodistas fueron premiados por este aporte que posiciona a la Argentina en uno de los países de referencia mundial en temas de diversidad sexual.

La Legislatura porteña estuvo colmada de referentes LGBT y personalidades políticas y de la cultura; Fotos: Sebastián Rodeiro

El propósito fue rendir homenaje “a todos y todas que contribuyeron al trabajo por la igualdad y la diversidad, afirmando así su compromiso con el cambio y la inclusión”, indicó la Federación en su carta de invitación a la ceremonia, que reunió a una multitud en el salón dorado del Parlamento.

El acto estuvo encabezado por la legisladora porteña del Frente para la Victoria y secretaria General de la Mesa Nacional por la Igualdad, María Rachid, junto al presidente de la FALGBT, Esteban Paulón, y Claudia Castro, vice presidenta de la Federación y referente de La Fulana. “Mismos derechos y oportunidades”, se leía en una gran tela blanca que embanderaba el lugar.

Esteban Paulón y Claudia Castro, presidente y vice de la Federación Argentina LGBT

“No tenemos dudas de que no hay ningún objetivo imposible si seguimos contando con el apoyo de todos y todas”, destacó Paulón en la ceremonia. Rachid recordó: “Tiempo atrás nos decían que estábamos locas por creer en la aprobación de las leyes de matrimonio igualitario y de identidad de género en la Argentina. Sin embargo eso ocurrió”. Y destacó el trabajo transversal de las organizaciones. “Como en este acto, distintos sectores políticos se comprometieron con las leyes de la diversidad. Gracias por la generosidad”.

El salón estalló en aplausos. Como muestra de ese abanico, entre los premiados estaban los senadores nacionales Daniel Filmus (FPV), Ana María Corradi (FPV), Elena Corregido (FPV), y Osvaldo López; así como los diputados Juliana Di Tulio (FPV), Mara Brauer (FPV), Araceli Ferreira (FPV), Laura Alonso (PRO), Roy Cortina (PS), María Teresa García (FPV) y María Luisa Storani (UCR), entre otros.

El premio “Orgullo Ciudadano” consistió en un diploma y una placa recordatoria

Al tomar la palabra Claudia Castro, activista histórica en el movimiento lésbico argentino, visiblemente emocionada dijo que ella deseaba un país en el cual pudiera tener una hija que no fuera discriminada por tener dos mamás. Sentada con su hija Estefanía en upa, desde el escenario, agregó: “Ella es de la generación de la no discriminación. Crece rodeada de tías trans y es feliz. Es mi sueño cumplido”.

La Legislatura de la Ciudad volvió a unirse en aplausos y vivas.

“Nos genera orgullo ciudadano estar acá. Este es el cambio y la inclusión”, intervino en un momento la conductora del acto, la locutora y actriz trans Vida Morant. Que también recordó que el 28 de junio se conmemora en todo el mundo el Día del Orgullo LGBT para recordar la represión policial al colectivo de la diversidad que tuvo lugar un 28 de junio de 1969 en el bar Stonewall Inn de Nueva York. Fue el surgimiento del moderno movimiento reivindicativo de derechos de lesbianas, gays, bisexuales y trans.

También fueron reconocidos funcionarios nacionales como Martín Sabbatella, presidente de la Autoridad federal de servicios de comunicación audiovisual (Asfca); Luis Alen, sub secretario de Derechos Humanos de Nación; Mariana Gras, presidenta del Consejo Nacional de las Mujeres, y Carlos Falistocco, director Ejecutivo de VIH Sida y ETS del Ministerio de Salud de la Nación.

La Legislatura porteña estuvo colmada de referentes LGBT y personalidades políticas y de la cultura

Además, los diputados de la ciudad María José Lubertino (FPV), Laura García Tuñón (BAP), Aníbal Ibarra (FPP), Rafael Gentili (Proyecto Sur), Rocío Sanchez Andía (CC), Maximiliano Ferraro (CC), Gabriela Seijó (PRO) y Daniel Lipotezky (PRO).

También fueron distinguidos referentes sociales y políticos como Luis D´Elía Luis, de la Federación de Tierra, Vivienda y Hábitat; Inés Vázquez, rectora de la Universidad de Madres de Plaza de Mayo; Hugo Yasky, secretario General de la CTA; Florencia Santout, decana Facultad de Periodismo y Comunicación Nacional de la Plata; Graciela Rosemblung, de la Liga por los Derechos del Hombre y Jorge Calzoni, rector de la Universidad Nacional de Avellaneda.

Entre los periodistas, además de premiarnos a nosotrxs por Boquitas pintadas, recibieron su diploma Emilio Ruchanski y Mariana Carbajal, de Página12; Osvaldo Bazán, de TN, el programa El Vahído, que integran Gustavo Pecoraro, Vida Morant y Diego Tedeschi Loisa, entre otros.

María Rachid y Esteban Paulón en la entrega del premio por el aporte de Boquitas pintadas

Es un “Orgullo Ciudadano” y una responsabilidad inmensa formar parte de esta generación que transita caminos de mayor inclusión para todxs. Gracias por integrar Boquitas pintadas. La única forma de construir este espacio diverso es con la presencia de todxs ustedes.

¡Felicidades y gracias!

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Plan V, la serie lésbica que sueña con la pantalla grande

Plan V empezó como una serie lésbica que sólo se podía ver por Internet. La primera temporada se estrenó en 2009; la segunda, a fines de 2010. La página de esta sitcom web, la primera de América latina en contar la historia de amor entre dos mujeres, contabilizó alrededor de cinco millones de visitas.

Lorena Romanín, co-guionista y co-directora de Plan V

Lorena Romanín, que escribió el guión junto con su pareja Sofía Wilhelmi, en diálogo con Boquitas pintadas cuenta que están en tratativas para filmar su tercera temporada. Esta vez, pretenden abandonar el formato web y trabajar la historia para que se vea por televisión. También sueñan con transformarlo en una película y verla en la pantalla de los cines.

Una de las limitaciones que encuentran es la falta de recursos económicos. Por eso iniciaron una colecta por Internet para que miles de voluntades permitan concretar este proyecto. En la página de Facebook, con más de mil seguidores, los fans piden el regreso de esta comedia romántica de temática lésbica.

Ya conocimos la historia de una chica que se enamoró de la novia de su hermano. La sinopsis lo sintetiza así: “Ana es una chica de 30 años que está desilusionada de las relaciones amorosas. Un día se cruza en el subte con una chica de la que instantáneamente se enamora; esa chica es Laura, la novia de su hermano Martín. Desde ese día “el destino” o “la mala suerte” va a seguir cruzando a Ana y a Laura.

La unión de esta pareja imposible se convierte en la causa de las tres amigas de Ana: Mara y Pato (una pareja de desopilante bipolaridad) y Florencia (una muchachita siempre disponible). Ellas tienen más de un plan y no van a parar hasta que uno resulte”.

Sofía, Lorena, Maruja Bustamante (co-directora) y Gael, en Córdoba, España, invitados a un festival por Plan V

El plan resultó y llegó la segunda temporada, donde se las ve juntas. Dice Romanín: “En la segunda hay más guiños a las películas de los ’80. La serie se vuelve algo más mágica. Ana y Laura, como cualquier pareja, empiezan a tener algunos problemas”.

La tercera temporada, que ya está escrita, apunta hacia la maternidad. “Acabamos de ser mamás con Sofi y es un poco reflejar lo que nos venía pasando”, adelanta una de las autoras de la serie o del largometraje, según se vaya sucediendo este proceso.

Para cumplir su objetivo y que la tercera parte esté lista, estiman que necesitarían unos 100.000 pesos. Una de las alternativas que manejan es atraer algunos inversores interesados en difundir una ficción que trate sobre una familia de dos mamás. Esta es una alternativa, además de las donaciones que se puedan recibir por Internet, un sistema que ya está activo.

Romanín no parece dejarse vencer ante sus proyectos. Seguramente Plan V verá su tercera parte. En paralelo, dirige “Esa sensación horrible de no haber intentado lo suficiente”, una obra de teatro que ya está en sus últimas funciones (va los lunes a las 21 en el Abasto Social Club).

En este blog a Lorena Romanín la conocimos en su obra “Julieta y Julieta” una versión de “Romeo y Julieta” en que fue directora y dramaturga.

“El teatro es más artístico que la televisión, es más democrático y se respeta mejor lo que querés poner en escena”, dice esta artista. “El público de teatro es muy progresista en sus ideas: no le estás hablando a gente que estuvo en contra del matrimonio igualitario”.

Por ese mismo motivo siente como un desafío el desembarco en la televisión, un espacio masivo cuyo público es mucho más heterogéneo. A Romanín ese mar abierto la seduce. En esa vidriera pretende hablar de la intimidad de dos mamás y su pequeña hija.

PLAN V, Temporada 1, Capítulo 1, “Es obvio”

¡Un buen momento para empezar a verla y engancharte!

Bonus track: “La historia de amor de las chicas en un video”

 

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“Más que salir del clóset, entré”

Cuando se le pregunta a Luz por su salida del clóset responde con una frase que podría ser un chiste, pero no: “Más que salir del clóset, entré”. Se explica: tenía 27 años, acababa de terminar una relación “tormentosa y complicada con un novio” y entró a un chat de chicas. Ese fue su primer contacto con una lesbiana. “Eran tantos mis prejuicios que de otra forma no me hubiera animado”, reconoce. “Al principio fue a modo de fantasía pero al poco tiempo se concretó”.

Este es el principio de la etapa de su vida más amorosa y cada vez más intensa. Se contactó con Boquitas pintadas para contar la historia de amor con Rosario, la mujer con la que se casó luego de que se aprobara la ley de matrimonio igualitario, y con quien planifica tener un hijo.

Luz tiene 34 años es diseñadora gráfica y trabaja de manera independiente y como docente en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata, ciudad en la que viven. Su compañera, Rosario, tiene 36 y cuando se conocieron vivía en la ciudad de Buenos Aires y era productora de TV; cuando se fueron a vivir juntas dejó su antiguo trabajo y ahora es cheff. Hace menos de un año empezaron un emprendimiento gastronómico así que ahora, además de esposas, compañeras y amigas, son socias.

Luz y Rosario en el casamiento de una pareja amiga; foto: gentileza Luz

- ¿Cómo fue tu salida del clóset?

- Más que salir entré. Lo digo a modo de chiste, pero así fue. Tenía 27 años y había terminado una relación tormentosa y complicada con un novio. Digo entré, porque mi primer contacto con una chica fue por chat. Eran tantos mis prejuicios que de otra forma no me hubiera animado. Al principio fue a modo de fantasía o juego pero al poco tiempo se concretó.

Fueron tiempos difíciles: por un lado, sentía mucha adrenalina, pasión y, por otro, me sentía un monstruo en la más terrible oscuridad. Todo esto lo oculté a tal punto que ni mis amigas íntimas sabían lo que estaba viviendo. Pero un día la verdad salió a la luz. Y por primera vez me enfrenté con mi propia realidad.

La reacción de mi familia fue terrible y en ese momento juré y recontra juré que no volvería a estar con una mujer nunca más, pero por dentro sentía un quiebre en mi vida. Sentía mucha culpa, miedo y no paraba de castigarme, hasta que decidí empezar a contarles mi experiencia a mis amigas. Eso empezó a aliviarme y, lejos de sentirme discriminada o excluida, encontré mucha contención.

Salí del clóset definitivamente cuándo me enamoré y necesité que todos lo supieran. Antes de conocer a Ro pensaba que me había enamorado, pero al conocerla me dí cuenta de que con ella era la primera vez.

Luz y Rosario; gentileza Luz

- ¿Cuándo conociste a Rosario? ¿Qué sentiste?

- Ella apareció en un momento muy especial. Era agosto de 2008. Yo ya había tenido varias experiencias ocultas con chicas y estaba desilusionada del amor. Era viernes y una pareja de amigos me invitó a un boliche gay friendly. Nunca había ido y muchas ganas tampoco tenía, pero como estaba medio depre me convencieron.

En un momento me apoyé en la barra del patio y ahí nos conocimos. Es difícil describir qué me pasó al verla, pero fue algo mágico. Sus palabras, sus gestos, la tranquilidad, sobre todo eso: tenía una paz que nunca había experimentado. Digamos que sentir eso en un contexto de joda en la noche fue algo surrealista.

- ¿Cómo fue que decidieron casarse?

- Cuando se aprobó la ley de Matrimonio Igualitario no lo podíamos creer. Fue algo muy movilizador. Ya vivíamos juntas hacía años. En ese momento ella me propuso casamiento.  Mi única condición era que no quería nada íntimo ni oculto, sino más bien una fiesta grande en la que quedara plasmada la existencia de nuestro amor.

La previa a la boda fue muy divertida, sobre todo la elección de los vestidos. Queríamos algo no convencional, no el típico vestido blanco, tampoco ponernos un traje. La cuestión es que fuimos a Capital con una amiga a ver qué encontrábamos. Después de varios negocios nos sentamos en un bar a tomar algo y pedimos una jarra de Campari.

Yo estaba bastante histérica porque eran las ocho y no habíamos conseguido nada. Así que mientras ellas seguían en el bar yo iba y venía de los negocios con fotos que sacaba con el celu de los posibles vestidos. Entramos al último negocio abierto y compramos un vestido color coral, influenciadas creo yo por el Campari. Al otro día encontré mi vestido en el primer negocio que entramos. Pienso que la suerte estaba de nuestro lado.

- ¿Cómo se lo anunciaron a los familiares?

-Al anuncio se los dimos a nuestros familiares y amigos el día de mi cumpleaños, seis meses antes de la boda. A medida que se iba acercando la fecha nos preguntaban cosas como:

– ¿Van a bailar el vals?

– ¿Van a hacer lo de las ligas?

- Nunca fui a un casamiento gay, ¿van a hacer algo loco o raro?

Pero sin dudas la pregunta más bizarra que escuchamos más de una vez fue:

- ¿Se casan por Iglesia?

La boda fue súper divertida y descontracturada. No faltó ningún invitado.

Luz y Rosario, a la salida del registro civil

- ¿Cómo es tu familia hoy?

- Somos una familia como cualquiera, sólo que de dos mujeres. La aceptación de los nuevos modelos de familia es un proceso que va a llevar su tiempo. Así como en otra época era escandaloso el divorcio, ahora cada vez son más las familias ensambladas u homoparentales.

Por eso creo que es importante la visibilidad, perder el miedo y entender que por más que muchos no lo acepten es una realidad.

Somos una generación bisagra y eso hace que nos toque vivir este momento de transición. A mí me da mucho orgullo vivir en un país en el que se respeta y se integra a las distintas comunidades sexuales. Seguir luchando por la igualdad de derechos es una construcción del día a día.

- ¿Están planificando tener un hijo?

- Sí, siempre estuvo la idea de ser mamás. En cuanto a los miedos que podemos tener son los normales que puede sentir cualquier madre primeriza. Empezamos a indagar sobre este tema el año pasado. Dentro de las diferentes alternativas pensamos que la mejor forma es la inseminación asistida de donante anónimo.

Nos dimos cuenta de que no sabíamos nada de este tema y que al contrario de lo que mucho piensan la mayoría de las obras sociales no cubren este tipo de tratamiento. No somos infértiles y eso hace que no estemos amparados en la ley. El tratamiento es costoso y cada intento tiene bajas probabilidades de ser efectivo. Las obras sociales tendrían que reconsiderar estos casos.

 

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“Lo más difícil fue contarle a mi hija que soy gay”

Lautaro Bustos Suárez; Foto: Sebastián Rodeiro

Lautaro Bustos Suárez, de 42 años, jefe de redacción de la Revista Actitud, reconoce que el momento más difícil de su vida después de salir del clóset fue enfrentarse a su hija y contarle la verdad. Lautaro es de un pueblo de 3000 habitantes de Río Negro -Luis Beltrán-, donde vivió hasta los 18 años. Entonces, se mudó a General Roca para estudiar Comunicación en la universidad. Allí se enamoró de una chica, estuvo de novio varios años, luego se casó y tuvo a Azul, su hija, poco después. A los dos años de casado, se casualidad se cruzó con un ex compañero y supo lo que era el amor de verdad. Según cuenta, ese fue un antes y un después en su vida.

“Nos habíamos separado ya y un día me llama mi ex mujer y me dice: ‘Azul pregunta así que vení a explicarle la verdad”, recuerda Lautaro. la pequeña tenía 10 años. “¿Cómo hago para decírselo?, me pregunté. Al final, me di cuenta de que son más las cuestiones que uno trae las que complican que el hecho en sí, como que uno viene seteado de una manera y tiene que resetearse para poder vivir de un modo pleno y feliz. Tuve que hacer ese trabajo y en mi relación con mi hija eso me ayudó un montón, porque los chicos lo toman como algo natural”.

Lautaro reconoce que esa primera charla fue difícil, que al principio su hija no entendía bien. Quizá nunca había pensado en esa posibilidad. “Tuvo un tiempo de enojo, pero lo fuimos hablando mucho, siempre respetando sus tiempos, sus ganas de saber y ahora tenemos una relación excelente”. Azul –hoy de 15 años-  vive con su mamá en Río Negro y visita regularmente a su papá. “Conoce lo que hago acá, mis vínculos, si tengo pareja ella lo conoce. Es la forma de que ella lo viva naturalmente, como debe ser”.

Lautaro Bustos Suárez muestra un ejemplar de Actitud; Foto: Sebastián Rodeiro

El se sabe afortunado por la comprensión de su ex mujer, que, más allá de su dolor, nunca lo juzgó mal ni le habló en su contra a su hija. “La primera persona con la que salí del clóset fue mi esposa. Con ella viví una vida heterosexual, me convencí de que estaba enamorado, siempre fui sincero y lo viví muy plenamente. Hasta que me pasó algo muy fuerte cuando me encontré con este flaco, fue un quiebre muy grande y ya no podía seguir sosteniendo una situación que no era real”, relata.

Según Lautaro, pese a que toda la vida trató de seguir las pautas de heteronormatividad que le enseñaron en su pueblo, en su escuela católica, en su familia de corte conservadora, cuando se permitió dejarse llevar por los sentimientos que le despertaba un hombre supo que allí estaba su deseo más profundo. “Con mi esposa ya nos empezábamos a dar cuenta de que los caminos se abrían en distintas direcciones: estábamos siendo muy amigos, pero no compartíamos la vida afectiva”, se sincera. Entonces, vino un tiempo de separación sin muchas palabras, luego se juntaron a hablar horas con total sinceridad.

Recuerda esa charla eterna y desgarradora en la que tomaron mates, café, té, de nuevo mates. “Era lo que ella sospechaba. Le conté, no con lujo de detalles, pero le dije cómo me sentía y ahí fue el quiebre definitivo, no había vuelta atrás. Me di cuenta de que eso no era el amor, que tenía que ver con una autoimposición, una necesidad de seguir sosteniendo un discurso que tenía que ver más con el entorno que conmigo”, cuenta.

“Fue un momento de mucho quiebre, de mucho conflicto interno de ella para poder asumirlo, pero después que pasó el tiempo de su enojo y de mi culpa nos reacomodamos. Ahora nos reímos de lo que pasamos juntos y hasta me carga con mis novios”, dice Lautaro. Se ríe. Hace años que está aliviado y feliz de haber podido transitar todo aquello para llegar a ser quien es. Cree que estas vivencias que narra lo ayudaron a ser quien es.

Lautaro Bustos Suárez; Foto: Sebastián Rodeiro

 

La redacción que soñaba

Lautaro se vino a Buenos Aires hace ocho años para estudiar una maestría en Planificación en Procesos Comunicacionales y quedó encantado con la ciudad que le daba oportunidades de hacer lo que siempre quiso: docente universitario en Comunicación y Relaciones Públicas y periodista. Hoy además de profesor es jefe de Redacción de la Revista Actitud, una publicación que aborda temas de diversidad sexual pero que no sólo está destinada al colectivo LGBT sino a la sociedad en general, a todos quienes estén abiertos a discutir temas de este tiempo.

Foto: Sebastián Rodeiro

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