Cómo se curaba la homosexualidad según los nazis

Cómo se curaba la homosexualidad según los nazis. Este interrogante guió la investigación que emprendieron Ignacio (Nacho) Steinberg y Esteban Jasper y que terminó en un documental revelador, valioso porque reconstruye una historia desconocida por muchos.

“El Triángulo Rosa y la cura nazi para la homosexualidad”, que se reestrena este jueves 27 en el Gaumont, cuenta la historia de Carl Peter Vaernet, un médico danés que durante la segunda Guerra Mundial, afiliado al partido nazi, experimentó con los prisioneros homosexuales una supuesta “cura” para la homosexualidad. Vaernet  fue un mayor de las SS y ejerció como médico en el campo de concentración de Buchenwald.

Este hombre, que experimentó durante años con hormonas y otros posibles remedios para curar lo que consideraba una enfermedad, terminó con la muerte de al menos trece presos en las semanas en que los sometía a sucesivos tratamientos.

Lo tremendo es que Vaernet terminó radicándose en Buenos Aires, prófugo. Así es que el documental habla no sólo de la historia de la homosexualidad y la política en relación a los derechos humanos, sino también de la historia de nuestro país en relación con eso.

En esta entrevista con Boquitas pintadas, los directores del documental revelan cómo fue el proceso desde que dieron con este tema, la realización y la proyección, la presentación en sociedad.

- ¿Cómo iniciaron la investigación sobre este tema tan desconocido en la Argentina?

- Nacho: La investigación comenzó inmediatamente después de conocer algunos datos que me acercó un  amigo historiador, Carlos de Nápoli, experto en la temática del nazismo en Sud América.-En realidad él me acercó algunos datos para escribir una obra teatral, pero a mí me pareció  importante volcarla al cine y así surgió la iniciativa. Luego, con Esteban Jasper desarrollamos toda la investigación.

- Esteban: Yo me sumo al proyecto una vez que Osvaldo Canis hace una primera versión de guión. Luego empezamos a indagar por Internet, ahí es cuando damos con el blog de Peter Tatchell. Un dato nos llevaba a otro. Tatchell en Londres, los daneses, Buchenwald en Alemania. Muy detectivesco, como siempre pasa con las historias reales. Esa es la emoción que brinda basar una narrativa en un hecho real, sea ficción o documental. En particular en los documentales se plantea la historia a medida que uno va conociendo y metiéndose en los hechos y personajes. Escribimos y reescribimos, editamos y reeditamos.

- ¿Cómo lograron ir avanzando? ¿Cómo fue el financiamiento para los viajes y toda la producción?

- Nacho: Lo primero que pensamos fue conseguir una ayuda del INCAA, pero lamentablemente no fuimos seleccionados para el subsidio, de manera que comenzaron a “sufrir” los amigos y  los parientes que nos ayudaron mucho. A partir de ese momento (hace 3 años) comenzó la búsqueda, el viaje y el seguimiento del libro que los daneses habían escrito acerca del médico que trabajó para las SS, experimentando en los campos de concentración una supuesta cura para la homosexualidad.

- Esteban: Todo proyecto tiene su exquisita complicación, más llevándolo de manera independiente. El trabajo duró más de tres años. Mucho laburo y, por sobre todo, paciencia: nuestra, del equipo y de la gente que nos brindó su ayuda para lograrlo. Y el tema creo que nos ayudó. A cada una de las personas que nos acercábamos le era completamente desconocido, no podían creer lo que oían, junto a una mueca de sonrisa nerviosa. Les costaba un tiempo asimilarlo. Tocó la fibra sensible y la empatía con los entrevistados, que abiertamente se brindaron a prestar su punto de vista para el documental.

- ¿Podrían contarme qué fue lo que más los tocó, los movilizó de lo que investigaron?

- Nacho: Sin duda, el genocidio nazi contra la minoría homosexualidad, la crueldad justificada por el delirio genético de la raza superior. Y también profundizar en las responsabilidades de tamaña locura. Por ejemplo: el Estado Alemán reconoció recién en el 2002 a la minoría homosexualidad como minoría perseguida por los nazis. Esto refleja hasta qué punto el prejuicio es devastador de la memoria.

- Esteban: La experimentación en los campos de concentración. Uno puede asumir entender la segregación, asumir entender la persecución, la humillación, la detención, el maltrato, las golpizas, hasta inclusive el “reasentamiento” en los campos. La “vida” que llevaba un prisionero en los campos de concentración. Y aun así, ¿experimentar con él?

 

- ¿Cómo fue el acercamiento al nieto de Vaernet?

- Esteban: En el 2002 cuando los daneses escriben el libro, Jan, el nieto, se juntó con ellos a conversar. Una vez publicado y con su respectiva exposición, él y su familia comenzaron a sufrir amenazas telefónicas entre otros ataques. Lo que lo llevó a una vida de bajo perfil como pediatra.

Cuando nos ponemos en contacto con los daneses 10 años después, conversamos con Jan, quien nos planteó que no estaba muy seguro de participar debido que no tenía ganas de atravesar por la misma situación nuevamente. Le comunicamos que íbamos a estar en Copenhague por un par de días realizando las entrevistas y parte del rodaje, que nos avisara si cambiaba de parecer.

El último día en la ciudad, una tarde de suave garúa, estábamos en la casa de Hans, el escritor. Junto al endocrinólogo Niels, el historiador Bierger y Jakob, el periodista. Los cuatro que escribieron el libro. Luego de una calurosa recepción con merienda danesa, tortas dulces y café, comenzamos con las entrevistas de manera grupal. Hacíamos un repaso cronológico del trabajo del libro cuando de repente suena el timbre. Con el equipo nos miramos, el dueño de la casa, Hans, se levanta para atender. Unas palabras en danes. “Ok…Jan está subiendo.” La cara de sorpresa de todos, incluyendo los daneses. Todo lo establecido para la jornada se tuvo que postergar.

En sus ojos se notaba cierta desconfianza, pero también el temor en su planteo por estar haciendo lo debido, lo correcto. Luego de un rato de charla y torta danesa, aflojó, abriéndose al intercambio. Muy cordial y predispuesto.

- Nacho: Fue muy respetuoso y él decidió por su cuenta aportar al documental y dar su testimonio. Fue muy generoso.

- ¿Qué repercusiones está teniendo el documental?

- Nacho: Muy buenas. La crítica nos acompañó  y se sorprendió ante la historia que permanecía oculta, al igual que el público al salir del cine, que nos felicita por haber disparado, a través del relato, la discusión y el reconocimiento de cuánto nos falta para producir el verdadero cambio cultural para sostener la igualdad de derechos y el respeto por la diversidad.

- Esteban: Notamos que despierta en las personas el interés por saber más y conversarlo. Un tema que antes era tabú y, quizás debido a eso, tardó mucho en conocerse. Sentimos que el documental es el disparador para que se conozca y se converse. No sólo para entendernos un poco más como sociedad sino porque, si prestamos cierta atención a lo que sucede hoy día en el mundo, el reflejo de esta historia se encuentra bastante presente.

 

“El Triángulo Rosa y la cura nazi para la homosexualidad”, un documental de Nacho Steinberg y Esteban Jasper, se estrena en el cine Gaumont el 27 de noviembre

 

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Festival de cine por la diversidad y la inclusión: arranca Chau Tabú

Se viene un festival de cine por la diversidad y la inclusión en Buenos Aires. Chau tabú, lo bautizaron.

Chau Tabú es un programa de la dirección de Políticas de Juventud de la Secretaría de Desarrollo Ciudadano de vicejefatura de gobierno porteño que difunde información sobre salud sexual y reproductiva a adolescentes y jóvenes. El dirigente Pedro Robledo, en coordinación con la asesora de la Natalia Herbst y todo un equipo de jóvenes, diseñaron un festival de cine por la diversidad, no sólo sexual, sino cultural que se desarrollará desde el próximo jueves 7 y hasta el domingo 10 en el Centro Cultural San Martín (Sarmiento 1551), con entrada libre y gratuita.

Festival de cine por la diversidad en Buenos Aires

Festival de cine por la diversidad en Buenos Aires

 

En diálogo con Boquitas pintadas, los organizadores contaron:

- ¿Cómo surgió la idea de organizar este festival de cine por la diversidad?

- Nuestro trabajo diario se basa en fomentar políticas sobre diversidad e inclusión y creemos que la construcción de imágenes que se generan a nivel social a partir de los espacios culturales es fundamental respecto de la percepción del otro. Con esto en mente nos planteamos generar un espacio cultural que abriera la posibilidad de discutir sobre temas que suelen estar relacionados a muchos preconceptos y estigmas que se reproducen a nivel social desde otro lado. Así nació la idea del festival en el que nos proponemos que las proyecciones funcionen como catalizadoras de debates y en el que esperamos los asistentes se sientan estimulados a generar un intercambio para que cada uno nos podamos llevar algo nuevo de la visión del otro. Si bien las temáticas que se abordan son distintas, la idea es abrir el debate sobre temas serios así como naturalizar otros que por falta de espacios de discusión diarios suelen tener connotaciones negativas únicamente. La idea  que nos inspira es trabajar la diversidad como algo que en sus diferentes expresiones enriquece a la sociedad y, a partir de ahí, fomentar la inclusión en aquellos planos en los que sea necesaria.

- ¿Por qué el título Chau tabú?

- El título está asociado a la iniciativa lanzada en 2013 por esta dirección #ChauTabú. El programa se lanzó con la página web sobre salud sexual y reproductiva que lleva el mismo nombre. La base del programa es generar espacios para trabajar aquellos temas sobre los que falta información o se discute poco. Una de las características del proyecto es apartarse de lo heteronormativo para incluir a toda la sociedad.

- ¿Por qué les pareció importante incluir la diversidad sexual entre los temas a abordar?

- La sexual es otra de las diversidades existentes y debe ser trabajada desde la visibilización, concientización y acercamiento a la ciudadanía para lograr cambiar creencias falsas arraigadas. El festival permite promocionar derechos y visibilizar la existencia de cierta población que durante décadas ha sido negada y ha tenido que permanecer oculta. Esto permite ir logrando el cambio cultural necesario para una convivencia sana y rica, eliminando así actos discriminatorios que lamentablemente seguimos viendo y viviendo.

Lo importante es destacar que los derechos LGBTIQ son derechos humanos, la libertad de expresar y vivir una identidad de género y una orientación sexual y la igualdad de trato ante la ley o, mejor dicho, la igualad ante la diferencia, son los principios rectores con los que se trabaja desde el gobierno de la Ciudad.

- ¿Qué se podrá ver?

- Las películas elegidas permiten poner sobre la mesa el duro camino recorrido por las personas que integran el colectivo LGBTIQ y cómo las leyes modificaron sustancialmente sus vidas, cómo ha sido su vida antes de la legislación progresista que hoy tenemos y de la que la ciudad definitivamente ha sido pionera, y cómo lo es hoy.

Los cortometrajes pondrán en evidencia cuánto daño ha hecho y aún hace la sociedad ante el desconocimiento, cuáles son los logros obtenidos y cuáles son los desafíos que tenemos como sociedad.

 

 Películas recomendadas

El festival se inicia este jueves 7 de agosto.  El sábado, en el Bloque Diversidad Sexual, de 17 a 18.50 pueden verse:

- Buenos Aires de Diversidad (2013) / Género: Documental. / Duración: 36 minutos / Dirección: Subsecretaría de DDHH y Pluralismo Cultural GCBA / Sinopsis: Un documental sobre la lucha y el reconocimiento de los derechos LGBTIQ (lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, trasvesti, transgénero, intersexual y queer) en la Ciudad de Buenos Aires a través de sus protagonistas.

- Animados a la Diversidad (2014) / Duración: 5 minutos / Dirección: Subsecretaría de DDHH y Pluralismo Cultural del GCBA / Sinopsis: Cortometraje que propone hablar de diversidad sexual desde un lenguaje adolescente y pensar los derechos del colectivo LGBTIQ desde la perspectiva de los derechos humanos.

- Contenidos Diversos (2014) / Género: Documental / Duración: 20 minutos / Dirección: Subsecretaría de DDHH y Pluralismo Cultural GCBA / Sinopsis: Documental que recoge testimonios de familias del colectivo LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y transexuales). El mensaje es el de la lucha en la adversidad por ser familia y la felicidad de ser familia. / Duración del debate: 49 minutos.

Las películas serán presentadas por la Subsecretaría de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural del GCBA y la Federación Argentina LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y trans), una fundación que desde el año 2005 impulsa en todo el país una agenda de trabajo para promover la igualdad y no discriminación hacia lesbianas, gays, bisexuales y trans. Desde su conformación, asumió un compromiso de trabajo para lograr “los mismos derechos con los mismos nombres”, sin ningún tipo de restricción. Ha impulsado y logrado leyes como la de matrimonio igualitario y la de identidad de género.

El domingo en el Bloque VIH-Sida,  de 17 a 19, podrá verse:

- Una Vida Posible (2013) / Género: Serie televisiva / Duración: 46 minutos / Dirección: Jorge Bechara / Sinopsis: Carla y Pablo están juntos desde hace 4 años. Su vida pasa sin mayores sobresaltos hasta que, por un análisis de rutina, Carla descubre que tiene VIH / Duración del debate: 84 minutos

 

Más información: En Facebook y Twitter

 

 

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El día trajo la oscuridad

Un brote de rabia azota al pequeño pueblo donde viven Virginia y su padre, Emilio, quien parte del lugar para ayudar a su cuñado Ostrosky ya que su hija mayor, Julia, se encuentra al borde de la muerte debido a una extraña enfermedad. Virginia queda sola en la casa y Anabel, la hija menor de Ostrosky, llega sorpresivamente. Está afiebrada y debilitada y parece tener los mismos síntomas que su hermana: duerme durante el día y a la noche se desvela. Virginia intenta comunicarse con su padre pero los teléfonos no funcionan. El frío, las sospechas, sueños extraños y el agobio enrarecen la convivencia. Aún así, Virginia comienza asentirse atraída por Anabel.

Esta es la historia de El día trajo la oscuridad, una película de Martín Desalvo que recomendamos. Está en los cines porteños desde abril y puede verse en el Centro Cultural San Martín los jueves y sábados a las 20,30.

En una charla con Boquitas pintadas, Desalvo habla de las motivaciones que lo guiaron.

Me acuerdo como si fuese hoy la primera vez que ví Drácula de Bela Lugosi. Yo tenía unos diez u once años por ese entonces y estábamos en una reunión de amigos de mis viejos. Éramos seis o siete chicos y chicas de más o menos la misma edad. Estábamos solos, a oscuras, frente a un viejo televisor blanco y negro. La mezcla de fascinación y miedo, atracción y repulsión que me causaron las primeras escenas son imborrables.

Ya de más grande, dos películas que me marcaron fuertemente fueron El resplandor, de Kubrick y el Drácula, de Coppola.

Yo no soy un cultor del género, ni un apasionado del cine de terror, pero hace poco una película vino a recordarme todos esos sentimientos que tenía guardados. Déjame entrar le pusieron en su estreno comercial en la Argentina. El sueco Alfredson se mandaba una de las más bellas películas de vampiros que yo recuerde en los últimos diez años. Bella, estetizada pero directa, de alto riesgo artístico. Esa fue la verdadera inyección de motivación que necesité para decidirme por el guion que me dio a leer tímidamente Josefina Trota. En ese entonces estábamos trabajando sobre una comedia.

Yo le pregunté: “¿Por qué no me lo diste antes a leer?” Ella contestó: “No sé, pensé que no te iba a interesar…como es de vampiras”. Dos semanas después comenzábamos a reescribir el guión y fue la vez que tuve la absoluta certeza que ese guión se iba a filmar e iba a ser mi próxima película. La segunda de mi vida, la primera en solitario.

Hoy pasaron ya casi tres años desde ese entonces y El día trajo la Oscuridad ha hecho un hermoso recorrido por festivales nacionales e internacionales y ahora le llega la hora del estreno local. El 17 de abril estuvo en los cines y desde entonces está en la pantalla para ser disfrutada y con un poco de suerte, y salvando las distancias, quizá también conmocione, movilice o motive a alguna persona como lo hicieron esos queridos filmes conmigo.

Una escena de la película El día trajo la oscuridad

 

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“El amor es como una fuerza revolucionaria”

“A mí me gusta definir al amor como una fuerza revolucionaria como no hay otra en la humanidad”, dice a Boquitas pintadas Gato Martínez Canto. “El amor es lo que mueve al mundo”, arriesga su compañera Eloísa Tarruella, ambos creadores y directores del documental El Objeto de mi amor, que se estrena hoy en el cine Gaumont.

Esta película que va en búsqueda de historias de amor diversas se vive como “una odisea, una aventura, un remolino” de esos que nos despierta el amor. Y también es un recorrido poético. Comenta Eloísa: “El personaje que interpreto yo, la de una guionista que se encuentra escribiendo una película sobre el amor, es el nexo entre las historias de amor reales y las míticas/literarias que aparecen en el film (Romeo y Julieta, La Maga y Oliveira de Cortázar, Eloísa y Abelardo dos amantes en el 1100 en París). Mi personaje tiene una historia de amor inconclusa, esto interpela al espectador, lo pone como aliado y los lleva de la mano a conocer las distintas historias de amor”.

Trailer película "El Objeto de mi Amor" from Gato Martínez Cantó on Vimeo.

- ¿Por qué hacer un documental sobre el amor?

- Eloísa: El amor es lo que mueve al mundo, es un sentimiento universal que nos toca a todxs.

- Gato: Es una temática muy explorada desde la ficción pero poco desde el género documental. Nos pareció un desafío indagar en el amor con historias reales.

-Eloísa: En AMORAR, una pieza teatral que dirigí hace unos años, indagué en los objetos simbólicos y esto también fue un disparador importante para la película.

- ¿Qué buscaban? ¿Qué hallazgos tuvieron?

- Gato: Como directores, buscamos generar un cruce, un diálogo entre el documental y la ficción para abordar esta temática. También decidimos darle una fuerte presencia a lo musical (compuesta por Florencia Albarracín y Juan Matías Tarruella de “Todas las calles el día”). La música fusiona, da climas, poesía.

- Eloísa: El personaje que interpreto yo, la de una guionista que se encuentra escribiendo una película sobre el amor, es el nexo entre las historias de amor reales y las míticas/literarias que aparecen en el film (Romeo y Julieta, La Maga y Oliveira de Cortázar, Eloísa y Abelardo dos amantes en el 1100 en París). Mi personaje tiene una historia de amor inconclusa, esto interpela al espectador, lo pone como aliado y los lleva de la mano a conocer las distintas historias de amor.

- Gato: También al indagar en las historias reales, nos dimos cuenta que había muchas cosas en común con algunas ficciones: eran como odiseas, aventuras… ese remolino que nos trae el amor.

Eloísa en Europa, durante el rodaje del documental

- ¿Por qué decidieron enfocarse en el balcón de Romeo y Julieta?

- Eloísa: Investigando descubrimos que el balcón es un ícono, un símbolo del amor, que resiste el paso del tiempo.

- Gato: Shakespeare armó esta ficción antológica y luego se creó “La Casa de Julieta” donde se encuentra el balcón. Las personas que lo visitan se agolpan para estar allí. Eso construye un imaginario sobre el amor.

- Eloísa: En El objeto de mi amor el balcón funciona como disparador para mi personaje que se pregunta por el sentido de las cosas: ¿todos tenemos un objeto con historia o los objetos son cosas inanimadas que ocupan un espacio?

- ¿Cuál es el juego entre las palabras objeto y amor?

- Gato: Hay una “objetivación” del amor en estos tiempos. Preguntarse por “El objeto de mi amor”, jugando con la significación del sentido, justificación o finalidad (como si el amor lo tuviese que tener), nos hace reflexionar sobre el sentido que le damos a las cosas. El sentido que le damos al amor es muy propio, construido y en construcción. Y si trasladamos simbólicamente esa construcción al objeto del “amor”, brinda un anclaje y ayuda a pensar en una definición personal. Por ejemplo, a mi me gusta definir al amor, como una fuerza revolucionaria como no hay otra en la humanidad.

Silvina y Andrea, una de las parejas que integran el documental

- ¿Qué historia de las que conocieron los impactó más? ¿Por qué?

- Eloísa: Todas las historias tienen aspectos que nos impactaron. No podríamos destacar una sola. De Laura Lazzarino y Juan Pablo Villarino (dos escritores y viajeros nómadas), nos sorprendió la manera de conocerse y enamorarse a distancia a través del libro que escribió Juan Pablo. Que fue lo que los unió. En el caso de Silvina Maddaleno y Andrea Majul, son dos madres coraje de trillizos. Su batalla por el reconocimiento de sus derechos y el de sus hijxs, nos despierta admiración. Ariadna y Georges (ella argentina y él libanés) es una historia de amor que nos hizo recordar a una odisea, una aventura marcada por conflictos políticos/sociales…nos impactó.

- ¿Por qué incluyeron una pareja de mujeres? ¿Qué descubrieron de especial en ellas?

- Gato: Pienso que la película apunta a la diversidad, entonces por qué no contar una historia de amor entre dos mujeres. Por fortuna, los tiempos cambiaron y hoy en día las personas del mismo sexo pueden tener los mismos derechos que todxs. Esto no sucedía cuando Andrea y Silvina se conocieron (hace 20 años que están juntas). La película también da cuenta de este cambio social.

-Eloísa: Andrea y Silvina son dos madrazas que crían a tres niñxs pequeños y además trabajan muchísimo. Durante las entrevistas que tuvimos con ellas cuando se miraban había un brillo en sus ojos… a pesar del tiempo, las exigencias diarias… ese brillo.  Pienso que eso es el amor.

 

El objeto de mi amor se estrena este jueves a las 19.30 en el Gaumont

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“Se dice de mí”

¿Pero vos no tenías un hijo varón? Mientras a mí no me jodan… ¿Con qué necesidad? Todo bien que le gusten los hombres, pero ¿para qué se viste de mujer? Lo que se dice, lo que no, cómo se dice, tabúes. Discursos que invisibilizan. El discurso de la transfobia y el de una militante, una estudiante, una adolescente, una madre y una vedette permiten adentrarnos en la vida trans para comprender los procesos del ser y la lucha permanente contra el discurso heterornomativo que se estructura en el binomio hombre – mujer.

“Se dice de mí”, el documental realizado por las comunicadoras sociales riocuartenses Eliana Pontoriero, Melina Demasi y Julieta Orlando, habilita un diálogo y una reflexión sobre el discurso que establece lo heterosexual como norma; también permite hablar del lenguaje, de la identidad, de la diversidad en todas sus formas. Lo hace a través del testimonio de las militantes trans Eliana Alcaraz, Sheyla Bravo, Carolina Román, Estefanía Calderón, María Belén Ochoa y, también, de  anónimos “heteronormales”, como los definieron ellas.  La muerte de Eliana meses antes del estreno aún duele por lo que esa muerte significa; el documental es, de alguna forma, un homenaje a ella.

Las autoras de este documental recién estrenado en el Centro Cultural Leonardo Favio de la ciudad de Río Cuarto cuentan vía mail de lo que trata esta película, por qué se dedicaron a esta reconstrucción durante cinco años, cuál es el aporte social de su arte, qué respuestas y qué preguntas dispararon hacia la pantalla grande.

Ellas lo cuentan así:

“Se dice de mí” documenta y reconstruye en un relato audiovisual, desde una mirada estética y reflexiva, el discurso de la transfobia en la ciudad de Río Cuarto. La transfobia es una actitud basada en prejuicios, creencias culturales, personales y opiniones hacia personas que transgreden las expectativas y normas sociales de género. El documental busca analizar las construcciones que la sociedad realiza sobre temáticas vinculadas a la transexualidad, contraponiendo los discursos heteronormales con la vida trans.

Contribuye a la memoria, reivindicación, lucha y a la igualdad de derechos y brinda homenaje a Eliana Alcaraz y a Claudia Pía Baudracco, militantes por los derechos de la comunidad LGBT (lesbianas, gasy, bisexuales y trans). Participan en el documental  Eliana Alcaraz, Sheyla Bravo, Carolina Román, Estefanía Calderón, María Belén Ochoa y anónimos “heteronormales”. La música es un aporte de la banda local Los Soplafortune.

Eliana Alcaraz

En 2009, en Río Cuarto se debatió la derogación de la unión civil. Justo teníamos que hacer un gran reportaje para la uni y nos pareció un tema interesante. Entonces, conocimos a Eliana que nos atrapó con todas sus historias. Nos enamoramos de su lucha y la temática, nos hicimos amigas y cada vez que teníamos que hacer un trabajo de nuestra carrera nos acercábamos a ella y a su trabajo. En todo lo que podíamos intentábamos colaborar desde nuestra profesión. Una vez hasta atendimos una cantina.

A medida que avanzaba el tiempo fuimos comprometiéndonos con la causa. Entre todas estas actividades conocimos a Claudia Pía Baudracco y, con ella, nos acercamos al concepto de transfobia. Sin darnos cuenta ya teníamos el camino marcado. Claudia y Eliana fueron nuestras principales porteras a la realidad que queríamos visibilizar. Así nos propusimos “Salir del Clóset, un documental para desatttarnos de prejuicios”, en 2011. Nació como una producción en conjunto con el Programa Municipal de Diversidad Sexual e Identidad de Género y ATTTA (Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina) donde Eliana trabajaba.

Cuando se lo presentamos Claudia nos dijo que la primera vez que nos vio nos sintió involucradas, queriendo investigar algo aunque no sabíamos qué pero sabiendo que nos esperaba algo interesante. Y seguimos.

La investigación empezó hace cinco años: la primera vez que entramos a la oficina de Eliana. Pero la producción de “Se deice de mí” comenzó formalmente hace dos años, sustentada con un marco teórico que fuimos construyendo a través de biografías, antecedentes, experiencias y junto a la guía de nuestros directores de tesis (Charly Pascual y Claudio Asaad) y Walter Torres, presidente de la Mesa de la Diversidad Río Cuarto y compañero de trabajo de Eliana, como un gran clarificador de conceptos, porqués y caminos a seguir.

En 2011 teníamos pendiente la tesis de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación de la UNRC. Meses preguntándonos qué tema investigar. ¿Para qué perdimos tanto tiempo? Ya teníamos marcado el camino. En el medio se aprobaron las leyes de matrimonio Igualitario y de identidad de género. El marco legal ya estaba, faltaba la conquista social. Sentimos que el concepto de transfobia que Claudia nos había enseñado encerraba todo; la transfobia trasciende la transexualidad y nos implica a todos.

En pleno rodaje

Lo que nos faltaba era contar acerca de ese concepto tan extraño hasta entonces y entender cómo se gestaba en lo discursivo. Así surgieron los testimonios heteronormales, necesarios como contrapunto. Como define Didier Eribon: “El  heteronormal tiene siempre un punto de vista sobre lo que deberían hacer o no hacer los homosexuales, ser o no ser, decir o no decir. Sabe siempre mejor que el homosexual lo que es la homosexualidad, siempre tiene una explicación que dar (psicológica o psicoanalítica la mayoría de las veces) y no tarda en barrer con desprecio o condescendencia todo lo que el homosexual puede decir de sí mismo”.

En el documental se describen diversas situaciones cotidianas de las entrevistadas que nos permiten acercarnos a sus procesos internos y externos. Nos acercamos a ellas y a sus familias para poder comprender y reflejar su día a día. Al mismo tiempo contrapusimos estos relatos con testimonios heteronormales que nos dieron una referencia del imaginario colectivo sobre la vida trans.

Eliana Alcaraz inició una lucha personal y local y, a través de su historia de vida, se convirtió en una referente social para todos.

Carolina Roman es la primera vedette trans de la provincia de Córdoba y aportó una visión filosófica de la vida y las pasiones.

Sheyla Bravo, nuestra amiga confidente, nos permitió conocer los secretos más profundos.

María Belén Ochoa es una madre tradicional que hace todo por sus hijos.

Estefanía Calderón es una adolescente que describió los procesos en primera persona y en tiempo real.

“Se dice de mí” se convirtió en un doble homenaje que sintetiza una lucha de dos grandes guerreras de la diversidad: Claudia Pía y Eliana.

Bonus track

“Se dice de mí”, por Tita Merello

 

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“Si no se ama, al menos no se sufre”

Amar es bendito enuncia la última película dirigida por Liliana Paolinelli que cuenta la ruptura entre una pareja de mujeres a raíz de la aparición de una tercera. “El título funciona como contrapunto de la imposibilidad de amar que tienen los personajes. El final de la película, momento en el cual cierra para mí el sentido del título, sugiere que si no se ama, al menos no se sufre. Es una especie de consuelo, un poco limitado tal vez pero útil en las horas de desesperación”, reflexiona la directora en este diálogo con Boquitas pintadas.

TRAILER AMAR ES BENDITO from Liliana Paolinelli on Vimeo.

Paolinelli cuenta que empezó a escribir el guión de la película mientras atravesaba una rupture amorosa. Sus amigos eran los fieles seguidores de cada episodio, como en una novela por entregas. Asi fue avanzando, al compass de esas narraciones, que no se privaban del humor y del absurdo. “Romper no es tan sencillo, sobre todo si hay que decidir entre una o la otra. Frente a este dilema la protagonista propone una serie de iniciativas esperando que la vida “decida” aquello que ella es incapaz de hacer. Lejos de solucionarse, las cosas empeoran”, anticipa la directora.

En esta charla con Boquitas pintadas Paolinelli, también creadora de largometrajes como Lengua materna y Por sus propios ojos, habla de la infidelidad, de los celos, del amor y sus toques femeninos, entre tanto más.

- ¿Qué te motivó a crear Amar es bendito?

- Cuando escribí el guión estaba atravesando una ruptura amorosa. Mis amigos eran fieles escuchas de los pormenores de la crisis y se habían ido creando expectativas sobre cómo terminaría el drama, como si fuera una novela por entregas. Cuando les contaba alguna anécdota aparecía algún toque de humor y de absurdo, esto más que el hecho traumático en sí fue el disparador de la película.

- ¿De qué dirías que trata?

- De la decadencia del amor en una pareja de mujeres.

- ¿Por qué titularlo así? ¿Esconde una ironía?

- El título funciona como contrapunto de la imposibilidad de amar que tienen los personajes. El final de la película, momento en el cual cierra para mí el sentido del título, sugiere que si no se ama, al menos no se sufre. Es una especie de consuelo, un poco limitado tal vez pero útil en las horas de desesperación.

- ¿Qué sentís que te permite decir la “infidelidad”? ¿Qué reflexiones rondan en la película respecto de este tema?

- La infidelidad nos zambulle en el torrente de los celos. Todo el mundo más o menos los ha experimentado, ya sea estando de un lado o del otro. Los celos forman parte de la experiencia más primaria de las personas, aparece ya en el vínculo con los padres. La infidelidad, o fidelidad si tomamos su forma positiva, es un compuesto del amor. Así como los celos. El miedo a perder a la persona amada es parte constitutiva del amor y es el riesgo de la pérdida la constatación de que existe. Nos enamoramos y empieza a corroernos cierta inquietud y resquemor, algo de celos… No hablo de amor posesivo, que es otra cosa. Y hago esta aclaración como si abriera un paraguas, pasa que la modernidad nos enseñó a ocultar estos sentimientos, no es muy cool ser celoso.

El nuevo cine también lo ha disimulado bastante. Será que la infidelidad tiene sus máximas expresiones en la comedia, género que aún no le gana en prestigio al sentimiento trágico. Es común oír, tanto del descrédito de la comedia como de la infidelidad que son cosas superadas. Sin embargo, cada tanto leo algún comentario que pareciera ir en la dirección contraria, como el del crítico Luciano Monteagudo cuando señalaba, a propósito de una retrospectiva de Ernst Lubitsch en [el festival de cine de] Locarno, “que el mejor cine es también aquel que es capaz de hacer reír”. El subrayado es mío: todos estamos de acuerdo y no dudo de las intenciones del crítico, pero esa necesidad de reafirmar lo que a esta altura debería ser obvio es lo que despierta sospechas. En el fondo, cuando decimos comedia e infidelidad seguimos pensando en los ciclos de Darío Vittori, en la risa como expresión de los sentimientos bajos y emociones vergonzantes.

- ¿Hay alguna diferencia entre esta pareja de mujeres y otra que podría ser heterosexual? ¿Qué cuestiones universales y cuáles particulares marcarías, si las hay?

-Cuando se estrenó el film en Córdobauna espectadora se manifestó sorprendida -gratamente- de que las lesbianas de la película tuvieran los mismos problemas que la mayoría de los mortales.Acepté el comentario como un indicio de apertura, sin duda impulsada por todo lo que significó la ley de matrimonio igualitario. Pero para ser honesta,no sería la misma película si en vez de protagonizarla una pareja de lesbianas lo hubiera hecho una pareja heterosexual o incluso de dos hombres.El amor femenino tiene componentes específicos que incluye copiosas dosis de camaradería,compañerismo… no sé si pasaenel cien por ciento de los casos pero es muy común ver cuidado y reciprocidad en los grupos integrados por parejas de mujeres: allí convivenex parejas, parejas actuales y por qué no alguna futura. Esto es muy característico de las lesbianas, quizá tuvo su origen en las épocas de prohibición,quizáel hecho de que hay menos lesbianas que mujeres heterosexualespredispone a los grupos a cuidarse yresguardar sus miembros…Una práctica corrientey distintiva en las mujeres es la de prestarseropa, por ejemplo. Es interesante ver cómo se expresa el amor en este intercambio, y cómo también pueden suscitarse conflictos por eso.

- ¿Podrías hablarme brevemente de los personajes principales? ¿Cómo describirías a Mecha y Ofelia? ¿Cómo a Ana Laura?

-Mecha tiene rasgos autoritarios y es la figura dominante, quizás es la que menos modifica su sustancia dentro del grupo. Ofelia es frágil pero a lo largo de la película se vuelve medio guacha. Y Ana Laura es bastante veleta.

-¿Cuándo se estrena en Buenos Aires?

- La película estaba programada en septiembre del año pasado, pero la gigantesca oferta de los llamados “tanques” nos obligan a tener que reconsiderar junto con los exhibidores una posible fecha futura. Espero que podamos concretarla en marzo.

- Ya se vio en Córdoba: ¿Qué devoluciones tuviste?

- En Córdoba se vio en agosto del año pasado. Soy cordobesa, pero creo que no dimensioné hasta hace poco lo que significó presentar un film en la docta sobre una pareja de lesbianas en donde se suma una tercera y hasta un cuarto, mezclando drama, comedia, absurdo y un final inesperado. Todavía me resuenan las risas, los aplausos y también alguna puteada.

- ¿Estás trabajando en algún proyecto?

- Un largometraje titulado El rebaño. Trata de una joven que ve cómo su madre se involucra con un hombre perteneciente a la Gnosis, una agrupación filosófica y religiosa, y de cómo esta relación trastoca las vidas de las mujeres y sobre todo la del mismo gnóstico.

 

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La vida de Adèle y las mil y una películas que cuentan tu historia

En los últimos dos post estuvimos conversando sobre la bisexualidad en la práctica amorosa. Por eso traigo aquí la película La vida de Adèle, que ví hace pocos días. A sus 15 años, Adèle (Adèle Exarchopoulos) no tiene dudas de que una chica debe salir con chicos. Tiene sus romances con varones, pero en un momento siente que “está fingiendo”. En medio de las búsquedas de la juventud, está la cuestión de su sexualidad. Hacia allí va.

Un día en la calle se cruza con Emma (Léa Seydoux), una joven artista que usa su pelo teñido de azul. Se fascinan mutuamente, sienten ese flechazo que pocas veces ocurre en la vida (no en todas). Hacia esa búsqueda va.

La historia de amor que viven se las dejo para que la disfruten en la película (aquí apenas les compartiré el tráiler), pero lo que sí les cuento es que Adele se anima a descubrir su deseo, que varía con el paso del tiempo y ese es el camino hacia su madurez.

La introducción era, además de una invitación a que vean la película, también para entrar al nuevo post que les propongo. Se trata de un escrito que comparte con nosotros Príncipe de Viana (tal como se presenta). El propone un recorrido personal por el cine que aborda temas de diversidad sexual (incluye entre las películas a La vida de Adèle). Es una gran síntesis y un inteligente análisis en función del contexto en que cada obra fue apareciendo.

El cine gay de los ’90 a hoy

Por Príncipe de Viana

El SIDA y la drogadicción se convertirán en los principales argumentos que el cine en general utilizaría para sus personajes homosexuales (estigma que marcará a este colectivo durante esta época y del que le costará desprenderse por mucho tiempo).

No debemos ignorar que la aparición de esta plaga supuso un duro golpe para los homosexuales de todo el mundo ya que en principio fue el colectivo más golpeado por la enfermedad. Deterioró aún más su imagen y los convirtió en el foco de iras y descalificaciones. Ahora sí existíamos y éramos unos pervertidos y drogadictos que teníamos el castigo que nos merecíamos por ello.

Pese a aparecer los primeros casos a principios de los 80`, no fue hasta que se identificó el virus (en 1986) cuando la comunidad científica pudo determinar de manera definitiva sus características y su modo de trasmisión.

Aunque durante los años previos a la identificación de VIH ser gay era sinónimo de padecer el SIDA, la aclaración de su verdadera naturaleza produjo un efecto rebote. Tanto tiempo acusando a los homosexuales hizo que la sociedad se diera cuenta de lo injusto que había sido al confirmarse que todo el mundo estaba expuesto a él.

Philadelphia mostró la realidad de una época y propuso un cambio de mentalidad a nivel global

Sin lugar a dudas el film que logró que todo el mundo hablara de ello libremente y que mostró una realidad social contemporánea fue Philadelphia. Su estreno en la mayoría de las salas comerciales en la época del año de máximo número de espectadores (diciembre 1993) y, el estar protagonizada por actores de renombre como Tom Hanks y Denzel Washington, supuso un despertar de la conciencia colectiva sobre la realidad social de los gays.

Aunque el SIDA se convirtió en una tragedia universal que quedará reflejada también en el cine (recordar que sigue siendo un virus activo y hay que protegerse) la conciencia y el interés por el mundo de la homosexualidad se globalizó. Nos convertimos en el centro de atención del mercado cinematográfico que necesitaba de nuevas ideas para nutrir a su público y que hasta el momento no disponía de películas contemporáneas y de renombre que hablaran de ello abiertamente. Por todo ello se inició una “explosión” de producciones que abordaron de manera clara y plural las realidades y las inquietudes del colectivo homosexual.

Sin querer excederme en mencionar títulos y argumentos pero tratando de abarcar la mayor diversidad posible citaré “El Banquete de Bodas” (1993) donde aborda el amor interracial, “Priest”(1994) donde se muestra a un sacerdote homosexual explorando un mundo tan protegido hasta entonces como lo era la iglesia, Fresa y Chocolate (1994) cine latino donde se muestra a un gay en la Cuba castrista, “Las Aventuras de Priscilla Reina del Desierto” (1994) donde la transexualidad consigue su protagonismo “A Wong Foo” (1995) en la que nuevamente actores de renombre como PatrikSwayzeo Wesley Snipesque hasta entonces habían interpretado papeles exaltando la heterosexualidad se enfundaban en trajes y vestidos, “BeautifulThing” (1996) como ejemplo del cine inglés y enfocando el punto de vista adolescente, “Hamam, el baño turco” (1997) uniendo oriente y occidente en la fabulosa Estambul y mostrando un esbozo de la homosexualidad en un mundo árabe y “HappyTogetter” que muestra una perspectiva oriental.

Tras la gran aceptación de Philadelphia las pantallas de los cines comenzaron a proyectar películas en las que se reflejaba la diversidad del mundo gay

Tras la gran aceptación de Philadelphia las pantallas de los cines comenzaron a proyectar películas donde por fin se reflejaba la realidad y diversidad del mundo homosexual

Tras el “boom” de los 90´ el cine de temática gay comenzó a perder interés para las grandes productoras. A principios del siglo XXI llegaban a estrenarse pocos trabajos en las grandes carteleras y muchos menos a cosechabar el éxito como sus predecesoras en los 90´.

Era el cine independiente el que mantenía vivo el espíritu y el interés del público homosexual. Ese vacío en las salas comerciales impulsó los Festivales Internacionales de Cine Gay y se convirtió prácticamente en el único modo de poder disfrutar de películas exclusivamente de temática homosexual.

Sólo por nombrar algunos títulos de esta década y sin querer menospreciar otros trabajos que pueda haber omitido citaré: “TheTrip” (2002), “Yossi&Yageer (2002), “Los novios Búlgaros” (2003), “Mambo Italiano” (2003), “La Mala Educación” (2004), “Trans América” (2005), “Breakfast with Scot” (2007) y “Patrik 1,5” (2009)

El film “Brokeback Mountain” consiguió colarse en las carteleras del mundo y abrir el debate sobre la situación actual de los homosexuales

En esta etapa una película de temática gay volvería a poner en boca de todos el tema de la homosexualidad y dejaría constancia de lo mucho que le faltaba aún a la sociedad para normalizar su situación, incluso a países que se jactaban de considerarse tolerantes y democráticos: Brokeback Mountain (Secreto en la montaña).

Como preámbulo de los cambios que en los países democráticos se producirían después, esta historia de dos vaqueros que mantienen de manera clandestina su romance a lo largo de varias décadas mostró al mundo una realidad injusta que debía ser reparada.

A diferencia de lo que sucediera en los 90´ con “Philadelphia” este film no logró una nueva explosión de cine homosexual en las salas pero sí un mayor respeto y tolerancia por el mismo. No sería justo decir que una película fue la única impulsora del cambio pero, cinematográficamente hablando, sí fue la que más repercusión tuvo a nivel global.

A partir de entonces, y conforme la leyes legislativas de los países desarrollados fueron siendo modificadas equiparando los derechos de los homosexuales al del resto de sus ciudadanos, el cine de temática gay se normalizó.

Actualmente no hay diferencia con respecto al cine convencional y pueden encontrarse en el mercado todo tipo de producciones de mayor o menor calidad que expresan con total libertad el sentir del mundo homosexual. Ya hay películas donde los protagonistas se casan, adoptan o tienen hijos, sufren acoso doméstico, descubren su despertar sexual… y al igual que sucede con todo el cine en general hay una saturación del mercado y el espectador homosexual ya no elige esa película porque hable de su colectivo, lo vuelve más exigente con su propio cine como todos lo hacen a la hora de escoger que película ver.

La diversidad de nuestro cine actual garantiza el derecho a la libertad de expresión y a la igualdad de derechos

La diversidad de nuestro cine actual garantiza el derecho a la libertad de expresión y a la igualdad de derechos

Es verdad que las salas comerciales y las grandes productoras no invierten mucho en este tipo de producto y sigue siendo el cine independiente el que lo hace, pero ya no es una cuestión de discriminación, sino de demanda del público e intereses comerciales.

Tras cien años de cine me atrevería a afirmar que al fin es algo en que somos iguales (no en todo el mundo como sucede con sus leyes) y que nuestros derechos y libertades son tratados del mismo modo que la mayoría de temas que muestra el séptimo arte.

 

Bonus track

Canción bonita, la de protesta. Los despido con este video clip de HK et Les Saltimbanks, que aparece en una marcha de la que participan  Adèle y Emma. Se llama On lâche rien (¡No nos rendimos!)

 

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Hay ley de matrimonio igualitario, pero ¿por qué casarse?

Maximiliano, de familia cristiana muy practicante y conservadora, vive hace cinco años con David, un joven de familia judía ortodoxa que es comerciante de telas y vestidos de novia en el barrio del Once. Juntos son pareja y han formado su hogar. El nunca pensó que iba a poder casarse.

Pero en la Argentina se aprobó la ley de matrimonio igualitario, que permite a parejas del mismo sexo a contraer nupcias. Ante ese escenario se pregunta: ¿Me quiero casar? ¿Por qué? ¿Me atrae el matrimonio como institución? ¿Es la igualación con los heterosexuales el objetivo de la no discriminación?  Nuestras familias LGBT, ¿serán una copia de los modelos heterosexuales? ¿Somos una “amenaza” al modelo en el que se funda la sociedad occidental todavía hoy? La nueva ley, ¿logra la superación de los prejuicios, conflictos sociales e individuales que implica la condición homosexual?

La película Una familia gay es una búsqueda y una reflexión en torno de esas preguntas. Un recorrido por la ley, por las religiones judía y cristiana, por sus amigos gays que ya se han casado y los que se están casando, por los que lucharon por la aprobación del matrimonio igualitario y ahora no saben si se quieren casar, por sus dos hermanas que han formado cada una su familia, por los tipos de parejas y familias LGBT cuya realidad no logra adecuarse tampoco a la nueva ley…

Maximiliano Pelosi, director de esta película que se estrena hoy [jueves 5], en diálogo con Boquitas pintadas, habla de este documental-ensayo sobre el significado del matrimonio desde la perspectiva de un chico gay. “En relación al estreno estoy muy emocionado. Es una película extremadamente personal. Cuenta parte de mi vida, la protagonizo y la dirijo. Es muy yo”, dice. Se ríe.

“La idea de que se estrene en salas comerciales es increíble para mí. No sólo por una cuestión de ego, sino también por militancia. La película, si bien es muy entretenida y está pensada para que el público la disfrute, cuenta un punto de vista muy particular, tal vez no demasiado alineado al sistema. Aplaudo a los programadores que se animaron a exhibirla. Me llena de felicidad y orgullo”, agrega.

La película es una historia personalísima para Pelosi. “Durante mi infancia, adolescencia y parte de mi juventud viví en un hogar cristiano y heterosexual: misa dominical, colegio de curas, confirmación y comunión. Los ritos de casamiento, nacimiento, bautismo y cumpleaños se sucedían hasta el hartazgo hasta que los divorcios de mi hermano y el de mis padres (y sus posteriores matrimonios), me revelaron nuevas preguntas y dudas acerca de la constitución de una familia, dice.

Un momento en Una familia gay

“Soy gay y recién a los 17 años pude asumirme, aunque no verbalizarlo. Tuve que hacer un enorme trabajo de adaptación, de resignificación y de reordenamiento de mis ideas sobre el mundo para entender mi condición; para poder pararme delante de los otros siendo ‘el distinto’, incluso dentro de mi propia familia. Usé la rebeldía, el humor y el apoyo de mis iguales. Me relacioné con el mundo gay y logré armar una nueva familia, una familia desplazada y distinta. Nos poníamos apodos de roles entre nosotros: tía, tío, primo y prima, hijo e hija, sobrino y sobrina; esos roles o apodos le daban cierta alegría y humor a nuestra realidad”, cuenta.

En el ámbito audiovisual Pelosi participó como productor y realizador de películas de temática de género que permitían una visibilidad del colectivo (Máximo, Lesbianas de Buenos Aires, Un Año sin Amor y Otro Entre Otros) y comenzó a trabajar en JAG (Judíos Argentinos Gays) porque su novio es judío y pertenece a una familia ortodoxa tradicional.

“Hoy tengo 34 años y la ley de matrimonio igualitario es una realidad. Llevo 17 años (la misma cantidad de años que tardé en asumirme, la mitad de mi vida), pensando que lo normal es esta vida que hoy tengo. Y me di cuenta de que ante la nueva posibilidad de legalizar un vínculo afectivo, yo no sabía si quería, o no, dar ese paso”, reconoce.

Un momento de duda

“Construirse a uno mismo junto a otros en un mundo paralelo era, y es, la única forma de sobrevivir a la discriminación. ¿Eso ya cambió?  Ahora el mundo paralelo parece diluirse y se incorpora al mundo igualitario, ¿no era eso por lo que luchábamos?”.

Según considera, la ley de matrimonio igualitario los enfrenta como homosexuales a un nuevo aprendizaje en el que la construcción de sí mismo y los vínculos no se desarrollan en un mundo paralelo; también a una ley que implementa un orden legislativo del derecho pero no a la superación de los prejuicios, conflictos sociales y conflictos individuales que implica la condición homosexual.

“El amor no necesita legalizaciones, pero al legalizar el derecho al amor y la convivencia entre iguales, no sólo se está permitiendo acceder a seguros médicos, herencias, o tener derecho en temas legales, sino que se nos da el permiso, la libertad, para tener una familia. Ahora en las reuniones de amigos y parientes te preguntan “¿y ustedes cuándo se van a casar?”, y esto implica preguntarme, también, si quiero formar una familia”, reflexiona.

Y concluye: “El concepto de familia es el núcleo de la organización moderna occidental y crear un nuevo tipo de familia, ¿plantea una amenaza al modelo en el que se funda esa sociedad occidental hoy? Esta perspectiva de abordar una temática reciente, y que parece superada en la norma pero no aún en la práctica, llevaría a fortalecer el derecho igualitario, no por utilizarlo sino por elegir no hacerlo; se fortalecería la igualdad desde el no, se fortalecería la libertad sin culpas. Se fortalecería, así, un derecho humano universal”.

 

Ficha artística: Maximiliano Pelosi, Luciano Linardi, Ricardo Moriello; Ficha técnica: Guión y Dirección: Maximiliano Pelosi, Dirección de fotografía: Matías Carneiro, Director De Arte: Min Ko, Editor: Damián Tetelbaum, Música: Pablo Trilnik, Dirección de Sonido: Diego Acosta, Productor: Walter Tejblum, Distribuye: Primer Plano Film Group

 

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Francisco y su experiencia con el cine gay

Francisco escribe a Boquitas Pintadas y cuenta que este post que hablaba de un festival de cine y diversidad, le disparó recuerdos varios de lo que significó en su vida el “cine gay”. En su relato tiene mucho peso la mirada de sus padres respecto de su despertar sexual, algo que él iba descubriendo de la mano del cine.

Como en muchas de las experiencias compartidas en este espacio, hace algunas décadas, cada vez que aparecían dos personas del mismo sexo besándose en la pantalla alguien exclamaba: qué perversión, qué enfermos, sacá eso, o cosas por el estilo.

En su caso, esa era su madre: “Si en una película mostraban un beso entre dos varones mi madre exclama: “¡Qué asco!”. Yo asentí, en una mentirosa complicidad, como para no mandarme al frente con lo que me estaba sucediendo, lo que iba descubriendo de mi deseo”, cuenta Francisco.

En cambio su padre directamente negaba la sexualidad, “al punto que cuando había una mujer en bikini o en una situación cachonda con un hombre, o sea una suba de temperatura de una pareja heterosexual, me decía: “¿No hay otra cosa?”, y yo tomaba eso como una orden: “Cambiá de canal”.

Pero ahora de grande, con sus 42 pirulos, Francisco recuerda las películas que lo marcaron y aquellas circunstancias no tan gratas.

Nosotros y las pantallas

 por Pancho

Foto: Facebook cine gay colombia

Refiriéndome a mi vivencia personal, siempre me gustó ver películas de temática gay ya sea con resolución positiva o no, pues eso hacía que uno no se sintiera el único bicho raro en el mundo.

A mis 8 años, a principios de los 80´s, yo vivía con mi familia en el conurbano bonaerense. Si bien en aquellos tiempos fui al cine por primera vez a ver E. T. con mi abuela y salí de la sala lagrimeando por la triste sensación del final, mi experiencia con el séptimo arte empezaba a través de la televisión.

Lo primero que se me viene en mente no es una película y sí una serie: Las calles de San Francisco. Habiendo escuchado en ese capítulo que el asesino o el asesinado “era homosexual”, le pregunté a mi vieja qué quería decir eso y su respuesta fue: “Es un enfermo”. Ese es el primer significado que yo recibí de la homosexualidad.

Tiempo después, en una película mostraban un beso entre dos varones. Mi madre exclama: “¡Qué asco!”. Yo asiento, en una mentirosa complicidad, como para no mandarme al frente con lo que me estaba sucediendo, lo que iba descubriendo de mi deseo.

En paralelo, mi padre directamente negaba el plano de la sexualidad, al punto que cuando había una mujer en bikini o en una situación cachonda con un hombre, o sea una suba de temperatura de una pareja heterosexual, me decía: “¿No hay otra cosa?”, y yo tomaba eso como una orden: “Cambiá de canal”. Ahora que lo pienso, cumplí a rajatabla su mandato, ya que quizá inconscientemente en mi adolescencia con el comienzo de mi asunción homosexual le empecé a responder: “Sí, hay otra cosa, otras opciones, me gustan los hombres”, y a mis 20 ya mejor plantado: “Sí, hay otra cosa que negar el deseo sexual, que esconderme, que convivir con la culpa por habérseme inculcado la noción del pecado, hay otra cosa y es poder ser feliz siendo lo que soy y sintiendo lo que siento”.

Volviendo a la cronología, dos o tres años después, ya a mis 11, un día en mi casa vimos una película en la TV, no recuerdo el nombre, pero algo así como I am Bobby o Mi nombre es/Yo soy Bobby (nada que ver con la más reciente Plegarias para Bobby) y me detuve en una escena en la que un preadolescente era discriminado en su escuela y un docente, viendo que el chico no estaba bien, lo hizo quedarse en el recreo en el aula para charlar.

Había una dificultad en el adulto para verbalizar lo que le quería transmitir a ese alumno, por lo cual dando vueltas finalmente le escribe en el pizarrón “I am gay”, haciéndose cargo. El pibe se sorprende, pero creo que en ese acto el profesor se ofreció como modelo positivo para que su alumno no se sintiese el único así en este planeta y tuviese la posibilidad de proyectarse décadas más adelante siendo lo que es, y por ejemplo teniendo una profesión o vocación que podríamos llamar tradicional, trabajando con niños y adolescentes, enseñando algo (¡o mucho!) más que lo de la currícula escolar específica. Si bien yo en esa época no me había asumido como gay, esa escena iluminó algo en mí.

Foto de Alejandro Viedma

Luego, en mi adolescencia tardía, era muy frecuente para mí ir al cine como salida con mis amigas lesbianas. Me acuerdo que con mi mejor amiga de ese momento buscábamos y elegíamos todo film de temática lésbica-gay que estuviese en cartelera. Era como descubrir un universo nuevo, en el cual también estaba atento a las reacciones de los demás espectadores, por ejemplo, cuando fuimos a ver Memorias de Antonia, recuerdo que cuando se exponía la escena de las dos chicas en la bañera, un tipo gritó: “¡Sucias!”.

Ahora que releo este escrito pienso dos cosas, la primera es que en mis inicios sexuales con varones yo me sentía raro porque por un lado me creía “sucio” y por otro lado me gustaba, me conectaba con mi placer. Lo que escuchaba en misa también iba por la corriente de lo sucio, el pecado, la culpa y la penitencia, será por eso que inmediatamente después de mi debut sexual tuve que ir casi corriendo a la ducha, a bañarme rápidamente, a sacarme la mugre que significaba haber estado con otro chico.

La otra cuestión es que me hace un clic el hecho de que estos párrafos en realidad podrían resumir mi intercambio con la TV, el cine y lo que estos medios transmiten sobre las relaciones humanas y la diversidad pero no solamente eso, sino también las respuestas que los demás dan sobre esas escenas, es decir, que los que están cerca nuestro nos van moldeando opinando sobre lo que está bien y lo que está mal, sobre lo permitido o lo prohibido, en fin, sobre lo que hay que corregir según su moral subjetiva, aunque muchísimas veces esa moralina sea “haz lo que yo digo pero no lo que yo hago”.

Después, ir al cine también fue importante para lo que seguía desarrollándose en mí, por ejemplo en esos primeros meses en los cuales uno empezaba a salir con otro chico, porque me parecía un lugar ideal para noviar, para el cortejo, tomarse de las manos, emocionarse juntos, por lo cual para mí resultó un espacio para habilitarme a tener mis primeras citas, mis primeros novios.

Más adelante siguieron películas de temática gay que me marcaron mucho, innumerables títulos como Amor, extraño amor, El beso de la mujer araña, El juego de las lágrimas, Filadelfia, La ley del deseo y las argentinas Adiós Roberto y Otra historia de amor, la primera con final feliz.

 

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Documental trans: “Un travesti es un ciudadano clandestino”

“Un travesti es algo innominado, con frecuencia alguien segregado, ausente de la sociedad, no reconocido, negado, negado por los padres, por la política, por la economía, por los empleadores, por la familia. Amado irresponsablemente por no ser ni hombre ni mujer, un travesti siempre es amado irresponsablemente. Caminan solos, generalmente de noche. La noche es menos dura con lo clandestino. Un travesti es, ante los ojos de cualquiera, un ciudadano clandestino”, dice Camila Sosa Villada, la actriz travesti que se hizo conocida a nivel nacional al protagonizar la película Mía y la miniserie televisiva La viuda de Rafael.

El texto, que le pertenece, forma parte de Carnes Tolendas una obra que protagoniza en el teatro La Cochera, en Córdoba, su provincia natal. En esa pieza teatral, inspirada en una reflexión de Marguerite Duras, Camila intenta mostrar cómo una persona travesti se ve a sí misma. “Uso el masculino de modo irónico y para hacerme entender mejor. Es el modo en que mucha gente se expresa respecto de nosotras y pienso que así te escuchan mejor”, aclara a Boquitas pintadas.

Trailer del documental

De fragmentos de esa obra y de entrevistas a la actriz surgió el documental “Camila, desde el alma” (Reflexiones de una travesti), dirigida por Norma Fernández, que se estrena este jueves 16 de mayo. “Filmada en forma testimonial, incluye el aporte de fragmentos de esta obra de teatro en la que los conflictos y las búsquedas son recreados desde textos y personajes de Federico García Lorca. La soledad, los amores clandestinos, la discriminación social y la afirmación de una identidad son los grandes temas”, anticipa el comunicado de promoción de la nueva película.

En diálogo con este blog, Camila cuenta, con su marcada tonada cordobesa, que cuando empezó a entrevistarse con la cineasta nunca pensó que esas conversaciones formarían parte de un documental. Ninguna de las dos lo sabía. Pero la empatía fue tal que decidieron trabajar juntas para que la vida de Camila estuviera en la pantalla grande de los cines de todo el país. Habla y uno cree acercarse más al significado de una de sus frases predilectas: “Se es lo que se quiere ser, o no se es nada”.

Camila, en plena acción en el teatro

“Se hicieron muchas cosas para visibilizar lo que somos, pero aún falta, hay que darle tiempo a la sociedad”, dice. “Estamos camino a un lugar más plural, lo siento así”. Enseguida reconoce privilegiada, sabe que su situación no es la misma que la de muchas compañeras travestis. Cita al poeta Roberto Juarroz: “Todo está al término de una larga paciencia. Tan larga que parece a veces exceder a la vida”. Luego se refiere a su historia de vida.

Camila cuenta que a los 16 años era tan fuerte su necesidad de expresar su identidad sexual que, pese a vivir en Mina Clavero, un pequeño pueblo de las sierras de Córdoba, empezó a vestirse con ropas de mujer. “Primero lo hacía de noche, en casas de amigos para que no me vieran en mi casa”, dice. Ya en Córdoba capital, donde fue a estudiar Comunicación social y Teatro, se liberó por completo. “Siempre supe que no era mi problema, sino el de la sociedad que no podía entender”.

Sufrió mucho. Se recuerda una adolescente muy triste. Ahora cree que todo lo bueno que le pasa es un poco la contracara de aquello. “Todo está al término de una larga paciencia. Tan larga que parece a veces exceder a la vida”, vuelve a decir. “A veces las cosas llegan tarde: no debemos permitir más que un adolescente pase las tristezas que yo y tantos pasamos”.

Cuando a Camila se le pregunta qué espera del futuro, responde: “Amor, a la fuerza ya la tengo”.

Camila, en el teatro

 

Sobre el documental

Con producción de Jorge Rocca y Graciela Mazza este documental fue presentado en la edición 2010 del BAFICI en su sección Personajes y en la competencia sobre Derechos Humanos. Obtuvo el Premio al Mejor Documental en el festival Internacional DIVERSA y fue seleccionado para diversos festivales y muestras nacionales e internacionales, con excelente acogida de público y crítica.

Sinopsis: una actriz usa un acento español para interpretar al personaje madre en García Lorca La casa de Bernarda Alba. De repente, las líneas y los movimientos de la actriz se transforman en las de un hombre cordobés que está demandando a su hijo para quitarse el maquillaje. Después de todo, una madre española principios del siglo 20 y un año de edad y padre argentino 50 tienen mucho en común. Camila es una actriz, ella vive en Córdoba y lleva a cabo en una pieza etapa unipersonal donde integra diferentes obras de teatro de García Lorca, dándoles un significado que expresa nuevas sensaciones.

 

“Camila, desde el alma” se estrena en el Cine Monumental el jueves 16 de mayo a las 20.30