Alejandro Modarelli, sobre su libro La noche del mundo: “Nace de un trauma gozoso”

La noche del mundo, de Alejandro Modarelli, “nace de un trauma gozoso”, dice su autor. “La experiencia del coma inducido puede resultar más poderosa que una ficción”, dice. Y así comienza este diálogo con Boquitas pintadas acerca de este libro de crónicas que ya inició su recorrido por la Argentina y que hoy se presenta en Chile.

Alejandro Modarelli

-¿Por qué escribir La noche del mundo?

-La noche del mundo nace de un trauma gozoso, un neumotórax en vuelo entre Bogotá y Buenos Aires. Dejó una herida pulmonar que se convirtió en la vía regia para irme a otros mundos posibles de visita, incluso de visita sexual. No la pasé tan mal. La experiencia del coma inducido puede resultar más poderosa que una ficción. Cada vez que me despertaba, mientras hacían el intento de desconectarme de una máquina de respiración asistida, le pedía a mi hermana Constanza que recordase lo que le iba contando de esa noche del mundo. Me gustaría que la lectura del libro funcionara un poco, al menos, como La ventana de los sueños, de Fogwill. Si todo se abre con el descenso a un infierno, se cierra más adelante con la resurrección de la carne en Egipto, un país que a lo largo de estos años es la manera que encontré de nombrar el deseo. Obviamente, porque ahí los excesos lípidos son bienvenidos y ya ves lo gordo que estoy; creo que es así en todo el mundo árabe, donde no ha triunfado el modelo del maricón, el gay asimilado a una estética y un modo de vida celebrados y confortables, en el que no encajo. Podrías pensar que escribo desde el resentimiento, y tendrías razón. Pero el resentimiento también es un prisma provocador y fuente de inspiración.

-¿Por qué elegiste el registro de crónica?

-La crónica me permite darle un orden supuesto a una mente como la mía que se dispara para cualquier loma o cualquier pozo. Supongo que además se corresponde con la experiencia de la época, lo fragmentario, el cruce, la frontera. Me encuentro cómodo en la crónica, me divierto incluso inventando al pie de página una batalla permanente entre autor y editor. Alguien me dijo: pero cómo permitís que el editor te menosprecie de esa manera…y es que ese editor en realidad es un vigía interior que pone de resalto mis dudas, mi esquizofrenia. Claro que la crónica urbana como yo la concibo nada tiene que ver con ¨tomar el pulso a la ciudad”, como dice el lugar común, sino más bien con tomarla de la bragueta. La ciudad se ofrece de un modo o de otro bajo la forma de un eros. Y hay que dar testimonio de ese eros. Incluso cuando pareciera que no corresponde. Si vamos a hacernos los desentendidos con el sexo, nos quedaremos siempre encerrados en los barrios más solemnes.

-¿Cómo trabajás  el lenguaje para que los textos combinen un estilo erótico, pasional, onírico, irónico?

-El estilo emerge de un cruce de influencias, creo, que no es consciente de sí mismo. Se va estabilizando y, a la vez, opone resistencia. Por otra parte, es la manera que uno encuentra de habitar el lenguaje del mismo modo que uno vive, cree o quisiera vivir. Soy trágico y soy cómico, una zorra y un monje budista, en cierta forma todos lo somos. Alcanza con un cambio de posición frente a las cosas y aparece sobre las ruinas la ironía, y bajo el calzoncillo la tanga; sobre un mundo que desaparece, interno, externo, qué otra cosa mejor que ponerse a bailar sobre el volcán. En mi escritura, el trabajo es sobre los materiales y de modo obsesivo sobre el lenguaje. Los destellos que pudieran emerger son consecuencia de la lectura de autores barrocos maricones. Que caminan por el desfiladero de lo cursi, sin nunca caerse.

Portada de La noche del mundo

-¿Hay una intención de homenaje a personajes como Lemebel, Perlongher, Chavela?

-Imaginate que una sección del libro se llama Necrofilias, que no son necrológicas, sino textos apasionados sobre personajes inmensos que tuvieron sobre mí tremenda influencia. Por lo revoltosos, por inadecuados, por vivir su sexualidad con libertad en épocas en que había que bancarse el insulto cotidiano, pasar el trapo por el piso de las comisarías o callarse incluso cuando el propio cuerpo gritaba lo que eras. Para quien busca un lugar en ese sitio de desborde, de inadaptación al régimen estético y bancarizado que triunfa, no está nada mal dejarse llevar por esas biografías, hacerlas de alguna manera parte de uno, y celebrarlas con esa intensa liturgia con que en México, por ejemplo, se celebra y se conversa con los muertos amados.

-¿Hay cierta melancolía de tu parte por los espacios de la homosexualidad perdidos? (estoy pensando en los cines xxx, por ejemplo?

-Hay toda una generación que añora la política amorosa de las calles. Esa economía desarrollista del deseo: en todas partes, en la ciudad, se levantaban fábricas de sexualidad. Bajo los puentes, en los cines porno, en los baños de estaciones ferroviarias. Esa aventura era rica en posibilidades de reconocimiento propio y del otro. Las cosas no se descifraban de antemano, con esa sobrecodificación de los objetos sexuales pretendidos. Hoy las aplicaciones de Internet para encuentros sexuales plantean un malentendido: una foto que es un simulacro de un simulacro. Si en la calle alguien posa de algo, puede que te mienta pero a la vez te seduce, pone el cuerpo animado y la voz en un contexto. Ya sabemos que es un simulacro, pero bien logrado. En las aplicaciones o en la cam hay un efecto de descreimiento de antemano. Si dice tal edad, hay que sumarle diez años; si dice morrudo, es que es gordo. Si se le ve el pito, la toma seguro que es desde una posición que lo aumenta de tamaño. Quizá sea eso lo que hace tan complejo el levante ahora. Como si fuese imposible, por falta de fe, encontrar lo buscado, en un paraje desierto y a la vez superpoblado. En ese sentido, y dadas las condiciones de la mercancía que pongo en juego, no me queda sino el recurso de la melancolía y el resentimiento creativo. En un universo erótico donde todos se reclaman divinos, nadie quiere ser el primero en enamorarse porque cree que pierde la competencia olímpica.

-En el libro se lee un tono de rebeldía: ¿contra qué te rebelás en estos relatos?

-Me revelo, entonces, contra un modelo gltbi que se globalizó y del que, extrañamente, todos dicen sentirse afuera. Extrañamente debería leerse como extraña-miente. No les creo. Si hay algo que hemos visto estos últimos años es que más fuerte que la fraternidad en la identidad sexual o de género, es la clase. Yo quisiera que la homosexualidad tuviese algo más interesante que ofrecer que el wedding planner, el crucero gay, Chueca, el peluquero de mascotas, un espacio refrigerado en los centros culturales o dos estantes de estudios de género o literatura de pequeños amores homosexuales en las librerías cancheras. Creo que es posible que quede algo todavía revolucionario en la homosexualidad, que interpele a la sociedad y ponga el cuerpo adelante de lo establecido, como sabemos hacer las locas. La fertilización asistida de lesbianas, por ejemplo, interpela todo el andamiaje de las políticas tradicionales sobre la reproducción. La verdad travesti, al provenir en su mayoría de la periferia, es un don que no puede ser del todo fagocitado por la compasión democrática liberal.

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La luz de un cigarrillo, una obra sobre inmigración e identidad sexual

En una conversación con Boquitas Pintadas, el dramaturgo Daniel Teveles habla de La luz de un cigarrillo, la obra que dirige y puede verse por estos días en Buenos Aires. Va los sábados a las 20:30 en La Mueca, Cabrera 4255.

Daniel Teveles director de La luz de un cigarrillo; foto: prensa

-¿Por qué decidiste adaptar esta obra? ¿Qué encontraste de atractivo?

-La luz de un cigarrillo, de Marco Antonio Rodríguez, es una obra costumbrista, cursi como estética y pasionalmente latina. El texto me atrapó porque está excelentemente escrito. El autor, de origen dominicano y nacido en Nueva York, sabe y conoce muy bien la historia de estos inmigrantes. Es un texto increíble y brillante, donde el costumbrismo está insertado de tal manera, en un contexto totalmente diferente y entra en conflicto con fuerza, molesta, incomoda al espectador y eso lo hace rico como estructura dramática.

La obra habla sobre la inmigración, las raíces y la identidad. Estos temas me movilizan y están muy adentro mío (soy nieto de inmigrantes), encierran cierto misterio y preguntas. De eso no se hablaba. Era oscuro y sufriente. La guerra y adaptación al nuevo mundo. Sin embargo, esos recuerdos de mis ancestros eran contradictorios. Ellos añoraban muy a pesar de todo su tierra natal. Y esto es lo que les pasa a los personajes de esta obra. También me interesó esa construcción subjetiva, como concepto de identidad cambiante. Estos emigrantes buscan un exitismo, donde priva lo material, deslumbrados por el “carro”, las marcas que etiquetan, las luces de neón. Donde no hay un techo, más allá de las necesidades básicas que son reales y concretas y emigran. El concepto de nacionalidad… ¿Qué soy: Dominicano o Norteamericano? Es una construcción subjetiva, que no es pura. La masculinidad como construcción subjetiva, tampoco lo es. Como cada uno se ve a sí mismo. Y ese dinamismo cambiante, donde nada es puro en sí mismo, “contaminante “, es atractivo.

Un maestro mío, en Dirección teatral, decía que es muy difícil dirigir historias donde los personajes estén ligados a nuestra propia historia, que el Director necesita poner distancia. Y, si bien hay cierta verdad en el asunto, esto no es absoluto. La elección de un texto siempre está condicionada a cuestiones propias en algún punto. En mi casa estaba la idea de que los hombres no deben llorar, el debut sexual era un examen, el fútbol y los autos eran los pilares de lo masculino. Y a mí no hay algo que me aburra más que el fútbol. Todo era una mariconeada si salías de los preconceptos culturales pautados. El deporte nos hacía hombres fuertes, los profesores de educación física llevaban la masculinidad como sinónimo de ser un buen deportista. Eran fascistas en su concepción y, aunque suene vengativo, lo padecí. Pertenezco a una generación de cambio, bisagra. No existe cuestión más visceral que las raíces y como uno se ve por dentro…él ¿quién soy?

¿El quién soy yo? está ligado a nuestro ser más íntimo. Siempre estamos en la búsqueda de lo que somos, como los personajes. Cambiantes. ¿No es eso muy humano?. Se es misógino de una manera similar a la que se es racista. Yo como judío entendí el concepto de homofobia. Me identifiqué con esa problemática y el protagonista como minoría.

Soy médico y una vez me llega una consulta de un padre que me cuenta sobre su hijo. Y me queja de que no sólo es judío si no homosexual. No entra dentro de los parámetros sociales al 100 %. Doble minoría. La lucha será doble en la búsqueda de generar y buscar nichos de libertad. Acá, además se incorpora la dura contradicción de lo dogmático, de la religión, homosexualidad y pecado.

Los conflictos de esta obra tienen que ver con los deseos opuestos intensos, de choque entre Luz (que encarna la actriz Gaby Barrios) y Julio Cesar (Orlando Alfonso).

Los personajes son ambiguos, contradictorios y divertidos, porque son opuestos. Tienen energía por demás. Los ensayos también fueron agotadores por ese motivo. Me gustan las transiciones cortas en las emociones, porque revelan una auténtica pasión irracional. Ritmo en la sangre. Merengues, boleros, palo dominicano, matizan los altibajos de los personajes. Bailan merengue aunque se les caiga el mundo. Y eso es un diamante en bruto para trabajar en dirección.

Está hablada en un acento dominicano y eso fue un gran desafío para mí, especialmente por lo exótico. Buscaba que suene orgánico, natural, no impostado. Fue una decisión difícil, pero interesante de encarar. Tuve que trabajar desde dos lugares al mismo tiempo, la emoción y el acento local. Conté con dos asesores de acento dominicano y costumbres. Y eso hace que las imágenes teatrales sean frescos de una aldea dominicana, en un contexto puramente gringo.

-¿Por qué la adaptación del texto de Marco Antonio Rodríguez?

-El texto es intenso y visceral. Como director requiero libertad, no puedo trabajar un texto de otra forma. La adaptación es necesaria cuando concibo un proyecto teatral, porque necesito, además, resaltar los aspectos del texto que quiero contar, recrearlo, de acuerdo a mi propia mirada, concepción estética y dar lugar a las imágenes integrales que aparecen en mi imaginario, en mi interior. Y además es importante considerar que está destinado a un público argentino, diferente, personal. No es el espectador de Estados Unidos u otros países de Latinoamérica, hay muchas cuestiones que nos son propias.

Marco Antonio, el autor, nos mostró como un público exigente, en una entrevista. Yo diría distinto.

Le agradezco al autor infinitamente, porque me permitió esos cambios. El estuvo para el estreno y su aceptación, me alivio en sobremanera, de esta, mi versión personal de La Luz de un Cigarrillo. Lo hizo explícito en un reportaje televisivo en Nueva York. Traté de no apartarme de lo que el autor quiso contar. Hay un personaje nuevo, como el espíritu de sincretismo, de la tierra o, de la curación, del vudú, que no está en el texto original. Realismo mágico, una inserción cultural afro latina, de profunda raíces dentro de otro contexto muy opuesto. Eso me gusta. Mezcla de culturas en permanente construcción e intercambio. Es un espíritu de resolución (Raga Hernández) que cura y sana el conflicto y traen la impronta de las raíces, como en un espejo, donde los personajes se miran. La orientación sexual de Julio César (que interpreta el actor Orlando Alfonso, hijo de Luz), me llevó a cambios de mi mirada. Ellos me llevan a una visión de adulto en el personaje, fuera de las inhibiciones y mirada de su madre. Se despide, no como un niño que adolece. El busca y trata desesperadamente buscar su libertad, y ser aceptado como tal, en un lugar o un espacio, que no le sea hostil y no lo asfixie. La alusión de Trujillo en esta versión, que hace su madre, frente a determinadas cuestiones, encajan muy bien con su personalidad. Ella hará lo que puede y modificara su postura, en 48 horas que dura el encuentro con su hijo, y lo hará a su manera. Los personajes necesitan un tempo dramático y procesar sus emociones de acuerdo a lo que son. Aunque deseemos lo contrario. Ellos son de una determinada manera y esto no se modifican totalmente, menos en ese corto tiempo. Por eso, he recortado textos, agregando otros para agilizar la puesta .

Acentuar la problemática de los inmigrantes, fue una búsqueda constante, porque la temática es de gran actualidad, Textos como…, háganme la fila, dice un coterráneo en el consulado, que daba más miedo que el cónsul, ¿Hablan inglés? …un culo cagao del mismo barrio, en la obtención de la visa “gringa”, .son alusiones que acentúan el dramatismo…. Porque recurren a actos de supervivencia contraria a la ética y en una desesperada necesidad de pertenecer, desvalorizando su propia cultura, su lengua. Nunca, además, los inmigrantes, se terminan de ir del lugar de origen. No somos de allá dice Luz, ni de acá tampoco dice Divina (hermana de Luz y tía de Julio Cesar que encarna Mirna Doldan)…….. Los sueños se realizan cuando uno vuelve…… Porque recién en generaciones posteriores, serán ciudadanos de primera, con todos sus derechos.. ¿Qué buscan Luz y Divina, esas hermanas, cuando emigraron a ese mundo que les es hostil?

Bienestar, una vida mejor, pero solo está en su imaginario. Luz está sobreadaptada y por su estructura psíquica, en contradicción permanente. Porque fueron muchas las pérdidas. Luz se queja de que el sistema la explota. El no pertenecer, le genera rechazo. Luz dice, acá apenas me ven, se queja de su destino…. Sin embargo, quiere la Green Card, como un divino tesoro. Divina esta en ese mundo que ella eligió, hasta cierto punto. Es honesta y mas autentica, lo vive de forma menos hipócrita, más libre, sin olvidar sus raíces, los olores de su pueblo, sin tanta culpa. Por todo esto necesite recrear texto para mostrarlo y recortar otros, con poesía que ayude a las acciones.

-¿Qué concepción de familia se pone en juego en la obra?

-Hay tres núcleos o modelos de familia en el texto. Lo que está en discusión es el modelo tradicional: dos mujeres, dos hombres, como nuevos modelos de la modernidad.

1 Luz, madre soltera

2 Divina, un núcleo familiar tradicional, pero divorciada.

3 Julio César con Russel, su pareja gay hombre. Y Maggie gay mujer.

-¿Qué momento de la obra rescatás como más memorable desde tu punta de vista y por qué?

-La obra tiene escenas de mucha belleza y sensualidad. Son imágenes que me conmueven La aceptación de Luz cuando su hijo se va y lo hace de la manera que ella mejor puede hacerlo. Julio César se sorprende y da una imagen de felicidad en su rostro, con acciones, sin palabras. Difiere de la original. Es de extrema ternura. Salió de mi imaginario y la he visto desde su gestación, no obstante, me produce piel de gallina, cada vez que la veo. Pero verla en el afuera, es sublime. La escena del espíritu y las miradas de conciliación madre e hijo, de la “curación” del conflicto y el retorno a las raíces, son de un humanismo increíble. La escena del baile casi edípica de Divina con Julio César en La Lupe y otra con la vecina, después de un tensa pelea.

-¿Cómo contarías lo que trata la obra?

-Luz, una campesina dominicana inmigrante en Nueva York, espera en casa a su hijo Julio César quién regresa de Dallas después de 5 años, para asistir al velorio de su padre.

Julio César es homosexual, decidió ser actor en contra de la voluntad de su madre y necesita desesperadamente aclarar su pasado, su origen. Luz es profundamente machista, reniega de su país, de su familia. y nada de lo que deseó para su hijo se ha cumplido .

En medio de esta compleja relación madre – hijo, aparece Divina, hermana de Luz. Una mujer orgullosa de ser dominicana, amante de la música, la comida y los hombres. Divina perdió a su hijo Albertico en un accidente aéreo y vació ese amor de madre en su sobrino.

Durante dos noches, esta familia intenta reencontrarse con un pasado que está lleno de secretos, prejuicios y dolor por la pérdida de la patria y los amores. Una testigo del conflicto familiar es su vecina y compañera de soledad, la cubana Lydia (Lucía de Vita) que aporta notable sensualidad a las escenas.

-¿Cómo se trama la homofobia, el machismo y la inmigración?

-Bolita, judío o ruso de mierda, puto de mierda, se la come, judío usurero, me salió machito, el vago, es un nerd, etc. son palabras que están en el inconciente colectivo. Siglos de oscurantismo religioso, hipocresía y prejuicios están en los humanos, todos estamos etiquetados…Los ideales de lo que es ser Hombre en el imaginario de esta madre, tan conservadora, son inobjetables para ella, contiene estrictos juicios de valor. La religión y la diversidad no se define claramente. La Iglesia católica no se juega en forma clara. Luz idolatra al Papa y pesa…Y años de historia familiar condicionaron su ideas. Su único hijo no entra dentro de sus cánones. Luz es un personaje muy solitario, no tiene a nadie pero tampoco termina de aceptar a su único hijo.

La protagonista es un personaje muy complejo. Ella llegó a Estados Unidos buscando un futuro mejor, pero nunca terminó de adaptarse e integrarse a la sociedad. Por un lado, critica su Dominicana natal, no la quiere volver ver pero aún cocina sus sabores, escucha su música, baila sus ritmos. Se siente desilusionada en su vida, no termina de pertenecer a ningún lugar, tiene su greencard, sus varios trabajos pero sabe que no es Americana. No es de aquí, no es de allá.

Julio César y Luz son dos personajes que no terminan de encajar, de pertenecer. El hijo no entra en los ideales de su madre y le oculta su verdadera persona, no comparte su vida con ella. La madre quiere participar en la vida de su hijo, pero ella misma se ha puesto las barreras en su relación con su hijo. La obra muestra la relación de estos dos personajes que buscan aceptación, ya sea de una madre, de una hermana, de un hijo o de uno mismo de la sociedad.

Toda fobia implican miedo, pero la homofobia involucra odio, miedo e ignorancia. Los miedos, los prejuicios, existen, es parte de la condición humana .La cuestión está en la medida y tomar conciencia de ello, entonces podemos llegar a modificar y producir los cambios y y desprendernos de los lastres.Dudo que esto se modifique en su totalidad. América se construyo de inmigrantes e indígenas. Tememos al diferente, por nuestra propia seguridad. Miles de voces se alzan en busca de cambios sociales, ese es el camino. El matrimonio igualitario legal es en parte por ello. Pero esto no alcanza, porque los prejuicios están y lo peor es cuando no lo están abiertamente, adoptan diferentes formas, como la censura , ignorando y descalificando al diferente.

Pero si hay algo que nos salva es el amor, esa construcción tan maravillosa que tenemos para llegar a poder aceptar las diferencias, como lo hace Luz, al final, en esta historia de familia “normal y corriente”.

 

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“Ser puto es subversivo”, opina el escritor Luis Negrón

Luis Negrón estuvo en Buenos Aires presentando la flamante edición de Mundo cruel (Páprika Editorial) con un caluroso recibimiento y reconocimiento al autor, ganador del Lambda Literary Award 2014 for Gay Fiction. El libro de cuentos recorre el mundo gay desde una mirada no gay y a la vez bien intransigente, cruda y marginal, que deja una sensación seca, angustiante, produciendo placer por el entramado de las historias y la prosa al mejor estilo Carver o Dani Umpi.

Luis Negrón, en entrevista para Boquitas pintadas; foto de Facundo Soto

En esta entrevista con Facundo R. Soto, para Boquitas pintadas, Negrón habla de su libro, que ya está recorriendo el mundo. Dice: “Yo  creo que el libro negocia con la homofobia. Ha tenido éxito amplio, no de gueto, porque no lo leen necesariamente los gay. Juego un poquito con esa idea”. Y agrega: “Mucha gente me dice que no sabía nada de ese mundo. Pero cómo se ríen, cómo lo gozan… Buscamos la igualdad y celebramos las diferencias”.

-¿Te sentís parte del movimiento gay-queer, después de haber ganado este premio?

-Lo que me molesta es la forma en que la mercadean, tapas de libros con chicos lindos, musculosos, desnudos. En Guadalajara, una editorial gay, acaba de publicar una novela brasilera del siglo XVIII y ponen un chico en calzoncillo.

-¿Y por qué pensás que pasa eso? Yo tengo una hipótesis…

-Dicen que si no hay un hombre desnudo en la tapa, la gente gay no lo compra… Es lo mismo que los que piensan que, para vender una motocicleta hay que poner a una chica en traje de baño. Identificar un libro para que se vea que es de temática gay no me molesta, incluso estoy muy pendiente de buscar esa familia extensa que uno tiene. Es buscar, un poquito, reafirmar, que somos similares y que vivimos las mismas situaciones. No hablo por un grupo pero obviamente pertenezco. No soy la voz de una comunidad…

-Marco Berger decía que ahora no quería hacer una película gay para no quedar pegado a ser un director de cine gay: ¿Cómo es en tu caso?

-Pues, que te etiqueten está bien. ¿Cómo no te van a poner una etiqueta de portorriqueño o caribeño? Que te etiqueten está bien. Que digan que sos lumpen, o lo que sea; una más está bien… Y si me invitan a un Congreso gay y me pagan, mejor. Mira esta tapa, bien creativo. El que está buscando algo gay, ahí lo encuentra… (Hace referencia a la edición de Páprika con ilustración de María Luque).

-Es más abarcativa…

-Claro, lo pone en un universo más grande, que pertenece a un todo. Esa dualidad que logran acá me gusta…

-¿Cómo trabajaste los cuentos que tienen, a mi criterio, una estructura firme?

-Cada historia la pienso mucho. Algunos son más espontáneos como el de Por Guayama, que tenía una idea poco clara pero… Tú te sientas a la mesa con pocas cosas pero a la hora de escribir se van multiplicando… Es como sentarte a tomar un café pero terminas cenando. Uno también es el primer lector y editor. Cada cuento manda, exige una trayectoria, cuan vicioso puede ser o cuan ambicioso puede ser. No diría que tengo una técnica, pero sí que sean honestos y evitar la trampa. Lo que sobra lo saco.

-¿Qué es lo que pensás? ¿La historia u otra cosa, la forma por ejemplo?

-Oye, pienso mucho lo que escribo. La atmósfera y el sonido, que es lo más importante para mí. Cómo suena un cuento. Cuando tengo el tono me siento con toda la confianza para escribir, porque es lo que necesito. El tono para mí es todo, ya estoy a salvo. Lo demás es disciplina y oficio. Muchas veces me senté a escribir y fracasé, porque todavía no sabía cómo sonaba esa voz. Cuando tenés una idea de una canción, tú tienes algo, pero es la música la que te ayuda a formar la letra. Después le pones la coreografía, la ropa, la música, pero para hacer la letra necesitas la música; para mí. Yo soy un escritor muy de sonido, me gustan las palabras por cómo suenan.

-¿Escribís poesía?

-No, no, pero leo mucho. Acá conseguí un libro de Jaime Gil de Biedma, que andaba buscando desde hace tiempo… Es un poeta esencial, que cuando lo leas vas a saber porque. Es alguien que te habla muy de cerca…

-El libro tiene más o menos la misma atmósfera, que en parte tiene que ver con el tono, o van por la misma línea, de lo crudo, descarnado… ¿Lo pensas así?

- Bueno, hay coincidencias como el escenario, el barrio donde se da que no importa donde es pero es reconocible. Es algo que yo tengo muy presente cuando escribo, es muy orgánico. No lo describo con detalles porque pienso que no hace falta. La esperanza es que eso se traduzca de otra forma, no directamente como lo haces. Sí, si es un barrio grande o pequeño. En el cuento Botella todo transcurre muy rápido,  porque pasa en el barrio de San Juan, donde todo es muy veloz. San Juan es una ciudad que tu recorres bien rápido, porque en tres horas cruzas la isla completa, sábelo, de este a oeste; no nos podemos perder. La frontera del barrio es una imagen importante que yo quería que se permeara en el cuento; yo no sé si esto se transluce… Escribir es pensar mucho, ¿no? No es una cosa así, azarosa…

-A pesar de haber ganado el premio tenés que seguir trabajando, ¿no? Y trabajas de librero en Puerto Rico, ¿no? Bueno, cuando elegís un libro para leer, ¿en qué te fijas? ¿Qué buscas, qué esperas de un libro, como lector?

-Bueno, estoy muy pendiente de los títulos. El primer párrafo. A la gente que tiene dudas, para llevarse un libro, le digo que se siente por ahí y que empiece a leerlo; y si lo agarra que se lo lleve. El primer párrafo tiene que convencerte, la oferta. La entrada a una novela o a un libro de relato es como el lobby, tú sabes que ahí está la información que te lleva, a veces directamente a la habitación.

- Que te lleve a algún lugar…

-Un libro es un compromiso. A veces a largo plazo. Y tenemos cada vez menos tiempo… Hoy, con Maxi [Papandrea], hemos hablado mucho de libros y me mencionó uno, de César Aira, Un episodio en la vida del pintor viajero, y me fascinó…

-Además veníamos para acá y por Salguero vemos caminando a Aira con una bolsita del MALBA. Volvamos a lo que te atrapa de un libro: los títulos

-Los títulos y el primer párrafo son los que me atrapan. Es una buena pregunta que no se contesta de una sola forma. Es como que te digan, qué te gusta de un hombre. Si dices alto, rubio, es mentira, porque siempre hay algo más. Es algo instintivo cuando lo agarro y me lo llevo. Yo soy librero, pero también tengo mi librero. Es como los médicos, ellos no se atienden a sí mismos, tienen su médico… Como librero uno sueña con leer algo primero…

-Como un editor…

-Claro… Es chévere descubrir un libro que va a dejar marcado a la gente, que no lo va a olvidar fácil, eso es lo lindo. Me gusta Luis Chávez, un poeta que ahora acaban de publicar la novela Salvapantalla. Me fascina, él como poeta.

-¿Si tuvieras que recomendarme un libro, a mí y a la gente que lee Boquitas pintadas, qué nos recomendarías?

-¿Leíste a la chilena Nona Fernández? Tiene un libro que te lleva, que te hace… Vas siguiendo, feliz, a un carnaval, y te está llevando a un lugar que… vas a salir igual.

-Ya me lo vendiste…

-Eso se agradece. O Federico Falco, que estoy fascinado… Cómo escribe con esas abundancias… El cagón es cagón, la lluvia es un diluvio… Con pocos elementos te transforma todo. Su forma de escribir es exótica. Que me lleven a otros lugares, que no sabes y la honestidad.

-¿Cómo se desarrolla en tu país la movida de las marchas LGBITQ?

-Pasa de todo. El Festival de Cine Queer de San Juan es el más exitoso de todo el mundo, es donde hacen más plata. Es que lo ve todo el mundo. Y dan películas buenas. Para mucha gente son porno. Judicialmente hay matrimonio igualitario. Adopción de niños. Está a punto de resolverse los estudiantes de escuela pública para que usen el uniforme con el que se sientan más cómodo, con el género con el cual se identifiquen. Un niño que nació varón puede ir con falda; eso ya no lo pueden prohibir porque la ley lo protege. Pero eso no quiere decir que pase. Una cosa es la ley y otra es San Juan, que es la Capital y otra cosa es el resto del país. Todavía está el Medio Evo y la Capital, como pasa también en Estados Unidos. Mirá Francia que todo el mundo pensaba que era pro gay y cuando estaban con el asunto del matrimonio igualitario salieron millones de personas en contra…

-Es que todavía hay mucha gente cristiana, o sea dogmática, que no se cuestiona nada…

-Sí, sí. Siempre hay que convivir porque, por más que estén los espacios hay que conquistarlos permanentemente, porque están las dos cosas; siempre. Hay cierta comodidad. Tú ves una parejita de la mano, en algunas áreas, pero eso no asegura nada. Están estudiando los crímenes de sodomía, en Puerto Rico, en el siglo XVIII, y encontró una historia de una loquita, negro él, que una vecina lo acusa de sodomía con un soldado español. Le preguntan si es verdad y él dice, después de Dios a quién más amo es a él. Tú empiezas a mirar y dices, lo que faltaba es escribir sobre eso, pero eso siempre ha estado ahí. La fuerza de eso se siente, aunque haya sido tres siglos atrás. Yo no sé si con tanta legislación nos atrevemos a decir eso, si tiene esa importancia o no hacía falta… Ser puto es subversivo… ¿Tu eres gay? Yo no, porque no tengo ropa para serlo. Soy puto de barrio. Ser puto es subversivo…

-¿Aportó algo Mundo cruel a tu país, en tu comunidad? 

-Yo  creo que el libro negocia con la homofobia. Ha tenido éxito amplio, no de gueto, porque no lo leen necesariamente los gay. Juego un poquito con esa idea. Mucha gente me dice que no sabía nada de ese mundo. Pero como se ríen, como lo gozan… Buscamos la igualdad y celebramos las diferencias…

-Es una puerta de entrada…

No presento al gay que todo el mundo quiere ver, el de los escaparates, o al viejo bondadoso, buey. Esto resulta incómodo porque es honesto. Por eso estoy contento.

-Bueno, acá hay muchos consumidores de Osos y otras prácticas que rompen con heternormativo impregnado en la cultura gay…

-Bien. Hace poco que estoy aquí y ya me enamoré de esta ciudad que es preciosa.

-¿A qué publico te dirigís o cuál es tu ideal de lectores? Dani Umpi me decía que son las mujeres solteras, viejas y gordas…

-La esperanza es que encuentres un lector que quiera participar, porque Mundo cruel no te lo da todo. Tiene que ser un lector que pueda llenar los espacios en blanco, que no se detenga en las palabras que tendría que tener y no tiene. Que me acompañe.

-¿Qué sea gay?

-No, no, no necesariamente… ¿Tú como escritor piensas en eso?

-Bueno, a veces, algunos libros, sí. Porque me di cuenta que faltaba contar algunos temas o situaciones que vivimos y que está bueno leerlo o verlo en una peli, para identificarse

-Hace poco un muchacho de Perú me dijo que lo describí a él. Y otro de San Juan que él ha sido todos los personajes del libro a lo largo de su vida. Una maestra de un pueblito que tiene un muchacho autista en su salón les asignó el libro, y uno que casi no puede comunicarse conectó con Mundo cruel. Son cositas con las que uno dice Woow. Me gustan las historias, me gusta contar historias… Me encanta sentarme en una barra y hablar con gente desconocida. En la guagua, el colectivo, me entero de un montón de cosas; mi mamá me regañaba porque decía que para mí todo el mundo es bueno y que era amigo de todo el mundo. Yo soy así, le abro mi casa para todo el mundo.

-Aunque el mundo sea cruel…

-Aunque el mundo sea cruel…

 

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Josue Marcos Belmonte, “Ioshua”, el último poeta punk

El escritor y periodista Facundo Soto comparte con los lectores de Boquitas pintadas esta entrevista a Josue Marcos Belmonte, conocido como “Ioshua”, el último poeta punk. Ioshua, poeta gay del conurbano, falleció en junio pasado. Esta conversación inédita es un homenaje a él.

Sólo contra todos

Por Facundo R. Soto

La última vez que Ioshua leyó en público, se apoyó en un bastón. Era el poeta del conurbano profundo y gay, performer, fanzinero, músico, periodista, punk, cumbiero, hardcore, artista plástico, libertario: Josue Marcos Belmonte murió en la casa que alquilaba en Mariano Acosta, partido de Merlo, al oeste del conurbano bonaerense. Tenía 37 años y convivía con el virus de vih.

Ioshua leyendo uno de sus textos

Jueves 3 de mayo 2012, Centro Cultural Pachamama

Cuando arreglé con Ioshua para pasar por el Centro Cultural Pachamama, donde estaba viviendo porque otra vez se había quedado en la calle, me dijo que se iba a bañar ya que a la noche iban a pasar a saludarlo, y además le comprarían Malincho su último libro; lxs compradores eran lxs escritores Paula Brecciaroli, Gaby Luzzi, y Bruno Szister. Le pregunté cuánto tiempo hacía que no se bañaba, y me dijo que mucho; y que no se acordaba. Al día siguiente fui con Bruno para entrevistarlo. Me sorprendí al ver a Ioshua. No era el que yo había conocido en las FLIAS (ferias de libros independientes), el que hacía lecturas tratando de acaparar el centro de la atención con la provocación constante y el buen humor.

La primera vez que lo vi fue cuando leyó junto a Pablo Perez y Mariano Blatt en Casa Brandon, donde presentaban la plaqueta de Proveedora de droga que acababa de publicar Germán Weissi como editor. Recitó un poema que decía “Pija. Dame pija. Quiero pija. Merca. Pija y merca. Merca y pija”, y pronunciaba las palabras como si desprendiera odio de su interior. Pero cuando terminaba su show-performático, se reía y desprendía buena onda para todo el mundo.

Nació en el ’82 en Haedo, provincia de Buenos Aires. Tiene muchos libros publicados, entre ellos “Es la noche que brilla en tus ojos” (Eloísa Cartonera), “Para los pibes” (Plaqueta de Belleza y Felicidad), “Pija, birra y faso” (Ed. Milena Caserola), “En la noche” (Ed. Wacho de la calle), “Loma Hermosa” (Ed. Nulu Bonsai), “Cumbiagai” (Ed. Chapita), “El libro negro” – tapa y contratapa absolutamente negra- (Ed. Milena Caserola), “A quién me ame” –  escrito 100%  a mano, con birome, e ilustraciones-  (Edición limitada de autor), “Malincho” (Ed. Wacho de la calle), fue co editor de la Revista Ají, entre otros multi actividades que emprendía en su vida, bardeada por la creatividad y el arte. Esta vez, a Bruno, a Gaby y a mí, nos abrió la puerta como si fuese un anciano que no podía más con su vida.

Se agarraba la cintura y no podía caminar. Tenía pelo, mucho, y en remolino, Ioshua siempre andaba pelado; ahora también tenía barba. Lo único que mantenía eran sus pantalones de gimnasia y las zapatillas onda tractor, pero estaba extremadamente flaco. Cuando hablaba, con la cadencia prolongada, casi cantando, prolongando las letras,  se le deslizaban las palabras, y en algunos momentos se enojaba; se ponía duro, apretando los dientes. No estaba drogado, sino medicado. Había ido al Hospital de clínicas por un fuerte dolor en la columna, que desde hacía varias semanas no lo dejaba tranquilo.

“Dolor, siento un fuerte dolor, en todo el cuerpo. Un dolor fuerte, Facu. ¿Vos me entendés, no?”, decía y me repetía.

El nuevo libro se llama Malincho, es diferente a lo que escribí antes, porque esta vez los protagonistas son homosexuales adultos. Todo lo que escribí desde el 2005, cuando empecé, eran muchachitos de 17 años hasta 23, porque esos wachines eran yo, en realidad. Entre esos excesos, yo soy un hombre adulto de casi 40 años, entonces escribo desde ese lado. Ya no estoy en la calle, ya no estoy en la marginalidad.  Eso se refleja en mi libro.

-¿Por qué decís que no estás más en la marginalidad?

-Porque no estoy más en la marginalidad, hombre. Porque no fumo paco, no tomo cocaína, no tomo alcohol, porque no estoy durmiendo en la vereda ni comiendo de la basura.

-¿Hiciste eso?

-Hice eso porque me ha tocado hacerlo. ¿Qué culpa tenía yo de estar solo en la vida? No tenía ninguna culpa.

-¿En qué etapa fue eso?

-Desde que era chico hasta los veinte y algo…

-¿Y de ahí surgió algún libro?

-No, imaginate si iba a estar pensando en un libro cuando tenía una desnutrición fatal, una vida excesiva donde vivía alcoholizado, drogado, perdido. ¿Imaginate si iba a pensar en un libro? Apenas pensaba en estar vivo, y ni siquiera sabía lo que eso significaba. Era como un animal que continua y continua, por instinto o impulso. No sé… Lo que sí hacía era escribir. Yo escribía. Escribía y escribía, y escribía y escribía y escribía…

-¿Tenés guardadas esas cosas?

-No. Nada de eso sobrevivió. Está en Pija, birra y faso. Ahí sí, se rescataron algunas cosas; pero…  no hay ningún manuscrito original de la época. Hay cuadernos, que son los que yo hacía circular en mi origen.

-¿Qué fue lo que te hizo empezar a escribir con el objetivo de publicar?

-Que la gente respondió. Yo, cuando empecé a escribir con más voluntad, fue porque había respuesta de lo que hacía. Fui una vez a Belleza y felicidad con estos manuscritos que yo hacía, con unas hojas de poemas, nada más. Yo se los doy, se los regalo a la chica, le digo “Hola, tomá”. No se los doy para que los ponga a la venta. Laura Las Heras. Me manda un correo y me dice “Che, se vendieron”. “¿Cómo que se vendieron?”. “Sí, los puse en la exhibición de la galería y se vendieron. ¿Tenés más?, me dice. “Sí, claro”, le dije; pero era mentira. Entonces empecé a escribir, escribir, escribir. Hacer más, más y más libritos; para ella. Y ahí se empezó a vender y a vender y a vender. Y eso empezó a circular, a circular, a circular. Y nadie me conocía. Nadie me conocía a mí. Sólo los que compraban ese fanzine en Belleza y felicidad. Un día, por esos azares, me invitan a leer a la casa de la poesía (ahí en Bulnes y no sé cuanto). No sé por qué azar, pero caí ahí. Yo me imagino la imagen que habré dado, porque era un tipo semi linyera, totalmente destruido. Cuando estaba llegando escuché que decían, no dejen entrar a los chorros ni a la gente de la calle. Y yo era uno de los que leía, ese día. Y… bueno, era un público muy poético-literario. Arranco leve. En un momento digo cosas como “bla bla bla, te amo wachín”, y fue como prender pólvora. Todo el mundo quedó azorado. ¿Qué está diciendo este pibe? Mi poesía decía, “wachín, merca, birra, calle- y siempre la palabra amor en el medio, yo te amo wachín- vamos a rompernos todo, tengo dos bolsas”. Era entre violento y romántico. Los desconcertó. Esa fue mi primera lectura, en agosto del 2005. Cuando termino se me acercan un montón de personas queriendo saber quién era yo, de dónde venía, porqué escribía así, qué soy. Yo no tenía respuestas. Hoy no las tengo, tampoco. Bueno, después me empezaron a llamar de lecturas… Empecé a buscar lo que yo quería hacer en vivo. Me importaba el escenario y una lectura, que buscaba algo, yo quería dar un show. Ese año…

En ese momento entró una persona del centro cultural, estaban preparando una lectura en la sala principal, donde también iba a tocar una banda con instrumentos de vientos. Se escuchaba la trompeta de fondo. El chico nos pidió las banquetas. Bruno dijo que él se tenía que ir (estaba con editora de Paisanita Editorial: Gaby Luzzi).

-              ¿Te puedo comprar tres?- le dice Bruno a Ioshua.

-                Si, si, si. No, no no.

-              ¿Viste que yo te dije que teníamos que cenar?

-              Sí, pero yo al final, no podía…

-              Porque en la esquina hay una rotisería bárbara, que por $17 te dan una de mozzarella fantástica. Yo hoy me compré empanadas de jamón y queso riquísimas. Riquísimas.

-              Ojalá. Otro día- dijo Gaby.

-              Sí. Si yo estoy acá. Yo vivo acá.

-              Che, ¿y celu todavía no tenés?- le preguntó Bruno.

-              Mmm. No.

-              Arriba, en el entrepiso había uno.

-              Claro, ése es el que tengo que arreglar. Hoy averigüé y el más barato me sale 150.

-              Y 150 es barato- dijo Bruno

-              Es barato pero bué…

-              ¿Y el Facebook lo ves seguido?- le preguntó Bruno.

-              Todo el tiempo. Vengan cuando quieran, y a cualquier hora. Porque yo estoy acá. Estoy muy solo y aburrido.

-              ¿Vos Facu te quedás, no?

-              Sí, sigo entrevistándolo.

-              Chau, nos vemos en la próxima, en cualquier situación. Cuidate mucho- dijo Ioshua.

-¿Dónde habíamos quedado, después de lo de Belleza y felicidad?

-Sí. Lo de Belleza fue muy fugaz. No fue una etapa es que yo pertenecía a ese lugar. Ellos vendían mis fanzines y nada más. No teníamos otro tipo de vínculo. Yo en ésa época estaba en un grupo anarquista donde aprendí todo. Lo que es la independencia, el “hazlo tu mismo”, a ver el sistema comercial del arte desde otro lugar. Aprendí muchísimo de ellos y hoy lo implemento. Es esto de editar mis propios libros con mi esfuerzo. Hacer los flyers, y todo eso, es propio de la educación anarquista-punk que aprendí con esta gente.

-¿Y qué valor tiene hacerlo todo por vos mismo, sin interactuar con otra gente?

-Y, que no tenés que pelear con nadie, nadie te roba nadie. Sos vos con quién se interesa por tu obra. No tenés que ceder ningún porcentaje a nadie. Ni sonreírle a nadie. Haces las cosas tal las queres, y decís las cosas tal como querés. Y después a ver qué pasa, si hay interés de las personas. Si hay devolución de todo eso. Lo que aprendí, también, es a no buscar la fama o popularidad. A abandonar eso. Si llega, llega, pero no es una búsqueda que uno debe tener.

-¿Qué buscas con tu escritura?

-¿Qué busco? Yo no busco nada en particular. Dejo que todo ocurra y nada más. Trato de disfrutar lo bueno que viene de todo eso. Pero yo, artísticamente, no tengo ninguna búsqueda. Todas mis búsquedas son personales. Están bastante lejos de algo tan mundano como el arte o la cultura…

-¿Y personalmente qué buscas?

-Y, estoy preocupado por mi salud, por mi actualidad. Hoy tuve médico. Tengo un problema en la columna, y aquí estamos, con tomas de sangre, tomas de sangre; que de aquí, de allá. Me preocupa más eso… que la popularidad o el reconocimiento que pueda tener.

-¿Te preocupa tener algo malo?

-Más allá de eso… A mí me modificó la vida todo esto. Perdí todo el vigor… todo el ánimo. No puedo caminar… (Tengo corrimiento en tres vértebras). Me trastornó enteramente el cuerpo. Me trastornó todo el cuerpo. No es que está acotado a la espalda. Son dolores musculares en el lado derecho, donde no tengo nada, pero los dolores se trasladan, y son terribles. Terribles… Hoy venía en la calle… Y decí que estaba cerca de la plaza del Hospital de Clínicas, que hay mucho sol. Llegué como pude a un escalón y me senté ahí, y empecé hacerme masajes.

-¿Te atienden bien en el Hospital de Clínicas? ¿Cobertura social no tenés?

-No, yo me atiendo en el Hospital Álvarez. Ahora voy a empezar, mañana, si puedo, en el Clínicas. Ahora estoy tomando calmantes, pero sólo para evitar el síntoma… Hoy llegué re mal de la calle. Ahora estoy bien porque me calenté en la salamandra. Yo necesito tener el cuerpo caliente. Si tengo el cuerpo caliente estoy bien. Sino, siento frío y empieza mi dolor, mi dolor, mi dolor, mi dolor. Por eso vivo cerca del fueguito, o de un radiador y me quedo al lado… Uso mucho abrigo, pero es por eso. Se me enfría un poco el cuerpo y la paso terriblemente mal.

-¿Y el libro que ibas hacer para niños?

-Ahí está. Yo escribo mucho, en general… Hay cosas que quedan como en el medio, después las retomo. Eran cuentos infantiles, pero también para adultos, como los de Lewis Carroll.

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Cristian Camilo, un tanguero por la inclusión

Boquitas Pintadas entrevistó al cantante Cristian Camilo, ya que este sábado 23 de mayo, a las 21, se presentará en Puerta Abierta Teatro. En esta nota Cristian cuenta sobre su pasado, presente y futuro profesional y el importante significado que adquiere para él dejar un mensaje claro en torno a lo inclusivo y a lo igualitario dentro del tango, un ambiente varonil y, muchas veces, homofóbico.

“Nuestro objetivo artístico principal es lograr sellar un mensaje de igualdad e inclusión, del mundo lejano del arrabal a nuestro tiempo presente, en el que la lucha por alejarnos día a día de la desigualdad se hace más fuerte”, dice en un tramo de la charla que compartimos con ustedes.

Cristian Camilo, en una actuación en Recoleta, Buenos Aires

Boquitas: ¿Cómo empezaste en esta profesión del canto?

Cristian: Tuve formación académica en la Escuela Nacional de Música de la ciudad de Rosario, en la carrera de Cantante de Cámara, luego me desempeñé como tenor solista en el coro Pablo Casal.

B: ¿Y cuáles fueron tus primeros pasos como profesional?

C: Fui becado por la ONU; hice una serie de conciertos barrocos de la ONU en Manhattan. Durante varios años desarrollé un repertorio internacional, abarcando varios géneros musicales.

B: ¿Cómo llegaste al tango?

C: Inesperadamente hizo contacto en mí y me afloró una gran pasión cuando interpreté, en un show en Rosario, el tango “Pasional”, dentro de un repertorio variado y, al ver la reacción estimulante del público luego de mi interpretación, empecé a indagar sobre este género que se convirtió en mi gran amor, representando hoy mi repertorio exclusivo. Después, en 2013, fui seleccionado como el “Cantante Revelación” en la gran tanguería “Esquina Homero Manzi”. Además, me eligieron entre cien cantantes de tango de todo el país, luego de varias pruebas con diferentes interpretaciones, para actuar en el programa televisivo del gran conductor e ícono tanguero,  el señor Silvio Soldán.

Estás todos invitados a escuchar a Cristian

B: ¿Qué hacés en la actualidad?

C: Actualmente, mientras vengo preparando un show completo para este sábado 23 de Mayo en Puerta Abierta Teatro, soy el cantante principal de un importante espectáculo en el corazón de Recoleta, “Grandes éxitos del Tango”, con orquesta en vivo y bailarines. Y otra pasión que tengo es la enseñanza: doy clases de técnica de canto a un amplio staff de alumnado.

B: ¿De qué se tratará el show en Puerta Abierta Teatro?

C: Será un TANGO-SHOW, un espectáculo dinámico que evoca diferentes épocas y estilos, desde los tangos más clásicos hasta los más contemporáneos, para poder cubrir así los gustos del público. Estamos armando un show intenso, vistoso, con mucho brillo, mucho sentimiento, escenas, mucha estética en su puesta teatral y mucha pasión de tango. Tendré una cantante invitada, Mirta Seijo, y a los bailarines Cristina Cóppola y Astor Molina. El show será presentado como espectáculo inclusivo.

B: ¿A qué te referís con eso?

C: Que nuestro objetivo artístico principal es lograr sellar un mensaje de igualdad e inclusión, del mundo lejano del arrabal a nuestro tiempo presente, en el que la lucha por alejarnos día a día de la desigualdad se hace más fuerte.

B: ¿Tendrá alguna especificidad, algún condimento respecto a la inclusión y la igualdad?

C: Habrá sorpresas, pero les adelanto que tendremos a un maestro de ceremonia de lujo: le propuse con mucha alegría al Licenciado Alejandro Viedma ser él quien marque la apertura del espectáculo, ya que nadie mejor que Alejandro, referente y símbolo para muchos y muchas, para plasmar con sus ideas claras, firmes y su trabajo constante orientado a seguir transformando las mentes rígidas y separatistas, apuntando con su labor profesional al gran reto de que la palabra DIVERSIDAD haga desaparecer cualquier diferencia entre cada uno de los seres que formamos parte de esta única existencia.

B: Te notamos muy entusiasmado con esta presentación: ¿tiene algún significado especial para vos?

C: Sí, estoy  emocionado por varias razones, ya a mis 43 años he transitado muchos escenarios, muchas tanguerías, varias compañías de tango, muchos shows, canté en el exterior, pero Puerta Abierta Teatro representa mi primera sala teatral como protagonista de un espectáculo de tango, ese es uno de los motivos de mi entusiasmo. La otra razón que me estimula mucho es que es mi primera presentación en una sala inclusiva orientada a la diversidad sexual y la finalidad más importante para mí que es, en definitiva, la IGUALDAD. Por eso también la entrada será accesible.

 

Así canta Cristian

 

Bonus track: El Tango Diverso, por el Lic. Alejandro Viedma

En Historia de la homosexualidad en la Argentina, Osvaldo Bazán investiga, entre muchas cuestiones, cómo surgió el tango en Buenos Aires. En sus comienzos se lo bailaba entre varones, en la zona sur de la ciudad, donde fueron abandonados, por la fiebre amarilla, aquellos caserones que eran de la burguesía.  Uno de los barrios mencionados es San Cristóbal, además de San Telmo, Monserrat y La Boca, franja en donde nacían, a finales del siglo XlX y como identidad colectiva, el lunfardo y el tango. Cuenta además Bazán, que a los compadritos se los tildaba de narcisistas, relajados, amorales, amariconados, histéricos y afeminados por bailar en cafés exclusivos para hombres y por su excesivo arreglo personal.

Más de un siglo después, estamos hablando de cuestiones similares y diferentes.

El del 23 será mucho más que un Show de Tango, casual o causalmente en el barrio de San Cristóbal, y en un lugar que reformula la importancia de la equidad real pues es, Puerta Abierta Teatro, la primera sala teatral por y para la Diversidad, que apunta a la igualdad de derechos, luchando particularmente contra la discriminación hacia el colectivo LGBT.

Será un honor para mí acompañar a este cantor que va mostrando el tango a la comunidad, englobando una idea de no-gueto, haciendo una verdadera inclusión del arrabal con nuestro mundo actual unificado, en pos de desmitificar al tanguero “macho” porteño, el tipo que no debe llorar pero, en definitiva, la postura histórica del cantante de tangos varón es, en las letras de las canciones, femenina en cuanto al preconcepto de pasividad, porque sufre por haber sido abandonado por un amor no correspondido, porque es dejado, es engañado y ahoga sus penas en el alcohol en la casa de sus padres, a la cual regresa ya de grande.

Por eso considero que este show servirá, no sólo para escuchar a un artista que canta muy bien y por eso gusta, sino también porque quedará un mensaje, que se lo podría enmarcar dentro de las cuestiones socioculturales de Género, ya que el tanguero varón, en algún punto, hace estallar las estandarizaciones de género, puesto que desde una visión prejuiciosa sería “el macho que se la banca”, quien no llora, aunque justamente desde su voz grave expresa todo lo contrario.

Cristian, de este modo, juega un papel valioso, aporta su grano cultural de arena a favor de la integración del tango, de la diversidad, dentro de un submundo y un género musical que no acepta sin resquemores la diferencia, a la mujer, etc.

Camilo porta una voz potentemente cautivante pero con variados matices, colores que llegan a emocionar, como la vida misma. Altamente recomendable.

¿Dónde y cuándo? Sábado 23 de mayo a las 21 hs en Alberti 1052 (entre Humberto Primo y Carlos Calvo), barrio de San Cristóbal, CABA. Capacidad limitada.

Las memorias de Paco Jamandreu, modisto y amigo de Eva Perón

Francisco Paco Jaumandreu fue un conocido diseñador de moda y actor argentino. Fue conocido, también, como amigo personal de Eva Perón. Jamandreu comenzó su amistad con Evita antes que ella conociera al futuro presidente Juan Domingo Perón. Llegaron a ser amigos, confidentes. Su amistad con Eva Perón fue reflejada en una película en la que Jamadreu admitía ante Eva su homosexualidad y le decía: “Ser puto en la Argentina es como ser pobre”.

Hace pocos días la editorial cordobesa Caballo Negro reeditó un libro sobre este personaje: La cabeza contra el suelo, memorias. El periodista Daniel Gigena escribió, para Boquitas pintadas, un comentario del libro.

 

Foto: Caballo Negro

Verdadero rescate para la historia de la homosexualidad en la Argentina, sin contar el aporte que representa como documento sobre la vida pública y privada en el país durante el siglo XX, la reedición de La cabeza contra el suelo, las memorias de Paco Jamandreu (1925-1995), publicadas por primera vez en 1975, acerca a los lectores un texto único e inclasificable, que excede el marco de la autobiografía y se vuelve permeable a diversos registros. El periodismo de espectáculos, los apuntes etnográficos sobre la vida en un pueblo de la provincia de Buenos Aires, donde Jamandreu vivió con sus padres hasta los dieciséis años; la novela de formación a la manera de una loca David Copperfield; el retablo lorquiano integrado por tías, abuelas y nueras; la diatriba, el chisme de la comedia ligera y el alegato político componen una obra cuyo interés parece aumentar con los años, sobre todo luego de la conquista, inimaginable para muchos, de derechos civiles. Justamente la potencia de la imaginación, alimentada en el horario de la siesta o durante las noches de los sábados, cuando los hermanos salían y él permanecía  en la casona familiar con la radio y las revistas imaginando modelos para Amelia Bence, las hermanas Legrand y Mecha Ortiz, se impone como una acción que conjuga la creación y la reivindicación de su figura.

Dibujante desde la niñez, Jamandreu viaja en tren a la capital porteña con una carpeta de diseños para triunfar entre actrices, vedettes y productores cinematográficos (él se ocuparía del vestuario de varios films, entre ellos El misterioso tío Silas, Marihuana y Lujuria tropical, con su amiga Isabel Sarli). De pensión en pensión, sueña con llevarse a toda la tribu familiar del pueblo a un piso en Buenos Aires, sueña con ser famoso, con ser famoso y despótico, con amar y ser amado: “En el comienzo de una vida a la que quería cobrarle, o a la que yo me creía con derecho a cobrarle todo”, escribe sobre su veloz ascenso en la industria de la moda y el espectáculo, a la que él aportó misterio, frivolidad y encanto. El modo de saldar esa deuda con la vida (que había incluido “una adolescencia de soledad, de rechazo”, de dolor y de “miedo al grito de burla desde los autos”, entre otros fantasmas que se encarnaban con facilidad en ese entonces) adoptará formas proteicas, cambiantes, no siempre amables.

Paco Jaumandreu; Foto: Wikipedia

“Yo siempre he sido el terror de los modistos argentinos. Hay una cuestión que es evidente: no soy un comerciante, ni seré nunca un buen comerciante. Yo trabajo sobre el dibujo… mi ropa, linda o fea, buena o mala –yo no discuto el gusto, ni la calidad– siempre ha sido creada por mí”. Manifiesto sobre la soberanía artística emparentada con la tranquilidad que presta la definición en cualquier aspecto de la vida (“Yo creo que mi moral no es dudosa en absoluto: yo siempre dije que era homosexual y eso no tiene nada de inmoral”), La cabeza contra el suelo hilvana episodios de juventud con las experiencias del modisto consagrado por la fama.

Luego de la extraordinaria primera parte del libro, donde Jamandreu recuerda su infancia y sus años de adolescencia, sus inicios en la prensa gráfica en medios como El Hogar o Mundo Argentino (¡qué importante sería recuperar esos textos también!), en programas de radio y en el diseño de modas para cine y teatro, la “Faraona”, como lo había apodado su hermano Jorge, conoce a la mujer que signaría su vida y su trabajo. “El llamado de Eva Duarte, a hora tan temprana, me pareció una insolencia.” Así se inicia una de las amistades con mayor gracia en las grisáceas páginas de la historia de la amistad en la Argentina. Eva Perón y Paco Jamandreu, dos lenguas afiladas en el canto de la hipocresía de la buena sociedad, parecen reproducir por momentos un guión desopilante de Copi:

Otro día llegué a probarle a las 20.

–¡Pero, che! Te estoy esperando desde las seis de la tarde. ¿Dónde te metiste? Hablé a tu casa y allí no sabían nada.

–Vengo de lo de Zully Moreno. A propósito, Zully le manda sus saludos.

–¡Que se los meta en el culo! –fue su respuesta delante de todos.

El sello cordobés Caballo Negro presenta una nueva edición con un texto introductorio de Mariano López Seoane, que descubre en las memorias de Jamandreu ecos de una escritura barroca latinoamericana (“… oímos a Lamborghini, a Perlongher, a Noy, incluso a Marosa di Giorgio”), el cultivo de una lengua lujosa, que ama el repertorio de nombres propios, casi siempre de divas clientas o de enemigos jurados, y el repaso de éxitos personales en simultáneo con un collar de arbitrariedades hilarantes: “no tengo ninguna simpatía por las azafatas”; “el pobre contrabandista, que era un hombre muy bien…”; “la gente en todo el mundo confunde la homosexualidad con la mariconería”, “yo creo que el Fondo Nacional de las Artes nunca auspició nada que sirviera para nada”.

La serie de desencuentros amorosos, que Jamandreu relata con distancia y malicia, lo define: “Ese amor desgraciado me dejó profundas huellas y maravillosas enseñanzas. Por un lado me humanizó. Por el otro, me hizo querer aún más mi trabajo”. O: “Le pagué con la misma moneda: por cada disgusto que me dio me acosté con uno de sus amigos. Me dio muchos y tenía muchos amigos”. Pero también: “Oíme, pichón: yo he amado mucho. Me han amado mucho y voy a amar mucho todavía”.

“Es un libro de culto, del que habíamos escuchado hablar pero no conocíamos”, comenta el editor Alejo Carbonell, “inconseguible hasta ahora. Es una biografía riquísima, contradictoria, exuberante, cuyo resultado es una descripción aguda de cuarenta años de cultura argentina.” La cabeza contra el suelo –enigmático título que parece aludir a la vergüenza y la derrota, pero también al erotismo y el arrebato espiritual– integra la Colección de la Buena Memoria y recupera un testimonio tan vibrante como irreverente de un glamoroso pasado común.

 

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El olor de tu remera, relatos y poemas trash para leer este verano

Facundo Soto o Porno Soto, como eligió firmar en su último libro: El olor de tu remera. Este prolífico autor volvió a publicar bajo la editorial Eloísa Cartonera. Esta vez deleita con poemas y ensayos “superautobiográficos”, según él mismo lo define.

Soto cuenta a Boquitas pintadas que el libro surgió porque su amigo Cucurto le propuso publicar a través de su sello Eloísa Cartonera. “Yo había hecho de antólogo para Vivan los putos y al toque me pidió que hiciera otra antología. Ahí convoqué a los escritores que me gustan y armé el libro que acaba de salir. Se llama Fetiche y quedó buenísimo”, dice.  En un principio era doble, pero ahora metieron los dos tomos en uno. “Lo copado es que son re baratos”.

El dibujo que abre El olor de tu remera

Entonces, empieza a enumerar que seleccionó un texto de Adrián Melo que le gusta; está  Mariana Enriquez y hasta Pedro Lemebel, que se copó con el proyecto y envió un texto. También está Gabriela Cabezón Cámara, Laura Ramos, Susy Sock, Marianito Blatt, Peter Pank, entre otros.

“Al toque me pidió un libro mío, que me encantó dárselo para que lo armara Cucurto. Como tengo confianza me gustó entregarle el material. Era un libro de 15 ó 20 cuentos, para que él eligiera algunos”, comenta Soto. Ése fue el comienzo de El olor de tu remera., el último libro suyo que recomendamos desde Boquitas. “Cucu había leído Plastilina, un libro mío que es una rareza, difícil de conseguir, yo digo que es mi libro fantasma. Y  de ahí sacó uno o dos textos”, cuenta.

“Como él es re queer y no cree en los géneros, le gusta hacer cambalaches, mezcolanzas, deformar, entonces no hizo un libro de relatos, sino de relatos y poemas al final. Y me encantó cómo quedó. Le hizo ilustraciones y todo”.

La portada de Vivan los putos, con edición y prólogo de Soto

Ahora las pinturas de Cucurto están exhibidas en un festival en Portugal, también participa de una muestra en una galería donde Soto tiene su Laboratorio de Literatura Gay Queer. Después de esto van a viajar a un museo de Rosario. “O sea, todo un halago que él ilustre el libro”, dice Soto, admirador de este proyecto literario cooperativo.

La primera ilustración se llama Soto Porno y es la que abre el libro. Cuenta él que el libro no tiene sólo situaciones sexuales sino que hay climas muy tiernos. Por ejemplo, de un chico que conoce a otro bajo la lluvia, el día que apareció la supuesta nube de mercurio en Puerto Madero y fue caótico. Hay una fantasía del protagonista con el chico que lo cubre con el paraguas y este lo lleva a un descampado de zona norte donde parece que va a pasar algo, envueltos en una nube de neblina; sin embargo saca una notebook y le dice que ahí está el alma de todas las personas muertas y el protagonista habla con su padre muerto. “Después hay poemas que son medio inconseguibles, que habían salido como plaquetas en Proveedora de drogas, hace un par de años”, agrega.

Los invito a leer dos de los textos del libro

 

En invierno me cuesta salir de la cama

Estoy calentito ahí, envuelto entre las sábanas y frazadas como si fuese un canelón; me cuesta salir de la cama. Pienso que a la noche voy a volver a un lugar parecido, a la cama de mi novio, para ver los últimos capítulos de Six Feet Under, y me pongo contento. Estamos identificados con los personajes de la serie: uno es un policía negro, y el otro un sepulturero rubio. De a ratos uno es el negro y el otro el blanco. Después cambiamos, según nos convenga la situación. Nos decimos cosas a través de ellos. El café está oscuro. Lo revuelvo. Mientras los granos de café me explotan en la boca pienso que mi cafetera no es express, como la de mi novio. Me lavo los dientes y salgo. Cuando estoy cerrando la puerta vuelvo para asegurarme que apagué la tele. El informativo repite las mismas noticias de la noche, sin ninguna investigación ni desarrollo. Camino por el pasillo de mi casa. Paso al lado de Stan, el grafiti de South Park, que hice con aerosol, y me río. Mi hija se enoja cuando hablo con ellos. Dice que estoy loco. Yo le digo que ellos son mis amigos.

En el subte intento leer Mármol, de César Aira. Tiene una tapa cool, pero el texto no me engancha. Me distraigo mirando a los chicos que viajan parados. Me gusta contemplarlos y desearlos. Los imagino desnudos. Cuando estoy por bajar, una mujer me empuja y quedo atrás de un chico. Se me para la pija al toque, y él se la calza en el culo, haciendo un movimiento mínimo. Después se reclina un poco para atrás y siento su culo duro como una piedra y su agujero otra vez buscando mi verga.

Al mediodía, mientras como arroz con calamares, escribo sobre Divine, la actriz fetiche de John Waters. Me acuerdo que estuve en la puerta de su casa, en Maryland, Estados Unidos, cuando viajé con el equipo de fútbol. Me saqué una foto debajo de su árbol. Escribo y corrijo el artículo para el diario, aunque, probablemente, nunca salga publicado. El actor es una mujer, pero descubro que de joven era un hombre flaco y masculino. Después, cuando se hizo travesti se volvió obesa. Al  final de la película Pink Flammingos, Divine come caca de perro. Googleo y aparece una película sobre su vida. La veo. Hablan del trauma que le dejó hacer comer caca recién cagada por un perrito.

En mi trabajo entrevisto gente. A algunos los escucho; a otros los miro como si los escuchara, pero pienso en otra cosa. Se me ocurren ideas para escribir. Imagino sus vidas. Algunos chicos me gustan, otros me aburren. Postergo llamar a Francisco y decirle que, como renunció a su trabajo no corre el aumento que le habíamos anunciado. También postergo la reunión con mi jefe para pedirle unos días libres.

El día se me pasa volando, pensando en lo que voy a hacer después. Cuando estoy en la cama, tapado hasta el cuello, con el café al lado y medio chocolate Shot en la mano (la otra mitad está en la boca de mi novio), prendo la tele. Meto el DVD de Six Feet Under, y otra vez nuestras vidas parecen tener sentido.

 

Los pibes feos son los más lindos

Me gustan que tengan cara de malos. Y si huelen mal,

Mejor. Uno adentro del otro. Dos mundos girando.

Rotando sobre su eje. Los dos para el mismo lado.

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Los días felices de Juan y su pareja Fabián

El periodista Daniel Gigena propone esta reseña sobre Morón, el último libro de poemas de Juan Fernando García. Recorre algunos de sus versos, les toma el puso. También se explaya en el proyecto Muchos Días Felices, que Juan creó junto con su pareja Fabián. Los invito a conocer esta original propuesta, un convite a poetas, artistas, narradores, cantantes, diseñadores, dibujantes, actrices y filósofos para que cuenten un día feliz en sus vidas.

Morón, un libro de poemas

Por Daniel Gigena

Juan Fernando García y Fabián Muggieri

“Busca destellos/ en canciones conocidas/ versos infames/ lugares comunes/ insistencias de rimas consonantes/ y si fuera posible algo romántico/ seguro lo repetiría.” La primera estrofa del poema “Bajo la ducha”, de Juan Fernando García (Necochea, 1969), define por aproximación los procedimientos de Morón, su nuevo libro. Morón también es el nombre del perro que vive con Juan y su pareja, Fabián Muggieri, quien estuvo a cargo del hermoso diseño de libro, con fotos en blanco y negro de la mascota filtradas por diferentes matices. A ambos, a Fabián y a Morón, está dedicado el cuarto libro del poeta y colaborador en medios gráficos y virtuales con notas sobre literatura.

La escritura de JFG, hecha de impresiones, de sensaciones, de reflexiones cautas sobre la vida próxima, se completa casi siempre con un movimiento (figurado o no) hacia lo alto: “Los distintos momentos/ del azul y del naranja/ en el atardecer/ imprimen –en esa insistencia aguada–/ melancólicas briznas/ sobre frutos estallados en el césped:/ danza entre velos de telarañas/ fragancia desmayada del pinar”. En ese fragmento del gran poema inaugural “Es el río que vuelve”, las huellas dejadas por el perro circundan un escenario, el de las islas del delta, de donde proviene el huésped manso, sociable, que se deja cautivar por las calles de Colegiales y “la trama de sus ramas”. Como en Flush o King, dos célebres novelas inglesas protagonizadas por perros (una de Virginia Woolf y la otra de John Berger), la vida entra en la literatura desde la perspectiva de una mascota.

Se perfila en Morón, además, la intimidad de una historia conyugal, la del autor y su pareja, por completo integrada a la que el libro cuenta, a través de paseos (el lector imagina una salida por cada día de la semana, ya que en el libro hay siete), visitas al Botánico, vacaciones y lecturas. En “Festejo”, con el trasfondo de las fiestas de fin de año, se lee: “Y allí dijimos: nunca pensé/ que bailaría con vos/ estas canciones”. En “Escena de la vida doméstica”: “Bajamos las persianas/ para ser un poco más íntimos,/ no descubrirnos en ese cruce de miradas/ que nos delatarían”. O en “Los placeres y los días”: “Dejo lo que estoy leyendo,/ apunto en fotologs familiares/ comentarios sobre flores y comidas;/ un artista de mi generación alaba/ al capitalismo”. Morón permite, mediante una entonación gentil y sonriente, una lectura del modo en que el universo cotidiano se conecta, día a día, con el de los demás, igualmente insular, incluso remoto: “Que en una luz vengan/ o que las traiga un sueño”. Ese y otros deseos se cumplen en la lectura del libro.

 

Más y más días felices

Juan Fernando García y Fabián Muggieri han creado hace años un proyecto denominado Muchos Días Felices, en el que poetas, artistas, narradores, cantantes, diseñadores, dibujantes, actrices y filósofos contaban un día feliz en sus vidas. Diseñado por Muggieri, el sitio web transmite un sentimiento cálido, apacible y casi universal (consuela imaginar que hasta la criatura más desamparada del mundo tuvo al menos un día feliz) mediante textos breves y fotografías de reuniones con amigos, salidas con hijos, bodas, siestas con mascotas, paisajes, recitales de rock y arcoíris. Morón es el primer título de ese proyecto volcado al papel, donde la imagen y los textos se encuentran en un soporte –el del libro impreso– que tanta felicidad trae todavía al mundo.

Morón empezó, como casi todo lo que escribo, sin forma. Creo que aparecieron algunos poemas de la vida doméstica, amorosa, y de repente se coló el perro. Un animal que rescatamos en el arroyo Marchini, en Tigre, y que entró a nuestra vida, con todo el agradecimiento y la fidelidad que un perro rescatado te regala –comenta JFG–. Y ahí, entre esos poemas, se me impusieron los paseos, que yo vivía como escenas diferentes cada día, en medio de un barrio muy verde, como es Colegiales. Alternaba los poemas amorosos, con esos paseos, como series distintas, tal vez. Cuando el libro empezó a tomar forma, pensé en esas estancias que podía alternar, donde sólo hablo de Morón.” Testimonio discreto de las formas que el amor adopta, y del amor como novedad creativa, Morón es un libro para hablar de la dicha y de la felicidad cotidiana.

 

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Qué tan distinto fue ser gay en los 60 y en los 90

Lucas Santa Ana plantea, como en un juego de espejos, dos historias de amor gay en dos épocas distintas, los 60 y los 90. En la obra Saudade que dirige se va haciendo una contraposición de cómo eran las épocas en relación a la homosexualidad y las dificultades de salir del clóset en uno y otro tiempo. Y se habla, más que nada, de la búsqueda y la construcción de la propia identidad a partir de la ausencia y del recuerdo.

La obra empieza en el año 1994, cuando Germán regresa a la casa de su infancia, un sitio que estuvo cerrado por treinta años. El reencuentro con Sergio, un vecino a que conoció de chico, despierta los recuerdos de lo sucedido cuando se mudó allí con sus papás, que venían huyendo de la dictadura en Brasil. Fue un encuentro, muchos recuerdos: aparecieron el amor, la libertad, saudade, el abandono y el rencor.

Germán y el reencuentro con Sergio, 30 años después

Los invito a este diálogo de Boquitas pintadas con Santa Ana

- ¿Cómo surge la idea de esta obra, de Saudade?

- Saudade nace a partir de dos imágenes: un joven regresa a su casa que estuvo cerrada por mucho tiempo y los recuerdos del pasado se le hacen presentes, la segunda imagen son todos los personajes del presente y del pasado viendo una misma fotografía proyectada en una pared. A partir de ahí, fuimos descubriendo junto a Francisco Ortiz, mi co-autor, las historias que vivieron esos personajes.

Sabíamos que queríamos trabajar sobre el amor y las rupturas, y las relaciones de los padres e hijos. Y teníamos una necesidad muy fuerte de mirar al pasado para poder valorar el presente y las luchas ganadas en materia LGBTIQ [Lesbianas, gays, bisexuales, trans, intersex y queer].

- ¿Si tuvieras que decir de qué trata, qué dirías?

- En relación a lo temático, la obra trata del recuerdo y lo que hacemos con él. Trata de hacer memoria y el dolor que eso puede traer, pero la libertad que también otorga. Los recuerdos como posibilidad de liberación. También es una búsqueda de la identidad: saber de dónde venimos para construirnos como personas.

La historia podría resumirse así, Germán llega en el año 94 a la casa de su infancia que estuvo cerrada por mucho tiempo y se encuentra allí con Sergio, un antiguo vecino y amigo de vacaciones que es el actual cuidador de la casa. Ambos huérfanos de padre, Sergio obliga a Germán a recordar lo que sucedió allí treinta años atrás, cuando los padres de Germán llegaron huyendo de la dictadura de Brasil y conocen a los padres de Sergio. En la obra hay dos historias de amor, una entre Germán y Sergio, y una que se da en la clandestinidad en los años 60 entre los padres de los dos jóvenes.

- ¿Por qué eligieron contar la realidad de los padres y los hijos varones como en espejo?

- La obra tiene una estructura especular para poder contar la comparación de las dos épocas. Queríamos mostrar cómo se vivía la libertad en relación a la sexualidad. También queríamos jugar con la idea de lo que como niños tomamos de nuestros padres, y queda “dormido” en nuestro inconsciente hasta que aflora en otro momento de la vida.

Si bien los padres y lo hijos viven dos historias de amor, los conflictos de cada una son tratados de manera totalmente distinta. En los 60, el amor entre hombres era visto como una aberración, una perversión, por eso debía ser oculto. En los 90, después de varias luchas, (aquí se cuenta una de las primeras Marchas del Orgullo, la del 94) la vida para el colectivo LGBT empezaba a ser más libre. Salir del closet era doloroso, pero con el tiempo, más aceptado. Las primeras luchas fueron por visibilizar la cuestión y los pedidos de igualdad.

Un espectador me preguntó una vez si sabía de constelaciones familiares, porque la obra tenía mucho de ello. Lo que como hijos tendemos a repetir de las historias de nuestros padres. La repetición en la sexualidad de los personajes fue una elección para poder contar las problemáticas de la época más que para hablar de una teoría de orientación sexual hereditaria o imitativa.

- ¿Qué le aporta la fuerte presencia de Brasil en la obra?

- Brasil tiene un doble juego dentro de la obra, para algunos personajes es el lugar ideal, aquello que se perdió o aquello que se anhela. Para otros es el lugar temido y del que se debe escapar. Por otro lado, el conflicto tomado para los años 60, la dictadura del año 64, refuerza la idea de una historia con prohibiciones. La Argentina estaba al borde de una dictadura. Un diálogo de la obra entre el hijo de 8 años y su madre es para mí una clara expresión de esta doble interpretación:

Germán: Fue por mi culpa que no pescamos nada.

Elvira: No, querido, es el país, ya lo oíste a tu padre.

Germán: Entonces ¿por qué no volvemos a Brasil?

Elvira: Porque acá estamos mejor. Andá, seguí con tu dictado.

Onde anda o meu amor, Roberto Carlos, un artista con fuerte presencia en la obra

- ¿Cuál fue la intención de plantear la cuestión política como parte de la obra?

- La estructura de melodrama clásico cuenta por lo general una historia de amor al mismo tiempo que el mundo está en guerra. Queríamos aprovechar el contexto de la dictadura para poder armar esa estructura para la historia del pasado. A la vez, queríamos también hacer memoria sobre una de las dictaduras que no se suele recordar, que fue la anterior a los años de plomo. La Argentina en el 64 está en los albores de lo que será la dictadura del año 65.

Por otra parte, también queríamos hacer memoria sobre las primeras Marchas del Orgullo para revalorizar los logros que a lo largo de los años se fueron consiguiendo gracias a la lucha que inició con unos pocos, y que hoy son miles cada noviembre cuando la gente vuelve a marchar desde la Plaza de Mayo hasta el Congreso pidiendo por más igualdad en la diversidad.

Funciones: domingos a las 17.30; en El Estepario Teatro, Medrano 484

 

Aprovecho a recordarles que este sábado 15 desde las 14 en la Plaza de Mayo se convoca a la XXIII Marcha del Orgullo LGBTIQ de Buenos Aires 

 

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“En mi época lo gay pasaba por lo que veías en la tele”

Diego Mazurok escribió y le puso el cuerpo a la obra de teatro Espíritu adolescente, un proyecto íntegramente suyo, que pone en escena a un personaje que descubre el amor de la juventud, la amistad y que se detiene en la primera confesión. El protagonista se siente amenazado y saca toda su artillería para agradar, hacer reír, ser aceptado por el otro que no conoce, por el otro que lo observa.

En esta charla con Boquitas pintadas, Mazurok habla de su propia adolescencia de muchacho gay del conurbano. Reconoce que en los 90, cuando le tocó vivir su despertar sexual, tuvo que explorar todo solo. “En mi época yo no entendía nada, lo gay pasaba por lo que veías en la tele”, dice. “No tenía información, ni sabía de dónde sacarla”.

Los tiempos cambiaron. La ley de matrimonio igualitario habilitó un debate por entonces inexistente. Ahora él sabe que los adolescentes tienen otras herramientas. También tienen, para quienes gusten, esta obra que se estrena hoy en el teatro Puerta Abierta, un sitio declarado por la Legislatura porteña de interés cultural, social y para la promoción de los Derechos Humanos.

Diego Mazurok, idea, libro, producción y actuación

- ¿De qué trata Espíritu adolescente?

- De la vida de un adolescente. Siempre me llamó la atención los comportamientos adolescentes, cómo se relacionan entre ellos, con las cosas que les gustan, con su entorno, con los padres. Son situaciones de un adolescente gay del conurbano. Yo soy de Banfield y mi vida de los 13 a los 20 de mudanza en mudanza, porque viví en Banfiled, Turdera, Remedio de Escalada en esa etapa, era digna de hacerla “humor”.

- ¿En qué te inspiraste para escribir la obra?

- Básicamente en mi visión con los años de mi propia historia. A los 14 yo era fanático de “Jugate Conmigo”, amaba a Gaspar (uno de los integrantes que cantaba “Me llamo Juan”) y a su vez iba al Gran Rex a ver Soda Stereo en vivo. Mirando el “Yo sé” de Feliz domingo escribí mi primera obra de teatro se llamaba – HIV, que no te sorprenda (1992)- y le aconsejaba a mis compañeritos que usaran preservativo. Yo no tenía la menor idea de cómo se ponía uno y estaba lejos, muy lejos de debutar.

Al ficcionar mi historia se alejó un poco de los hechos reales, pero me da morbo haberla transformado en un unipersonal de humor.

- ¿Qué tiene de particular un gay del conurbano?

- En mi época yo no entendía nada, lo gay pasaba por lo que veías en la tele, que era nada. No tenía información, ni sabía de dónde sacarla, por eso la ciudad de Buenos Aires era el sitio prometido, el cambio al cruzar el Puente Pueyrredón, de provincia a Capital, es la liberación misma, derribás todos tus prejuicios y los ajenos. No olvidemos que hablo de la década del 90.  Hoy es otra cosa, actualmente trabajo en la única Fiesta Gay de zona sur.

- ¿Creés que lo gay está estandarizado en función de un prototipo gay?

- Yo creo que se quiere estandarizar, creyendo que todos los gay son de cierta manera. Pero con sólo pensar que una elección sexual no a todos los define como personas, se cae por su propio peso. Toda mi vida me pasó que me dijeran: “No se te nota, no parecés gay” y yo respondía: “No se te nota de River, parecés más de San Lorenzo o de Vélez”. Ahí es cuando siento que estandarizan. Soy persona, soy actor, soy amigo, soy hermano. Eso sí me define.

- ¿Qué te permite decir el humor en la obra?

- ¡Me permite decirlo todo! En el escenario y haciendo humor me siento como pez en el agua. Lo más difícil es tocar todos los temas sin lastimar a nadie, quizás incomodarlos, pero nunca lastimar. A veces me encuentro pensando “mirá de lo que me estoy riendo”.

- ¿Cómo se juega la cuestión de la aceptación de alguien gay?

- Es un garrón. ¿Por qué siempre el otro es el que te debe aceptar? En la adolescencia, otro garrón, sumále que se lo tenés que confesar a tu mejor amigo/a. Y la confesión a tus padres. Ahí se te juega la vida. El otro día me pasó algo divertido: decidí invitar a mi obra a todos/as los vecinos del edificio (ahora vivo en Palermo). Les dejé en cada departamento un sobre con Flyer y tarjeta personal. El del primero a la noche me devolvió el sobre con una nota que decía: “Hola Diego, te confundiste, no sé qué pensás, pero yo no soy gay. Exitos en tu obra”. Yo le devolví el sobre diciendo: “¡Hola! No pensé nada, ni me confundí. Invité a todo el edificio a mi unipersonal, igual GRACIAS”. A la mañana siguiente me devolvió el sobre: “Volví del trabajo con la cabeza quemada, entendí cualquier cosa. Te pido mil disculpas y éxitos en tu unipersonal. Disculpame de nuevo si te ofendí”. Jaja creyó que lo quería seducir. Así, mil cosas. Yo soy feliz, me llevo muy bien conmigo.

 

Espíritu adolescente se estrena este viernes 7. Va sólo durante los próximos cuatro viernes, siempre a las 22. Teatro Puerta Abierta: Alberti 1052, ciudad de Buenos Aires

 

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