¿Cuántos de nosotros vamos con nuestras parejas de la mano por la calle?

 

¿Cuántos de nosotros vamos con nuestras parejas de la mano por la calle? ¿Cuántos de nosotros besamos en los labios a nuestro ser amado en público? ¿Cuántos de nosotros expresamos abiertamente nuestra indignación cuando escuchamos comentarios y/o chistes homofóbicos insultantes? Estas y otras preguntas se hace Julio, un lector de Boquitas pintadas que reflexiona en este escrito sobre la “naturalización” del clóset para muchos gays, sobre todo mayores de 30. ¿Cuántos de nosotros vivimos plenamente nuestra orientación sexual?, pregunta y se pregunta.

Los invito a leer estas reflexiones suyas y a intercambiar ideas entre todos y todas. Gracias, Julio, por estas palabras; gracias a todos los lectores por acompañar y participar.

Discriminación, prejuicios y la naturalización del clóset

Por Julio F. Szanto

Hace unas semanas mientras estaba caminando por la calle alrededor del mediodía me sorprendió ver a una pareja de varones de unos de 20 años tomados de la mano.

Mi primera reacción fue de sorpresa, ya que no estamos acostumbrados a ver manifestaciones de cariño en público entre personas del mismo sexo. Me pareció algo muy tierno porque se notaba que había mucho afecto entre ellos. Me puse a observar las reacciones de la gente que estaba alrededor y ví como algunos se reían y otros miraban sorprendidos. Definitivamente provocaban alguna reacción en el entorno.

Esto hizo que me pregunte acerca de qué tan natural es para la comunidad “abiertamente” gay ejercer nuestros derechos en nuestra vida cotidiana.

Quizás la respuesta sea diferente dependiendo de qué generaciones tomemos en cuenta, tal vez los más jóvenes están más abiertos a aceptar las distintas identidades sexuales que los de más edad. Sin embargo, lamentablemente los prejuicios y la discriminación están a la orden del día y no diferencian entre generaciones o clases sociales.

No dejan de sorprenderme las historias que leemos en este blog y en otras publicaciones sobre chicos jóvenes que comparten los difíciles procesos que han tenido que atravesar para salir del closet. Una clara señal de que algo todavía no anda bien.

Durante siglos, y aún en muchos países en la actualidad, los gays hemos sido perseguidos, torturados, asesinados,  hemos sido objeto de burlas, vejaciones y la mayoría de las veces hemos sido borrados de los libros de historia. Esto aparentemente ha calado tan hondo en nosotros que hoy en día parecería que nos cuesta ejercer plenamente nuestros derechos como seres humanos libres. Estamos rodeados de prejuicios propios y ajenos. Es como si hubiésemos internalizado el hecho que no hay que mostrarse del todo, que está mal, que es vergonzoso ¡Recuerdo que hace poco dos chicas fueron echadas de un bar en Buenos Aires por besarse en público!

Afortunadamente las cosas han estado cambiando y hemos podido lograr grandes conquistas desde el punto de vista legal, pero el cambio social marcha más lentamente. Estoy convencido de que este cambio depende en gran parte del compromiso individual y social que cada integrante del colectivo LGBT asuma en su vida cotidiana.

Foto: Ignacio Lehmann; 100 World Kisses

Lamentablemente aun hoy persiste el concepto de que ser gay es algo “malo” o “perverso”. Hace unos meses estaba en el cumpleaños de una amiga y un hombre heterosexual, profesional universitario, casado y con hijos (es decir, el ejemplo a seguir en esta sociedad, jejeje) comentó: “Yo no tengo ningún problema con los putos, que hagan lo que quieran, pero eso del abuso sexual a menores me hace mucho ruido”. Si vemos un poco las estadísticas, la mayoría de los abusadores son  hombres heterosexuales y familiares directos de la víctima. Claramente esto es un ejemplo de cómo se repite sin pensar un prejuicio instalado entre nosotros. Otro comentario que escuché de una médica  respecto de la donación de sangre: “Los homosexuales no pueden donar sangre porque son muy promiscuos”.

Yo me pregunto, ¿esta profesional de la salud ha estado en la cama de cada uno de los donantes de sangre para aventurarse a semejante afirmación? Entonces el “macho” heterosexual que tiene sexo con cuanta mujer se le cruza ¿qué es? En nuestra sociedad es un ganador y por supuesto que puede donar sangre sin problemas. Otro comentario de un médico: “Yo no tomaría mate con un gay, a ver si tiene SIDA?”. Más allá de la ignorancia imperdonable en un médico respecto de cómo se contagia el virus del VIH ¿Por qué gay tiene que ser sinónimo de SIDA? A esta altura todos deberíamos saber que ninguna enfermedad discrimina ni por género ni por orientación sexual.

Lo más triste de todo son los comentarios de gays sobre otros gays: “viste como a mí no se me nota que soy gay y a él sí?”, “es una mariquita”, “mirá como camina, parece una mujer”, “esa es tan histérica que seguro es la mujer de la pareja” ¡Parecería que adjudicarle a un varón características femeninas fuese un insulto!

Y paso por alto los comentarios y chistes retrógrados y homofóbicos que se escuchan y se leen en los medios de comunicación, inclusive en aquellos que se autoproclaman como defensores de la diversidad.

Sin embargo, en lo que más quiero poner la atención es en lo que podemos hacer cada uno de los que integramos el colectivo LGBT para que este cambio social se produzca más rápido y más profundamente. Preguntémonos qué hacemos diariamente para no sentirnos discriminados y lo que es peor, para no sentirnos autodiscriminados. ¿Cuántos de nosotros vamos con nuestras parejas de la mano por la calle? ¿Cuántos de nosotros besamos en los labios a nuestro ser amado en público? ¿Cuántos de nosotros expresamos abiertamente nuestra indignación cuando escuchamos comentarios y/o chistes homofóbicos insultantes? ¿Cuántos de nosotros vivimos plenamente nuestra orientación sexual? ¿Cuántos de nosotros socializamos con personas afines a nuestro estilo de vida?

Cuanto mayor sea el número de respuestas afirmativas, tanto más rápido experimentaremos los cambios en la sociedad. Todavía falta un largo camino por recorrer. La clave es animarse y buscar pares en distintos ámbitos sociales. El estar unidos nos fortalece y nos naturaliza.

No elegimos nuestra orientación sexual, lo que sí elegimos es cómo vivirla y si no hacemos un esfuerzo desde nosotros para vivir plenamente, lamentablemente el clóset seguirá allí, formando parte de nuestras vidas. Tal vez mi pensamiento sea un poco utópico, pero definitivamente no hay que permanecer indiferentes.

Quizás algún día, cuando palabras como “puto”, “maricón” o “torta” dejen de ser usadas como broma o insulto y cuando nunca más sea necesario escribir sobre estos temas, seremos testigos de que la sociedad ha madurado.

Te invito desde este espacio a que compartas tus historias, tus experiencias. Escribí a boquitaspintadas@lanacion.com.ar. ¡Te espero! ¡Gracias!

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  • María Belén

    Totalalmente de acuerdo, somos nosotros quienes tenemos que demostrar nuestro amor y no reprimirlo. Así cada persona lo comenzara a tomar como lo que es, un acto natural que expresa amor, tan simple y lindo como eso. Gracias por tan lindas palabras. Ah! Utópico no, sólo es un camino que recorrer dentro de esta sociedad.
    “Podemos cambiar el mundo y hacer que sea un mundo mejor. Esta en tu mano hacerlo realidad”

  • Claudio

    MI esposo y yo tenemos 50, somos de la generación que se sorprende a{un con esa actitud tan linda de los más jóvenes. De la mano no nos nace ir pero sí cuando nos encontramos nos damos un pico, no es un beso apasionado pero tampoco en la mejilla como hoy en día me doy muy naturalmente hasta con compañeros de trabajo en la oficina. Cuesta lamentablemente por todo lo que hemos vivido de chicos, pero tampoco lo hacemos impostadamente, lo que me encanta, nos sale natural y por supuesto nadie nos dice nada porque ahora los que deben reprimirse son los homofóbicos y no nosotros. Gracias Vero por los temas que instalás, que no comento mucho por falta de tiempo pero sigo siempre.

    • Luciano

      “marido” ? jajajaja

      • vdema

        Sí, marido, Luciano. No sé si estás enterado pero existe la ley de matrimonio igualitario en nuestro país desde 2010. Saludos, Verónica

        • Diego Moran

          Una ley, y menos este tipo de leyes aprobadas contra a la sociedad, no cambia la moral ni los principios de la gente.

      • Luis Montero

        Si, marido, así, sin comillas.

  • el infernal

    Es muy desagradable ver dos hombres de la mano………….

    • Kanes

      porque buscas artículos sobre homofobia en primer lugar. Pones en google “homosexuales” y aprietas los artículos sólo para tirar mierda? Eso haces?
      Pues me parece que alguien esta en el closet, o si no no te tomarías el tiempo de comentar

  • Agustin Valdez

    Me gusto mucho el articulo. Yo tengo 24 y con mi novio, de 26, andamos
    siempre de la mano por la calle. Ocasionalmente escuchamos alguna risa o
    expresion de asombro. Nunca recibimos insultos o violencia de ningun
    tipo. Me sorprende para bien que la mayoria de la gente o acepte sin
    problemas dos chicos de la mano en la calle o que, si les molesta, se lo
    guarden. Muchas veces el miedo que sentimos en estas situaciones ante lo que podria pasar es algo internalizado, pero que no se corresponde con la realidad. Afortunadamente, nuestra cotidianidad no esta tan amenzada.

  • mario

    vergonzoso

  • Javier-San Luis

    Felicitaciones Julio por tu artículo… un lujo… y daría para desglosarlo en muchas partes para poder comentarlo en profundidad…
    Con mi novio tenemos 51 y 52 años, y la verdad que en público No somos tan expresivos como lo somos en privado y como yo en realidad lo desearía….
    Mi novio se pone molesto si soy muy expresivo / cariñoso en público, y evito hacerlo respetando su decisión
    Somos de una ciudad del interior, y ocasionalmente cuando nos encontramos nos damos un pico, como ya comentaron recién; pero no un beso apasionado…
    No andamos de la mano, más que de forma ocasional o un par de metros, o un rato en una mesa de algún bar… pero claramente hay una homofobia internalizada muy fuerte que no nos permite expresarnos distinto…
    Cuando vamos de paseo a Buenos Aires, la situación es distinta, nos “relajamos” y nos permitimos ir de la mano o estar abrazados, sentados en un parque viendo la cuidad pasar….
    Hemos visto caras muy sorprendidas….. gente que te hace saber que piensan “viejos y putos”…. pero en muchos casos gente que simplemente miran y siguen sin mostrar que esto los moleste ni incomode…
    Y decididamente no nos juntamos a compartir una cena o un café con gente homofóbica; buscamos estar con gente que se sienta bien con otras personas, intentando no discriminar por ningún aspecto (no tan solo el sexual…)
    El tema de la discriminación hacia la mariquita, es algo que está muy, muy arraigado incluso en los gays….., siempre digo que la mejor forma para superar esta discriminación interna es conocer de verdad, compartir una amistad con un gay “mariquita” y darse cuenta que atrás de toda esa mariconería, sigue habiendo una persona, que probablemente sea muy parecida a nosotros y completamente digna de respeto…
    Insisto en que la nota es brillante…. mil gracias Julio… y mil gracias Vero porque somos muchos lo que disfrutamos de este espacio
    abrazo

  • jero

    Excelente artículo!, Entre mi grupo de amigos varones heterosexuales, enfrente de mi se siguen diciendo constantemente palabras como “gay”, “puto” “marica”. La verdad que no me gusta porque se esta usando a nuestro colectivo cómo insulto, o cómo ejemplos peyorativos .A veces intervengo pero no todo el tiempo porque sino piensan que soy susceptible. Hace poco tome la decisión de publicar en facebook, la relación con mi novio. Un de mis mejores amigos me dijo que fue una actitud”recontra gay, jajaja”, mi respuesta fue decirle que si el hacía lo mismo con su novia era una actitud “recontra heterosexual”. Me respondió que no sea susceptible que era un chiste, obviamente su “like” nunca apareció en la publicación. Me molsetó porque si bien no es una actitud encontra de mi persona, sí lo fue en contra de la comunidad gay. Mostró los prejuicios que siguen existiendo, y el rechazo a que naturalizemos nuestra orientación sexual en público, en el día a día. Otro problema que tuve fue que mi hermano a las horas de la publicación me pidió que la eliminara porque no quería que sus amigos vieran que tengo una relación. Me dijo que en casa me explicaría bien el motivo. Cuando se acerco a hablarme no supo que decir,me preguntó qué pensaba, a lo que respondí vos me tenes que decir qué pensás.

  • Luis Montero

    A mi me pasa un poco como a Javier. Con mi marido tenemos 40 y pico cada uno. Y a el también le resulta molesto que yo me muestre un poco cariñoso en público. Si bien tenemos la misma edad, tenemos realidades de vida diferentes. Y por ello lo respeto (aunque eso haya significado unas cuantas peleas!! ;) ).

    Yo también soy del interior, pero a diferencia de el (que es porteño) tuve una familia que me acepto y me contuvo siempre. Y eso es importantísimo.

    Como anécdota, hace un par de años fuimos con un grupo de amigos al glaciar Perito Moreno. Y yo quería una foto, dándonos un pico, con el glaciar de fondo. Gracias a la insistencia de mis amigos, hicimos la foto, pero costo!!! Este año, con otro grupo de amigos fuimos al Cerro de los Siete Colores en Jujuy, pero esta vez fue más fácil conseguir la foto.

    Caminar de la mano por la calle, todavía está muy verde para nosotros. Me alegra enormemente cuando veo, por suerte cada vez mas, parejitas en la calle. Por lo general son jóvenes, que no vienen tan cargados con los prejuicios que tenemos los de otra generación.

    Y si, las miradas y los comentarios están siempre (y van a seguir estando), pero… y qué?

    Ojalá las nuevas generaciones vengan libres de falsos prejuicios.