Así se vive la transexualidad en la cárcel

Foto: archivo

Penal de mujeres de Ezeiza. La invitación es dar una clase sobre ley de identidad de género en un taller de periodismo. Me pregunto qué puede interesarles del tema, cómo puede rozarlas el asunto en su encierro cotidiano. ¿Qué es la identidad? “Lo más interno de uno; lo que uno es”, escucho como respuestas de dos de las chicas ubicadas en ronda en un aula donde circula el mate dulce. ¿Y qué entienden por género? “Masculino y femenino”, contesta enseguida una de las alumnas más nuevas, con apenas 20 días en el penal. Entonces allí empezamos a pensar juntas en una tercera posibilidad y aparece la T, de transgénero.

Las definiciones, las distinciones entre travesti, transexual, las dudas de cada una se fueron mezclando con anécdotas y reflexiones sobre experiencias suyas con personas trans dentro y fuera de la cárcel. La conversación se vuelve interesante: las que al principio son más tímidas y parece que nunca van a animarse a participar, no pueden  dejar de decir lo suyo, de discutir, de repensar el tema de la transexualidad, una palabra de la que ya se apropian para narrar sus experiencias.

En las cárceles de mujeres de la Argentina no se ven travestis ni transexuales chicas, porque hasta ahora la legislación las trata como hombres y cumplen su condena junto con ellos, con la violencia física y psicológica que implica convivir en pabellones con personas que, en la mayoría de los casos, desconocen y hasta se burlan de la identidad de género de las personas trans. Prueba de esto un informe de la procuración Penitenciaria de la Nación que, en 2010, informó sobre episodios de depresiones que, acompañados de la ausencia de atención psicológica y psiquiátrica, constituyeron un escenario mortal: tres suicidios de personas trans en un año.

Foto: archivo

 

Ellas en la clase hablan de las travestis que se cruzan cuando, por alguna razón, tienen algún intercambio con la cárcel de varones. Intentan ponerse en el lugar de estas personas. Siguen dándole vuelta a la letra “T” escrita en grande en el pizarrón al lado del tema del día: ley de identidad de género. “Si se sienten mujeres deberían estar con nostras, ¿no?”, propone una de las chicas. “Conozco chicas de acá que les pasan pinturas a travestis de allá, porque ellas se arreglan mucho”, recuerda otra.

Después de más de una hora de conversar, proponemos con Sol Amaya -una de las profes estables del taller de periodismo junto con Tomás Rivas- que escriban lo que les haya quedado del tema que charlamos. Estos son fragmentos de sus escritos, que dan cuenta de que la transexualidad es una realidad con la que conviven diariamente; también evidencian que estas personas hoy son doblemente marginales: ocupan un lugar de segunda dentro de las cárceles.

Diana

En esta penitenciaría comparto con una compañera que se llama María. Ella aquí comparte con otra chica que se viste de hombre. Ella me cuenta que en su vida aquí se siente bien con ella y también lo apoya económicamente en todo. O sea hace él el papel de hombre en todo sentido, como dice ella. Pero también me dice que su vida afuera fue muy diferente, que tiene cuatro hijos con diferentes hombres y que su vida afuera es muy alocada, que aquí sólo vive el momento y nada más, que cuando salga y vuelva a su casa todo esto que vive aquí se olvida porque lo que a ella le gustan son los hombres.

 

Laura Ross

Me parece que la palabra que subyace a la ley es identidad y es apertura. Empezar a reconocer distintas opciones sexuales y darles un marco legal para que puedan desenvolverse en sociedad, contando con derechos de salud, de educación y todas las áreas comunes a todos los ciudadanos. Ahora es importante seguir.

Recuerdo hace muchos años, como en el 2000, una travesti metida frente a una fuente en una plaza en Palermo, donde yo vivía, pidiéndome ayuda porque la policía la perseguía. Yo estaba tomando aire en el balcón. Era verano. Esperamos que con esta ley los abusos policiales y los maltratos se terminen.

 

Nora

Conocí en el año 2009 a una chica muy bonita acá en la cárcel. Ella era modelo, estaba muy preparada, con estudios. En ese entonces, mientras ella estuvo detenida, se hizo muy amiga mía y me contó su realidad. Esto no sé si contarlo: ella había nacido como varón pero estaba operada porque se sentía mujer. Como en la cárcel hay chicas que se creen chicos la querían obligar a ella a mantener relaciones y como ella se negaba la golpeaban. Ella se refugiaba en mí. Compartíamos patio. Era un tanto sensible, decía que extrañaba mucho a su mamá. De ella mucho más no contaba. Hasta el día de hoy no se cómo logró que la pusieran en el pabellón de mujeres, supongo que, como era extranjera, tendría un pasaporte de mujer aunque había nacido varón. Yo no le pregunté. Era tan mujer que nadie se daba cuenta de nada.

 

María Eugenia

¿Qué pasó con la letra T?. Es un adelanto bastante grande que se haya aprobado la ley de identidad de género, pero ¿tiene algún sentido que en el DNI aun no figuren como tal? Sigue siendo casilla masculina, casilla femenina. ¿Dónde está el transgénero? ¿Dónde está la casilla de T para poner esa x? Con esta ley, ¿realmente están reivindicadxs?

 

Bonus track

 

¿T de qué?

Por lic. Alejandro Viedma

Foto: Alejandro Viedma; mural callejero, barrio Bella Vista de Santiago de Chile

Al ser fundamental entender las palabras que utilizamos cotidianamente y, para no presentar confusiones, confeccioné el siguiente mini glosario con términos que, muchas veces, son dudosos o difíciles. Se trata de vocablos que abarcan disciplinas variadas, por lo que ya no alcanza con definiciones cerradas; por ejemplo, actualmente no se sostiene definir a un ser humano por su genitalidad, desde lo puramente biológico.

Las palabras nunca son inocentes ni aleatorias ya que, según su contexto, significado y entonación –todo esto más allá de la intención subyacente-, pueden dignificar (si despatologizan o positivizan), enfermar (si condenan o reprimen), estigmatizar (si señalan negativamente), justificar (la violencia o discriminación), negar o ningunear (por ej, si se trata en masculino a una persona que asume una expresión de género femenina o viceversa), etc.

Por otro lado, cuando se señala a las personas con el objetivo de cercenar es porque precedentemente ya se las ordenó en el mundo de “los malos”, en contraposición a “los buenos”, los que estarían aprobados y, en ese sentido, los adultos continuamos seleccionando y diferenciando muy parecido a como lo hacen los/as niños/as.

Los vocablos y sus sentidos, entonces, dependerán de su carga valorativa y, a partir de ahí, sabremos cómo los incorporamos y repetimos porque nos educan de una manera normativa y eso condiciona y nos condiciona. En este sentido, no es lo mismo mencionar a los “degenerados” que a “l@s divers@s”.

También desde el psicoanálisis tendremos que hacernos cargo del granito de arena que nos toca. Una cosa es continuar hablando de “elección (de objeto)” y otra de orientación sexual o identidad de género. Lo mismo deberá revisar la psiquiatría, que acuñó el término homosexual, y la entidad nosológica “disforia de género” (que hoy rige en el DSMlV), en sus manuales de desórdenes mentales. En la actualidad se está debatiendo la eliminación de la disforia de género de la lista de enfermedades psiquiátricas, tal como ocurrió entre los años ’70 y ‘90 con la homosexualidad.

El poder negativo de las palabras trae consecuencias nocivas, síntomas en los cuerpos, efectos en el soma que por ejemplo se manifiestan en la vida sexual de los sujetos, justamente porque la sexualidad contra normativa no es habilitada del todo (por el Otro) para poder explorarla y practicarla.

En el caso de las personas trans, todo se embrolla más que en las personas lesbianas, gays y bisexuales porque las primeras generalmente fueron echadas de sus familias e instituciones escolares desde púberes, cuando ya han empezado a asumir una expresión de género distinta a lo que socialmente se espera para su sexo biológico.

CONCEPTOS

- La identidad corresponde a la visión que cada uno/a tiene de sí mismo/a o a la convicción interna de lo que es.  Esta identidad es construida a partir de varios aspectos.

-Identidad de género: es una experiencia individual e interna del género de cada ser humano que puede o no corresponder al sexo biológico que le fue asignado al nacer, incluyendo la percepción del cuerpo y otras expresiones del género, tales como la vestimenta, la forma de hablar y los modales. La identidad de género de una persona puede ser femenina, masculina, transgénero o ambigua. La identidad de género está separada de la orientación sexual de la persona, es decir, el hecho de que una persona tenga una identidad de género femenina no implica que se sienta atraída afectiva y sexualmente por varones.

- La letra T: se utiliza para agrupar a las personas Transgénero (o Trans), es decir, aquellas cuya expresión o identidad de género difiere de las expectativas convencionales del sexo físico y que transitan entre lo femenino y masculino: travestis, transexuales, intersexuales. Por transgénero deberá entenderse toda la población cuyo comportamiento, características, roles, identificaciones no corresponden a los que tradicionalmente se asignan a las personas de acuerdo con su sexo de nacimiento.

- Travestis: son las personas que usan ropa y/o maquillaje del sexo opuesto con el fin de expresar su propia identidad de género; su orientación sexual puede ser hétero, bi u homosexual. A diferencia de las y los transexuales, en general las travestis no desean realizar la cirugía de reasignación sexual.

- Intersexuales: personas que, al momento de nacer, presentan caracteres sexuales de ambos sexos (varón y mujer), por lo cual poseen una ambigüedad genital; en el pasado se las llamó hermafroditas.

- Transformista: individuo que se viste con ropa del género opuesto generalmente motivado por intereses artísticos.

CONCLUSION

Siempre tendremos que tener en cuenta que todos los humanos somos seres sexuados, personas que podemos disfrutar de nuestro cuerpo y nuestra sexualidad tendría que ser lo más libre, placentera y satisfactoria posible.

Cuando nos referimos a las sexualidades, a las diversas orientaciones sexuales o identidades de género existentes estamos hablando también de AMOR, de personas que se enamoran de otras personas, de la manifestación de atracciones sexuales y románticas, de sentimientos y conductas que son variantes de la sexualidad humana.

 

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Cómo sentirse menos solo

Foto: Candela Krup, en el Facebook de Gustavo Pecoraro

Buscarle la vuelta para sentirse menos solo sin renunciar a sus principios, conservando la osadía de ser. Esa parece ser la búsqueda de la que habla Martín Dutelli, un frecuente colaborador de Boquitas pintadas que, tras asumir su homosexualidad, pasó por distintos estados, pero la soledad era una constante.

“Sentía que vivía en un gueto en el que éramos discriminados por nosotros mismos”, dice en un momento de un escrito en el que reflexiona sobre lo salvadores que resultaron en su vida los grupos de pertenencia que integró. “Cada vez me alejaba más del colectivo gay, me quedaba más solo para ver si podía reflexionar, pero eso no era suficiente si lo hacía solo, necesitaba el encuentro con otros pares que me ayudaran a pensar y reflexionar en grupo”.

Los dejo con esta vivencia, que es única pero quizá también se parezca a la de muchas personas.

 

La importancia de los grupos (de pertenencia)

Por Martín Dutelli

¿Qué es lo primero que hace uno cuando sale del clóset? Yo no lo recuerdo bien, pero creo que cuando aprendés un poquito acerca de tu orientación sexual, es decir, sobre vos, es querer juntarte con otros que estén pasando por algo parecido a lo tuyo.

Me acuerdo que yo buscaba algún indicio entre las calles, alguna señal que me dijera por dónde ir, como marcándome el camino. Observaba a la gente y miraba a las personas que me miraban.

La intención de la mirada del otro, aquella invitación de la otra mirada y viceversa, a jugar a los juegos prohibidos; buscaba los sótanos que nos habitaban. Los claustros solitarios en los que padecíamos la adolescencia y la primera juventud de ser gays en aquellas épocas turbias, sin animarme aún a entrar a los lugares “extravagantes”, donde se sabía lo innombrable. La búsqueda era tan frenética y tan necesaria que recorría, además de calles, revistas clandestinas, mapas escondidos, avisos. Y así me iba enterando de los espacios que nos podrían alojar. Y aprendí a habitar desde el des-cubrirme.

Foto: Julián Merlo, en Fiestas Eyeliner

Así fue que me acerqué a un grupo de jóvenes de una organización homosexual que me recomendaron. Nos juntábamos para charlar y para salir, para conocernos. Fue mi primer grupo de reflexión. Después, me sumé a otro, un lugar socializador y cálido como para relajarse. Entonces me dí cuenta que para empezar a entendernos entre nosotros, el mundo había parido los grupos de reflexión gay y otros grupos de pertenencia. Pero ya en ese momento, en los ’90, los grupos de reflexión eran de gran ayuda. Aprendíamos más de nosotros mismos y de los otros.

Si bien hay todo tipo de grupos, más allá de las especificidades de cada uno, quiero destacar estos espacios de intercambios a través de pensarnos y de hablar ya que he ido a varios y me sirvieron mucho. No son grupos específicamente terapéuticos, pero en el fondo no dejan de serlo.

Recuerdo hace años haberle dicho a mi psicóloga que me sentía en un mundo patético, donde la gente gay era superficial, histérica y patética. Siempre me encontraba yo señalando al otro con el dedo acusador, pero esto no era consciente en mí. Con el tiempo me dí cuenta que estos adjetivos eran parte de mi persona, de mi personalidad. Y también comprendí que uno puede ser superficial y profundo a la vez y que también se puede revertir el asunto, y no dejar de ser un buen ser humano. De todos modos, internamente sentía que algo aún no me satisfacía del todo.

Sentía que vivía en un gueto en el que éramos discriminados por nosotros mismos. Nos tratábamos con indiferencia. Cada vez me alejaba más del colectivo gay, me quedaba más solo para ver si podía reflexionar, pero eso no era suficiente si lo hacía solo, necesitaba el encuentro con otros pares que me ayudaran a pensar y reflexionar en grupo. Simplemente eso y que esos pensamientos nos enriquecieran cambiando la esfera en la cual había caído.

 

Foto: Facebook Lic. Alejandro Viedma; Taller sobre homofobia y sexualidad; Puerta Abierta - Sigla

Fue en ese momento en que decidí tomar las riendas y buscar otro apoyo. Tratar de hallar una red de pertenencia en la que se me entendiera y, por otro lado, poder deshacerme de los prejuicios y preconceptos que aún me gobernaban. Porque si había algo de lo que no tenía dudas, era que todas esas ideas que se me habían formado en la cabeza, eran simplemente eso, ideas repetitivas que no se acercaban mucho a la realidad. Ideas que se fueron formando en mí, debido a los diálogos con los pares, o “impares” para mí, hasta ese tiempo.

Afortunadamente llegué a Puerta Abierta. Ahí fui bien recibido. El coordinador del grupo de reflexión para varones gay nos protegía y nos daba la libertad de mostrarnos, exponer nuestras formas. Ahí crecí mucho, me sentí querido por mis compañeros y por el moderador, el lic. Alejandro Viedma. Yo me sentía cuidado.

En todos los encuentros se traían nuevas formas de hacernos pensar. Siempre teníamos consignas para desarrollar. En el grupo cambiamos, crecimos, amamos, “amigamos”, nos reconocimos con mucho valor y veracidad. Yo por lo menos pude liberarme de las ideas de antaño. Y así emergió esta sensación de permitirme estar en paz con mi sexualidad que ahora puedo vivir libremente, gracias a poder reestructurar mi mente.

En esto tuvieron mucho que ver los participantes del grupo y el coordinador. Las charlas, los debates, me hacían pensar que algo estaba cambiando en mi mundo. Y cambió de raíz. Ya las personas que conocía eran más auténticas y logré hacer un buen grupo de amigos que, a esta altura, somos como familia. Por fin la palabra patético desaparecía de mi vocabulario para dar lugar a palabras más amorosas y compartidas.

Este espacio tiene una dinámica especial, yo he aprendido mucho ahí, y sigo aprendiendo. Creo que la clave es el amor que le ponemos todos los participantes. Pero fundamental una buena coordinación, siempre desde la contención, el cariño y también la puesta de límites. Por todo ello hago público mi agradecimiento a Alejandro.

***

Podría nombrar miles de cosas que he aprendido en el grupo: por ejemplo, aprendí a entender porqué somos como somos, aprendí desde la búsqueda y el descubrimiento de mi identidad; aprendí, también, a ser menos mediocre y a comprender que no todo pasaba por la superficie; aprendí a dejar de ser el centro para dar lugar al otro; aprendí a darme cuenta de que lo que me pasa a mí, no me pasa a mí solo; y aprendí, también, a aceptarme cada día un poco más, con amor y sin dejar de hacerme cargo de mis responsabilidades como sujeto deseante, sexuado y viviente.

Martín


¿Nos contás tu experiencia?

 

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Pasa en las mejores familias

Foto: producción Pasa en las Mejores Familias

La diversidad sexual ya tiene su espacio en una radio nacional. Se trata de “Pasa en las mejores familias”, un programa radial de Rosario, que cumplió un año de aire y ya está instalado como referente crítico en la discusión política y social en la ciudad del gran Fito Páez.

Gustavo Pecoraro, director editorial de El Vahído, colaborador de Boquitas pintadas, estuvo el día de la celebración en Rosario. Esta es una crónica que combina a personalidades políticas como el jefe de la bancada de diputados nacionales del Frente para la Victoria, Agustín Rossi, a las activistas trans Lohana Berkins, Susy Shock y Marlene Wayar y al poeta y performer Fernando Noy.

¡Felicitaciones por este espacio!

 

Pasa porque tiene que pasar

Por Gustavo Pecoraro

 

Hace un año nacía “Pasa en las mejores familias”, el único programa LGBT que se emite en la frecuencia de la radio pública, transmitido los sábados de 19 a 21 por FM de Radio Nacional Rosario (Fm 104.5). El sábado pasado cumplieron un año y viajamos especialmente a Rosario para estar con ellos.

Martín Paoltroni, Guillermo Giménez y José Male son las caras visibles de “Pasa en las mejores familias” y, tras ellos, hay un equipo capitaneado por el productor general Luciano Mussetta.

El programa aborda la temática de diversidad sexual a nivel local, nacional e internacional, con el objetivo de ampliar la llegada de la agenda LGTB al interior de la provincia, para intervenir sobre áreas que han quedado relegadas por razones políticas y sociales.

Entre debates políticos y humor, canciones y reflexiones Pasa se ha hecho un lugar en la agenda radial de Rosario. Sobran las evidencias: el jefe de la bancada de diputados nacionales del Frente para la Victoria, Agustín Rossi, estubo presente en aquel primer programa y este sábado, en medio de la fiesta de cumpleaños, llamó para felicitar al equipo.

No fue la única comunicación: también la activista Lohana Berkins y el poeta Fernando Noy fueron de la partida.

En Pasa también hay espacio para el humor con Omara, una filosa cronista. Y al equipo lo completan colaboraciones de Fabiana Fernández y Matías Solmi.

Será por esto que este programa se considera un espacio necesario, para escuchar nuevas voces y atender otras realidades del colectivo LGBT.

Foto: producción Pasa en las Mejores Familias

“Pasa en las mejores familias” es, además, un espacio crítico para la realidad social que vive la ciudad de Rosario. Tiene un marcado interés en buscar la desprotección allí donde se encuentre.

En los últimos tiempos, el colectivo trans viene siendo objeto de cierta persecución por parte de la policía rosarina. Por ejemplo, Michelle Mendoza, una de las dirigentes travestis del movimiento Evita, ha sufrido el incendio de su vivienda luego de un reclamo ante el atropello policial.

Las denuncias son también parte de este programa, y en primera persona.

Celebración

Paoltroni, Giménez y Male han reunido a muchas y muchos amigos para festejar su primer año en el bar Miento. Susy Shock y Marlene Wayar fueron las invitadas especiales y es decir mucho.

Luego la fiesta siguió en la sede de VOX, la organización que nuclea al activimos LGBT en Rosario y que es patrocinante del programa.

“Pasa en las mejores familias”, como todo espacio autogestivo, tiene el desafío por delante de pensarse como un lugar de activismo sin descuidar un producto radial muy bien hecho, que merecería la colaboración de más anunciantes y empresas que confíen en ellos. Este es un producto sólido, armado con profesionalidad y bien atento a la realidad social.

Pero lo más destacable es que la radio pública ha generado este espacio que permite que todos los sábado de 19 a 21 podamos comprender por qué a veces pasa lo que pasa en las mejores familias.

 

Otra evidencia del crecimiento del espacio destinado a temas de diversidad sexual es el salto que dio El Vahido, de una radio en Internet a La Tribu FM 88.8. Empiezan con su semanario de crítica social, política y cultural LGBTIQ el domingo 3 de junio de 22 a 24

 

 

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María Rachid: “Hace tiempo decidí dejar de militar para el tupper”

Foto: archivo

La legisladora porteña por el kirchnerismo, fundadora de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales María Rachid,  se define, por sobre todas las cosas, como militante. Esta mujer, que se declaró públicamente lesbiana hace ya muchos años, aclara que procura representar los intereses de todos y no sólo los de la comunidad Lgbt. “Hace tiempo decidí dejar de militar para el tupper”, dispara en esta entrevista realizada por el periodista Gustavo Pecoraro en su programa Zona de Respuesta. ¿Sobre las críticas de algunos sectores a su modo de gestionar? Dice no preocuparla. “Al no militar para el tupper, no me enfrasco en peleas por espacios de poder dentro de un movimiento. Eso no es lo que la gente necesita”.

En esta charla, la ex vice presidenta del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi) explica su mirada sobre el conflicto con el ex titular de esa entidad, Claudio Morgado, que terminó con la intervención del Instituto. “Siento que hice todo lo mejor que pude y lo más coherente con el proyecto del país. En el marco de esa ética no da lo mismo que se use la caja para cuestiones personales que para los derechos de todos”, ratifica. Y se explaya en la causa judicial que le inició a Morgado.

Los invito a leer esta entrevista de Pecoraro, director editorial de El Vahído, quien también consultó a la precursora de la ley de Matrimonio Igualitario sobre su vínculo con el kirchnerismo, su concepción sobre el aborto y la importancia del movimiento popular asambleario de 2001, entre otras cosas.

 

Mano a mano con MARIA

 

Foto: Facebook

Gustavo Pecoraro: – ¿Quién es María Rachid?

María Rachid: – Por sobre todo, una militante, lo demás es una herramienta, un espacio para desarrollar la militancia. En el Ejecutivo, el Legislativo, la calle. La esencia es esa: militar.

Pecoraro: – ¿Qué recuerdos te quedaron de las asambleas de 2001?

Rachid: – Es una de las militancias de las que más me aprendí, de las que más me enorgullezco. Aprendí muchísimo de otros reclamos populares, otras inquietudes, situaciones. El estar ahí codo a codo con otras organizaciones y otras experiencias fue un aprendizaje impresionante. Además, ese movimiento gestó la realidad que vivimos hoy. Creo que la gente en la calle reclamando ‘que se vayan todos’ generó una realidad política muy distinta a la que viviríamos si no hubiéramos salido a la calle en ese momento.

Pecoraro: – ¿Sentís que en esas asambleas aprendiste a comunicarte mejor con la sociedad, de un modo más suave?

Rachid: – Sí, aprendí que, en realidad, el discurso de la discriminación, la opresión ha colonizado nuestra propia vida y nuestras propias mentes, por lo tanto, de alguna manera el enemigo no es quien reproduce el discurso sino la víctima de ese discurso. Hoy estamos viviendo una argentina distinta. En ese momento, vivíamos el país del neoliberalismo. La estrategia era la protesta, para todo. No había otra salida, no se sentía la posibilidad de que se pudiera hacer un aporte y que algo fuera a cambiar. En cambio, hoy vamos a hablar con un funcionario del gobierno nacional de cualquier tema y ocurre que si llegamos enojados con algún tema, volvemos contentos. Antes, no te recibían o escuchabas terribles barbaridades. Hoy podemos proponer algo.

Pecoraro: – ¿Qué margen tenés para generar propuestas desde el Frente para la Victoria?

Rachid: – Si tengo una diferencia la expreso. Al estar convencida del espacio en que estoy, tengo un mayor grado de confianza en que detrás de una decisión puede haber motivos que uno no conozca, entonces, tengo un mayor grado de paciencia o tolerancia de algunas cosas. Pero nunca me dijeron que no diga algo. Sí soy muy cuidadosa porque a este proyecto hay que cuidarlo. Pero no expresar las diferencias que uno pueda tener no es cuidarlo. Néstor [Kirchner] lo dijo: ‘No queremos tropas que digan a todo que sí’. Gobernar mejor se logra a través de la crítica constructiva, de plantear diferencias. No a partir de la uniformidad.

Foto: archivo

Pecoraro: – Sos la primera lesbiana visible que se hace cargo de un puesto legislativo: ¿Por dónde pasa tu agenda?

Rachid: – Por todo. La comunidad Lgbt tiene trabajadoras docentes, gente que toma el subte, todos los días. Los temas de la Ciudad tienen que ver con la comunidad Lgbt. Además, me interesa trabajar para otras comunidades, para los ciudadanos en general, y no sólo de Buenos Aires sino de todo el país, porque Buenos Aires recibe a mucha gente de otros puntos de la Argentina.

Pecoraro: – ¿Qué es más difícil: ser presidenta de la Federación Argentina Lgbt o ser legisladora?

Rachid: – Cuando me tocó ser parte del Inadi, lo que tenía eran más herramientas, más posibilidades, más recursos; en ese sentido puede ser más fácil porque se puede hacer más. Pero, por otro lado, el lugar de la asociación civil es un lugar de menor responsabilidad y ese puede ser un espacio más cómodo que el lugar de dar respuestas. El lugar que uno ocupa es para solucionar problemas a la gente. Esa es la mayor responsabilidad y la más difícil.

Pecoraro: – A partir de tu conducción en el Inadi tuviste gran exposición: ¿Sentiste esto de que hay gente a la que le caes bien y otra, muy mal? ¿Qué autocrítica hacés?

Rachid: – Uno siempre puede esforzarse un poco más por trabajar con mayor amplitud y pude hacerlo más en ese sentido. Es un aprendizaje de estos años. Pero también aprendí que hay un límite y, a veces, lo ponen otros. Una es parte de la política: hay intereses muy fuertes alrededor de lo que una hace. En lo que tiene que ver con el exterior, por más de que me esfuerce por convocar la simpatía de mucha gente, siempre va a haber aquel que no esté de acuerdo con este proyecto nacional y popular, que no me va a querer. Otros están en el proyecto pero tienen alguna interna, algún interés propio en movimiento. Sobre todo en la militancia social pasa esto: hay peleas y diferencias por distintas visiones de cómo hacer las cosas y también hay peleas por espacios de poder. Por ejemplo, si uno ocupa una lista, un lugar como candidata hay decenas o cientos de otros que no están en ese lugar. Eso genera bronca, odio.

foto: archivo - Claudio Morgado vs. María Rachid

Pecoraro: – Después de lo del Inadi, personalmente creo que primero tenías que aclarar la situación  y después asumir, porque, de esta forma, no toda la comunidad Lgbt celebró que hubiera por primera vez una legisladora que los representara…

Rachid: – Pero eso es un imposible. No hay un movimiento donde a todas las personas les gusten   todos los referentes. Hay una parte que te odia, otros que te aman. Pasa acá y en todas las partes del mundo.

Pecoraro: – ¿Pero no creés que ese conflicto puso una mancha en tu figura, que venía en un ascenso importante?

Rachid: – Podría haber sido más cómodo para mí. Pero no era coherente con mi forma de pensar. Primero, porque creo que uno, a veces, se encierra en el tupper del activismo. Entonces, te quedás con que hay gente que te odia y otra que te quiere. La que te odia es la de otras organizaciones que no tuvieron el mismo espacio que la Federación en algunas cosas. Yo cuando salgo a la calle la gente me da papelitos, me dice ‘gracias por la ley’, me expresa cosas maravillosas. Creo que lo otro es quedarse en el tupper de los movimientos; todos tienen internas y hay sectores que van para un lado y otros para el otro. Pero yo en un momento decidí dejar de militar para el Tupper, porque uno se enfrasca y se enrosca con discusiones que no son lo que la gete necesita, ni quiere ni por donde pasan las necesidades de las personas. Si me enfrascaba en eso jamás hubiéramos luchado por la ley de matrimonio igualitario, por ejemplo, y era la necesidad de mucha gente. Cuando las críticas vienen de ese tupper en general no coincide con lo que le pasa a la gente. De las 66 organizaciones de la federación, con la mayoría nos llevamos bien y hay 10 con las que nos llevamos mal. Eso es así.

Pecoraro: – ¿Qué sentís cuando te gritan cosas feas?

Rachid: – A veces en el tupper retumban las cosas. Pero yo cuando subí al escenario, cuando me nombraron como legisladora sentí el aplauso fuertísimo de todos los que estaban ahí, miles de personas. Había cinco locos gritando, me quedé con el aplauso cálido de la gente, me sentí honradísima. Lo demás no me interesa, además, la crítica no se expresa de esa manera.

Pecoraro: – ¿Cómo está la causa del Inadi?

Rachid: – Siento que hice todo lo mejor que pude y lo más coherente con el proyecto del país. En el marco de esa ética no da lo mismo que se use la caja para cuestiones personales que para los derechos de todas las personas. Hay una denuncia nuestra en contra de [Claudio] Morgado en la Oficina Anticorrupción. Si no se abre una causa penal vamos a ir a la Justicia. El hizo una presentación contra nosotros, pero la Justicia la archivó. Era una ridiculez atómica: dice que lo privábamos de la libertad.

Pecoraro: – ¿Qué vas a hacer por la ley del aborto?

Rachid: – Todo lo que haya q hacer: estar en movilizaciones, además ya presentamos un proyecto en la Legislatura.

Pecoraro: – ¿Pesa mucho que Cristina Kirchner no esté a favor?

Rachid: – No estoy convencida de que esté en contra. Probablemente, no está convencida de estar a favor, pero ahí hay que hacer un trabajo interno.

 

Matrimonio igualitario para extranjeros

Foto: Prensa María Rachid

La legisladora del Frente para la Victoria María Rachid ayer en conferencia de prensa en la Legislatura porteña presentó un proyecto de ley para terminar con los impedimentos que la ciudad pone al matrimonio igualitario entre turistas extranjeros/as.  Estuvo acompañada por Simón Cazal y Sergio López, la primera pareja de turistas que contrajera matrimonio en la ciudad de Rosario y el presidente de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Trans y Bisexuales (FALGTB), Esteban Paulón.

También estuvieron presentes Andrés Gil Domínguez, prestigioso constitucionalista; los legisladores de la Ciudad de Buenos Aires  María José Lubertino (Frente para la Victoria) y Maximiliano Ferraro (Coalición Cívica); la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgénero de la Argentina (ATTTA); Area de estudio Queer; La Fulana, entre otras organizaciones del movimiento LGTB.

Según Rachid, con este proyecto se espera que en Buenos Aires se respete el derecho a contraer matrimonio de parejas nacionales y extranjeras “como dicta clara y expresamente la Constitución Nacional para que todas las parejas del mundo, del mismo y distinto sexo, puedan ejercer su derecho y que esto sirva para que suceda lo propio en los registros civiles de todo el territorio nacional”.

 

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¿Hay manifestaciones nuevas de la homofobia?

No se terminó la homofobia, sólo que los homofóbicos se expresan de maneras distintas. De lo contrario, serían señalados, denunciados por discriminación. Así lo entiende el psicólogo Diego Samara quien, en un texto para Boquitas Pintadas, analiza la actual complejidad en la que se encuentran inmersas las personas gays.

En un momento de su texto cita un ejemplo de un paciente que se enfrentó a una de las caras de la homofobia en su trabajo. “Durante los dos años que trabajó en una empresa le decían que debía caminar como un hombre y en el baño aparecieron escrituras en la pared con referencias ofensivas hacia él”, cuenta el terapeuta.  Luego lo despidieron argumentando que “ya no cumplía con los requisitos de la empresa”. Ahora que recuerdo, en un post anterior hablábamos de las dificultades de salir del clóset en el trabajo. Muchos de los lectores de Boquitas mencionan ese espacio, así como el de establecimientos educativos como los sitios en donde más circula y se sufre la homo – lesbofobia). Esta es otra manifestación de la intolerancia.

Foto: Alejandro Viedma

 

 

 

 

 

La vida gay en la compleja actualidad
Por Lic. Diego Samara*

 

En nuestro siglo, nuestra sociedad está muy fragmentada, dividida por creencias, ideologías, prejuicios, valores. Por ello me parece necesario intentar enfocar en la complejidad del asunto. Lo múltiple, la diversidad, muchas veces negada, rechazada,  nos caracteriza en la actualidad.
Hace unos días, estando en un cumpleaños entre copas y charlas con personas de distinta edad, un pibe de unos 20 años comenta que se asombra de un hombre de 40 años porque no sale del clóset: “¡Cómo puede ser, hoy en día!”, exclamó sorprendido.

 

Pienso que actualmente hay homofobia como siempre, pero de distinta manera, más encubierta, no tan evidente como en el pasado porque ahora los homofóbicos saben que van a ser señalados, denunciados por discriminación. La denuncia está institucionalizada porque hay leyes que amparan, de esta manera aparecen las luchas de poder, de un lado y del otro.

 

Con respecto al clóset pasa algo distinto, ya no es masivo, sí se da en personas que vienen con una historia familiar específica, personas que vienen de familias integradas por padres que hacen estragos. Estrago está definido como un “daño muy grande”, desde el psicoanálisis podemos decir, entonces, que se internaliza como una ley caprichosa, como un acto voraz de una persona hacia otra: “Debes ser como te digo”, “debes ser como yo pienso o yo creo”.

 

Diría que la mayoría de los padres se desilusiona al enterarse que su hijo es gay, pero esto ya es otra cuestión. Algunas veces un hijo desilusiona a sus padres cuando no sale con la pareja que estos últimos desearían para dicho hijo o el mismo no sigue la carrera profesional que ellos, sus papás, quisieran. Este último ejemplo ya no es tan común, pero con respecto a la orientación homosexual sí sigue sucediendo lo mismo.

 

Me pregunto, ¿por qué hay que mantenerles la ilusión? La ilusión de ser el hijo preferido, o al menos cumplir con los parámetros establecidos por los integrantes de la familia…

Foto: Facebook Madres padres gays

Hablando de salud, pienso que  es una etapa lógica y necesaria desilusionar a los padres, como sucede en la adolescencia, para que ese joven pueda crecer como persona y ser independiente. Es necesario que los padres dejen de ser los ideales como en la etapa de la niñez, y entender que hay otras realidades, no sólo la de ellos. Es allí donde el referente paterno se humaniza, o sea, da cuenta de sus limitaciones y fallas como cualquier ser humano. Hablando metafóricamente, es necesario que los padres caigan de la idealización porque se humanizan para después poderlos amar.

 

Si en cambio se sigue sosteniendo la ilusión, como por ejemplo: “Me obligo a tener una pareja mujer porque mi familia  quiere verme con una novia“, notamos que sostener esta ilusión no sólo obtura con el ser, el deseo, la identidad real de lo que uno desea ser, sino que con el tiempo genera resentimientos y reproches hacia esos padres porque no se permitieron vivir como quisieron. Padres que hacen estragos no son los que se desilusionan, todo lo contrario,  son quienes quieren mantener a cualquier precio esa ilusión de que su hijo sea el preferido, manteniendo la mirada controladora y constante basándose en un discurso que asocia la homosexualidad con enfermedad, promiscuidad, vergüenza. Estamos hablando de familias muy específicas, productoras del clóset.  Es en esas familias donde ubico el germen del clóset.

 

Todas las familias tienen conflictos, dificultades, discusiones, aparece la sana diferencia, la desilusión, sin embargo, no todas hacen estragos, donde hay un integrante que no sólo quiere imponer, dirigir la vida del prójimo, sino que, además, te quiere convencer de que ésa es la única opción que tenés para ser reconocido.

 

Retomo mi hipótesis: entre lo múltiple, en donde cohabitan liberales, conservadores, idealistas, religiosos se cocina la concepción de que la diversidad sexual y la igualdad de derechos tomen más fuerza y, por otro lado, la homofobia está más velada y así es más difícil detectarla.
Un paciente me decía que quería denunciar a la empresa donde trabajaba por discriminación. Lo despidieron supuestamente porque ya no cumplía con los requisitos de la empresa. Durante esos dos años que trabajó le decían que debía caminar como un hombre y en el baño aparecieron escrituras en la pared con referencias ofensivas hacia él.

Este paciente nació y creció en una familia “open mind”, nunca existió un clóset para él. Es por ello que está dispuesto a denunciar lo que tiene que ser denunciado, como un trámite más en su vida. La que va a estar en problemas es la empresa, ya no él. Yo diría un gran pasaje de la victimización a la acción; este acto de da cuando el sujeto se puede manifestar tal cual es.

 

Como podemos inferir, en la actualidad el clóset y la homofobia no siempre van de la mano.
Por suerte ese joven de veinte años que comenté al principio, que se sorprende de que alguien no pueda asumir o blanquear su sexualidad, nos está dando una buena señal: lo que conmueve hoy en día ya no es el ser gay, lo que conmueve hoy es esa historia familiar específica que posibilita el germen productor de un clóset.
*Licenciado en Psicología (UBA)

 

¿Qué reflexión te deja el texto? ¿Acordás?

 

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“Si esto pasaba en Buenos Aires, era otro caso Candela”

 

“A mi hija la mataron por lesbiana”, había dicho la mamá de Natalia Pepa Gaitán justo antes de iniciarse el juicio por el asesinato de su hija. La Justicia le dio la razón: condenaron a 14 años al hombre que mató a esta chica cordobesa por su condición sexual. La abogada de la causa, Natalia Milisenda, habla por primera vez de la trastienda de este caso de odio contra la mujer lesbiana y confiesa su desilusión con el activismo LGBT: “Si esto pasaba en Buenos Aires, era otro caso Candela”.

Foto: Gastón Malgieri

 

El periodista y militante LGBT Gustavo Pecoraro, director editorial del programa radial El Vahído siguió el caso con minuciosidad.

Lo desvelaba este crimen atroz, y viajó a Córdoba hace una semana para entrevistar a Natalia Milisenda, la abogada que se puso al hombro este caso. Ahora Gustavo comparte, en exclusivo con Boquitas pintadas, este diálogo mano a mano con la valiente letrada, también lesbiana, que se jugó todo en este juicio sin precedentes. “Es la primera vez que habla después de la sentencia”, anticipa Gustavo. “Ella confiesa su experiencia de desilusión con una parte del activismo LGBT”, adelanta.

Los invito a esta entrevista extensa, pormenorizada, valiosa.

“Cuando todos y todas sintamos Pepa Gaitán

dejaremos de ser simplemente una remera con una leyenda”,

por Gustavo Pecoraro, especial para Boquitas pintadas

 

“Natalia PEPA Gaitán era lesbiana y fue asesinada por Daniel Torres, el padrastro de su novia Dayana. Torres no aceptaba esa relación, por lo que en reiteradas ocasiones la había amenazado de muerte y finalmente, el 6 de marzo de 2010, le disparó en presencia de la mejor amiga de Pepa, Gabi, de su novia Dayana y de la madre de ésta, Silvia, con una escopeta de caza que había pedido prestada a un vecino, dejándola gravemente herida. Murió en el Hospital de Urgencias, la madrugada del 7 de marzo de 2010″.

-¿Cómo planteaste este juicio en que pedías una condena por crimen de odio?
A nivel jurídico fue realmente un desafío el armado de nuestra estrategia. Por suerte encontré a una teórica sobre crímenes de odio que se llama María Mercedes Gómez, colombiana, que hace años viene investigando este tipo de crímenes en Latinoamérica. En uno de sus libros que utilicé como base de la estrategia,  ella analiza toda la jurisprudencia en relación a los crímenes  con motivaciones en la orientación sexual o en la identidad de género de las víctimas.
Realmente dar con María Mercedes fue de gran ayuda, y su colaboración determinante para darme cuenta de para dónde iba a apuntar mis dardos, y entender cómo operan los prejuicios en estos casos.
En cuanto al juicio en sí, primero íbamos a uno de los llamados abreviados. Por suerte una mala estrategia del abogado defensor de Torres (Daniel Torres asesino con una escopeta a Natalia Pepa Gaitán), no lo concreto.
Ese juicio abreviado no contemplaba todos los testigos que yo quería presentar, y era un juicio que a lo sumo dura dos horas donde se incorpora toda la prueba por su sola lectura, y se pasa a otra audiencia donde se dicta la sentencia, y donde el imputado debe reconocer su delito. La pena la arreglaba el abogado defensor con el fiscal de la causa, y yo ahí no podía ni chillar. O sea el panorama podría haber sido catastrófico si se realizaba este tipo de juicio, pero el pésimo desempeño del abogado defensor, nos evitó este problema.

-¿Daniel Torres se había declarado culpable antes del juicio?
No. Nunca. Él no habló hasta el último momento del juicio que es cuando al acusado tiene la última palabra; no es una declaración propiamente dicha, sino que habla para decir a los jueces lo que él piensa sobre lo que hizo, si está arrepentido o no, y es en ese momento final cuando reconoce el crimen. Torres pide disculpas pero utiliza el argumento de que tuvo miedo cuando mató a Pepa. Ese argumento formaba parte de la estrategia de la defensa, que no fue una buena estrategia tampoco. La defensa quiso mostrar a la Pepa como alguien violenta para justificar una defensa en Daniel Torres.
Lo que se buscaba era demostrar una legítima defensa por terceros: que Torres salió a defender a su mujer Silvia de un “ataque” de la Pepa y de la mejor amiga de la Pepa, Gabi que fue quien había iniciado la discusión.
Todo este montaje de la defensa, fue destruido en la sentencia por los propios jueces que reconocen que no hubo ninguna pelea. Este reconocimiento de los jueces es algo muy importante, ya que demuestra que la Silvia -la madre de Dayana (la novia de Pepa)- no estaba siendo agredida. Nuestras pruebas demostraron que no había habido ninguna pelea con anterioridad a que Torres agarrara la escopeta y le pegaron los tiros a Pepa.
Fue un trabajo muy duro, ya que incluso no tuve muchas chances de trabajar con el fiscal porque lo cambiaron una semana antes de comenzar el juicio.

En un primer momento le dijimos que nuestra estrategia iba a estar centrada en que a Pepa la mataron por lesbiana. El fiscal Amodeo no lo terminaba de ver. Recién empieza a identificar la violencia de género cuando le demuestro que  Torres era el único varón en todo esto, y es el que cerró la discusión…

 

-Y que estaba armado…
Claro. Con esta demostración de pruebas, el fiscal me dice que sí, que él ve una cuestión de violencia de género. De todos modos no lo puede identificar como una cuestión de crimen por ser una lesbiana. En la sentencia se termina reconociendo que es la orientación sexual de Pepa y de Dayana y su relación lo determinante en este caso, pero no se lo da por acreditado, que son dos cosas diferentes.

 

Foto: Gastón Malgieri

-Este crimen combina el machismo, el odio por orientación sexual, pero también la cobardía, ¿no?
Yo creo que lo que hizo Torres tiene que ver más con machismo, una cuestión de género muy marcada. El en toda esta historia era un cero a la izquierda. Un ninguneado por su mujer, porque aparentemente Silvia lo maltrataba públicamente. En el afuera se mostraba como un mandado, pero dentro de la casa, era él quién maltrataba.
Por otro lado, si Torres se iba a las manos con la Pepa, perdía. La Pepa lo terminaba de humillar en ese momento. Entonces él se tuvo que asegurar un modo de no salir humillado, y ese único modo era pegarle un tiro.

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Amigos en el clóset: ¿una pseudo amistad?

En Boquitas pintadas seguimos celebrando el día del amigo. Más allá de los comentarios en el blog, recibí varias historias muy lindas que me gustaría compartir con ustedes. Esta que nos acercó César me interesó porque invita a reflexionar sobre cuan amigas pueden ser dos personas si una de ellas es gay y no lo puede compartir en esa relación amistosa.

En la entrevista que tuvimos en LN Radio con el Lic. Alejandro Viedma él considera: “Se podría decir que una relación de este tipo es una pseudo amistad. Y se explaya: “No considero que sea una amistad verdadera. Porque uno siendo gay cae en la mentira, no a propósito sino como una proteccion personal, porque tiene miedo al rechazo del otro; pero es muy difícil tener un vínculo fluido si no se puede salir del clóset.”

LNRadio

Les dejo la historia de César para que ustedes saquen sus propias conclusiones

 

“Mi casi amigo Gael”

En cuarto año del técnico en donde cursé mi larga y nada querida secundaria, ingresa Gael. No era lindo sino más bien bastante aparatoso (de hecho portaba frenillos fijos muy vistosos!), pero la primera posibilidad de tener un amigo varón en el cole -ya que hasta ahí sólo había podido construir amistadas con chicas, tanto heterosexuales como lesbianas. Fue una relación rara de compañeros-amigos. Él era hetero y andaba permanentemente “hot” por ser virgen.

Justo compartimos los años –de los 15 a los 18- en que yo (me) negaba mi homosexualidad, cuestión que me complicaba el vínculo directo, sincero, abierto con él (y con casi todas las personas).

No creo haberme enamorado de Gael, pero algunas veces se me confundían las cosas, tal vez porque él no era el “típico pibe adolescente macho”, de hecho durante un tiempo, a pesar de vernos diariamente, tuvimos un intercambio epistolar, nos escribíamos cartas tiernas que nos las entregábamos en mano en el aula o en el recreo.

. El me contaba sus cosas, yo “las mías”, así, entre comillas, por tratarse varias de mentiras, como por ej, el estar de novio con una chica.

Con el pasar del tiempo, nos hicimos más cercanos, venía a pasar el día a mi casa y se quedaba a dormir.

Aclaro que nunca pasó nada (sexual). El delante mío se comportaba como cualquier hetero con otro amigo hetero; una vez se bañó (en las duchas del club en donde íbamos a hacer gimnasia) en mi presencia sin problemas. También me llegó a contar sobre sus poluciones nocturnas.

Fuimos al viaje de egresados en los 90, obviamente compartimos habitación, volvimos de Bariloche, terminamos (¡por suerte!) el horrible secundario, él se fue de vacaciones al exterior y yo a Santa Teresita con cinco amigas tortas y una trans. Me mandó una postal y me escribió desde el Pacífico y a su vuelta me vino a visitar a mi casa pero yo no estaba y… nunca más.

Diez años después me puse de novio con un chico y, un día paseando por el centro, nos choca. La cara de c… de Gael fue indisimulablemente adrede, me pasa su teléfono rápidamente y de mala manera para que (no) me lo acuerde de memoria. No lo llamé. Meses más tarde lo veo laburando en un puesto de diarios y no me animé a saludarlo.

Me encantaría reencontrarlo, explicarle mis días en aquella época, pedirle disculpas por actitudes mías (ej: mis inventos hetero-amorosos) por haberme encontrado dentro del maldito clóset. Lo Googleé y nada… ¿Me habrá buscado él en facebook? ¿Habrá salido eyectado despavorido al leer cosas de mi vida actual fuera del ropero? No lo sé.

Aunque sí sé que por momentos lo extraño.

César

 

¿Hay verdadera amistad si se guarda este gran secreto?

 

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Una historia de crueldad y cobardía

Sábado gris, otoñal. Ideal para leer un cuento. Como Boquitas pintadas intenta ser un blog atravesado por la literatura, fiel a ese espítitu, comparto con ustedes un relato inédito del escritor Pablo Dema, co-director de Editorial Cartografías. Su gran tema es la crueldad, en este caso ejercida por alguien que encarna el verosímil machista (el Diez y el resto del equipo), y el remordimiento del narrador: ser cómplice de la crueldad y también ser un cobarde: se deja imponer un destino (la carrera de Agronomía) y oculta su sexualidad (nunca podrá decir en voz alta quién le gusta).

Les dejo el texto. Espero sus opiniones y sus relatos, también.

El correo está abierto: boquitaspintadas@lanacion.com.ar

Una broma

Ahora que tengo más edad, ya no comprendo para qué decía aquellas palabras, para qué hacía aquella broma…

A. Chejov

 

Cuando me fui a estudiar Letras a Río Cuarto todavía jugaba al fútbol en el club Belgrano, en Cabrera. Era del montón pero de rendimiento parejo, no faltaba a los entrenamientos y en los partidos las corría a todas; no por amor a la camiseta ni nada de eso sino por orgullo nomás. No me gustaba que me pasaran, a ningún marcador de punta le gusta que lo pasen.

Ese año, el `98, jugábamos por primera vez el provincial y la gente de la comisión consiguió plata para contratar a un delantero y un diez con experiencia. Ellos dos eran los únicos que cobraban. El delantero venía de Villa María y el diez, un tipo cerca del retiro pero todavía en buena forma, vivía en Río Cuarto y viajaba a Cabrera una sola vez a la semana para entrenar con el equipo y después iba los domingos para los partidos. Yo estaba entusiasmado con la carrera y no tenía intención de seguir con el fútbol, pero como al Diez se le había contratado un remís que lo llevaba a entrenar a Cabrera me propusieron que siguiera jugando, que viajara con él una vez a la semana y que el resto de los días saliera a correr para mantenerme en buena forma. Acepté menos por las ganas continuar una carrera deportiva seria que por seguir haciendo alguna actividad física y por no decirle que no al Pelado, que había pasado a ser algo así como el ayudante de campo, preparador físico y utilero en el equipo de primera pero que para mí seguía siendo lo que había sido cuando me inicié en el baby fútbol, una especie de tío solterón y algo tímido que los chicos que se iniciaban seguían adorando.

Así que los jueves me pasaba a buscar el remís y nos íbamos a Cabrera con el Diez (así lo llamaban todos) sentado solo en el asiento de atrás. El Diez hablaba poco, el remisero, en cambio, era muy charlatán y siempre contaba anécdotas de cuando era joven e iba a bailar “por la zona”, es decir por Cabrera, Deheza, Las Perdices. Hablaba maravillas de las gringas, que según él eran todas rubias y tenían la ventaja de tener campo así que significaban la salvación para todo pelagatos que iba a probar suerte a las confiterías bailables los fines de semana. En cada viaje el remisero añadía alguna anécdota, pero en general se trataba de grescas entre locales y visitantes por una chica muy codiciada; había, según él, varias muy lindas en la zona, pero la palma se la llevaba una que él llamaba la Ariana y que era de Las Perdices. Él, como todos, moría por esa mina y recordó que una vez tuvo un entredicho con quien el llamaba nuestro jefe: el Pelado era local y por eso se pensaba que la mina no podía ni arrimarse a ninguno de nosotros porque veníamos de Río Cuarto, dijo. Yo al Pelado lo conocía de vista, él ni se debe acordar de mí, de la que seguro no se olvidó es de la Ariana; hará cosa de unos dos años la vi, agregó el remisero, está más fuerte que antes; es el mismo caso que la Alfano, pasan los años y se pone cada vez más buena. Es contadora o economista, vive en Villa María pero da clases en Río Cuarto, en la universidad. Me lo comentó ella un día que me tocó llevarla a la terminal. Un hembrón, viejo, daban ganas de agarrar la ruta nueve y secuestrarla. Yo por una mina así largo todo, contaba el remisero.

***

Mientras lo escuchaba y le festejaba las ocurrencias, yo pensaba en mí, en si sería capaz de largar todo alguna vez por alguien; y también me acordaba de Víctor, el mozo del bar del club, de su secreto a voces, de los chistes que los jugadores hacíamos cuando lo veíamos llegar con la bandeja y en cómo algunos imitaban, exagerándolo, ese gesto tan suyo de niña ofendida.

La vez que el remisero dio todos los detalles de la tal Ariana, el Diez, que casi nunca participaba y que siempre parecía estar cumpliendo con un trámite molesto cuando iba a entrenar o a jugar a Cabrera, se mostró interesado por la historia y le pidió al remisero más detalles de la mina. El mismo jueves que el Diez pidió precisiones sobre Ariana, después del entrenamiento, escuché desde la ducha que le dijo al Pelado  que una profesora de la universidad, colega de su cuñada, le mandaba saludos. Esta profesora sabía que él, el Diez, estaba jugando en Cabrera y entonces le dijo que ella conocía gente de ahí, que solía ir cuando era joven.

-          Cuando le dije que vos eras el preparador físico del equipo me pidió que no me olvidara de darte sus saludos -dijo el Diez distraídamente.

-          ¿De la universidad? ¿una profesora? -preguntó el Pelado.

-          Sí, es una mina de unos cuarenta y pico, está bastante pero bastante fuerte, Ariela… Ariadna…

-          ¿Ariana?

-          Sí -dijo el Diez- me parece que sí.

Yo salía de la ducha y vi la cara del Pelado, tenía los ojos saltones todavía más fuera de las órbitas que de costumbre, como si no pudiera tragar saliva. Pero el Diez siguió vistiéndose y se hizo el desentendido así que todo quedó ahí. Más tarde, cuando salimos a tomar el remís, el Pelado estaba fumando en la vereda; nos despidió y le dijo al Diez:

-          Así que profesora, che, ¿y  andará viviendo por allá o…?

-          ¿Quién? -dijo el Diez-. Ah, tu amiga, no sé, si la veo a mi cuñada le pregunto.

A partir de ese día en cada viaje el Pelado preguntaba algo y el Diez le daba, como al pasar, algún dato más y alguna señal de Ariana que le brindaba el remisero y que el diez modificaba a su gusto. Que vivía en Villa María, que viajaba a Río Cuarto los lunes y los jueves, (el Diez dijo que solía verla en la terminal adonde iba a tomar un café todas las mañanas), que tenía dos hijas, que se había separado recientemente y que siempre le hablaba bien del Pelado, que lo tenía presente, que se acordaba de la confitería Kebón (que ya cerró) y de los lomitos del bar Equus que está sobre la ruta y que todavía existe porque ella lo ve cuando pasa en el ómnibus.

Con el correr de las semanas los jugadores del equipo se fueron enterando de la joda del Diez y cada vez que el Pelado se le acercaba para hablarle en voz baja todos teníamos que hacer grandes esfuerzos para contener la risa; había algunos que se iban del vestuario a reírse afuera porque no se aguantaban. Un jueves, después del entrenamiento, el Pelado nos fue a despedir al remís y escuché que le dijo al Diez: consígame eso. Así, sin tutearlo. Y el domingo, cuando nos vio llegar, se le acercó enseguida: hace dos días que no duermo, llame a su cuñada y consígamelo. Entonces vi al Diez recibir el teléfono celular de manos del Pelado y hacer una llamada en la vereda, después anotó algo en un papelito que le dio al actual utilero y preparador físico de la primera, a mi viejo profe de baby fútbol, el Pelado.

Ese día ganamos uno a cero con un gol del Diez sobre la hora, yo aporté lo mío marcando de cerca al siete de ellos que prácticamente no la tocó. Después del partido la gente de la comisión nos pagó un asado y fue una de las pocas veces que hubo vino en abundancia. Estábamos en la sobremesa cuando el Pelado se levantó y salió a la vereda, a través de la puerta vidriada lo veíamos fumar y discar un número; el silencio que se hizo en la mesa fue tal que daba la impresión de que podíamos escuchar los sonidos de cada tecla del celular que el Pelado pulsaba. Cuando se oyó el tema de Coldplay programado para dar aviso de llamada entrante en el teléfono de Víctor y cuando vimos a Víctor atenderlo el bar entero estalló en una carcajada. Por un instante el Pelado y Víctor quedaron enredados en la confusión e insistiendo en un intercambio que los sumía cada vez más en el desconcierto. Pero soy yo, Víctor, decía el mozo, qué te pasa Pelado, soy yo, estoy acá. Cómo que qué quiero, si me estás llamando vos, lo increpaba mirándolo a través del vidrio. Y entonces otra vez la risa, y una tercera carcajada cuando el Pelado volvió al salón y terminó de entenderlo todo.

***

Al final del año el Diez se lesionó y dejó el fútbol, yo seguí en la universidad pero al año siguiente me cambié a Agronomía para darle el gusto a mis viejos. Entonces vino el estudio en serio y casi ya no volví al pueblo. Con el Pelado no tuve más trato pero a veces sueño con él. No lo veo en el banco de suplentes dando instrucciones, no lo veo enseñándome a pegarle a la pelota en la canchita de baby fútbol, no lo veo tampoco bailando en Kebón con Ariana. Simplemente está discando un número y esperando. A veces el sueño se repite varias veces en la misma noche: el teléfono suena en una casa vacía, nadie atiende, nadie se despierta; de fondo, una risa grotesca y desgarrada que no se detiene.

“Casémonos vía Argentina”

Erick Chiclayo es peruano; Rubén Mayorga, su pareja desde hace 13 años,  guatemalteco. Por sus trabajos como funcionarios en temas de VIH recorren diferentes países, según la demanda laboral. Vivían en Perú y cuando  supieron que el próximo destino sería la Argentina se alegraron porque conocían de la apertura en materia de diversidad sexual: nacidos en países donde los gays son discriminados y perseguidos albergaban la secreta esperanza de poder casarse algún día. El sueño se cumple hoy en un registro civil de Palermo. La mega fiesta, con show de transformistas, drag queen y tango gay incluido, será mañana.

Quien relata el momento más emocionante de su vida es Erick: “El día que se aprobó la ley, a las 6 de la mañana, Rubén me dijo: ‘Se aprobó. ¿Te quieres casar conmigo?”. Lo revive y la alegría brota de toda su cara. No saben cuál será su próximo destino. Lo que es seguro para ellos es que harán valer su derecho adquirido en la Argentina en cada sitio que habiten.

Según explica a Boquitas pintadas el presidente de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT), Esteban Paulón, no todos los extranjeros se pueden casar en el país, sino sólo los residentes. “Desde marzo estamos trabajando con la Dirección de Migraciones y el Consejo Federal de registros civiles para que los extranjeros no residentes se puedan venir a casar y posiblemente iremos a la Justicia para lograr que se destrabe esto”, anticipa. “Probablemente a partir de mediados de año sea una realidad”.

Si se logra este objetivo, ahí sí cabría cantar “Casémonos vía Argentina”.

Les dejo el video retro de Suéter “Vía México” (1985), que decía: “No puedo casarme con vos / porque yo ya estoy casado / y no existe separación legal. / Casémonos vía México / o Paraguay”. Esa letra está vinculada al hecho de que muchas personas casadas viajaran a México o Paraguay para casarse en segundas nupcias.

 

¿Creés que sería bueno cambiar la ley para que los extranjeros no residentes se casen en la Argentina?