¿Donar sangre? Vos no, por homosexual

No es la primera vez que  Tomás  Vio escribe en Boquitas pintadas. Ya contó hace unos meses que tiene 26 años, que es licenciado en Comunicación Social y que trabaja en el área de Relaciones Externas de una empresa importante en la ciudad de Buenos Aires. Tampoco es la primera vez que hablamos de este tema: la discriminación legitimada en formularios que se utilizan para la donación de sangre en la Ciudad de Buenos Aires.

Traemos nuevamente el tema, que ya denunciamos en 2011, porque pese a que se aprobó en la legislatura la modificación del formulario que se exige completar a los donantes de sangre y que se aplica en los hospitales públicos (no se deben pedir datos respecto a la identidad de género, vida personal y sexual o cualquier información que resulte discriminatoria), esto no siempre se cumple. Estos tiempos siguen recordando aquella denuncia de Facundo García, activista por el Partido Socialista. 

Tomás, esta vez, cuenta su historia de discriminación por este tema. Seguramente muchos se sentirán tocados por la misma realidad. Es una paradoja que, por un lado, se incentive la donación de sangre y, por otro, se discrimine a quienes quieren donar. Sin hacer foco en la protección a la hora de tener relaciones sexuales, se focaliza en con quién se tuvo relaciones, así es que las homosexuales son prohibitivas para donar.

Pedro Robledo, coordinador del área de Diversidad e Inclusión de la Fundación Pensar de PRO, escribió a Boquitas pintadas para aclarar que desde esta oficina “trabajan arduamente con el Ministerio de Salud para generar los nuevos formularios que están disponibles en hospitales públicos como indica la ley y como se menciona en la nota”. Esta ley fue aprobada en la legislatura por unanimidad. Agregó que el caso del Hospital Alemán está fuera del alcance del gobierno porteño ya que se trata de un centro de salud privado. “Los formularios nuevos están a disposición de todos los centros que quieran adoptarlos, pero la ley únicamente alcanza a los hospitales públicos”, sostuvo.

Vos no por puto

Por Tomás Vio

Hoy fui al Hospital Alemán para donarle sangre a una compañera del trabajo que necesitaba una transfusión luego de haber perdido más de 3 litros por un derrame. Antes de ir llamé al hospital, saqué turno y me leyeron algunas de las especificaciones para poder donar. Tenía que ir sin haber desayunado lácteos, ser mayor de 18 años, tener el DNI y no haber tenido hepatitis, chagas, sífilis, paludismo o brucelosis. Por suerte, no tuve ninguna de esas enfermedades, tengo 26 años, DNI al día y siempre desayuno un café sin leche.

Sabiendo que cumplía con todo, a las 10 de la mañana me presenté en el Alemán. Cuando llegué me dieron un extenso formulario que debía completar antes de que el médico me extrajera la sangre. En la primera página había un recuadro que ocupaba la mitad de la hoja titulado “Motivos para abstenerse de donar sangre”. Entre los que se encontraban: haberse hecho tatuajes u acupuntura con agujas no descartables, ser consumidor de drogas prohibidas, tener relaciones sexuales a cambio de dinero, haber tenido relaciones sexuales con personas que tengan o puedan tener Sida o haber tenido relaciones sexuales (hombre con hombre) en el último año.

El formulario que leyó Tomás antes de ir a donar

Luego de esta advertencia, había que responder 43 preguntas, todas relacionadas con cuestiones de salud a excepción de 3, una general, otra específica para hombres y otra específica para mujeres: “¿Tuvo usted o su pareja relaciones sexuales con otra persona?”, “Para hombres: ¿Tuvo usted relaciones sexuales con otro hombre en los últimos 12 meses?” y “Para mujeres: ¿En los últimos 12 meses, tuvo relaciones sexuales con un hombre que a su vez tuvo relaciones sexuales con otro hombre?”

Yo respondí a todas con la verdad. Cuando llegó mi turno, la médica me preguntó si tenía alguna duda con el cuestionario. Le conté que a raíz de una trombosis tuve que tomar anticoagulantes durante un año, me dijo que eso no era problema. También le conté que en los últimos 12 meses había tenido relaciones con otro hombre pero que él no estaba infectado con VIH y que yo tampoco. Me respondió que por prevención, yo no puedo donar sangre pero que agradecía mi sinceridad.

Las preguntas que discriminan a quienes tienen relaciones homosexuales

Le dije que no comprendía el rechazo, a lo que me respondió que los homosexuales tienen más posibilidades de contagiarse VIH y Hepatitis que el resto de las personas, como dándome a entender que los cuerpos de gays y heterosexuales son distintos. También me dijo que existe lo que se llama período ventana, período de 12 meses en el cual el virus puede no detectarse, y que es necesario estar seguro que, durante ese tiempo, uno no estuvo en riesgo de contraer HIV. Me reconoció que el período ventana es el mismo para cualquier persona, sin importar su orientación sexual. Entonces, le pregunté, ¿por qué se les permite donar a heterosexuales que hayan tenido sexo con personas desconocidas o de las que no estuvieran seguras de su estado de salud? Y me respondió que la primera pregunta (¿Tuvo usted o su pareja relaciones sexuales con otra persona?) era para detectar esos casos. Ante esta respuesta, le dije que entonces no eran necesarias las otras dos preguntas, que con esa sola alcanzaba. No hace falta una para gays y otra para heterosexuales. También le dije que hay muchas personas que no van a contestar a todas las preguntas con la verdad, por ejemplo, haber pagado por sexo, por lo tanto, la buena fe no alcanza, sería muy irresponsable de parte del hospital confiar sólo en un cuestionario. Más allá de las respuestas, todas las muestras de sangre que se donan deben ser analizadas cuidadosamente.

Cuando salí del hospital me puse a investigar un poco, según el último informe del Ministerio de Salud de la Nación, existen 110.000 personas en la Argentina con VIH/Sida.  En el caso de los varones, “el 48,5% se infectó durante una práctica heterosexual y el 39,1% lo hizo en una relación con una persona del mismo sexo”, mientras que del total de las mujeres, “el 89,6% se infectó durante una práctica heterosexual”.

Es necesario desmitificar. La orientación sexual de una persona no la condena a ninguna enfermedad, en todo caso, es la falta de información y de protección la que la pone en riesgo. El 90% de los hombres y el 88% de las mujeres con el virus se infectaron luego de una relación sexual sin protección.

No me opongo para nada a que se tomen todo tipo de recaudos a la hora de donar sangre. Lo que sí critico es la estigmatización y la humillación de la persona. Cuando llegué al trabajo, todos mis compañeros contaron que al igual que yo, habían ido a donar sangre. Cuando me preguntaron a mí tuve que contarles que no me lo permitieron y cuando me preguntaron los motivos les tuve que decir que fue por el simple hecho de ser gay.

 

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Presentan una guía de salud trans y reclaman la reglamentación de la ley

“Tenemos la mejor ley de identidad de género, pero nos falta mucho como sociedad para dejar de mirar qué tienen las personas entre las piernas para relacionarnos”, resume el activista trans de la organización de la sociedad civil Capicüa Alan Otto Prieto. “Qué le hace pensar a un medicx que sabe lo que es una persona trans ‘completa’ o ‘incompleta”, se pregunta.

En un aporte a la discusión sobre la atención médica de las personas trans, este viernes 17 se presenta una “guía de salud trans”, un trabajo que se articuló con lo académico para llegar a este sólido documento de investigación que hoy empezará a circular como material de consulta. Está dirigida, en especial, a los agentes de salud, pero también será útil a los comunicadores y al público en general.

“La armamos porque sentimos que la información es poder y que sólo unxs pocxs de nuestra comunidad estaban manejando la discusión por el acceso a la salud trans y lo hacían con una mirada que sólo reconocía la necesidad del tratamiento hormonal y las cirugías”, comenta Alan. Y agrega que estas instancias son parte del proceso, pero enfatiza en que la ley tiene un espíritu mucho más amplio, por eso habla de “Salud Integral”.

El grupo redactor de esta guía son militantes de Capicüa y el grupo revisor es una diversidad de personas que transita los equipos de salud, activistas, investigadorxs, academicxs, abogadxs, entre otrxs.

Sobre el proceso de búsqueda y armado de esta guía, cuenta Alan: “Primero armamos un documento base con todos los capítulos que pensamos debería tener y luego enviamos una carta de compromiso de participar como revisxr y un tiempo para que nos envíen sus aportes, modificaciones, discusiones, etc.  Luego sistematizamos, discutimos y fuimos agregando los aportes que compartimos ideológicamente”. Señala que todo el material que se fue generando estará disponible en la página web de Capicüa, para que queden todas las posturas visibilizadas y que sirva para seguir discutiendo e intercambiando ideas.

Sin reglamentación no hay salud integral

Alan señala que, más allá de que en la Argentina se haya aprobado una de las leyes más progresistas del mundo en materia de identidad de género, hay un vacío debido a la falta de reglamentación de la ley. “En esa instancia debería establecerse cómo se aplicará la ley en su parte sanitaria”, precisa Alan. No es una cuestión menor. Y sugiere: “Es fundamental que esta reglamentación sea conjuntamente entre el Estado, las organizaciones y activistas, de lo contrarío seguiremos desconociendo los saberes de la comunidad trans y nuestras propias necesidades”.

Alan Otto Prieto, coordinador de Capicüa

La guía es un material que además de informar, también apunta a educar y concientizar sobre la realidad de las personas trans, un tema sobre el que recién empieza a hablarse y que para gran parte de la sociedad aún es observado desde preconceptos e ignorancia.

La palabra del dios médico

“Tenemos la mejor ley de identidad, pero nos falta mucho como sociedad para dejar de mirar qué tienen las personas entre las piernas para relacionarnos. Qué le hace pensar a un medicx que sabe lo que es una persona trans ‘completa’ o ‘incompleta”, dice. “Nos seguimos encontrando con médicxs que piden certificados psicológicos, excusándose de que una cirugía es complicada entonces la persona tiene que poder trabajar sus ansiedades, deseos, etc. Esto además de ilegal es mentiroso, porque cientos de personas que se operan de distintas cosas jamás fueron obligadas a transitar por un psicologx”.

El sistema está pensado para varones con pene y mujeres con vagina. A partir de la ley de identidad de género esa norma se modifica y con ella, se plantean cambios en los más diversos órdenes. Por ejemplo, un varón trans va al ginecólogo y es obligación que lo atiendan sin tener que contarle a medio hospital/clínica/obra social/prepaga cuál es su genitalidad. La guía plantea numerosas situaciones similares a ésta y propone capacitaciones en todos los ámbitos para que la ley de identidad de género sea un hecho más allá de que entró en vigencia hace más de dos años.

El equipo de activistas de Capicüa, felices tras la publicación de esta guía de consulta

Para concluir, Alan, feliz de tener el material en sus manos, dice: “La impresión y circulación de esta guía es un triunfo de la comunidad trans. En ella hemos volcado en palabras experiencias, ideas y sentimientos. Es un paso más en larga lucha que venimos dando por el reconocimiento y respeto de los derechos de la comunidad trans”. Y agrega: “Somos una generación que no se olvida de aquellxs compañerxs que dejaron de lado sus vidas para ir ganando espacios hasta alcanzar una ley nacional de identidad de género que no patologiza ni judicializa nuestras identidades, como sucede en otros lugares del mundo. No obstante, aún queda mucho por recorrer hacia el efectivo goce de la ciudadanía para la comunidad trans y es, en este sentido, que juntx a activistas, profesionales y organizaciones hemos concebido esta guía”.

El lanzamiento de la guía

En el mes internacional por la despatologización de las identidades trans, el colectivo de jóvenes LGTBQ Capicüa presenta la última edición de la Guía de Salud Trans, un material que propone una actualización del paradigma de los derechos humanos en el campo de la salud. Habrá una mesa-debate que contará con las exposiciones de la Diputada Nacional (MC) y actual coordinadora del Programa Nacional de Articulación Estratégica, Cecilia Merchán, la presidenta de Asociación de Lucha por la Identidad Travesti Transexual y fundadora de la cooperativa-escuela “Nadia Echazú”, Lohana Berkins, representantes del campo de la medicina nucleados en PH – Producción Horizontal e integrantes de Capicüa. El acto tendrá lugar el 17 de octubre a las 17.30 en el Auditorio de la Jefatura de Gabinete (Diagonal Sur 782, esquina Piedras).

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Qué rol tuvo el activismo gay y queer por el aborto legal

Historia de una desobediencia, aborto y feminismo. Ese es el título del último libro de la ensayista y periodista Mabel Bellucci, que “escapa (por suerte) a las tipificaciones disciplinarias y por ende resiste una lectura convencional”, como señala el prólogo del libro. Se trata de una rigurosa constelación de genealogías y cartografías de las luchas por el derecho al aborto en la Argentina, desde los años ’70 hasta la actualidad.

“Ningún libro da cuenta de todo”, se sincera Bellucci, no obstante, realiza un notable esfuerzo por plasmar a lo largo de sus páginas una pluralidad de voces y de recorridos transitados alrededor del “único lugar donde convergen todas las tendencias del feminismo”: el aborto.

En este post de Boquitas pintadas, nos detenemos  en un apartado del libro en el que Bellucci menciona el rol activo de militantes LGBTIQ y queer en esta cruzada “desobediente”.  En un acercamiento a este documento teórico potente, compartimos el extracto de un capítulo referido a esta participación activa de la que poco se conoce.

Mabel Bellucci, militante feminista

“Hacia principios de 1999, entre las filas del activismo de Buenos Aires surgió “la Coordinadora por el Derecho al Aborto”, una coalición política en la cual convergió una diversidad de agrupaciones feministas, de lesbianas, estudiantes, de sectores independientes de izquierdas. A partir de la constitución de este frente, la lucha por  la despenalización del aborto le ganó tierra al río”.

“Así, todas sus integrantes se arrojaron a organizar una intervención callejera para el 8 de marzo. Para ello elaboraron un documento fundacional: “Las mujeres reclamamos nuestro derecho a decidir y nuestros derechos laborales”. Entre tantas cosas planteaban lo siguiente: “El acuerdo entre la jerarquía eclesiástica y el gobierno nacional también continúa: aquella silencia sus críticas a la situación económica y social  y éste cuenta con la intervención de la Iglesia para sostener el equilibrio social. La moneda de cambio para ello son nuestros derechos, la garantía de que todo siga igual con la clandestinidad del aborto.”

“A partir de allí, dentro de la Coordinadora quedó plasmada una vocación de entrecruzamiento de miradas diversas en torno al aborto .Contra el viejo dictamen de “la biología no es destino”, de propio cuño feminista, se consolidó el armado de alianzas y coaliciones con experiencias tan disímiles como tradiciones e historias diferentes. Encarnaban otras formas de politizar sus especificidades y otras luchas pero fueron confluyendo”.

“Desde ya, significó un aprendizaje más que interesante, donde convergieron territorios heterogéneos que con anterioridad habían discutido hacia el interior de sus asociaciones el régimen heteronormativo para luego apostar a acciones micropolíticas. Por un lado, la comunidad LGTTB estaba comenzando a acompañar al activismo feminista en intervenciones callejeras, ya sea para el 8 de marzo como para el reclamo por la despenalización del aborto. Todo ello otorgó a ambos frentes una práctica de convivencia política, sin un anclaje ideológico de fondo que permitiría reservar la independencia necesaria de cada una de las partes”.

La fuerza arrolladora de las travestis

“Asimismo las lecturas de textos de teóricas clave facilitados por muchas de ellas hicieron lo suyo. Nadie puso en duda que el feminismo encarnaba el espacio de contención por excelencia. También, al activismo feminista le interesaba la apuesta desafiante de las minorías sexuales por su lucha decidida contra la discriminación. Durante los años noventa, las agrupaciones de travestis fueron las más flexibles para afinar acuerdos tanto con las lesbofeministas como con las heterofeministas. En realidad, las travestis traían consigo una fuerza arrolladora, además de representar un punto de quiebre en el arco iris de entonces”.

Portada del libro de Bellucci

“Estas cuestiones sirvieron de motor de ese magma de compromisos teóricos, políticos y experienciales –sea por parte de los colectivos de la diversidad sexual como de la militancia feminista– por la conquista del aborto legal. Cada grupo que se integró a la lucha fue a través de un acuerdo táctico pero también con objetivos estratégicos para enfrentar a un adversario en común y un cuestionamiento de toda la sociedad en su conjunto. Las coaliciones con travestis, gays y lesbianas como figuras con potencia “de fuga” de su lugar de origen, se fortalecieron por la incidencia del activismo queer que durante la década del noventa irrumpió con el propósito de explorar idearios, prácticas y materiales e hizo su desplazamiento desde los Estados Unidos a la Argentina, sin escala. Con la mudanza, lo queer- como sitio político sin delimitación de antemano y sin identidades estratégicas ni tampoco de una posición estática en tanto perspectiva teórico- crítica y como sustento de un accionar militante- se transmutó y se retorció en una serie de alternancias relacionadas con las luchas culturales locales de un presente reciente, pero también condicionada por experiencias políticas anteriores, como fue el caso del “Grupo Política Sexual”. Al rastrear tradiciones truncas del pasado inmediato, emergería la crítica al concepto de identidad llevada a cabo por el “Frente de Liberación Homosexual” (FLH) y, en especial, por Néstor Perlongher”.

“Durante los años noventa, los antecedentes del activismo queer se localizarían, al menos en Buenos Aires, hacia 1993, con la aparición del colectivo estudiantil de lesbianas y gays “Eros”–espacio de producción teórica y política de la Facultad de Filosofía y Letras- UBA – homónimo del grupo liderado por Perlongher en la década de los setenta. A ello, se acoplaba la constitución del FDA”.

“Para esa misma fecha se asentó esa incipiente apuesta con la declaración de solidaridad que había presentado la “Comisión por el Derecho al Aborto” con la lucha de la CHA para obtener la personería jurídica”. Mientras que en octubre de ese año, ambas agrupaciones organizaron un panel “El derecho al propio cuerpo y lo diferente”. Estos datos no resultaron menores: colocó de relieve el diálogo mutuo de convergencia entre grupos feministas y de la diversidad sexual para la transformación de los modelos existentes. También esta abigarrada mezcla de alianzas logró su punto prominente de complejas articulaciones político-culturales, de modos de organización, de historia y cultura política con la configuración de la Comunidad Lésbica, Gay, Travesti, Transexual (LGTT). Allí, Carlos Jáuregui instaló como práctica política coaliciones montadas con una diversidad de asociaciones, colectivos autogestivos y movimientos sociales –desde lesbianas, gays, travestis y transgéneros junto con partidos políticos progresistas, de izquierda anticapitalista a grupos de estudiantes, feministas, derechos humanos, sindicatos combativos– a partir de las Marchas del Orgullo LGTTB, que comenzaron su recorrido desde 1992 en adelante. En 1996, surgió el “Área de Estudios Queer y Multiculturalismo”.

Retomar a Perlongher

“Funcionaba en el Centro Cultural Ricardo Rojas-UBA y representó un centro experimental de coaliciones en términos de lucha hegemónica y de antagonismo. El Área se proponía  retomar una idea de Néstor Perlongher interrumpida por la dictadura, de articular las luchas de clase con las de género y sexualidad en un movimiento contracultural que se erigiera contra todas las formas de explotación, exclusión, represión y discriminación, en una alianza entre las izquierdas, las minorías sexuales y el feminismo”.

“Se trataba de producir alianzas políticas en la que los vectores diferenciales aparecieran en relaciones específicas, históricas y concretas. Así, estas propuestas entre tantas otras que se fueron explorando durante los años noventa, moldearon un activismo joven y fresco que, por un lado, revisaba el pensamiento feminista hegemónico y, por el otro, ingresó a su terruño la impronta política de la visibilidad pública desde comunidades con vectores diferenciales específicos. Se pedía entonces un reconocimiento para que estas cuestiones fueran más trabajadas en el interior de las colectivas desde la propia experiencia. Para el 8 de marzo de 1999, la Coordinadora expuso un documento que planeaba propuestas transversales de conquistas: “al luchar por revertir nuestra opresión en este mundo inadmisible, para lograr la libertad sexual, la libre opción sexual, el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos, el derecho al aborto libre, contribuimos a afirmar la fuerza de aquellas y aquellos que queremos sacudir los pilares de esta sociedad patriarcal y capitalista y de esa manera transformarla”.

“Otra oportunidad fue el 28 de Septiembre de 2001. Se organizó un recital en Plaza Houssay frente a la Facultad de Medicina de la UBA –entre Córdoba y Junín– animado por “Lunática and Group”, “She Devils”, “Entre Coplas”, “Arbolito” y “Las Carmelitas en Calzas” bajo la consigna: “Aborto legal para decidir en libertad”.  Para esa actividad, la “Coordinadora por el Derecho al Aborto” presentó un documento denunciando la ilegalidad del aborto con argumentaciones similares a las precedentes, excepto con una diferencia de propósito al colocar un fuerte énfasis en la construcción de alianzas: “No deleguemos nuestra capacidad de decisión. Despleguemos nuestro poder, nuestra proyección y nuestra voz junto a las de otras y otros grupos de las minorías sexuales convergiendo en un futuro común”.

“Voces sobre el aborto”

“Pasado un año, el 24 de Octubre, el Área de Estudios Queer propuso un taller asambleario “Voces sobre el aborto”. La idea no consistía precisamente en volver sobre los viejos vicios y discusiones bizantinas en torno a las conocidas controversias que se disparaban en el interior de los colectivos y agrupaciones que luchaban por el derecho del aborto. Las personas convocadas reflexionaban de acuerdo a los parámetros presentes: “Después de tantos años de protestas callejeras y activismo de compañeras de diversas tendencias, es necesario interrogarse sobre las razones del estancamiento o, incluso, del retroceso de dicha demanda como reclamo social colectivo”. De allí que la pregunta disparadora para este taller asambleario fue “¿Por qué no se logró articular un frente político y cultural de lucha por el derecho al aborto?”.

“De esta manera, invitaban a todas y a todos al aporte de ideas renovadoras, coaliciones con otros frentes, movimientos y agrupaciones, testimonios y cuestionamientos sobre lo recorrido y lo no recorrido. Al activismo queer le resultaba imprescindible la presencia de feministas y de agrupaciones de mujeres, de gays, lesbianas, travestis, de derechos humanos, profesionales, asambleístas, piqueteras/os, integrantes de partidos políticos y sindicatos, centros de estudiantes, cartoneras/os, artistas, ahorristas, periodistas, intelectuales; ocupaciones varias, obreras/os de fábricas y establecimientos autogestionados”.

Campaña Nacional x el Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito en CABA

“Así, sin demasiadas vueltas se compartió el debate con todos los espacios abiertos a alianzas heterogéneas entre saberes teóricos y militancias de trinchera que anticipaba la complejidad y las nuevas vertientes de coaliciones comprometidas alrededor de esta demanda puntual, formalizadas a partir de 2005”.

“El 3 de diciembre de 2000, la “Coordinadora por el Derecho al Aborto” hizo su ingreso de ceremonia con una charla bajo el nombre “¿El aborto es solo una cuestión de mujeres?”. La actividad se llevó a cabo en el primer piso de la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (UTPBA) en la sala “Gregorio Selser” el querido profesor, periodista e historiador argentino. El panel estaba constituido por Flavio Rapisardi –activista queer y de la CHA–, Norberto Inda –psicoanalista y profesor universitario–, Ricardo Zambrano –médico sanitarista e integrante de la FNS y de la CTA – y Alejandro Geoffroy Lassalla– abogado. Este debate transversal provocó cantidad de zapateos y disputas en juego. En aquellos momentos, tal mesa significaba una de las primeras oportunidades que referentes relevantes del arco de la comunidad homosexual, integrantes de la CTA, grupos feministas junto con izquierdas independientes, se sumaron a una actividad que se caracterizaba por un dato peculiar: las voces que intervenían eran varones atentos a la cuestión. Un modo diferente de abordar las clásicas campañas del “Yo aborté”.

“No cabía dudas de que ese era el camino correcto en función de las experiencias adquiridas a través de las diferentes solicitadas a favor del derecho a decidir que se publicaron a lo largo de la década de los años noventa, más el acompañamiento comprometido desde los colectivos de las minorías sexuales en las acciones de trincheras que las feministas impulsaban en pos de la libertad de interrumpir un embarazo. Asimismo, varias agrupaciones estudiantiles tanto de la Facultad de Filosofía y Letras como de la Facultad de Ciencias Sociales -UBA se encontraban sondeando en esa misma dirección”.

El aborto, ¿sólo una cuestión de mujeres?

En aquella oportunidad, si bien esa mesa debate “¿El aborto es sólo una cuestión de mujeres?” se pensó como un acontecimiento exploratorio, al final terminó en una muestra de resistencia al cambio e, inclusive, de estallidos de enojos de una cantidad de algunas feministas porteñas. Ellas no concebían que un frente de pares propusiese una actividad de varones para que hablasen en voz alta sobre un tema considerado como propio. En realidad, el ambiente ya venía caldeado con una cascada de cuestionamientos hacia quienes exploraban una amalgama de articulaciones que permitirían extender las propias fronteras del feminismo. Se planteaba una apertura de campos que traspasaría la condición misma de las mujeres. De allí que no existía una única y sola explicación para dar cuenta de los largos altercados a la hora de llevar a cabo nuevas alianzas e integraciones dentro de sus filas”.

“Mientras tanto, Rapisardi hacía un paralelo entre la homosexualidad y el aborto en relación al carácter clandestino y a la ausencia de reconocimiento al planteo de decidir en libertad. Para este activista, el mandato de la maternidad obligada representaba una imposición de la heterosexualidad como régimen político; del mismo modo, tal hegemonía regulatoria se ejercitaba también sobre el mundo de la diversidad sexual. Por último, las condiciones de desigualación y subalternidad de las mujeres como de las minorías sexuales constituyó el grueso de su intervención, dado por su entraña de activista homosexual como por sus prácticas queer”.

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“Lo cierto es que en aquellos años no solo la incorporación de varones causaba escozor a las mujeres sino también hubo estampidos de estruendos con el ingreso de la comunidad travesti transexual al feminismo y, en especial, cuando se integraron a la lucha por el derecho al aborto”.

“En 1999, Lohana Berkins, presidenta de la “Asociación de Lucha por la Identidad Travesti-Transexual” (ALITT), hizo su entrada de gala a las filas feministas porteñas, apenas finalizó el VIII Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe llevado a cabo en Santo Domingo. El testimonio de esta luchadora marca su recorrido y el protagonismo público adquirido: “Hacia 1995, cerca de la Facultad de Ciencias Sociales, hubo unas jornadas que hicieron un grupo de jóvenes y nosotras participamos de manera espontánea. Una de las personas que habló fue Pastora Campos, integrante de la “Comisión por el Derecho al Aborto”. En esa ocasión, escuchamos un discurso claro con argumentos sólidos sobre el aborto ilegal y sus consecuencias. Por primera vez, alguien explicaba con tanta consistencia y profundidad sobre el tema. Allí fue que consideramos que esta cuestión tenía que ser discutir en el interior de nuestra comunidad y siendo una demanda de las mujeres nos preguntábamos si podría ser nuestra también. A partir de ese momento, comenzamos a participar de las reuniones que se organizaban vinculadas al aborto”.

“De esta manera, dichos sucesos no tuvieron una sola cara y un solo formato fueron la puesta en escena de variadas formas de lucha, aprendidas y conformadas en distintos momentos, cuya comprensión requiere de la reconstrucción histórica, escenario común de expresión de las diferencias y, a la par, de construcción de adversarios comunes que hicieron posible unificar un sentido contundente en la premisa”.

“Hacían también un fuerte hincapié sobre cómo abordar el aborto para incluirlo dentro de los cuestionamientos en torno a la heterosexualidad y al aspecto reproductivo.  Esta estrategia como apuesta del feminismo más comprometido con el derecho al aborto permitiría el apoyo de otras mujeres de los movimientos de base junto con los grupos de las minorías sexuales contra todo tipo de jerarquía, desigualdad, explotación y opresión confrontando al patriarcado y todo otro sistema de dominación que reproduzca desigualdades como mecanismo de fragmentación y estratificación vertical. En este trazado, sus prácticas políticas explicitan un posicionamiento antiheterosexista, anticapitalista y antirracista. En efecto, el designio de “Varones Antipatriarcales” gira alrededor de deconstruir las identidades masculinas que se sostienen en el sistema de valores hegemónico con una voluntad de poder y de dominio que hasta ahora los han caracterizado como tal”.

 

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El teatro por la diversidad de Puerta Abierta, declarado de Interés cultural por la Legislatura porteña

En septiembre del año pasado anunciábamos que Buenos Aires tenía su teatro por la diversidad. En una iniciativa inédita para esta capital, la Asociación Civil Puerta Abierta abría el primer espacio escénico orientado a la celebración de la diversidad sexual. A partir de un proyecto presentado por la legisladora María Rachid, esto fue reconocido por la legislatura porteña, que declarará este viernes 27 a ese teatro como de interés para la promoción de los derechos humanos, social y cultural de Ciudad de Buenos Aires.

El trabajo de esta organización que empieza a tener sus reconocimientos formales se inició hace ya casi quince años. Fundada en 1999, la agrupación trabaja activamente por los derechos de la comunidad LGBT. Allí se reciben diariamente a personas de todas las edades que asisten a diversas actividades, como por ejemplo psicoterapia especializada en diversidad sexual, grupos de reflexión para lesbianas y gays, clases de yoga y talleres culturales de todo tipo. Miles de personas ya pasaron por la institución.

“Cachita” Arévalo, Graciela Balestra, Alejandro Viedma, Silvina Tealdi, Laura y Norma Castillo, integrantes históricos de Puerta Abierta

Sus objetivos siempre fueron luchar contra la discriminación, concientizar a la sociedad de los derechos humanos de todas las personas y derribar prejuicios sobre la diversidad sexual; brindar un espacio donde poder encontrarse con pares para charlar, reflexionar, donde las personas homosexuales pudieran ver que no estaban solas, que no eran enfermas ni únicas en el mundo.

Tablas diversas

En septiembre de 2013 se inauguró en el barrio porteño de San Cristóbal, donde se encuentra la sede de esta ONG, “Puerta Abierta teatro”, el primero en su tipo en la Argentina dedicado a mostrar autores/as y abordar temáticas en relación a la diversidad sexo-afectiva. Señalan sus creadoras, la psicóloga Graciela Balestra y su compañera Silvina Tealdi, que “este espacio, que permite visibilizar a la comunidad LGBT, reivindicar sus derechos y luchar en contra de la discriminación y el odio hacia la diversidad, está pensado como una instancia de integración social, en donde puedan participar todos/as sin distinciones de identidades y/o orientaciones sexuales, ni de ningún otro tipo, utilizando el arte como pretexto para la eliminación de prejuicios y estereotipos, que básicamente se asientan sobre el desconocimiento y la ignorancia”.

Silvina y Graciela, fundadoras de Puerta Abierta y gestoras del teatro diverso

En los fundamentos de la Legislatura para declararlo de interés cultural, se señala: “Años atrás, Puerta Abierta ya supo ser vanguardia y generó una revolución mediática cuando en 2009 fundó el primer Centro de Jubilados/as y Pensionados/as lésbico-gay de la región. Este espacio fue concebido como lugar de encuentro entre pares en donde los/as adultos/as mayores de la comunidad LGBT pudieran tejer vínculos afectivos y conformar una red de mutuo apoyo que posibilitara desarrollar sentido de pertenencia y en donde pudieran expresarse libremente sin miedo a ser discriminados, juzgados o violentados por ser quiénes son y no otros/as”.

Según ellas cuentan, el mundo teatral no les era ajeno. La actuación ya funcionaba como método catártico en los grupos y en los talleres de reflexión, ya que se valían de dramatizaciones y puestas en escenas, que luego eran debatidas de manera grupal, como forma de abordar algunos temas y problemáticas concretas relacionadas a ser y encarnar cuerpos, deseos y sexualidades contrahegemónicas en una sociedad altamente heteronormativa.

Al ver cómo la actuación facilitaba el acceso a tabúes y prejuicios, explorando en la acción las cuestiones no verbalizadas y permitiendo una comprensión más profunda de las emociones y de las consecuencias de estas, decidieron pensar en la posibilidad de un teatro propio.

El deseo devino acción. Cuatro años después de la apertura del Centro de Jubilados/as y Pensionados/as para la diversidad se inauguró el espacio teatral. Lo que comenzó como un experimento lúdico en el ámbito grupal de una organización social, se convirtió en una casa antigua acondicionada como sala teatral con capacidad para 50 personas, que aporta a la lucha en contra de la discriminación, la violencia, constituyendo un espacio en donde celebrar la existencia de la diversidad y dar batalla a la invisibilización social de un colectivo históricamente vulnerado.

Alejandro Viedma, coordinador del grupo de varones gays, habla en la inauguración del teatro; María Rachid, en primera fila

Entiende la legislatura: “Iniciativas como estas contribuyen desde el arte a construir una ciudad más justa e igualitaria, visibilizando la existencia y reivindicando los derechos de las personas LGBT a nivel social y cultural, como ya lo vienen haciendo a nivel jurídico la Ley de Matrimonio Igualitario y la Ley de Identidad de Género, entre otras iniciativas tendientes a promover y garantizar la igualdad”.

La Constitución de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires establece en su artículo 11: “Todas las personas tienen idéntica dignidad y son iguales ante la ley. Se reconoce y garantiza el derecho a ser diferente, no admitiéndose discriminaciones que tiendan a la segregación por razones o con pretexto de raza, etnia, género, orientación sexual, edad, religión, ideología, opinión, nacionalidad, caracteres físicos, condición psicofísica, social, económica o cualquier circunstancia que implique distinción, exclusión, restricción o menoscabo”.

Asimismo señala que “la Ciudad promueve la remoción de los obstáculos de cualquier orden que, limitando de hecho la igualdad y la libertad, impidan el pleno desarrollo de la persona y la efectiva participación en la vida política, económica o social de la comunidad”.

Así se fundamenta esta necesidad de levantarle el pulgar a esta institución que tanto hizo y hace por el “pleno desarrollo de la persona” y el respeto de cada uno en sus individualidades.

 

Bonus track para conocer más de Puerta Abierta: Graciela Balestra (directora de la institución), Silvina Tealdi (co-coordinadora del grupo de mujeres), Norma Castillo (presidenta del centro de jubilados) y Alejandro Viedma (coordinador del grupo de reflexión de varones gays), hablan sobre el área terapéutica y los espacios de reflexión para lesbianas y gays, entre varias cuestiones, en este video realizado por Multiple choice:

 

 

 

Este viernes 27 de junio a las 18 (puntual), la Legislatura declarará de Interés para la Promoción de los Derechos Humanos, Social y Cultural de CABA a “Puerta Abierta Teatro”. Están todos/as invitados/as para festejar con la organización Puerta Abierta, que este año cumple quince años de vida. La cita es en la Legislatura Porteña (Perú 160), Salón Montevideo. La entrada es libre y gratuita.

 

Te invito desde este espacio a que compartas tus historias, tus experiencias. Escribí a boquitaspintadas@lanacion.com.ar. ¡Te espero! ¡Gracias!

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Buenos Aires tiene su teatro para la diversidad: ¡que empiece la función!

Será el primer teatro para la diversidad en la Argentina. El viernes próximo abre sus puertas en el barrio de San Cristóbal Puerta Abierta Teatro. Lo presentan así: “Es un lugar donde podamos expresar a través del arte la reivindicación de los derechos humanos de todas las personas de cualquier orientación sexual sin que esta sea causa de discriminación, donde quienes lo deseen puedan empezar a desarrollar actividades artísticas aunque nunca antes lo hayan realizado”.

La psicóloga Graciela Balestra, una de las gestoras de este proyecto junto con su compañera Silvina Tealdi, anticipa: “Este espacio le hará mucho bien a mucha gente ya que el arte y, en especial, la actuación es sumamente terapéutica e integradora”.

Así luce la fachada del nuevo teatro de Puerta Abierta

La ONG Puerta Abierta fue fundada en 1999; desde entonces trabaja por los derechos LGBT, desde lo político, social, cultural, psicológico, jurídico y médico. Más de 3000 personas han participado de sus actividades: desde allí se trabaja dando charlas, talleres, presentaciones en congresos, trabajando activamente para las leyes de Matrimonio igualitario e Identidad de género, asesorando a legisladores, entre otras cosas.

Como parte de este proceso, en 2009 la ONG creó el primer Centro de Jubilados y Pensionados lésbico gay de la Argentina y de Latinoamérica, llamado Puerta Abierta a la Diversidad. Allí se abrió un espacio para que los adultos mayores LGBT tuvieran un lugar de pertenencia en donde poder expresarse y mostrarse libremente tal como son, sin miedo a la discriminación y donde pudieran crear una red para poder ayudar a otros de manera concreta y visible. La intención es que esa visibilización propicie una sociedad cada vez más respetuosa de las diferencias.

“La realidad es que hoy aún es necesario que existan espacios así, ya que la sociedad todavía no está preparada para aceptar que todos somos diferentes entre nosotros -diferencias dadas por tener cada ser humano una singularidad y subjetividad única e irrepetible- y que todas las  personas tienen los mismos derechos”, explica Balestra. “Los adultos mayores LGBT sienten que no tienen lugar en la comunidad, que cada día se consolida más el arquetipo de la juventud como estado ideal, franja etárea sobrevalorada, impactando en los adultos mayores negativamente por lo cual ellos se consideran doblemente discriminados por no encajar en los estándares sociales actuales”.

Silvina Tealdi (izq.) y Graciela Balestra, gestoras de este proyecto de arte integrador

A eso apunta Puerta Abierta, un sitio que integra más allá de las edades, de la orientación sexual, de los intereses de cada uno. Por eso es que muchas personas se fueron sumando en estos años y pudieron sentirse parte de algo, ser tenidas en cuenta, valoradas, queridas por lo que son.

A partir del deseo y la energía de esas personas es que justamente se logró armar una sala de teatro. Para que exista un nuevo modo de expresión en la comunidad de Puerta. “Para poder expresar a través del arte la lucha contra la discriminación y la reivindicación de los derechos de las personas LGBT”, sostiene Balestra.

La continuidad de este proyecto, ahora a través del arte con un teatro abierto a la comunidad, es una posibilidad de que muchos más adultos se integren y acerquen a sus pares, cualquiera sea su orientación sexual.

“En Puerta abierta todo el mundo es bienvenido”, dice Balestra, e invita a la inauguración. Será este viernes 6 a las 19.30 en Alberti 1052, Ciudad de Buenos Aires. Para más información: puertaabierta2010@yahoo.com.ar; o al 1544709852  /  1567114263

 

Bonus track para conocer más de Puerta Abierta: Graciela Balestra, directora de Puerta Abierta, y Alejandro Viedma, coordinador del grupo de reflexión de varones gays, hablan sobre el área terapéutica y los espacios de reflexión para lesbianas y gays, en el programa de GTelevisionAr.

“Me crié escuchando que el VIH era la enfermedad de los desviados”

El periodista y escritor Martín Araujo tiene 34 años. En el último tiempo, personas muy cercanas a él fueron diagnosticadas de VIH. Preocupado por su salud, a fines de 2012 fue a hacerse un testeo; se comprometió a que si el resultado era negativo iba a involucrarse de algún modo con un tema que considera silenciado. Decidió sumarse al programa provincial contra el VIH que se desarrolla en el Hospital Rawson en la ciudad de Córdoba, donde vive desde que se fue de Buenos Aires. “El día que fui a buscar el resultado de mis análisis hablé con una de las personas que trabaja en el programa y así empezó todo”, cuenta Araujo a Boquitas pintadas. Allí coordina un taller literario con personas seropositivas.

“Me crié, como muchxs, escuchando discursos en los que el VIH aparecía como la nueva lepra, la enfermedad de los desviados, una patología maldita. Los años han modificado algunas cosas, por ejemplo, el virus dejó de ser patrimonio de la comunidad gay y pasó a afectar la vida de la población heterosexual, especialmente de las mujeres; dejó de ser una condena a muerte inmediata para convertirse en una enfermedad crónica que permite una calidad de vida notable”, enumera. Sin embargo, considera que estos cambios no lograron que socialmente cambie la mirada sobre las personas que viven con VIH.

“Sigue existiendo una mirada fuertemente discriminatoria. Tengo la sospecha de que, a los ojos de la sociedad, no es lo mismo un paciente con diabetes que uno con VIH. Y creo que esto tiene que ver con la desinformación aunque también con una mirada bastante hipócrita sobre las prácticas sexuales”, señala.

En esta entrevista, este joven autor del poemario “Cantata”, alguien que participó de antologías y trabajos grupales como ensayista, narrador y poeta, también habla de su trabajo como coordinador de un literario en una biblioteca popular y otro en la biblioteca de Derechos Humanos de Familiares de Desaparecidos de Córdoba; así como del su vínculo con la literatura y hasta se refiere a cómo fue su salida del clóset. Como todo en él, tuvo que ver con el amor.

Martín Araujo, periodista, escritor

- ¿Qué talleres literarios estás coordinando?

- En 2011 empezamos a dar un taller en la Biblioteca Popular María Saleme (en la Casa de los Trabajadores de Córdoba) con la poeta Elena Anníbali. Actualmente sigo en ese espacio, aunque solo. A esa actividad sumé este año otras dos experiencias de taller intensas. Por un lado, en el programa provincial contra el VIH en el Hospital Rawson y, por otro, en la Biblioteca de Derechos Humanos de Familiares de Desaparecidos de Córdoba.

En este momento, en Córdoba, asistimos a la megacausa por La Perla (un campo de concentración que funcionaba camino a Villa Carlos Paz), situación que genera un microclima particular. Las audiencias son públicas y, para quienes hemos podido escuchar algún testimonio, es realmente estremecedor. Trabajar sobre ideas como la memoria, la justicia, la verdad, e intentar desarrollar alguna acción en el plano de la escritura es una tarea compleja. Hacerlo con personas implicadas directamente por la pérdida de algún ser querido en el contexto de la última dictadura, o de haber pasado por la cárcel en esos años, es un reto real. Un desafío que me está enseñando mucho.

- ¿Cómo surgió la idea del taller de personas viviendo con VIH? ¿Cómo se trabaja ahí?

- La idea de este taller venía dándome vueltas en la cabeza desde hacía largo tiempo. A finales del año pasado formalicé la propuesta en el programa provincial de lucha contra el VIH que funciona en el Hospital Rawson y en marzo arrancamos. El proyecto terminó de darse como efecto de varias cuestiones personales. Por una parte, yo trabajé hace varios años cerca de una ONG, en Buenos Aires, en prevención y ayuda a personas viviendo con el virus. En el último tiempo, también, personas muy cercanas a mí fueron diagnosticadas positivamente. A fines del 2012, concurrí a hacerme un testeo preocupado por mi salud. Me prometí entonces que si el resultado era negativo iba a concretar este proyecto. El día que fui a buscar el resultado de mis análisis hablé con una de las personas que trabaja en el programa y así empezó todo. Esa promesa, que en última instancia pudo ser una estupidez, me ayudó a concretar algo que no deseaba que quedase en el cajón de las intenciones.

Me crié, como muchxs, escuchando discursos donde el VIH aparecía como la nueva lepra, la enfermedad de los desviados, una patología maldita. Los años han modificado algunas cosas, por ejemplo, el virus dejó de ser patrimonio de la comunidad gay y pasó a afectar la vida de la población heterosexual, especialmente de las mujeres; dejó de ser una condena a muerte inmediata para convertirse en una enfermedad crónica que permite una calidad de vida notable. Estos cambios, entre otros, no lograron aún, a mi entender, que socialmente cambie la mirada sobre las personas que viven con VIH. Sigue existiendo una mirada fuertemente discriminatoria. Tengo la sospecha de que, a los ojos de la sociedad, no es lo mismo un paciente con diabetes que uno con VIH. Y creo que esto tiene que ver con la desinformación aunque también con una mirada bastante hipócrita sobre las prácticas sexuales. La pregunta sobre el contagio siempre parece una nube que sobrevuela la cabeza de las personas que viven con VIH.

- ¿Qué cuentan los chicos en las narraciones?

- Eso mismo cuentan: que cuando cuentan de la condición serológica esto suele venir asociado a la pregunta inmediata de cómo se produjo el contagio, como si ese matiz fuera importante. O como si incluso hubiera grados de estigmatización posibles según la forma de contagio, algo ridículo. Y supongo que eso entronca con fantasmas sociales en torno a la sexualidad, donde la elección de objeto, de género, las praxis, la vergüenza, la hipocresía y la ignorancia se mezclan hasta dar un combo jodido. Creo que de ahí viene el miedo y finalmente la segregación, el señalamiento. Digo, yo mismo, sin ir más lejos, entiendo que soy negativo más por cuestiones de azar que por el cuidado de mí mismo. Lo digo con pesar pero no puedo dejar de reconocerlo. Y de reflexionar sobre ello. Incluso, me animo a decir que la mayoría de nosotrxs podría, en este sentido, ser positivx.

- ¿Qué significa que al taller lo coordine alguien que no tiene el virus?

- Que al taller lo coordine una persona que no es positiva también permite articular y tensar varias cuestiones. Más allá de cierto gesto de integración, me interesa saltar, en la medida de lo posible, una supuesta barrera entre positivos y negativos. Porque las personas que viven con VIH también corren, por momentos, el peligro de encerrarse en un ghetto y en la idea de que no pueden ser verdaderamente comprendidos por alguien que no posee su misma condición.

En otro orden de cosas, también me gusta pensar que esta experiencia se suma a otras que merecen mi admiración como el trabajo realizado por otros escritores con talleres en penales, barrios marginales, instituciones mentales, etc. Me interesa pensar este espacio en relación a esos proyectos. Y en cuanto al trabajo, es bastante abierto, la idea de fondo siempre está asociada a escrituras creativas. Empezamos con una lectura, o con alguna charla, con algún concepto o con alguna anécdota. Y eso dispara una consigna o una propuesta. Arrancamos con textos fuertemente yoicos (autobiografías, diarios, historias de vida, cartas, etc.) y ahora vamos hacia lugares más comunitarios y también más ficcionales.

- ¿Por qué decidiste volcarte a la literatura?

- Desde muy chico supe que quería escribir. Escribía canciones, escribía cuentitos, guiones de historietas. Agarraba los playmobiles y armaba estructuras narrativas densas para jugar. Siempre disfruté de leer y de escuchar historias. Y de contarlas a mis amigxs. Y, por otra parte, el goce con la música de las palabras. Nunca tuve muchas dudas sobre la cuestión “vocacional”. El tema más bien siempre fue cómo combinar la pasión por los libros y la escritura con cuestiones prácticas del tipo pagar el alquiler, el morfi, etc. Eso no lo tengo tan resuelto pero acá estamos, aún.

De hecho, si me pongo a enumerar, en mi vida he trabajado de cosas muy diversas para ganarme el pan(o tratar de hacerlo): desde repartidor de pan a creativo publicitario; tuve un kiosco en una escuela del conurbano y también atendí reclamos telefónicos en un call center cordobés; edité NX, una revista de periodismo gay, y ejercí de acompañante terapéutico de personas con ELA (esclerosis lateral amiotrófica); di clases de lengua en una escuela de San Antonio de Padua, por ejemplo, y en Ramos Mejía atendí un ciber enorme; trabajé de corrector de estilo y también de instalador de aire acondicionados Split; me pagaron por hacer rejas y también por tocar música.

- ¿Hasta cuándo viviste en Buenos Aires? ¿Por qué decidiste mudarte a Córdoba?

- Me mudé a Córdoba al terminar de cursar la licenciatura en Ciencias de la Comunicación de la UBA. Había perdido una oportunidad de trabajo importante, necesitaba tomar distancia de ciertos afectos y también de la furia porteña. Y además de toda esta serie de cuestiones racionales estaba la cuestión amorosa, que fue decisiva, porque estaba muy enamorado de una persona que vivía en Córdoba. Vale resaltar igualmente que es una hermosa ciudad para vivir: tiene agite cultural, diversidad, miles de estudiantes, montañas y ríos al alcance de la mano, tiene humor, noche, belleza, desmesura y, por momentos, una cierta paz.

Martín Araujo, en Capilla del Monte, Córdoba

- ¿Tuvo algo que ver con tu salida del clóset? ¿Me contás cómo fue ese proceso?

- Mi salida del clóset tuvo también que ver con el amor, el disparador fue el mismo, pero eso sucedió varios años antes de irme a Córdoba. Mi proceso fue tan complejo como el de cualquiera, un trayecto largo hasta aceptar mi deseo. Supongo que no fue sencillo tampoco para mi familia pero hemos podido sobrevivir al asunto y nos llevamos tan bien como puede llevarse un hijo con sus padres.

- ¿Qué tipo de literatura te interesa más? ¿Qué preferís leer y qué inclinaciones tenés en tu escritura?

- Me interesa la imaginación, los libros que buscan su camino particular, las apuestas y la franqueza. Me encanta la ciencia ficción aunque también me copo con un libro de crónicas. Soy un lector bastante anárquico. Me interesa especialmente la poesía. Y en cuanto a mi propia escritura hago lo que puedo: diarios, poemas, recetas de cocina, narrativa breve, crítica cultural. Estoy terminando mi primera novela, tengo un par de libritos de poesía sin editar. Adoro escribir y si la fiaca no vence a la curiosidad: allá vamos, siempre.

- ¿Cómo escritor sentís una responsabilidad social especial?

- Trato de que la escritura nazca de las pasiones. Y muchas veces eso se conecta con algo que va más allá de mí y que es histórico o político o comunitario. Trato de ser coherente. Y también entiendo que este oficio puede tener un poco más de eco que otros, pero no soy un canal de denuncias específicas. Puedo contar o aportar algo a una sensibilidad particular, no sé realmente si mucho más. Hay momentos en que es necesario correrse de cierto imperativo de responsabilidad social para que eso no se vuelva una trampa y te coma o te pierda.

- ¿Te interesa la literatura sobre temas de diversidad sexual?

- Me interesa la diversidad. Todas las diversidades no sólo la sexual. A veces el abuso de ciertas categorías como “literatura gay” o cosas así me cansa un poco. Me parece que facilitan el ingreso a un nicho de mercado más que aportarme algo sobre la obra. Más allá de esas clasificaciones, considero que hay textos sobre sexualidades no heterosexuales muy buenos en nuestro país. Y que mucha de esa literatura es previa a la sanción de la ley. En todo caso la ley pudo favorecer la visibilidad de nuevos textos o autores y eso, por supuesto, es algo para celebrar.

Tres poemas de Martín Araujo

víaméxico

no dejé de comprarte

cada mañana

rosas

ni te negué besos

ni buenas noches

con afán de canario

de país en país

hasta dar al norte

nieves de libertad

jurando síes

infinitos de arroz

por un pergamino

dos muñecos de frac

rasando las vegas

con la cara y la emoción

de una película

dejohncasavettes

*

puertopollensa

como dos gaviotas

arrojadas

sobre este llano

se abrazan en el pasto de la noche

lejos del foco de la plaza mayor

y la confitería

acá en la ruta orillada

a espaldas del silo

a minutos del sol

abrazadas como gaviotas

blancas de luna en la playa pampa

donde nadie las ve

o solo yo que es lo mismo

solo con mi anteojo

mirándolas desde hace horas

separarse del mundo como semillas

como dos alas

saben que las miro

y no les importa:

las veo vestirse en el primer rayo

desenlazar los dedos

el hueso de la lengua

y volcarse a esa ola

plana de sal y pasto

afuera de la ruta

volviendo a la ciudad

*

Penada seguramente por la ley…

penada seguramente por la ley

reñida con las buenas costumbres

y moralmente condenable

así es la tarea que desarrollamos

en la zona más húmeda de la casa

apenas arriba del rasero

apenas debajo de las ventanas

un trabajo de voluntad y volutas

una acción hecha de tiempo y espacio

contrariando acuerdos contratos

atentando contra la salud

cada quieta jornada

con un silencio matinal

 

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“Nadie elige ser heterosexual, lesbiana, gay o trans”

En un post anterior planteamos la intención de reflexionar sobre la adolescencia, una época de cambios, de descubrimiento, entre otras, de la identidad sexual. La psicóloga clínica Ingrid Feferbaum aportó su mirada al respecto. Prometimos hablar, en post sucesivos, sobre los riesgos del hostigamiento escolar a causa de la orientación (homo o bi) sexual de un adolescente, sobre las desilusiones tanto de padres hacia sus hijos, como de estos últimos a sus mayores cuando los jóvenes se asumen gays, entre otras cosas.

Esta vez, el Lic. en Psicología (UBA) Alejandro Viedma hace hincapié en los riesgos que conlleva que un adolescente LGBTI (lesbiana, gay, bisexual, trans o intersex) o en proceso de definirse como tal se perciba totalmente rechazado, lo que lo deja desprotegido, sintiéndose no amado y por ende muy solo. “Porque si no puede compartir con sus padres por ejemplo los cambios que va experimentando, considerándose ‘diferente’ a los demás chicos y encima esa ‘diferencia’ hace que reciba castigos en su colegio, irá interiorizando la culpa, la vergüenza, los temores y su propio desprecio”. Esto impactará -señala el especialista- en su salud.

“El problema está en que en nuestra cultura toda diferencia es percibida como desigualdad, instalándose así una jerarquía en donde la categoría heteronormativa es preferible por encima de las otras sexualidades”, señala Viedma. Y aclara: “Lo fundamental es que cada adolescente pueda arribar a la construcción de una identidad positiva para tener una mejor calidad de vida. Tenemos que seguir apuntando a una buena salud para que cada ser se construya como único y digno. Aquí los padres tienen un rol primordial respecto a hacerle un lugar a la singularidad de ese/a hijo/a, a no obturar su deseo”.

Foto: Alejandro Viedma

- ¿Por qué son tan vulnerables los jóvenes gays, lesbianas y trans?

- La ausencia de una red de contención (como tienen los heterosexuales: la red familiar, escolar, de grupo de pares, barrial, etc.) pone a los jóvenes LGBTI en una situación de sensibilidad y vulnerabilidad extrema, ya que la construcción de la subjetividad de estas personas es desde lo individual, por no contar, a esas edades, con un colectivo de pertenencia.

Lo preocupante es que tampoco hay una política de prevención en estos asuntos tan graves como quitarse la vida, no por casualidad los suicidios se dan cada vez más y en personas cada vez más jóvenes. Y como sociedad, no podemos permitir que un niño o adolescente no sea querido por nadie, es inaceptable y muy llamativo que ninguna persona cercana al mismo esté atento al padecimiento que está soportando, hasta que no aguante más.

- ¿Qué relatos le llegan a su consultorio?

- Desde mi experiencia clínica he recibido muchos relatos de pacientes en mi consultorio privado y de integrantes del grupo de reflexión para varones gays que coordino que historizan esos recuerdos (del hostigamiento escolar sufrido en su niñez y/o adolescencia) Après-coup (a posteriori y retroactivamente), haciendo un flashback angustioso y doloroso, literalmente hablando por las marcas que ha dejado en su cuerpo y psiquis el látigo de la violencia en esas situaciones rememoradas. Es decir, el acoso escolar nunca es sin costos, sin huellas que perduran. Hay efectos psíquicos que son producto de la no protección, el desamparo y el no respeto ni la valoración de esas vidas.

Lic. Alejandro Viedma

- ¿Por qué se sigue sancionando a la persona que no es heterosexual?

- La homosexualidad NO es una elección, como ninguna orientación sexual lo es. Entiendo que haya calado fuerte en lo social el concepto freudiano de “elección de objeto”, pero nadie elige desde su voluntad consciente ser lesbiana, gay, bisexual o trans, ni tampoco heterosexual. Esto lo digo porque muchos aún hoy vociferan: “Si eligen eso, que se banquen las consecuencias” y así siguen justificando la discriminación. Y por otro lado, sería como si un niño se levantara un día y dijera: “Hoy voy a ser gay, casi no tengo modelos positivos pero deseo ser atacado, separado, burlado y sancionado…”.

Es decir, nadie elegiría de antemano algo que le haga tanto daño, por no sentirse querido en ningún grupo. Me gusta utilizar el concepto de orientación sexual (y no “elección”) porque es una noción que hace referencia a la capacidad de cada ser humano de tener una profunda atracción física, emocional, afectiva y el deseo sexual por otros individuos de sexo diferente, del mismo sexo o por más de un sexo, así como de tener relaciones íntimas y sexuales con esas personas.

La orientación sexual refiere al objeto de los deseos sexo-afectivos de una persona, como una manifestación más dentro del campo amplio de su sexualidad. Cualquier orientación sexual o identidad de género es una construcción –dentro de las variantes de la sexualidad- que se da por varios factores: biológicos, socio-culturales, de crianza, por un proceso fluido de identificaciones, por modos de goce, etc. En ese sentido, la orientación sexual del humano es impredecible.

Foto: Alejandro Viedma

- ¿Qué pasa con la orientación sexual en la adolescencia?

- Esa es una etapa en la que no hay una identidad u orientación sexual definida ni fija; no hay un rótulo para siempre y se deambula bastante en la sexualidad, lo cual resalta la existencia de la diversidad. Por eso defino a la adolescencia como una etapa de exploración en general, y en particular de la sexualidad; exploración ajena y propia de la corporalidad y el placer; exploración que no define orientación sexual ni identidad de género ni estructura (al decir de Lacan: neurosis, psicosis o perversión).

Para ejemplificar, podemos pensar en la no poco común masturbación grupal de púberes y adolescentes que, lejos de etiquetarlos como del orden de la homosexualidad, la mayoría de las veces esta situación sucede para pertenecer a un grupo, para afirmar su masculinidad y, repito, no por ser gays. O la comparación de sus miembros (penes), los tiempos en que se tarda en eyacular, cuán lejos se orina, sobre todo en baños de colegios, en los campamentos o en los vestuarios de los clubes.

Por otra parte, también puede resultar violento (para el joven gay o quien esté en proceso de asumirse como tal) que se “imponga” ir a debutar en grupo a un cabaret, hecho que puede confirmar a tal sujeto el sentirse “sapo de otro pozo”, y así quedar dolido por “no ser como los demás”. Recuerdo que un ex paciente me comentaba en una de sus sesiones: “Fue horrible, no pude, al final me quedé conversando con la prostituta para hacer tiempo y obviamente después le mentí a mis compañeros”.

- ¿Y qué pasa con la bisexualidad en la adolescencia?

- Para Freud hay una disposición constitucional en los humanos, disposición psíquica inconsciente propia de toda subjetividad, es decir, que se nace con disposiciones sexuales tanto masculinas como femeninas. El austríaco toma tal concepto de Fliess, quien consideraba que la bisexualidad era un fenómeno humano universal.

 

Te invito desde este espacio a que compartas tus historias, tus experiencias. Escribime a boquitaspintadas@lanacion.com.ar. Te espero! Gracias!

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¿Nuestro hijo es gay o bisexual?

La adolescencia, coinciden los especialistas, es en esencia una época de cambios, de descubrimiento de la propia identidad, construida por el cruce de diversas identidades. La sexual es una de ellas. Este post es un intento por reflexionar acerca de las experiencias íntimas de los jóvenes con otras personas del mismo sexo. ¿Por qué se dan? ¿Puede haber un despertar homosexual que luego se sostenga de por vida? ¿Quizá son sólo experiencias dadas como una excepción que se permiten en ese momento de búsquedas personales?

La opinión de la psicóloga clínica Ingrid Feferbaum, miembro del Grupo Arcis, es un aporte en este sentido. “Es frecuente observar en la práctica clínica que en esta búsqueda los adolescentes realicen juegos sexuales con sus pares tanto del género opuesto como del mismo sexo, presentándose ciertas situaciones que pueden ser vistas como homosexuales, llevándolos a tener dudas y cuestionamientos”, señala en un momento. “Es importante destacar que la homosexualidad no aparece por hechos aislados sino como la “continua interacción o atracción sexual, afectiva, emocional y sentimental hacia individuos del mismo sexo”.

Esta será la primera de una serie de miradas que aporten otros psicólogos. En post sucesivos también conversaremos sobre los riesgos del hostigamiento escolar homofóbico a causa de la orientación sexual no normativa  (homo o bisexual) de un adolescente, sobre las desilusiones tanto de padres hacia sus hijos, como de estos últimos a sus mayores cuando los jóvenes se asumen gays, o de cómo esos recuerdos de aquella etapa hoy siguen actuando como marcas dolorosamente imborrables en adultos gays y lesbianas, entre otras cosas.

 

Un grupo de jóvenes militantes LGBTIQ, en un acto homenaje a Carlos Jáuregui; Foto: Fuentes2Fernández

La adolescencia, el tiempo de las dudas

 Por la Lic. Ingrid Feferbaum

La adolescencia se define, en esencia, como una época de cambios y transformaciones que abarcan aspectos biológicos, sociales, emocionales, cognitivos y sexuales y es en esta etapa del ciclo vital en donde el individuo irá descubriendo su propia identidad, su propia independencia en las distintas áreas de la vida que se irán presentando. Este momento situado, entre la infancia y la edad adulta, invitará al adolescente a formular diversas preguntas: quién soy, qué siento, qué elijo, qué me gusta, con quién quiero estar, ya que el pensamiento abstracto que se afianza en esta edad le permite pensarse y pensar a su entorno de manera diferente.

En este momento es cuando los jóvenes buscaran encontrarse a sí mismos, especialmente en lo que se refiere a su sexualidad. No es un proceso sencillo sino complejo y prolongado en el tiempo, ya que tardan años en definirse completamente. Es frecuente observar en la práctica clínica que en esta búsqueda los adolescentes realicen juegos sexuales con sus pares, tanto del género opuesto como del mismo sexo, presentándose ciertas situaciones que pueden ser vistas cómo “homosexuales”, llevándolos a tener dudas y cuestionamientos. Sin embargo es importante destacar que la homosexualidad no aparece por hechos aislados sino cómo la “continua interacción o atracción sexual, afectiva, emocional y sentimental hacia individuos del mismo sexo”.

En cuanto al concepto de bisexualidad podemos decir que se entiende como “la orientación sexual que se caracteriza por la capacidad de sentir deseo, afecto, atracción física y emocional por otra persona independientemente de su sexo”. La aparición de esta definición es relativamente reciente es decir, hoy en día sabemos que tanto hombres como mujeres pueden ser bisexuales y algunos sexólogos entienden que la bisexualidad tiene una entidad propia, tanto cómo la heterosexualidad y la homosexualidad. Pero hay pocos estudios científicos sobre bisexualidad, ya que se basan mucho en aproximaciones y generalizaciones.

El por qué de esta orientación sexual se desconoce tanto como el de la homosexualidad, y es atribuida a distintas razones: vínculos, genética, ambiental. A veces, algunos autores, hablan de un período transitorio hacia la homosexualidad. Otros hablan de poner en práctica fantasías eróticas o ampliar las propias experiencias sexuales. Fundamentalmente es importante aclarar que hay grados y matices de comportamiento y actitudes, y esto es un tema central a tener en cuenta.

Jóvenes militantes LGBTIQ en una jornada de visibilidad en Plaza Francia

Mucho más allá de lo genital

La sexualidad de los seres humanos difiere respecto de la sexualidad de los animales, ya que está conformada por varios elementos que van mucho más allá de lo genital, es decir más cerca de los sentimientos, el erotismo y lo social. La elección de objeto sexual no se puede proponer o modificar y las diferentes actitudes no tienen que ver con ser “malos” o “buenos” dado que las personas homosexuales o bisexuales no eligen sino que se sienten atraídos sin poder modificarlo o proponérselo.

Los adolescentes se preguntarán una y otra vez cómo son, sus gustos, preferencias y elecciones y esto incluye por supuesto sus elecciones en lo sexual. Adoptar experiencias y comportamientos no acordes con lo esperado es parte de esta etapa. A veces el querer pertenecer a un determinado grupo lleva a adoptar determinadas maneras de ser, en la búsqueda constante que tiene el adolescente de encontrarse a sí mismo. Otra vez, la adolescencia se caracteriza por los cambios de humor, las conductas de riesgo, la euforia y la vulnerabilidad debido a aspectos tanto psicológicos como neurobiológicos y es ahí donde también entra el concepto de sexualidad, como cualquier otro aspecto importante de la vida.

La pregunta sobre la orientación sexual del adolescente incluye diferentes variables como el amor, los vínculos, sus gustos, su identificación con grupos de pertenencia, su cultura y su entorno familiar.

Es común que a esa edad los adolescentes tengan fantasías sexuales sobre su propio sexo y el otro, tratando de definirse en el tiempo. Pero lo más importante es destacar la necesidad de que como padres y educadores estemos abiertos al diálogo, el compromiso con nuestros hijos y la información seria respecto de estos temas. Por de pronto saber que la homosexualidad o la bisexualidad de nuestros hijos no tiene que ver ni con su salud mental, bienestar o capacidad de ser buenas personas.

Es frecuente que aparezcan dudas y temores frente a estos planteos y que estos miedos se muestren en forma de prejuicio. El descubrimiento de que un adolescente es diferente puede ser difícil y esto implica valor y comprensión por parte de sus padres. La falta de apoyo y comprensión pueden tener implicancias negativas, ya que muchos jóvenes en esta situación de rechazo por parte de amigos y familiares tienen una mayor tendencia a la depresión y abuso de sustancias.

El motivo por el cual una persona es homosexual puede deberse a causas genéticas,  factores sociales o individuales, como a un conjunto de estos factores. Muchos sostiene que la homosexualidad proviene de hogares conflictivos o disfuncionales, sin embargo afirmar esto tiene que ver más con mitos que con realidades.

Según el manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM) de la Asociación Americana de Psiquiatría, la comunidad científica internacional considera que la homosexualidad no es una enfermedad, no obstante esta cosmovisión varía mucho de un país al otro y es fuente de polémicas y discusiones que se presentan regularmente. En otras épocas se la ha catalogado de enfermedad, patología o trastorno que había que curar, pero actualmente se entiende que no es así. La pregunta de por qué algunas personas son gay o lesbianas no tiene una respuesta fácil ya que innumerables estudios demuestran que no existen pruebas contundentes de causas genéticas o ambientales, si es innata o aprendida, sino multideterminada por factores ambientales, genéticos, psicológicos, socioculturales y situacionales, o sea no por un factor aislado sino por un conjunto de ellos.

 

Foto: 100 World Kisses; Mexico City, Mexico

Un proceso que requiere ayuda profesional

El tema radica en que la discriminación, el estigma y el prejuicio continúan aún hoy a pesar de los distintos avances sociales y de aceptación y decir que no es un momento difícil tanto para padres e hijos sería negarlo. Saber que nuestro hijo no está enfermo y que no hay que “curarlo” de nada sería un buen primer paso. Este proceso es largo y puede resultar doloroso, por lo cual sugerimos ayuda terapéutica para abordar esta situación, ya que con ayuda profesional el proceso puede resultar menos difícil.

Las distintas etapas por las que pasa un adolescente hasta definir completamente su identidad sexual llevan en un principio a negar esos sentimientos, debido a su incomodidad y para no sentirse diferente y evitar así  el miedo al rechazo y a la discriminación tanto de sus pares cómo de su propia familia.

Posteriormente aumenta la consciencia de deseos e impulsos, llevando al individuo a evitar lugares o personas que puedan desencadenar estas sensaciones incómodas y que no son aceptadas del todo. Lugares, cómo clubes, playas o gimnasios pueden resultar incómodos.

Al final, al asumir la nueva identidad, se reduce el aislamiento, llevando al joven a contactarse con personas homosexuales en dónde es común enfrentar el estigma social que implica el ser diferente y la confusión en el grupo familiar. Para muchos padres saber que su hijo tiene una orientación sexual que no es la heterosexualidad resulta una situación desconocida y de difícil manejo, llevando a ese sistema familiar a una situación de crisis, propia de esta situación no esperada.

Que nuestros hijos compartan estos sentimientos sobre algo tan importante en sus vidas es un dato de honestidad, apertura y afecto, y esto habla de una cierta flexibilidad en ese vínculo en particular. No obstante es normal y esperable que los padres se preocupen y quieran ayudar, por lo que sugerimos estar abiertos al diálogo y hacerles saber a nuestros hijos nuestro amor incondicional

Al final la homosexualidad se integrará  al final de la adolescencia, identificándose con grupos que presentan gustos y características similares.

Es importante destacar la actitud de los padres frente a la homosexualidad de un hijo, ya que el sufrimiento de un joven al verse no aceptado por su familia pueden llevar a desarrollar altos montos de ansiedad, depresión o estrés debido a que la noticia puede llevar a conflictos.

En síntesis, la adolescencia trae aparejada movimientos biológicos, psicológicos y sociales que habrá que transitar y experiencias y grupos que invitarán al cuestionamiento e identidad del joven. La idea es informarse, acompañarlos, estar atentos y contestar dudas y preguntas cuando surjan en el seno familiar. El diálogo, el amor y la escucha abierta permiten sortear mejor cualquier crisis que pueda presentarse durante cualquier momento del ciclo vital.

 

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“Todas las obras sociales deberían cubrir la cirugía de adecuación de sexo”

Martín Luna lucha con la fuerza imparable de los jóvenes de 20 años, pero contagiado de la certeza de los activistas trans que son antiguos en esta pelea. Su cruzada, esta vez, tuvo éxito. Después de meses de reclamar ante su obra social, logró que aceptara practicarle la mastectomía subcutánea bilateral, la operación que espera desde que se asumió como una persona trans.

Este joven, que estudia guitarra clásica en el conservatorio de Córdoba, hace dos años que habló con su familia para contarle lo que ya sabían, que él estaba incómodo en un cuerpo de mujer que no lo representaba: desde que tiene memoria se recuerda como varón. “Mi mamá lo fue aceptando porque desde chiquito actuaba como un varón, jugaba con chicos; luego, en la adolescencia, fue un sufrimiento terrible por el desarrollo del cuerpo y tuvimos grandes peleas”, recuerda. De a poco lo fueron aceptando. Martín fue uno de los primeros varones trans en tener su DNI con el nombre que usa desde hace años.

Un grupo de compañerxs trans posan en el Senado de la Nación; foto: gentileza ATTTA trans masculinos

El periplo por la cirugía

Como es cordobés le practicaron la cirugía en el Sanatorio Allende, de la capital. Martín le cuenta a Boquitas pintadas que la pelea no sólo fue contra la obra social MET Córdoba SA, sino que también debió lidiar con la Superintendencia de Servicios de Salud, organismo que depende del gobierno nacional, hasta que dieron el sí. “En principio, cuando pedí la operación a la obra social, la rechazaron pese a existir una ley que me avala”, contrasta Martín. “Me dijeron que esa operación no estaba dentro del plan. Lo consideraban una cirugía estética”.

La ley de identidad de género a la que se refiere Martín ya estaba en plena vigencia. En el texto se menciona. “(…) a fin de garantizar el goce de su salud integral, acceder a intervenciones quirúrgicas totales y parciales y/o tratamientos integrales hormonales para adecuar su cuerpo, incluida su genitalidad, a su identidad de género autopercibida, sin necesidad de requerir autorización judicial o administrativa”. Aclara, además, que “todas las prestaciones de salud contempladas en el presente artículo quedan incluidas en el Plan Médico Obligatorio”. 

A partir de esta respuesta es que él se acercó a la sede de Superintendencia en Córdoba. Allí también recibió, en principio, una negativa. El argumento que utilizó este organismo que depende del ministerio de Salud es que tenía “disforia de género”, lo que definieron como una “patología”, que debía “tratarse con un psiquiatra”. La ley de identidad de género destierra por completo esta denominación y se refiere a la “identidad de género autopercibida”. Además, explicita que en ningún caso será requisito realizar tratamiento psicológico o médico”.

Según cuenta, ante estas respuestas él envió una carta documento con sus fundamentos. Allí les recordó los alcances de la ley. “Lo que les decía era que quería hacer valer mis derechos. La ley avala la cirugía y los tratamientos hormonales”, dice. Tardaron tres meses en habilitar la operación. “Iba todas las semanas a recordarles el caso”. Luego lo llamaron con la cirugía aprobada.

Foto: facebook Attta Red Nacional

Martín relata su caso y dice que le consta que no es el único que se encontró con estas trabas en el cumplimiento efectivo de la ley de identidad de género. “Ahora estoy feliz, me atendieron muy bien”, reconoce. Sabe que sólo alzando la voz del activismo se logrará la plena instrumentación de la ley en todo el país. “Todas las obras sociales deberían cubrir la cirugía de cambio de sexo”, reclama.

El se prepara para la próxima operación, de reasignación genital. “La necesito, pero no me quiero apurar. Sé que los médicos no están totalmente capacitados. Prefiero esperar, no jugar con fuego”, dice. “En el mismo hospital me recomiendan que no lo haga ahora”.

El respaldo de una organización trans

Martín reconoce que se sintió acompañado en el proceso que terminó, felizmente, en su operación. Consultado por Boquitas pintadas, Gian Rosales, uno de los fundadores del área trans masculinos de la Asociación de Travestis, transexuales y transgénero (ATTTA), señala: “Desde que Martín nos contó la situación y nos pidió nuestra intervención intentamos alentarlo y le decíamos que, por supuesto, no bajara los brazos. Sabíamos que, por más respuestas negativas que nos pudieran dar, a partir de la Ley de Identidad de Género podemos ver esa puerta abierta para alcanzar todos los derechos que hasta hoy nos habían sido negados”.

Y agrega: “Al recibir la respuesta negativa de la obra social y luego de la superintendencia de salud entendimos que se trataba de una respuesta desde la desinformación. Por eso fue que las acciones de ATTTA y Flavia Massenzio (abogada de ATTTA y la FALGBT) fueron informar sobre la vigencia de la Ley de identidad de Género N° 26.743 y pedir que se reevalúe la respuesta por parte de la Superintendencia”.

Rosales considera que “lograr que una obra social cubriera una cirugía que hasta el día de hoy solo se hacían de manera privada con un costo altísimo o esperando una larga lista de espera en el único hospital donde se realizan las mastectomías fue nada más y nada menos que la respuesta a tanta lucha de parte de las organizaciones sociales”.

Concluye: “Pero el trabajo sigue, es necesario conseguir que todas las obras sociales y los hospitales públicos cubran las cirugías y tratamientos hormonales, porque no podemos depender de 1 o 2 hospitales públicos en toda la Argentina ni de la decisión del departamento de legales de las obras sociales para acceder a una salud integral, tenemos una ley que nos ampara, es nuestro derecho”.

Diego Watkins sub coordinador de ATTTA Trans masculinos, Marcela Romero presidenta de ATTTA y Gian Rosales, coordinador, fueron recibidos en el Congreso de la Nación

 

La respuesta de Superintendencia en noviembre de 2012

“…la práctica de mastectomía subcutánea bilateral no es de cobertura  obligatoria para los agentes del seguro de salud o las entidades de medicina prepaga, como tratamiento en la disforia de género por no existir en la actualidad  legislación vigente que así lo determine… ”

Le sugieren lo siguiente: “…los pacientes que presentan disforia de género pueden presentar aislamiento social, angustia emocional, baja autoestima, depresión y ansiedad por lo que su tratamiento debe encuadrarse en el área de salud mental…”

 

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Alumnos que no se toman vacaciones: ¿cuánto se discrimina en tu escuela?

Estos jóvenes no se toman vacaciones. Más bien, conformaron la agrupación no gubernamental Capicüa para trabajar por escuelas libres de discriminación.

Una de las primeras gestiones será lanzar una encuesta en las aulas de todo el país para obtener datos concretos sobre los niveles de discriminación por orientación sexual e identidad de género.

El militante por los derechos de personas LGBT Facundo García, miembro de Capicüa, explicó a Boquitas pintadas que la agrupación surgió a principios de 2012 con el objetivo, entre otros, de trabajar con estudiantes en pos del respeto y la aceptación a la diversidad sexual. Lo que hicieron en un comienzo fueron visitas a las escuelas para ofrecer talleres sobre diversidad sexual. Con el cese de las clases la agrupación empezó a trabajar en dos encuestas elaboradas desde la sociedad civil que les permitirán monitorear la aplicación de varias leyes ligadas a los derechos humanos del colectivo LGBT como la Ley de Identidad de Género, la Ley de Educación Sexual Integral (ESI), la Ley de Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes.

Algunos de los integrantes de Capicüa; Foto: Gentileza Capicüa

“Por un lado, se viene desarrollando una encuesta pensada por personas trans para conocer cuál es el acceso real de las compañeras en situación de prostitución a instancias de educación formal. Para esto, cada miércoles un grupo de jóvenes de Capicüa visita la zona de los bosques de Palermo, de Flores, de Constitución con el objetivo de hacer prevención, dialogar y encuestar a las compañeras que quieran colaborar con esta iniciativa”, informó García.

“Por otro lado, articulamos con sociólogos de la UBA para lanzar a principios de este año una encuesta nacional que nos brinde datos concretos sobre los niveles de discriminación por orientación sexual e identidad de género en las escuelas”.

Este último se trata de un modelo de encuesta de auto llenado que ya tuvo su prueba piloto con alumnos de la Escuela de Comercio N° 2 “Dr. Antonio Bermejo”, en la ciudad de Buenos Aires. “Nuestra intención es extender esta encuesta, en articulación con gremios docentes y centros de estudiantes, a escuelas públicas y privadas de todo el país”, precisó este activo militante.

La encuesta consta de tres partes: la primera busca indagar en los procesos discriminatorios que se suceden en los ámbitos educativos; la segunda monitorea la aplicación de la ESI; la tercera interpela a los/as estudiantes sobre su percepción de la población LGBT.

Un espacio valorado

Esta nueva organización, que trabaja por la igualdad de derechos de todas las personas, empieza a tener los primeros reconocimientos. El diputado nacional del Partido Socialista Roy Cortina convocó a este grupo para colaborar y aportar a la redacción del proyecto de ley que se presentó el año pasado en el Congreso de la Nación para legislar sobre prevención de acoso escolar por orientación sexual e identidad de género.

Además, el sindicato docente Ademys recibió a fin del mes pasado en su sede a varios miembros de Capicüa. Estuvieron Alicia Pérez (Area de la Mujer) y Gabriel Lubo (Area de Derechos Humanos) y jóvenes lesbianas, gays, bisexuales y trans nucleados en esta ONG con el objetivo de articular esfuerzos para la prevención de situaciones de acoso escolar por orientación sexual e identidad de género en la Ciudad de Buenos Aires.

Militancia en favor de la diversidad sexual; Foto: Facebook Facundo García

“A pesar de los avances que se han dado hacia la igualdad jurídica en nuestro país, principalmente a partir de la sanción de la ley de matrimonio igualitario y la ley de identidad de género, los índices de discriminación hacia niños/as y jóvenes LGBT no han mostrado grandes variaciones”, señala el comunicado elaborado para esa reunión.

Según las últimas investigaciones realizadas -entre ellas, de un estudio de Cogam en España y otra con idénticos resultados de The Trevor Project en EE.UU.-, este sector de la población tiene una propensión entre 3 y 4 veces mayor al suicidio en relación a sus pares heterosexuales.

En este sentido, Capicüa planteó “la necesidad de reclamar la implementación de políticas públicas activas en favor del ingreso y la permanencia del colectivo LGBT en el sistema educativo, el cese de los subsidios estatales a escuelas religiosas que estigmatizan a la diversidad sexual como una desviación de la naturaleza y la importancia de monitorear el cumplimiento de la Ley de Educación Sexual Integral”.

La mesa de trabajo contó con la adhesión de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) y la participación de referentes de organizaciones de diversidad sexual con gran trayectoria como Lohana Berkins, Diana Sacayán y Lautaro Bustos Suárez. Todos/as ellos/as coincidieron en definir como estratégico y necesario el diálogo con los docentes que, día a día, se ponen al frente de las aulas para traducir la igualdad jurídica en igualdad real.

“El desafío de construir escuelas sin discriminación no es nuevo pero encontrará siempre mayores enviones cuanto más y más jóvenes participen”, señala el documento.

La intención de priorizar el activismo en ámbitos escolares –considera García- es fundamental por ser la segunda red de contención luego de las familias para niñx y jóvenes en proceso de formación y crecimiento. “Aún en muchos lugares, numerosos jóvenes sienten que constituyen una rareza, algo antinatural, por gustar de alguien de su mismo sexo o asumir una determinada identidad de género, y entonces, ante la carga social, no encuentran otra salida que la del aislamiento, el suicidio o la emigración de sus pueblos o ciudades”, recordó.

La habitualidad de situaciones como éstas determina nuevos desafíos para la militancia social y la política pública en torno al diseño de servicios y estrategias para un efectivo goce de los derechos consagrados en la legislación, consideran estos jóvenes activistas. García remató: “Si bien persisten obstáculos, propios de la cultura heterosexista, para que un joven pueda reconocerse a sí mismo, y ante los demás, como lesbiana, gay, bisexual o trans, cada vez somos más y más los/as jóvenes involucrados/as en la construcción de una sociedad más igualitaria”.

 

Si te interesa formar parte de esta iniciativa, ingresá a este link en Facebook así cada vez somos más.

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