Hotel Gondolín, la pensión donde viven más de cien personas trans

No hay travesti que no conozca el Hotel Gondolín, una especie de conventillo porteño, ahora autogestionado por las más de cien chicas que allí viven, que es un histórico lugar de recepción de quienes llegan del interior sin dónde vivir en Buenos Aires. Si uno transita a pie por la calle Aráoz a la altura del barrio de Villa Crespo, es imposible no ver este lugar de paredes azules en cuya vereda casi siempre hay alguna de las chicas sentadas en sillas plásticas que sacan como se acostumbraba antes (o como aún sobrevive en el interior del país).

Patricio Binaghi, productor, publicista y gestor cultural, recién llegado de España, donde vivió 14 año, se topó una tarde con este peculiar lugar que desde afuera le llamó la atención. Desde entonces no se detuvo hasta averiguar qué era el Hotel Gondolín, cuál era su historia, sus protagonistas. Su intención, les dijo a las chicas cuando se animó a tocar el timbre en el lugar, era retratar, homenajear ese espacio único en el mundo.

Con el sí de las chicas, convocó a la fotógrafa Estefanía d’Esperies para que hiciera el registro fotográfico documental. Las fotos son el alma de este libro, Hotel Gondolín, que editó Patricio con su sello Paripé Books. Estefanía hace 12 años que se dedica a la fotografía y este es el trabajo más documental de su carrera. El prólogo de este libro foto-testimonial es de la activista trans Marlene Wayar.

En esta charla con Boquitas pintadas los autores cuentan la experiencia y el aprendizaje que se llevan. “La actitud de las travestis, en general, es luchar y seguir para adelante, dándole la espalda a cualquier muestra de tristeza (como dice la canción de Fangoria)”, dice Patricio. “Las notamos con muchas ganas de vivir, de querer cambiar su situación, de mostrarle al mundo que ya se sienten incluídas en las leyes y que tienen el afán de hacerse respetar”, agrega su compañera.

- ¿Cómo surgió tu interés por esa casa?

- Patricio: La realidad es que estaba por el barrio y vi la vereda, la casa y el movimiento que generaban las chicas y me fascinó. En la vereda había varias chicas trans y travestis que entraban y salían, tomaban mate, charlaban, etc. Eso me llamó la atención. Consulté a una amiga que vive a la vuelta y me contó un poco la historia. Automáticamente supe que era un lugar especial y único en el mundo y me pareció interesante conocer cómo funcionaba, cómo vivían, la magia del lugar,etc.

- ¿Cómo fue el día en que te animaste a tocar esa puerta?

- Patricio: Soy una persona muy lanzada y fue simplemente ir a tocar el timbre. Me presenté y fui de a poco ganando su confianza, conociendo sus historias, fue escucharlas y manifestarles mi propia historia y qué era lo que queríamos lograr. Las intenciones siempre fueron sinceras y transparentes, a su vez se quería obtener un material desde el amor y el respeto. No queríamos hacer un libro en donde se busque el amarillismo, eso nunca me interesó. Lo único que me interesó es poder mostrar su historia, poder mostrar lo travesti y lo transexual desde otro lado, su lado humano. Estas chicas se levantan como todos a la mañana y tienen su vida, su lucha diaria, sus amistades, su familia, sus rituales, etc.

- ¿Cómo fue la presentación ya con la fotógrafa que te acompañaría en este proyecto?

- Patricio: Fuimos con Estefanía y les dijimos que éramos una fotógrafa y un editor independiente y que queríamos hacerle un homenaje al lugar y a ellas. Les dijimos lo que buscábamos y la forma de trabajar que teníamos. No queríamos lograr un realismo a lo Nan Goldin, instalándonos ahí a convivir con ellas 24 horas, y tampoco queríamos estar ahí como paparazzis. Queríamos lograr estar invisibles en determinados momentos y situaciones y estar visibles en otros y poder retratarlas a ellas y a su vida cotidiana. Y que las fotos que se publicarían tenían que estar aprobadas por ellas.

- ¿Qué sentís que expresan estas fotos, que quizá ni en palabras puede lograrse?

- Estefanía: Creo que el trabajo logrado es el que se fue definiendo a lo largo de varios meses, documentado la vida cotidiana de las chicas en el hotel, su rutina, sus modos. Creo que el libro refleja varios estados emocionales que fueron transcurriendo a lo largo de los meses, distintos estados, distintas chicas que iban abriéndose a ser retratadas, a ser observadas desde otro punto de vista.

- ¿Cómo fue ese trabajo diario? ¿Se instalaron ahí varias horas por día?

- Patricio: Fuimos al hotel todas las semanas durante ocho meses. El tiempo que nos quedábamos podía variar de acuerdo al feeling que sentíamos ese día y a la accesibilidad de ellas. Podíamos estar una tarde entera o media hora.

- ¿Cómo surge la idea de incluir a Marlene Wayar?

- Patricio: Una amigo lo sugirió y la empezamos a perseguir. Cuando le contamos la historia y las intenciones del libro, se emocionó y nos regaló un texto espectacular. Creo que el texto es algo histórico para lo que es el movimiento travesti en la Argentina. Le dimos total libertad para que escribiera lo que quisiera. Creo que en su texto se puede apreciar la intensidad, el desgarro, la actitud y la pelea de un colectivo que sigue luchando porque la sociedad lo reconozca y lo respete.

- ¿Cómo se organizan ahí adentro las chicas para convivir?

- Patricio: Es una especie de cooperativa donde los gastos se comparten y las tareas domésticas también. Están las que limpian, las que cocinan, las que organizan, etc. Marisita y Zoe, que son las más veteranas, ponen un poco el orden, y son las más respetadas por las chicas que viven allí.

- Cuando las ves, ley de identidad de género mediante, aún en la prostitución como modo de trabajo: ¿Qué sentís?

- Patricio: Ella luchan todos los días por salir adelante, hay algunas que están haciendo el secretariado, otras están terminando el bachillerato. Algunas trabajan de peluqueras, en tiendas y en donde la sociedad se lo permite. Por suerte están saliendo leyes que apoyan cupos para que tengan empleos públicos. Que la ley exista es importante, fue el primer paso que el Estado las reconozca y les de la identidad y el respeto que se merecen. Creo que los cambios culturales llevan un poco más de tiempo, pero de a poco vamos a empezar a verlos reflejados en la sociedad. Creo que hay una revolución trans y travesti a nivel mundial.

- ¿Qué manifiestan ellas con este destino a las que los condenó, de algún modo, su familia y toda la sociedad?

- Patricio y Estefanía: La actitud de las travestis, en general, es luchar y seguir para adelante, dándole la espalda a cualquier muestra de tristeza (como dice la canción de Fangoria). Las notamos con muchas ganas de vivir, de querer cambiar su situación, de mostrarle al mundo que ya no son excluidas por muchas leyes y también con afán de hacerse respetar.

- ¿Qué aprendieron luego de esta experiencia?

- Patricio y Estefanía: Esta experiencia ha sido para ambos muy enriquecedora. Ha sido un trabajo en equipo muy interesante, como así también extenuante. Haber logrado hacer este libro con mucho esfuerzo y poder editarlo de manera independiente nos llena de orgullo. No deja de ser una publicación pequeña y de sólo 500 ejemplares.

 

Dónde conseguir el libro: El libro Hotel Gondolín se presentó el jueves 1 de octubre en la librería Poema 20, Esmeralda 869. Puede conseguirse en esa librería y, próximamente, en la librería del MALBA. También se consigue en las liberarías La Fábrica y Tipos Infames en Madrid. Otra forma de conseguirlo es a través de la tienda online.

Sin comentarios

Juan Pablo Geretto y el regreso de la maestra normal

Podría decirse que desde la infancia Juan Pablo Geretto fue construyendo este mundo femenino que lo acompaña desde siempre en la actuación. Ana María, la Nelly y la mamá de Chucky, que están en escena en Como quien oye llover (Paseo La Plaza), y la Maestra normal, que regresa este jueves 1 de octubre en el mismo complejo de avenida Corrientes, se inspiran en las mujeres que rodearon a Geretto en su niñez en la pequeña ciudad de Gálvez, en Santa Fe. “Era rehistriónico el barrio”, dice en un momento de la charla con Boquitas pintadas.

Está sentado a una mesa de madera rústica en su estudio. Detrás de él, un gran espejo vertical refleja su espalda en remera azul. Resulta inevitable buscar en él un gesto, una mirada, un tono que remita a esas tremendas mujeres a las que da vida este actor que brilla con monólogos propios que combinan humor y drama.

Geretto, entre sus “mujeres”; foto: gentileza Prensa

Como quien oye llover es una obra que Geretto escribió a los 20 años. Allí tomaron vida esas tres mujeres que, desde entonces, fueron madurando sobre el escenario con él.

- ¿Por qué ese nombre: Como quien oye llover?

- Me gustó el título, a lo que refería el dicho. Eso que sucede mientras uno está haciendo otra cosa. No sé si tienen que ver con algo específico en la obra, pero sí con un estado. Todo lo que pasaba en la infancia cuando uno era un niño y que ni sabía que estaba metiéndose toda una estética en la cabeza. Estaba creando un mundo alrededor de una mirada, de una situación, de un lugar, de un paisaje.

- Empezaste teatro a los 8 años: ¿sentís que ya entonces empezabas a plasmar esta mirada?

- Se fue dando con el tiempo la búsqueda de hacer algo propio básicamente porque en el interior no existen productores que te propongan cosas. En esa búsqueda de tener un material propio me surgió esta voz personal.

- ¿Esa voz te hablaba de estas mujeres?

- Sin duda. Todo comenzó con amigos transformistas que venían de esa estética. Los conozco a ellos, empiezo a transitar esa estética y se fue sumando mi voz. No podía hacer playback de canciones, que era lo que se hacía mucho. No me salía. Me salía hablar. Tener un discurso, imágenes propias. De la fusión de eso salió esto.

- ¿No sentís que fue muy arriesgado lanzarte al transformismo, que te encasillaran en eso?

- Tenía 20 años. A esa edad uno no piensa que se va a encasillar en nada. ¡Si pensás que sos eterno! Hacía lo que tenía ganas, ese era un lugar divertido, ni siquiera sabía que iba a ser actor. Ese era mi espacio, mi deporte, como el que disfruta de jugar al fútbol o al tenis.

Ana María, en el cuerpo de Geretto

- ¿Sentís que en ese tránsito con las mujeres ellas crecieron, maduraron con vos?

- Sin duda. Ellas se van ajustando en el día a día en escena. Y también hubo un salto estético importante desde hace 10 años a ahora. Hubo un momento en que dije: ‘Ya no tengo ganas de maquillarme como antes, de mostrarme como antes’. Es otra etapa y con estas mujeres ya coexistimos hace mucho.  A esta altura, más que ellas con su poética soy yo con ellas. Y tiene que ver con la confianza que uno va ganando en el escenario, en la actuación y con una búsqueda mía de que con menos elementos y más actuación se puede decir mejor.

- ¿Qué sentís cuando te pintás con estética femenina? ¿Creés que a tu obra la cruza la cuestión trans?

- Ese debate de lo trans siempre estuvo entre la gente con la que me junté. Para mí no es nuevo. Igual es una época medio rara para todo esto, porque por un lado te podés casar, pero siguen metiendo gente a los reality y cuando alguien dice que es homosexual todos hacen: ‘¡Ohh!’ No entendés en qué momento social estás. Para mí lo nuevo sería que no hablen del tema. Entiendo lo que puede llegar a vender en un medio que se muestre a un gay o a una trans, pero desde el punto de vista de mi deseo me gustaría que no se hable ya del tema, que pasemos a la etapa de ´no quiero diferenciarme de éste, ni igualarme con otro’. Sí, somos todos distintos. No hay más que eso.

Para quienes hace mucho que venimos con el conflicto encima llega un punto en que te da fiaca que los medios usen el tema para comerciar, para obtener rating. No lo veo algo sincero, no veo a alguien que quiera comprender a otro.

- En la obra se ve a un niño que quisiera jugar en el rincón de las nenas y no lo dejan: ¿creés que algo de esto ha cambiado?

- En el espectáculo trabajo con el prejuicio. En ningún momento se habla ni de identidad sexual ni de orientación sexual; eso está en lo que comprende la gente de eso. A mí me interesaba plantear a un niño que quería algo, no en desmedro de otra cosa. Quería ambas. Esto tiene una parte de resiliencia de mi propia historia, porque es la mía.

Creo que profundamente no ha cambiado mucho, cambian algunos aspectos. Por ejemplo, los docentes lo van a pensar dos veces antes de reprimir, de decir algo. Puede que ahora uno ponga en tela de juicio su propio pensamiento y no lleve siempre su verdad por delate. Pero profundamente no cambió el miedo de que tu hijo sea diferente. Como si no fuéramos todos diferentes…

Geretto, en Como quien oye llover

- En el caso de las mujeres que representás, ¿también partís de recuerdos de tu infancia?

-Sí, totalmente. Rehistriónico el barrio. Sin duda se van agrupando algunas de ellas para conformar una nueva, pero seguro que son textos que resuenan en mi cabeza de otras épocas. Sobre todo, estados. Porque el texto puede ir cambiando: de humorístico a más dramático, puede ir mutando. El humor se construye a partir de eso, de un profundo drama que ya no puede ser tratado de tan insoportable que resulta. Entonces muta a humor. Sin duda, toda esa teatralidad estaba en mi barrio.

- ¿Lo que vienen a decir esas mujeres es que están solas?

- Muy solas. Pero, ¿quién no? No porque uno sea solo de la soledad absoluta, pero hay momentos en que uno está solo con sus pensamientos. Es ese momento de la vida en que se siente solo porque no es dos, es uno. Nadie te puede comprender, nadie te puede acompañar.

- Ana María [uno de los personajes], pegada a su perro, es una especie de dos todo el tiempo…

- Bueno, claro. Pero es una mina que mutiló un perro para ser dos, digamos (se ríe). De todos es el personaje menos pueblerino, el más urbano. Y es la que más manifiesta el peso de la soledad. Las otras tienen a sus hijas y su marido, a quienes odian, pero que están.

- Parece la más machista, la que banca esa idea de ser “la otra” toda la vida…

- Nunca entendí bien cómo funciona el matriarcado y el patriarcado. Porque son las madres las que transmiten el machismo, pero creo que muchas veces se trata de un matriarcado machista. En el fondo la que domina, la que tiene el cerebro de la casa es la mujer. Entonces, es un matriarcado y luego es una casa machista también. Es más complejo que ese pensamiento de que los hombres son machistas y las mujeres, feministas. Estas tres mujeres son tres tipos en realidad en su energía.

Como quien oye llover va de jueves a domingos en el paseo La Plaza. Geretto cuenta que en sus días libres lee teatro, novelas y mira series. Siempre está en búsqueda. Dice que le gustaría, con el tiempo, hacer algo sin humor, más iracundo, con otro perfume. Sin embargo, el nuevo desafío inmediato es el regreso de la querida maestra, un personaje que tomó notoridad masiva cuando pasó por VideoMacht, el programa que conducía Marcelo Tinelli.  “Hacemos este mix para cerrar el año. Vamos hasta noviembre con las dos obras”, dice.  E invita a este regreso con sabor a despedida.

- ¿Para la maestra también te inspiraste en tus maestras?

- Sí (se ríe). Es parte de todas ellas.

Geretto y su “maestra normal”

 

Te invito desde este espacio a que compartas tus historias, tus experiencias. Escribí a boquitaspintadas@lanacion.com.ar. ¡Te espero! ¡Gracias!

* RECUERDEN QUE SI QUIEREN SEGUIR LAS NOVEDADES POR FACEBOOK, ENTREN AQUÍ Y CLICKEEN EN EL BOTÓN DE “ME GUSTA” ¡GRACIAS!

Marta Dillon, sobre Albertina Carri: “Juntas soñamos la familia que tenemos”

Marta Dillon; foto: Alejandra López

El libro Aparecida, de la escritora y periodista Marta Dillon, es la historia de la búsqueda de su madre desaparecida y es, también, una historia de amor. El amor de una hija a su madre, con la que compartió sólo los años de su infancia, pero que la convirtieron en la mujer que es hoy. “Siento que me parezco a mi madre en su garra por vivir, por amar, por consolar, por reírse, por desafiar lo impuesto”, dice Dillon a Boquitas pintadas.
El libro, esta mezcla de autobiografía, crónica, investigación y relato poético, es también la historia de amor de esa mujer, Marta Dillon, y su hija Naná, con quien transitó esta búsqueda del cuerpo de su madre desaparecida. “Mi hija supo decirme que mi mamá no es sólo mía, que también es su abuela, por ejemplo. Siempre encuentra -o encontró- maneras de aliviarme y a la vez de ponerme en mi lugar”, cuenta la autora.
El libro también es, por qué no, la historia de amor de Marta Dillon y de su compañera, la cineasta Albertina Carri, con quien se casó y tuvo un hijo, Furio, que acaba de conseguir una triple filiación y ya tiene su partida de nacimiento con los apellidos de sus dos mamás y de su papá. Albertina Carri aparece desde la primera página hasta la última: “Es la compañera con quien comparto la vida, las decisiones, las alegrías, las tristezas. Juntas soñamos la familia que tenemos, juntas nos apañamos, juntas hicimos las exequias para mi madre”.
Aparecida es un libro conmovedor, angustiante y bello a la vez, quizá por esa búsqueda desde el lenguaje que emprendió Dillon. En esta entrevista con Boquitas pintadas la autora se explaya acerca de ésta, su nueva obra.
- ¿Cuál fue tu intención con este libro?

- No sé si un libro se escribe con alguna “intención”, al menos yo no podría ubicarla en tanto “a priori”. Sí puedo decir que este libro se impuso, que a la vez que buscaba lo que quería escribir sobre mi madre buscaba también el lenguaje, la escritura. Creo que hay algo que se aprende en la relación con la madre y que da como fruto la lengua, esa miel que permite invitar a otrxs a saborear lo que una paladea. No quisiera ser rebuscada, pero se trata de eso, de ir al encuentro de ella y a la vez de ir al encuentro de la escritura. Siempre sentí que TENIA que escribirlo, para poder después pasar a otra cosa, otra cosa que ya se verá.

- Tu búsqueda como hija mujer, ¿cómo se diferenció de la de tus hermanos? ¿Cómo lo viviste vos como mujer y como la mayor de todos?

- Ser la mayor me dio más tiempo de convivencia con mi madre, me permitió una memoria más consciente de ella, me dejó guardar conversaciones, olores, discusiones, enojos, juegos; me permitió verla embarazada y amamantando, sufrir por amor y volver a enamorarse. Me permitió verla en la alegría por la militancia. Mi búsqueda fue de ella pero también de un clima que viví con ella, un clima en el que los compañeros y las compañeras eran parte de la familia, en que ese concepto de “familia elegida” que tanto circula ahora tuvo un valor cuando yo era chica, en el que desear más de lo que nos era dado no sólo era posible si no algo parecido a un deber vital. Por eso creo que parte de mi vida tal como es ahora fraguó en esa búsqueda. Y me da mucho orgullo. Ser mujer, supongo, me dio un vínculo distinto con ella pero también una añoranza más profunda de su cuerpo, de reconocerme en su cuerpo; me acuerdo que de chica veía a amigas o primas tener cierta complicidad con sus madres y la observaba con una nostalgia incalculable.
Portada del libro Aparecida, de Dillon; editorial Sudamericana

Portada del libro Aparecida, de Dillon; editorial Sudamericana

- ¿Cómo fue compartir la búsqueda de tu madre y su “aparición” con tu hija Naná?
- Con mi hija Naná hemos pasado de todo, desde los tiempos de la impunidad más absoluta, después del indulto y a principios de los 90, cuando se formó HIJOS y ella me acompañaba a las asambleas y se quedaba dormida entre discusiones hasta la posibilidad de que me tome de la mano en los momentos en que yo más lo necesitaba, cuando por fuerza de esta aparición de los restos materiales volví a sentirme solamente hija. Ella tiene una claridad que yo no tengo. Así como cuando era chica me dijo una vez que tenía miedo de que volvieran los militares y yo trataba de convencerla de que eso no iba a pasar y entonces ella me descerrajó: “¿Y por qué no van a volver si hicieron de todo y no les pasó nada? ¿o no dicen ustedes -por HIJOS- que los asesinos caminan muy tranquilos por la calle?” También es capaz de llamarme a silencio, de reclamarme cuando hago las cosas sin participarla, de decirme que mi mamá no es sólo mía, también es su abuela, por ejemplo. Maneras que encuentra -o encontró- de aliviarme y a la vez de ponerme en mi lugar. Esto -todo esto- no me pasó a mí, nos pasa a todas y a todos. Y a la vez, la que puso el cuerpo es mi madre y yo tuve que aprender a ponerlo a salvo, también por la presencia de mi hija Naná.
Marta Dillon tiene, además un hijo, Furio, con su esposa Albertina Carri. Hace pocos días lograron que se lo reconociera con el triple apellido: el de las dos mamás y el del papá, el diseñador Alejandro Ros. La triple filiación de Furio Carri Dillon Ros es la primera que se consiguió en la ciudad de Buenos Aires.

- Desde la primera página nombrás a tu compañera Albertina, ¿por qué fue importante para vos dejar sentada su compañía desde desde el principio al final del libro?

- Bueno, es mi compañera, la compañera con quien comparto la vida, las decisiones, las alegrías, las tristezas. Además de que ella sabe de qué se trata, su papá y su mamá están desaparecidos. Sabemos también de elegir la vida que queremos más allá de lo que se espera de nosotras, sabemos de gozar tanto como de caer en pozos de profunda tristeza. Juntas soñamos la familia que tenemos, juntas nos apañamos, juntas hicimos las exequias para mi madre. Siempre nos preguntan qué hubieran pensado nuestros padres, qué pensarían de nuestra relación, del matrimonio igualitario, etc. Y no lo sabemos, intuimos por el modo en que compañerxs de esa época están siempre cerca alentándonos que él -Roberto Carri- y ellas -Ana María Caruso y mi mamá, Marta Taboada- hubieran sido felices con nosotras. A lo mejor es una manera de contestar a esa pregunta insistente. Pero sobre todo, si está en el libro, es porque somos una pareja creativa, trabajamos juntas a veces, soñamos juntas siempre, elaboramos nuestras vidas en largas noches robadas a las rutinas cotidianas. Somos una pareja y también un equipo.

- El libro también deja ver el recorrido de los diferentes momentos de relación de ustedes; entre éstos, el casamiento: ¿Cómo fue vivir ese momento en medio de la reconstrucción que estabas atravesando?¿Qué dudas, qué certezas, que sentimientos se fueron mezclando?

- Sobre el dolor, el deseo. Sobre el dolor, saber que estoy viva. Sobre el dolor, todo lo que vamos construyendo como certeza de que hay red para caerse y volver a saltar. De algo de todo eso se trató. Es cierto que yo vivía una realidad paralela mientras nos ocupábamos de ver qué dar de comer y beber a lxs invitadxs, pero nunca dudé de que tenía que haber fiesta. De alguna manera, mamá llegó para la boda. Y era un triunfo casarnos en el sentido de que habíamos arrancado un imposible más de ciertas listas; aun cuando tal vez nunca me hubiera casado en una relación heterosexual, en nuestro caso aportaba otro sentido a ese rito, a esa institución. Y además era la posibilidad más cierta de convertirme también para el Estado en la madre de mi hijo menor, así que era una fiesta con una dimensión política importante. Y para mí era todo un homenaje a la “aparecida”, aunque de a ratos sintiera culpa o sintiera que debería estar haciendo otra cosa y no probándome vestidos negros para ese día.

- ¿En qué sentís que te parecés a tu madre? ¿Qué aprendiste del tiempo con ella? ¿Y del tiempo sin ella?

- Siento que me parezco a mi madre en su garra por vivir, por amar, por consolar, por reírse, por desafiar lo impuesto. En el tiempo con ella aprendí el valor de la amistad, aprendí las caricias, aprendí una manera de amar tal vez desprolija, tal vez demasiado arrebatada o apasionada -aunque no sé por qué digo tal vez, si me gusta. Aprendí a hacer polenta, a cuidar a los más chicos, aprendí que la injusticia es una garra en el pecho que hace sangrar, aprendí a hacer pan con manteca y azúcar, aprendí a avergonzarme de mis privilegios y también a gozar de mis privilegios. Aprendí a compartir. Y también aprendí lo que era un asalto, esas fiestas bailables en las que todos y todas llevan algo. 
Del tiempo sin ella aprendí la nostalgia, aprendí a hacerme fuerte, aprendí a luchar con otros y otras por las mismas causas, a inventar causas por las que pelear, aprendí que no hay dolor ni miedo que no pueda convertirse en acción. Qué se yo, mi vida sin ella es tanto más larga que la vida con ella que supongo que aprendí a ser quien soy, aunque para eso la presencia y la ausencia de la madre tallaron cada una lo suyo. 

Te invito desde este espacio a que compartas tus historias, tus experiencias. Escribí a boquitaspintadas@lanacion.com.ar. ¡Te espero! ¡Gracias!

* RECUERDEN QUE SI QUIEREN SEGUIR LAS NOVEDADES POR FACEBOOK, ENTREN AQUÍ Y CLICKEEN EN EL BOTÓN DE “ME GUSTA” ¡GRACIAS!

A 5 años de la ley de matrimonio igualitario: ¿Qué cambió en el diván?

A 5 años de la ley de matrimonio igualitario en la Argentina, 9423 parejas se casaron en el país. En la provincia de Buenos Aires, 2998; en la Ciudad, 2278; le siguen en importancia Córdoba, con 970; Santa Fe, con 895; Mendoza, donde se casaron 415 parejas. En todas las provincias argentinas se registraron bodas. Estas son cifras fueron brindadas por Esteban Paulón, presidente de la Federación Argentina LGBT, y se elaboró en función de los datos de las organizaciones que integran esta federación, ya que no todas las provincias llevan estadísticas desde que se puso en vigencia la ley, en julio de 2010.

Nos preguntamos, ¿qué revisiones planteó en los psicólogos, estos profesionales nodales en la salud de la población, la aplicación de esta ley que ya concretó casi 10.000 uniones antes ignoradas o minimizadas? ¿Revisó el psicoanálisis sus encuadres y posiciones? ¿Qué aprendizajes se incorporaron en el mundo académico y de la clínica?

Imágenes del picnic de la diversidad; foto: Federación Argentina LGBT; Facebook

La licenciada en Psicología Andrea Aghazarian considera que la implementación de esta ley puso en cuestión modelos que están caducos, de aquellas minorías profesionales agentes de salud que ajustaban su trabajo clínico con pacientes con métodos correctivos, que sólo llevaban a cambios momentáneos y, luego, a profundos estados depresivos, angustias desbordantes o la construcción de una vida paralela, en matrimonios forzados y prácticas sexuales contrarias a la verdad de cada sujeto.

“Nuestro trabajo intenta mantener al sujeto lo más cercano que se pueda a la salud, a la pulsión de vida, alejándolo así de la enfermedad, con su pulsión mortífera,  que en sus extremos lleva a la muerte. En particular a los psicoanalistas nos facilitó el trabajo: en estos 5 años las familias llegan al consultorio con conceptos elaborados por la sociedad, a propósito de la ley, hay una parte del camino que hacíamos nosotros, que lo hizo la sociedad en su conjunto”.

- ¿Qué aprendizajes se incorporaron en el mundo académico y de la clínica?

- En el mundo académico está la percepción que hemos socializado el conocimiento con el resto de la sociedad, que nuestro saber también ordena la sociedad y que debemos trabajar explicando, enseñando y construyendo una sociedad más justa.  Esperemos que se transforme en un área específica de nuestro trabajo y consigamos desde las distintas instituciones que nos representas y agrupan, emparejar derechos.

El licenciado y profesor en Psicología Diego Samara cree que el psicoanálisis se debe reformular según la subjetividad de la época -como sostenía Jacques Lacan- y que se expresa en términos de síntomas actuales y la dirección de la cura. “A mi parecer, el psicoanálisis es poco permeable a los fenómenos normativos y sociales, más bien se focaliza en la singularidad de cada sujeto y sus condiciones de goce, o sea, modos de desear, vincularse, amar o sufrir pero, como toda teoría, tiene sus limitaciones, como por ejemplo con respecto a las teorías de género y diversidad sexual. Me parece importante estar advertido en este punto para poder ir más allá de Freud, de Lacan y de la psicoterapia clásica, para así poder ser  más permeable a otras teorías; creo que es fundamental como profesional en salud mental el entrecruzamiento entre disciplinas, sobre todo entre el Psicoanálisis, la Filosofía y la Sociología, como por ejemplo el punto en el cual la corriente sociológica sobre  diversidad sexual distingue la orientación sexual de la identidad de género, a diferencia de lo que no hacen muchos psicólogos.  Por otro lado, es necesario señalar cuando un analista o psicoterapeuta tiene una concepción prejuiciosa, homofóbica, patologizante, lo  cual significa una cuestión grave”.

Y agrega: “Sumo una pregunta quizá molesta pero creo que debemos hacernos todos los psicólogos, terapeutas o psicoanalistas: ¿Permitimos al paciente desear, amar y vivir o, de lo contrario, restringimos o coartamos sus condiciones de vida, de goce? A mi criterio, con respecto a la diversidad sexual, la única dirección de la cura en este sentido es la primera opción y va acorde con la  posición ética del psicoanalista”.

La psicóloga Graciela Balestra, directora de la ONG Puerta Abierta, al ser consultada sobre el tema dice: “Hasta no hace mucho en algunas facultades de psicología se seguía enseñando que la homosexualidad era una enfermedad. Y muchos psicólogos seguían intentando curarla. Hoy podemos afirmar que eso es iatrogenia. En Puerta Abierta recibimos muchos pacientes que vienen de transitar numerosas terapias que solo acentuaban su sufrimiento. Y hace años brindamos en las supervisiones a los profesionales de la salud una capacitación sobre diversidad sexual porque ese tema no se ve en las universidades”.

“El hecho de instalar el tema y de la aprobación de la Ley obliga a re pensar muchos conceptos erróneos aprendidos y a deconstruir todo un sistema de creencias donde se instalaba la homofobia. Los profesionales de Puerta Abierta observamos que aún falta mucho camino por recorrer, a lo largo y ancho del país. De hecho estamos haciendo hace tres años capacitaciones en todas las provincias sobre diversidad sexual. Y lo que encontramos es una enorme necesidad de información”.

Picnic por la diversidad; foto Federación Argentina LGBT; Facebook

El licenciado Alejandro Viedma, también miembro de Puerta Abierta, se refiere al tema y menciona que nota más apertura, interés y respeto de parte de sus colegas de lo que percibía hace años. “He transitado por varios lugares de transmisión del psicoanálisis como posgrados, supervisiones, jornadas, etc. y fui escuchando opiniones de profesionales que expresaban sin prurito, por ejemplo, cosas del estilo: “Estoy de acuerdo con que los homosexuales se casen y tengan los mismos derechos, pero no que adopten chicos”, es decir, que opiniones de legos en la materia también se repetían en algunos terapeutas, lo cual me inquietaba bastante. En las instituciones y espacios Psi que acudo hoy ya no hallo esa tensión, esa incomodidad cuando por ejemplo superviso un caso en donde dos mujeres lesbianas se casaron el año pasado, cada una tiene un hijo de un matrimonio heterosexual anterior, y en la actualidad planean tener un bebe mediante inseminación”.

Y agrega que, de todos modos, hay trabajo por hacer. “Tenemos que seguir cuestionando esas fantasías que perpetúan la idea de familia única entendida como papá, mamá e hijos. Hay aún muchos supuestos que se sostienen a modificar y allí jugaríamos, los profesionales de la salud mental, un rol necesario, importante y responsable, yo diría ético. Porque a pesar de que los pacientes, más allá de su orientación sexual o identidad de género, según mi prática/casuística en la clínica de adultos, siguen demandando un tratamiento terapéutico por problemas de AMOR y de sexualidad, también se escucha habitualmente: “¿Dos mamás?, ¿dos papás?, ¿cómo va a salir ese pibe?”.

La licenciada en Psicología Adriana Sonis expresa: “Como psicoanalista la promulgación de la Ley de Matrimonio igualitario  me llevó a pensarla en relación a la neutralidad, a la renuncia por parte del analista de imponer sus deseos, pensamientos, prejuicios, moral, a sostener la incertidumbre por sobre las certezas, a habilitar la apertura de nuevos interrogantes por sobre lo inmutable de preguntas viejas”.

- ¿Sólo la neutralidad del analista o se revisa el posicionamiento del profesional en relación a su quehacer diario?

- Esta  ley inevitablemente se relaciona con la temática de adopción, entonces, me pregunto si ¿los efectos que provocan aquellos profesionales, tanto en la clínica como en lo jurídico, en ausencia de neutralidad, con posiciones apegadas a un pensamiento binario: hombre-mujer, salud-enfermedad, madre mujer- padre varón, respetan los Derechos del Niño a tener una familia? Mi respuesta es un categórico no. Y quisiera resaltar que la capacidad de ahijar no se relaciona con la genitalidad de los padres o de las madres.

Para el licenciado en Psicología Roberto Viñas esta ley planteó revisiones de las posiciones de los propios psicólogos. En algunos casos más notables, se trata de un cambio de posiciones frente a la clínica. “En algunos casos, ya estaba superado aquello de que la homosexualidad era un trastorno, pero no se alcanzaba a visualizar cómo era posible una integración plena como ciudadano, si ciertos derechos eran vulnerados sistemáticamente. En otros, la modificación ha sido en el plano de las posiciones oficiales, ya no es posible hablar del desarrollo de la sexualidad como se lo planteaba antes como la plenitud alcanzada en la complementariedad de ambos sexos. El desarrollo pasa por otro lugar. Probablemente, aún no alcancemos a vislumbrar las revisiones teóricas a las cuales asistiremos”.

 

Te invito desde este espacio a que compartas tus historias, tus experiencias. Escribí a boquitaspintadas@lanacion.com.ar. ¡Te espero! ¡Gracias!

* RECUERDEN QUE SI QUIEREN SEGUIR LAS NOVEDADES POR FACEBOOK, ENTREN AQUÍ Y CLICKEEN EN EL BOTÓN DE “ME GUSTA” ¡GRACIAS!

Kilombo Queer, cinco veladas diversas

El actor y director de teatro Martín Marcou propone el ciclo Kilombo Queer, cinco veladas diversas. El capítulo 1 será Kilombo trans. Habrá teatro + performance + cumbia + barra + fiesta. Esto será el sábado 18 de julio a las 23 en el Espacio Tole Tole.

El artista cuenta que se trata de un ciclo que irá de julio a noviembre de este 2015.  La Producción general, artística y dirección es de Martin Marcou (Director Teatral); Charlee Espinosa  es actor  y performer, coordinador general del ciclo.

La propuesta es un ejercicio estilístico que tiene como objeto mostrar la evidencia de fragmentos de vidas devenidos en cuerpos performáticos. Trabaja sobre la actuación del momento, lo efímero, con el aquí y ahora. La idea es personificar conceptos como lo camp, lo bizarro, lo kitsch, lo trash y todo el amplio espectro que construyen singulares dentro del mundo de lo Queer.

Martín Marcou, foto, gentileza Marcou

La idea aspira a construir relatos del momento, que no funcionen como reportes, sino que a través de las presencias corporales de los protagonistas de cada velada, el público pueda agenciarse en las expresiones vivas de una experiencia única e irrepetible.

Luego del primero vendrán otros capítulos con las siguientes temáticas: Kilombo Torteril, Kilombo Bi, Kilombo Gay, Kilombo con mostras. El primero es con cumbia; el segundo, con rock; el tercero, con pop; el cuarto, música electrónica y el quinto, rejunte musical. Es decir, cada Kilombo viene acompañado por un género y en cada noche habrá performances, poesía, acústicos e intervenciones en el espacio.

Al Espacio Tole Tole Teatro, en Pasteur 683, lo lleva adelante el director teatral Martín Marcou y Gonzalo Pérez, ligado a las Artes Audiovisuales, director del documental próximo a estrenar “Se puso lindo Tres Lagos”, sobre la primera chica trans de la provincia de Santa Cruz en realizarse una cirugía de re asignación de sexo.

Tole Tole es un lugar multidisciplinario que alberga expresiones diversas. Funciona como una usina de experiencias donde confluyen las artes escénicas, la fotografía y las artes plásticas. Es interesante de conocer.

La intención del espacio es difundir la obra, tanto de creadores nóveles como de artistas de trayectoria, privilegiando la calidad en la búsqueda, en el lenguaje y en el contenido.

El espacio cuenta con una sala teatral para 40 espectadores, una Galería de Arte, que todos los meses sube una muestra vinculada con la fotografía o pintura. Durante 2014 se inauguraron 9 muestras. Tiene además una sala de ensayos para dictado de talleres y un Almacén de Vestuario que cuenta con más de 300 prendas para alquiler o venta. Este espacio es llevado adelante junto a Graciana Buldrini.

En este momento en el teatro, cada sábado a las 21, se presenta Reparto a domicilio, una obra de teatro donde la muerte canta.

Martin Marcou, el director, dice que la obra trata sobre lo indefensos que estamos frente a la realidad de la vida. Las malas pasadas que en un instante nos puede jugar la existencia. La muerte está presente y aparece de improviso, los que la desconocen le temen y los que la han conocido bailan casi sin sentimiento, como niños.

“Rodeado de muerte, de amenazas y a solas con mi cabeza calvario, mi cabeza infierno, entre la maleza, con poca visión, con la mirada rota, extraviada, castigada, llena de agua, pude escribir esta obra de teatro para salvaguardar el momento. Si me caigo me levanto y sigo en el camino hasta que se acabe la ruta. He aprendido a crear belleza del dolor. Sólo muere aquel que ha vivido.”

 

Te invito desde este espacio a que compartas tus historias, tus experiencias. Escribí a boquitaspintadas@lanacion.com.ar. ¡Te espero! ¡Gracias!

* RECUERDEN QUE SI QUIEREN SEGUIR LAS NOVEDADES POR FACEBOOK, ENTREN AQUÍ Y CLICKEEN EN EL BOTÓN DE “ME GUSTA” ¡GRACIAS!

Cristian Camilo, un tanguero por la inclusión

Boquitas Pintadas entrevistó al cantante Cristian Camilo, ya que este sábado 23 de mayo, a las 21, se presentará en Puerta Abierta Teatro. En esta nota Cristian cuenta sobre su pasado, presente y futuro profesional y el importante significado que adquiere para él dejar un mensaje claro en torno a lo inclusivo y a lo igualitario dentro del tango, un ambiente varonil y, muchas veces, homofóbico.

“Nuestro objetivo artístico principal es lograr sellar un mensaje de igualdad e inclusión, del mundo lejano del arrabal a nuestro tiempo presente, en el que la lucha por alejarnos día a día de la desigualdad se hace más fuerte”, dice en un tramo de la charla que compartimos con ustedes.

Cristian Camilo, en una actuación en Recoleta, Buenos Aires

Boquitas: ¿Cómo empezaste en esta profesión del canto?

Cristian: Tuve formación académica en la Escuela Nacional de Música de la ciudad de Rosario, en la carrera de Cantante de Cámara, luego me desempeñé como tenor solista en el coro Pablo Casal.

B: ¿Y cuáles fueron tus primeros pasos como profesional?

C: Fui becado por la ONU; hice una serie de conciertos barrocos de la ONU en Manhattan. Durante varios años desarrollé un repertorio internacional, abarcando varios géneros musicales.

B: ¿Cómo llegaste al tango?

C: Inesperadamente hizo contacto en mí y me afloró una gran pasión cuando interpreté, en un show en Rosario, el tango “Pasional”, dentro de un repertorio variado y, al ver la reacción estimulante del público luego de mi interpretación, empecé a indagar sobre este género que se convirtió en mi gran amor, representando hoy mi repertorio exclusivo. Después, en 2013, fui seleccionado como el “Cantante Revelación” en la gran tanguería “Esquina Homero Manzi”. Además, me eligieron entre cien cantantes de tango de todo el país, luego de varias pruebas con diferentes interpretaciones, para actuar en el programa televisivo del gran conductor e ícono tanguero,  el señor Silvio Soldán.

Estás todos invitados a escuchar a Cristian

B: ¿Qué hacés en la actualidad?

C: Actualmente, mientras vengo preparando un show completo para este sábado 23 de Mayo en Puerta Abierta Teatro, soy el cantante principal de un importante espectáculo en el corazón de Recoleta, “Grandes éxitos del Tango”, con orquesta en vivo y bailarines. Y otra pasión que tengo es la enseñanza: doy clases de técnica de canto a un amplio staff de alumnado.

B: ¿De qué se tratará el show en Puerta Abierta Teatro?

C: Será un TANGO-SHOW, un espectáculo dinámico que evoca diferentes épocas y estilos, desde los tangos más clásicos hasta los más contemporáneos, para poder cubrir así los gustos del público. Estamos armando un show intenso, vistoso, con mucho brillo, mucho sentimiento, escenas, mucha estética en su puesta teatral y mucha pasión de tango. Tendré una cantante invitada, Mirta Seijo, y a los bailarines Cristina Cóppola y Astor Molina. El show será presentado como espectáculo inclusivo.

B: ¿A qué te referís con eso?

C: Que nuestro objetivo artístico principal es lograr sellar un mensaje de igualdad e inclusión, del mundo lejano del arrabal a nuestro tiempo presente, en el que la lucha por alejarnos día a día de la desigualdad se hace más fuerte.

B: ¿Tendrá alguna especificidad, algún condimento respecto a la inclusión y la igualdad?

C: Habrá sorpresas, pero les adelanto que tendremos a un maestro de ceremonia de lujo: le propuse con mucha alegría al Licenciado Alejandro Viedma ser él quien marque la apertura del espectáculo, ya que nadie mejor que Alejandro, referente y símbolo para muchos y muchas, para plasmar con sus ideas claras, firmes y su trabajo constante orientado a seguir transformando las mentes rígidas y separatistas, apuntando con su labor profesional al gran reto de que la palabra DIVERSIDAD haga desaparecer cualquier diferencia entre cada uno de los seres que formamos parte de esta única existencia.

B: Te notamos muy entusiasmado con esta presentación: ¿tiene algún significado especial para vos?

C: Sí, estoy  emocionado por varias razones, ya a mis 43 años he transitado muchos escenarios, muchas tanguerías, varias compañías de tango, muchos shows, canté en el exterior, pero Puerta Abierta Teatro representa mi primera sala teatral como protagonista de un espectáculo de tango, ese es uno de los motivos de mi entusiasmo. La otra razón que me estimula mucho es que es mi primera presentación en una sala inclusiva orientada a la diversidad sexual y la finalidad más importante para mí que es, en definitiva, la IGUALDAD. Por eso también la entrada será accesible.

 

Así canta Cristian

 

Bonus track: El Tango Diverso, por el Lic. Alejandro Viedma

En Historia de la homosexualidad en la Argentina, Osvaldo Bazán investiga, entre muchas cuestiones, cómo surgió el tango en Buenos Aires. En sus comienzos se lo bailaba entre varones, en la zona sur de la ciudad, donde fueron abandonados, por la fiebre amarilla, aquellos caserones que eran de la burguesía.  Uno de los barrios mencionados es San Cristóbal, además de San Telmo, Monserrat y La Boca, franja en donde nacían, a finales del siglo XlX y como identidad colectiva, el lunfardo y el tango. Cuenta además Bazán, que a los compadritos se los tildaba de narcisistas, relajados, amorales, amariconados, histéricos y afeminados por bailar en cafés exclusivos para hombres y por su excesivo arreglo personal.

Más de un siglo después, estamos hablando de cuestiones similares y diferentes.

El del 23 será mucho más que un Show de Tango, casual o causalmente en el barrio de San Cristóbal, y en un lugar que reformula la importancia de la equidad real pues es, Puerta Abierta Teatro, la primera sala teatral por y para la Diversidad, que apunta a la igualdad de derechos, luchando particularmente contra la discriminación hacia el colectivo LGBT.

Será un honor para mí acompañar a este cantor que va mostrando el tango a la comunidad, englobando una idea de no-gueto, haciendo una verdadera inclusión del arrabal con nuestro mundo actual unificado, en pos de desmitificar al tanguero “macho” porteño, el tipo que no debe llorar pero, en definitiva, la postura histórica del cantante de tangos varón es, en las letras de las canciones, femenina en cuanto al preconcepto de pasividad, porque sufre por haber sido abandonado por un amor no correspondido, porque es dejado, es engañado y ahoga sus penas en el alcohol en la casa de sus padres, a la cual regresa ya de grande.

Por eso considero que este show servirá, no sólo para escuchar a un artista que canta muy bien y por eso gusta, sino también porque quedará un mensaje, que se lo podría enmarcar dentro de las cuestiones socioculturales de Género, ya que el tanguero varón, en algún punto, hace estallar las estandarizaciones de género, puesto que desde una visión prejuiciosa sería “el macho que se la banca”, quien no llora, aunque justamente desde su voz grave expresa todo lo contrario.

Cristian, de este modo, juega un papel valioso, aporta su grano cultural de arena a favor de la integración del tango, de la diversidad, dentro de un submundo y un género musical que no acepta sin resquemores la diferencia, a la mujer, etc.

Camilo porta una voz potentemente cautivante pero con variados matices, colores que llegan a emocionar, como la vida misma. Altamente recomendable.

¿Dónde y cuándo? Sábado 23 de mayo a las 21 hs en Alberti 1052 (entre Humberto Primo y Carlos Calvo), barrio de San Cristóbal, CABA. Capacidad limitada.

Claudia Pía Baudracco: se presentó un documental sobre la activista trans

El 27 de marzo, en el Salón Raúl Alfonsín de la Legislatura porteña, se presentó Si te viera tu madre… Huellas de una leona, el documental de Andrés Rubiño sobre la activista por la igualdad y el acceso a todos los derechos para las persona trans (travestis, transexuales, transgéneros) Claudia Pía Braudacco (La Carlota, 1970 – Buenos Aires, 2012).
El periodista Daniel Gigena estuvo allí y lo cuenta para Boquitas pintadas.
“Victimizadas de modo gravísimo”, según sentenció la Corte Suprema de Justicia de la Nación, la población de personas trans en la Argentina es una de las más desfavorecidas: registra una alta tasa de mortalidad, se halla marginada del mercado laboral y padece condiciones de vida y de salud nefastas. 
En junio de 1993, junto con María Belén Correa, Claudia Pía fundó la Asociación de Travestis de Argentina que, años después, en 2001, cambió su nombre a ATTA (Asociación Travestis, Transexuales de Argentina) y luego, con el agregado en la sigla de las personas transgéneros, se denominó ATTTA. Desde esa agrupación, Claudia luchó por la derogación de los Códigos de Faltas y Contravencionales, que criminalizaban la homosexualidad y el travestismo en varias provincias argentinas; hoy, esos artículos han sido eliminados por completo gracias a una lucha colectiva de la que ella constituye un emblema. 
Víctima de la represión y el hostigamiento policial, encarcelada por una causa por drogas orquestada por Gendarmería Nacional (de la que fue absuelta luego de cuatro años), pionera del activismo trans, Claudia contribuyó a fortalecer la demanda por la ley de identidad de género cuando, en 2010, exigió un DNI acorde con su nombre y sin que ello implicara el sometimiento a pericias físicas y psiquiátricas consideradas denigrantes.
Todos recuerdan, y en el documental de Rubiño ése es uno de los momentos más emotivos, su intervención en el debate en Comisiones en la Cámara de Diputados del Congreso Nacional. Su causa personal, sin embargo, quedó pendiente de resolución en un juzgado federal y Claudia murió, el 18 de marzo de 2012, a los cuarenta y dos años, sin obtener el DNI con su propio nombre. Por ese motivo, la Comisión de Derechos Humanos de la Legislatura porteña, presidida por la diputada María Rachid, la Mesa Nacional por la Igualdad, ATTTA y la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT) lograron que en 2012 la fecha de la muerte de Claudia se instituyera como “Día de la Promoción de los Derechos de las Personas Trans”.

Documentar y homenajear una lucha
El documental de Rubiño, que contó con el apoyo de la historiadora María Marta Aversa, quien actualmente trabaja en una biografía de Claudia Pía Baudracco, y la colaboración de la amiga y militante trans Patricia Rasmussen, reconstruye la vida de la reconocida activista. En Si te viera tu madre… Huellas de una leona, ambas siguen los rastros de Claudia por el interior del país (de San Juan a Córdoba, de Chubut a Jujuy, de Santiago del Estero a Salta), adonde Claudia viajaba para organizar a las comunidades trans en temas de identidad de género, salud, compromiso social y protección ante los abusos de poder por parte de la policía y de las agencias judiciales.
La figura de esa “leona” que fue Claudia es abordada mediante testimonios directos de sus familiares, de sus amigas, de sus compañeras y compañeros de militancia como Patricia, Claudia Castro o María Belén Correa. “Era una militante que te estimulaba”, comenta entre lágrimas Claudia Castro, vicepresidenta de la FALGBT, y recuerda el efecto persuasivo de la intervención de Claudia cuando se discutía la ley de identidad de género en el Congreso Nacional o cuando se discutían consignas para las marchas del orgullo porteñas.
“Compañera en la calle, en el calabozo, en su casa”, la define Aversa. Claudia Pía terminó el secundario en la cárcel e incluso allí organizó a sus compañeras detenidas para exigir mejores condiciones de vida. Representante de una generación de travestis perseguidas por la policía y discriminadas por el Estado argentino, Claudia Pía declaró: “Hoy digo que con tanta represión, con tanta tortura, igualmente volvería a nacer trans porque así soy feliz”. Si te viera tu madre… Huellas de una leona registra, a partir de la figura irremplazable de Claudia Pía Baudracco, el nacimiento de una época de igualdad jurídica impensable pocos años atrás en la Argentina. Hoy, cuando diversas asociaciones luchan para que esa igualdad jurídica se transforme en una igualdad real, su gesta de militante debe ser recordada con respeto, gratitud y reconocimiento.

Te invito desde este espacio a que compartas tus historias, tus experiencias. Escribí a boquitaspintadas@lanacion.com.ar. ¡Te espero! ¡Gracias!

* RECUERDEN QUE SI QUIEREN SEGUIR LAS NOVEDADES POR FACEBOOK, ENTREN AQUÍ Y CLICKEEN EN EL BOTÓN DE “ME GUSTA” ¡GRACIAS!

Sin comentarios

Los reyes de la primavera, la primera novela gay para chicos

Osvaldo Osorio tiene muchos títulos para exhibir y una vasta experiencia en educación con pequeños. Es licenciado y Profesor en Ciencias de la Educación (UBA) y Master en Aprendizaje y Psicología Cognitiva (Flacso/Universidad Autónoma de Madrid). Trabajó durante dieciséis años como maestro de grado y en la actualidad se desempeño como Profesor de Prácticas y Residencias en tres escuelas normales de la Ciudad de Buenos Aires. Visita escuelas y está en contacto con niños y niñas en edad escolar en forma permanente y tiene a su cargo la formación de futuros maestros y maestras.

Tiene publicado un libro, que costeó por sus propios medios La Tetera  (Editorial Dunken). La novela estuvo entre los diez finalistas del “Primer Certamen de Novela Joven. Fundación Aerolíneas Argentina”. También tiene otras novelas escritas, aunque no publicadas.

Esta vez, Osorio se dispone a publicar “Los reyes de la primavera”, una novela gay para chicos. “Entiendo que en nuestro país no se ha publicado ninguna novela gay para chicos y chicas. He leído textos publicados en el exterior, pero en esos casos los personajes no son reales, con problemas que les pasan a niños y niñas de acá”, dice en diálogo con Boquitas pintadas. Aclara que con “problemas” no se refiere a lo gay, sino a problemas con el estudio, con las relaciones entre pares, con los juegos, las rivalidades, las competencias, los chismes, etc.

“Mi intención era llenar el vacío existente y que la historia pudiera llegar a niños y niñas como tantas otras historias de amor que leen, y que disfruten, se emocionen, que genere debate”, dice.

La novela trata el amor entre dos niños desde la naturalidad, y no desde el conflicto de “qué me pasa que me enamoré de un chico”, “que tal o cual persona es gay”. La historia transcurre en la escuela que está ubicada frente al Parque Rivadavia en Caballito.

En este post de Boquitas pintadas adelantamos el primer capítulo de este libro, aún inédito. Osorio cuenta  que está en búsqueda de un editor que se interese por su idea. En ese camino es que se la presentó al Subsecretario de Equidad y Calidad Educativa, Lic. Gabriel Brenner. También se contactó con la Directora del Plan Nacional de Lectura para ver si se avanzaba en la publicación, pero aún no se concretó la iniciativa. El libro, por este motivo, no está disponible para su lectura.

Capítulo 1

La ciudad de Buenos Aires tiene un barrio que se llama Caballito. Caballito tiene un parque que se llama Rivadavia. Frente al parque hay una avenida que también se llama Rivadavia y cruzando la avenida hay una escuela que se llama Primera Junta. En la Escuela Primera Junta hay un sexto que se llama “C”. Y en sexto, como en otros sextos, hay alumnos que usan sus nombres y otros que prefieren que los llamen por otros nombres.

En sexto “C” de la Escuela Primera Junta del barrio de Caballito de la ciudad de Buenos Aires, todos saben que Leandro sale con Dennís, que Lola sale con Mariano, que Tomás gusta de Marianela, que a Soledad le gustaría salir con Leandro, que Clara está muerta por Cristóbal y que a Cristóbal le gusta Tatiana y que algunos no gustan aún de nadie. Pero lo que nadie sabe, ni siquiera el propio Pancho, salvo Romina, es que Pancho gusta de Thiago. Pero ¿cómo es que Pancho no sabe lo que Romina sabe? O mejor dicho ¿cómo Romina sabe que Pancho gusta de Thiago si Pancho no sabe que gusta de Thiago? Fácil: porque se le nota.

—¡¿Qué?! ¿Qué a mí me gusta Thiago? ¡Vos estás loca!

—Claro que sí.

—A ver, decime por qué…

—Porque se te nota y punto —y cuando Romina dice “punto” es punto, y es cuando se calla y no dice nada más y a Pancho, que la conoce, se le quedan montones de cosas por decir pero no dice nada porque por más que diga algo va a ser como si no dijera nada y eso lo hace poner rojo de la bronca, como si las palabras que quedan apiñadas en su garganta le cortaran la respiración.

Seguir leyendo

Cuando ver porno gay era una odisea

Pablo escribió este texto en uno de los ejercicios del grupo de reflexión para varones gay que coordina el lic. Alejandro Viedma en la Asociación Civil Puerta Abierta. La consigna había sido: “Compartir con los compañeros algo que nunca habías contado”. Pablo tiene 37 años y recordó cómo fue la primera vez en la que vio una película gay porno, hace más de 20 años, época pre cibernética, pre Internet. Imaginemos aquellos tiempos que parecen tan lejanos. Hoy casi cualquier persona tiene acceso a la web y eso ayuda a que, por ejemplo, los adolescentes gay puedan asumirse como tales investigando su deseo más sencilla y tempranamente. Incluso sin salir de sus casas. Pero en los 90, y antes menos todavía, no era nada fácil.

Les comparto este relato que Pablo envió para que leamos todos en Boquitas pintadas.

“Barbita”

Por Pablo

Estaba en casa con mi familia, hace poco más de 20 años. El día estaba bastante feo, llovía y hacía mucho frío. Después de almorzar, decidimos ir al video club a alquilar algunas pelis.

Como siempre, ya en el local, mi mamá se instaló en la sección de películas románticas o de historias verídicas (aburridas para mí en ese momento), mi papá en la de acción o comedia (las películas de acción no me disgustaban tanto porque los actores casi siempre estaban buenos, y las comedias me gustan), mi hermana y hermano más chicos (como 10 años menores que yo) estaban eligiendo una de dibujos animados, y yo buscaba de suspenso y terror.

Pero ese día en el video club descubrí algo que siempre estuvo ahí y nunca me había dado cuenta. Entre zombies y vampiros, monstruos y hombres lobo, decidiendo con cuál de ellos pasar la noche, siento de pronto a lo lejos la risa de mi papá, esa risa pícara que lo deschavaba cuando se estaba mandando una de las suyas, y a mi vieja la noto sonrojada y escucho que le dice con una voz susurrante y vergonzosa que era un pelotudo. Y es ahí cuando descubro mi gran hallazgo, la fila de arriba de todo era la de las películas porno, que enriquecía mi vista deseosa de todo aquello que observaba, pero a la vez incómoda ya que tenía que mantener la vista hacia arriba, y esto hacía que las demás personas que estaban ahí se dieran cuenta de lo que estaba mirando.

Entre miraditas rápidas, que eran como flashes, porque los nervios y la vergüenza me invadían creándome el fantasma que los demás podían descubrir mis deseos ocultos, de pronto lo veo a él, increíblemente bello, con su pelo castaño, claro y brillante, una barba prolijamente cortada, sus ojos azules que te invitaban a mirarlo y sus dientes blancos que se asomaban a través de una sonrisa que vencía toda resistencia de no quererlo, de no desearlo. Y otra vez mi viejo interrumpiendo el momento, pero esta vez en forma directa preguntándome si ya había elegido una película; quería pagar y que nos fuéramos.

Ese día comencé a convencerme que tenía que ver esa película, en la que estaba ese hombre increíble que había poseído mi mente. El tema era que tenía muchas dificultades para hacerlo, como por ejemplo, que tenía que estar solo en mi casa, mis viejos no se tenían que enterar jamás, y lo más difícil era cómo iba a hacer para alquilar una película para adultos, teniendo 14 años.

Una semana después, mi mamá me dice que una de mis tías nos había invitado a comer a su casa el sábado, obviamente le dije que no iba a ir, no sólo por el hecho de aprovechar el momento, sino también porque las reuniones familiares no eran de mi agrado; mi mamá, sabiendo esto, no me insistió.

Fueron dos días de planear el encuentro con “barbita”, pensé de todo, todo malísimo y peligroso, como por ejemplo: falsificar una nota firmada por mi viejo dándome permiso para llevar esa película, o disfrazarme para parecer mayor, y hasta se me ocurrió sobornar al señor del video club pagándole el alquiler de la película a un valor mucho más elevado, pero por suerte rápidamente desistí de estas ideas.

Ya casi resignado a que no iba a poder hacer nada, de pronto se me ocurrió el plan “perfecto”, que era: aprovechar la promoción de 3 películas por $10 y poner el número de cualquier película de terror o suspenso (género que siempre llevaba) en la de “barbita” y que el número de “barbita” sea el de la película de terror o suspenso que supuestamente quería llevar y, si el señor del video club me decía que no podía alquilarme esa película porque era condicionada, le mencionaba las tres películas que quería ver y le mostraba de dónde había sacado ese número y todo pasaba a hacer un error de él.

Llegó el sábado y mis viejos con mis hermanitos se fueron. A la media hora de su partida yo voy hasta el video club. Por suerte cuando llego no había mucha gente y el señor del local estaba distraído hablando con alguien. Era el momento perfecto, me acerco hasta “barbita” y saco su número rápidamente, de la misma forma agarro el número de una película de terror y la pongo en el lugar del número de la película de “barbita”, me tomo mi tiempo para elegir las otras dos películas y también para desacelerar mi corazón que parecía que iba a explotar por los nervios que tenía. Ya más tranquilo y juntando valor, tomo aire y me acerco al mostrador y le doy al señor los tres números de las películas elegidas, el señor agarra los números y va hacia atrás a buscar las pelis; casi inmediatamente vuelve con las 3 cajas negras y las pone en una bolsa, le pago y anota en su hoja mi número de socio, los números de las películas y que las dejé pagas, nos saludamos y salgo rápidamente hacia mi casa.

Ya estando en casa, pongo la peli, la cual vi varias veces ese día, en ella había hombres bellos por todos lados que se tocaban, besaban, chupaban y demás cosas, pero lo mejor fue cuando apareció “barbita”… Verlo entero, con su cuerpo delgado y delicadamente marcado, tocándose, mirando y sonriendo provocativamente, en realidad, provocando a otro pero, para mí, en ese momento, me estaba provocando sólo a mí: me llamaba, me invitaba a pasar un momento maravilloso, y así fue.

Más tarde, ya sabiendo que mis viejos estaban próximos a regresar, escondo la película entre las cosas que están dentro de mi placard, dejando solamente las otras dos películas para ver.

El lunes temprano antes de ir a clases, voy a devolver las películas, llego al video club, se las entrego al señor que lo atiende, nos saludamos y me dirijo hacia la escuela.

Así finaliza la historia de cómo alquilé mi primera película porno gay.

 

Este miércoles 4 de marzo a las 20 se inicia la doceava temporada de este grupo de reflexión de varones gays en Puerta Abierta, en el barrio porteño de San Cristóbal. Para ingresar al grupo el lic. Viedma toma una entrevista previa, que podés concertar comunicándote al tel. 15-6165-4485.

Para conocer más sobre Alejandro Viedma

 

Te invito desde este espacio a que compartas tus historias, tus experiencias. Escribí a boquitaspintadas@lanacion.com.ar. ¡Te espero! ¡Gracias!

* RECUERDEN QUE SI QUIEREN SEGUIR LAS NOVEDADES POR FACEBOOK, ENTREN AQUÍ Y CLICKEEN EN EL BOTÓN DE “ME GUSTA” ¡GRACIAS!

El Teatro queer, de Wilde a Muscari

Alberto Leonelli es Licenciado en  Actuación y su conocimiento y amor por el teatro sumado a su identidad como “sujeto lgbtiq”, como se define, están medularmente conectados con la trama del libro que acaba de publicar: El teatro queer, de Wilde a Muscari.

Alberto Leonelli, en la presentación de su libro

En este diálogo con Boquitas pintadas, Alberto, además de referirse al desarrollo del libro, que apunta a rescatar los últimos cien años de la dramaturgia occidental europea,  norteamericana y latinoamericana a través de sus más importantes representantes glbtiq, habla del gran escritor chileno Pedro Lemebel, que murió hace pocos días. “Pedro aportó integralmente, cruzando diferentes lenguajes artísticos: la performance, el teatro, la poesía, la literatura  y la militancia a una cultura queer auténticamente latina y sudaca. Fue una maravillosa espina viva clavada en la conciencia y en la vida de la retrógrada sociedad chilena”, dice. “Su principal talento fue ser él mismo y permitirnos compartirlo”.

- ¿Hay una cultura queer? ¿Qué la define?

- Me parece que la sumatoria y aportes de l@s que nos precedieron en el campo de las artes, la filosofía y la militancia queer y la apertura y conocimiento de diferentes manifestaciones culturales periféricas visibilizan corrientes contra-culturales diversas que podrían englobarse en el término “cultura queer”. Hay obras de teatro y autor@s queer, hay cine, literatura, filosofía y  música queer, hay expresiones visuales y performáticas, hay deportes y políticas queer.

- ¿Qué es el teatro Queer? (teatro de otredades)

-¡La respuesta está en el libro! ja ja…En realidad no lo sé con certeza…simplemente me arriesgo a definir libremente teatro queer  como aquellas obras de teatro relacionadas con la temática glbtiq (gay, lésbico, bisexual, trans, intersex y queer) en sus historias y personajes, publicadas principalmente en la segunda mitad del siglo XX y las primeras de XXI en occidente y escritas por autor@s glbtiq.

- ¿Por qué plasmarlo en un libro?

- El libro es el resultado al que arribé después de trabajar cinco años con mi tesina de graduación en la Licenciatura en Actuación del I.U.N.A. (ahora llamada Universidad Nacional de las Artes) de Buenos Aires y mi necesidad de dar a conocerlo y difundirlo porque no encontré material publicado en nuestro país y que versara sobre la temática en cuestión.

- ¿Qué recorte temporal hacés para este análisis?

- Traté de enfocarme brevemente en los últimos 100/110 años de la dramaturgia occidental europea,  norteamericana y latinoamericana a través de sus más importantes representantes glbtiq.

- ¿Cómo es el contrapunto Wilde / Muscari?

- Tomo emblemáticamente a Oscar Wilde como punto de partida, no porque haya sido un escritor “queer” abiertamente en sus obras, sino por su alocada vida pública y privada queer y su final trágico relacionado con su orientación sexual y a Muscari, como el representante argentino y latinoamericano de una literatura dramática queer contemporánea abierta y sin tapujos.

Alejandro Viedma lee un texto sobre el libro de Leonelli; a su lado, Miguel Ángel Diani (dramaturgo y actual presidente de Argentores) y María Rosa Figari (docente UNA y UNTREF, investigadora)

- En el libro se habla del teatro queer en Europa, EE.UU, América latina: ¿Qué diferencias fundamentales hay en esos distintos territorios?

- Independientemente de las idiosincrasias de cada cultura, l@s autor@s glbtiq siempre se han tenido que enfrentar a una glbtiq-fobia institucionalizada, sean en sistemas liberales-capitalistas o en sociedades socialistas/comunistas…Hay obviamente un tratamiento diferente de los personajes a medida que el movimiento glbtiq se hizo más visible en las sociedades occidentales heteronormativas y por supuesto, la paulatina, aunque no definitiva, ruptura del estereotipo teatral de “La loca-mariquita-peluquera” muy abundante en nuestra cultura patriarcal latina.

- Hace poco se marchó Lemebel: ¿Qué podrías decirnos de su aporte en el teatro queer?¿cuál fue su principal talento?

- ¡Qué pena infinita! Tuve la fortuna de verlo dos veces en los últimos años en Buenos Aires “performando” sus poemas…Pedro aportó integralmente, cruzando diferentes lenguajes artísticos: la performance, el teatro, la poesía, la literatura,  y la militancia, a una cultura queer auténticamente latina y sudaca. Fue una maravillosa espina viva clavada en la conciencia y en la vida de la retrógrada sociedad chilena. Su principal talento fue ser él mismo y permitirnos compartirlo.

- En la Argentina: ¿Nos mencionás los principales exponentes y qué creés que tuvo de particular esta manifestación en nuestro país? 

- Creo que el principal exponente fue y es Copi, quien vivió y escribió prácticamente toda su revulsiva obra auto-exilado en Francia. ¡El Cachafaz de Copi debería enseñarse en los colegios secundarios a la par que el Martín Fierro de Hernández o  El matadero de Echeverría! Imposible no mencionar a Manuel Puig y su emblemática El Beso de la mujer araña o la explosión performática-parateatral pos-dictadura de artistas tan transgresores como Batato Barea y Alejandro Urdapilleta, entre otrxs. También quisiera destacar el aporte de la artista argentina radicada en México Liliana Felipe. Y obviamente, el emblema de la dramaturgia queer contemporánea argentina es José María Muscari. Sus obras, personajes, historias y cruce de estéticas lo posicionan como un referente incuestionable.

- ¿Por qué elegís el uso de la @ en lugar de los tradicionales masculino y femenino que propone el lenguaje aprobado por la Real Academia?

- Porque me parece que es un símbolo más abarcador, respetuoso, provocador e incluyente, sin necesidad de referirse a la tan esquemática y encorsetada clasificación de géneros de la lengua castellana.

- ¿Por qué el uso de palabras como desviados, degenerado, anómalo, tan negativamente instalados en el imaginario de mucha gente? ¿Qué intentas hacer al usarlo en sentido positivo? 

-Me emocioné, indigné y divertí mucho escribiendo el material y sabía en concreto qué quería lograr con la resignificación de ciertos vocablos. El idioma castellano es heteronormativo y me parece que hay que romperlo para recrearlo y enriquecerlo con nuevas palabras-boomerang. La riqueza y la variedad de un idioma también está en los pliegues, en los contornos, en los intersticios, en los agujeros semánticos del sistema heterocapitalista.

 

Dónde comprarlo: El libro se encuentra disponible en Librerías Antígona y Hernández de Capital Federal y para consulta en las Bibliotecas de Argentores de todo el país. También se pueden contactar conmigo (para adquirirlo o no) por Facebook a Alberto Leonelli o a la página El teatro queer de Wilde a Muscari.

 

Te invito desde este espacio a que compartas tus historias, tus experiencias. Escribí a boquitaspintadas@lanacion.com.ar. ¡Te espero! ¡Gracias!

* RECUERDEN QUE SI QUIEREN SEGUIR LAS NOVEDADES POR FACEBOOK, ENTREN AQUÍ Y CLICKEEN EN EL BOTÓN DE “ME GUSTA” ¡GRACIAS!