Alejandro Modarelli, sobre su libro La noche del mundo: “Nace de un trauma gozoso”

La noche del mundo, de Alejandro Modarelli, “nace de un trauma gozoso”, dice su autor. “La experiencia del coma inducido puede resultar más poderosa que una ficción”, dice. Y así comienza este diálogo con Boquitas pintadas acerca de este libro de crónicas que ya inició su recorrido por la Argentina y que hoy se presenta en Chile.

Alejandro Modarelli

-¿Por qué escribir La noche del mundo?

-La noche del mundo nace de un trauma gozoso, un neumotórax en vuelo entre Bogotá y Buenos Aires. Dejó una herida pulmonar que se convirtió en la vía regia para irme a otros mundos posibles de visita, incluso de visita sexual. No la pasé tan mal. La experiencia del coma inducido puede resultar más poderosa que una ficción. Cada vez que me despertaba, mientras hacían el intento de desconectarme de una máquina de respiración asistida, le pedía a mi hermana Constanza que recordase lo que le iba contando de esa noche del mundo. Me gustaría que la lectura del libro funcionara un poco, al menos, como La ventana de los sueños, de Fogwill. Si todo se abre con el descenso a un infierno, se cierra más adelante con la resurrección de la carne en Egipto, un país que a lo largo de estos años es la manera que encontré de nombrar el deseo. Obviamente, porque ahí los excesos lípidos son bienvenidos y ya ves lo gordo que estoy; creo que es así en todo el mundo árabe, donde no ha triunfado el modelo del maricón, el gay asimilado a una estética y un modo de vida celebrados y confortables, en el que no encajo. Podrías pensar que escribo desde el resentimiento, y tendrías razón. Pero el resentimiento también es un prisma provocador y fuente de inspiración.

-¿Por qué elegiste el registro de crónica?

-La crónica me permite darle un orden supuesto a una mente como la mía que se dispara para cualquier loma o cualquier pozo. Supongo que además se corresponde con la experiencia de la época, lo fragmentario, el cruce, la frontera. Me encuentro cómodo en la crónica, me divierto incluso inventando al pie de página una batalla permanente entre autor y editor. Alguien me dijo: pero cómo permitís que el editor te menosprecie de esa manera…y es que ese editor en realidad es un vigía interior que pone de resalto mis dudas, mi esquizofrenia. Claro que la crónica urbana como yo la concibo nada tiene que ver con ¨tomar el pulso a la ciudad”, como dice el lugar común, sino más bien con tomarla de la bragueta. La ciudad se ofrece de un modo o de otro bajo la forma de un eros. Y hay que dar testimonio de ese eros. Incluso cuando pareciera que no corresponde. Si vamos a hacernos los desentendidos con el sexo, nos quedaremos siempre encerrados en los barrios más solemnes.

-¿Cómo trabajás  el lenguaje para que los textos combinen un estilo erótico, pasional, onírico, irónico?

-El estilo emerge de un cruce de influencias, creo, que no es consciente de sí mismo. Se va estabilizando y, a la vez, opone resistencia. Por otra parte, es la manera que uno encuentra de habitar el lenguaje del mismo modo que uno vive, cree o quisiera vivir. Soy trágico y soy cómico, una zorra y un monje budista, en cierta forma todos lo somos. Alcanza con un cambio de posición frente a las cosas y aparece sobre las ruinas la ironía, y bajo el calzoncillo la tanga; sobre un mundo que desaparece, interno, externo, qué otra cosa mejor que ponerse a bailar sobre el volcán. En mi escritura, el trabajo es sobre los materiales y de modo obsesivo sobre el lenguaje. Los destellos que pudieran emerger son consecuencia de la lectura de autores barrocos maricones. Que caminan por el desfiladero de lo cursi, sin nunca caerse.

Portada de La noche del mundo

-¿Hay una intención de homenaje a personajes como Lemebel, Perlongher, Chavela?

-Imaginate que una sección del libro se llama Necrofilias, que no son necrológicas, sino textos apasionados sobre personajes inmensos que tuvieron sobre mí tremenda influencia. Por lo revoltosos, por inadecuados, por vivir su sexualidad con libertad en épocas en que había que bancarse el insulto cotidiano, pasar el trapo por el piso de las comisarías o callarse incluso cuando el propio cuerpo gritaba lo que eras. Para quien busca un lugar en ese sitio de desborde, de inadaptación al régimen estético y bancarizado que triunfa, no está nada mal dejarse llevar por esas biografías, hacerlas de alguna manera parte de uno, y celebrarlas con esa intensa liturgia con que en México, por ejemplo, se celebra y se conversa con los muertos amados.

-¿Hay cierta melancolía de tu parte por los espacios de la homosexualidad perdidos? (estoy pensando en los cines xxx, por ejemplo?

-Hay toda una generación que añora la política amorosa de las calles. Esa economía desarrollista del deseo: en todas partes, en la ciudad, se levantaban fábricas de sexualidad. Bajo los puentes, en los cines porno, en los baños de estaciones ferroviarias. Esa aventura era rica en posibilidades de reconocimiento propio y del otro. Las cosas no se descifraban de antemano, con esa sobrecodificación de los objetos sexuales pretendidos. Hoy las aplicaciones de Internet para encuentros sexuales plantean un malentendido: una foto que es un simulacro de un simulacro. Si en la calle alguien posa de algo, puede que te mienta pero a la vez te seduce, pone el cuerpo animado y la voz en un contexto. Ya sabemos que es un simulacro, pero bien logrado. En las aplicaciones o en la cam hay un efecto de descreimiento de antemano. Si dice tal edad, hay que sumarle diez años; si dice morrudo, es que es gordo. Si se le ve el pito, la toma seguro que es desde una posición que lo aumenta de tamaño. Quizá sea eso lo que hace tan complejo el levante ahora. Como si fuese imposible, por falta de fe, encontrar lo buscado, en un paraje desierto y a la vez superpoblado. En ese sentido, y dadas las condiciones de la mercancía que pongo en juego, no me queda sino el recurso de la melancolía y el resentimiento creativo. En un universo erótico donde todos se reclaman divinos, nadie quiere ser el primero en enamorarse porque cree que pierde la competencia olímpica.

-En el libro se lee un tono de rebeldía: ¿contra qué te rebelás en estos relatos?

-Me revelo, entonces, contra un modelo gltbi que se globalizó y del que, extrañamente, todos dicen sentirse afuera. Extrañamente debería leerse como extraña-miente. No les creo. Si hay algo que hemos visto estos últimos años es que más fuerte que la fraternidad en la identidad sexual o de género, es la clase. Yo quisiera que la homosexualidad tuviese algo más interesante que ofrecer que el wedding planner, el crucero gay, Chueca, el peluquero de mascotas, un espacio refrigerado en los centros culturales o dos estantes de estudios de género o literatura de pequeños amores homosexuales en las librerías cancheras. Creo que es posible que quede algo todavía revolucionario en la homosexualidad, que interpele a la sociedad y ponga el cuerpo adelante de lo establecido, como sabemos hacer las locas. La fertilización asistida de lesbianas, por ejemplo, interpela todo el andamiaje de las políticas tradicionales sobre la reproducción. La verdad travesti, al provenir en su mayoría de la periferia, es un don que no puede ser del todo fagocitado por la compasión democrática liberal.

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¿Qué es la familia?, una pregunta que abre la posible consulta popular sobre adopción en Colombia

¿Qué es la familia?, se pregunta Julián Benavides Marin, un lector de Boquitas pintadas nacido en Colombia. En su país el Congreso está a pasos de aprobar una posible consulta popular sobre adopción. ¿Quiénes tienen derecho a adoptar? ¿Sólo parejas heterosexuales? ¿A esta altura se siguen desconociendo las familias diversas? Ante este escenario, Julián escribe un pequeño ensayo o crónica sobre lo que piensa de este asunto. 

Colombia, cerca de una consulta popular sobre adopción

¿Qué es la familia?

por Julián Benavides Marin

La ciudad de Bogotá, como la mayor parte del tiempo luce fría, parece sumergida en un otoño eterno. Está decorada por varias lucecitas que cuelgan en las casas y hasta en los edificios públicos. Dice una canción “llegó diciembre con su alegría”… Es martes trece y, como una premonición para la mala suerte, en el capitolio se discute sobre la posibilidad de darle vía libre a un referendo cuya pregunta pretende modificar un artículo de la constitución política colombiana; hasta aquí todo transcurre con normalidad.

La senadora Viviane Morales pasa al frente y da inicio a su ponencia que busca persuadir al senado para que vote a favor de una consulta al pueblo de Colombia que básicamente frena la posibilidad para solterxs y familias homoparentales de acceder a la adopción. El mayor argumento de la senadora es que una familia solo puede ser constituida por un hombre y una mujer, ambos heterosexuales, por supuesto.

La Corte Constitucional (guardiana de la constitución), mediante sentencia proferida en noviembre de 2015, dispuso que los niños tenían el derecho superior a ser parte de una familia y por esto podían ser adoptados ya no solo por parejas heterosexuales sino también por parejas conformadas por personas del mismo sexo, y también ratificó lo que ha venido pasando desde hace 140 años, que las personas solteras también pueden adoptar.

Julián Benavides Marin

Lo que sucedió luego de que la Corte profiriera tan brillante sentencia fue que la senadora supuestamente liberal (así se llama el partido al que pertenece) inició una cruzada con el fin de impulsar un referendo para consultar a los colombianos si quieren o no modificar uno de los artículos de la Constitución Política colombiana. Básicamente lo que la senadora quiere preguntarle a la gente es ¿Cuál modelo de familia quieren: si un modelo tradicional donde una mujer y un hombre adoptan o si conciben una familia donde haya un solo papá o una sola mamá (familia monoparental) o dos papás o mamás (familia homoparental)?

Y ustedes dirán pero qué buen Estado le va a preguntar a su pueblo si quiere o no que las parejas gays adopten… En este artículo, por espacio y tiempo, no podría dedicarme a explicarles las contrariedades de esta discusión política y, además, el centro de mi argumentación se mueve más sobre lo que pensamos alrededor de la  familia o las familias y no en el grave golpe que se viene para las minorías diversas.
En Buenos Aires hace calor y hay una humedad insoportable, no ha empezado el verano pero la temperatura en los últimos días ya ronda los 35 grados. Me muevo por el subte en la línea D desde Congreso de Tucumán, llego al microcentro, me traslado a la línea E. ¡UH! Justo ahí, en esa última esquina antes de bajar por las escaleras eléctricas, una imagen llama mi atención. Es un mural hecho por los estudiantes de la escuela número 21. Es una imagen que se titula “La Familia” y pienso: esta debe ser la forma en que muchas personas imaginan la familia, esta debe ser la familia.
En la imagen, una mujer sostiene un plato con frutas, un hombre está sentado y sostiene un pequeño bebé, hay dos niñas, una de ellas sostiene una muñeca, también hay un niño que juega con un balón y un trencito, todos lucen muy felices, hay un retrato de un gato y además un pájaro en una jaula, la casa parece decorada como cualquier otro hogar porteño.
Llegados a este punto me pregunto ¿Cuál es el imaginario colectivo que tenemos sobre la familia? Al parecer, en distintas partes del mundo aun con los avances en materia legal que se han dado, la realidad sobre la aceptación de diversas formas de familias es negativa.
Las sociedades latinoamericanas siguen considerando poco aptos a los homosexuales para crear un núcleo social que pueda generar amor y respeto, creen que las personas LGBT nos son competentes para adoptar o para construir una familia. Quiero pensar que muchos lo hacen sin darse cuenta, aunque siguen señalando, juzgando, discriminando.
Más que un mural o una discusión legislativa, lo que me preocupa es esa concepción tan arraigada en nosotros sobre la idea de familia única. No hemos logrado apropiarnos o interiorizar la realidad que nos circunda: hay más de una sola familia, hay varias formas de entender, de crear y de sentir lo que es familia.
La discusión en Colombia se centra en la adopción pero no se frena ahí porque la senadora ha impulsado distintas marchas y ha esgrimido como uno de sus argumentos que la única posibilidad de familia es la que está compuesta por un varón y una mujer.
Y me pregunto ¿Qué será la familia? ¿Será tan banal como esa agrupación de individuos creados para parir y perpetuar en sus rostros esa sonrisa falseta que intenta transmitir a los demás goces inexistentes en vidas tremendamente trajinadas por quehaceres insignificantes?
O mejor, ¿será ese apoyo incalculable, ese paraíso terrenal donde llegamos a calmar el ajetreo diario, donde secamos el sudor de tanto laburo, de tanto esfuerzo? ¿Acaso no es la familia el núcleo de la sociedad, el lugar de tranquilidad, no es la familia el hogar? 
Mi invitación es para que sigamos reflexionando en torno a estos temas, considerando que hay diversas formas de entender qué es una familia, basta con escuchar los diferentes ejemplos que se brindan en la página de la ONG Colombia Diversa, donde se nos muestra el día día de varias familias no heteronormadas.
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Retratos de familia: Camilo y Angélica
 
Sigo pensando que Diversidad es la palabra clave para entender nuestro mundo plagado de discusiones. Hay personas que siguen presionando por ver un mundo que para ellos es blanco o negro, un mundo con solo una idea de familia, pero para nosotros el mundo es de colores como el arcoíris, las familias también son diversas.
 
Bonus track

De salir victoriosa de todos los trámites los colombianos irán a las urnas y responderán la siguiente pregunta:

El artículo 44 de la Constitución Política tendrá un parágrafo adicional que quedará así:

Parágrafo. La adopción como medida de protección de los niños, niñas y adolescentes que no tienen familia busca garantizarles el derecho a tener una constituida por una pareja heterosexual en los términos explícitos del artículo 42 de esta Constitución, es decir, por un hombre y una mujer unidos entre sí en matrimonio o unión marital de hecho, con el cumplimiento de los demás requisitos establecidos en la ley.

Aprueba usted el anterior parágrafo

Sí: ( )

No: ( )

Más información de contexto en este link del diario El espectador, de Colombia

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La Argentina, en el foro mundial LGBTI

El 2 de octubre pasado unas cuarenta y cinco personas se reunían en las afueras de una tranquila ciudad al norte de Tailandia para el primero de una serie de encuentros que se extendieron por cinco días. Lxs allí reunidxs venían de más de 30 países: se incluyó un grupo de la región de América Latina y el Caribe; la Argentina estuvo  presente. En esta crónica, uno de los participantes por argentina, el militante Mariano Ruiz, cuenta a Boquitas pintadas que reflexionaron sobre sus visiones de la comunidad LGBTI en la región, la importancia del foro para las batallas que libran en sus países y sus visiones sobre el significado de “familia”. Mariano Ruiz es director de comunicaciones para la Región de América Latina y el Caribe del Comité para el Día Internacional Contra la Homofobia, Transfobia y Bifobia (IDAHOT por sus siglas en inglés).

Algunos de los participantes, entre los que se encuentra el argentino Mariano Ruiz, al foro global LGBT

 Los rostros de la inclusión

por Mariano Ruiz

 

Era un grupo diverso. Parlamentarixs y activistas, diplomáticxs y académicxs, cineastas y emprendedores. Eran por sobre todas las cosas, seres humanos forjando batallas a contra reloj para conquistar espacios y derechos. Batallas que en algunos casos les pueden costar la vida, el destierro, el odio. Pero nunca descarrilarlos de una apasionante dedicación a construir espacios de inclusión en un mundo que no pocas veces les es adverso.

En cinco días, personas transgénero, cisgénero, no-binarixs, génerofluidxs, no-conformistas o intersexo de las comunidades lésbica, gay, bisexuales, queer, pansexual y hetero, forjaron una dinámica de trabajo y un ambiente de confianza que son cruciales para el evento. A puertas cerradas, tocaron con honestidad, crudeza y creatividad temas que abarcan lo político, artístico, legal y personal. Conversaron sobre sus actividades profesionales, experiencias formativas y sus ideas para cambiar lo que debe ser cambiado y erradicar formas de discriminación o exclusión en base a identidad de genero y orientación sexual a escala planetaria.

Este evento es el 4to Salzburg Global LGBT Forum (Foro Mundial LGBT de Salzburgo, en inglés), un formato que inició en 2013 y que forma parte de Salzburg Global Seminar, una institución sin fines de lucro fundada en 1947. Esta organización tiene como objetivo ser un catalizador para el debate y la búsqueda de soluciones a temas críticos mundiales en áreas como educación, salud, ambiente, economía, gobernabilidad y procesos de paz. La organización trata de enlazar a talentos e innovadores para repensar las interacciones, los retos comunes y el funcionamiento de instituciones publicas, entes privados o sociedades.

Para el Dr. Klaus Mueller, fundador y director del Salzburg Global LGBT Forum, la razón que lo motivó a crear este formato y unir en un mismo techo a un grupo tan diverso de líderes se basa en una simple idea: “Las instituciones no interactúan con otras instituciones. Somos los seres humanos quienes nos comunicamos unos con otros. El foro busca construir una comunidad global de compañerismo y confianza para ayudar a que los derechos humanos de la comunidad LGBT avance”.

El foro hasta ahora se realizó en Salzburgo, Austria y Berlín, Alemania. La cuarta edición tuvo lugar en Chiang Rai, Tailandia para su primera reunión con un enfoque regional en Asia y sus sub-regiones; y con un tema principal: la diversidad de las familias. Mueller explica que el tema de la diversidad de las estructuras y formatos de las familias tiene una importancia gigantesca. “Todos venimos de familias que no estaban preparadas para nosotros. Escuchamos frecuentemente sobre algo que llaman “valores familiares tradicionales”. Pero la exclusión no es un valor. La exclusión es un ataque a la fibra de nuestras experiencias de vida y a la misma idea de lo que es la familia. El núcleo familiar es sinónimo de igualdad, respeto y protección; Salzburg Global LGBT Forum celebra y promueve familias inclusivas, sean éstas en las que nacimos o las que escogimos” –  nos explica Mueller.

El United Nations Development Program (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, conocido por sus siglas en inglés UNDP) ha sido un aliado y patrocinador crucial para traer esta edición del foro a Asia. Desde inicios del 2014, UNDP esta implementando el programa Being LGBTI in Asia (Ser LGBTI en Asia, en inglés), una iniciativa regional que busca afrontar temas como la desigualdad, la violencia, y la discriminación en base a orientación sexual, identidad de género o estatus intersexual; promueve además el acceso universal a los servicios sociales y de salud. Es una cooperación entre gobiernos, la sociedad civil, instituciones regionales de Asia y otros actores que buscan avanzar en la inclusión y protección de la comunidad LGBTI. El programa reconoce que las comunidades LGBTI son excluidas a niveles extremos y confrontan múltiples formas de estigma y discriminación. La prioridad medular del programa es “promover la participación cívica y política de las comunidades LGBTI, porque la misma es crucial para avanzar en la solución de las desigualdades y discriminaciones existentes” en palabras de Edmund Settle, consultor de políticas públicas del UNDP para la región del Asia-Pacífico.

Esta es la primera ocasión en que Salzburg Global LGBT Forum y UNDP colaboran. Con esta cooperación, “demostramos como dos actores globales  pueden apalancar sus prioridades y recursos para que los estados, los defensores de derechos humanos y la sociedad civil de diferentes regiones puedan acelerar conquistas en la inclusión de las comunidades LGBTI” – recalca Settle.

Aunque el acento en este foro fue la región asiática, lxs participantes (provenientes de más de 30 países) incluyó un grupo de la región de América Latina y el Caribe. La Argentina, Jamaica, México y Venezuela fueron los países  presentes en este foro. Pudimos compartir varios minutos con lxs participantes de Latinoamérica y el Caribe. Reflexionaron sobre sus visiones de la comunidad LGBTI en la región, la importancia del foro para las batallas que libran en sus países y sus visiones sobre el significado de “familia”.

Una participante de honor es la venezolana Tamara Adrián, abogada, activista y actual parlamentaria de la Asamblea Nacional de Venezuela. Tamara es desde enero de 2016 la primera diputada transgénero electa por voto popular en la historia del país caribeño. La Argentina estuvo representada por Mariano Ruiz, activista y director de comunicaciones para la Región de América Latina y el Caribe del Comité para el Día Internacional Contra la Homofobia, Transfobia y Bifobia (IDAHOT por sus siglas en inglés). También acudieron la jamaiquina Angeline Jackson, directora ejecutiva y co-fundadora de la organización Quality of CitizenshipJamaica (Calidad Ciudadana Jamaica, en inglés) y el mexicano Enrique Torre Molina, Director de Campañas de la organización All Out.

-¿Cómo ven en este momento la situación de las poblaciones LGBTI en nuestra región?, indaga Iván, el moderador

-Tamara: Con relación a los derechos de la población LGBTI, América Latina y el Caribe es un continente con grandísimas diferencias desde el punto de vista social, cultural, educativo y legal. Encontramos situaciones tan diferentes como la penalización de las relaciones entre personas del mismo sexo y, en general, el sexo no-reproductivo, en varios países del Caribe y en Guyana y Surinam, por un lado. La existencia de derechos iguales al matrimonio, al reconocimiento de la identidad de género y la protección contra la discriminación, en algunos países emblemáticos, como Argentina, Uruguay, Colombia y México, y en una menor medida, Brasil, Chile y Bolivia. Y la total invisibilidad jurídica, social, cultural y educativa de las poblaciones LGBTI en Perú, Paraguay, Venezuela y casi toda América Central.

-Iván: ¿El caso argentino es, en algunos aspectos, punto de referencia. ¿Qué factor creés que ayudó a consolidar logros?

-Mariano: La Argentina ha avanzado mucho en los últimos años en relación a los derechos humanos de las personas LGBT con la aprobación de leyes tales como Matrimonio Igualitario, la Ley de Identidad de Género, la Ley de Reproducción Humana asistida sin discriminación entre otras políticas públicas que son ejemplo para nuestra región y el mundo. Esto no hubiera sido posible sin el trabajo incansable de activistas y organizaciones tales como la Federación Argentina LGBT o la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgénero de Argentina (ATTTA) entre otras. Sin embargo todavía tenemos mucho por hacer para transformar la igualdad legal a la igualdad real.

-Iván: ¿Cómo está la situación de la aceptación de las familias diversas?

-Enrique: En este momento, el tema de la familia está al centro de los debates nacionales en México. Ha sido una coincidencia buenísima que ése sea uno de los temas principales del foro este año también. Los grupos extremistas y los opositores al reconocimiento de derechos LGBT en varias regiones se han aferrado a hablar de nosotros como una amenaza a la familia y a los valores familiares, cuando en realidad la única amenaza a las familias es precisamente la exclusión, la homofobia, el rechazo a las personas LGBT.

-Iván: Más allá de las coincidencias, ¿cómo ayuda el foro en las luchas que están dando dentro de sus países o a la región en general?

-Tamara: Salzburg Global LGBT Forum es una oportunidad única para mostrar las diferencias y semejanzas entre diferentes regiones del mundo. Así, puede haber más situaciones mucho más simétricas entre Venezuela, Paraguay, Perú o América Central, con relación a muchos países asiáticos o africanos, que las que hay entre esos países y el resto de los países de la región.

Esta situación es bastante clara en algunos contextos internacionales. Así, por ejemplo, el Grupo Latinoamericano (GRULAC) del Consejo de Derechos Humanos constituido por Chile, Argentina, Brasil, Uruguay, Colombia y México ha estado sumamente activo en la promoción de resoluciones e iniciativas en el marco de la ONU, para la protección de los derechos de la población LGBTI. En tanto que la actitud de Venezuela ha sido mucho más afín a la de los países islámicos, africanos o asiáticos más reticentes a este tema.

El foro da la oportunidad de comprender estas afinidades y antagonismos desde un punto de vista multicultural y global. Entender estas dinámicas es un instrumento determinante para la toma de acciones adecuadas para lograr los cambios legales y sociales necesarios en ambientes locales totalmente opuestos a la igualdad, y en los que los extremismos religiosos toman la delantera para atacar cualquier avance desde el punto de vista legal, social, cultural o educativo, como un ataque a los “valores culturales tradicionales” y a “la familia”.

-Mariano: Concuerdo con Tamara. El foro es una excelente oportunidad para compartir las lecciones aprendidas en nuestro país y también conocer las realidades de otros países del mundo en un ámbito que reúne a activistas, defensores de derechos humanos, artistas, religiosos, académicos, directores de cine, representantes de gobierno y organismos internacionales. En comparación con otros foros y reuniones sobre la temática es muy importante destacar la fuerte presencia de jóvenes, considerados el futuro de nuestra población en la lucha por la igualdad a futuro. Por mas distantes que sean los países en los que vivimos, nuestras realidades son muy parecidas y nuestros desafíos son los mismos, que es hacer de nuestro mundo un lugar mejor para todas las personas LGBT.

-Iván: Y más allá de las visiones nacionales, ¿hay puntos comunes entre las comunidades LGBTI a nivel mundial?

-Enrique: Estoy participando en el foro porque me interesa aumentar mis relaciones con defensores de derechos LGBT de todo el mundo. Como parte de mi trabajo como Gerente de Campañas en All Out, es clave conocer a las personas que están impulsando cambios sociales y políticos en distintos países, conocer sus retos y entender de qué manera abordan los problemas en contextos culturales diferentes al mío. Y ha sido increíble confirmar que sí existe una comunidad LGBT global, y que tenemos más cosas en común de las que uno pensaría – y también, tenemos que enfrentar obstáculos y discursos anti-LGBT muy similares alrededor del mundo.

-Angeline: Éste es mi segundo año participando en el foro.  A pesar del trabajo y las largas horas que se requieren antes, durante y después del foro, tengo la convicción y la sensación de que venir aquí me renueva los ánimos y la motivación para regresar a Jamaica y continuar otro año que en muchas veces no es nada fácil.

La diversidad de quienes nos reunimos aquí y las relaciones que he desarrollado en los foros es única. Además logro compilar informaciones y ejemplos de cómo puedo innovar y adaptar métodos de trabajo a mi propio contexto.

Muchas conferencias LGBTI tienden a tener participantes de países “occidentales” y del “norte global” y aunque aprendo mucho de ellxs, sus experiencias en muchos casos no reflejan o no pueden compararse con mi contexto en Jamaica. El foro me ha dado una oportunidad única de conocer, intercambiar y aprender de personas del “sur global”. Algo crucial para el método del foro es la cantidad de participantes. No somos mas de cincuenta personas, y esto crea un ambiente profesional e intimo. Podemos comunicarnos, conocernos, y compartir con una honestidad y una sensibilidad única.

Este cuarto encuentro del Salzburg Global LGBT Forum concluyó el 7 de octubre de 2016. Los eventos incluyeron mesas de trabajo, presentaciones, muestras cinematográficas, conversatorios íntimos y sesiones de lluvia de ideas. Las conclusiones y el reporte final de este evento será publicado en las próximas semanas. Para más información sobre el foro, las sesiones previas e información sobre miembros, actividades y documentación relacionadas con esta iniciativa, visita este sitio web.

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Facundo Soto publicó el libro El Club de la Paja

El título del libro no busca metáforas: El Club de la Paja. Facundo Soto, Facu, como prefiere que lo llamen, se dedicó a investigar el mundo de quienes gozan sin contacto físico, penetración, ni relaciones gay. “Sólo les gusta la paja. La paja entre amigos o desconocidos”, descubrió Facu. Primero escribió un artículo periodístico y, luego, un libro. Así de inspirador le resultó el asunto.

La colega María Ibarra conversó con el autor. Aquí, esa conversación que comparte con los lectores de Boquitas pintadas.

Facu Soto; foto de Juan Manuel de Brito

 

-¿Qué te llevó a escribir El Club de la Paja?

-Me llevó esta nota. Investigando para el Soy de Página 12, donde hago colaboraciones desde hace 6 años, me encontré con un montón de site pajeros, donde a los chabones no les gusta el contacto físico, la penetración ni las relaciones gay; sólo les gusta la paja. La paja entre amigos o desconocidos. Gozan de estar pajeándose al lado de otro macho. Y hay variables. A algunos les gusta pajearse solos y a otros hacerse una paja cruzada. Es todo un mundo. Suben videos. Hace cuestionarios donde cuentan encuentros… Y también se encuentran en casas, para pajearse. Hay tantas variables de la sexualidad como personas. Pasa que… la gente no anda, generalmente, contando sus intimidades por ahí…

-¿Sabés de algún libro que hable de estos temas? De ser así, ¿lo leíste?

-Sí, el comienzo de Pulsión, de Esteban Castroman narra un grupo de chicos, creo que riojanos, que pajean en círculo. Después, la novela, va para otro lado; pero eso está. En realidad no es tan loco. Un montón de amigos y conocidos héteros me cuentan que cuando eran adolescentes se juntaban para pajearse, y algunos todavía lo siguen haciendo. Fue muy divertido el proceso de investigación para la nota, porque (todavía conservo los mails) me mandaban Abrazos pajeros. Querido periodista pajero… Era algo así como la bati cueva del bati servicio, pero en versión paja. Uno me dijo que estaban organizando para hacer La marcha del Orgullo Pajero. El hombre, con voz de trueno, me decía: Si está la marcha del orgullo de los putos, de los faloperos… ¿por qué no la marcha del orgullo pajero?

-¿Quién fue la primera persona en leerlo y por qué?

-Un domingo, comiendo en casa, estaba Ariel (Bermani), Gaby (Luzzi), Tenshi (Virargo), después del asado entramos al living a tomar un café. Hablando de todo un poco salió el tema de la nouvelle, que ya se la había dado a Tenshi para que la ilustrara, de manera libre; porque yo re confío en ella, y la re admiro, es parte de mí, de mi obra, de mi vida. Sé que si hago algo y ella tiene tiempo y ganas, se la paso, nos juntamos a tomar un té y hacemos algo juntos. Me encanta tener proyectos con la gente que quiero y admiro. Me encanta eso. No me gusta trabajar solo. Me gusta entregarme ciegamente a las ideas del otro, aunque no las entienda o no las comparta; igualmente digo que sí, porque confío en la persona. Y después veo los resultados y digo, qué buena decisión haber confiado en el otro. El otro sabe. El otro hace las cosas bien, y con amor… Igual, en el caso de Tenshi, lo que me propone es re loco porque es justamente lo que yo tenía en la cabeza.

-¿Cuál es tu personaje favorito del libro?

-La escena donde Patricio se encuentra con su papá, y dan vueltas cíclicas en el kayak, en el Tigre. Cada vez que leo esa parte siento un montón de cosas. Siento una corriente de menta fría… Veo un cielo gris. Ese aroma al río, del Tigre…

-¿Te gustaría ver una película de la novela?

-Sí, me parece que es re cinematográfica. De hecho, si bien tiene un hilo lógico-racional que atraviesa la nouvelle, está escrita en imágenes…. Me gustaría que la dirigiese Hitchcock, porque podría hacer algo bueno, en serio. Y que la protagonizara Kurt Cobain.

-¿Qué leías y qué música escuchabas mientras escribías El Club de La paja?

-Intenté leer los policiales que los escritores reconocidos dicen que están buenos, pero, la verdad, no me pasa nada con Chandler, Hammer, y los escritores de elite, los de moda como los posta del policial. Me gusta Patricia Highsmith. ¿Qué leía? La verdad es que no me acuerdo, porque fue en el 2012… Dejame que piense un cacho…

-¿La considerás una novela policial, de suspenso erótica?

-Queda bien decir que no tengo idea, que yo simplemente escribo, que es función de los críticos encasillar la obra. Que la obra es libre. Pero, la verdad es que la considero de género gay-queer. Es decir que rompe con lo hetero- normativo- patriarcal; por múltiples razones. Conscientemente de mi parte, porque escribo un libro que me gustaría comprar y leer y disfrutar. Y tiene aires, o la estructura de un policial, sin policías, sin armas, pero con sangre. Con mucha vitalidad y virilidad… Tiene suspenso, claro. Y erotismo creo que tienen casi todas las palabras que elijo, porque busco eso, que tenga sangre, libido, clorofila la sangre. Me gusta más lo porno que lo erótico, sé que queda mal decirlo, que se supone que el erotismo es más intelectual, más sutil, que lo que falta es lo que uno se imagina y lo excita; pero no. Lo explícito. Lo concreto es lo que me gusta a mí, y creo que tiene que ver con los tiempos que corren… Con Twitter, con la Play, con todo…

Portada del libro de Facu Soto

-¿Hay alguna oferta para editarla en el extranjero, en otro idioma?

-Ninguna. Hace un tiempo estaban avanzando con Juego de chicos- Crónicas de fútbol gay para traducirla al francés, con una editorial re linda, que saca los libros ilustrados, a color; me reuní una vez con la editora en un bar del centro, pero no prospero. Carita triste jajaja. No, ninguna. Y no creo que la tenga… Publico en editoriales independientes, pequeñas. Ahora va a salir Fotocopia por Paisanita Editora, otra nouvelle hecha sin narración, solo dos diálogos. Que uno se va imponiendo en extensión sobre el otro. Pero, bueno, no me quiero ir por las ramas… Esa va a tener más distribución porque va a estar en los shoping y en librerías. Esta salió por Eloísa cartonera y se consigue en La carto: Venezuela 3892, en el barrio de Boedo, o en el puesto de diarios, donde venden los libros cartoneros, en Av. Corrientes y Montevideo. Después la agitan llevándola a ferias independientes. Es otro circuito, que me encanta. Por ejemplo, cuando salió El olor de tu remera, también por Eloísa Catonera, me escribió un chico de Catamarca, que estaba leyendo el libro en el colectivo y que el libro lo había ayudado a tomar la decisión de perder el miedo a decir que era gay cuando se lo preguntaban. Después me decía cosas hermosas, que tenía el libro en la mesita de luz y que lo amaba, etc. Otra vez, alguien desde Paraguay me escribía felicitándome por el libro. Quiero decir, con Eloísa llego a gente que, creo, de otro modo no llegaría; porque creo que es gente que, quizás, no iría a la librería a pedir ese libro…

-¿Cuál sería el idioma en el que más te gustaría verla traducida y por qué?

-Pornográfico 100%. Me gustaría que se hiciera una peli porno 100%.

-¿Qué estás escribiendo ahora?

-¿Lo digo? Bueno, tres libros a la vez. Uno el directriz. Y dos más colaterales. Y por corregir otro que es viejo, pero que tiene 140 páginas y seguramente va a terminar teniendo el doble. Poesía siempre. Notas para el diario. Terminé uno, hace poco, que me gusta mucho… Preparando clases sobre Poesía gay y de los 90s que vamos a dar con Gaby Luzzi, María Gómez y Cucurto en la Universidad de Avellaneda.

-¿Cuántas horas por día le dedicás a la escritura?

-It’s depends. Escribo cuando tengo una idea o algo que no quiero dejar escapar. Algo que me parece que tiene algo luminoso adentro. Algo que me sorprende, y que puede llegar a sorprender al lector y a darle un lugar. Que le puede disparar o encender algo; sino no. Entonces escribo en el celu, en el subte, escribo en el pasto tomando una limonada, escribo en casa a la noche mientras leo o miro una peli… Hay días que no escribo nada. Otros que un par de horas. Si no siento esa cosa en la panza, no escribo. Tiene que haber libido, en mi caso, para escribir. También me gusta el laburo de edición. De ver el texto estirado, en la mesa, recortar, pegar. Eso, tipo collage me encanta. Lo que no me gusta es la corrección obsesiva. Una vez, los editores de Conejos, me mandaban una versión tras otra para corregir. Sacar la palabra pija que la habían contado y aparecía más de 150 veces. Corregía. Corregía y corregía hasta que me broté y tiré la notebook por la ventana. Posta. Los conejos quedaron anonadados después de eso… Fue al antecedente a lo que hice en el Matienzo.

Facu Soto; foto de Juan Manuel de Brito

-¿Qué es lo que más te gusta hacer cuando no estás escribiendo?

-No me gusta estar solo. Sufro. Me desintegro. Necesito a alguien que sostenga mi imagen porque sino me desintegro. Cuando no escribo trabajo, porque soy un fucking proletario, juego al fútbol. Voy al gimnasio. Tengo una vida simple. No me gusta el sexo sin amor. Me gusta lo otro…

 

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Francisco: “La Alegría del Amor (heterosexual)”

La publicación de la última exhortación apostólica del Papa Francisco, “La Alegría del Amor” (en latín, “Amoris Laetitia”) ha generado intensos debates sobre los múltiples temas que aborda, en especial, sobre los más controvertidos. El documento, que reúne las reflexiones del líder de la Iglesia Católica luego de la 14° Asamblea General Ordinaria del sínodo de obispos que tuvo lugar en la Ciudad del Vaticano del 4 al 25 de octubre de 2015, discute cuestiones relacionadas a la familia, la vida de amor en pareja (exclusivamente entre un hombre y una mujer), educación sexual, anticoncepción, la situación de personas divorciadas, la denominada “ideología del género”, e incluso el feminismo y la asistencia económica internacional.

Existen numerosos pasajes de la exhortación que afectan directa e indirectamente a personas lesbianas, gays, bisexuales y trans (LGBT). Este artículo, escrito por el abogado especializado en Derecho Internacional de los Derechos Humanos Lucas Ramón Mendos, propone un primer acercamiento hacia algunos de estos pasajes, analizándolos desde la diversidad y con el objetivo de reflexionar sobre cómo impactan las palabras del Papa entre quienes se identifican como LGBT, sean católicos o no.

Francisco y su alcance

por Lucas Ramón Mendos (*)

En ocasiones se intenta argumentar que los lineamientos que determina el pontífice romano quedan restringidos al ámbito religioso, que se abocan a regular cuestiones internas de carácter dogmático y que solo afectan a la curia y a la feligresía, por lo que el análisis de sus implicancias y significados debe hacerse en ese marco y dentro de ese contexto.

Lucas Ramón Mendos

Sin embargo, existen fuertes razones para cuestionar esa postura. En los hechos, los pronunciamientos del Papa, líder de uno de los credos más numerosos del mundo, tienen efectos que trascienden los ámbitos monásticos, eclesiásticos o estrictamente teológicos e impactan de lleno en todos los espacios religiosos y laicos a los que llega el poder terrenal de la Iglesia. Para ello se vale de una estructura de un alcance territorial vastísimo, así como del carácter de mando vertical con el que opera, lo cual contribuye a que su discurso penetre de manera fuertísima y privilegiada en todo el mundo.

Claro está que es necesario tener una mirada crítica —y desprovista del tamiz ideológico propio de la religión católica— para poder analizar cómo la perpetuación de su discurso ayuda a reforzar y legitimar dogmas, estigmas y prejuicios que tanto daño y sufrimiento generan, incluso entre quienes no son practicantes. Tan solo por mencionar un caso tan reciente como lacerante, la Conferencia Episcopal de Malawi manifestó en un documento público su decepción ante la moratoria que el gobierno de ese país ordenó para no enviar a prisión ni enjuiciar a personas por el delito de homosexualidad. Los purpurados católicos calificaron dicha decisión como una “traición” al pueblo de Malawi y una claudicación ante prácticas foráneas.

Este tipo de mensajes surte sus más potentes consecuencias en aquellos países donde las divisiones entre las esferas civiles y las eclesiásticas no están claramente demarcadas. En efecto, uno de los documentos citados por Francisco en “La Alegría del Amor” es el documento titulado “Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales” del año 2003, preparado por la Congregación para la Doctrina de la Fe (el vestigio actual de la Inquisición romana) y firmado por el entonces Prefecto Joseph Ratzinger (hoy, Papa emérito, Benedicto XVI). En este documento, la Iglesia católica establece órdenes detalladas sobre la actitud que deben tomar los políticos católicos ante legislaciones favorables a las uniones homosexuales. En el caso de quienes integran los cuerpos legislativos, la Iglesia afirma que tienen el deber moral de expresar clara y públicamente su desacuerdo y “votar contra el proyecto de ley”. Especifica el documento advierte que votar a favor de un texto legislativo “tan nocivo del bien común de la sociedad es un acto gravemente inmoral”. En la práctica, es muy frecuente que quienes pertenecen al culto católico y al mismo tiempo ocupan cargos de poder adopten posicionamientos que se apegan a éste último y a otros cánones católicos, siguiendo a rajatabla los lineamientos que propone el pontífice romano. Esto es algo que suele darse en los tres poderes del Estado en varios países, ya sea en la emisión de sentencias judiciales, en la implementación de políticas públicas o en la sanción de leyes y normas de distinto rango. En suma, cuando en el campo de lo público el discurso religioso se encuentra ampliamente legitimado, el peso de este tipo de documentos papales en las políticas de Estado es inmenso.

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La segunda salida del placard: ser gay y vivir con VIH

Ser gay y querer contarlo, la primera salida del clóset. Tener VIH y querer contarlo, la segunda salida. ¿Cómo se viven ambos momentos? ¿Qué similitudes tienen? ¿Cuándo es el mejor momento para hablar de cuestiones tan íntimas? Alejandro Viedma comparte con los lectores de Boquitas pintadas algunos apuntes sobre su experiencia en el consultorio con varones gays que viven con VIH en un intento por responder a estas preguntas.

 

La segunda salida del placard

Por Lic. Alejandro Viedma

 

La importancia de profesionales y consultorios inclusivos

 

En mi clínica analítica con adultos vengo notando, de parte de varones gays que viven con VIH, la necesidad de atenderse con psicólogos y médicos “amigables” para abordar estos temas.

Según mi punto de vista no es justificable, hoy en día, que profesionales de la salud trabajen en sus consultorios con prejuicios por falta de información actualizada o que reproduzcan conceptos preestablecidos que están cimentados por una ideología moralista y hegemónica, o por otras causas que llevan a juzgar, criticar o direccionar el deseo del paciente, precisamente lo más singular que posee. En ese accionar, el profesional, se estaría comportando de una manera poco ética, más allá de que esté en juego o no el tema del VIH-SIDA.

Yo tomo el camino de contener a ese sujeto que consulta, alojar los interrogantes que se hace y así co-pensarlos, ver cómo está dicha persona, cómo vive, qué siente, cómo se maneja con los cuidados en sus prácticas sexuales y, en todo caso, revisar por qué se conduce de tal forma, más allá de con quién y cuántas veces mantenga relaciones sexuales; todas cuestiones a desplegar si la infección del VIH se hubiera producido por la vía sexual.

En los últimos tiempos y conforme mi experiencia, los pacientes buscan un profesional que les brinde serenidad; así como la persona infectada espera de un psicólogo que pueda contener la “intranquilidad” que suele generar tener un diagnóstico positivo, alguien que pueda escuchar el llanto, el enojo, los temores, las incertidumbres de saber que uno vive con el virus y a partir de allí ayudar a esa persona a que pueda construir alternativas saludables, de un infectólogo precisan recibir algo como: “Si te comprometes con este tratamiento vas a estar mejor, mantené la calma y seguí las indicaciones que te doy”. Y, por supuesto, también están atentos a que el psicólogo esté sensibilizado en el tema, que sea idóneo, es decir, que el saber profesional esté acompañado de la empatía necesaria para crear un clima de confianza, porque ya bastante violencia vienen recibiendo de lo social. Por tales motivos, desde la primera entrevista, los consultantes que arriban con un padecimiento subjetivo de gran magnitud (sobre todo si recientemente tuvieron un diagnóstico positivo), no dejan de tantear qué cara pone el analista, si cambia su lenguaje corporal, si es otro ser más que los va a discriminar, si “se queda mudo” o qué dice cuando por fin pueden manifestar eso que les cuesta mucho abrir en sus otros círculos sociales, principalmente en el laboral y en el afectivo, donde la mirada de los más cercanos, familiares y amigos, es la que consideran más preponderante.

Resumiendo este apartado, la actitud del terapeuta con un paciente que vive con VIH o SIDA es fundamental al momento de abordar qué es lo que provoca la infección del VIH en las personas. Saber que vivir con VIH se entiende, del lado del profesional, como una característica más de alguien, baja los niveles de ansiedad y estrés, y ese es el primer paso para que una persona seropositiva pueda abrirse, con menos dificultades, al resto de su gente.

 

¿Cuándo es el mejor momento para contárselo?

Viñeta de un ex paciente a quien llamaré Camilo, de 30 años

“No sé cuándo es el momento indicado para contarlo, esa situación para mí nunca es cómoda, ahora un poco menos que antes… siempre me conectaba al momento que me dieron el diagnóstico positivo, me actualizaba aquel día y me producía dolor, me angustiaba”.

Aquí entran a jugarse diversas cosas a nivel psíquico. Cuando una persona se entera que vive con VIH suelen emerger cuestiones relacionadas con la enfermedad, el deterioro, la muerte, ya que crece el grado de vulnerabilidad al mismo tiempo que baja la autoestima. Parte del dolor y de la angustia que expresa Camilo en su testimonio tal vez tenga que ver con su pregunta, pero a ese interrogante hay además otra pregunta que le precede o que subyace: “¿Se lo tengo que decir?”. En este punto, muchos sujetos que viven con VIH diferencian si se encontrarán con un otro “sólo para sexo” y, en esa circunstancia no consideran que haya que decirlo, o si sienten que aquel compañero sexual podría devenir en un novio o una pareja, como apuntaba “Camilo”.

Por otro lado, están presentes las expectativas por las respuestas del partenaire. En aquella sesión de terapia, Camilo continuó: “El miedo a que te rechacen siempre está… (Se toma unos segundos para repensarlo). Ahora no sé si es temor, pero no deja de ser desagradable si lo toman mal, hay un malestar. Yo siempre me cuidé con preservativo, pero más de una vez, cuando creí que la cosa podía avanzar con alguien para algo más que sexo y pude hablarlo, me contestaron: “¿Por qué no me lo dijiste antes?”. Y qué sé yo cuándo es ese “antes”… ¿Antes de vernos, cuando empezamos a chatear, cuando nos vimos por cam, cuando nos conocimos personalmente, a la tercera salida? Si no sabés qué va a pasar… O supuestamente lo tomaron bien, y a la semana se borraron”.

Me gustaría sumar, a lo que antecede, algunas preguntas propias: ¿por qué aparece la necesidad de contar que uno vive con VIH o SIDA?, ¿qué sucedería si no surgiese esa necesidad? En definitiva, lo más importante ¿no es implementar las medidas de auto cuidado?

Lo grupal para empoderarse

En 12 años de coordinar grupos de encuentro y reflexión para varones gays predominantemente mayores de 35 años en la Asociación Civil Puerta Abierta, sólo excepcionalmente algunos contaron que son seropositivos. Sí lo hicieron en un espacio más privado, como lo es el consultorio de su analista o con amigos muy cercanos.

Sostengo, por lo precedente, que esta cuestión se trata de una segunda salida del clóset, y para muchos es más complicada que haberse asumido gay y habérselo comunicado a sus allegados. El concepto de doble salida del placard es algo que también utilizan las mujeres lesbianas por el hecho de ser mujeres. Pero creo que en el caso del VIH opera también el sentimiento de culpa, de sentir constantemente que es algo “evitable”. No es la misma clase de culpa o vergüenza, por llamarlo de alguna manera, que cuando hablamos de sexualidades distintas a lo heterosexual. Aquí hacemos referencia a una enfermedad crónica que en el 80 por ciento de los casos -dato publicado por la Fundación Huésped o por el Ministerio de Salud- se transmite por relaciones sexuales sin protección. En el caso de las identidades “disidentes”, se ha desterrado el concepto de elección, mientras que hablar sobre el VIH exige otras fortalezas, involucrarse con la situación, hacer la adherencia al tratamiento, pero también luchar para recuperar la propia autoestima.

Pero los miedos empiezan a achicarse cuando se puede hablar de lo que a uno lo aterra, toda carga es menos pesada si se comparte lo que uno silencia. En tal sentido, otro tanto sucede en la otra orilla, del lado de los que conocen a alguien que vive con VIH… Ejemplo de ello es cuando determinadas dudas pueden ser verbalizadas: “Si nos cuidamos al momento de la penetración pero no cuando tenemos sexo oral, ¿puedo contagiarme?”.

Para finalizar, puedo concluir que los grupos de pertenencia donde puedes hablar con otros que comparten tu situación son una herramienta interesante porque también ayudan a desdramatizar y fortalecerte para mejorar tu relación con el resto de las personas.

 

El próximo miércoles 9 de marzo a las 20 se inicia la treceava temporada del grupo de reflexión de varones gays en Puerta Abierta, en el barrio porteño de San Cristóbal. Para ingresar al grupo el lic. Viedma toma una entrevista previa, que podés concertar comunicándote al tel. 15-6165-4485 alejandroviedmapsi@hotmail.com.ar

 

Una marcha de la diversidad para eliminar el código de faltas que criminaliza en Córdoba

Hace cuatro años que se marcha en Río Cuarto, la segunda ciudad en importancia luego de la capital de Córdoba. La marcha de la diversidad surgió, primero con un puñado de militantes en una sociedad descomprometida de estos temas “invisibles”, y ahora convoca a cientos de activistas y vecinos que intentan apoyar las políticas inclusivas.

Este año, la multitud -entre la que me incluí- marchó por la derogación de los códigos de faltas. “En consonancia con marchas que se hacen en todo el país empezamos a organizar la nuestra”, dice, bandera en mano, Walter Torres, presidente de la asociación civil Mesa de la Diversidad, coordinador de Derechos Humanos en la Municipalidad de Río Cuarto, y quien fuera compañero de militancia de la activista trans fallecida Eliana Alcaraz.

Esta marcha recibe el nombre de una luchadora por los derechos humanos, Susana Dillon, una maestra, Abuela de Plaza de Mayo, quien enarboló la lucha por la recuperación de derechos de todxs. La marcha se realizó un mes antes de la que se realiza este fin de semana en la ciudad de Buenos Aires.

El pedido de este año resulta básico y elemental para garantizar el fin de la persecución de gays y trans. “Pedimos la derogación del código de faltas de la provincia de Córdoba. Hoy en la provincia de Córdoba existen dos figuras que son trágicas para la ciudadanía: una es el tema del merodeo, las detenciones arbitrarias por estar caminando por la calle y lo que nosotros planteamos: que los pibes de los barrios no pueden llegar al centro de la ciudad. Son las detenciones por portación de cara”, define Torres. “Y también está el artículo que tiene que ver con la prostitución escandalosa. Las mujeres y los hombres que están en situación de prostitución son detenidas arbitrariamente en función de ese artículo. Hay un montón de otras cuestiones también que son inconstitucionales y por eso pedimos su derogación y generar normativas democráticas y participativas”.

Otro de los pedidos de la marcha, que se revelaba en la presencia de carteles con peticiones, es el de la implementación de la ley sexual integral. “Es necesario trabajarlo en todo el país. En algunas instituciones se trabaja, pero hay que profundizar en el trabajo de la educación sexual no sólo desde una mirada biológica sino teniendo en cuenta la diversidad, los derechos humanos, las situaciones de violencia y trabajar para erradicar la discriminación y la violencia. Esa es la mirada que nosotros creemos que tiene que haber”.

Entre los ejes que se propone la mesa de la diversidad, están: promover la igualdad de derechos y oportunidades para todos, concientizar sobre el respeto a que todos somos diferentes y luchar contra todo tipo de discriminación, reducir el estigma social y posicionar una agenda política sobre estos temas.

-¿Están yendo a colegios?

-Venimos trabajando con las instituciones educativas. Tenemos el documental Se dice de mi y la idea con él es salir y generar la discusión. En ese documental con mirada positiva de la cuestión trans la idea es mostrar que ser una persona trans no es simplemente estar parada en una esquina, ejercer la prostitución sino que hay una mirada diferente si uno le da posibilidades. Está el caso de Eliana Alcaraz, dirigente social y política que no llegó a ver el documental, María Belén, a quien se le dio la adopción de dos nenes, por ejemplo.

-¿Cuán abierta ves a la comunidad de Río Cuarto?

-Es muy difícil. Seguramente que si uno hace una encuesta hoy en la ciudad el 99% está en contra de la discriminación  y está a favor de la diversidad. Ahora: ¿cómo pasamos de lo discursivo a la acción concreta? ¿Qué hechos produzco yo para que se generen acciones de inclusión? Lo que le toca al Estado nosotros se lo vamos a exigir, se lo vamos a seguir pidiendo, pero también está lo que nos corresponde a nosotros como miembros de la sociedad. Preguntarnos: pese a que la mayoría dice no estar a favor de la discriminación, si yo hoy tuviera que tomar a una chica trans para ser niñera o secretaria, ¿la toma?

-¿Se está luchando para que haya un cupo laboral trans en la Municipalidad?

-Sí, desde la organización hemos presentado dos propuestas. Una que tiene q ver con una ley integral trans, que plantea la situación de salud, vivienda y empleo con el cupo de empleo municipal, que está en tratamiento en el Concejo Deliberante. También presentamos un proyecto a nivel provincial con similares características.

-¿Cuál sería el cupo?

-El 1%. En realidad, ponemos ese número de modo simbólico. Lo que necesitamos del Estado es un gesto. Cuando le pedimos a la sociedad que de un gesto, también se lo pedimos al Estado porque hay que educar con el ejemplo.

Se avanzó mucho, pero aún hay materias pendiente, motivos para seguir luchando: la ley de Prevención y Sanción de Actos Discriminatorios, la derogación del Código de Faltas, la declaración de emergencia provincial por violencia de género, la inclusión socio-educativa, laboral y salud para todos, la aplicación de la Ley de Educación Sexual Integral y un Estado laico.

 

Este sábado a las 16, sumáte a la Marcha del Orgullo en la Plaza de Mayo en Buenos Aires. Una de las consignas es ir con un cartel que reclame Justicia por Diana Sacayán: ¡Basta de travesticidios! 

ilustración Maia Venturini Szarykalo

 

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Hotel Gondolín, la pensión donde viven más de cien personas trans

No hay travesti que no conozca el Hotel Gondolín, una especie de conventillo porteño, ahora autogestionado por las más de cien chicas que allí viven, que es un histórico lugar de recepción de quienes llegan del interior sin dónde vivir en Buenos Aires. Si uno transita a pie por la calle Aráoz a la altura del barrio de Villa Crespo, es imposible no ver este lugar de paredes azules en cuya vereda casi siempre hay alguna de las chicas sentadas en sillas plásticas que sacan como se acostumbraba antes (o como aún sobrevive en el interior del país).

Patricio Binaghi, productor, publicista y gestor cultural, recién llegado de España, donde vivió 14 año, se topó una tarde con este peculiar lugar que desde afuera le llamó la atención. Desde entonces no se detuvo hasta averiguar qué era el Hotel Gondolín, cuál era su historia, sus protagonistas. Su intención, les dijo a las chicas cuando se animó a tocar el timbre en el lugar, era retratar, homenajear ese espacio único en el mundo.

Con el sí de las chicas, convocó a la fotógrafa Estefanía d’Esperies para que hiciera el registro fotográfico documental. Las fotos son el alma de este libro, Hotel Gondolín, que editó Patricio con su sello Paripé Books. Estefanía hace 12 años que se dedica a la fotografía y este es el trabajo más documental de su carrera. El prólogo de este libro foto-testimonial es de la activista trans Marlene Wayar.

En esta charla con Boquitas pintadas los autores cuentan la experiencia y el aprendizaje que se llevan. “La actitud de las travestis, en general, es luchar y seguir para adelante, dándole la espalda a cualquier muestra de tristeza (como dice la canción de Fangoria)”, dice Patricio. “Las notamos con muchas ganas de vivir, de querer cambiar su situación, de mostrarle al mundo que ya se sienten incluídas en las leyes y que tienen el afán de hacerse respetar”, agrega su compañera.

- ¿Cómo surgió tu interés por esa casa?

- Patricio: La realidad es que estaba por el barrio y vi la vereda, la casa y el movimiento que generaban las chicas y me fascinó. En la vereda había varias chicas trans y travestis que entraban y salían, tomaban mate, charlaban, etc. Eso me llamó la atención. Consulté a una amiga que vive a la vuelta y me contó un poco la historia. Automáticamente supe que era un lugar especial y único en el mundo y me pareció interesante conocer cómo funcionaba, cómo vivían, la magia del lugar,etc.

- ¿Cómo fue el día en que te animaste a tocar esa puerta?

- Patricio: Soy una persona muy lanzada y fue simplemente ir a tocar el timbre. Me presenté y fui de a poco ganando su confianza, conociendo sus historias, fue escucharlas y manifestarles mi propia historia y qué era lo que queríamos lograr. Las intenciones siempre fueron sinceras y transparentes, a su vez se quería obtener un material desde el amor y el respeto. No queríamos hacer un libro en donde se busque el amarillismo, eso nunca me interesó. Lo único que me interesó es poder mostrar su historia, poder mostrar lo travesti y lo transexual desde otro lado, su lado humano. Estas chicas se levantan como todos a la mañana y tienen su vida, su lucha diaria, sus amistades, su familia, sus rituales, etc.

- ¿Cómo fue la presentación ya con la fotógrafa que te acompañaría en este proyecto?

- Patricio: Fuimos con Estefanía y les dijimos que éramos una fotógrafa y un editor independiente y que queríamos hacerle un homenaje al lugar y a ellas. Les dijimos lo que buscábamos y la forma de trabajar que teníamos. No queríamos lograr un realismo a lo Nan Goldin, instalándonos ahí a convivir con ellas 24 horas, y tampoco queríamos estar ahí como paparazzis. Queríamos lograr estar invisibles en determinados momentos y situaciones y estar visibles en otros y poder retratarlas a ellas y a su vida cotidiana. Y que las fotos que se publicarían tenían que estar aprobadas por ellas.

- ¿Qué sentís que expresan estas fotos, que quizá ni en palabras puede lograrse?

- Estefanía: Creo que el trabajo logrado es el que se fue definiendo a lo largo de varios meses, documentado la vida cotidiana de las chicas en el hotel, su rutina, sus modos. Creo que el libro refleja varios estados emocionales que fueron transcurriendo a lo largo de los meses, distintos estados, distintas chicas que iban abriéndose a ser retratadas, a ser observadas desde otro punto de vista.

- ¿Cómo fue ese trabajo diario? ¿Se instalaron ahí varias horas por día?

- Patricio: Fuimos al hotel todas las semanas durante ocho meses. El tiempo que nos quedábamos podía variar de acuerdo al feeling que sentíamos ese día y a la accesibilidad de ellas. Podíamos estar una tarde entera o media hora.

- ¿Cómo surge la idea de incluir a Marlene Wayar?

- Patricio: Una amigo lo sugirió y la empezamos a perseguir. Cuando le contamos la historia y las intenciones del libro, se emocionó y nos regaló un texto espectacular. Creo que el texto es algo histórico para lo que es el movimiento travesti en la Argentina. Le dimos total libertad para que escribiera lo que quisiera. Creo que en su texto se puede apreciar la intensidad, el desgarro, la actitud y la pelea de un colectivo que sigue luchando porque la sociedad lo reconozca y lo respete.

- ¿Cómo se organizan ahí adentro las chicas para convivir?

- Patricio: Es una especie de cooperativa donde los gastos se comparten y las tareas domésticas también. Están las que limpian, las que cocinan, las que organizan, etc. Marisita y Zoe, que son las más veteranas, ponen un poco el orden, y son las más respetadas por las chicas que viven allí.

- Cuando las ves, ley de identidad de género mediante, aún en la prostitución como modo de trabajo: ¿Qué sentís?

- Patricio: Ella luchan todos los días por salir adelante, hay algunas que están haciendo el secretariado, otras están terminando el bachillerato. Algunas trabajan de peluqueras, en tiendas y en donde la sociedad se lo permite. Por suerte están saliendo leyes que apoyan cupos para que tengan empleos públicos. Que la ley exista es importante, fue el primer paso que el Estado las reconozca y les de la identidad y el respeto que se merecen. Creo que los cambios culturales llevan un poco más de tiempo, pero de a poco vamos a empezar a verlos reflejados en la sociedad. Creo que hay una revolución trans y travesti a nivel mundial.

- ¿Qué manifiestan ellas con este destino a las que los condenó, de algún modo, su familia y toda la sociedad?

- Patricio y Estefanía: La actitud de las travestis, en general, es luchar y seguir para adelante, dándole la espalda a cualquier muestra de tristeza (como dice la canción de Fangoria). Las notamos con muchas ganas de vivir, de querer cambiar su situación, de mostrarle al mundo que ya no son excluidas por muchas leyes y también con afán de hacerse respetar.

- ¿Qué aprendieron luego de esta experiencia?

- Patricio y Estefanía: Esta experiencia ha sido para ambos muy enriquecedora. Ha sido un trabajo en equipo muy interesante, como así también extenuante. Haber logrado hacer este libro con mucho esfuerzo y poder editarlo de manera independiente nos llena de orgullo. No deja de ser una publicación pequeña y de sólo 500 ejemplares.

 

Dónde conseguir el libro: El libro Hotel Gondolín se presentó el jueves 1 de octubre en la librería Poema 20, Esmeralda 869. Puede conseguirse en esa librería y, próximamente, en la librería del MALBA. También se consigue en las liberarías La Fábrica y Tipos Infames en Madrid. Otra forma de conseguirlo es a través de la tienda online.

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Juan Pablo Geretto y el regreso de la maestra normal

Podría decirse que desde la infancia Juan Pablo Geretto fue construyendo este mundo femenino que lo acompaña desde siempre en la actuación. Ana María, la Nelly y la mamá de Chucky, que están en escena en Como quien oye llover (Paseo La Plaza), y la Maestra normal, que regresa este jueves 1 de octubre en el mismo complejo de avenida Corrientes, se inspiran en las mujeres que rodearon a Geretto en su niñez en la pequeña ciudad de Gálvez, en Santa Fe. “Era rehistriónico el barrio”, dice en un momento de la charla con Boquitas pintadas.

Está sentado a una mesa de madera rústica en su estudio. Detrás de él, un gran espejo vertical refleja su espalda en remera azul. Resulta inevitable buscar en él un gesto, una mirada, un tono que remita a esas tremendas mujeres a las que da vida este actor que brilla con monólogos propios que combinan humor y drama.

Geretto, entre sus “mujeres”; foto: gentileza Prensa

Como quien oye llover es una obra que Geretto escribió a los 20 años. Allí tomaron vida esas tres mujeres que, desde entonces, fueron madurando sobre el escenario con él.

- ¿Por qué ese nombre: Como quien oye llover?

- Me gustó el título, a lo que refería el dicho. Eso que sucede mientras uno está haciendo otra cosa. No sé si tienen que ver con algo específico en la obra, pero sí con un estado. Todo lo que pasaba en la infancia cuando uno era un niño y que ni sabía que estaba metiéndose toda una estética en la cabeza. Estaba creando un mundo alrededor de una mirada, de una situación, de un lugar, de un paisaje.

- Empezaste teatro a los 8 años: ¿sentís que ya entonces empezabas a plasmar esta mirada?

- Se fue dando con el tiempo la búsqueda de hacer algo propio básicamente porque en el interior no existen productores que te propongan cosas. En esa búsqueda de tener un material propio me surgió esta voz personal.

- ¿Esa voz te hablaba de estas mujeres?

- Sin duda. Todo comenzó con amigos transformistas que venían de esa estética. Los conozco a ellos, empiezo a transitar esa estética y se fue sumando mi voz. No podía hacer playback de canciones, que era lo que se hacía mucho. No me salía. Me salía hablar. Tener un discurso, imágenes propias. De la fusión de eso salió esto.

- ¿No sentís que fue muy arriesgado lanzarte al transformismo, que te encasillaran en eso?

- Tenía 20 años. A esa edad uno no piensa que se va a encasillar en nada. ¡Si pensás que sos eterno! Hacía lo que tenía ganas, ese era un lugar divertido, ni siquiera sabía que iba a ser actor. Ese era mi espacio, mi deporte, como el que disfruta de jugar al fútbol o al tenis.

Ana María, en el cuerpo de Geretto

- ¿Sentís que en ese tránsito con las mujeres ellas crecieron, maduraron con vos?

- Sin duda. Ellas se van ajustando en el día a día en escena. Y también hubo un salto estético importante desde hace 10 años a ahora. Hubo un momento en que dije: ‘Ya no tengo ganas de maquillarme como antes, de mostrarme como antes’. Es otra etapa y con estas mujeres ya coexistimos hace mucho.  A esta altura, más que ellas con su poética soy yo con ellas. Y tiene que ver con la confianza que uno va ganando en el escenario, en la actuación y con una búsqueda mía de que con menos elementos y más actuación se puede decir mejor.

- ¿Qué sentís cuando te pintás con estética femenina? ¿Creés que a tu obra la cruza la cuestión trans?

- Ese debate de lo trans siempre estuvo entre la gente con la que me junté. Para mí no es nuevo. Igual es una época medio rara para todo esto, porque por un lado te podés casar, pero siguen metiendo gente a los reality y cuando alguien dice que es homosexual todos hacen: ‘¡Ohh!’ No entendés en qué momento social estás. Para mí lo nuevo sería que no hablen del tema. Entiendo lo que puede llegar a vender en un medio que se muestre a un gay o a una trans, pero desde el punto de vista de mi deseo me gustaría que no se hable ya del tema, que pasemos a la etapa de ´no quiero diferenciarme de éste, ni igualarme con otro’. Sí, somos todos distintos. No hay más que eso.

Para quienes hace mucho que venimos con el conflicto encima llega un punto en que te da fiaca que los medios usen el tema para comerciar, para obtener rating. No lo veo algo sincero, no veo a alguien que quiera comprender a otro.

- En la obra se ve a un niño que quisiera jugar en el rincón de las nenas y no lo dejan: ¿creés que algo de esto ha cambiado?

- En el espectáculo trabajo con el prejuicio. En ningún momento se habla ni de identidad sexual ni de orientación sexual; eso está en lo que comprende la gente de eso. A mí me interesaba plantear a un niño que quería algo, no en desmedro de otra cosa. Quería ambas. Esto tiene una parte de resiliencia de mi propia historia, porque es la mía.

Creo que profundamente no ha cambiado mucho, cambian algunos aspectos. Por ejemplo, los docentes lo van a pensar dos veces antes de reprimir, de decir algo. Puede que ahora uno ponga en tela de juicio su propio pensamiento y no lleve siempre su verdad por delate. Pero profundamente no cambió el miedo de que tu hijo sea diferente. Como si no fuéramos todos diferentes…

Geretto, en Como quien oye llover

- En el caso de las mujeres que representás, ¿también partís de recuerdos de tu infancia?

-Sí, totalmente. Rehistriónico el barrio. Sin duda se van agrupando algunas de ellas para conformar una nueva, pero seguro que son textos que resuenan en mi cabeza de otras épocas. Sobre todo, estados. Porque el texto puede ir cambiando: de humorístico a más dramático, puede ir mutando. El humor se construye a partir de eso, de un profundo drama que ya no puede ser tratado de tan insoportable que resulta. Entonces muta a humor. Sin duda, toda esa teatralidad estaba en mi barrio.

- ¿Lo que vienen a decir esas mujeres es que están solas?

- Muy solas. Pero, ¿quién no? No porque uno sea solo de la soledad absoluta, pero hay momentos en que uno está solo con sus pensamientos. Es ese momento de la vida en que se siente solo porque no es dos, es uno. Nadie te puede comprender, nadie te puede acompañar.

- Ana María [uno de los personajes], pegada a su perro, es una especie de dos todo el tiempo…

- Bueno, claro. Pero es una mina que mutiló un perro para ser dos, digamos (se ríe). De todos es el personaje menos pueblerino, el más urbano. Y es la que más manifiesta el peso de la soledad. Las otras tienen a sus hijas y su marido, a quienes odian, pero que están.

- Parece la más machista, la que banca esa idea de ser “la otra” toda la vida…

- Nunca entendí bien cómo funciona el matriarcado y el patriarcado. Porque son las madres las que transmiten el machismo, pero creo que muchas veces se trata de un matriarcado machista. En el fondo la que domina, la que tiene el cerebro de la casa es la mujer. Entonces, es un matriarcado y luego es una casa machista también. Es más complejo que ese pensamiento de que los hombres son machistas y las mujeres, feministas. Estas tres mujeres son tres tipos en realidad en su energía.

Como quien oye llover va de jueves a domingos en el paseo La Plaza. Geretto cuenta que en sus días libres lee teatro, novelas y mira series. Siempre está en búsqueda. Dice que le gustaría, con el tiempo, hacer algo sin humor, más iracundo, con otro perfume. Sin embargo, el nuevo desafío inmediato es el regreso de la querida maestra, un personaje que tomó notoridad masiva cuando pasó por VideoMacht, el programa que conducía Marcelo Tinelli.  “Hacemos este mix para cerrar el año. Vamos hasta noviembre con las dos obras”, dice.  E invita a este regreso con sabor a despedida.

- ¿Para la maestra también te inspiraste en tus maestras?

- Sí (se ríe). Es parte de todas ellas.

Geretto y su “maestra normal”

 

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Marta Dillon, sobre Albertina Carri: “Juntas soñamos la familia que tenemos”

Marta Dillon; foto: Alejandra López

El libro Aparecida, de la escritora y periodista Marta Dillon, es la historia de la búsqueda de su madre desaparecida y es, también, una historia de amor. El amor de una hija a su madre, con la que compartió sólo los años de su infancia, pero que la convirtieron en la mujer que es hoy. “Siento que me parezco a mi madre en su garra por vivir, por amar, por consolar, por reírse, por desafiar lo impuesto”, dice Dillon a Boquitas pintadas.
El libro, esta mezcla de autobiografía, crónica, investigación y relato poético, es también la historia de amor de esa mujer, Marta Dillon, y su hija Naná, con quien transitó esta búsqueda del cuerpo de su madre desaparecida. “Mi hija supo decirme que mi mamá no es sólo mía, que también es su abuela, por ejemplo. Siempre encuentra -o encontró- maneras de aliviarme y a la vez de ponerme en mi lugar”, cuenta la autora.
El libro también es, por qué no, la historia de amor de Marta Dillon y de su compañera, la cineasta Albertina Carri, con quien se casó y tuvo un hijo, Furio, que acaba de conseguir una triple filiación y ya tiene su partida de nacimiento con los apellidos de sus dos mamás y de su papá. Albertina Carri aparece desde la primera página hasta la última: “Es la compañera con quien comparto la vida, las decisiones, las alegrías, las tristezas. Juntas soñamos la familia que tenemos, juntas nos apañamos, juntas hicimos las exequias para mi madre”.
Aparecida es un libro conmovedor, angustiante y bello a la vez, quizá por esa búsqueda desde el lenguaje que emprendió Dillon. En esta entrevista con Boquitas pintadas la autora se explaya acerca de ésta, su nueva obra.
- ¿Cuál fue tu intención con este libro?

- No sé si un libro se escribe con alguna “intención”, al menos yo no podría ubicarla en tanto “a priori”. Sí puedo decir que este libro se impuso, que a la vez que buscaba lo que quería escribir sobre mi madre buscaba también el lenguaje, la escritura. Creo que hay algo que se aprende en la relación con la madre y que da como fruto la lengua, esa miel que permite invitar a otrxs a saborear lo que una paladea. No quisiera ser rebuscada, pero se trata de eso, de ir al encuentro de ella y a la vez de ir al encuentro de la escritura. Siempre sentí que TENIA que escribirlo, para poder después pasar a otra cosa, otra cosa que ya se verá.

- Tu búsqueda como hija mujer, ¿cómo se diferenció de la de tus hermanos? ¿Cómo lo viviste vos como mujer y como la mayor de todos?

- Ser la mayor me dio más tiempo de convivencia con mi madre, me permitió una memoria más consciente de ella, me dejó guardar conversaciones, olores, discusiones, enojos, juegos; me permitió verla embarazada y amamantando, sufrir por amor y volver a enamorarse. Me permitió verla en la alegría por la militancia. Mi búsqueda fue de ella pero también de un clima que viví con ella, un clima en el que los compañeros y las compañeras eran parte de la familia, en que ese concepto de “familia elegida” que tanto circula ahora tuvo un valor cuando yo era chica, en el que desear más de lo que nos era dado no sólo era posible si no algo parecido a un deber vital. Por eso creo que parte de mi vida tal como es ahora fraguó en esa búsqueda. Y me da mucho orgullo. Ser mujer, supongo, me dio un vínculo distinto con ella pero también una añoranza más profunda de su cuerpo, de reconocerme en su cuerpo; me acuerdo que de chica veía a amigas o primas tener cierta complicidad con sus madres y la observaba con una nostalgia incalculable.
Portada del libro Aparecida, de Dillon; editorial Sudamericana

Portada del libro Aparecida, de Dillon; editorial Sudamericana

- ¿Cómo fue compartir la búsqueda de tu madre y su “aparición” con tu hija Naná?
- Con mi hija Naná hemos pasado de todo, desde los tiempos de la impunidad más absoluta, después del indulto y a principios de los 90, cuando se formó HIJOS y ella me acompañaba a las asambleas y se quedaba dormida entre discusiones hasta la posibilidad de que me tome de la mano en los momentos en que yo más lo necesitaba, cuando por fuerza de esta aparición de los restos materiales volví a sentirme solamente hija. Ella tiene una claridad que yo no tengo. Así como cuando era chica me dijo una vez que tenía miedo de que volvieran los militares y yo trataba de convencerla de que eso no iba a pasar y entonces ella me descerrajó: “¿Y por qué no van a volver si hicieron de todo y no les pasó nada? ¿o no dicen ustedes -por HIJOS- que los asesinos caminan muy tranquilos por la calle?” También es capaz de llamarme a silencio, de reclamarme cuando hago las cosas sin participarla, de decirme que mi mamá no es sólo mía, también es su abuela, por ejemplo. Maneras que encuentra -o encontró- de aliviarme y a la vez de ponerme en mi lugar. Esto -todo esto- no me pasó a mí, nos pasa a todas y a todos. Y a la vez, la que puso el cuerpo es mi madre y yo tuve que aprender a ponerlo a salvo, también por la presencia de mi hija Naná.
Marta Dillon tiene, además un hijo, Furio, con su esposa Albertina Carri. Hace pocos días lograron que se lo reconociera con el triple apellido: el de las dos mamás y el del papá, el diseñador Alejandro Ros. La triple filiación de Furio Carri Dillon Ros es la primera que se consiguió en la ciudad de Buenos Aires.

- Desde la primera página nombrás a tu compañera Albertina, ¿por qué fue importante para vos dejar sentada su compañía desde desde el principio al final del libro?

- Bueno, es mi compañera, la compañera con quien comparto la vida, las decisiones, las alegrías, las tristezas. Además de que ella sabe de qué se trata, su papá y su mamá están desaparecidos. Sabemos también de elegir la vida que queremos más allá de lo que se espera de nosotras, sabemos de gozar tanto como de caer en pozos de profunda tristeza. Juntas soñamos la familia que tenemos, juntas nos apañamos, juntas hicimos las exequias para mi madre. Siempre nos preguntan qué hubieran pensado nuestros padres, qué pensarían de nuestra relación, del matrimonio igualitario, etc. Y no lo sabemos, intuimos por el modo en que compañerxs de esa época están siempre cerca alentándonos que él -Roberto Carri- y ellas -Ana María Caruso y mi mamá, Marta Taboada- hubieran sido felices con nosotras. A lo mejor es una manera de contestar a esa pregunta insistente. Pero sobre todo, si está en el libro, es porque somos una pareja creativa, trabajamos juntas a veces, soñamos juntas siempre, elaboramos nuestras vidas en largas noches robadas a las rutinas cotidianas. Somos una pareja y también un equipo.

- El libro también deja ver el recorrido de los diferentes momentos de relación de ustedes; entre éstos, el casamiento: ¿Cómo fue vivir ese momento en medio de la reconstrucción que estabas atravesando?¿Qué dudas, qué certezas, que sentimientos se fueron mezclando?

- Sobre el dolor, el deseo. Sobre el dolor, saber que estoy viva. Sobre el dolor, todo lo que vamos construyendo como certeza de que hay red para caerse y volver a saltar. De algo de todo eso se trató. Es cierto que yo vivía una realidad paralela mientras nos ocupábamos de ver qué dar de comer y beber a lxs invitadxs, pero nunca dudé de que tenía que haber fiesta. De alguna manera, mamá llegó para la boda. Y era un triunfo casarnos en el sentido de que habíamos arrancado un imposible más de ciertas listas; aun cuando tal vez nunca me hubiera casado en una relación heterosexual, en nuestro caso aportaba otro sentido a ese rito, a esa institución. Y además era la posibilidad más cierta de convertirme también para el Estado en la madre de mi hijo menor, así que era una fiesta con una dimensión política importante. Y para mí era todo un homenaje a la “aparecida”, aunque de a ratos sintiera culpa o sintiera que debería estar haciendo otra cosa y no probándome vestidos negros para ese día.

- ¿En qué sentís que te parecés a tu madre? ¿Qué aprendiste del tiempo con ella? ¿Y del tiempo sin ella?

- Siento que me parezco a mi madre en su garra por vivir, por amar, por consolar, por reírse, por desafiar lo impuesto. En el tiempo con ella aprendí el valor de la amistad, aprendí las caricias, aprendí una manera de amar tal vez desprolija, tal vez demasiado arrebatada o apasionada -aunque no sé por qué digo tal vez, si me gusta. Aprendí a hacer polenta, a cuidar a los más chicos, aprendí que la injusticia es una garra en el pecho que hace sangrar, aprendí a hacer pan con manteca y azúcar, aprendí a avergonzarme de mis privilegios y también a gozar de mis privilegios. Aprendí a compartir. Y también aprendí lo que era un asalto, esas fiestas bailables en las que todos y todas llevan algo. 
Del tiempo sin ella aprendí la nostalgia, aprendí a hacerme fuerte, aprendí a luchar con otros y otras por las mismas causas, a inventar causas por las que pelear, aprendí que no hay dolor ni miedo que no pueda convertirse en acción. Qué se yo, mi vida sin ella es tanto más larga que la vida con ella que supongo que aprendí a ser quien soy, aunque para eso la presencia y la ausencia de la madre tallaron cada una lo suyo. 

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